La obligación del ganadero es la correcta presentación de sus reses y, si puede ser, su buen trapío ya que ambas cosas no son lo mismo. Pero si sale por chiqueros un toro con gran trapío y acto seguido no ofrece nada relevante en su comportamiento, ¿qué hacemos?
En casos así estaremos muy contentos admirando este bello animal durante un par de minutos antes de que suene el clarín del primer tercio. Si después el juego en el caballo es olvidable y en la muleta es un marmolillo o un norit, ¿qué cara se nos queda? Porque simplemente para admirar su lámina, con ir al campo a verlo sería suficiente, ¿no creen?
Es lo que sucedió en esta corrida portuguesa cuyos toros daban miedo en las imágenes que circulaban por ahí. La pena fue que los montes parieron un ratón. Disfrutamos esos dos minutos por toro que sumados hacen doce. Pero el resto, hasta los ciento sesenta que duró esta tortura, fue insoportable.
Pocas veces vamos a una corrida con la ilusión de ver algo diferente. ¡Qué envidia nos da el morantista sintiendo su torrente de ilusión cada vez que se anuncia su ídolo!, aunque sea con terneras aplatanadas. Nosotros nunca hemos sufrido ese sarampión. A estas alturas los toreros nos dan igual y los toros nos ilusionan cada vez menos.
En cambio, a Orthez acudíamos con el anhelo de ver qué pasaba en esta insólita corrida lusitana. Nos temíamos que ante lo desconocido y la imponente presencia de las reses, las iban a matar en el caballo. Ni siquiera hizo falta. Juegos vulgares en varas, muchos renqueando cuando no derrengados, sin poder, sin fuerza, sin imponer respeto tras los dos primeros minutos... nada, un páramo.
El de Vega Teixeira fue el tuerto en país de ciegos. Un presidente verbenero le regaló un azul de chirigota, igual que las dos orejas a Gómez. Por lo menos el torero madrileño se aplicó una terapia reconstituyente tras las recientes tardes de perros que había sufrido en Céret y Pamplona. Le tocó la lotería en el sorteo y lo aprovechó.
Tres cuartos de entrada y 35º de temperatura, con abundante humedad y sin que corriese un pelo de aire. Tras el nombre de cada ganadería pondremos algún dato orientativo ya que casi todas eran bastante desconocidas.
Luego van los de Orthez y dan el premio a la mejor estocada a Gómez por la anterior. Menuda injusticia. No creemos que el bueno de Gerpe lea esto pero que conste en acta que nos deleitó con una de las mejores estocadas de muchas temporadas. De hecho, fue lo único bueno de la plúmbea tarde.
4. SILVA HERCULANO. Esto es Parladé con Cabral Assumpçao más Torrestrella por Laurentino Carrascosa. Iba con un crotal. Negro zaíno, chato, cornilevantado y con una pelota espectacular.
Desidia total de Flores en el primer tercio aunque la minipelea del toro fue para olvidar. Saugar puso este buen par a pesar de que en la foto parezca de sobaquillo. Es culpa del fotógrafo:
Era un toro pronto pero topón. Tanto el pobre animal como los pobres de nosotros tuvimos que soportar el trasteo estajanovista de Flores, siempre por debajo de la bondad franciscana del de Herculano.
Entera cruzada, aguantando y perdiendo la muleta.
5. PALHA. Teóricamente eliminó lo de Pinto, dejó algo de Oliveiras y hoy debería ser principalmente Baltasar Ibán. Venía con crotal y era negro zaíno y cornalón. El pobre ignoraba que lo iba a picar Aguado. Si lo llega a saber, se atornilla en la puerta de chiqueros y no se mueve de allí ni un palmo:
En el primero, un minipicotazo trasero del que se va suelto. En el segundo galopó pero el de la banda del castoreño le hizo tres agujeros, uno en el costillar. El pobre bicho llegó a cocear cuando notó ese despreciable e infame pinchazo. Y en el tercero, nueva masacre. No les engañamos, observen cómo y por dónde sangraba el toro. Que no hay derecho, hombre:
Bah, a Gómez todo esto le daba igual ya que tenía las dos orejas regaladas por el alegre Florenza y se despreocupó de todo. Luego el toro resultó de una obediencia y una docilidad casi perruna. Pues que si quieres... Gómez nos castigó con su toreo premioso, tardando un año entre pase y pase. Si eso siempre nos indigna, imagínense con treinta y pico grados a la sombra y con el personal sudando más que Moses Malone:
Fue una auténtica matraca. Cuatro pinchazos malos escupiéndose, estocada corta y el toro que en una medio embestida se cae con el costillar. Pues va y aparece celérico Del Pozo para extraerle la espada mientras el tercero lo apuntillaba casi a traición desoyendo las protestas. Y después de esto Gómez se fue en hombros gracias a la irresponsable benevolencia del presidente. Tela marinera...
6. ANTONIO SILVA. Conde de la Corte con Juan Pedro. Se llamaba Júpiter y era un pavo negro zaíno, bien ajamonado, con más leña que el Santísima Trinidad pero tan blando de remos que se diría que tenía las patitas de algodón:
Absolutamente nada en varas, con el animal que apenas se mantenía en pie. Tal era la patética condición del toro que muchos espectadores abandonaron en aquel momento el coso. Entre ellos, bastantes lectores de nuestro modesto blog, hartos tras dos horas y media de un aburrimiento homérico.
Mehdi puso dos buenos pares y le dieron un premio:
El toro no valía ni para carne aunque, eso sí, con un gran trapío. Gerpe lo brindó al presidente del Club taurino de Vic, que fue quien lo puso en circulación tras una apuesta personal por él:
Por cierto, ya que hablamos de Vic, apunten para el año que viene, además de la concurso, unas corridas de Aguirre y de Saltillo más la del lunes con Flor de Jara. La novillada querían que fuese de Isaías pero no tiene reses. Podría ir Prieto de la Cal, ya veremos. Como toreros, estarán Morenito, Castilla, Román, Pacheco, el propio Gerpe... Por contra, no veremos ni a Esaú, ni a Lamelas, ni a Juan Leal, ni a...
Toda la buena suerte que tuvo Gómez en el sorteo fue mala para Gerpe, ya lo van viendo. No pudo hacer absolutamente nada ante este marmolillo de Silva, otro ejemplo palmario de lo comentado al principio.
Todo el mundo estaba deseando que lo matase y terminase por fin esta corrida tediosa, larga, latosa e intragable. De nuevo nos deleitó con otra correcta estocada, arriba a pesar de que el toro lo cortó por equivocarse en la contraria. Patas al aire y fin de ¿fiesta?
Ya lo han visto, ¿no? ¿Con qué nos quedamos, con el trapío o con la movilidad, la casta y ya no digamos con la fiereza o la bravura? Para nosotros la elección está clara, recuerden lo que respondíamos aquí a la pregunta número nueve. Oigan, que tuvo más movimiento, más interés y más emoción la lidia del conejo de Reta por Vara en Guadalix que cualquiera de la de estos seis toros lusos con tantas carnes como pocas ideas.
No nos vamos sin avisar a los amigos de 3Puyazos de que no hace falta que se gasten el dinero yendo a Portugal en busca de experimentos raros. Si esto de Orthez lo llegan a hacer ellos en Guadalix, salen emplumados. Los experimentos, con gaseosa.
Una vez más, un viaje presuntamente taurófilo nos deparó un aburrimiento soberano. El desplazamiento no nos resultó del todo baldío porque nos lo pasamos bien en los corrillos de aficionados y haciendo ciclismo por algunos puertos pirenaicos del Tour. Es un triste consuelo, ¿no creen?
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

