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miércoles, 30 de diciembre de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE GALLITO (14): 'GALLITO ES UN FENÓMENO Y BELMONTE, UN TORERITO'

Eso lo dijo el capitán del partido gallináceo, cargo por el que pugnan muchos aficionados actuales como ha quedado demostrado con sus ditirambos en la celebración de este centenario. La diferencia es que el del 'torerito' vio en directo al Catedrático y ha sido probablemente el mayor panegirista del maestro. Quizás habría que ascenderlo de capitán a General de división.


FOTO: Antoni Esplugas (ARXIU NACIONAL DE CATALUNYA,
Departament de Cultura de la Generalitat)

Nos referimos al madrileño Alejandro Pérez Lugín, hijo de egabrense y compostelana, que se quitó un García que le molestaba y adoptó el también gallinesco apodo de Don Pío. Aquí encontrarán un estudio sobre su figura. Fue el autor de la novela 'Currito de la Cruz'. Para muchos, sigue siendo la mejor novela de tema taurino. Ha sido llevada al cine cuatro veces. La escribió en el hotel Regina de Málaga y se publicó por entregas como un folletín en El Debate. Le pagaron por ella lo mismo que cobraba Gallito por matar dos corridas, o sea que no estuvo mal.



Precisamente en una tertulia en el hall de este hotel hablaban unos aficionados de la incipiente rivalidad entre los dos maestros. Fue entonces cuando Don Pío, que permanecía callado, terció para decir sobre Belmonte: 'torerito, sí pero fenómeno, no'.



Para Clarito, El Gallo era 'un estilista que ha estilizado el miedo'. En cambio para Lugín, Rafael era El Divino y su hermano Joselito era Maravilla. Con el mayor tuvo el detalle de quedarse solo defendiéndolo en su peor época. Comparando a Rafael con el otro 'divino', Rafaello Sanzio, Don Pío decía que El Gallo era un artista donde se juntaban la luz y el color de Velázquez, el atrevimiento y la verdad de Goya y la suavidad y delicadeza de Leonardo. 



Ponía a caldo a Bombita como máximo enemigo de la dinastía gallinácea. Recuerden que Gallito decía 'si es tan bueno no sé por qué lo cogen tanto los toros'. Ya comentamos una vez que quiso humillarlo el día de su despedida con el fin de pasarle factura en nombre de Rafael. Tras matar Bombita su último toro, se hace un alto en la corrida para pasearlo a hombros. Cuando acaba el jolgorio, José le da la mano y Ricardo le ruega:

'Gracias, José. Mira, ya he terminado mi vida torera, no me comprometas ofreciéndome banderillas en tu toro'

Pues nada más tocar para el segundo tercio, Gallito se dirigió a Bombita con los palos en la mano. El bueno de Ricardo puso cara de póker ante la impertinencia, los cogió y, tras juguetear ambos con el toro, los clavó sin novedad. Pulsen aquí y vayan al 30'40'' para ver el momento. En esta imagen, Bombita es el de blanco y Gallito, a la izquierda, el de oscuro (grana):



A Belmonte lo fulmina Don Pío diciendo que al lado de José es un torerito, un infeliz. Critica que Belmonte toreara con los peones en el ruedo mientras que Gallito los mandaba retirar con frecuencia. El trianero era 'un globo pinchado que se desinflará poco a poco'. No se daba cuenta el crítico de que la gloria del vencedor va en proporción a la grandeza del vencido y ninguneando al de Tomares y al de la calle Feria hacía de menos a sus Gallos.

A pesar de dejar mal a Belmonte cuando lo parangonaba con Joselito, no le dolían prendas en ensalzarlo cuando estaba bien. Por ejemplo, en Sevilla frente a Vencedor, de Gamero Cívico, número 22, que tomó cinco puyazos y mató dos caballos. Aquel día Don Pío  dijo que Belmonte 'es una catarata, una inundación, ¡el diluvio universal!'

El propio maestro recordaba aquella tarde:

'Después de torear de muleta cuanto quise y como quise me puse de rodillas entre los cuernos del toro con la cara vuelta hacia el tendido mirando serenamente al público, que hasta poco antes me había gritado con cierta razón. Se desbordó el entusiasmo, me concedieron la oreja del toro y hasta hubo un espectador que se arrojó al ruedo para abrazarme y besarme'

Lugín hizo esta comparación entre los dos. José es el maestro y Juan 'el estudioso':



Gallito debutó en Jerez por Semana Santa, en lo que para don Pío fue 'el Domingo de Resurrección... ¡del toreo!' Lo calificaba como El Mesías. Decía que 'éste ha venido con las tijeras de cortar coletas'.

Como buen aficionado a la ópera comparaba a José con Sigfrido esperando a la puerta de la cueva de Fafner para despanzurrarlo. Cuando Rafael o José estaban mal, siempre encontraba excusas:

- Rafael, pero si ese toro embestía p'atrás, hombre...

- Que no, que he estao mu mal

Llegaba a encararse con los que en el tendido se metían con ellos. Por contra, cuando la cosa iba de cara, se oía un sonoro '¡KIKIRIKÍ!' y todo el mundo sabía que era Lugín pasando factura. 

Sobre José, he aquí algunas de sus impresiones:



En una crónica criticó a Gallito por haber hecho el quite al picador a dos manos y no por largas como mandaban entonces los cánones. En la corrida siguiente, la de la despedida de Cocherito en Madrid, el maestro se llevó el toro del caballo ostentosamente a base de largas. Todo el mundo dedujo que había leído la reconvención de Don Pío. Hoy nuestros toreros ¿leen algo?

En aquellos años, las tres columnas del toreo antes de la estocada eran las verónicas, los naturales y las largas. Fíjense en cómo destacaba antes que 'torea por largas'. Actualmente, eso  es inconcebible.

En la Beneficencia de 1919 fallan los toros de Contreras pero el crítico hace esta reflexión:



Es curioso lo de calificar a José como un torero corto pero era algo frecuente y no sólo por el belmontismo militante. En la actualidad nos parece delirante pero en aquella sazón menudeaba esta acusación. 

Don Pío fue quien denominó kikirikí a aquel afamado muletazo de Gallito.

Es un adorno de remate que tiene dos partes. En la primera, con la muelta en la izquierda, el diestro inicia un ayudado por bajo. Es este instante que recoge la famosa foto de Pepe Luis en Manzanares en 1944. Es un kikirikí sin que se entienda que lo es porque falta el segundo tiempo. Pero sabemos que lo será porque tiene el codo derecho levantado:



Es el mismo momento en Ordóñez, aún con los codos a media altura, observen:



En el segundo tiempo hay que levantar engaño y estoque alzando los codos. Es como si se quisiera evitar que se manchase de arena la tela. Ahí tienen a Gallito levantándolos:



Éste es Rafael Torres en 1969. La clave de que es un kikirikí nos la da el brazo de la ayuda:



A Torres le dio la alternativa Curro en 1970. Era un fino torero sevillano que fue apoderado por Manolo Vázquez. No llegó donde prometía. Aquí abajo, también de novillero ejecutando el mismo pase:



El estaquillador debería quedar apuntando al suelo al levantar la muleta. Así es como lo retrató el gran dibujante taurino Antonio Alcalde Molinero, zaragozano de pro. Recuerden esta entrada sobre nuestra visita a la casa de Cossío donde vimos una preciosa baraja dibujada por él con diferentes diestros.  Precisamente a Gallito lo inmortalizaba con el kikirikí:



Pepe Luis decía que este adorno tenía que ser un leve toque pleno de naturalidad, como una improvisación sobre la marcha que se podía realizar también al paso. Lógicamente el animal tiene que estar ya muy aplomado porque si conserva poder, el torero no puede recrearse en la suerte.

Ese primer tiempo del ayudado que culminará en kikirikí se puede dar por ambos lados. Vean aquí a Curro de espaldas, igual que Pepe Luis y Ordóñez antes (aunque nos faltaría una tercera foto donde elevase también el codo del brazo izquierdo):





En cambio, aquí tenemos a Gallito realizándolo de cara al toro:



¿Podríamos sacar un kikirikí de un pase de la firma cambiando el final? Nosotros creemos que sí. El mejor firmando es actualmente Curro Díaz. Imagínense que tras esta primera parte que ven en la foto, el diestro se girase mientras levanta la tela y la espada para salir airoso tras dejar el toro quieto. Pero con esos codos bajos está claro que su intención aquí no era emular a Gallito:



No sabemos el origen de este adorno. Es muy probable que algún día el maestro de Gelves iniciase un ayudado con la intención de rematarlo por alto como era habitual pero el toro se le revolvería a mitad de viaje sin permitir el remate. Entonces Gallito debió de pegar un suave tirón hacia arriba para quitar el engaño de la cara del toro:



Lalanda improvisó su quite de la mariposa cuando en un tentadero iba a lancear de frente por detrás y la vaca se le vino encima inopinadamente:



Lo mismo le sucedió al Orfebre Tapatío cuando se sacó de improviso su quite de oro para evitar ser arrollado por un toro cuando tenía el capote a la espalda. Luego de salón no lo conseguía repetir:



Don Pío sucedió a Don Modesto en El Liberal para luego dejar su puesto a Clarito e irse a La Libertad. Perez García Lugín pasará a la historia de la tauromaquia por haber patentado el remate del kikirikí. Nos despedimos con el final de una de sus crónicas en El Liberal donde terminaba lanzando su grito de guerra:



Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




 








jueves, 24 de diciembre de 2020

TOREOENREDHONDO LES DESEA FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO 2021

Normalmente guardábamos un reportaje en el campo para ilustrar nuestra felicitación navideña pero este malhadado 2020 nos obliga a tirar de archivo buscando algunos toros de las ganaderías preferidas de los selectos lectores de nuestro modesto blog. Verán imágenes de toros pertenecientes a cinco de esas vacadas favoritas. No ponemos el pie de foto para que se entretengan adivinando. Ahí va la primera:



¿Será mejor en lo taurino el año que viene? Nosotros somos de los que siempre vemos la botella medio vacía o sea que no albergamos ninguna esperanza. Acertaba don Eugenio d'Ors cuando decía que 'toda situación desesperada puede empeorar'.

Pues en ésas estamos. Piensen en el inicio de la próxima temporada y ya veremos si las pequeñas ferias de invierno abren sus puertas. Como no haya televisión, los números no salen por ninguna parte.

Luego vendrán Castellón y Valencia donde vale lo mismo que hemos dicho. Por Sevilla no apostamos ni un duro ya que la empresa salta a la vista que no está por la labor de trabajar ni un minuto si no ve pingües beneficios al instante.



Todo esto sucederá si la tesitura vírica continúa en el mismo plan que hasta ahora, cosa que personalmente no dudamos. Estamos convencidos de que la primavera será muy similar a la del año pasado. Y sobre la vacuna milagrosa, si ustedes se la ponen, esperamos seguir contándoles entre nuestros fieles lectores, no vaya a ser que algún efecto secundario imprevisto cause algún desperfecto en su salud. A ver si vamos a desnudar un santo para vestir a otro, recuerden esta noticia.

¿Y Madrid? No apostamos ni un duro por la celebración de festejos en Las Ventas. Nos ponemos en lo peor y así no nos llevaremos la monumental decepción de este año con la plaza cerrada a cal y canto. Si la situación sanitaria es similar, ¿alguien cree que Casas dará un paso al frente dado su gran amor por la fiesta? Nosotros, no.



Haciendo un ligero repaso a las cuestiones personales, veamos los principales damnificados en este año horrible. 

Los ganaderos han perdido dinero a espuertas a pesar de reducir pienso y cabezas. Sus números rojos de 2020 los darán por buenos si en 2021 la cosa se endereza. Pero ¿habrá festejos?, ¿en qué condiciones?, ¿tendrán que reducir gastos y el ganadero será la parte débil como suele ser habitual?, ¿habrá puñaladas en el sector poniendo en el mercado reses por debajo del precio de coste? y ¿qué será de los que lidian en las calles si siguen prohibidas las aglomeraciones? No tenemos las respuestas, nos remitimos a la frase de D'Ors citada más arriba.



Los profesionales taurinos han sido los otros perjudicados. Sus batallas con el Ministerio de Trabajo y su inefable ministra tarde o temprano tendrán sus frutos porque el atropello laboral y jurídico fue de antología.

Respecto a los novilleros, creemos que los grandes perdedores de la temporada han sido quizás tres. En primer lugar, Maxime Solera, que debería haber tomado la alternativa con miuras de manos de Rafaelillo. Después, el alabado Tomás Rufo, de quien se decía que este año iba a ser el suyo. En tercer lugar, Francisco Montero, que en Francia iba a verse anunciado por todas partes incluida la encerrona de Céret con el concurso de ganaderías. 



Por lo que se refiere a los maestros, las principales víctimas son en nuestra opinión las cuatro siguientes:

- Daniel Luque, que ha sacado petróleo de todos los toros que ha lidiado este año. Ha cortado una media de dos orejas por corrida. Independientemente de que no sea santo taurino de nuestra devoción, no cabe duda de que en una temporada normal podría haber dado un golpe en la mesa.



- Gómez del Pilar, que ha podido con todos los toros que le han salido. Cuando ha tenido delante la ternera, ha sabido correr la mano aunque ubicándose fuera de cacho. Se ha sentido a gusto pero eso es algo que en este torero no nos interesa. Nosotros queremos verle con toros de verdad, ante los que nunca vuelve la cara aunque sigue dejándolos pensar demasiado y eso juega siempre en su contra. Ha cortado 1,8 orejas por festejo.



- Emilio de Justo, para quien 2020 iba a ser por fin su año. Además, las veces que lo hemos visto hemos confirmado que sabe destorear como el que más, recuerden aquí. Y eso es sinónimo de corte de orejas y alabanzas sin cuento por parte de la crítica especializada (especializada en darnos gato por liebre). Presenta una media de 1,6 orejas por corrida.



- Juan Ortega, que toreó de salón a una ternerilla en Linares como reflejábamos aquí. Se iba a presentar por primera vez en su plaza de Sevilla. El cartel era junto a Juan Leal y Rafael Serna con ganado de Fuente Ymbro. ¿Qué habría pasado si aquel día de abril le sale su toro?


FOTO: ABC

Juan Leal y Esaú han cortado tres orejas por tarde pero no los contamos entre los damnificados.

En este modesto blog hemos intentado aguantar el chaparrón entreteniéndoles con nuestras divagaciones. Nos salen a final de año casi dos entradas por semana, suficientes para conservarlos entre los sufridos lectores sin cansarles (o al menos eso desearíamos). 

De esas más de ochenta entradas, hacemos una mención especial a nuestro serial sobre el centenario de la muerte de Gallito que empezábamos aquí. Nos marcábamos entonces dos metas con él: publicar al menos una entrada al mes y contar cosas diferentes de las que se suelen escribir sobre el Nene de Gelves. Creemos que dentro de la humildad de nuestro blog, se han cumplido los dos objetivos. 

Por último,  aún hemos tenido la suerte de comentar varias corridas. Comenzábamos en directo en Valdemorillo y luego hemos puesto parches con festejos televisados. Alguno de ellos ha tenido mucho interés, como la miurada magallánica, recuerden aquí. Otros han sido perfectamente olvidables. Si nos apuran, lo han sido casi todos a pesar de las orejas, los indultos y las campanas lanzadas al vuelo por los sectores interesados. 



Poco interés generó la Gira de la Reconstrucción a pesar de la buena voluntad de la Fundación y de los intervinientes. ¿Por qué no hacen el año que viene dos giras también televisadas? Una a base de figurillas con monas en medios de pago y la otra anunciando toreros con ganas frente a toros serios por las televisiones autonómicas en abierto. Los comentaristas no pueden ser los mismos, por supuesto (algo de eso hablábamos aquí). Y nos valen los festejos con cuatro toros, no nos pondremos exigentes al respecto.

Pero no adelantemos acontecimientos. Limitémonos a desearles una muy feliz Navidad y un próspero Año Nuevo en el que gocemos de una salud insultante. Si de paso podemos volver a encontrarnos en algunas plazas con amigos lectores de nuestro blog, miel sobre hojuelas. 

¡Que Dios nos oiga!

Saludos cordiales desde la imperial Tarraco. Rafa.


Ésta no cuenta entre las adivinanzas y menos cuando el propietario ha decidido echar vacas
a aquel torillo de nombre 'Muralista' indultado de manera cómica por Rubén Pinar 





sábado, 19 de diciembre de 2020

'TÚ TOREAS BIEN PERO NO SABES TOREAR'

Torear fue en origen burlar las acometidas del toro, algo que ya comentábamos aquí. Aún conservamos en castellano una de las acepciones de torear como 'hacer burla de alguien' o 'molestar y fatigar a alguien llamando su atención a diversas partes u objetos'. Eso es precisamente el origen de los primeros maestros del toreo: cansaban al toro burlándolo con una tela para luego poderlo matar.

Como se ve, nadie hablaba de arte porque aquello era una lucha. Consistía, como decía Ortega y Gasset, en entendérselas con todos los problemas que un toro planteaba en el ruedo desde que salía. Había valor, oficio y técnica pero no arte entendido como impresión estética.



El innegable valor que en aquella época se hacía imprescindible para enfrentarse a un animal fiero e indómito se imponía a cualquier otra consideración. Sepan que un amigo íntimo de Domingo Ortega lo tuteaba siempre excepto cuando salía el asunto taurino. Entonces pasaba automáticamente al 'usted' y al 'maestro', sin que el de Borox le pidiese que volviera al tuteo.

En esa línea antigua del dominio de un animal fiero, Corrochano afirmaba esto:  

"Torear es salir a poder con el toro, a dominar al toro y después, lo que ustedes quieran. Pero salir pensando dónde voy a juntar los pies, dónde voy a dar ese lance o dónde voy a hacer esa cosa bonita que se aplaude, eso no es torear, aunque se aplauda. Eso tiene el inconveniente de que hay que esperar un toro tras otro porque, cuando no sale el toro que se presta eso, no se sabe qué hacer"

Dicho de otro modo, los toreros torean hoy más o menos bien pero no saben torear. Para torear bien era suficiente, según el mismo Corrochano, que coincidieran un modo de embestir del toro con un modo de hacer del torero. En cambio, saber torear implicaba unos conocimientos de la lidia de los cuales muchos diestros actuales están ayunos. 



¿Qué ha sucedido para que el diestro salga hoy en día al ruedo pensando en garambainas y no en poder con el toro?

Hasta los años veinte del siglo pasado se tenía por un gesto máximo de valor que el diestro tocara el pitón de un toro. Eso significaba haber eliminado por un instante la distancia de seguridad entre el hombre y el animal. En crónicas antiguas se destacaba sobremanera que tal maestro había cogido o acariciado el pitón del toro en tantas ocasiones. Gallito escupió y limpió con su pañuelo el pitón de uno de Martínez llamado Barrabás el día de su encerrona:


Lalanda se lo metió en la boca en Valencia cuando se despedía antes de retirarse meses después. Era la feria de julio de 1942:


FOTO:  Martín Santos Yubero

Hoy esos alardes no tienen la menor relevancia ya que se pueden hacer ante animales aturdidos, atontados agotados. Vean esta patética imagen y recuerden aquí nuestra teoría del arrimón:



No obstante, aún quedan algunas ganaderías a las cuales los maestros no se atreven ni a sobar los pitones ni mucho menos a meterse entre ellos. Hagan memoria porque todavía les saldrán tres o cuatro. 

Aquella antigua distancia de seguridad era un símbolo del mutuo respeto entre el toro y el torero. Sólo había un momento en que obligatoriamente debía romperse: al entrar a matar. Ésa era la clave, de ahí que se destacase tanto la ejecución de la estocada en las críticas decimonónicas.


Martín Agüero

A partir de Belmonte las distancias se reducirán porque cambia el toreo y, en consecuencia, cambiará el toro.

Aparece la variable de la estética, que irá arrinconando progresivamente la idea del dominio. El toro empieza a salir ya dominado para que el maestro componga su obra de arte. 



Nunca nos olvidamos de cómo embestía antes del caballo aquel Dalia de Victoriano del Río en la Beneficencia de Manzanares. Recién salido parecía que llevaba ya tres puyazos cuando se venía al ciclópeo capote del diestro, que encima lo cogía largo para echar más tela. Su empalagosa embestida no podía ser más adaptada al arte en lugar de al dominio. Ni molestaba ni hacía sudar. Pulsen aquí y compruébenlo nada más empezar el vídeo: 


FOTO: Javier Arroyo


En el paso del siglo XX al XXI la cosa ha llegado a su extremo, diríamos que ha degenerado. Ha desaparecido la emoción por la aparente ausencia de peligro que percibe el espectador. Sigue habiendo cogidas porque los toreros se confían más que nunca pero lo que sucede en el ruedo es tan previsible y repetitivo que termina aburriendo a las ovejas. 

Laín Entralgo decía que el toreo era una combinación de cuatro factores: juego, desafío, poder y drama. Era juego porque consistía en una actividad no vitalmente necesaria. Era desafío porque el maestro se enfrentaba sin necesidad a una realidad peligrosa para él. Era poder porque tenía que demostrar que dominaría al toro para poder matarlo. Y era drama porque estaba implícita la posibilidad de morir, cosa dramática por definición.

Se añadió a todo esto que además era arte. El arte es un paso más allá de la gracia o el garbo. En el camino del arte se perdió el otrora imprescindible dominio del animal fiero. O una cosa o la otra. Los ganaderos vieron por dónde iban los tiros y seleccionaron sus reses para favorecer lo que el público demandaba, que era la labor artística. 

El toro posmoderno ya no vende cara su vida sino que la ofrece al artista para que éste construya su supuesta obra de arte. Y los críticos taurinos lo jalean con sus cargantes panegíricos ya que viven de ese cuento. En conclusión, hoy nos encontramos con que algunos añoran el vino porque lo que se sirve es prácticamente agua.


Una ternera de Juan Pedro husmeando la muleta de Roca en
un desplante ridículo para el torero y humillante para el ganadero

Torear bien y saber torear, dos cosas que no necesariamente van unidas. Por eso otro sabio, don Guillermo Sureda, dividía los toreros en cuatro tipos: los que saben torear y torean bien, los que no saben torear pero torean bien, los que saben torear pero no torean bien y los que ni saben ni torean bien.

Les proponemos el entretenimiento de buscar un ejemplo de cada uno de ellos excepto del último, para no molestar. Éste de abajo sabía torear y toreaba bien: 


Málaga, 1967

Éste no sabía torear pero toreaba muy bien. Debía salirle su torito mansito que no le diese problemas para que destapara el tarro. Como decía más arriba Corrochano, tenía que esperar un toro tras otro hasta que salía el que se prestaba a torearlo bien:


Sevilla, 1975

Éste sabía torear pero no toreaba bien. Y es que la condición imprescindible para demostrar que sabes torear es que salga un toro que te lo permita. A éste le salieron más de doscientos de Miura y casi otros tantos de Victorino. Si te sale una ternera, da igual lo que hagas ahí delante. Este torero demostró muchas veces saber torear con valor, oficio y técnica. Pero cuando le salía la mona, cantaba la gallina y quedaba claro que no toreaba bien, dicho sea con todo respeto:


Sevilla, 1972

De los actuales, ¿a quiénes pondríamos en cada categoría? Eso lo dejamos a su libre albedrío.

Nos despedimos desvelando quién hizo esa distinción del titular de la entrada entre torear bien y saber torear. Fue Gallito en un tentadero. Salió una becerra complicada. La toreaba un muchacho que había estado bien con otra pastueña. Como con la más correosa iba a la deriva, José le dijo que la cambiase de terreno. El muchacho, que sudaba tinta y le pesaba quedar mal después de haber estado bien con la otra, no pudo por menos que contestar al maestro sin pensar: 'eso se dice muy bien desde el burladero'

El Catedrático saltó al ruedo, le quitó la muleta sin mediar palabra e hizo lo que había dicho para acabar toreándola a placer. Cuando terminó, devolvió la muleta al chaval y le dijo 'tú toreas bien pero no sabes torear'.



¿Habrá que encontrar la solución para aunar ambos conceptos en un retorno al torismo como planteábamos aquí? ¿O no es necesaria ninguna solución y ya estamos bien encarrilados en esta vía de no retorno que deja felices a todos excepto a cuatro nostálgicos como los selectos lectores de este modesto blog?

Preguntemos a Juan Belmonte al respecto. Ésta es su opinión:

'A mi juicio, no hay más que dos salidas: o el público sigue siendo partidario de las corridas vistosas y la lidia afiligranada e igual a que se ha llegado o hay que volver atrás. Y para volver atrás habrá que dar armas al enemigo, acumular dificultades en el toro en lugar de quitárselas. La fiesta quizá vuelva a encender así los antiguos apasionamientos. Pero entonces... ¡adiós a la filigrana y a la maravilla del toreo! Yo no sé si el aficionado actual en ese caso se divertiría... El público dirá lo que prefiere y los toreros se jugarán la vida por conquistar su aplauso en el terreno y según las condiciones que el gusto de la muchedumbre elija. Eso ocurrió siempre y seguirá ocurriendo'



Hay una anécdota similar a la anterior pero con diferente final en un tentadero entre Maravilla y Terremoto. Iba Juan a rematar un lance y desde la barrera José le gritó '¡que te va a coger!' Así fue y Belmonte se llevó un revolcón. Cuando se levantó, quiso repetir la suerte y volvió a oír '¡que te va a coger, hombre!' Hasta tres volteretas sufrió el trianero pero cuando al cuarto intento culminó el lance sin volar por los aires, se dirigió al burladero y mirando a José a los ojos le dijo: 'pues ahora no me ha cogido...'

Lo de las dos salidas para la tauromaquia lo comentaba Juan en 1934. Desde entonces ha quedado claro lo que la muchedumbre ha preferido. Pero, después de transcurridos casi noventa años, ¿no se corre el riesgo de haber cansado al público con tanta filigrana? O sea, con tanto torear bien pero tan poco saber torear.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




domingo, 13 de diciembre de 2020

INSTRUMENTOS PARA MEJORAR LA LIDIA

Recuerden que en nuestro modesto blog hablábamos aquí de adecuar la tauromaquia al siglo XXI. No se trataba de pervertir el sentido de la corrida con medidas buenistas típicas de la sociedad infantil en que vivimos. Allí nos referíamos a algunas modificaciones en los instrumentos de torear que redundarían en beneficio del espectáculo.

Volvimos a ocuparnos de ello en esta entrada cuando les informábamos de lo que en las Jornadas de Tauromaquia de Pamplona se comentó al respecto.

Pues de nuevo retornamos al asunto a cuenta de este vídeo donde podrán ver ejemplos prácticos de las medidas que el veterinario Julio Fernández, junto al matador y fabricante de útiles de la lidia Manolo Sales y apoyados por el periodista José Carlos Arévalo, está proponiendo para que se apliquen la próxima temporada sin mayor dilación. 


Se trataría de un nuevo punzón para la divisa que sustituya al traumático doble arpón para que moleste menos al toro en el delicado instante de su fijación; de una puya diferente para la suerte de varas así como de la modificación del estribo; de otro punzón novedoso para las banderillas y, finalmente, de una espada diferente a la actual. Están ultimando las posibles mejoras del verduguillo y de la puntilla, pero para ello requieren de ayuda económica, pues hasta ahora nadie les ha apoyado económicamente en su costosa labor de I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) en beneficio de la Tauromaquia.

Afortunadamente, la Comunidad de Madrid sí se ha interesado por estas innovaciones. A través del Centro de Asuntos Taurinos que dirige Miguel Abellán ha organizado reuniones entre este equipo de investigadores y diversas asociaciones profesionales taurinas. Además, nos consta que Abellán ha celebrado a puerta cerrada, en colaboración con diferentes escuelas taurinas, pruebas de estos útiles innovados con ocho toros. Todas resultaron exitosas. Nos encantaría ver estas mejoras la temporada que viene en Las Ventas siempre que la empresa se avenga a celebrar festejos, claro.

Les hacemos a continuación un resumen del contenido del vídeo.

1. LA DIVISA: pueden ir al minuto 23' donde empieza la explicación al respecto. Ésta es su propuesta con el nuevo punzón:


Creemos que tienen la idea de hacer aún más estrecho y corto ese punzón, que se agarrará igual a la piel del toro, causando menos lesión al toro y menos riesgo de accidentes al torero. Recuerden que en Vic la divisa se la clavan justo cuando accede al ruedo:


FOTO: Maribel Pérez

El toro siempre la acusa, a veces de manera espectacular, como aquel encinas de Justo Nieto que ganó la concurso. Se llamaba 'Embarro'. Dio un salto como en un rodeo americano:




2. LA PUYA: hemos hablado largo y tendido de este problema (recuerden aquí y también aquí). La que proponen es ésta, cuya porción penetrante se reduce a 67 mm:




Cada picador dispondría de esa roja y de otra verde con porción penetrante de 60 mm para escoger en función del toro:




Se habrán dado cuenta de que es de sección cuadrangular. Recordemos que actualmente, la puya más 'suave' es la que se usa en Andalucía, Castilla y León, País Vasco y Francia. Su parte penetrante es de 73 mm. En el resto de España es de 86 mm.

Tienen la explicación de todos los pormenores a partir del minuto 31' del vídeo


En las pruebas que han hecho, se ha demostrado que si el picador no recarga ni barrena de manera carnicera, el toro puede responder mucho mejor en la faena de muleta. Con esta puya es más difícil el marronazo, se puede rectificar con facilidad puyazos que caigan en mal sitio y el toro sangra menos.




Respecto a sangrar, toda la vida se dijo que descongestionaba al toro. Quisimos plantear al señor Fernández esta cuestión a partir de lo que nos contaba un buen amigo del blog, que era esto que leen aquí abajo. Por cierto, su padre era el protagonista de esta entrada, un hombre que se ha puesto delante en tentaderos donde actuaron con él, ojo al dato, Belmonte, Chicuelo, Fuentes Bejarano o Curro Romero:

'Sobre la sangre.. mi padre habla de que en el tentadero de Don Félix Moreno (creo recordar), había vacas a las que había que rajarles las orejas para que se descongestionasen después de la tienta, y que así y todo algunas se morían ya en el campo de puro berrinche de bravas, tras haberse visto sometidas en caballo y muleta'

La opinión del veterinario es ésta:

'Yo he visto morir algunos animales después de la lidia o tienta, incluso en la propia lidia o tienta, y he encontrado causas objetivas siempre. Antes no se conocía el origen de las enfermedades y se achacaba la causa de muerte a un mal común al que llamaban CONGESTIÓN.  Mira en hemerotecas de qué se moría la gente en el siglo XIX en España, todos de "congestión". La medicina moderna desacreditó la sangría como remedio terapéutico cuando se empezó a conocer el origen de las enfermedades a finales del siglo XIX y principio del XX. En 1918 se exigía en las plazas de toros la presencia de un médico, un farmacéutico y un sangrador para atender al torero. Menos mal que Alexander Fleming descubrió la penicilina en 1928 y que la medicina moderna tomó un nuevo rumbo.

'Es alucinante que todavía se siga diciendo que el toro padece de congestión y que se considere que la hemorragia es beneficiosa, aunque ésta, por aparatosa que parezca, es insignificante y no produce merma significativa en el animal. Hay mecanismos neurohormonales que ya conocemos perfectamente, que permiten que el toro se crezca ante el castigo (a mí me gusta más hablar de adversidad). Esos mecanismos especiales del toro de lidia permitían, por ejemplo, que ese toro venciera antiguamente a fieras salvajes, mucho más agresivas que los toros, pues necesitan matar para comer. El toro supera el dolor de un zarpazo y el león o el tigre no superan el dolor de un golpe o una cornada. Por eso vencía siempre el toro, y por eso tiene tanto mérito ponerse delante'

Le planteábamos también la cuestión de los puyazos traseros (los que caen más allá de la quinta vértebra torácica) y su influencia en la embestida del animal durante el resto de la lidia. 



Nos dio su opinión:

'Da igual dónde se pique, la acción de humillar es independiente de dónde caiga el puyazo. Para humillar tiene que estirar los músculos que hay por encima de la columna vertebral y contraer los músculos que hay por debajo. Estos últimos permanecen intactos en la suerte de varas, y los de arriba, son muy anchos y el calibre de la puya es proporcionalmente muy pequeño. Picar puede dificultar muy levemente el movimiento de acornear hacia arriba, pero de ahí a humillar, eso es otra cosa. A veces se descomponen porque la puya toca accidentalmente vértebras, pleura, pulmón o incluso costillas y para ese dolor el toro no está ni preparado ni seleccionado'




Respecto al lugar correcto de picar ya lo comentamos en esta entrada. Vean un novillo de Prieto de la Cal sorprendentemente bien picado para lo que es tristemente habitual:




3. EL ESTRIBO: a partir del 46'40'' proponen su reforma del estribo derecho del picador. El actual es habitualmente de color negro. No es el caso del de la foto, donde se aprecia también la divisa y el puyazo contrario y trasero:




La reforma que proponen consiste en acolcharlo y evitar el citado color negro por la razón que escucharán en el vídeo:




4. LAS BANDERILLAS: Manolo Sales fue quien en su día tuvo la idea de estas banderillas modernas que, tras clavarse, caen sobre los costados del toro y no molestan al diestro como sí lo hacían las rígidas de antes con sus palotazos. Parece claro que las modernas permiten arrimarse más. 


FOTO: Bertrand Caritey


En el vídeo lo verán explicado a partir del 51'40''.  El nuevo punzón que proponen es similar al de la divisa, aquí lo tienen:




También han tenido en cuenta evitar lesiones al maestro en la mano que se producen al entrar a matar.

Al final de la exposición interviene Arévalo para decir que una banderilla clavada en mal sitio puede producir lesiones que hagan variar el comportamiento del toro. No lo dudamos pero lo ilustra diciendo que eso pasó con el toro de Matilla que cogió a Ponce en Valencia el año pasado. Hombre, a nosotros nos da la impresión de que el toro está bastante atontolinado y que coge al diestro simplemente porque lo ve en un pase de pecho aunque es verdad que lleva una banderilla muy baja que pudo clavarse en el pulmón. Pulsen aquí para ver la secuencia. Ahí tienen la banderilla en cuestión:  



Se llevó una cornada en la parte inferior del glúteo pero el problema se agravó ya que se le dobló la rodilla y tuvo rotura del ligamento cruzado.


FOTO: Cárdenas para Agencia EFE

5. LA ESPADA: la diferencia que proponen es que la suya es más corta, de hoja más ancha y está afilada hasta un palmo de la empuñadura. Véanlo a partir del 1:00'56''




Emilio de Justo la usa desde la feria de otoño de 2018. Aquí lo tienen aquel día matando a su segundo con su flamante estoque:




Con él consiguió liquidar diecisiete toros seguidos sin necesidad de descabellar. Otro que ha quedado encantado con la nueva tizona es Morante de la Puebla, que la usó en el Puerto de Santa María este año y ya tiene una en su casa. Recordemos que el de La Puebla es un magnífico estoqueador... sólo cuando quiere (recuerden esta entrada).

En la explicación de Julio Fernández les llamará la atención su idea de que el torero debería tener varias espadas de diferente longitud en función del toro. Nosotros pensamos al escuchar esto que dependería de la caja y para confirmarlo se lo preguntamos. He aquí su respuesta:

'No, me refiero a la peligrosidad del toro. Hay toros que no dejan que entre el torero. En ese caso es mejor una espada larga y dejar media estocada. Mata más una espada corta, pero se tiene que hacer muy bien la suerte. Con 60 cm de hoja sobraría (en el rejoneo, el rejón de muerte mide 65 cm y es muy efectivo)'


Está claro que uno como Cazarrata necesitaría una espada lo más larga posible.

¿Qué les parece lo explicado? A nosotros muy bien pero los responsables de este encomiable y costoso trabajo encaminado a mejorar lo que acontece sobre el albero se dan de bruces contra el inmovilismo del mundillo. Cuesta Dios y ayuda que los profesionales salgan del sota, caballo y rey. Llama la atención que incluso les hablas de un estoque más efectivo y no parecen demostrar el gran interés que se supondría en cualquier torero.

Les mantendremos informados de cómo avanzan las negociaciones para que estas innovaciones las podamos ver en las plazas el año que viene. Nos queda la esperanza del interés de la Comunidad de Madrid en el tema a través de su Centro de Asuntos Taurinos. Ojo, salvo moción de censura con el subsiguiente cambio fulminante de los responsables y que los que vengan se pongan de perfil en el tema taurómaco.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.