De él y de sus dos compañeros de terna, aunque en los otros dos la derrota no fue tan flagrante. Destacamos al aragonés porque teníamos esperanzas después de haberlo visto el año pasado en Villaseca. Se le fueron dos novillos de triunfo gordo y para más inri, en la capital del reino.
La novillada de Mayalde fue de buen juego en general, queriendo empujar en el caballo y con boyantía en el último tercio. Lo de querer empujar en el caballo lo apuntamos con la reserva de que no les permitieron demostrar su bravura ya que fueron desvergonzadamente humillados por la banda del castoreño. Justos de presencia algunos, dio una media de 497 kilos. Diremos que a pesar de no poder calibrar del todo su bravura, insistimos en que por ser mal picada, ha sido de lo más bravo que ha salido de toriles hasta ahora en la feria.
Su juego: primero, noble y blando; segundo, bravo, de oreja; tercero, de trote raro pero toreable; cuarto, apuntillado por lesión; quinto, de lujo, lamentablemente desaprovechado y sexto, también de lujo para el torero, fue arrastrado sin torear. Es raro que el balance sea tan triste sin que la culpa radique en el ganado. Bueno, triste y muy preocupante por lo que a los de dos patas se refiere.
FABIO JIMÉNEZ. Su primero era un castaño muy oscuro, enmorrillado, listón, lavado de cara y bragado. Las fotos, del maestro Moore:
Verónicas sin dar el paso atrás pero sin llevar toreado al novillo, nunca estamos contentos. Sandoval pequeño señala en el lomo y en el segundo le hace dos agujeros diferentes y además barrenando. Luego dirán que le tenemos ojeriza pero les garantizamos que cuando esté bien lo diremos. A ver si llega ese día.
Novillo noble, blandito y sosete. Vimos a Jiménez un poco despegado y picando más de la cuenta. Ambas cosas no eran necesarias con ese animal tan bondadoso. Es que era casi para torear de salón, dicho sea desde el sofá de casa. Ahí tienen la marca de pintura del burladero que nos molesta tanto. Un poco de respeto al toro, hombre:
La cosa languidecía cuando se le coló por el izquierdo y lo derribó. Pinchazo trasero escupido y estocada trasera y caída tapando la cara.
El cuarto era un castaño salpicado, albardado, listón, degollado, bociblanco y astifino:
Muy mal Jiménez permitiendo el relance y peor su piquero, con carioca de dos vueltas y pinchazo en el pulmón del toro. En el segundo le clava en el lomo después de que el equipánzer protagonizase un lamentable espectáculo de caballo resabiado y desobediente. Atención porque este catafracto nos va a dar tardes de gloria:
Una banderilla criminal actuó como un tercer puyazo... o como una estocada corta. Comprueben con el rojiblanco de las otras la profundidad a que se clavó. Y les indicamos el agujero de ese puyazo infame:
Sumen a la banderilla la doble carioca y ese puyazo en el lomo. El pobre animal acusó todo este maltrato, se paró y se echó. Fue correctamente apuntillado para que no sufriera más. Sepan que el toro está seleccionado para bloquear algunos tipos de dolor durante la lidia pero no el de esas puñaladas.
En el desolladero se confirmó sin lugar a dudas un doble neumotórax del desgraciado animal. Tenía sendas heridas de 4-5 cms. en cada pulmón. En el izquierdo, por el palitroque y en el derecho, por el puyazo marcado en la foto anterior. Lo raro es que no se echase antes pues estaba doblemente herido de muerte.
EL MENE. Su primero era negro azabache, bragado, meano, axiblanco, cornidelantero y protestado. Se llamaba Entrenador:
Buenas verónicas de recibo, ojo. Primer puyazo de bravo empujando con la cara abajo. Segundo de largo: galopa, vuelve a empujar pero le cierra la salida, qué pena. Estamos seguros de que se hubiera arrancado de muy lejos si lo ponen en un tercero simplemente para señalar pero eso es pedir uvas a la higuera. ¿Por qué no lo ordenó Sanjuán desde el palco para demostrar que es aficionado y que defiende al aficionado?
En el quite El Mene pegó una media muy personal, agachando el torso y llevando el novillo tan largo que el remate tuvo que ser andando para salir de allí:
Herrera puso el mejor par hasta hoy, ya era hora de ver algo realmente bien hecho en banderillas después de unos veintisiete pares que llevamos.
Novillo de oreja, de los de pronto y en la mano. Per el diestro se equivoca con un derechismo sobrante ya que pensamos que el cuerno izquierdo era el bueno. Lo que pasa es que luego al natural se enganchó y encima picó a base de bien. Ay...
Una pena porque el de Mayalde, como no se sentía toreado, empezó a protestar y al final lo desarmó. Se le fue... y en Madrid. Estocada pasada y contraria hasta la tela con muerte de bravo. Buen novillo este Entrenador, hubiéramos aplaudido su arrastre sin dudar. Recordemos las protestas por su escasa presencia y les remitimos a esta entrada donde no nos tapábamos y decíamos que nosotros preferimos casta y/o bravura que trapío:
El quinto era un colorado ojo de perdiz, chorreado en verdugo y listón:
Carioca vil de Rivas, recargando con saña y dándole a la espuela para machacar al toro en un remolino infernal. En el segundo se aflige y se suelta, o sea, el pan nuestro de cada tarde cuando en la primera entrada perpetran el monopuyazo español.
Así es imposible comprobar si se cumple la regla de que el toro se comporta en la muleta como lo hizo en el caballo. Es que casi habría que cambiar la regla al revés al comprobar que luego embistió muy bien. Diremos esto: cómo hubiera sido en el caballo vista la muleta... pero esta banda no nos los deja ver.
Inicio equivocado con banderazos, sin enseñar al novillo. A pesar de ello, embestía luego de lujo. El aragonés pegó pases ultraderechistas durmiendo a la concurrencia y poniéndose muy pesadito. Al final sufrió una voltereta sin consecuencias:
Estocada trasera con puñetazo, tapando la cara y patas arriba. Bien Sanjuán sin conceder nada.
La cuadrilla poco menos que lo empujó para que diese la vuelta al ruedo cuando él se había tapado y hubo adecuadas protestas que se tragó él. Claro, esta pandilla sabe que el titular de los plumillas paniaguados será para esa vuelta al ruedo en lugar del que hemos puesto nosotros. E insistimos: El Mene perdió por dos a cero en Las Ventas lean lo que lean hoy por ahí:
TOMÁS BASTOS. Su primero era justo de trapío, negro bragado, meano, axiblanco, rabicano y cornidelantero:
Dos agujeros, uno en la penca, cabecea y suelto. En el segundo, tercer agujero diferente y se deja pegar mientras lo barrenan. Qué mal...
Embestía con un trote cochinero, como desordenado, vaya usted a saber si por el maltrato ignominioso en varas. Nada, soltura de Bastos pero sin torear hondo y además alargándose. Como lo habían estado estrellando contra el burladero aprovechando el brindis, así quedó la cara del animal con la pintura. ¿Es necesario repintarlos cada mañana?
Estocada trasera y desprendida con muerte de bravo en los medios. Observen que no pega el telonazo sino que apunta al morro con el palillo. El problema es que la mano derecha debería ir por debajo de la barbilla y no donde ven. Por eso se le va atrás:
El último era un castaño bocidorado y carinegro:
Empuje de bravo cobrando contrario, trasero y caído como ven:
En el segundo, carioca asquerosa para cerrar una tarde especialmente inmunda de los de la banda del castoreño. En nueve festejos ya hemos contado catorce o quince cariocas. ¿Cuántas propuestas para sanción ha habido? Vean qué asco: el cuello del caballazo está girando para encerrar al toro y el de arriba recarga con todo su cuerpo clavando en el espinazo. Y a pesar de ello, el novillo aún mete el riñón. ¿Qué debe de pensar el ganadero viendo tanta infamia?
A pesar de ello se vino arriba en banderillas. Carrero se quedó sin toro en el primer par por ir tan pasado. En el segundo se alivió pero con más discreción. Miren dónde están los pitones:
Otro novillo de lujo que iba sin mando en la muleta de Bastos. Lo dejó bastante en evidencia aunque en televisión lo taparon los mantecosos comentaristas, igual que a sus dos compañeros de terna.
Fue lamentable ver que el animal embestía muchísimo peor al final que al principio de la faena. Encima esta vez pegó un mandoble penoso por trasero, bajo, atravesado y con telonazo. Un horror:
¿Dirán la verdad a estos tres novilleros los que forman su entorno? Mucho nos tememos que no si hacemos caso de cómo los jaleaban desde el callejón.
El conde de Mayalde no pudo hacer más por ellos pero los tres actuantes sí. Y la bondad del ganado todavía tiene mayor mérito tras haber pasado por esos despreciables picadores de carne, que actúan con el beneplácito del palco. Lo de estos pobres novillos fue todo un milagro de la genética.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.