Follow by Email

miércoles, 30 de junio de 2021

MIURA EN CASTELLÓN

MORANTE, INGRESADO EN URGENCIAS

Al finalizar la retransmisión de la corrida de Miura de Castellón, José Antonio Morante Camacho fue ingresado de urgencia en un hospital sevillano. Presentaba heridas por mordeduras en ambos puños. Los médicos sopesaban la posibilidad de que hubiera sido atacado por un dogo argentino. Cuando pararon la hemorragia, fue el propio afectado quien confesó que las aparatosas heridas se las había infligido él mismo.

A partir de la lidia del segundo toro empezó a morderse los puños en su casa al ver por televisión que esos miuras tan pastueños eran los que estaban destinados para él en Sevilla. La rabia y la desazón hicieron mella en su ánimo mientras pensaba en que por culpa de la epidemia había perdido la ocasión de salir por la Puerta del Príncipe con animales de la otrora temida divisa. Fueron los que sirvieron para que los tres maestros anunciados en Castellón disfrutasen de lo lindo con estos miuras que iban p'aquí y p'allá como los toros más comerciales del mundo.

Como supondrán, lo del ingreso es una licencia literaria que nos tomamos nosotros. Podríamos haber titulado de otro modo. Por ejemplo: Miuras La Estepeña, Miuras para gustarse, Los miuras de Morante, ¿Una gesta con estos miuras?, Pan sin sal, Miuras sobre hojuelas...

No se equivoquen. No pedimos que salgan seis marrajos para que los diestros pasen las de Caín. Pero lo que no puede ser es que salgan seis como los de Castellón, bien presentados pero sosos, bondadosos, obedientes...y bobalicones, ¡ea!, ya está dicho.



Muchas veces nos han comentado algunos aficionados que Miura no sabe lo que tiene en Zahariche, que está todo mezclado, que salen uno de su padre y otro de su madre... Señores, los hermanos saben muy bien las reatas de su casa. La prueba es que estos seis salieron de los diez que esperaban a Morante. Y de los seis, seis eran desorejables y sin tragar saliva ni ponerse a doscientas pulsaciones.

A partir de ahora, las figuras se van a apuntar a las gestas con Miura pero sus veedores pedirán miuras de Castellón.

La corrida estuvo bien presentada, de plaza de primera, con una media de 648 kilos de carne, una carne que iba y venía sin dar ningún quebradero de cabeza. Todos flojitos de remos, justos de fuelle, con peleas cumplidoras sin más en el caballo y con muchas ganas de que les cortasen sus bonitas orejas. De hecho se seccionaron cuatro que pudieron ser más.

Estos fueron los toros. El primero se llamaba Berenjeno y debía de ser familia hortofrutícola del Alcachofero que masacró Rafaelillo en Cuéllar. Sólo ese toro de Cuéllar cobró más que toda la corrida de Castellón (recuerden aquí esa miurada mil veces más interesante que ésta sin ser tampoco nada del otro mundo). Estaba muy vareado a pesar de sus 649 kilos:



El segundo pesaba 634, ahí se arranca:



Observen cómo el ángulo de la foto hace que los pitones parezcan diferentes siendo el mismo animal:




El tercero pesó 671 pero éste sí que estaba regordío. En la primera no se aprecia pero en la segunda, sí:





El cuarto era degollado y cornalón. Los dos miuras de Rafaelillo acudieron tres veces al caballo. Los dos que lidió en Cuéllar, nueve:




El quinto era sardo y fue recibido con una ovación por parte del exigente público castellonense, acostumbrado a ver toros en las calles:



Bueno, decimos lo de exigente porque exige mucho en la calle pero luego en la plaza es bondadoso a más no poder. El último parecía un pablorromero, aunque el hierro no engaña (todos arriba salvo que alguien nos rectifique):



Sabiendo que eran los miuras de Morante, teníamos la mosca tras la oreja. Ante la eventualidad de perder la tarde con el desplazamiento, como así fue, nos llevamos la bici para hacer antes una bonita ruta por el Desierto de las Palmas. A pesar de los 30 grados, sirvió para no volver a casa con la amargura de haber presenciado una corrida insulsa, aburrida y perfectamente olvidable:


A la izquierda la subida y al fondo, Benicássim y Castellón 

RAFAELILLO. Su primero trotaba, no galopaba y era blandito, como todos. Lo recibió de rodillas en tablas pero esa buena disposición desapareció cuando lo dejó mal en suerte bajo el caballo. El toro empujó y derribó:



Ese batacazo fue su perdición porque en el segundo encuentro el picador recargó y barrenó tras mirar al maestro, señal de que cumplía órdenes fielmente. Confirmó que era un toro desaborío por berreón y rebrincadito pero siempre sin ninguna maldad. Lo que hizo Rafaelillo no tuvo para nosotros ningún interés:



En cambio, el público parecía entusiasmado y abundaban los aplausos y la música. Digamos que el diestro sacó el poco petróleo que tenía el animalillo, sin más. Estocada pasada, de mérito porque el toro echó la cara arriba. Cayó sin puntilla y oreja al canto.



Su segundo arrastraba los cuartos traseros notablemente. A pesar de ello, sufrió una barrenada de cárcel en el único puyazo. Rafaelillo brindó al Soro, que se levantó de su silla de ruedas para deleitarnos con un solo de trompeta a la altura de Rudy Ventura. Se nos antojó mejor con la música de lo que era con la muleta:



El toro era topón, no tenía ni sal ni pimienta y, como estaba derrengado, no pasaba. Con buen criterio, el diestro se metió entre los pitones para arrancar la segunda oreja y acabar acariciando la mazorca del ¿miura?



Media en buen sitio y bien ejecutada que le valió la segunda oreja.




PACO RAMOS. El de Onda mostró buena disposición y quiso lucir sus toros en el caballo, no como los otros dos.



Su primero era flojo de remos, como todos, pero a pesar de ello saltó la barrera. Luego se encontró con el hombre del brazo de hierro, Iturralde, que afortunadamente no le pegó tan duro como acostumbra, aunque casi le pincha en la penca del rabo:



Cumplió empujando en el segundo pero se fue suelto. Se vino arriba en banderillas y allí es cuando Morante empezó a morderse los puños. El toro era un polvorón con azúcar glas, embestía empapado y sin un mal gesto:



Era de cuatro tandas y estocada, eso es lo que hubiera hecho el de La Puebla y seguro que le corta dos orejas en Sevilla, créannos. Ramos estuvo muy aseado arrancando pases de buen trazo pero se pasó de faena precisamente por lo a gusto que estaba. Lógicamente provocó el sainete a la hora de cuadrar, además con el toro rajado. Estocada casi arriba y oreja:



Su segundo era un sardo que valía perfectamente para Pamplona por su trapío. Ramos de nuevo lo quiso lucir en varas y no hizo como el listo Pinar, que nos robó el primer tercio con su egoísmo feroz al buscar sólo su propio lucimiento. El problema fue que en esta segunda lanzada tan desastrosa que ven, el miura dejó la poquísima fuerza que atesoraba:



Tenía las patitas de cristal de Murano. Daba pena, que es lo peor que puede pasar con un miura. Ramos le anduvo por la cara porque no podía hacer otra cosa. 



Recordemos que es un torero acostumbrado a lidiar moruchadas por las montañas andinas. Estocada honda, atravesada y sin cruzar que basta.




RUBÉN PINAR. A su primero lo recibió por chicuelinas, ¿qué les parece? Pidió el cambio con un puyazo porque él iba a lo suyo. El público y el toro le dan igual. Fue justamente silbado por ello.

En la muleta se encontró con otro miura comercial a más no poder, iba y venía por ambos pitones sin protestar y obedeciendo ciegamente. Por el derecho:



Y por el izquierdo. Era un miura 'para haser el toreo güeno' fíjense en el morro:



Nos imaginamos a Morante en su casa subiéndose por las paredes al ver que tamaña bondad, o más bien bobaliconería, estaba destinada para él. Pinar se puso pesado como era previsible. Pinchazo hondo en buen sitio, pero tapando la cara, y rinconera que partió el corazón del toro porque se derrumbó fulminado.

Su segundo era chato y de poco cuello, un miura peculiar. Fue el que empujó con más fe en el peto pero otra vez el maestro se rió de los que habíamos pasado por taquilla y cambió el tercio. Lo brindó a los compañeros:



Estábamos deseando que el toro se viniese arriba y lo pusiera en aprietos por habernos hurtado el tercio de varas:



Pero insistimos en que eran los miuras de Sevilla y los seis estaban cortados por el mismo patrón. El toro embistió boyante y Pinar no tuvo ningún problema para embarcarlo:



Se trompicó y cayó en la cara pero como era un miura ful, se quedó mirando en lugar de irse al cuello ¡y eso que hubiera embestido a favor de toriles!

Pinchazo hondo malo por tramposo al estirar el brazo y pegar el telonazo, vean:



Acabó la plúmbea corrida gracias a una rinconera escupiéndose con muy poca vergüenza.

No hemos leído nada ni sabemos qué debieron de decir los de televisión pero esto es lo que hubo según nuestra discutible opinión. Nosotros nos apuntábamos a Miura por segunda vez en diez días buscando todo lo contrario que los toreros. Ellos buscan regularidad y nosotros irregularidad.

Como eran los miuras de Morante, la regularidad en la bondad fue la nota dominante en los seis. ¿Qué se hubiera dicho si el maestro sale a hombros de la Maestranza con este material? Insistimos en que no pedimos el marrajo sino la casta. Los miuras de Castellón dejaron su casta en Zahariche si es que en algún momento de su vida la tuvieron.

Recordemos lo que decía el diestro el otro día a Zabala:

'Me cansa que salga el toro bueno, p'allá y p'acá, eso lo torea cualquiera, es que me aburre, te lo juro'

No hace falta que lo jure porque el aficionado hace muchos años que se aburre con eso. Pero es que los miuras que le tenían guardados dormían a las ovejas. Para ese viaje, no hacía falta alforjas, maestro.



No pisábamos la plaza de Castellón desde los desafíos de 2013. Precisamente nuestro modesto blog inició su andadura con un comentario sobre aquellos festejos, recuerden aquí y también aquí

¿Quién nos iba a decir entonces que a través de estas páginas íbamos a conocer tantos aficionados cabales? Son personas que merecen mucho la pena (precisamente a dos de ellos tuvimos el placer de saludarlos en Castellón). Al coincidir en afición y ver los toros de manera parecida, es fácil confraternizar respetando las manías de cada cual, por supuesto. Y conste que el capitán de los maniáticos es quien esto firma, no lo duden.

Seguir con el blog nos asegura mantener el contacto con todos estos amigos y esperar que surjan otros nuevos con quienes será un placer y también un honor seguir compartiendo momentos taurinos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





sábado, 26 de junio de 2021

CÉRET DE TOROS, 2021 (3): MANUAL DE INSTRUCCIONES PARA LIDIAR LO DE RETA

Nos van a tener que perdonar la petulancia del titular, ya se sabe que en el tendido todos somos Lagartijo. Lo que leerán a continuación es un intento de despejar la incógnita de esa misteriosa ecuación que va a ser la corrida de Reta de Casta Navarra.

Será un día en que habrá que exhibir el toreo rústico, como decía Domingo Ortega cuando se refería a primar la efectividad por encima del lucimiento. Respecto a eso, no se preocupen los diestros porque absolutamente todos los aficionados que nos daremos cita ese día sabemos a lo que vamos. No habrá ninguno del clavel.



Señores, ésta es una corrida que podríamos denominar de birlibirloque. Es así porque Bergamín en su célebre libro enumeraba las seis habilidades que necesita un diestro para salir airoso de su pelea con el toro. De las que cita, cinco van a ser imprescindibles en Céret: ligereza, agilidad, destreza, rapidez, flexibilidad. La última era la gracia. Decía Gallito que todo se aprende 'menos la gracia que trae uno al mundo'. Los tres diestros anunciados no son especialmente graciosos...ni falta que hará.

Estamos ante un festejo diferente a todos por tres motivos:


*  Primero porque de salida no se van a poder estirar los maestros como les gusta hacer con el toro de hogaño. 

*  Segundo porque con la muleta no van a poder sacar la faena hotelera, va a ser imposible.  

*  Tercero porque no se va a poder dar aquel diálogo entre dos aficionados cuando uno preguntaba:

 

-¿Fuiste ayer a la corrida? 

- No, ya la había visto  


Esta corrida de Reta no la ha visto nadie, ni el propio ganadero, de ahí las dudas que surgen.



Antes que nada, hay dos cosas de las que los tres maestros se tienen que olvidar cuando inicien el paseíllo. Olvídense del hierro que llevan los toros y de los seis años. Hay que esforzarse por abstraerse de ello. En segundo lugar, quítense de la cabeza lo de Nazario y el boticario. En cambio, piensen en que si estos toros embisten, van a ser como los demás. Se les podrá pasar de muleta con mayor o menor facilidad. Y si no pasan, el público ceretano lo va a entender perfectamente, con lo cual no tienen por qué preocuparse.



Vamos a hacer una presentación de los tres valientes que harán el paseíllo en tan señalada fecha.

Sánchez Vara es un torero con valor y oficio, no en vano es el hombre que mató a Cazarrata y los toricos de Reta lo conocen porque lo han visto por la finca. Saben que no van a poder chulearlo y precisamente en eso debería pensar el diestro. Maestro, si usted mató a Cazarrata, mataría al mismísimo Minotauro. Diga como Don Alonso Quijano: '¿leoncitos a mí y a tales horas? Pues por Dios que han de ver esos señores si yo soy hombre que se espanta de leones'.



Chacón es otro maestro con valor. ¿En que debería pensar al hacer el paseíllo? Pues debería recordar aquellas corridas en los pueblos de los Andes peruanos cuando se jugaba la vida ante ganado morucho sin enfermería en la plaza. Aquí tendrá un helicóptero a su disposición que lo puede llevar al hospital de Perpiñán en cinco minutos. Maestro, esto de Reta no va a salir tan descastado como lo que usted tuvo que matar en aquellas montañas andinas. Piense en ello y en que durante su época peruana hubiera firmado a ciegas por hacer un paseíllo en Céret anunciado con cualquier ganadería antes que seguir jugándose la vida en el imperio inca.



Pacheco también tiene valor. Él debería pensar en que si superó el mal trago que le dio aquel marrajo de Dolores Aguirre en Vic, también aprobará el examen de la casta navarra. Debe saber también que causó muy buena impresión al ganadero cuando estuvo tentando, lo sabemos de primera mano. Maestro, usted se la jugó en Vic frente a este Voluntario y gracias a ello va a hacer este paseíllo histórico. Convénzase de que si vuelve a acertar, se le van a abrir todavía más las puertas de Francia, piense en positivo.



Vamos con los toros. La clave en esto de Reta es que se ha pasado  veinticuatro años seleccionando al revés. Nos referimos a que lo de casta navarra, cuyo destino son los festejos populares, debe criarse para que se reserve en su pelea, dure y se vuelva a utilizar. De seleccionar para reservarse ha tenido que esmerarse en hacerlo para emplearse. Y dejémoslo en emplearse. Con que en Céret se empleen, nos daremos todos con un canto en los dientes ya que si encima se vienen arriban y terminan entregándose, estaríamos ante la cuadratura del círculo.



¿Qué habrá que hacer en el ruedo?

1. DE SALIDA:

Meterse los subalternos en el burladero antes de lo habitual con cualquier otro toro, no hay que apurar y tampoco enseñar capotes para quebrantarlos derrotando. Eso los va a resabiar. La forma de convencer a los peones es que piensen que el toro hará hilo y saltará al callejón, o sea que tápense antes de lo que están acostumbrados a hacer con el borreguillo al uso.

Ya rematarán después y además los toros disfrutarán con ello porque saben que nuestra teoría es que en Céret los toros la gozan corneando los burladeros porque notan que hacen presa en esas maderas que el carpintero coloca con el hierro y la antigüedad. Por cierto, ya avisábamos a Reta de que vaya pensando qué año va a escoger como antigüedad. Nosotros le apuntábamos el de 1997 aunque la de su hierro de Vientoverde es 1981.



Luego va a haber que largar tela, no vale coger el capote cortito como Curro, que es lo que a nosotros nos gusta. Hay que abrir la puerta, que se vaya y que vuelva cuando quiera. Que vaya viendo que hay una capa para que juegue con ella. Pero, sobre todo, que no la enganche. Si puntea, estamos perdidos. Nada de pamplinas: ni verónicas, ni medias, ni delantales, ni tafalleras, todo capote de brega. El toreo rústico de Ortega.

Pero ojo al recibo chaconero porque no van a tragar, como no tragó aquel cuadri de Madrid que desarboló a Octavio. Y nada de medias para destroncarlos porque estos animales se pueden enfadar si sienten que les cruje el espinazo como las teclas de un piano. Son capaces de atornillarse a la arena y ahí se acabará lo que se daba.


2. PRIMER TERCIO:

Ojo, hay que cambiar el chip para evitar capotazos al ponerlo en suerte. Siempre bregando y con el público transigiendo con que el toro en ocasiones no quede perfectamente colocado en suerte porque corregir eso puede implicar cuatro capotazos más. 

En los ambientes del mundillo, los peones resabiados suelen repetir que el caballo 'puede arreglar mucho en los toros'. Ya... eso es lo que afirma el taurineo para decir que en el caballo lo puedes descuartizar y dejar luego las morcillas para que el torero no esté a disgusto.

Nos encontramos ante la mayor incógnita de esta corrida: ¿cómo van a reaccionar al caballo? Podemos tener las tres opciones: emplearse al notar el castigo, salir huyendo obligando a picarlos como sea, con carioca incluída, o banderillas negras. Este último caso puede darse si sale alguno que al notar el primer puyazo huye de allí y decide que no va a permitir que lo pinchen más. Que nadie descarte esta posibilidad.


2. SEGUNDO TERCIO:

Va a tener muchísimo mérito. Ríanse ustedes de las dificultades que se comentan de los de Cuadri. Estos toros paparán moscas aun en el supuesto de pasar bien picados. Cuidado los terceros porque al entrar por el pitón izquierdo, el toro tendrá al fondo la querencia a toriles y, como repite Reta, 'esto se orienta muy rápido'. Aquí tienen a Cebadera tomando el olivo al ser apretado por un saltillo. Los chiqueros están a la izquierda de la foto:



Pero cuidado también el que clave por el derecho. Ahí la querencia será hacia la cobla, justo enfrente de chiqueros, y eso puede implicar que el toro no se mueva, espere y pegue el arreón en el último momento. 

Menos mal que no tendremos que banderillear nosotros... Aquí vemos un grandioso par de Juan Contreras a uno de Fraile. Tiene la música a su espalda:



Ah, y desde nuestro modesto blog pediremos al palco flexibilidad en la aplicación del reglamento. Si se lleva estrictamente lo de los palos clavados para cambiar el tercio puede ser contraproducente para la lidia. Como se obligue a diferentes pasadas, tanto si son en falso como si no, estos toros pueden hablar latín mejor que Cicerón antes de que el maestro salga con la muleta. Afortunadamente no estará en el palco Gonzalo Julián de Villa Parro, recuerden pulsando aquí lo que pasó la tarde de la cogida de Román en Madrid:



3. TERCIO DE MUERTE:

Habrá que empezar como decía don Fernando, el padre de Gallito, cuando salía un animal con guasa: con la derecha y despegadito. Volveremos a pasarlos abriendo la puerta, enseñando a embestir. Poco a poco se puede ir cerrando si se ve que traga pero con cuidado por la revuelta. Ni se les ocurra enseñar el pico o destorear, habrá que estar siempre tapado porque si te ven, te levantarán los pies del suelo a la primera de cambio.

Dos cosas serán fundamentales: no permitir jamás que punteen la tela y NO DUDAR. Hay un momento en que el toro querrá hacerse el amo, ¡no hay que permitírselo! Ese es el instante clave. A partir de ahí, podría tragar si llega el caso. El problema es que esto, si traga, se puede parar rápidamente al sentirse podido. Pero si no traga, se viene arriba y te deja con el trasero al aire. ¿En qué quedamos? En que menos mal que antes no éramos banderilleros y ahora no somos toreros...

Pensamos que van a ser preferibles los remates de trinchera que por alto. Por alto, nosotros no daríamos ni un pase. Tenemos la suerte de que estamos en Céret y si los maestros arrancan cuatro tandas, con un macheteo final y una buena estocada se puede cortar la oreja. 

Con la espada habrá que pegar un toque seco con la izquierda porque es posible que el toro lleve aún la cabeza por las nubes. Chacón tendrá problemas porque es uno de los catedráticos del telonazo.

¿Y si un toro se para antes de banderillas y se transforma en el toro de Guisando sin haber querido pasar por el caballo? ¿Quién se acerca hasta allí a matarlo? A ver si en ese caso los toreros tendrán que recordar la frase de El Gallo:

'Señor toro, usted se va a ir vivo de aquí... ¡pero yo también!' 



En Céret estará Jon San José de Eguileor, un buen aficionado bilbaíno, selecto lector de este blog, que hizo su trabajo de fin de grado sobre la ganadería de Reta y el cambio en la selección del festejo popular a la corrida. Hemos tenido el gusto de leerlo y extraemos para ustedes estas consideraciones con objeto de que dispongan de todos los elementos de juicio: 

Se ha observado en los tentaderos que son muy abantos de salida, como si supieran dónde están. En los primeros tercios hay que lidiarlos muy bien, de lo contrario, pueden dominar la situación. En el capote se revuelven rápido. En el caballo, su experiencia al sentirse heridos les hace no entregarse ni querer pelear al dolerse del picotazo y de esta forma salir rebrincados. En la muleta es un temperamento tan fuerte que en cualquier dirección tiene mucha transmisión, sea para bien, por emoción, o para mal, por peligro. 

La cabeza de este animal funciona más rápido que en otros encastes, por eso lo bueno o lo malo que puedan tener lo desarrollan más rápido y lo bien o mal que se le hagan las cosas también lo aprenderán pronto. Cuesta mucho mandar sobre ellos porque se resisten a humillar, no van metidos ni entregados en la muleta y suelen tener un solo pitón. Cuando el animal ve que no tiene nada que ganar se empieza a defender violentamente, pero no huye ni se para, sino que va derecho al cuerpo, ataca directamente al torero. 



Jon habló con dos toreros que han tentado mucho en La Herrería. Son Alberto Aguilar y Paúl Abadía, 'Serranito'. Resumimos sus opiniones a continuación:

'En líneas generales lidiar estos animales es una experiencia muy diferente al resto de encastes pues los toreros estamos acostumbrados a otros tipos de lidia. Es un comportamiento más difícil, por lo inteligentes y temperamentales que son. Requieren mucho poder y una gran preparación física y mental, así como andar estudiando constantemente al animal e intentar averiguar de qué manera les puedes ir dando pases. A pesar de ello, aun haciendo todo perfecto, pueden ponerte en apuros'

'La lidia se convierte en una pelea donde el torero no puede bajar la guardia ni fiarse, porque si el animal adivina la menor duda, dominará la situación y puede terminar dando la impresión de ser más alimaña de lo que realmente es' 

'Debemos enseñarles la muleta plana; cambiarles de pitón, para que no se acostumbren y aprendan por uno sólo; ver por dónde llevan la cara en función del lado por el que embisten; no darles tregua ni opción a pararse a pensar; en definitiva, hacerles una faena corta sacándoles lo poco que lleven dentro. Todo lo que se les haga debe ser desde el primer minuto y con decisión, sin probaturas. En esa brevedad los toreros tenemos que intentar enseñarles a embestir, lo que sería buscar la máxima duración del animal sin que se sienta dominado, algo complejo debido a su inteligencia y poca entrega'

Imagínense, hablan de torearlos sin que se sientan dominados. ¿Habrá que usar los engaños para engañarlos o para desengañarlos? Esto va a ser más complicado que demostrar la existencia de Dios.



No cabe duda de que si por una remota casualidad leen todo esto los tres maestros, nos responderán con el socorrido ¡baja tú! Y tendrán razón pero nuestro papel en esta corrida se circunscribe a pasar por taquilla, a ovacionarlos cuando termine el paseíllo y a ser comprensivos con ellos en virtud de lo que se encuentren delante.


'Sua', en vascuence, fuego. Una de las perras de Reta

La teoría la tenemos clara. No obstante, sobre el problema de la teoría recordemos que cuando entrábamos en los cercados con Reta para hacer las fotos que veían aquí, sostuvimos este diálogo mientras él nos dejaba solos y se iba al otro extremo a mover los toros:

- Si se me vienen encima, con quedarme quieto como Don Tancredo, solucionado, ¿no? Eso es lo que dice la teoría...

- (Nos va respondiendo mientras se aleja) Aquí dentro la teoría no vale para nada. Como se te vengan encima no te va a dar tiempo ni a sacar los papeles para leer la teoría. Lo mejor será que reces lo que sepas.

Ya que hemos citado antes a Fernando el Gallo esperemos que los toreros no tengan que verse en una situación como aquéllas en que el patriarca decía: ¡ojalá estuviesen aquí la Gabriela y los niños para ayudarme!

Pero a ver si pasará lo mismo que sucede con la ganadería de Miura. Cuando salen asesinos, todo el mundo dice que debería ir al matadero y, si salen toreables, los mismos de antes dicen ahora que Miura ya no es lo que era. Reta puede tener que apechugar con este dilema. ¿Cómo saldrán estos toros?



En nuestra opinión, será delito grave de lesa tauromaquia que la corrida se pare o ruede por los suelos. Delito menos grave será que salga una moruchada como la de Rita en Sangüesa (recuerden aquí y no dejen de leer los comentarios hasta el final). Decimos menos grave porque alguno todavía justificaría que la cosa estuvo divertida. Pero una moruchada similar mandaría al ganadero al mismo sitio que envían al rey Eduardo los escoceses en su himno: sent him homeward to think again.

 ¿Cuál sería el resultado ideal para Reta? Pues que hubiera cierta variedad con dos o tres toros que se dejasen torear (podrían ser los que vienen de Lahuerta o de Aranda). Luego, un par que manseasen dentro de un orden haciendo honor a lo que se espera de la casta navarra. Podrían ser los que sean familia de esta vaca cuyo nombre no ponemos para no dar pistas:



Esa vaca no saltaba para huir sino para coger. Nos lo ha asegurado un testigo presencial. Y ha añadido: 'como en Céret salga algún hijo suyo, que se preparen'.

Quedarían dos. Uno, por ejemplo, que diese problemas serios pero resolubles a base de coraje y oficio. Sería quizás lo procedente de Fraguas-Arnillas, lo que sale más serio de expresión. Y, por fin, un sexto toro al cual concedemos la posibilidad de que sea un marrajo que incluso deje a Cazarrata como una ursulina.

Pulsen aquí para ver las embestidas de Sombrerero, de Arriazu, hace un año en Montserrat. Y piensen que con seis años, a lo de Reta igual hay que arrancarle cada pase sudando sangre. Chi lo sa?

Preguntado el presidente de la ADAC por cómo iban a salir estos toros, su respuesta no dejó lugar a dudas:

'Saldrán por chiqueros, uno detrás de otro hasta el que sume seis'



No se lo vamos a discutir, está claro. Belmonte decía que 'el toreo depende de los nervios del tocaor y de la madera de la guitarra'. ¿Qué madera traerán estas seis guitarras?

La conclusión, pase lo que pase, nos la vuelve a dar el citado Bergamín. En esta corrida va a quedar claro que el toreo 'es un juego de heroísmo, pero de un heroísmo absoluto porque es el heroísmo puro, sin utilidad'

Y los héroes serán, siguiendo orden de preeminencia: los tres maestros que se anuncian, por su heroísmo puro, la ADAC, por su extraordinaria apuesta, y Miguel Reta por su afición sin límites.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.