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martes, 18 de agosto de 2026

FERIA DE TAFALLA, 2026 (y 3). COUTO DE FORNILHOS Y SANTA TERESA: BUEN SABOR DE BOCA

No por los toreros sino por los toros, que es a lo que venimos a Tafalla. Se lidiaron tres atanasios de Couto de Fornilhos y tres guardiolas de Santa Teresa, lo que antes fue de Félix Hernández. No teníamos muchas esperanzas tras haber visto por la mañana que en el encierro habían venido chochones pero luego nos quedó la impresión de que esta misma corrida, lidiada en Francia y bien lucida en el caballo, deja a los aficionados al toro más que satisfechos.



Toros presentados para plaza de primera lo cual, después de ver lo de Sobral el día anterior pareció un soplo de aire puro. Algún aficionado nos dijo que le daba la impresión de que habían perdido algo respecto al desencajonamiento pero verán por las fotos que no hay ningún motivo de queja. Más de uno demostró poder en el caballo y puso en aprietos a los picadores, cosa que actualmente se agradece cuando el trabajo de los de a caballo resulta tan cómodo para ellos y tan exasperante para el aficionado.



Curiosamente los forales no habían permitido utilizar las puyas francesas de Bonijol en los dos primeros festejos y en cambio en este las autorizaron. No nos pregunten por qué. Con la española cuando barrenan hacen unos boquetes donde cabe el puño, en cambio con estas no pueden. Además llevan el color rojiblanco para que estén bien montadas, con la parte encarnada hacia abajo:



Todos los animales incluso los que se pararon o se rajaron estuvieron por encima de los toreros. ¿Cuántos festejos sumarían los tres en los últimos dos años? No llegará a cuatro cinco.

El juego de los toros fue el siguiente: primero, con buena humillación; segundo, con poder y con genio; tercero, desangelado; cuarto, aplomado; quinto, masacrado en varas y a pesar de ello colaborador y sexto, con poder en el caballo y muy aquerenciado. 

Hubo media entrada:


CASQUINHA. El primero era de Santa Teresa, un negro, bragado, meano y playero, que humillaba de cine ya de salida:




Intentó quitarse el palo pero cuando se centró sufrió un monopuyazo español. Afortunadamente el diestro hizo caso al público y lo puso una segunda vez de largo. El toro no tardeó, se arrancó alegre y cumplió. Era la primera vez en toda la feria que veíamos una mínima preocupación del diestro por lucir un toro.

Buen par de Verita, que saludó. Es muy pinturero con las banderillas pero muy incompetente con la puntilla.

En la muleta seguía humillando y el diestro se encontró a gusto a pesar de su inactividad. Tuvo el problema de levantar la mano en los finales de muletazo y eso hacía que el toro protestase.


Emborronó toda su labor perpetrando un bajonazo hemorrágico:


El cuarto era de Fornilhos, un negro, bragado, meano corrido, axiblanco, rabicorto y zarco:


Acudió tres veces al peto. La primera protagonizó un buen empuje pero se soltó, en la segunda se fue al reserva que absurdamente se sigue sacando en la plaza de Tafalla por orden de los forales (en esto no cambian de opinión) y en el tercero huyó al hierro.

Hubo mil capotazos de El Charra en el segundo tercio sin conseguir fijar nunca al toro. Verita volvió a arrancar aplausos:


Después se vio al animal muy aplomado y poco petróleo  pudo sacar el portugués a pesar de su buena voluntad.


Sainete para cuadrar antes de un pinchazo aguantando, otro y una casi entera habilidosa, más siete descabellos:


IMANOL. Su primero era de Fornilhos, un toraco negro, bragado, meano y cornalón:




Tomó un puyazo de bravo que duró más de un minuto y romaneó un par de veces demostrando mucho poder:


Muy mal el diestro robándonos el espectáculo de un segundo puyazo cuando el toro miraba de reojo al caballo desde el platillo. En el pecado llevó la penitencia porque después sacó genio y Sánchez tuvo que tragar saliva mientras el toro lo desafiaba con la cara por las nubes:


Derrota sin paliativos. Cuando pasó por nuestra posición le dimos el alto:

- Imanol, ¿por qué no nos has puesto el toro por segunda vez al caballo, hombre?
- Para dejarlo más entero después
- Ya... y luego no has podido con él. (Se gira y se va)

Al ir a cambiar el estoque hizo una pausa de hidratación más larga que en el fútbol porque debía de tener la boca como el esparto. Con el gañafón que le pegó al entrar a matar rubricó su neta victoria este buen Ganhito (pronúnciese Gañito). Tras este pinchazo que ven, una estocada tendida, trasera y desprendida.


El toro se fue a toriles resistiéndose a morir. Cuando al final dobló, el puntillero lo levantó y entonces anduvo barbeando tablas para doblar definitivamente casi a contraquerencia. Lo aplaudimos con gusto en el arrastre, único de toda la feria.

EL quinto era de Santa Teresa, un negro mulato, con trapío, muy en Guardiola, que por dos veces intentó saltar al callejón:


Lo del primer tercio fue una vergüenza protagonizada a medias por Sangüesa e Imanol. Primero el diestro permitió que el toro fuese al reserva sin preocuparse de nada y después el picador titular le pegó una carioca infame recargando y barrenando como si quisiese partir el toro por la mitad. De los puyazos más nauseabundos de la temporada. Cuando se retiraba, los únicos silbidos que se escuchaban eran los nuestros.

Brindó a Pablito Simón. Luego el toro pasaba y escarbaba. Sánchez se despatarró pero en ningún momento lo condujo con firmeza y además  permitió los enganchones.


Estuvo muy por debajo de la bondad del toro, quizás porque ya nos rectificarán si su última corrida no fue el año pasado en Barbastro. Pinchazo escupido y estocada baja saliendo trompicado. Lo mejor que hizo en toda la tarde fue negarse a dar la vuelta al ruedo que alguno le pedía. Nunca le perdonaremos lo que hizo en varas en sus dos toros. Demostró muy poca afición, en contra de lo que va pontificando por ahí cuando lo entrevistan.



DIEGO GARCÍA. Su primero era de Fornilhos, un negro bragado, meano, estrellado y playero, que en los corrales era el pegón:




Se deja barrenar en el primero y en el segundo García lo pone largo, se viene y lo señalan. Mayoral puso dos buenos pares, el mejor banderillero de toda la tarde, o de toda la feria, sin discusión:


Se dolió de ellos y se fue orientando antes del brindis a Simón:


El toro iba y venía un poco en reserva pero sin ninguna maldad. Pues no comprendimos por qué García no se acopló a pesar de la radio macuto de Venturita desde el burladero:


Pinchazo tirando la muleta, un segundo espantoso y esta media trasera, atravesada y caída, más cuatro descabellos:


El último era otro guardiola, negro, bragado, meano, axiblanco, bien encornado y con trapío. Ahí ven el histórico hierro de Gamero con la Y:




Quizá estuvo cerca de tres minutos en el peto entre las dos entradas quebrantándose lo suyo. En la primera de ellas Agudo tuvo que defenderse porque empujó de bravo:


Muy mal Venturita con los palos. Si no está en condiciones de torear por su lesión en la pierna, no puede hacer el paseíllo. Y muy bien de nuevo Mayoral:


El toro tenía buena humillación como ven pero acusó su esfuerzo en varas y además tenía muchas ganas de rajarse y de irse a vivir a chiqueros.


García no sacó nada en claro y dimitió. Pinchazo sin soltar y estocada honda, trasera y atravesada, al volapié como pueden comprobar por las manos del toro:


El de Santa Teresa ofreció una bella muerte aunque en la puerta de toriles:
 

Pueden apuntar estos dos hierros los amigos de 3Puyazos ya que, como decíamos al principio, en el caballo varios demostraron poder a pesar de que los diestros no estuvieran por la labor.

Terminó una de las peores ferias de Tafalla de los últimos años. Tan es así que en los corrillos había dudas para el galardón al mejor toro de la feria. Incluso algunos dudaban de si dar a Sánchez-Vara el premio al triunfador. Pares de banderillas genuinamente buenos que nos hayan hecho aplaudir con ganas no ha habido ninguno. Ya veremos qué decide el jurado porque llamaría la atención que declarase todo desierto aunque probablemente sería lo más justo.

Si vienen toreros que no torean y cobrando lo mínimo y encima no lucen los toros en el caballo, ya nos explicarán que podemos esperar de sus trasteos y de las corridas en general. Si además salen animales humillados con la infame presentación de la de Sobral, a uno le dan ganas de no volver. 


Pero volveremos aunque solamente sea para pasar esos buenos ratos con los aficionados navarros que nos compensan de los malos que pasamos en el tendido.

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa. 




domingo, 18 de agosto de 2019

FERIA DE TAFALLA, 2019 (3). SALTILLO: NINGUNO EMBISTE COMO UN SALTILLO

Que se quite todo lo demás. Eso es lo que siempre se dijo y eso fue lo que hizo el primero de Sánchez-Vara, embestir haciendo un surco en la arena y ofreciendo la oreja en bandeja de plata.



Por la mañana, el encierro había sido tres en uno porque los toros anduvieron a su aire y al paso. 'Betunero' había corneado a un mozo en el callejón haciéndole dos agujeros de los que afortunadamente se recupera:



Este es el momento en que el toro se vuelve y cuando entre a la derecha, herirá al chaval, de nombre Jon. Un amigo que corre desde hace veinticinco años, el que lleva el periódico en la foto anterior, nos decía que no recordaba un encierro como éste desde el de los pablorromeros de 1999.


La corrida se remendó con un sobrero de Hermoso de Mendoza porque uno de los saltillos fue herido en el desencajonamiento. Resultó muy entretenida entre el desconcertante primero, que terminó siendo de lujo, el tercero y el sexto, ambos buenos aunque a éste último lo hicieron malo con una lidia infame, y el difícil quinto, que se cerró en banda.



Acudieron trece veces a los caballos, con un derribo. Contamos una en que el primero huyó coceando al sentir el hierro (luego el señor Moreno hace las cuentas del Gran Capitán y le salen puyazos que sólo existen en su imaginación). Estuvimos hablando al final con los responsables de Equigarce, a quienes no les ha dado tiempo a repintar los camiones donde aún se lee Navarro. Nos aseguraron que el caballo más pesado es aquel blanco que les decíamos en otra entrada y que está en 648 kilos perfectamente controlados por la autoridad competente. Otras fuentes muy bien informadas ajenas a la cuadra nos dijeron que son 810 kilos. ¿Estará la verdad en el justo medio, o sea, 730 kilos?

Hubo no menos de diez pasadas en falso de los banderilleros y un par de pérdidas de capote. No fue nada comparado con lo que nos avanzaban muchos aficionados diciendo que las cuadrillas correrían, que matarían los toros en el peto, que los diestros no podrían con ellos y que a ver si salía otro 'Cazarrata'. Nosotros intentábamos calmar tanta expectativa un tanto malvada y creemos que la corrida nos dio la razón. 

No se comieron a nadie y hubo que dar gracias a Sánchez-Vara por que comenzase la tarde cortando una oreja y tranquilizando así al personal. No hizo aire y ése fue un factor clave para que la cosa no se saliera de madre porque ya saben ustedes que estos toros piensan más que Einstein.

Estuvo bien presentada. El primero fue éste, que salió enterándose de todo al paso hasta que espabiló en el caballo a favor de querencia para luego quedar de dulce:



El segundo fue el que había corneado por la mañana a aquel muchacho y que aquí cogió a uno de los peones de Casquinha como veremos:



El tercero fue un tanto flojo de remos y salió abanto haciendo más kilómetros que Zatopek:



El cuarto fue el remiendo de Hermoso, astracanado, astifino y veleto. Algún aficionado sostenía que era un toro sin trapío por asardinado y escurrido (?):



El quinto tuvo mucho trapío y mucha listeza:



Y el sexto era un toro bueno al que convirtieron en malo con un segundo tercio que fue un lamentable e indignante herradero:



SÁNCHEZ-VARA.  ¿Hubiera salido a hombros matando dos saltillos en lugar del de Hermoso? El mayoral nos decía que sí. Por lo menos hubo que agradecerle que cortase la oreja al primero de la tarde y ello sirviese de tranquilizante para sus compañeros. Ya saben que el hierro de Saltillo da miedo sólo de verlo.



El origen viene de la familia de Diego de Rueda en Carmona y se ve que lo de Saltillo era el nombre de unos terrenos cercanos. Ese hierro tiene una antigüedad de 1854, cuando el VII marqués compró el ganado a Picavea de Lesaca. 

El primero salió reservón, parado, al paso y enterándose. Era una prenda, como deducen. Coceó el caballo a la primera de cambio y hubo que picarlo en chiqueros. Allí cantó la gallina a traición y metió los riñones con avaricia, vean:



Descabalgó al picador que pasó sus apuros:



Pero en cuanto volvió a subirse liquidó las cuentas pendientes pegándole esta paliza al tal 'Quincallo'. Fueron dos cariocas y media en el lomo apretando a base de bien. El toro seguía con la boca cerrada y la expresión ausente como si la cosa no fuera con él:



A pesar de tan infame castigo, en los tres primeros pases se vio que el toro tragaba sin problemas, vean:



Sería mérito del maestro o quizás del toro, que le dio por ahí. La verdad es que Sánchez-Vara dibujó unos naturales como nunca se le habían visto, ahí lo tienen. Esta es la razón de nuestro titular. Cuando lo que lleva sangre de Saltillo humilla, es algo único. 



Se tiró a por todas saliendo golpeado en un pinchazo. Luego dejó esta rinconera:



 Cobró una oreja que nos pareció muy bien:



En el segundo el diestro se desentendió indignantemente del primer tercio, con el toro yéndose al reserva y recibiendo sin venir a cuento. Muy mal, Javier, sólo por esa actitud, nosotros nunca le concederíamos la oreja. Ahí tienen a su picador pegándole como si fuera su suegra disfrazada de toro:



A continuación puso banderillas sin despertar demasiado fervor:



Brindó al arlesiano Joel Bartolotti, de la revista francesa 'Toros'. Afeamos la conducta al bueno de Joel porque después devolvió la montera al diestro sin ponerle un billete de cien euros dentro.



Cuando empezó la faena, saltaba a la vista que podría salir a hombros, como así fue. El toro era para hacerse con él y pegarle pases y eso es lo que hizo empeñándose en hacerlo por el pitón derecho cuando el bueno era el izquierdo. Al percibir que el público le aplaudía más al natural que en redondo, quiso insistir pero el toro ya estaba agotado:



Rinconera sin puntilla y sin tapar la cara como se aprecia perfectamente, oreja y a hombros:



NUNO CASQUINHA. Su primero era el que había corneado al mozo en el encierro como decíamos antes y aquí a punto estuvo de repetir la jugada cuando, a favor de querencia, hizo esto:



Afortunadamente, todo quedó en un susto. El toro era pronto pero iba descompuesto. El portugués vino con ganas de agradar e hizo una faena muy correcta para nuestro gusto.



Creemos que exprimió todo lo que podía tener el de Saltillo y no le pediremos más:



Lo mató de esta casi entera arriba pero perpendicular y atravesada más un descabello. Dio la vuelta al ruedo. 



¿Se han fijado en el ojo del toro? La foto puede servir a su amo para aumentar su fama de criar animales endemoniados. No se la quita de encima aunque le salgan peritas en dulce como el primero.

Su segundo fue el de más trapío, aquí lo vemos de nuevo:




El toro se enceló en el peto de Mejía y empujó aunque con mal estilo. Fue el único que en el segundo tercio nos ofreció la que es imagen habitual de esta vacada. En tres pasadas le pusieron dos banderillas y se dedicó a cornear un capote que había robado. 



Eso orientó al animal, que en la muleta estaba esperando a Nuno para mirar si en el carnet de identidad era portugués de verdad:



Poca cosa excepto un aseado aliño de Casquinha:



No obstante, luego empezó a pegar pinchazos malos, sin fe, buscando los blandos y huyendo de la suerte.



Por fin dejó una media atravesada sin cruzar que bastó. Pasó el puntillero a nuestro lado y le dijimos: 'vete por detrás aunque te protesten'.  Como era de esperar, no nos hizo ningún caso y el toro le pegó un tornillazo al verle que le dejó la cara más blanca que el papel. Tras tres intentos fallidos con el miedo en los ojos, entendió la lección, fue por detrás y lo finiquitó.

RAÚL RIVERA. El toledano salió abroncado por su actitud en el último toro. En el primero Flórez pasó apuros en la montura. Insistía en abrir al toro sin hacerle la carioca pero el de Saltillo le había cogido gusto al peto y no se iba ni a la de tres aunque peleando vulgarmente. Vimos el mejor par de la feria, salvo error, de Daniel Sánchez.

Observen que el toro era noble aunque no tenía la boyantía del primero. Rivera se puso a torear de inicio con decisión y fue aplaudido por el izquierdo a pesar de que toreaba en línea:



Pero cometió el error de dejar pensar al toro entre pase y pase. A estos toros hay que obligarlos a repetir para que no piensen en otra cosa que no sea la tela roja. Cuando el pase venía seguido de otro, no había problema. Cuando lo dejaba respirar, el toro se lo agradecía con brusquedades.

El problema fue que hizo una excursión para buscar el estoque y se entretuvo en la barrera casi un minuto. Nosotros mirábamos al toro y parecía Aristóteles pensando en su Metafísica. Lógicamente tuvo problemas para acabar con él. Lo hizo de pinchazo en el costillar, del que les ahorraremos la foto, y media desprendida y atravesada perdiendo la muleta más tres descabellos.

El sexto salió humillando más que 'Cobradiezmos'. Estábamos encantados porque nos esperábamos otro bombón como el primero. No les engañamos, vean cómo repetía llevándose la arena de Tafalla en el morro:



Pero la cuadrilla había leído el orden de lidia y venían todos con la psicosis del nombre. Se llamaba 'Cazaconejos'. Como un conejo es mayor que una rata, el canguis sobrevoló la plaza. Lo vimos en primera línea cuando Rivera puso el toro en suerte y el picador le dijo '¡acércalo!' Total, para clavarle en el lomo. En el segundo le echó el caballo encima porque ni en sueños quería que se arrancase un poco de lejos. Todo eso es de picador muy poco valiente.

El segundo tercio fue un auténtico herradero que terminó por resabiar un toro que ni mucho menos era tan malo como nos querían hacer ver. Estuvo bien la presidencia cambiando el tercio con tres palos porque era absurdo prolongar aquel desaguisado. El reglamento debe ser flexible y Rivera estaba indicando desde tablas con un dedo que pusiesen uno más para terminar la agonía. La terminó el palco haciéndoles un favor pero sin poder evitar que ya hubieran convertido un toro muy asequible en una tintorera.

Salió Rivera, le dio dos pases y se fue por la espada entre la bronca general. Fueron dos, los contamos y creemos no habernos equivocado. El segundo fue éste:



Tuvo suerte de cazarlo con este bajonazo tras un pinchazo:



El toro dobló en chiqueros vomitando sangre pero se levantó y dio un tercio de vuelta al ruedo barbeando tablas escuchando aplausos. Fue el toro más aplaudido en el arrastre en lo que va de feria:



Rivera tiene bien aprendida la lección que Emilio Muñoz repite muchas veces en televisión cuando sale un toro parecido: 'yo a ése me lo quito de encima como sea aunque luego me peguen una bronca que se oiga en Lima, me daría igual'. Ya ven qué ejemplo para los toreros jóvenes y para los aficionados que siguen las corridas por televisión. Pero insistiremos una y mil veces en que ese toro no era malo sino que lo hicieron malo los profesionales, que convirtieron su lidia en capea de talanqueras.

Hablamos después con el mayoral para decirle que nos habíamos entretenido y nos dijo que tanto él como el patrón habían quedado satisfechos de la corrida a pesar de algunos detalles de la lidia que les omitiremos para no ponerle en un brete (tampoco son ningún secreto porque coincidían con los que habíamos apuntado nosotros). Los próximos compromisos de la casa son la novillada de Madrid, cinco toros que tiene apartados para un desafío también en Madrid y un toro que iría a la concurso de Las Ventas si al final se celebra (nos dijo cuál sería pero no lo vamos a poner porque puede haber cambios por imprevistos de última hora).



Echamos un buen rato comentando con él el embarque imposible de 'Cazarrata' en la finca, la famosa historia de las vacunas, el cómo intentaron solucionarla para la posterior corrida de Céret, el otro 'Cazarrata' de Tafalla, número 39, que para el mayoral fue peor que el de Madrid (cosa que lógicamente le discutimos), el tema de cuándo ponen ellos las fundas y cuándo las quitan, etc. Ahí estuvimos, disertando de madrugada mientras esperábamos juntos el encierrillo a la una y media.

En resumen, Saltillo sigue teniendo interés por su imprevisibilidad. Hay muchas ganaderías previsibles cien por cien que no interesan al aficionado de verdad. Luego tenemos otras que antes eran también imprevisibles y que cada vez lo son menos. Ese tipo de aficionado, no el público orejero, busca eso aunque no haya orejas. El público toreril quiere orejas aunque le repitan seis veces lo mismo en cada corrida. Hasta que se canse y se vacíen los tendidos como se están vaciando en Bilbao. Cuando llegue ese día, que no cuenten con los aficionados serios porque entre todos no llenan una portátil. Entonces será el llanto y crujir de dientes.

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.