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jueves, 8 de abril de 2021

REFRESCAMOS LA MEMORIA A COSSÍO A CUENTA DE SALERI II

No es que vayamos a enmendar la plana a don José María, a quien seguimos admirando por su magna obra y cuya casa en Tudanca visitábamos y les mostrábamos aquí. Lo que haremos será completar la información que da sobre Saleri II en la página 857 del tercer volumen de su obra.

Se refiere allí al torero alcarreño Julián Sáiz, Saleri II. Sobre el apellido decir que no es Sáinz cómo figuraba a veces en los carteles. Referente al ordinal, hay discusiones: unos dicen que debería ser el tercero, otros el cuarto, el séptimo o incluso el octavo. Él cambió su original de El Posadero por el del empresario que lo anunció de novillero en Tetuán, Juan Sal, Saleri. Seguro que entonces no se planteó si había habido otros toreros con ese apodo y por eso se puso lo de segundo. Se discute también su fecha de nacimiento pero creemos que la correcta es 1892.



Cossío recuerda la grata impresión que le dejó Saleri en una corrida en Salamanca donde alternaba con Joselito y Belmonte pero reconoce que no se acuerda ni de la fecha ni del ganado. Eso es lo que le vamos a refrescar. 

Aconteció el 14 de septiembre de 1919. Los toros fueron de Carmen de Federico, muy aprovechables para hacer cosas buenas, como decía Lagartijo de los murubes. El mejor fue el tercero, cuya lidia correspondió a Saleri. Su dulce embestida hizo que los tres diestros se recreasen en quites. Luego Saleri puso cuatro pares de banderillas donde brilló uno al quiebro en el platillo. Se pasó el toro al natural entre ovaciones y lo liquidó de una buena estocada recibiendo.


1915: estocada de Saleri a un miura en Zaragoza

Esta era la información que faltaba en el Cossío. Les llamará la atención que nuestro protagonista alternarse con los dos monstruos. Las malas lenguas dicen que los acompañaba porque lo obligaban a pechar con los dos toros que los otros no querían. Cuando el río suena...

Hemos mirado las estadísticas y Saleri compartió cartel con ambos en 14 ocasiones. Con Gaona y José lo hizo en 13. Con Gallito y su hermano coincidió en 10. No parecen casualidades ciertamente.

Está claro que los fenómenos tampoco iban a anunciarse con un piernas. Saleri fue torero con oficio, alegría, facilidad y dominio. Sin embargo, esto iba ligado con un cierto conformismo, algo de comodidad y bastante falta de personalidad taurina. Como pueden ver, es una mezcla ideal para completar esos carteles como telonero y hacer lo que te manden.


La última corrida de Gallito en Zaragoza, toros de Santa Coloma. A la izquierda, Saleri.

Fue un brillante banderillero, especialmente de dentro afuera y al quiebro. 



Matando, pinchaba poco y se alabaron sus estocadas recibiendo. Don Ventura decía esto:

'A Saleri II es a quién con más seguridad y limpieza he visto recibir en mi larga vida de aficionado: fue en Bilbao a uno de Parladé el 18 de agosto de 1918'


1913 en Chinchón. Ya ven dónde está la espada

Le dio la alternativa Vicente Pastor en 1914. El toro que le cedió se llamó Manguero, de Pérez Tabernero, y el diestro no anduvo muy lucido. De hecho, tardó más de 6 meses en volver a Madrid pero a partir de su segunda temporada empezó a acumular corridas. Esta foto es de aquella tarde aunque tiene que ser de su segundo toro porque Manguero era cárdeno:



Sus mejores años fueron 1916 1917 y 1918. Vean:


- 1916: Gallito, líder con 105 corridas, le sigue Gaona con 65 y Saleri con 47.

- 1917: Gallito toreó 103, Belmonte 93 y Saleri, de nuevo tercero, con 57.

- 1918: Gallito, líder con 80, Saleri segundo con 72 y Gaona tercero con 60.


Alternó con José nada menos que en 78 ocasiones. Sólo hay tres toreros que lo superen en paseíllos acompañando a Maravilla: Belmonte, El Gallo y Gaona. En una cosa sí supera claramente nuestro torero a Gallito: mató más corridas de Palha en una sola temporada que el Nene de Gelves en toda su carrera (sólo fueron tres mientras que Saleri mataba cuatro o cinco cada año ya que era muy amigo de la familia portuguesa).


1912: Saleri en el salto de la garrocha. Es la plaza de Carabanchel

Cuando la tragedia de Bailador, Julián y toda su cuadrilla se desplazaron desde Madrid a Talavera y acompañaron el cadáver de vuelta hasta la estación de Las Delicias (lo contábamos aquí). Seguro que en ese triste viaje en tren el bueno de Saleri recordaría cómo José le había hecho de peón de lujo dos años antes en Madrid ante un manso bronco de Pablo-Romero que lo llevó por la calle de la Amargura.

Ésa fue la segunda vez que peor lo pasó en una plaza de toros. La primera tuvo lugar el 11 de mayo de 1919. En el reconocimiento los veterinarios de Madrid querían echar para atrás al número 70 por falta de trapío. Era este toro astracanado de Santa Coloma:



El conde amenazó con retirar toda la corrida si no se lidiaba este animal. Se impuso su criterio y pasó a la posteridad con el nombre de Bravío. Unos dicen que tomó cinco varas y otros que siete, derribando en todas. Esta foto es de Saleri aquella tarde y quizás sea Bravío el toro pero no lo podemos confirmar:



El maestro nos reconoce que se vio totalmente superado:

'Aquel toro tenía cinco años y una hierba. El ganadero se impuso en el reconocimiento porque o pasaba o retiraba toda la corrida. Y pasó. Fue un toro excepcionalmente bravo, de una bravura encastada, de una fiereza envenenada. Se arrancaba de largo como una centella y luego se frenaba al hacer la reunión. Me olía, no me perdía de vista, me buscaba sin cesar. Lo mismo le pasó a Camará con uno de Vicente Martínez, a Lalanda con Amargoso de Albayda o a Domingo Ortega con Tapabocas... Eran tiempos duros, cuando el ganado demostraba casta, movilidad y temperamento. Había que tener alma de legionario y estar medio loco para ser torero...'


1915: estocada a uno de Sánchez Coquilla en Barcelona

Se mantuvo 14 años de alternativa y confesó haber ganado seis millones de pesetas de entonces, una fortuna. A pesar de que tenía fama de buen administrador quiso dedicarse a empresario en mala hora. Lo fue de toros y de teatro además de en España, en Perú y en Colombia.

Llegó a tener dinero invertido en un circo con el que viajó hasta el Japón. Para hacer publicidad se paseó por el centro de Tokio vestido de corto y con sombrero de ala ancha. Los nipones lo miraban como a un alienígena. La cuestión es que entre unas cosas y otras acabó arruinado.

Vivía en esta casa de Madrid de la calle Hortaleza. Desde aquí caminaba cada día hasta la plaza de Vistalegre donde dirigía la escuela taurina de Castilla junto a Julio Marquina:



Fue maestro entre otros de Andrés Vázquez, a quien escucharán contar maravillas del maestro. Un día de 1958 notó una opresión en el pecho al llegar a la escuela. Lo llevaron a la Casa de Socorro pero no pudieron salvarle la vida tras lo que era un ataque cardíaco. Aquí lo ven en un festival en Barcelona con sesenta años, seis antes de morir:



Ya que les escribimos a veinte metros de la plaza de toros de Tarragona diremos que Saleri concedió la alternativa aquí en 1923 a este novillero que ven matar con tan buen estilo:



Es el gaditano Pepe Amuedo. El testigo fue Camará. Por cierto, esta alternativa no consta en el Cossío, donde Amuedo figura únicamente como novillero.

Siempre quedará la duda de si tuvo mala suerte al coincidir con José y Juan. Quizás la duda sea saber dónde hubiera llegado con otra personalidad más ambiciosa. Es probable que se diese cuenta perfectamente de lo difícil que iba a ser destacar  con aquellos rivales. Por eso se acomodó en lo que sabía, que era mucho y que además lo hacía fácil. No se equivocó porque esa estrategia le sirvió para ganar aquella fortuna que luego perdió.


1914: estocada en Valencia a uno de Anastasio Martín, 
¡sin estirar el brazo para pegar la puñalada!

Y es que ya lo decía Larita, que era el más valiente de todos como pueden comprobar aquí'quitando a Joselito y Belmonte, los demás nos podemos llamar de tú'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.









domingo, 4 de abril de 2021

SAN ISIDRO EN VISTALEGRE: ¿30 OREJAS?

Sesenta y cinco entradas al caballo garantizábamos el otro día aquí cuando presentábamos los cuatro festejos de la feria de Vic-Fezensac. Lo que anuncia Matilla para Vistalegre quizás no llegue a igualar en orejas esa cantidad pero el triunfalismo por todo lo alto está asegurado.

¿Ponemos treinta orejas sin incluir el rejoneo? Saldrían a tres por festejo, teniendo en cuenta que habrá más de una tarde en que saltará la banca. No obstante, sólo un milagro a día de hoy puede hacer que se celebre sin novedad ese serial. Casas asegura que es imposible, aunque, por otro lado, ¿qué va a decir?



En esta entrada hablábamos de toreros que podrían dar aires de cambio. En nuestra primera lista estaban los que nunca veremos anunciados con según qué ganaderías. De los que allí citábamos, aquí tenemos a Ortega, Aguado, Roca, Ureña y Urdiales. De la segunda lista aparecen Ferrera, Luque y Román. En total, ocho de los veintiocho que enumerábamos.

El problema son las ganaderías. Anuncian todo un elenco de lo que el fallecido José Moya, de El Parralejo, decía que son 'toros para el toreo moderno, para que los toreros se animen...' El que debería animarse es el que pasa por taquilla, ¿no les parece?

Si seguimos la sana costumbre de muchos lectores de nuestro modesto blog, que consiste en mirar sólo los toros para apuntarse a las corridas, ¿a cuáles acudiríamos? 

Pues a ninguna. Responderíamos lo mismo que un amigo valenciano del blog cuando le preguntaban si iría a determinada corrida en Las Ventas: 'hombre, si coincide con alguna obra de teatro interesante...'

Otro buen amigo del blog, muy bien informado siempre, nos dice que Matilla tiene 'obligaciones' con muchas de las ganaderías anunciadas y que por eso están ahí. Pero es que no puede ser de otra manera: si quieres contar con la pléyade de figuras, aunque aburren a las marmotas, no puedes salirte del sota, caballo y rey. Recuerden la reflexión de Luis Parra, Jerezano:

'Ahora las figuras se unen para hacer el paseíllo porque no tienen fuerza, porque nadie les quiere ver, apestan. Antes se anunciaban figuras y se llenaba la plaza porque había emoción. El toro se ha puesto de tal forma que cualquiera con un poco de idea se puede poner delante de un toro y darle cuatro o cinco pases. Sufro mucho al ver lo que está pasando, me duele que todo esto se vaya a pique...'


FOTO: Teseo para El Mundo

Sin embargo, si se dan una vuelta por los medios taurinos que viven de esto verán que están encantados de la vida: presencia de las figuras, variedad de encastes, toreros catalogados como jóvenes promesas, feria extraordinaria, carteles de relumbrón, golpe de mano de Matilla, declaración de guerra a Casas...

Para nosotros esta feria no tiene ningún interés, nos parece humo, tanto si se lleva a cabo como si al final hay rehúse.

¿Iríamos a alguna corrida? Pues les diremos lo del teatro. 

Si alguien nos garantiza que los toros de El Pilar salen como aquellos animales tremendos de san Isidro de 2019, acudiríamos rápidamente. Se les pegó en el caballo como no se ha pegado a ninguna corrida en los últimos diez años, recuerden nuestra crónica aquí



Pero ¿y si salen como los hermanos ante los que hizo posturas José Tomás poco después? Recuerden aquí. La apuesta es arriesgadísima porque nos tememos lo peor.

Y si alguien nos garantiza que en la de Adolfo sale un toro en forma de salto atrás, también firmamos. Pero es que desde Monerías no hay salto que valga, ni hacia atrás ni hacia adelante. Lo último que vimos de Martín en Zaragoza fue una absoluta decepción (pulsen aquí, está todo dicho con recordar que tuvimos que sufrir al relamido Ferrera 'abriendo mi alma para poder transmitir mi esencia', ¡sic!).



Nos preguntarán si no nos interesa ver a Aguado, Ortega o Urdiales. Hombre, Aguado tiene dos pero verlo con juampedros es para salir huyendo. La otra será con chotos que se traerán del campo él y Roca. Quizás el bueno de Pablo ha leído nuestras lamentaciones aquí y por lo menos en Arles se anuncia con La Quinta para la alternativa de Solera.

Urdiales con Victoriano del Río... ¡psé! Es que en la misma corrida habrá que aguantar a Manzanares y al Roca figurita. Parece un peaje demasiado caro. 

¿Y Ortega con Garcigrande? Si los garcigrandes saliesen de los que Hernández tiene apartados como 'experimentos', allí estaríamos. Pero el problema es que en el cartel están López Escobar y Morante Camacho, con lo cual los garcigrandes ese día van a ser hermanitas de la caridad. ¿Verdad que sí, maestro?



Un tercer amigo de este humilde cuadernillo nos hace esta reflexión que copiamos acto seguido, a ver qué les parece:

'Creo que a final de este año quedarán sólo diez ganaderías de Domecq, más Miura, Victorino y poco más. El resto, al matadero. Entre la pandemia, el taurineo, los figurines, el plus... al final la poquita tarta que queda se la van a comer entre diez ganaderos y diez toreros. Ya no hay vida más allá de lo que se televise, es inviable montar un festejo con 50% de localidades si no hay televisión de por medio. Pero es que lo que se televise va a ser todo de esas diez ganaderías toreadas por esos mismos diez toreros'

La cuestión es si las migajas de esa tarta, donde habría vacadas de interés, tendrán salida o no porque en esas migajas es donde podríamos encontrar festejos con una cierta seriedad.



De todas formas, no nos hagan mucho caso. Si al final este san Isidro carabanchelero tiene lugar, las campanas se lanzarán al vuelo intentando demostrar que la fiesta de toros no se muere, que los toreros cortan orejas, que el público se va contento de los festejos y que tanto los críticos paniaguados como los comentaristas televisivos representan a satisfacción del taurineo su papel de mamporreros del sistema.

¡Todo el mundo es bueno! Ya lo decíamos aquí... Pero eso no quita que quien acudirá a Vistalegre no irá 'a los toros' sino 'a los toreros'. Y eso no es.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

lunes, 29 de marzo de 2021

CON UN MIURA, NADIE SABE DE TOROS

Vaya por delante que alabamos el esfuerzo de la empresa al organizar esta corrida. Hubo lleno de no hay billetes, lo cual consistió en 1000 personas por culpa de las restricciones.

Se anunciaron seis toros de diferentes ganaderías para un mano a mano entre Luque y Marín.

Las ganaderías tenían la condición de ser sevillanas. Nosotros echamos en falta la presencia de Isaías y de Aguirre pero entonces habría que haber buscado otros diestros. Los dos citados sabían que sólo tenían que tragar con un miura y un resina cada uno. El resto iba a ser coser y cantar.



Los toros estuvieron bien presentados, con trapío y en el tipo de su encaste. Eran todos cinqueños pero la listeza que dicen que da esa edad no la demostraron en ningún momento. Excepto el de Miura, los demás se mostraron lelos de comportamiento y ayunos de poder. Un puyazo a cada uno fue el triste balance del desolador tercio de varas. Estamos en España, no lo olviden.

El ambiente en el tendido era de frialdad. Los comentaristas se extrañaban: 'parece que estemos en el campo con este silencio, quizás sea la distancia entre espectadores'. Quizás, aunque no se les pasó por la cabeza que probablemente la clave era la falta de casta de los toros.

Haremos nuestro comentario siguiendo el orden de salida de las reses.


1. OSBORNE.  Se llamaba Cuco, de 475 kilos. En televisión dijeron que era burraco pero para nosotros era berrendo en negro, mosqueado, botinero y carinegro.



Aquí lo ven de cuerpo entero. Nos recreamos en la imagen porque lo único bueno que tuvo el toro fue la lámina:



En su único puyazo sufrió la barrena y salió suelto lógicamente. Era un torillo de mazapán, sin fuerza ni poder y tan soso como los garbanzos con bacalao que algunos de ustedes comerán el próximo Viernes Santo.



Lo de Luque no tuvo ningún interés. Acabó con una entera trasera, tapando la cara y sin puntilla.


2. PALLARÉS. Se llamaba Campanillero, de 520 kilos. Era cárdeno casi franciscano y cornigacho. 



Llegó bien picadito del campo, razón por la cual en el caballo no existió. Luego rodó por el suelo hasta cuatro veces.

Marín no se alivió tanto como otras veces pero es que el animalillo tenía menos vida que Walt Disney congelado.



 Lo mató de una entera fácil, muy trasera por llevar la mano alta.


3. PARTIDO DE RESINA. Se llamaba Relampaguito, de 480 kilos. Estaba perfectamente en tipo y tenía mucho trapío a pesar de su aspecto vareado:




En el único puyazo le taparon la salida como ven en la imagen y salió suelto:



Era el primer resina que mataba Luque y será el último. Salió con la muleta desconfiado y medroso. Desde fuera no nos pareció ni por asomo que fuera un barrabás. Creemos que la propia desconfianza del diestro hizo que el toro pareciera mucho peor de lo que era:



'¡Háblale!' le decían desde el callejón pero Luque no quiso hablar con nadie ni fajarse con Relampaguito.

Cuando lo estaba cuadrando, el resina le pegó un arreón formidable. En el segundo lo desarmó y por último se le quedó mirando con la cabeza por las nubes. Ahí lo tienen:



Todo esto no fue por casualidad sino para demostrar al maestro que no lo había toreado. Dos pinchazos huyendo y entera desprendida escupiéndose, sin puntilla. En televisión hablaban de la gran solvencia del diestro, de su oficio y de la buena lidia que había protagonizado (?).


4. MIURA. Se llamaba Bilbaíno, de 530 kilos. Era negro entrepelado, bragado, ojalado, cornialto y cornidelantero. Fue el toro de más interés por su desconcertante prestación.



Tomó un buen puyazo, empujando con fe y durmiéndose en el peto. Qué lástima no haberlo puesto más veces aunque fuera para señalar.



En el segundo tercio se enteró perfectamente de lo que estaba pasando. Recortó por el derecho escandalosamente, caminaba cruzado, esperaba... Se hizo el amo yendo de unos a otros mientras le clavaban las banderillas de una en una a como diese lugar. Con un último par a la media vuelta totalmente lícito en aquellas circunstancias, el presidente dio por terminado el calvario de la cuadrilla.

Bilbaíno esperaba a Marín para pedirle el carnet. Eso es lo que nosotros suponíamos tras el herradero en banderillas. Lo lógico era castigar al toro de primeras por bajo para enseñarle quién mandaba y quitarle de su cerebro cualquier veleidad que le recordase el hierro que llevaba.

Pero si vuelven al título verán que con Miura nadie sabe de toros. Resultó que Marín le dio de inicio cuatro pases suaves y muy templados, tratándolo con la misma dulzura que a una novia:



Ni siquiera le dio la salida por abajo para quebrarle la cerviz. Pues héteme aquí que el toro lo agradeció y a partir de esa suavidad aterciopelada, se olvidó de su origen y siguió la muleta con gran bondad. Vivir para ver. Suponemos que Morante, presente en el tendido, quedó tan desconcertado como nosotros. No sabemos si esa medicina le servirá de cara a su corrida sevillana con esta misma vacada.

Muy bien el maestro al echarse la muleta a la izquierda porque había visto que el derecho era peligroso. El Miura se tragó todos los pases sin novedad, observen cómo se venía:



Además Marín no permitió que el toro le puntease la tela en ningún momento. Con el animal ya sin fuerza, se echó la muleta a la derecha para demostrarnos que el toro había olvidado su condición de navajero por ese lado.

El único borrón fueron unas manoletinas al final totalmente fuera de lugar. Tuvo que enmendarse en las tres porque el toro no estaba para florituras y escarbaba mientras miraba al diestro:



Buena estocada pasada, ejecutada con lentitud y dejándose ver. El bondadoso público le otorgó una oreja que no nos molesta porque si hubiéramos estado presentes le tocamos las palmas sin ningún inconveniente. 



Este Marín sí que nos interesa, el de la ternera no. La duda que nos queda es qué hubiera pasado si el miura se pasa aquella dulzura de comienzo de faena por donde están pensando ustedes. Pero la cuestión es que tragó. A ver si resultará que si te pones ante un miura como ante un choto al uso, se rinde y colabora sin problemas. Ya nos lo explicará Morante.



5. MURUBE.  Se llamaba Maletilla, de 505 kilos. Era negro zaíno y cornigacho.



Hizo una vulgar pelea en el caballo mientras Quinta le pinchaba dónde ven ustedes. Para los de televisión, lógicamente, 'un buen puyazo en el sitio que ven'. Pues nosotros lo vemos en un sitio nefasto:



El toro saco un trotecillo que ni de broma recordaba al ínclito tranco murubeño. Luque lo llevó a media altura haciendo de enfermero.

Muñoz lo clavó en televisión cuando calificó al toro como 'justo de fuerza pero muy enclasado'. Traducido quiere decir toro de siesta con pijama y orinal.



Se sucedían las alabanzas sin cuento por parte de sus compañeros comentaristas mientras a nosotros nos costaba mantener los ojos abiertos. Telonazo al matar, dejando una entera trasera y perdiendo la muleta por no liarla bien. Dos orejas del bondadoso público moronero.


6. JUAN PEDRO. Se llamaba Revolera, de 485 kilos. Era colorado ojo de perdiz y bien encornado. Muñoz dijo que tenía las puntas acarameladas, cosa que no entendemos porque el calificativo de acaramelado hace referencia siempre al color de los cuernos y no a su disposición.



Acudió al caballo con mucha alegría pero no recibió ningún castigo. Se fue al suelo cuando salió dejándonos con la duda de si se había lesionado.

La verdad es que el torete no habría desentonado en un convento de ursulinas. Nada de lo que hizo Marín tuvo ningún interés excepto la estocada.

Y es que tras un buen pinchazo hondo vino lo mejor de la tarde: una magnífica entera mojándose la mano aunque llevándola demasiado alta para lo que mandan los cánones. Ya ven que nunca estamos contentos del todo.



El miura y esta estocada constarán como lo único que recordaremos de la corrida. Esperemos que a Garzón le hayan salido los números y no tenga que recordarla mientras un sudor frío le recorre la espalda.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

martes, 23 de marzo de 2021

TOREROS PARA UN AIRE DE CAMBIO

Este artículo es sólo para consumo interno. Nos referimos a que se van identificar con él únicamente los lectores de nuestro modesto blog... y no todos. Fuera de este reducido foro de amigos, no se va a entender y, lo que es peor, se considerará poco menos que una memez, esto es, la obra de un memo. 

Estamos todos de acuerdo en que la deriva de la tauromaquia va hacia el colapso más pronto que tarde. O se le da un aire renovado a la cosa o el camino por el que transita está condenado al desamparo. Las figuras no llenan, las faenas son fotocopias unas de otras, el medio-toro comercial aburre a las ovejas y los halagos de los críticos y comentaristas paniaguados resultan nauseabundos.



Algún despistado dirá: '¿cómo es que usted ningunea a las figuras?, ¿qué es eso de las fotocopias si hoy se torea mejor que nunca? Lo del toro comercial es una más de sus manías porque el toro de hoy es más bravo que nunca. Y respecto a los críticos, cuando alaban la tauromaquia actual es porque son los que saben'

Ya, pero oiga, en el primer párrafo hemos dejado claro que este escrito no es para usted sino para los lectores de nuestro humilde cuadernillo. Si usted piensa lo que acaba de exponer, salta a la vista que pertenece al público orejil entre el que nunca verá mezclado a ninguno de nuestros selectos lectores.

A lo que íbamos: pensemos en los toreros que podrían interesar a quienes están leyendo, aquéllos que pudieran dar aire fresco a esto velando por un espectáculo íntegro. De hecho, los que enumeraremos son los que interesan a quien esto firma. La cuestión será si ustedes se identifican con lo que aquí vamos a exponer. Intentaremos hacer una lista de esos maestros cuyo anuncio en los carteles haría que cualquiera de nosotros tuviera ganas de asistir al festejo. Dejamos los toros aparte ya que las ganaderías favoritas de nuestro blog ya sabemos todos cuáles son.



El amigo lector nos dirá que no mira nunca el cartel de toreros, sólo la ganadería anunciada. Lo comprendemos perfectamente porque usted es uno de los nuestros. Hemos confesado por aquí que más dos y tres veces nos hemos encontrado sentados en el tendido al inicio de un paseíllo ¡y no sabíamos la terna que actuaba! Estábamos allí al reclamo de los toros y teníamos que echar mano precipitadamente de los prismáticos para ver las caras de los actuantes cuando accedían al ruedo.

Hecha esta salvedad respecto a las reses, vamos con los diestros y los liquidamos con un breve comentario agrupándolos según nuestro libre y muy discutible albedrío.

1. ¿Qué toreros nos interesaría ver con un ganado que no fuese el choto bobalicón pero tampoco la fiera corrupia?

Esta primera lista es para que nadie nos acuse de querer volver al siglo XIX. Pero antes, dos observaciones.

En primer lugar, que quede claro que ante la ternera domesticada no nos interesa ver a nadie.

En segundo lugar, pedir que según qué toreros se anuncien con según qué ganaderías es pedir uvas a la higuera. 

Sentadas estas dos premisas, ahí van los que no tendríamos inconveniente en pagar por ver. 

JUAN ORTEGA. Es un torero que siempre quiere torear bien. Sigue las indicaciones de Pepe Luis Vargas, uno que ha denunciado más de una vez los ratimagos del destoreo moderno. Lo vimos torear de lujo en Linares pero fue a un torete desmochado de Juan Pedro (recuerden aquí). Se coloca bien, da el medio pecho, no esconde la pierna y es muy buen capotero.



PABLO AGUADO.  Lo acabamos de ver frente a esos torillos de Jandilla en Ubrique, recuerden. En esa tesitura no nos interesa lo más mínimo. No obstante, lo seguimos esperando frente a animales de más enjundia aunque no necesariamente saltillos. Guarda el secreto de la naturalidad, tiene empaque, temple y una verónica muy buena. La pena es que no sabe matar.

DIEGO URDIALES. Otro torero con empaque y naturalidad. Cuando quiere, también sabe destorear, en ese caso no queremos verlo ni en pintura. Sabe templar pero no le gusta el pase de pecho y suele escupirse a la hora de matar.


FOTO: Paloma Aguilar

PACO UREÑA. Actualmente es el niño bonito de Madrid, todo lo que haga es aplaudido. Intenta siempre colocarse bien. A veces pega esa cuchillada al final del pase que no nos termina de convencer. Es valiente hasta caer en la temeridad, circunstancia que se aprecia cuando al matar se tira encima del toro con inconsciencia total. De momento va teniendo suerte... hasta que se le acabe. El detalle de que siempre termine las faenas con el vestido embadurnado de sangre como un matarife no nos gusta nada.


FOTO: Julián López

ROCA REY. De él podríamos decir lo mismo que Manolete de Pepe Luis: si quisiera... Pero no quiere y no va a querer mientras su entorno siga haciéndose rico a su costa. Se anunció con los adolfos en San Isidro y salió más que airoso tal como preveíamos, dado que esos toros ya no son tales. Lo normal es que se apunte al choto pero por lo menos tiene el detalle de dejarlo crudo en el caballo, con lo cual nos hurta el primer tercio pero los bichejos tienen algo de gas ante su muleta. La pregunta es si querrá salir algún día del sota, caballo y rey. No apostamos ni un duro por ello pero la ilusión es lo último que se pierde.

MORENITO DE ARANDA Y CAYETANO. Son dos que saben torear pero solo cuando quieren, que es muy pocas veces. No deberíamos incluirlos en esta lista por su indignante tendencia a darnos gato por liebre. El primero tiene la mejor media verónica de la actualidad. El segundo es un suicida a la hora de matar. Pasan los años y no aprende. Para él vale lo mismo que hemos dicho de Ureña. La diferencia entre Morenito y Cayetano es que éste se ha enfrentado siempre a escarabajos, salvo que alguno de ustedes nos refresque la memoria.



2. ¿Qué toreros queremos ver anunciados con el toro que nos interesa?

Éstas serían nuestras corridas favoritas fundamentalmente porque ahí veríamos las ganaderías del toro que presuntamente embiste con casta y con poder (aunque todo esto es mucho suponer).

EMILIO DE JUSTO. Hay que verlo frente al toro de verdad porque si le sale la babosilla, sabe destorear como el peor. Lo consideramos un buen lidiador porque le hemos visto sujetar con muñeca firme toros díscolos. Además es muy buen estoqueador con esa espada que les presentábamos aquí.



OCTAVIO CHACÓN. Ha quedado demostrado que es un torero para corridas duras. Ahí es donde tiene que apuntarse. Le hemos visto algunos defectos en la lidia a pesar de que se le suele alabar por ella. Es tramposo a la hora de matar pero también lo son otros que cobran mucho más que él. Tiene afición y deseos de contentar al público. Es torero honrado y valeroso, nunca nos molestará verlo anunciado.



SÁNCHEZ-VARA. El hombre que mató a Cazarrata, así es como debería figurar para siempre en los carteles. Señoras y señores, un respeto muy grande. Otro torero honrado cuyo nombre es garantía de que ese día vamos a ver toros y no chivos.



GÓMEZ DEL PILAR. Otro torero con afición y ganas de salir adelante. El valor le sobra: es el único a quien hemos visto irse a porta gayola en Vic-Fezensac y frente a uno de Dolores Aguirre que no quería salir. En Madrid, lo mismo. El año pasado se iba a convertir en el hijo adoptivo de Céret pero la cosa quedó aplazada para éste. El día que no permita pensar tanto a los toros y se eche encima de ellos para hacer que traguen cortará orejas de muchos quilates.



LÓPEZ CHAVES. Es otro que está pendiente del aficionado y no nos roba el primer tercio. Tiene oficio para dar y tomar pero esa experiencia hace que algunas veces intente aliviarse más de lo reglamentario.



ROMÁN. Después de lo que hizo ante Santanero II entra aquí por derecho propio y sin que aceptemos ninguna oposición. Su valentía cae a veces en la temeridad pero jamás le hemos visto volver la cara ante ningún toro.


FOTO: Ballesteros para la agencia EFE

ANTONIO FERRERA. Es un maestro a quien hay que ver ante toros y no ante gnomos. Cuando se siente a gusto y se rompe por dentro, su cursilería nos resulta insufrible pero cuando es capaz de demostrar su oficio y su seriedad, no tenemos ningún inconveniente en apuntarnos a sus actuaciones. El problema es que para verlo en serio tiene que luchar contra el toro serio. Y sería una buena idea que pidiese prestado a Curro uno de sus capotillos y jubilase ese coreano que lleva.



RAFAELILLO. Tiene la mala costumbre de matar sus toros en el caballo pero al igual que Sánchez-Vara ofrece la garantía de que lo vamos a encontrar siempre enfrentándose a toros de verdad. Es un gran estoqueador aunque falló el día que más lo necesitaba, cuando lloró en Las Ventas con aquel miura de nombre Injuriado.



PEPE MORAL. Lo vemos desde hace tiempo sumido en un bache. Algunos lectores, o lectoras, pueden pensar que le tenemos manía porque hemos sido duros con él en algunas crónicas. Quizás hacemos bueno el refrán de 'quien bien te quiere te hará llorar'. Es un magnífico estoqueador sólo cuando quiere. Tiene una afición excesiva al destoreo y su capote parece la lona de un circo. Pues a pesar de todo lo seguimos esperando.

DANIEL LUQUE. No es santo de nuestra devoción pero lo incluimos en esta serie de toreros que pueden dar un aire nuevo. Lo mejor que tiene son sus inicios de faena. Lo peor son esas medias verónicas seguidas que perpetra para destroncar a los toros. Además es un diestro de ultraderecha pero también lo son algunas de nuestras queridas figuras y se han hecho millonarias sin torear al natural como Dios manda.

MIGUEL ÁNGEL PACHECO Y ALBERTO LAMELAS. Ambos se jugaron la vida contra sendos rufianes de Dolores Aguirre, cosa que no olvidaremos nunca. El de Pacheco fue Voluntario (aquí) y el de Lamelas, Cantinillo (aquí). Sólo por eso tienen carta blanca para figurar en esta entrada.



NUNO CASQUINHA, JOSELILLO, GONZALO CABALLERO Y JAVIER CASTAÑO.  El portugués tiene oficio para enfrentarse a cualquier ganadería. Joselillo es otro torero honrado a carta cabal que siempre veremos ante toros de verdad. Caballero tiene el problema de que atropella la razón porque su temeridad le ofusca pero a pesar de ello lo incluimos en la lista. Y Javier Castaño siempre ha estado pendiente de agradar al aficionado permitiendo el lucimiento de sus toros y de sus subalternos. A él tenemos que agradecer que el segundo tercio sea hoy el más brillante de los últimos 40 años. Lástima que el de varas continúe siendo una deleznable carnicería.

Completaríamos carteles sin problemas con David de Miranda, Pérez Mota, Robleño, Sergio Serrano e Imanol Sánchez.



Hasta aquí hemos llegado. ¿Y el resto? 



Ya ven que las figuras, tal como las vemos de acomodadas y tramposas, no nos interesan en absoluto excepto el caso de Roca Rey, a quien otorgamos un voto de confianza (sigue dando gusto ver cómo maneja su mano izquierda para descubrir la muerte, está a la altura de los mejores de todos los tiempos, recuerden que lo explicábamos aquí).



Los otros toreros que no aparecen es porque la lista al fin y al cabo es cuestión de gusto personal. Podríamos justificar su ausencia pero no creemos que sea preciso destacar lo negativo.

Si han seguido leyendo hasta aquí, convendrán con nosotros en que cualquier aficionado orejero, empresario desahogado, comentarista televisivo o crítico paniaguado dirá que si la fiesta de toros tiene que ir por el camino que marcamos en este comentario, desaparecerá mucho antes de lo previsto.

Puede ser, probablemente lleven razón, y más si los que viven de esto quieren perpetuar el sistema con el único objetivo de defender sus lentejas.


 

Para que hubiera un cambio de verdad tendría que suceder lo mismo que Azaña reclamaba desde Barcelona al ver el desbarajuste de su bando republicano durante la guerra:

'la gente común suspira por un general que con un escobazo se lleve todo por delante'

Aunque si el futuro de los toros pasa únicamente por el camino de la estética buenista como reclamaba Morante aquí, no hay nada que hacer.

No obstante, como no va a haber ningún escobazo que borre del mapa el actual taurineo golfo y corrupto, lo nuestro queda en un brindis al sol. La cosa no tiene mayor relevancia que haber echado un rato hablando de toreros con todos ustedes.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.