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domingo, 20 de septiembre de 2026

¿HABRÁ APRENDIDO MONTERO LA LECCIÓN?

En realidad las lecciones porque fueron dos y se las impartió el sexto toro, como verán si siguen leyendo hasta el final.

En Riaza plantearon un desafío ganadero que salvo error era la primera vez que combinaba estas dos ganaderías. El resultado final lo podríamos dejar en un empate a uno porque nos gustaron el quinto de Veragua y el sexto de Albaserrada.



En el caballo muy poca cosa para recordar como no fuese que se picó en general mal. Salvaremos de la quema a Agudo en el sexto ya que es de los pocos piqueros que tiene la buena costumbre de mantener el brazo quieto sin barrenar.

En la muleta fueron variados y ya decimos que nos gustaron ese quinto que sacó genio sin que Castilla lo supiese meter en cintura y ese sexto que fue mal interpretado por Montero.



El juego de los escolares fue el siguiente: primero, un inválido; segundo, un blando que fue a menos y tercero, noble con cierta exigencia.

El de los veraguas fue: un primero mansurrón en varas pero bravucón en la muleta; un segundo que salió herido, de sentido y que se defendía y un tercero geniudo.

Hubo un aparente lleno en la bonita plaza de Riaza. Que no se nos olvide decir que los tres diestros anduvieron fatal con la espada. Para liquidar seis toros entraron a matar ¡veinticuatro veces!



MORAL. Se presentó de catafalco y plata con cabos blancos, muy elegante. Su primero era de Escolar, un cárdeno claro, veleto, botinero y rabicano, que vino picado del campo.

No demostró ninguna raza en el caballo y después tuvo una embestida chirle, sin codicia, al paso, es decir, indigna del hierro que ostentaba.



Nada, una filfa. Por cierto, muy mal Moral por haber brindado esto al respetable. Pinchazo tirando los avíos, media trasera y atravesada, metisaca y por fin una casi entera caída, siempre escupiéndose. ¿Qué se ha hecho de aquel buen estoqueador a quien alabamos tantas veces desde nuestro modesto blog? Recuerden aquí aunque de eso hace ya diez años:



Su segundo era el veragua, este jabonero claro, carifosco, al cual habíamos visto correr el encierro sangrando y efectivamente llevaba una cornada en la babilla derecha:




Doble carioca y encima con doble agujero en la única entrada, de la que se llevó enhebrado el palo. Observen que el toro tenía el borlón del rabo teñido de sangre por habérselo rozado con la herida en los corrales:



El animal no podía y se limitaba a defenderse. Moral decía que además no veía bien. Pinchazo malo y estocada desprendida ejecutada con rapidez, seguida por las protestas del público y las muestras de desagrado del diestro, que estaba muy molesto:




CASTILLA. Echó por delante el de Escolar, un cárdeno playero, destartalado, blando, que estuvo de sobrero en la feria de 3Puyazos:



Picotazo del que lo saca Cervantes raudo y una segunda entrada en la que se deja pegar una lanzada trasera acompañada de carioca, porque a Castilla ya lo conocemos todos aunque haga teatrillo.

En el segundo tercio empezó a aquerenciarse. El toro quería embestir pero tenía las patas de papel y no se le podía bajar la mano mucho. En la tercera tanda se puso al paso y topón.



Castilla estiró el brazo en cada cite para que los cuernos pasasen a una buena distancia de su cuerpo. Poca cosa. Marronazo sin clavar recibiendo, pinchazo al encuentro, otro malo y estocada hasta la guarnición sin cruzar. Bella muerte de Chatarrero tragándose la sangre y patas al cielo.

El quinto era de Prieto de la Cal, un Felino jabonero muy claro y carifosco:



Recibe una carioca del reserva con metisaca y sin vergüenza. En el segundo dimite al notar la lanzada trasera y el inicio de carioca que ven. No la pudo consumar el titular porque el toro se soltó, seguramente con buen criterio:



Esperaba en banderillas y Cervantes sólo quiso arriesgar en este primer par:



Después llevaba la cabeza por las nubes y embestía con genio, sabiendo en todo momento dónde estaba el muñeco. Castilla no se fio y se lo volvió a pasar lejos, vean.



El toro no se sintió toreado en ningún momento. Pinchazo huyendo, otro que escupe y este bajonazo saliéndose y sin cruzar, utilizando la mano izquierda simplemente para tapar la cara del toro:




MONTERO. Su primero era de Prieto de la Cal, este barroso claro:



Desidia en la colocación del toro en el primero, cabeceo saliéndose en el segundo y mal Peralta clavando fatal en el tercero, con el toro yéndose.

Bien Tornay y también Gravito mas solamente en su segundo par, el que ven más abajo:




El toro era listo y farruco y exigía que delante estuviese Domingo Ortega pero el paleto de Borox lleva muerto desde que Pedro Delgado ganó el Tour de Francia. Montero intentó hacer el toreo moderno sin pegarle el castigo de inicio que demandaba.

El animal seguía chulesco y tal como se veía venir, lo prendió en un natural aunque sin hacer carne. Volvió a la cara pero esta vez con la derecha y haciendo sus gestos típicos al tendido.




Estocada corta, otra entera y trasera entrando siempre con el delantal más descabello:



El sexto era de Escolar, este cárdeno oscuro, con buena arboladura astifina:



Primer puyazo trasero pero sin barrenar por parte de Agudo, como tiene que ser, hombre, que el toro se castigue con su empuje y no abriéndole un boquete en la carne. En el segundo sobró el túrmix cuando se repuchó. Aplausos para Montero al poner el toro largo en suerte por tercera vez. Se vino dando pasitos y solo galopó los últimos diez metros. Ovación a Juanan cuando se retiraba:



Esta vez fue Crespo quien se llevó el gato al agua:



El escolar había hecho varios amagos de caminar hacia atrás durante el segundo tercio y lo repitió tres veces en la muleta aunque sin demostrar ninguna mala intención. Cuando embestía sí que se entregaba y Montero esta vez acertó al bajarle la mano sin piedad en la primera tanda.

Quiso darle distancia pero no obedecía. El diestro empezó a gustarse en lugar de centrarse en obligar al toro a embestir bien. Es la primera lección que debe aprender porque las pinturerías pueden resultar con el choto comercial pero con las ganaderías que tiene que pechar él, más vale intentar torear bien y dejarse de florituras.



Hubo exceso de enganchones y también de muecas, que son una marca tan inevitable como insufrible de la casa. Estuvo media hora para recoger el estoque de verdad y luego pretendió volver para torear al natural. ¿Quién demonios le aconseja? ¡No hay que permitirle que llegue hasta la barrera! Un peón tiene que salir rápidamente con el estoque de verdad en la mano para dárselo sin que llegue a retirarse de la cara del toro. Si él no ve esto alguien debería verlo por él.

Esa tardanza en matar tendría que servirle de escarmiento por lo que sucedió a continuación. Es la segunda lección dado que el toro, que estaba pidiéndole la muerte, se hartó de esperar. Veíamos venir el sainete aunque no pensábamos que sería tan nefasto. De nada sirvió que se encomendase a su madre al perfilarse.

Pincha en buen sitio pero tiene que tirar los avíos ya que el toro hace hilo y lo persigue por toda la plaza:



Vuelve a perder la muleta pinchando a capón con mal estilo. Otro pinchazo bajo, otro perdiendo avíos, otro caído, otro escupiéndose, otro hondo, segundo aviso, otro malo, estocada corta y cuatro descabellos rondando el tercer aviso. Azul al toro bastante exagerado. ¿Dónde se ha visto azulear un animal que hizo muchos metros andando hacia atrás?

Recomendamos a Montero que vea el vídeo de Juan Mora cuando triunfó en Madrid llevando el estoque de verdad y perfilándose justo en el instante en que el toro le pidió la muerte. No alargó la faena indebidamente sino que la cortó en seco. Pero nos asalta la duda: ¿sabrá quién era Juan Mora?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 

martes, 14 de julio de 2026

CÉRET DE TOROS, 2026 (6). ESCOLAR: LA POCA VERGÜENZA DE FERRERA

El titular podría ir dedicado a la buena corrida de Escolar o a la excelente exhibición en banderillas de Sánchez-Vara pero al final nos hemos decantado por la cara dura y la poca profesionalidad que demostró Ferrera. 

Venía de pasarlo mal en Pamplona con esta misma ganadería y teníamos la mosca tras la oreja intuyendo que iba a matar sus toros en el caballo sin vergüenza. Así lo hizo, como verán, y la lógica dice que firmó su sentencia para no volver más por Céret. Con desfachatez máxima agradeció a los de la ADAC su contratación. Es que vimos en el tendido a aficionados serenos y educados que perdieron los papeles con él. Les oímos gritarle como nunca nos hubiéramos imaginado.



A Pichorrongo le salió una corrida que estuvo en los antípodas de la pamplonesa porque esta fue muy toreable y además embistieron bien, sin ese carácter chochón que a veces le hemos criticado y que muchos achacan a que su vacada está siendo fundida en Lanzahíta.

Para nosotros faltó pelea en el peto, esto es, meter riñones. En ese aspecto solo hubo un puyazo que nos satisfizo y fue el segundo del quinto toro. Es un bagaje cortísimo que nos hizo ir a felicitar al presidente Benoît Pince al finalizar el festejo por haber hecho oídos sordos a los cantos de sirena que le pedían haber enseñado algún azul. Y los cantos se oyeron en segundo, quinto y sexto. Fíjense: tres toros en un mismo encierro.

Ojo porque no esconderemos que dos toros se taparon por la cara ya que parecían haber estado a dieta. Los anunciaron con 500 kilos pero seguro que alguien pisó la báscula para que llegasen a esa cifra. En Francia gustan mucho los cuernos y nadie protestó, cosa que entenderán cuando vean las fotos. Incluso los aplaudieron de salida fijándose solamente en la arboladura:



Como ejemplo de lo que decimos vean esta foto que hizo el amigo Gerard en los corrales, donde el subalterno del maestro le está contando cómo es uno de los que le ha tocado en el sorteo:

                                   


El balance fue: palmas, ovación, palmas, leve división, ovación y ovación. Los pesos: 500, 560, 500, 540, 510 y 520. ¿Cuál fue la diferencia básica entre los de Pamplona y éstos? Pues que los primeros vendieron muy cara su vida y los de Céret, bastante más barata. ¿Le hubiera gustado a Fourquet esta corrida? Pues nos tememos que no mucho ya que él disfrutaba con los toros de guerra y estos escolares, lo que es guerra, no dieron mucha.

Hubo casi lleno e insistimos en la seriedad de que hizo gala el palco. El amigo Pince, flamante presidente de la Federación de Sociedades Taurinas de Francia, nos demostró su rigor y su seriedad a prueba de comentarios intempestivos. Por cierto, nos llamó la atención la cantidad de voces que durante el festejo se oyeron desde el tendido en español. No es nada habitual tanto grito aquí y no fueron sólo contra Ferrera.



FERRERA. Venía de pasarlo mal en Pamplona con estos mismos toros el día anterior y aquí estaba clarísimo antes del paseíllo, como decíamos antes, que iba a querer la carne bien pasada en el primer tercio. Huelga decir que como director de lidia no existió. Su primero era este cárdeno, cornipaso, que se tapaba por la cara y cuyos 500 kilos no se los creía uno ni harto de vino:


Borja Lorente lo dejó como un colador mientras el patético director de lidia se desentendía totalmente de la escabechina. Le hizo un mínimo de cuatro agujeros diferentes en tres entradas. Por cierto, una espectadora le recordó que 'nos debes un toro', por el que mató en 3Puyazos siguiendo órdenes... ¿de Encabo o de Castilla? Vean por dónde manaba la sangre del pobre animal, qué asco:


Muy bien Otero en sus dos pares:


El toro era mirón, gazapón y reservón pero desde el tendido no se apreciaba ese peligro sordo típico de los escolares. De todas maneras, un maestro con casi treinta años de alternativa no debería tener excesivos problemas, ¿no creen?


Pues Ferrera no lo quiso ni ver. Pinchazo a vergonzoso paso de banderillas y estocada contraria y ladeada alargando el brazo, escupiéndose y perdiendo la muleta, más tres descabellos:


El cuarto era un cárdeno claro, nevado, degollado y sorprendentemente chato:



En el tercio de varas se confirmó lo que decíamos al principio y es que los dos de Ferrera iban a morir en el caballo. La pena fue que el picador era Réhabi, que se dedicó a recargar y barrenar de manera repugnante pero sin que el maestro engañase a nadie ya que se notaba que el piquero cumplía las infames órdenes que le habían dado en la furgoneta. Estamos convencidos de que el francés incluso exageró su vileza al recargar para que quedase claro quién era el último responsable. En esta foto del amigo Sergio se ve cómo está carioqueando y se levanta de la montura para recargar con sevicia:


Gabino se llevó la mayor bronca que hemos escuchado en cualquier actuación suya. En este vídeo se harán una idea de lo sucedido y fíjense en la actitud del maestro. Esto mismo que verán se repitió por tres veces:


Luego el público se comportó con demasiado respeto hacia un diestro que había robado el dinero a los que pasaron por taquilla. Fue algo parecido a lo acontecido con Castilla en 3Puyazos, con la diferencia de que allí el respetable estuvo más duro con el diestro.

Tras una serie de mantazos deleznables dejó esta casi entera ladeada que ven abajo más tres descabellos. Les contaremos algo curioso: nuestra localidad está justo enfrente del patio de cuadrillas por donde entran y salen los diestros. Se retiró Ferrera al final escuchando una merecidísima bronca y en el momento en que estaba fuera de visión ¡echó a correr por el patio! Huyó hacia la izquierda, que es donde tendría la furgoneta. Al verlo, los de la cuadrilla también esprintaron detrás de él. Es la primera vez que hemos visto salir de la plaza a unos toreros corriendo como conejos. ¿Se pensaría el gran maestro que le iban a pegar o qué? En otros tiempos quizá (recuerden esta entrada). Está visto que no debía de tener la conciencia muy tranquila...



SÁNCHEZ-VARA. Tiene que regalar un jamón por Navidad a Soler por haberle sacado en el sorteo el papelito con los dos toros que le tocaron, un lujo. El primero era un cárdeno claro, cornivuelto, que metía la cabeza de cine nada más salir:



Navarrete quiso lucirse a caballo y no estuvo mal porque dosificó el castigo y llegó a clavar un par de veces en buen sitio. De eso a que le dieran el premio media un abismo. El toro no ofreció una pelea como para merecer el azul que algunos pidieron al final. Pueden ustedes verla pulsando aquí a partir del 0'22''.

Protagonizó el maestro un excelente tercio de banderillas con estos dos pares fenomenales y después uno al violín también muy bueno y eso ya es raro en esa suerte tan socorrida. Los tienen en el vídeo anterior:



Brindó a la ADAC (en la foto, Garrigue, Raviglione y Carreño). Enceló bien al toro en la tela de inicio pero luego abusó de pico, de despegue y de abrir demasiado la puerta.



Le pegó no menos de cuarenta pases y cuando se cansó, el de Escolar tenía aún veinte o treinta más con la misma humillación, menuda máquina. Estocada honda, trasera y caída, con hilo del toro parecido al de Fonseca en Pamplona. Pérdida de avíos y dos descabellos:


El quinto era un cárdeno claro, probablemente el de más respeto de todo el encierro. Se comía la arena ya de salida:



Fue curioso ver que en el primer puyazo Navarrete gordo marró y no quiso clavar mientras el toro se quedaba en el peto sin pelear. Sorprendentemente en el segundo, cuando notó el pinchazo, protagonizó el único empuje medio bueno de toda la tarde. Hubo tres entradas más pero sin nada reseñable, como no fuese que el piquero cada vez pinchaba más atrás y dejó al toro con esta penosa imagen por ambos lados (este hombre es el que soltó la chulería del imán, vayan a los comentarios de la primera corrida):



Esta vez el guadalajareño puso un fantástico primer par que aunque se le fue caído, tuvo mucho mérito ya que el toro se le vino como un tren, observen la primera foto. Después sacó la silla y al levantarse cuadró por dentro y también en la cara, ¡bravo!



Nos frotábamos los ojos porque habíamos visto en dos días ocho pares sobresalientes del maestro, acostumbrados como estamos a que nos dé gato por liebre.

Después resultó que el toro metía la cabeza como uno de Garcigrande pero Vara corría la mano con cierta violencia y el animal se quejaba. Era un escolar para Morante, que ya podría haberse ofrecido para ocupar el lugar de Juan de Castilla.



Dejó una estocada hasta el puño pero bastante caída como se ve claramente en la foto. Hizo un visible gesto de lamentación pero como el toro empezó a trastabillarse y rodó sin puntilla, su gesticulación se tornó en la de un futbolista enloquecido tras marcar un gol. Cayó la oreja, como pueden deducir:



SOLERA. Su primero no tenía trapío pero sí tenía cara, con sus muy teóricos 500 kilos:


Nada en el caballo y luego un aire molesto que se levantó. Solera andaba más hacia atrás que hacia adelante. Se notaba que quería imponerse pero le faltaba decisión y  además le crecieron alas en los pies ante un toro que no se comía a nadie.


Pinchazo muy malo y esta estocada contraria que basta:


El último fue el toro de menos cara pero el más cuajado:



Pelea muy vulgar en varas, donde Agudo dio esta vez una de cal y una de arena. Para que nadie piense que queremos fastidiarlo ponemos su excelente segundo puyazo y no el primero, que se le fue donde ven la sangre cayendo tras el brazuelo y del que también tenemos foto:


En la muleta tenía una embestida de ensueño, iba empapado, sin menear la cabeza... ¡y por ambos lados! Ante ese material Solera podía dedicarse a torear de salón y la verdad es que con la derecha corrió bien la mano. Un seguidor suyo nos decía que esos derechazos habían sido los mejores de toda la feria. Hombre, sí, seguramente lleva razón pero es que no tiene mucho mérito dada la competencia...


Otra cosa fueron los naturales, perfectamente olvidables por realizarlos fuera de cacho y de manera zafia. Media desprendida y tendida, con esta estocada contraria a continuación más un descabello:


Dio una vuelta al ruedo acompañado por el mayoral. Pensábamos que el presidente cometería el error de enseñar un azul al tal Cocinero con esa excusa típica de los taurinos de dar un premio a la corrida. Eso siempre nos ha parecido una memez porque el pañuelo azul es, o debería ser, para un toro en concreto y no para una corrida en general.

Salió también a saludar el ganadero aunque lo hizo con el sombrero al revés. Nunca habíamos hablado con él pero como a la salida nos dimos de bruces, no pudimos por menos que mantener este diálogo cuyo final puede que les sorprenda:

- Jefe, ¿cómo puede ser que le salgan a usted dos corridas tan diferentes como la de ayer en Pamplona y esta de hoy aquí?
- Oye, que la de Pamplona tuvo mucha casta ¿eh?, fue muy encastada
- Sí pero es que esta ha salido buenísima para los toreros, no me diga que no. Ha habido dos que eran para Morante.
- (Se carcajea). Pero Morante no quiere mis toros...
- Si viese lo dulce que han embestido hoy varios...
- Sí, sí... demasiado dulces... (riendo)

                        

Maestro, acaba de proporcionarnos otro titular para la crónica: DEMASIADO DULCES. 

No era el momento pero nos hubiera gustado hacerle algunas preguntas más como por ejemplo: faltó pimienta de la que le gusta a usted, ¿verdad?, ¿firmaría el yerno también presente su queja de que fueron demasiado dulces?, ¿qué va ser de su ganadería cuando usted falte? 

Tiene derecho a guardar silencio en esta última...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.