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lunes, 2 de marzo de 2026

CONVERSACIÓN CON PRIETO DE LA CAL (1ª PARTE): 'ESPAÑA ES HOY TERRITORIO ENEMIGO PARA EL TORO'

Estuvimos departiendo con Tomás Prieto de la Cal con ocasión de nuestra reciente visita a La Ruiza. Como hemos visto que tienen buena acogida las transcripciones de lo que vamos hablando, aquí va la última conversación. Así pueden imaginarse que estaban al lado aunque sin poder intervenir (y seguro que a alguno de ustedes se le ocurriría preguntas más interesantes que las nuestras).

- El año pasado quedó contento con su temporada...

- Quedé contento de cosas puntuales en tres sitios. Quedé contento en 3Puyazos por el tipo de toro  que se lidió, porque transmitieron respeto en la plaza, esa sensación de que el toro es un animal peligroso. Eso es lo que tiene que ser, que uno tenga la sensación de que nunca se pondría ahí delante. Hubo un toro muy bueno, que fue el primero, pero los otros dos fueron animales a la antigua usanza y a mí me gusta ese tipo de toro. En Vic faltó un poco de chispa en todo, en el ganador de la concurso y en la novillada. No obstante, creo que mejoramos lo hecho en aquella plaza anteriormente. Además en ambos sitios ha habido justicia taurina y lo repiten a uno, o sea que aún más satisfecho. Hubo después una novillada muy buena en Laguna de Duero y un novillo en Calasparra. En estos dos sitios sacaron más casta, poder e interés que la novillada de Vic...

- Que fue excesivamente noble...

- Sí y le faltó esa...

- Pimienta...

- Exacto, esa pimienta. En Laguna y en Calasparra sí que sacaron pimienta. Lo de Vic, como ganadero... sí, satisfecho pero a la vez preocupado. Venían de sementales nuevos y yo pensaba en que de toros hubieran sido incluso peores en cuanto a nobleza, a ver si vamos a ir para atrás... Quizá es que primamos en Vic la presentación, que en eso sí acertamos.



- De novilladas para este año, ¿se sabe algo?

- Hay otro desafío en Calasparra con Partido de Resina. Y poco más, me imagino que o Pedrajas o Laguna nos repetirán en alguno de los dos y después han pedido una carta de recomendación para Peralta pero no sé si se la darán a la misma empresa. Solamente tengo en el campo tres novilladas.

- Usted estuvo en Las Ventas en la presentación de un libro y dijo allí que la primera plaza del mundo actualmente es la de San Agustín del Guadalix.

- Bueno, hay tres plazas... Yo creo que las plazas se miden no por la cantidad de público que acude sino en función de la seriedad que se dé al toro y a su lidia. La fiesta de toros yo la mido en función del animal. Donde más importancia se dé al toro y a su lidia pues allí estarán las principales plazas. Y ahora mismo sólo hay tres, que son la que usted ha dicho más Vic-Fezensac y Céret. Lo de 3Puyazos tiene el mérito de que es nuevo todo porque Céret ya lleva muchos años desde que se inició con Fourquet. Y Vic un poco igual. Pero lo de 3Puyazos insisto en que tiene mucho mérito por los aficionados que lo han tirado adelante y encima porque lo han hecho en territorio enemigo ya que España hoy es territorio enemigo para el toro (sonríe). Para mí Madrid ahora no es la primera plaza del mundo. No digo que no vayan los toros mejor presentados pero no se da importancia ni a la lidia del toro ni a la suerte de varas. Y Madrid tendría que ser la plaza donde la suerte de varas se ejecutase mejor porque antaño era así. Ya le enseñaré después un álbum de recortes de prensa donde hay una crónica de una corrida nuestra en Madrid y el titular es TRIUNFARON LOS PICADORES...



- Hoy ese titular sería inconcebible...

- ¡Claro! ¿Cómo va a ser la primera plaza del mundo si la lidia del toro no interesa, el primer tercio tampoco interesa, se regalan orejas y da igual la estocada? Es todo muy festivo, todo da igual. 



- ¿Espera usted algo de la Unión de cara a la próxima temporada?

- No. Hablé con ellos y no hay solución porque hay que enfrentarse con otros gremios. Como vivimos en un mundo donde todo está bien y no hay autocrítica, pues la Unión se limita a estar ahí, sin velar por los intereses ni de los ganaderos ni de los propios toros. Nadie se quiere enfrentar. Los ganaderos tienen miedo al gremio de los picadores. Así vivimos, cuando lo fácil sería, aunque no hicieran caso, intentar dar una solución que evidentemente pasa por la autoridad. Reúnanse con los presidentes de la plaza de Madrid, hagan una mesa redonda y vamos a intentar que la suerte de varas se haga lo mejor posible. Supongamos que se otorgase algún poder para hacerlo bien: los mejores caballos, los mejor domados, que las puyas se modifiquen... pero si se sigue realizando el primer tercio de cualquier manera, pegando al toro de cualquier manera sin que la autoridad tome cartas...

- No solucionaríamos nada...

- Nada. Una cosa sería hablar con los picadores pero en definitiva hay que hablar con la autoridad competente, que son quienes deberían velar por el primer tercio. Tiene que haber una voluntad que empiece por ahí.

- Por eso yo defiendo las multas, que en principio las pagaría el maestro, pero que vendrían seguidas por las inhabilitaciones correspondientes. Eso ya molestaría un poco más.

- Es que cuando yo era jovencito las había. Había tres sanciones: las tres primeras eran de dinero pero la tercera conllevaba meses de inhabilitación. Y las multas eran gordas: por tapar la salida del toro, por clavar deliberadamente mal, las cariocas... cualquier cosa así significaba propuesta de sanción y se sancionaba. Eran mayores que el salario que cobraba el picador por actuar. La primera vez se lo pagará el maestro pero si la cosa se repite, el maestro se puede hartar. Imagine 1.500 euros de multa la primera vez, otros 1.500 la segunda, 3.000 la siguiente por reincidente y luego inhabilitación durante unos meses y el picador al banquillo. Podríamos intentar arreglar las cosas pacíficamente si la autoridad quisiera. Podemos comenzar por las buenas empezando la temporada bien. Si se viese que hay buena intención, la autoridad que actúe con buena intención. Y si no, que se empiece a aplicar estrictamente las sanciones.



- Volviendo a la feria de 3Puyazos del año pasado, ¿nos puede hacer un comentario de cómo vio a cada uno de sus tres toros?

- Sí, claro que sí. El toro más antiguo que salió fue el quinto, el berrendo. Fue como si fuera del siglo XIX, un veragua de los de antes. Su defecto fue no emplearse mucho en el caballo. Pero tuvo interés desde que salió, todos lo tuvieron a su manera. Iba muy alegre al caballo pero en el peto no se empleaba. Hubiera querido verlo en una cuarta e incluso una quinta vara. El banderillero lo había lidiado muy mal y aprendió todo lo que había que intentar que no aprendiera. Por eso la faena estaba condenada al fracaso... la faena moderna, me refiero, porque estos toros que ya no se ven tienen su faena sobre las piernas, con valor y con un poco de arte incluso. Además con ese público se hubiera entendido perfectamente. Lo que no se comprende es que intentes conservar un toro en varas para después correr delante de él...

- Y todavía se comprende menos que lo brindes al público...

- Eso yo no lo entendí. Ni eso ni tampoco que no se quisiera poner más veces al caballo. El picador no era un buen picador, estaba simplemente para pegarle al toro pero el animal aguantó. Entonces, ¿qué más te da ponerlo otra vez? Igual sí que se hubiera empleado después en el peto.



- Ya sabe que el maestro primero dijo que no quería quedarse sin toro, luego que si no veía bien...

- Fue un toro muy complicado pero tuvo una cualidad básica para mí y es que tuvo poder. De los pocos realmente poderosos que yo he lidiado en mi última época y por eso estoy satisfecho. En la parte mala, que le faltó empujar en el caballo. Fue listo y lo lidiaron completamente al revés. Es que esto no es un domecq al uso... No hace falta que el peón termine de dar el lance y así no aprenderá. Y si se lo das, no corras porque es peor...

- Ese toro les dio mucha faena en el embarque, ¿no?

- Era también por los cuernos, que era muy abierto. El problema fue que no nos cabía en el cajón. Era torpón y no giraba la cabeza. Después en la plaza también dio problemas en la manga por esa envergadura de pitones. Fue muy problemático. (Su magnífica cabeza adorna el salón del cortijo).



- El de Reyes...

- Fue un toro listo, sin más. No llamó mucho la atención pero dio respeto. Es que el toro tiene que dar respeto, que el espectador no quiera bajar ahí delante ni por todo el oro del mundo. No fue un toro al uso del siglo XXI, de esos que en lugar de respeto dan pena. No fue ningún gran toro, tuvo complicaciones pero no es mi toro ideal.



- Y el primero, el de Gerpe...

- Fue el mejor. Si en lugar de lidiarse el primero sale el último, en vez de cuatro puyazos se le hubiera podido pegar cinco y creo que habría acudido. Hubiera sido emocionante... Le faltó otra vez emplearse un poco más en el caballo. Empujaba al llegar pero luego ya no. Eso es lo que le faltó, en cambio acudió alegre y franco al picador. Lo que pasó es que se vino arriba después de cuatro puyazos, aunque ahí estuvo la clave de tener un buen picador. El matador y el ganadero calcularon mal al no calcular que este toro se iba a venir tan arriba. Como era el primero, quisimos ser prudentes y fue un error, tendríamos que haber abusado de él en una quinta vara o una sexta. Aunque no se emplee en el peto un toro puede emocionar con su arrancada de lado a lado y encima teniendo un picador de esa categoría, que te luce más el toro.



- Yo creo que Gerpe no estuvo nada mal, quiso plantar cara...

- Gerpe estuvo bien, lo que pasa es que ante un toro que se viene tan arriba tienes que estar colocado... ese toro tenía un sitio donde es difícil que se ponga un matador, que es el centro. Ahí, muy firme, sin que te vea... Gerpe hizo todo lo que pudo, estuvo muy bien. No creo que ningún otro matador en activo hubiera estado mejor porque el toro aprendía en cada pase. Era muy listo... Lo mejor fue su final, aquello para mi gusto fue lo más emocionante. (Recuerden que nos ofreció una muerte muy bella teniendo una de las patas rotas pero negándose a doblar).



- Hubo un buen detalle de la organización cuando avisaron por megafonía del deterioro de un pitón...

- Ahí pasó algo curioso por la mañana. Las cuadrillas hablaron con el presidente y le dijeron que un toro estaba un poco astillado y que era mejor no lidiarlo... Estaban presentes los de 3Puyazos, que dijeron que entendían que los toreros velaran por la integridad del espectáculo y que se preocuparan por el público. Pero ahora viene lo divertido: todos pensábamos que hablaban del primero pero las cuadrillas dijeron 'no, no, si el que queremos quitar es el berrendo...' Ellos hablaban de un pitón con una pequeña astillita que tenía el berrendo y se agarraban a eso para quitarlo. Entonces la comisión vio que todo era para quitarse de en medio a ese berrendo, no al primero. Hablaron con el presidente y decidieron que iba todo para adelante tal como estaba previsto y como no había nada que ocultar, se informó por megafonía. Lo bueno es que cuando saltó el primero estaba menos astillado que en chiqueros, él mismo habría vuelto a derrotar por dentro y se había quitado muchas astillas.



- Respecto al desafío de este año, ¿sabe que hay algunos ganaderos y mayorales que se niegan a lidiar con Reta? Dicen que eso no vale para la plaza y que tendría que ir todo a las calles.

- No lo sabía y no lo entiendo. Quizá esta gente carece de... Es que para hablar de algo hay que saber su historia. Reta está intentando mejorar su ganado teniendo bajo su responsabilidad una sangre que es de las cuatro castas fundacionales del toro bravo. La vazqueña también lo es. Igual hará doscientos años que no se ven las caras estas castas en un ruedo, quizás desde el propio Vázquez y de Carriquiri. Estamos ante algo histórico. Me parece absurdo, es un desprecio a un ganadero estupendo, íntegro, que tiene una casta fundacional. Es un sinsentido, no lo comprendo. Además, si dicen que sólo vale para las calles, más fácil se lo ponen a ellos porque van a quedar mejor el día de la corrida, ¿no? ¿No será que tienen miedo al poder y al interés que tienen los toros de Reta? No lo sé, me resulta inexplicable y me sorprende. Para mí anunciarme con él es un motivo de satisfacción.

- Fuera de la grabación le diré un par de nombres. En esto que ha dicho del poder estaríamos de acuerdo en que en esencia consistiría en que el toro dé miedo...

- Entra el miedo, el respeto, la sangre del animal, puede ser además un toro muy encastado... si a eso le añades la fuerza nos da el poder. Para mi gusto, poder y fuerza es como trapío y presentación. Un toro en el campo tiene una aceptable presentación pero cuando salta al ruedo te das cuenta de que tiene trapío sin necesidad de estar exageradamente bien presentado. En cambio, otros que están muy bien presentados luego en la plaza parecen borregos. El poder y la fuerza tendrían una cierta equivalencia con trapío y presentación.



- Usted siempre dice que da más importancia a la selección de hembras que a la de machos.

- Hay que pensar que la pureza de la ganadería son las vacas porque es lo que perdura en el tiempo, son la película. El macho es una fotografía instantánea. Tú echas un semental y la camada de ese año te da bueno. Pero si ese semental lo echas ocho años después puede resultar muy diferente a peor y eso me ha pasado a mí. En cambio, las vacas se mantienen. Si buscas una ganadería con casta y poder y mantienes las vacas en esa línea, con un poco que las ayudes con el toro, el resultado se acerca a lo que quieres. Te puedes equivocar en un toro y cambias la fotografía pero el grueso de las vacas se mantiene. La selección de las madres es fundamental en cuanto a sangre y en cuanto a morfología. Lo que pasa es que un semental te puede dar unos buenos años y eso también es importante para un ganadero pero hay que mirar el futuro y el futuro de una ganadería está en las vacas.

- Una cosa que usted no hacía era correr los toros y ha cambiado de opinión, ¿es correcto?

- Lo estoy haciendo con algunas corridas y es por mis hijos, ellos lo quieren hacer. El año pasado lo probamos con los de 3Puyazos y nos fue bien. Como uno no es un burro con orejeras, este años lo vamos a volver a hacer.

- Pero ¿hablamos de moverlos o de correrlos?

- Lo que hago, que no sé si es lo que hacen otros, es que los saco del cerrado y corren hacia el embarcadero para así facilitar los embarques. Después vuelven a su cerrado. Normalmente nos dan jaleo y tenemos que ir con dos caballos detrás y otro por el lateral.

- ¿Los lleva al galope o al trote?

- Al galope, unos dos días a la semana durante quince minutos. Eso no lo tengo muy conseguido porque nunca lo había hecho. Igual hay ganaderos que hasta los cronometran. Hay algo positivo y es que el ganado coge más fondo. Lo de veragua se suele vaciar de inicio y llega muy agotado al final. Además los que están gordos no quedan tan apretados. Como me ha ido bien, vamos a seguir. Antes lo hacía sólo con festejos donde previamente había encierro, como en Tafalla, Lodosa, Peralta, Calasparra. Esos sí los movía un poco, más que nada para que se hermanasen.

- Los de 3Puyazos y Vic ¿los ha movido ya desde hace tiempo?

- Sí, empezamos justo con las lluvias y eso nos dio problemas. Los toros cuajados y pesados no puedes meterlos con fango hasta aquí porque incluso se pueden lesionar. Julio Fernández, que lleva muchos años con nosotros siempre ha defendido moverlos y nos fiamos de él.



Dejamos aquí la primera parte de la charla para no abusar del tiempo de nuestros desocupados leyentes y en una próxima entrada remataremos la faena.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



jueves, 27 de noviembre de 2025

EL VEEDOR DE JOSÉ TOMÁS

 CONVERSACIÓN CON FIDEL SANJUSTO

Nos fuimos a echar una mañana a un pueblecito de la provincia de Salamanca para hablar de toros con Fidel Sanjusto Fernández. Nació en Viérnoles, provincia de Santander, poco después de que Paulus se rindiese con su VI ejército en Stalingrado. Cerca de allí está la casa de Cossío a la que dedicábamos esta entrada hace ocho años.

Sin ningún antecedente taurino, con dieciocho años cumplidos decidió dedicarse a torear. Se vestirá de luces con veinticuatro. De novillero estuvo muy bien en Sevilla en 1974 cuando lo anunciaron dos veces y cortó cuatro orejas a reses de Osborne y de Sampedro. Fue el año en que todos se fijaron en un chaval más joven, de nombre Manili.

Meses antes de la muerte de Franco se presentó en Santander ante sus paisanos para recibir la alternativa con este toro de Osborne que ven abajo. Se la dio Ruiz Miguel con Julio Robles como testigo, quien había entrado en el cartel a última hora como él mismo nos contará. Observen que al toro le falta un trocito de la oreja que le cortó. En aquella época se seccionaba solamente la punta, con discreción y elegancia, nada que ver con el trozo de casquería tan desagradable que cortan hoy, especialmente en Pamplona:



A su segundo le cortó las dos y el rabo. En Madrid confirmaría tres años después con reses del marqués de Villagodio. No toreará muchas corridas en una carrera que se alargó hasta 1982 cuando se retiró en Santoña. Curiosamente se dice que aquel día regaló el sobrero de Juan Mari pero él nos lo aclara:

'No, es que tras el primer tercio hice al presidente un gesto con la mano para que cambiase y para sorpresa de todos sacó el verde. El empresario, enfadado, me dijo desde el callejón: '¡ése lo pagas tú!' Menos mal que Juan Mari se acercó y me dijo que no me preocupase, que lo regalaba él... ¡Qué detalle tuvo!, ¡un tío!'

Su cornada más grave fue en Francia, en Collioure, con un toro de Tardieu: 'iba a descabellarlo y se arrancó; me cogió por la ingle y me envió por encima de él al callejón. Me trasladaron a Barcelona pero los médicos no se aclaraban y de ahí en avión a Madrid, donde me atendió uno de los mejores cirujanos taurinos. Entre una cosa y otra estuve a punto de palmar...'

De torero desconocido, que se anunciaba también como Curro González, pasará a ser catedrático de veedores y ganará más dinero que la mayoría de toreros toreando. Sobre la habilidad con que invirtió lo que amasó nos da los detalles pero añade: 'esto no lo pongas'.



Hoy vive retirado en esa casa señorial de Tirados de la Vega que ven más abajo. Sigue la actualidad taurina con una cierta desesperanza. Durante la conversación irá repitiendo la palabra ruina para referirse a diferentes aspectos de la tauromaquia actual. Cuando la aplica a diestros en activo, hemos censurado sus nombres.



- Usted fue veedor para muchos toreros. A ver: Roberto Domínguez, Joselito, Rincón, Ortega Cano, Ponce, José Tomás, El Juli...

- Y Robles. Con el que más, con José Tomás. Yo no trabajaba para él pero una vez coincidimos en una finca. Me preguntó que cuánto cobraba por ver corridas y le dije que 70.000 pesetas. 'Yo te doy 250.000', me dijo.

- Y trabajará para él durante más de quince años...

- Eso es. Y yo mandaba en la corrida seleccionada para él aunque lo acompañasen en el cartel otras figuras. Me acuerdo de una vez en que me yuve que plantar en la finca ante los otros dos apoderados y les dije que de esa corrida me encargaba sólo yo... Después, antes de embarcarla me felicitaron ambos. Durante muchos años llegué a reseñar cien corridas por temporada. Ese coche que has visto fuera (un Audi A6 matrícula de Salamanca, letra P) tiene un millón de kilómetros y tengo dos más.



- Los toreros ¿se preocupan por la cara o por los riñones? Como dicen que los toros pegan las cornadas con los riñones...

- Nada. Lo que hay que mirar es que tengan el cuello largo y las manos cortas, eso es lo principal.

- Y las hechuras, ¿qué? Porque eso falla como una escopeta de feria. A usted le pasó cuando reseñó una corrida para Ortega Cano en Bilbao. Era de Dionisio Rodríguez...

- Sí, tuvo que entrar un toro feísimo de hechuras. Nadie daba un duro por él pero Ortega Cano le cortó las dos orejas. Aquello fue una excepción.

- Usted nunca iba a las corridas donde se lidiaban toros que había seleccionado en el campo...

- (Gesticula negando con los brazos) ¡Nunca jamás! Al principio iba pero cuando salía algún toro malo todos se volvían a mirarme como pidiéndome explicaciones. ¿Y yo qué culpa tengo? Dije que nunca más iría y lo cumplí.

- En cambio en los embarques siempre estuvo presente...

- Siempre, ahí sí.

- Y afeitar, ¿se afeitaba en la finca o en la plaza?

- No, eso siempre en la finca (omitimos los detalles que nos cuenta con nombres y apellidos, ustedes nos disculparán; ah, y ya ven, en la finca, para que luego digan que el ganadero no es el principal responsable cuando hay barbero).

- La norma para las figuras que trabajó sería siempre toro chico y billete grande, ¿no?

- Toma, claro.



- ¿Cómo está el panorama de veedores hoy en España?

- Bah, ruina. Sólo queda uno, que es un señor, Florito. El resto, ruina. Además ya no tienen que saber nada de encastes porque siempre se torea lo mismo (a continuación cita y descalifica algunos nombres conocidos de todos ustedes).

- Usted cobraba del torero y después una parte del ganadero, ¿es así?

- Sí, había un dinero fijo del torero y si la corrida la gestionaba yo, además cobraba del ganadero un porcentaje del importe.

- ¿Para qué empresas trabajó?

- Trabajé para don Pedro Balañá, para Matilla el patriarca, para los Lozano y para José Antonio Chopera. En Madrid estuve veintitrés años.

- ¿Con quién aprendió más?

- Con don Teodoro García, era un fenómeno...

- Sus hijos no tanto... El nombre Matilla hoy tiene mala fama entre el aficionado.

- Bah, ésos nada (hace un gesto negativo con la mano). Y José Luis Lozano... ése era el más listo, ¡qué listo era!

- Su hermano Manolo decía hace tres años que se afeita todo, incluso en Madrid y en Sevilla...

- Claro, es que es verdad.



- Con Manolo Chopera no trabajó...

- No. A él lo conocí, claro, pero con quien tuve mucha relación fue con José Antonio. Una vez estaba yo en la finca de Cojos y coincidí con Manolo. Se embarcaba una corrida para Ponce y yo les dije que se estaban equivocando, que eso no podía ser...

- ¿El qué?

- Que estaban embarcando una corrida de Juan Luis, de lo de Graciliano, y eso Ponce no lo iba a matar nunca. Lo que había que llevarse era lo otro que tenían de Atanasio. Al final se solucionó (pero no podemos añadir todos los detalles que nos contó).

- En su alternativa no estaba previsto Julio Robles, ¿verdad?

- No, estaba aquel que banderilleaba tan bien, ¿cómo se llamaba? ¡Alcalde! Paco Alcalde. Ya has visto en esa cabeza las puntas que tenían aquellos toros de Osborne, ¿eh? Alcalde se quitó y por eso vino Robles.



- ¿Usted era de Robles o del Capea?

- ¡De Robles! Hombre... está claro. Con el capote era buenísimo.

- ¿Y de Camino o de El Viti?

- Camino era un torero muy listo... muy listo. El Viti siempre fue demasiado buena persona. Tenía aquella muleta con la que sabía llevar aquellos toros que a veces no se tenían en pie. Demasiado buena persona, por eso tuvo problemas económicos, de ser tan buena persona. Le decían 'déjame tanto que ya te lo devolveré' y no se lo devolvían. Hoy está tieso, una pena (nos da algún nombre famoso de Salamanca de los que le pegaron sablazos pero los omitimos; en la foto se le ve entre los dos). 



- ¿Cree que el torero debe tener valor y técnica al 50%?

- Debe tener más técnica que valor porque con una técnica buena y perfeccionada te viene el valor ya que te sientes más seguro, más protegido ante el toro.

- ¿Se torea hoy mejor que nunca?

- ¡Qué va, hombre!

- Ah, menos mal, pensaba que íbamos a discutir.

- No hombre, no, de eso nada.

- ¿Qué le parece Morante?

- Ése es el mejor. De los de ahora, el mejor. Cuando torea de verdad, los demás no tienen nada que hacer (hace un gesto con los brazos como de indiscutible).

- ¿Se retirará de verdad?

- No sé, no creo.

- Hombre, piense que si le ponen en la mesa quince contratos a razón de 180.000 euros cada uno y sabiendo que goza del favor de todo el mundo, ¡a ver quién dice que no!

- Pon más de 180, pasa de 200...

- ¿Y qué me dice de José Tomás?

- Ése sí que ha sido el mejor, está claro, el mejor de todos... (se queda pensando). Todos los años me sigue llamando para felicitarme las navidades.

- Pero lo acusan de irregular, de lunático, de no haber dado la batalla en las plazas importantes...

- Sí, es verdad que tenía un carácter a veces un poco raro pero ha sido el mejor.



- ¿Qué ganadero de Salamanca le pareció el más serio de los que conoció?

- Don Antonio Pérez. Daba gusto ir a su casa. Y cuando ibas a tentar tenía todo tipo de detalles con los que toreábamos.

- ¿Y el más listo? Porque los ha habido muy listos por aquí: Lisardo, el tío Justo, Atanasio...

- Ése, Atanasio. Ése ha sido el más listo de todos con diferencia. Y ahora de lo suyo no queda nada...

- ¿Qué piensa de las escuelas taurinas?

- ¡Nada!, ¡ruina!, ¡ruina! (Casi parece que se enfade). No valen para nada. El otro día hubo aquí en la plaza una especie de exhibición ¡y todos toreaban igual! ¿Dónde vamos así? Todos toreando igual, ¡eso no puede ser! Y luego las mafias que hay por dentro (censuramos a continuación lo que nos cuenta porque nos jugaríamos una denuncia).

- ¿Al torear hay que cruzarse o no?

- Claro, hay que cruzarse para forzar la embestida. Hay que echarle la muleta allí, al ojo de fuera... (lo indica con la mano, como si tuviera una muleta).

- Pero eso es darle al pico...

- Ya, claro, eso es el pico, pero es que torear con la panza de la muleta... ¡es muy difícil!

- Y del niño Marco Pérez, ¿qué?

- Bah, nada, y ya no es tan niño (volvemos a censurar cómo justifica su opinión así como la que tiene de Roca, por quien le habíamos preguntado a continuación).



- ¿Qué opinión le merece la crítica taurina actual?

- Ruina. Pero ¿qué van a decir? ¡Si viven de esto!

- ¿Conoció a Navalón?

- Sí, hombre, ese era un fenómeno, muchas veces estuve con él en su finca...

- En Fuentes de Oñoro...

- Sí... Con que hubiera uno como él hoy en día... ¡O un par! Se podría cambiar bastantes cosas. 

- Pero ya sabe que recibió algunas veces de los golfos taurinos...

- Sí, sí, le pegaron. Y al final, otro que acabó arruinado...

- ¿Es usted pesimista u optimista con el futuro de la fiesta?

- Pesimista... Nada, esto ya no volverá a ser como antes. Ya no se mueve el dinero que se movía antes y los cuatro que se lo llevan todo no dejan nada a los demás. Yo vengo de una época en que todavía valía lo de darse la mano. Ahora se acabó. No hay lealtad ni compañerismo, se ve ya entre los novilleros... Bah, ¡ruina!

Hasta aquí lo que hemos podido transcribir. Algunas historias nos las contaba Fidel y al final añadía: 'pero todo esto no lo pongas, ¿eh?' Otras veces no lo decía pero hemos sido nosotros quienes nos hemos visto obligados a la autocensura. Si no hubiese tanta golfería en el corrompido mundo de los taurinos, otro gallo cantaría. Esperemos que lo hayan entendido y nos disculpen.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 




jueves, 9 de enero de 2025

CONVERSACIÓN CON PRIETO DE LA CAL

En nuestra reciente visita a La Ruiza estuvimos departiendo con el ganadero. Dado que nos consta que a los desocupados lectores de nuestro modesto blog les resultan siempre muy interesantes sus opiniones, transcribimos a continuación la charla y así se hacen a la idea de que estaban allí con nosotros.

Ilustraremos la entrada con fotos de las reses que viajarán a Francia, empezando por este toro, que es el apartado para la concurso de Vic-Fezensac, y siguiendo por los novillos:



- A 3Puyazos va a ir a sacarse la espina, ¿no?

- Claramente. Es que quedé muy mal en la primera edición y ahora quiero quedar bien.

- Además estamos ante una feria que será toda sin fundas...

- Entera sin fundas, así es. Eso es algo maravilloso para mí, un paraíso. Y además van a colocar los toros al caballo. Son dos cosas que distinguen la feria de 3Puyazos de todo lo demás... como cuando yo empezaba. Ibas a Francia con toros que el ganadero certificaba limpios...

- Y se ponía así siempre en el cartel...

- Se ponía así, efectivamente. Y además se colocaban los toros al caballo, no digo en todos los sitios pero en Vic, en Céret, en Parentis, en Saint-Sever... El torero de turno sabía que el toro tenía que ir tres veces. Las comisiones hablaban con ellos antes de empezar, como usted sabe, y el presidente no concedía el cambio de tercio antes del tercer puyazo. En Parentis hace veinticinco años recuerdo que algún diestro se rebelaba porque no sabía a lo que iba allí. Pero el presidente avisaba de que no se le iba a dar el cambio de tercio antes de tiempo, a no ser que aquello fuese un desastre porque no veías nada, porque el toro no iba o porque estaba visto.


 

- En 3Puyazos estará contento de lidiar con Cuadri.

- Cuadri son igual de amigos que Reta, lo que pasa es que me hubiera gustado un desafio entre nosotros y Reta. Primero porque se hubiera visto algo original y segundo porque Miguel habría lidiado tres toros. Pero la verdad es que también voy feliz con Cuadri. Y le voy a decir una cosa: la ganadería de Cuadri siempre me ha dado suerte cuando hemos coincidido en alguna concurso. Sí, me hace mucha ilusión porque es una familia ganadera con una ganadería estupenda.

- ¿Cómo se presenta la próxima temporada?

- En Vic se lidiará el toro de la concurso y la novillada. Después quedarían cuatro novilladas y media. Confirmada es la de Carbonero y posiblemente irá otra a Pedrajas. Puede ser que volviéramos a Calasparra y hay otra plaza francesa para poder lidiar tres novillos que sería Beaucaire. De toros, además del de Vic, los tres de 3Puyazos y la corrida de Palos, que es más justa de trapío, quedarían por lidiar, de los toros más serios de la camada, una corrida y media o dos y ésas no están todavía apalabradas. Ha habido interés de Riaza, de Cenicientos... pero aún no hay nada.



Éstos de abajo son dos de los toros que se lidiarán en Palos. El jabonero es cinqueño y el castaño es ojinegro y bocidorado, con esa tonalidad del castaño antiguo en Veragua, diferente del de otros encastes:




Y éste es el segundo toro apartado para la concurso de Vic por si acaso:



Si ven los amigos de Castellón y Valencia las fotos de la camada que hemos ido enseñando por aquí, ¿qué les dice usted?

- El año que viene tengo pocos toros y son casi todos de sementales que me interesa mucho ver en la plaza. Otra cosa es que haya alguna pequeña desgracia con algún pitón o con algún ojo... Tengo mucha demanda de las calles, me han llamado muchísimo pero en 2026 va a ser especialmente difícil. Este año las novilladas han salido razonablemente bien y por eso tenemos mucho interés en ver cómo salen de toros.

- ¿En cuántas vacas de vientre está ahora?

- En unas doscientas, de las que paren en torno a ciento cincuenta o ciento sesenta.

- Y sigue tentándolas con tres años...

- Sí y sin arreglar. Creo que se ven mejor, teóricamente hay menos probabilidades de equivocarse. Los toreros al principio tienen prevenciones y más al verlas en puntas pero cuando embisten, quedan muy satisfechos, mucho más que si fuesen eralas.



- ¿Es verdad que Pauloba indultó un toro suyo en un pueblo de Sevilla?

- Sí, así es, en Constantina, en 1997. Y le voy a decir más: sólo me han indultado dos animales en mi vida, un toro y un novillo. Aquel toro de Constantina tomó tres puyazos y tuve que hacerle en la finca catorce curas para salvarlo, ¡catorce curas! Le habían partido la escápula. Anecdóticamente lo picó Juan Francisco Peña que entonces era el picador de mi casa. El toro estuvo más muerto que vivo. Era negro, mire esta foto, haciéndole una nueva cura mucho tiempo después:



- ¿Y en Constantina le pegaron tres puyazos?

- Sí... porque era un toro... Es que ese año lidié una corrida en Sevilla que fue la de 'seis para seis', que todo el mundo recuerda por Franco Cardeño y la cogida con la cara partida. En cambio yo la recuerdo porque El Niño del Tentadero mató mi toro que se llevó después todos los premios. Hubo otro toro aquel día que se partió la punta de un pitón y era mi favorito. Se lidió en Constantina con esa punta partida y fue el indultado.

Esa corrida de seis para seis fue el 8 de abril de 1997: cinco toros de Prieto de la Cal (tres negros, uno tostado y uno jabonero) más otro de Barral para Franco Cardeño, José Antonio Muñoz, Manolo Corona, El Niño del Tentadero, José Luis Peralta y Juan Antonio Cobos. La grave cogida de Cardeño fue lanceando a porta gayola al primero, tuvieron que operarlo siete veces y le dieron 222 puntos de sutura en la cara.



- ¿Y el novillo indultado?

- Se lidió en San Clemente y lo picó el padre de Antoñito Peralta. Le dieron tres puyazos, el último viniéndose desde la otra punta de la plaza. Lo toreó un chico que desapareció, se llamaba Miguel Ángel Aroca El Maripinar, de Cieza. Pero en nuestra ganadería no somos partidarios de los indultos, tan sólo lo somos para casos muy excepcionales.

- Me han dicho desde Castellón que en Burriana hubo un toro que volvió a la finca...

- Sí, se llamaba Felino, un toro albahío muy bonito. Retornó y se echó a las vacas pero no me dio bien. Ha sido el único toro de calles que ha vuelto. Rafael me dijo que había sido muy bueno, que se podría probar como semental... Nos lo trajimos pero gracias a Dios no le eché muchas vacas porque no solamente no me dio bien él sino que después, las pocas hijas suyas que dejé, tres o cuatro, tampoco dieron bien a pesar de que en la tienta habían sido buenas. Tuve que ser radical con el pobre Felino, le quité la reata entera.



- Le acusaron este año de no tener corazón por no haber alterado el orden de lidia en la concurso de Vic para que Juan de Castilla cogiese la avioneta para torear en Madrid sin tanto agobio. ¿Qué tiene que decir? ¿No tiene cargo de conciencia por eso?

- (Sonriendo) No, no. No porque... vamos a ver: las ganaderías bravas, como la Tauromaquia en sí, tienen que tener tradiciones sagradas. Siempre se dijo que el honor del ganadero estaba en la divisa, su honor era el honor de la divisa. Si quedabas mal, te daba más vergüenza por la divisa, que es la historia de la ganadería, que por otra cosa. Una ganadería tiene tres cosas fundamentales: hierro, divisa y antigüedad. Para mi gusto lo más importante sería la antigüedad, que es sagrada. Y eso se ve en las corridas concurso en plazas serias. Hoy entre España y Francia no es que haya muchas así pero me parece que un ganadero nunca debe cambiar su antigüedad, es sagrada, insisto. Así se lo dije aquel día, primero a la comisión de Vic, luego a Sánchez-Vara, director de lidia, y por último al propio interesado, Juan de Castilla. Me dijeron que por supuesto que lo iban a respetar. Si me piden cualquier otra cosa, no hay problema pero la antigüedad, no. Tan sólo cambié la antigüedad una vez, en Parentis en 2019, y eso no sé si lo deberíamos dejar por escrito porque fui un poco gitanete...

- Permitió que Raso de Portillo saltase al ruedo antes que usted a cambio de que los Gamazo dejaran que su mayoral Juanan Agudo picase su toro...



- (Riendo), Eso es. Pero ojo porque aquello no era un concurso de ganaderías sino una novillada extraordinaria por el centésimo aniversario que cumplía la plaza. Se planteó como un desafío entre las ganaderías que habían triunfado en esa plaza, no era ni siquiera una concurso. Creo que si hubiera sido una concurso de verdad no hubiera hecho ese cambio. Yo no pretendo hacer mal a nadie, al contrario. Castilla ha venido un montón de veces a tentar y nos llevamos muy bien. Pero es que si el club de Vic me llega a decir que se cambiaba el orden, no lidio, no voy. Iba detrás de Saltillo y Palha, iba tercero en el orden de lidia y esa era mi antigüedad.



- En la corrida de Añover, ¿se podría haber hecho algo para evitar la suspensión?

- Eso fue fallo un poco de todos incluido yo. El presidente ve que un toro que sale con mucha fuerza parece que se acalambra de repente. Aunque le protesten debe tener un cierto criterio. Aquel presidente presidía por primera vez una corrida de toros, ni siquiera había presidido nunca un festejo menor. Si te protestan tienes que saber estar un poco porque él sabía que el sobrero no tenía que haber sido tal sino que estaba previsto para las calles al día siguiente. Él estaba al corriente y, si aguanta, se vio que al devolverlo no se caía, incluso galopó hasta chiqueros... El sobrero había dado muchos problemas en el desembarque y no tenía nada que ver en cuanto a trapío... Tendría que haberme negado a que fuese el sobrero porque era para las calles. Cuando llegamos allí insistieron en que fuese el sobrero y yo dije que sí, por eso también tengo parte de culpa, está claro.

- Recuerdo aquellas novilladas antiguas donde se anunciaba 'desecho de tienta y defectuosos', ¿cómo funciona hoy lo del desecho de tienta?

- Si al animal no se le ha echado capote y no ha aprendido, aunque haya ido al caballo, se puede lidiar.

- Entonces será muy probable que cuando vaya al caballo en la plaza se repuche, ¿no?

- Seguro. Por eso se decía lo de 'desecho de tienta'. Nosotros hacemos aquí tentaderos a campo abierto de erales y no aprenden tanto porque procuramos que cuando lleguen al peto, el caballo se vaya al galope enseguida. No se queda ahí pero ves cómo mete la cara y su actitud empujando. Había también el 'desecho de cerrado', que era el que tenía un pitón mogoncito, el del ojo a la virulé... por eso así los toreros aprendían a vérselas con reses difíciles.



- Un lector del blog me decía que estaba mirando fotos que hice aquí hace diez años y nota sus toros como con más caja y con más cara.

- No hay nada deliberado. Va dependiendo de los sementales. La foto de la ganadería varía cada año según los sementales que se vaya echando. Si nos fuéramos treinta años atrás quizá entonces sí tendrían más volumen que ahora porque en aquella época se lidiaba mucho en Madrid. En la época de Chopera eran más grandes que los de ahora, eran del estilo del toro que va a ir a Vic (éste de abajo que volvemos a ver).



- Sobre el tema del afeitado, en el cual usted siempre es muy beligerante, hablaba el otro día con un aficionado metido dentro del taurineo y me decía que la sanción debería recaer en el torero, no en el ganadero. Comparaba con una multa de tráfico, que le cae al conductor y no al propietario del coche. Decía que si se multase a los toreros, habría menos toreros y menos festejos pero se acabaría con el serrucho.

- Y dice que ese hombre está metido en este jaleo, ¿verdad? Claro, es que lo que propone es una solución para que haya menos afeitado... Lo que pasa es que moralmente quien ha consentido todo, quien debería velar por el animal hasta que se lidie, no es el torero sino el ganadero. Él es el que traga. Si queremos sancionar al torero, lo cual a día de hoy es un brindis al sol, seguramente acabaremos antes con el afeitado que si sancionamos al ganadero, seguro. El torero que esté forrado, cuando vea que le tocan el bolsillo se irá a casa diciendo que si no torea toros arreglados, no torea. Ese señor lo dice correctamente con el objetivo de acabar con el afeitado: sanción al torero. Pero, hombre, la responsabilidad en este asunto la tiene quien cuida el ganado.

- Yo le decía algo muy parecido a lo que comenta usted, que el ganadero en el fondo es el responsable de sus toros pero él me aseguraba que actualmente el ganadero no pinta nada, que es el último mono.

- ¡Totalmente! Pero yo sancionaría a los dos (riendo). Lo siento, aunque parezca enemigo de los ganaderos. Lo que dice ese hombre tiene toda la razón pero ojo, teniendo en cuenta que la multa debiera ser proporcional a lo que cobre el diestro ese día por torear. Aunque insisto en que al ganadero algo le tiene que caer porque si no, se va de rositas y eso no puede ser.



- Había un gran subalterno ya fallecido que decía: 'con un toro bravo y con poder, no hay quien pueda, desengáñate, ni Domingo Ortega ni nadie; cuando sale un toro así, no hay quien pueda con él'. ¿Qué le parece?

- (Sonriendo). Hombre, que no se pueda con él... está claro que es mucho más difícil poder con él, lo que pasa es que ese animal es precisamente el que nos gusta a nosotros. La base de esto son las corridas de toros, no de toreros, y si el toro sale con poder y encima bravo pues eso debería ser el no va más. Y luego que el torero se las apañe...

- Ya... pero toros así, ¿cuántos vemos en nuestra vida? Se cuentan con los dedos de las manos... ¡o de una mano!

- Sí, toros que te llenen, donde veas poder, fuerza, bravura... que puedas decir: ¡qué maravilla lo que he visto!, muy pocos. Pero para que salga ese toro estamos los ganaderos.

- Estará de acuerdo conmigo en que vemos en el ruedo falta de oficio.

- Y de afición. El oficio se puede adquirir toreando pero generalmente coincide que los profesionales que tienen más oficio son los que tienen más afición: son los que les gustan los toros, las ganaderías, el campo... Los banderilleros antiguos conocían las ganaderías porque tenían afición y a base de años de profesión llegaban a tener oficio. Hoy en día tienen menos oficio porque hay muy pocos buenos profesionales. Es que al final la referencia es el animal. Actualmente el toro es siempre el mismo y en cuanto te sacan del guion no sabes qué hacer. Antiguamente esas novilladas de desecho de tienta, aquel toro que le faltaba un ojo... Si eras capaz de lidiar ese animal, luego te podían echar cualquier cosa. Hoy hemos convertido el toro en algo tan perfecto que siempre sale el mismo, está estandarizado...

- Habla usted del animal pero el duque de Veragua, el que le gusta, el ministro, decía esto del torero, a ver qué le parece: 'la figura legendaria del lidiador se va desvaneciendo porque la profesión se industrializa y se hace más asequible a un mayor número de individuos, con lo cual las exigencias de los toreros crecen y terminan consiguiendo el abaratamiento de la mercancía'.

- Parece que lo haya dicho ahora mismo. Es perfecto.

- Y lo que discutíamos el otro día en el blog sobre si torear es lo mismo que lidiar, ¿como lo ve?

- (Pensando) Lidiar sería saber colocar el toro al caballo, conocer sus querencias, las distancias, los terrenos, dar los pases adecuados... y torear debería conllevar intrínsecamente lidiar. Es lo mismo y quizás no lo sea. También depende del concepto que tenga uno de lo que es torear. Para mí el ideal de un torero es que sepa lidiar un toro desde que salta al ruedo. Son términos parecidos pero no lo son porque torear no es ponerse bonito, ése no lidia. Lo que pasa es que el torero actualmente no necesita lidiar mucho por lo que decíamos antes. El animal que sale hoy en día necesita más unos cuidados que una lidia para que así aguante un montón de pases, y así me pongo guapo... Eso para mí no es lidiar aunque sea la lidia actual.



- Digamos que con el toro comercial del siglo XXI se puede torear bien sin necesidad de lidiar.

- Sí, sí, yo diría eso. A quien le gusta la lidia del toro no le convence el toreo actual. Por eso recuerdo que cuando nos entrevistaron una vez a mi madre y a mí, sacaron como titular que nosotros no nos sentíamos identificados con la tauromaquia del siglo XXI. 

- Con un lector decíamos en los comentarios que la lidia era cocinar y el toreo comer lo que has cocinado pero hoy viene el plato tan precocinado que sólo hay que calentarlo.

- Perfecto, eso es perfecto... pero no sólo en la lidia sino en muchas otras cosas de la sociedad actual.

- Por último, ¿qué hacemos con la suerte de varas? ¿Ve alguna solución o qué?

- (Se queda pensando). Es muy difícil. Ante todo, lo que no podemos hacer es consultar al gremio, eso no. Sería bueno cambiar algunos útiles, como los de Julio Fernández y su puya, y que eso se impusiese por ley para no masacrar el toro rápidamente. Pero también habría que cambiar los caballos... y los maestros porque si el maestro, con la puya buena, el caballo bueno y el picador bueno, ordena al picador que se cargue al toro, no adelantamos nada. La clave es la voluntad de querer hacer bien la suerte... Mire, le voy a dar una solución relacionada con lo que hablábamos antes: que los picadores los contrate el ganadero. (Sonriendo) Eso lo dijo Folque una vez en una concurso en Zaragoza, aquélla de Farolero, y casi lo matan. Dijo: 'a mi toro lo pica mi picador'. Yo, por ejemplo, no elegiría a X, ni a Y (dice dos nombres que censuramos), buscaría los que considero mejores.

- Yo veo en los picadores falta de valor. A quien está pie a tierra un cierto valor se le supone pero a quien va montado en el acorazado no tiene por qué.

- Antiguamente a los picadores se les firmaba que habían actuado en veinticinco tentaderos y además empezaban por picar novilladas. Encima tienen que montar bien a caballo y eso no lo veo. Y, efectivamente, se ven tan seguros subidos en semejante mole... Y ese vicio de tapar la salida por sistema a todos los toros... saben que no hay toro que pueda con ellos.



- Pero saber montar a caballo con según qué caballos de según qué cuadras, que no se mueven, o que están resabiados, o que no obedecen...

- Sí, también. Habría que quitar muchas cuadras de caballos y muchos picadores. Si es que la clave es que los ganaderos no pintamos nada, estamos sólo para las cuestiones burocráticas y para reír las gracias a toreros y apoderados y ser serviles con toda esta gente. Hablábamos una vez de Aleas, que bajaba a la cuadra y conocía todos los caballos que picaban en Madrid. Nosotros no vemos los caballos ni podemos elegirlos... somos el último eslabón. Y estoy seguro de que a los ganaderos denominados comerciales también les interesaría una suerte de varas bien hecha pero no ponen ningún interés. A ver, ¿en qué reunión de la Unión de Criadores se ha tratado el tema de la suerte de varas? En ninguna durante los últimos cuarenta años. Las asociaciones de matadores, banderilleros y picadores mandan más que nosotros, sin duda alguna. Si no se paga a un ganadero una corrida, no pasa nada. Como no se pague a un mozo de espadas, se lía una buena...

- Siempre terminamos en plan pesimista...

- Es que usted termina preguntándome por la suerte de varas... así, ¿cómo quiere que acabemos? ¡Siempre hablamos de la suerte de varas y no solucionamos nada!

- Hombre, le pregunto por lo que más preocupa a los cuatro aficionados que leen este modesto blog... Pero a veces, cuando pienso en los de 3Puyazos, los de Céret, Vic... quiero creer que quizá haya una lucecita al final del túnel.

- Y gracias a que hay eso, que por lo menos es algo. Al menos ponen el toro al caballo tres veces, que ya es algo. Por eso precisamente para 3Puyazos tengo mucho interés en que las familias de los que se lidien hayan ido muy bien al caballo.



- Última pregunta: está claro que el ganadero tiene el 100% de responsabilidad en cuanto a presentación del ganado pero ¿qué porcentaje le atribuiría usted en cuanto a responsabilidad en el comportamiento de sus toros sobre el ruedo?

- Buena pregunta... Vamos a ver: el ganadero en principio es el máximo responsable del rendimiento de su toro porque la selección la ha hecho él. Lo que no hace es controlar la vida del toro después del transporte en sus últimos días o sus últimas horas. Eso, según estudios veterinarios que lo confirman, es muy importante: que esté tranquilo, que beba... Y a veces el toro gasta mucha energía en el transporte y en los corrales y salta al ruedo muy agotado. El mayoral ya intentará que el toro esté tranquilo pero aunque sea un fenómeno, como al toro le dé por gastar mucha energía, eso es difícil de controlar. Se ponen nerviosos, se pegan, rematan por todas partes y se gastan mucho. El ganadero puede haber hecho todo bien y en cambio, en esas últimas horas o días se hace todo mal. Lo que el toro lleve dentro lo lleva, eso sí. Como me decía usted cuando hablábamos antes, la casta la lleva y esa casta debe ser responsabilidad también al 100% del ganadero porque con ella el toro se puede sobreponer a otras circunstancias adversas. Pero el que la desarrolle correctamente sobre la arena... ahí puede haber hasta un 25% de su comportamiento que el ganadero no controla. Luego se habla de la meteorología o también de las lunas, como decía siempre Fernando Cuadri. Sin embargo, eso ya me parece excesivo porque entrarían unas incógnitas de hasta un 10% más del comportamiento donde nadie tendría posibilidad de influir. Pero insisto en la importancia de esos últimos momentos de vida del toro desde el transporte. En caso de que la empresa haya dejado elegir al ganadero las reses, como será este año en la concurso de Vic o lo de 3Puyazos, ahí sí que el porcentaje de éxito o fracaso es mucho más atribuible a él. De ahí mi disgusto en 3Puyazos el primer año porque el fracaso fue atribuible sólo a mí y en eso no hay vuelta de hoja. Me dejaron elegir los toros y estuvieron muy tranquilos en la venta del Batán, por eso su comportamiento lo atribuí a falta de casta. E insisto en que la casta sí es responsabilidad exclusiva de la selección que ha hecho el ganadero pese a los fracasos que pueda haber y que yo he tenido en numerosas ocasiones.

- Isaías aumentaba hasta un 40% ese porcentaje del comportamiento del toro en la plaza que queda fuera del alcance del ganadero. Por cierto, hablando de Isaías ya vio que murió Pepe, su mayoral...

- Sí, lo vi, qué pena. Él amparaba a Isaías cuando acosábamos en Valdevacas. Era un muy buen jinete y un hombre que sabía muchísimo del campo. Tenía aquella sabiduría de la gente antigua del campo...

- Isaías contaba que vinieron unos veterinarios a certificar las vacas preñadas y Pepe empezó a decir cuáles estaban y cuáles no mirándolas de lejos. Los veterinarios se reían... pero sólo al principio porque luego resultó que de cincuenta falló únicamente en tres.

- No me extraña. Esa sabiduría de la gente de campo se ha ido perdiendo. Yo intento mantener lo que recuerdo que me contaban pero se acabará perdiendo. Pepe era uno de ésos, además siempre se pasaba un rato fenomenal con él hablando de toros...

Con el recuerdo al mayoral de los tulios cerramos la conversación con Tomás Prieto de la Cal que esperamos les haya ilustrado y, sobre todo, entretenido, que de eso se trata en nuestro cuadernillo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.