Los amigos franceses siguen homenajeando a la divisa blanquinegra en su centenario. Primero fue en Céret, recuerden aquí, y ahora en Orthez. Ya ven que nos pasan la mano por la cara en lo que a valorar la historia de la tauromaquia y su liturgia.
En Céret nos sorprendió que los novillos no demostraron ninguna mala idea para lo que es la fama terrorífica que tiene esta vacada. En Orthez el conjunto fue muy gris, poca cosa a resaltar como comprobarán si siguen leyendo. Bueno, una sobre todas y es la magnífica presentación de los cuatro ejemplares. Como las condiciones para hacer fotografías eran excelentes, alguna habrá que les guste.
Buena disposición de los dos novilleros con dos tercios de entrada. Algunos animales salieron con crotales como parece que es norma por tierras salmantinas. Éste parecía casi capuchino:
El balance de los novillos fue aplausos, silencio, palmitas y silencio. Los dos novilleros se retiraron entre aplausos.
ANDRADES. Su primero era este berrendo en negro, lucero, calcetero, alunarado y rebarbo:
Lo desarmó con el capote y luego empujó a gusto sacando el caballo a los medios. Nos las prometíamos muy felices:
No tardeó en ninguna de las tres entradas pero en la tercera, tras exhibir un bonito galope, cantó la gallina. Como prácticamente nunca vemos terceras entradas, estos cantes se ignoran en toros a los que luego se llega a indultar (ya hablaremos de lo de Valencia próximamente).
Mal Rey dando demasiados capotazos y bien Andrades cuadrando en la cara. En esos instantes no sabía que en su segundo novillo casi iba a terminar en el hospital tras un par de banderillas con lo que podría haber sido una cornada como la que mató a Gallito, ya verán más abajo:
Mal inicio de faena por alto soliviantando al animal pero después era de tan buena pasta que humilló noblemente por ambos pitones. Ahí lo tienen:
El problema es que le faltó chispa. Sablazo en el costillar, estocada caída que ven y cuatro descabellos. Esa pinta del rabo que ven es lo de rebarbo:
Su segundo fue este negro berrendo, bragado, meano, axiblanco, un poco astracanado y casi facado más que lucero. Observen que no es estrictamente un patasblancas y que tiene un testículo de cada color:
Poca cosa en el caballo como no fuese que salió renqueando de un pie. En el segundo tercio se rozó la tragedia. Primer par de Andrades clavando en un sitio perfecto pero aliviándose un poco porque se le había venido como un tren:
Apuntábamos en nuestras notas que el novillo lo había apretado más de lo previsto. Pues en el segundo lo arrolló echando la cara arriba y eso que el diestro insiste en clavar arriba:
Pues vean dónde fue a parar el pitón sin hacer carne afortunadamente. Con la mano derecha intenta de manera instintiva que no penetre:
Le echaron agua por la nuca y salió a plantar cara.
El problema es que le habían pegado diecisiete capotazos en el segundo tercio (los contamos). Eso resabió al toro que cuando vio la muleta se reía de Andrades como diciendo: ¿dónde vas con esa tela, hombre? ¡Que yo ya no trago!
Debe replantearse el poner banderillas si eso supone tener que dar cien capotazos a los toros como ya le pasó en Guadalix. Con el de Barcial recitando a Virgilio era de prever la cogida.
Primero lo desarmó y acto seguido lo paseó por la atmósfera sin más aparentes consecuencias que el fuerte golpe contra el suelo en la caída:
Lo mató de esta rinconera perdiendo la muleta y al final pasó a la enfermería. Ya puede dar gracias a la cercana Virgen de Lourdes porque podría haber salido de Orthez con los pies por delante:
CID DE MARÍA. A las tres y media de la mañana llegaba a Orthez tras cortar una oreja el día anterior en Collado Villalba. Su primero tardó diez minutos en salir de la manga. Era berrendo en negro, lucero, gargantillo, rebarbo y astracanado:
Reservón de salida, lo desarmó. Acudió tres veces al peto pero tardeando, huyendo e incluso soltando alguna coz. En banderillas husmeaba, escarbaba y miraba las tablas con intención de irse a vivir a ellas. Escorial anduvo toda la mañana con un miedo indisimulable. Si a uno como él se le ve así en los dos pares, ¿cómo van a apuntarse a matar barciales los novilleros?
En la muleta se dedicó a pegar arreones pero el guadalajareño nos causó buena impresión. No se amilanó, lo sacó a los medios e intentó aprovechar lo que pudiera sacar poniéndose incluso al natural:
Lo que creemos que no debería haber hecho es brindar este ejemplar al público. Muy buena voluntad a la postre pero sin encontrar agua en un pozo seco. Media perpendicular arriba a capón, sin jugar bien el brazo izquierdo, que basta:
El último sólo tardó siete minutos en salir de la manga, con el propio apoderado del diestro llamándolo desde la puerta. Era berrendo en negro, remendado, lucero y rebarbo, con gran trapío, como ven:
Empujó bien en el primer puyazo de Juanpa Molina pero nada más.
Lamentable canguis en banderillas. Los tres subalternos convirtieron la lidia en un herradero. Los palos, clavados de uno en uno. Qué cara dura tienen, no saben hacer su labor, resabian al toro y después que el chaval se las componga como sepa y pueda. Sin vergüenza ninguna, ninguno de los tres (Romero, Escorial y García). Cid se encontró con esa patatita bien caliente e hizo lo poco que pudo. Volvió a demostrar ganas ante la adversidad. Seguro que después a los de la cuadrilla no les habló tan claro como se merecían:
Media tendida, trasera y atravesada más esta estocada arriba pero pasada. Y sin telonazo, ¿eh? Vean que el palillo apunta al suelo:
Aunque ya no insistimos tanto dado que es una batalla perdida, las taleguillas antibalas siguen de moda, ¿eh?
Ya ven que no hay mucha cosa a destacar aparte del trapío de las reses, los dos puyazos que han visto empujando con fe y la inmensa suerte que tuvo Andrades al salir por su propio pie de Orthez.
Había dos corridas en el mismo día. Nos quedaba la atractiva concurso de la tarde. La primera había sido en la frente y ya saben como sigue el refrán, ¿no? La segunda fue en el pecho... o en la entrepierna.
Saludos cordiales desde Pau. Rafa.