Nos quedaba pendiente hablarles de la novillada de la feria de Cenicientos, que resultó muy difícil de soportar por la invalidez exasperante del ganado. Fueron ciento sesenta minutos de sopor donde parecía que estábamos en un sanatorio para ingresar a los pobres novillos e intentar que no rodasen por el suelo de manera patética, como terminaron haciendo todos.
Si el primer día los banderilleros padecían la psicosis de Cuadri, aquí los tres novilleros hicieron el pasillo con el síndrome de Cenicientos. Se pensaron que saldrían seis novillos que se iban a comer el mundo. Les habían dicho que esta feria era terrorífica... sobre el papel. Decidieron matarlos en el caballo hasta que vieron que eran unos torillos de trapo.
En el tercero Rodríguez fue el primero en darse cuenta y por eso ordenó señalar, con lo que asistimos a unos tercios de varas lacrimógenos.
Esta misma novillada podría haberse lidiado sin caballos y aun así, más de tres habrían rodado igualmente por el suelo. Mención especial merece la alerta roja encendida desde hace tiempo en casa de Aragón Cancela. Siempre habla de que busca el toro que ayude al torero a expresarse pero que tenga transmisión y mucho nos tememos que la cosa se le complique como avisaba siempre el abuelo Juan Pedro Domecq, recuerden aquí. A ver qué explicaciones da a la comisión de Cenicientos por la deficiente presentación de sus animales. Vean el primero, que fue al corral, junto a los otros tres:
Por lo menos los dos de El Retamar también tenían las patitas de alabastro pero la presentación no era tan mala:
Este de abajo fue el de Blanca Hervás, que hizo primero porque se ve que dos de El Retamar se habían peleado en el campo. Uno murió y el otro llevaba una buena cornada y no viajó:
Hubo media entrada y la corrida transcurrió en medio de una gran somnolencia sólo rota por los familiares de los toreros, siendo algunos especialmente ruidosos. Los más silenciosos fueron los del licenciado Burdiel, que es el novillero a quien tenemos siempre especial interés en ver porque sabe torear. Pero necesita enemigo delante y aquí no lo tuvo porque, aparte de lo dicho sobre la flojera de los novillos, se desentendió del tercio de varas y así no va a ningún lado. Le pasó lo mismo en Madrid con Montealto, recuerden nuestra crónica aquí.
JESÚS MORENO. De su primero no hay queja sobre la presentación era castaño, listón, lavado de cara, albardado y bociblanco:
Le pegaron una paliza en el caballo que lo dejó baldado y el pobre chorreaba sangre como pueden ver:
Moreno torea con poca naturalidad, demasiado forzado, y aún se nota más por su alta estatura:
Estocada honda atravesada casi en el lomo, metisaca y por fin, esta perpendicular trasera, pegando siempre el telonazo:
Su segundo era este de Flor de Jara, cárdeno berrendo, remendado, alunarado, lucero, caribello y calcetero:
Tras señalarle en el segundo puyazo, se derrumbó. Intervino Burdiel para dejar este buen toreo a la verónica. Fíjense en que mantiene las plantas de los pies en la arena, como siempre ha dicho Paco Camino que tiene que darse este lance:
Ramos, salvo error, tuvo un susto en banderillas cuando el toro hizo hilo tras este par:
De nuevo nos encontrábamos en la enfermería y la faena de Moreno fue insoportable por larga y tediosa. Sólo la jaleaban los de la cuadrilla y en el pecado llevó la penitencia ya que estuvo a punto de escuchar los tres avisos. Fue por culpa de un pinchazo, una estocada corta baja, esta corta trasera y tendida y tres descabellos con el animal tapándose:
BURDIEL. Su primero fue el que se devolvió. No tenía presencia, era una sardineta zancuda que se estrelló dos veces contra los burladeros sin frenar. Era como si fuera de los que ven bien de lejos pero no de cerca.
Salió el sobrero, que era este otro novillo terciadito:
El picador lo mató en el caballo con dos lanzadas asesinas y traseras y encima recargando.
Luego se pusieron las banderillas de una en una antes de que saliera Burdiel a hacer de enfermero. Toreó a media altura con cierto gusto pero sin ninguna emoción y terminó con una buena estocada entera, la mejor de la tarde.
El quinto era este castaño bociblanco, listón, bragado, meano, carinegro, rabilargo y calzado de atrás, con corona oscura en las pezuñas:
Burdi no aprendió la lección y volvió a mostrarse autista en el primer tercio mientras su otro picador se volvía a cargar al novillo. En el quite pegó esta media verónica con mucho sabor:
Antes del segundo tercio el de El Retamar ya se había derrumbado. El licenciado nos ofreció el mejor toreo de la tarde en esta tanda de naturales:
Nadie lo valoró dada la mínima entidad de su oponente pero observen que los remató bien. Sabe lo que lleva entre manos pero tiene que leer la cartilla con urgencia a sus carniceros a caballo:
Los tres ayudados destinados a cuadrar al toro llevaron la firma de su mentor, Ortega Cano:
Terminó con una entera que asoma y esta casi entera trasera perdiendo la muleta, más dos descabellos:
Su padre y su hermana asistieron a una tarde no muy triunfal por su parte y quizás algo de culpa debió de tener él por permitir a sus picadores hacer de matadores cuando el matador es él:
SERGIO RODRÍGUEZ. Su primero era este colorado ojo de perdiz y ajamonado de atrás con el que estuvo muy mal Rey de salida enseñando el capote por debajo del burladero para quebrantarlo:
La verdad es que venía quebrantado del campo y el maestro decidió con buen criterio que el primer tercio fuese un simulacro.
Estuvo bien este banderillero suyo a quien no podemos identificar salvo que alguien nos ayude:
Empezó a torear con gusto pero en la UCI porque ya ven que el toro apenas se aguantaba de pie. Miren al pobre:
Observamos buenas maneras en el de Navas del Marqués aunque nos sobró lo de sacar la barriga al paso del animal, en plan Ureña:
Al final nos recordó un poco a Roca cuando quiso calentar al público, con la diferencia de que el peruano hace las manoletinas de frente y Rodríguez las hizo de perfil.
Pinchazo antes de pegar este puñetazo dejando una entera desprendida con degüello y tapando la cara como pueden apreciar:
Cortó una oreja concedida a regañadientes por el palco, que no pudo negarse a la petición que creemos fue mayoritaria y más tras la muerte del novillo:
El último de Flor de Jara era este cárdeno veleto, alto de agujas:
Era más estrecho que la guitarra de Jimmy Hendrix. ¿Se han fijado en que tenía un lunar?
Hubo que echarle el caballo encima para pegarle dos simples alfilerazos.
Aquí tienen la mejor brega de la tarde, que fue de Rubén Sánchez, junto a un buen par de Rey:
Lo que vino después fue soporífero ya que el Ironside de Cancela no podía ni con el rabo. El trasteo solamente fue apto para su numerosa familia, que rodeaba nuestra posición.
Con tres pinchazos y dos descabellos se cerró cualquier posibilidad de salir en hombros.
Pues ya lo han visto si han llegado hasta aquí. La novillada fue de Cenicientos como podría haber sido de Villaconejos: primer tercio inexistente, animales inválidos, familiares ruidosos y novilleros sin material para expresar lo que llevan dentro. Todo perfectamente olvidable... menos lo de Cancela, quien no debería volver por aquí en bastantes años, ni con novillos ni con toros.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



























