Follow by Email

domingo, 29 de septiembre de 2019

ARNEDO, 2019 (y 2): ¡VIVA MONTERO!

Señores, ¡cuánta emoción nos hizo sufrir y disfrutar Francisco Montero! Ni nosotros mismos nos creíamos capaces de sentir eso con nadie en una plaza. Fue tener el corazón en un puño durante veinte minutos,  con el intermedio de un segundo tercio donde hubo ovaciones para los integrantes de la excelente cuadrilla con que se presentó el chiclanero en Arnedo. Y lo mismo en sus dos novillos, aunque especialmente en el primero, que casi le arranca la cabeza de salida. No les engañamos:



Sus principios son dos: "tengo veintisiete años, quiero ganar dinero y ser feliz. Si el toro no humilla, tiene que humillar el torero". Estaba contento porque le habían tocado en el sorteo el 8 y el 6: ocho corridas lleva este año y seis salidas a hombros. Aparte, ha tentado seis vacas más sus ya célebres capeas donde a veces dormía en el coche a ocho grados bajo cero. Pero no adelantamos acontecimientos y a ver si somos capaces de contar lo que sucedió. 

En primer lugar, el ganado. Decepcionantes los resinas. Sólo el sexto saco cierta casta mezclada con mucho genio. A bastantes les gustó el quinto pero a nosotros no por noblón. En el caballo, caras altas y peleas manseando excepto ese sexto que levantó un poco la nota (luego se le daría la vuelta al ruedo exageradamente a todas luces).

El primero tenía trapío pero ninguna fuerza:



El segundo fue el más anovillado y también flojo. Tras estos dos, la tarde presagiaba negros nubarrones, nos temíamos lo peor:



El tercero era aleonado y estrellado y fue el que casi mata a Montero:



El cuarto nos sorprendió por su lámina:



Cuando se para llama la atención por sus accidentales:



En la tertulia posterior con Parrado, Algora quiso disipar cualquier duda sobre refrescamientos o cruces cuando dijo que 'yo les puedo enseñar toros calceteros, gargantillos y luceros de los años cincuenta y sesenta. En la ganadería, las familias de los gargantillos o corbateros tenían esos accidentales':

El quinto era un toro, codicioso y rematador de salida pero que fue a menos con gran rapidez:



Y el sexto fue el premiado con benevolencia. Era ensillado y alto de agujas. Acudió dos veces al caballo y Herrero estuvo muy bien, retirándose entre ovaciones. ¿Ven como el personal no quiere el monopuyazo y cuando se pica bien lo aplaude? El mérito fue de Montero por lucirlo, que conste:



Corrida por debajo de lo esperado. Nos congratuló que Algora no se diese ninguna coba como  hacen otros ganaderos que están en la mente de todos. Esta fue su opinión:

"En conjunto no me ha gustado. Los últimos dos años habíamos lidiado cuatro novilladas todas mejores que ésta. Ha sido más dura de lo previsto, no han roto para adelante. Han tenido nobleza pero faltó desplazamiento y final. El sexto no ha sido bueno, le pongo un cuatro pero ha ido al caballo bien, ha tenido emoción, nobleza y transmisión. Quizás parte del público agradezca esta transmisión, diferente de lo habitual cada tarde, pero me voy con mal sabor de boca porque tenía bastante fe en esta novillada"

Por cierto, estaba reservada para Sevilla, pero la empresa le dijo que no podía quedársela porque tenía 'otros compromisos'. Un muy aficionado, conocido de todos ustedes, discrepó de todo esto y escuchamos cómo decía al final de la corrida: 'esta ganadería está toda podrida, sólo es para los cuatro toristas de m...' Por supuesto que no les diremos quién es.

OROZCO. Desde 2015 llevaba dos novilladas. En 2018, con nuevo apoderado, se fue a las catorce y este año, a las treinta. Nos gusta que coja el capote cortito.



Su primero se había ido al suelo cinco veces y lo brindó al público de manera inadecuada. Hizo de enfermero:



El novillo no humillaba porque había que llevarlo a media altura para evitar su claudicación. Por lo menos no dejó que el toro le puntease la muleta pero sin que la cosa remontase el vuelo:



Dos pinchazos malos y esta tendida, caída y trasera. El novillo fue muy duro para morir:



El segundo era aquel toro de pinta santacolomeña. Muy mal en varas tanto Orozco desentendiéndose como el bicho manseando. En cambio, muy bien Cándido Ruiz, salvo error, ahí está:



Ojo porque en la rueda de peones el mismo Ruiz ahondó el estoque alevosamente con la mano pensando que nadie se daría cuenta. Orozco se puso a torear de inicio en el platillo pensando que el novillo rompería. En barrera, un grupo de jóvenes y buenos aficionados venidos desde Barcelona:



Pero no hubo tal porque tenía una sosería alarmante. El diestro puso voluntad pero terminó haciéndose pesado. Tiene una mano izquierda que nos gusta mucho pero casi no la vimos:



Acabó con esta estocada desprendida tapando la cara, más cinco descabellos y dos avisos, aunque el del clarín no se enteró del segundo:



MENÉS. En su primero se vio sorprendido por Montero, que en su turno de quites hizo uno por tapatías rematadas con esta buena media:



Menés respondió por faroles rematados con una serpentina:



El novillete se defendía porque no tenía aire. Menés puso ganas pero no hubo ningún eco por culpa del resina:



Tiene el gravísimo problema de que no sabe matar. Observen que se perfila con la mano por las nubes, razón por la cual ya deducen que pinchará atrás:


Ahí lo tienen:



Pero es que el sainete lo relatamos a continuación aunque se lo pueden saltar: dos pinchazos atrás, dos medios metisacas sin soltar en el costillar, pinchazo bajo, tendida caída en el lomo que escupe, sartenazo hondo bajo, pinchazo bajo, otro sartenazo final en el lomo bajo más seis descabellos y dos avisos. Además, se quedaba en la cara, cosa que le costaría luego la cornada grave.

En su segundo se agarró bien David Mejía en el primero aunque barrenó más de lo reglamentario. Lo puso largo en el segundo y acudió al trote para no pelear en el peto. Por cierto, en la reseña ponían al picador como David Marqués, cuando ése es su apodo:



Brindó a Urdiales y se puso a torear de salón a este novillo que gustó a muchos pero que era claramente terneril:



Sólo su cuadrilla lo jaleaba desde el burladero de forma patética. Con la izquierda no dio ni un pase, no sabemos por qué. Pinchó bajo dos veces quedándose en la cara y en la tercera entrada cometió el mismo error y el novillo lo prendió dejándole una fea cornada de dos trayectorias que le tocaba el hueso, pronóstico grave:



Una aficionada de familia de toreros nos decía al acabar que no podía ser dos novilladas seguidas con dos toreros en el hospital, que había que traer otras ganaderías. Nosotros le decíamos que si te quedas en la cara al matar, hasta el toro más dócil te va a coger.

MONTERO. Salió a por todas echándose de rodillas para dar este farol:



Pero no se levantó sino que dio otro consecutivo:



Y siguió de hinojos ¡para pegar una gaonera! Entonces fue cuando el toro se le fue a la cabeza y le pasó por encima dejando a todo el tendido sobrecogido:




Lo que parecía una temeridad, tuvo su explicación en la tertulia cuando Montero dijo esto:

"Me había fijado en que los dos primeros se iban lejos en los lances de recibo. Quise repetir lo que había hecho en Peralta. Allí salió bien pero aquí justo mi toro no se fue suelto como los otros sino que se me quedó ahí mismo y me arrolló"

O sea que no era una temeridad sino un gesto de torero que se fija en la lidia.No es de extrañar porque él mismo comenta que en las capeas 'intento llevarme bien con los recortadores, hablo antes con ellos, les digo que hagan mil recortes al toro hasta que se cansen y el toro ya no trague. Entonces entro yo y mientras tanto, me he ido fijando en las reacciones del toro y en si está toreado. Respeto mucho a los recortadores, hay que llevarse bien con ellos'.

Tras el percance se dolía del brazo y estaba como ido:



Pero le quitaron la chaquetilla y se fue al platillo a hacer un quite por lopesinas en medio de una ovación de gala:



En esos momentos, la emoción se nos salía por la piel a todos los presentes, incluido quien esto escribe. Por si fuera poco, trajo una cuadrilla de lujo, con Cervantes, Daniel Sánchez y Carro. Ahí está la excelente brega de Sánchez:



Y el espectacular par de Cervantes:



Más ovaciones que a otros toreros molestarían pero a Montero, de ninguna manera, al revés. Brindis al público tirando la montera con ese brazo derecho en el que llevaba una cornada de diez centímetros que luego se negó a que la operasen para matar el último (le pusieron una gasa, y medio se la cerraron para que saliera bajo su propia responsabilidad):



Se dobló por abajo para comprobar que el novillo era dulzón:



Le dio distancia porque se venía dispuesto a colaborar:



Le bajó la mano a placer con la derecha, que es la suya:



En cambio la izquierda la tiene de adorno. Tendrá que trabajarla en invierno porque así no puede ir, observen:



La cosa no pasó de tres tandas con la derecha y el intento fallido al natural. Luego dio estas bernadinas sin el estoque y lejos del toro, que sembraron la preocupación en el tendido:



Culminó con este desplante tirando los avíos y con el público entregado:



Se tiró a por todas y dejó una estocada  baja:



El toro murió en el tercio con el diestro eufórico:



Oreja que muy bien pudieron ser dos. Clamorosa vuelta al ruedo en la que incluso la banda de más de sesenta músicos dejó los instrumentos para ponerse en pie a aplaudirle:



En el sexto no se fue a porta gayola como todos esperábamos. No sabemos si fue porque le dolía el brazo como dijo después o porque las peñas no cesaban con su música a pesar de que se iba a abrir el toril. Prefirió unas verónicas con muy buen gusto, fíjense:



Herrero midió bien el castigo y Montero puso el novillo largo dos veces. El picador se retiró en medio de una ovación. Esto ¿no lo ven los diestros? ¿Por qué prefieren el monopuyazo asesino en vez de predisponer al público a favor haciendo las cosas bien?



Nueva lección de Cervantes, esta vez en la brega:



Y Sánchez después, clavando bien este segundo par, no el primero:



Nuevos aplausos para la cuadrilla, todo iba de cara para Montero, a quien está claro que no le molesta en absoluto que sus peones tengan protagonismo. En el primer arreón, el novillo lo desarmó, demostrando que era áspero y con unas gotas de fiereza:



No se arredró y con la derecha se arrimó sin que entre él y el toro hubiera ni aire:



Pero cogió la muleta con la izquierda y ahí empezaron los problemas ya en el primer pase:



Inmediatamente el animal lo paseó por la atmósfera perdonándole la vida porque nuestra foto nos recuerda al malogrado Yiyo:



Pero el chiclanero en estas situaciones recuerda de dónde viene y no le afectan aparentemente. Volvió a la derecha pero no mandaba y el toro se vino arriba al ver que le dejaban mandar a él. Lo veía y se quería ir por él. Más emoción porque se mascaba la cogida que afortunadamente no llegó:



Esta vez decidió terminar con manoletinas a distancia con el toro aún entero:



Con este desplante culminó sus teatrales gestos encarándose con el público. 



Son gesticulaciones en otros nos resultan grotescas pero en Montero no porque le salen de dentro y porque conocemos su historia. Nos ponía el corazón en un puño cuando en la tertulia explicaba llorando que una vez en 2017 'me dejaron tirado en la enfermería con una cornada de caballo en la pierna y el que me llevaba se largó con el dinero mientras los médicos decidían si iban a cortarme la pierna'. Terminaba ese recuerdo diciendo 'por eso cuando tienes una oportunidad hay que aprovecharla y por eso se me saltan las lágrimas ahora al recordar estas cosas'. Francisco de Manuel estaba a su lado y lo miraba como a un marciano.

Pinchazo saliendo perseguido porque el novillo no era tonto y esta gran estocada en todo lo alto:



Ya saben que somos siempre puntillosos con la colocación de la espada pero es que Montero la dejó en el sitio, incluso hasta un pelín contraria:



Oreja con el presidente haciéndose de rogar y en cambio saca a pasear el pañuelo azul para sorpresa de todos los presentes menos de los muchos franceses que vinieron ataviados con pañuelos celestes con el hierro de la tahona. Para ellos, vuelta merecida pero para nosotros, ni de broma (y para Algora, tampoco). La esposa de Urdiales se hartó de silbar la vuelta al ruedo al tal 'Quiteño', nos dejó sordos.



La emoción que nos hizo sentir este torero ayer en Arnedo no la olvidaremos nunca. Ojalá hayamos sabido transmitírsela a ustedes a través de nuestras fotos y de nuestras palabras. Un profesional nos comentó '¡es que el loco éste se monta encima de los toros!'

Si el año que viene firma más novilladas no sabemos si seguirá siendo este Montero espectacular que hemos tenido ocasión de disfrutar en directo como ya lo hicieron en Peralta, Villaseca o Miranda del Castañar. De momento, es aire fresco. Lleva la humildad por bandera y conecta con el público porque nos hace retroceder a todos en la máquina del tiempo para recordar lo que las generaciones más jóvenes no han visto, esto es, los novilleros que toreaban por hambre y no porque su padre sea rico y pague para que lo anuncien y después él se queje porque el novillo no le ha permitido 'expresar lo que llevo dentro'

Saludos cordiales desde Arnedo. Rafa.