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viernes, 28 de julio de 2023

EL JULI SE RETIRA TRAS LO DE ROCA EN SANTANDER

Nos gustaría conocer personalmente al maestro para preguntarle si no es casualidad que el anuncio de su retirada haya venido justo después de las dos cogidas de Roca en Santander. Habría que mirarle a los ojos antes de que respondiera porque lógicamente nos iba a decir que ha sido una coincidencia, que ya lo tenía pensado.

Es que nos ha recordado a cuando Curro Romero anunció de improviso su retirada curiosamente poco después de haber visto cómo en el festival de La Algaba un novillo volteaba a Morante y caía de cabeza torciéndose el cuello. En ese momento el cerebro del Faraón dijo que se acabó y no lo sabía ni su mujer. ¿Qué pudo ver El Juli en lo de Santander? 

Pues ni más ni menos que esto:



Ese instante dramático que se aprecia en la oportuna foto de Libertad Rodríguez es lo peor que le puede pasar a alguien cuando le coge un toro. Y es lo que ha podido hacer reflexionar a El Juli. Luego lo comentaremos.

Afortunadamente Roca no sufrió más que contusiones por la paliza que se llevó además de lesiones traumatológicas en una pierna. En el peruano la naturaleza depositó valor, la fama aplausos y la Virgen del Mar, patrona de Santander, su protección. Aquí lo tienen, sano y salvo mostrando tanto la casquería como el refajo que lleva bajo la taleguilla (ya no es negro como el que antes provocaba tantos comentarios sino blanco):



La cogida que sufre en su primer toro no es ninguna novedad para los amigos leyentes de nuestro modesto blog. Recuerden esta entradan de hace poco donde hablábamos del peligro del pase de pecho.

Ese primer percance no es en uno de pecho sino en uno por alto ya que lo da con la derecha. Este es el último pase en redondo de la tanda tras el cual intenta ligar el remate sin enmendarse:




Quizá sea porque no ha mandado al toro suficientemente lejos con el derechazo o quizá porque está acostumbrado al norit, que obedece la tela aunque la pongas de cualquier manera, el caso es que el de Bañuelos, en lugar de seguir la muleta hacia afuera lo engancha por la pierna derecha:



Decíamos en aquella entrada que se ha puesto de moda en Madrid silbar al torero por no rectificar su posición en los remates por alto. Pues si aquí el diestro llega a rectificar y da con el pico al toro en el ojo contrario, seguro que no sale volteado. Se le apareció la Virgen en la caída ya que le dio tiempo a atenuarla con su brazo izquierdo como se ve en la imagen. Recuerden que tuvo una grave cogida en 2016 que lo dejó sin conocimiento y le afectó seriamente las cervicales. Fue en Palencia y la contábamos aquí:




Cuando está en el suelo el toro lo busca pero sin aquella furia con que el de Escolar se quiso comer a Álvaro De la Calle en Céret. Es entonces cuando aparece Cayetano al quite a cuerpo limpio porque no estaba con el capote cogido en el callejón como debería ser su obligación:



En el pecado llevará la penitencia porque en la segunda cogida de Roca volverá a salir sin la capa y el toro estará a punto de darle un disgusto muy gordo. Está bien su compañerismo, que ha agradecido el americano, pero eso no es. Recordarán que El Papa Negro tenía a todos sus hijos amenazados de muerte si no estaban prestos en el callejón siguiendo la faena del compañero con el capote cogido para salir rápidamente al quite. 'Os haré responsables de lo que le ocurra', les decía siempre. Aunque Cayetano viene de raigambre torera se ve que esa norma básica y sagrada no rige para él:



Roca pasó a la enfermería para ser atendido y salió a matar su otro toro en sexto lugar. La segunda cogida que sufrió vino por su exceso de confianza al estar acostumbrado, como decíamos antes, a torear ursulinas marsellesas.

Cita al toro con la derecha y el de Bañuelos se le viene aparentemente sin novedad:




En principio no tendría que suceder nada extraño a pesar de que corre la mano un instante antes de lo debido. Lo lógico es que el toro posmoderno, tan manoseado y bien domesticado, en caso de que tenga que elegir entre el muñeco o la tela se irá por esta última en el 99% de las ocasiones. Observen el instante en el cual el toro puede elegir:



Nos ha recordado a cuando Perera se echó de rodillas por verónicas para recibir a un toro en Salamanca y éste se le vino encima enviándolo al callejón de un seco y formidable golpe. Le hizo bastante daño. Es lo que tiene la confianza cuando no es que desprecies al toro sino que estás mal acostumbrado.

Volviendo a Roca, la confianza es madre del descuido, como decía el gran sabio que fue don Baltasar Gracián. Observen que el toro lo escoge a él en lugar de la muleta:




Lo vemos desde otro ángulo:




Seguro que recuerdan todos ustedes la cornada que costó la vida a Gallito, ¿verdad? Se habia retirado de la cara del toro para arreglar la muleta cuando Bailador se arrancó inesperadamente y le clavó el pitón en el vientre sacándole los intestinos. Tuvo que ser algo muy parecido a la imagen anterior.

Aquí a Roca se le apareció la Virgen porque el tal Almibarado lo encunó por el abdomen sin hacer carne aunque golpeándole el brazo izquierdo con el pitón derecho y lastimándole después una rodilla:




Y ahora es cuando vuelve a aparecer Cayetano a cuerpo limpio. Ahí lo tienen por la izquierda. Ojo porque vuelve a actuar la Virgen para evitar lo peor que puede pasar si te coge un toro y es que te clave el cuerno contra un objeto sólido detrás de tu cuerpo. Fíjense en que Roca podría haber acabado sus días ahí:



Insistimos: ésa es la imagen que ha quedado en la retina de El Juli. 

FOTO: Libertad Rodríguez para La Razón

A un Julián con cuatro o cinco años de alternativa quizá no le hubiera afectado. Al maestro que lleva veinticinco y que tiene la vida resuelta le habrá hecho pensar en lo mismo que pensó Curro aquella tarde de La Algaba.

Esperen porque volvemos al ruedo y vemos que se lleva Cayetano al toro pero al fondo de la imagen se aprecia cómo el de Bañuelos se ha revuelto y lo empitona de forma igual de fea que al peruano:


Si este toro llega a ser de aquéllos que en las crónicas antiguas calificaban como certeros, mata a los dos maestros en menos de quince segundos. Los sustos se saldaron con lesiones fibrilares en la pierna para Roca y una costilla rota de Cayetano.

FOTO: Serrano Arce para ABC

Ya ven que Nuestra Señora del Mar tuvo trabajo en esta corrida. Estará bastante molesta, primero con el peruano por confiarse más de la cuenta, acostumbrado como está a vérselas contra terneras, y segundo con Ordóñez, por no tener cogido el capote en el callejón pendiente de su compañero.

Lamentablemente es una escena habitual. Miren abajo cuando Morante resultó cogido también en un pase por alto en La Línea el año pasado. Lo contábamos aquí. Saltó al ruedo más gente que en el entierro de la reina de Inglaterra y observen que la mayoría va sin capote:



Don Manuel Mejías se echaría las manos a la cabeza viendo esa falta de profesionalidad. Pero no solamente se indignaría por esta circunstancia sino también por muchas otras de las que censuramos en nuestro insignificante cuadernillo aunque nos sigan acusando de vivir en Talibandia.

Ya veremos si ese anuncio de retirada de El Juli se convierte en algo definitivo o se queda en un ramalazo que se le pase tras el invierno. Es probable que hasta ahora quitara importancia a cuando su familia le repetía muchas veces que ya era hora de dejarlo, cosa en la que seguro que siempre insistirían tras las noticias de cogidas de otros toreros.

Para los familiares todas las cogidas son alarmantes pero para los toreros no todas son iguales. Esa imagen del pobre Roca a merced del toro contra las tablas, donde podría haberlo ensartado sin piedad, es de las que a un torero no hace falta que se la expliquen. Le hace pensar.

Ahí da igual el encaste, los kilos del toro, el mayor o menor trapío, la categoría de la plaza, que tenga los boliches o que lo hayan afeitado burdamente. Si te acierta en el pecho, te mata. No hay más.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





domingo, 13 de febrero de 2022

BAÑUELOS NOS HIZO LA CARIOCA

¡Menudo castigo! Se presentó el presidente de la Unión en la Asociación El Toro de Madrid para pegarnos un monopuyazo trasero y recargando. Soltó un plúmbeo discurso de casi una hora que en vídeo nos hace compadecer a los presentes. Afortunadamente, en casa puedes dar al cursor y convertir en ceniza toda su verborrea. Pero a los presentes Bañuelos les tapó la salida y los barrenó a placer. No había forma de huir a chiqueros.



Demostró vivir en la Arcadia feliz. Todo el mundo es bueno en la tauromaquia actual. Se torea mejor que nunca, los toros se caen por ser bajitos, tener mucho cuello y entregarse humillando, los indultos son una bendición y las fundas, mano de santo. 

Fíjense si estaba encantado de haberse conocido, que tras esa hora de castigo inmerecido, se dirigió al presidente para decirle: 'me han indicado antes de empezar que sea distraído y creo que lo estoy consiguiendo, ¿verdad?' Ay, Bañuelos... Incluso administró  el somnífero de un vídeo donde se veía a Ponce destoreando con avaricia. Por cierto, todas las fotos que verán en la entrada son toros de su ganadería excepto la de El Vellosino.



Afortunadamente, tras la paliza que pegó los amigos de El Toro se vinieron arriba y empezaron a calamochear para quitarse el palo. La tarea resultó casi imposible porque el ganadero burgalés le dio a la carioca sin piedad. 

Por ejemplo, negó la manipulación que suponen las fundas: 

'Al toro se lo manipula desde su nacimiento al ponerle los crotales. Está viendo personas a su lado constantemente y puede calcular las distancias. En el caso de las fundas, cuando se ponen, está sedado y no ve a nadie, es el único momento en que se lo manipula y no se entera. Quitárselas es una cosa que dura cincuenta segundos, se coge una llave de grifa, se da media vuelta y la funda sale sola'

Coincidió con Garcigrande en que le gusta ir a ver los toros al Batán pero mejor que sean los de otros ganaderos, no los suyos. Fue menos diplomático que otros invitados cuando pinchó a los del 7 en el costado para decirles: 'oigan, que no todos los aficionados son como ustedes, ¿eh? ¿A quién hay que contentar, a ustedes o a los otros?' 



Nos soliviantó cuando le preguntaron que quién defiende a la afición. Su indignante contestación fue ésta:

'Esa pregunta no tiene respuesta. Las leyes las componen la ley (sic), la costumbre y la jurisprudencia. La jurisprudencia en este caso no se usa, la normativa de la ley es escasísima y está todo basado en la costumbre y la costumbre es la que hace ley. Esa costumbre se ha logrado gracias a algo que hay en los toros y que es la división de opiniones. Es que no todo el mundo opina como los aficionados que están en esta sala. Lo que pasa es que aficionados como ustedes arrastran en sus protestas a espectadores... que son distintos de los aficionados pero hay una división de opiniones. Yo no sé quién defiende al aficionado. Se le invita, se le escucha pero yo no sé si se le hace caso porque es que no todos opinan como ustedes'

Dejemos aparte el lío que se hace con lo de la ley, la jurisprudencia y la costumbre. Se dedica a echar balones fuera con una verborrea vana y cargante para terminar concluyendo que no sabe quién debería defender al aficionado. Pues señor Bañuelos, ya que usted no lo sabe se lo diremos nosotros desde nuestro humilde blog.



Al aficionado y al espectador, A TODOS, deben defenderlos tres personas: el presidente, el crítico y el ganadero. El torero no porque intentará buscar la máxima comodidad dentro de su trabajo, como es comprensible. El empresario tampoco porque intenta llenarse el bolsillo. Ello no quita que haya diestros y empresarios con afición, faltaría más. Pero la tríada que hemos citado tendría que ser el bastión de esa defensa del aficionado, la cual implicaría la defensa de la integridad de la fiesta.

Lo del presidente como defensor del aficionado lo tenían claro algunos de los históricos como Juan Lamarca o Luis Espada, a quien dedicábamos nuestro homenaje aquí. Él nos dijo personalmente que tenía clarísima su función como defensor del aficionado, contra viento y marea y por encima de todo.

¿Qué vemos en la gran mayoría de presidentes actuales? Que tragan con lo que sea con tal de figurar en el palco. Echan a volar pañuelos blancos para que todo el mundo se vaya a casa contento. Si tienen el naranja y el azul, desean pasar a la historia enseñándolos sin ton ni son. Y, ante todo, no quieren problemas. El teórico defensor del aficionado desde el palco se convierte en una pieza más del engranaje taurino donde los golfos campan por sus respetos.

Sobre los críticos taurinos paniaguados, ¿qué vamos a decir a Bañuelos que no sepa? Compañeros suyos de la Unión subvencionan medios de comunicación que defienden no al aficionado sino sus lentejas. Y el platito de legumbres lo tienen gracias a la publicidad de toreros, de empresarios y, como decíamos, a donaciones de ganaderos. ¿A quién van a defender?



Por último, el primer interesado en la integridad del espectáculo debería ser el ganadero porque es quien cría al protagonista del mismo. Sin él no hay nada. Pues el ganadero es el primero que se siente humillado y Bañuelos, como presidente del colectivo, es quien tendría que haber roto una lanza en su defensa.

El ganadero era quien mandaba en el siglo XIX. Luego, a partir de Guerrita, serán los toreros. Y avanzado ya el XX los amos serán los empresarios con sus monopolios, donde hemos llegado a ver que en un mismo festejo acumulaban la empresa de la plaza, los toros que se lidiaban y además eran apoderados de los actuantes.

Si los diestros no pueden con los toros, el ganadero debe callar porque va a la lista negra. Si le apalabran una corrida pero luego se echan atrás, tiene que comerse los animales y agachar la cabeza. Si le pagan a la baja, se da con un canto en los dientes... ¡porque le pagan! Lo marean veedores y banderilleros y cuidado no le salgan vacas aviesas en un tentadero ante una figurita del Belén porque no vuelve más.

Señor Bañuelos, ¿por qué no cargó usted contra toda esta vergüenza? No... Se limitó a decir que no sabe quién tiene que defender al aficionado y que, como no todos los aficionados piensan igual, pues casi mejor que nadie haga nada. Todo se reduce a lo que para él es una saludable división de opiniones.



El subconsciente le traicionó cuando defendía las fundas. Vayan al 2:02'50'' de este vídeo. Dijo que:

'Cuando se le han quitado, se conserva la integridad del pitón porque en ese momento, manipularlo es un delito y, como delito, hay que decirlo y por tanto HAY QUE CONSERVAR LA MANIPULACIÓN'

Aunque lo que dice no tiene pies ni cabeza, podemos entender esta afirmación final como un lapsus linguae. No obstante, Freud diría que le ha traicionado el subconsciente porque quería decir que hay que conservar las fundas.

Pero es que sigue:

'Si no fuese por las fundas, ni un 5% de los toros llegarían a tener las puntas tan flamantes que ven ustedes... HABRÍA QUE MIRAR A CUÁNTOS TOROS SE LES SACA PUNTA'

¡Cuidado, Bañuelos, que se está delatando! ¡Que no controla su locuacidad! Resulta que no había manipulación y que el toro no estaba en el mueco más de cincuenta segundos ¡pero le dan al sacapuntas! Eso sí, no hay bolitas ni afeitado. 

Ya saben ustedes que un presidente serio y cabal envió a analizar los seis pares de cuernos del mano a mano de Juli y Ponce en Huesca con el Vellosino hace cuatro años (recuerden esta entrada). 



Nos consta que por la mañana no quiso suspender la corrida para evitar un altercado de orden público cuando estaba todo el papel vendido.

Tras el análisis hubo sanción pero el posterior recurso del ganadero consiguió que todo quedase en agua de borrajas:




Habría que haberle recordado cómo hace cuarenta años se analizaron en la temporada de 1982 doscientos veintidós cuernos y se sancionó a treinta y un ganaderos. Aquí tienen la lista, que incluíamos en esta entrada:



Bah, no valía la pena recordarle nada porque el presidente de la Unión hubiera dicho que hoy no se analiza nada dado que los presidentes no envían nada a analizar y que eso es señal de que el fraude ha desaparecido. 

También se le podría haber contado el caso de ese ganadero a quien un veedor dijo: 'no sabes lo que tengo que batallar para convencerles de que tú no vas a tocar tus toros' ¿Se dan cuenta? Señal de que no le cuesta nada convencer a todos los demás de lo contrario. O aquel otro que vendió su corrida con la amenaza de que no se tocase ni un pitón porque no lo iba a consentir. ¿Desde cuándo un ganadero tiene que avisar de eso? O de aquellos dos propietarios de ganaderías de primerísima categoría que delante de nosotros sostenían este diálogo. 

- Se llevó una cornada fuerte

- ¿A ese toro no lo habíais tocado?

- No, a ése, no

A ése no... Los cuatro a que nos referimos son compañeros de Bañuelos en la Unión. En fin, para qué seguir. Si quieren ver el vídeo, ya lo saben. Sufrirán el monopuyazo trasero de su mitin durante la primera hora y luego banderillas de fuego con sus respuestas en la segunda. Ustedes verán...

Pueden ir al minuto 2:09'00'' donde observaran cómo se pone un poco nervioso y hablando del afeitado se encara con un aficionado diciéndole que 'no intente usted confundir a nadie, que yo estoy siendo muy serio y riguroso y esa afirmación que ha hecho es confusa, no sé si voluntaria o involuntariamente'.

Pues el presidente de la Unión debería ir con cuidado no vaya a ser que lo acusen a él de ser confuso voluntaria o involuntariamente cuando dice que el toro 'tiene que tener un cuello largo para poder seguir los vuelos de la muleta y así crear plasticidad'. Esto puede dar lugar a una confusión sobre lo que debería ser un auténtico toro de combate. Incluso algún ganadero podría llegar a acusarlo de confundir por defender con esas palabras un tipo de toro con el que gracias a Dios no comulgan todos los socios de la Unión.

Al final nos quedamos con la idea de que el aficionado no tiene quién le defienda. Y es que, según Bañuelos, como en el tendido no todos piensan igual, es mejor dejar las cosas como están. ¡Viva la Pepa! 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


martes, 11 de agosto de 2015

¿CUNDIRÁ EL BUEN EJEMPLO DE TAFALLA?
 
El ejemplo no es el de la ciudad de Tafalla ni siquiera el de la empresa que organiza la feria taurina. Es el del Club Taurino Tafallés que, en su interés por dar lustre al primer tercio como anunciábamos aquí, se encargará de repartir gratuitamente a los asistentes a las corridas un documento interesante (folleto costeado por el propio Club, sin ayuda de ningún tipo por parte de nadie, que conste).
 
Por un lado habrá el orden de lidia y, por otro, una explicación sobre la importancia del primer tercio en la corrida. Se lo vamos a presentar para ver si cunde el ejemplo y se dignifica esa suerte en España para que deje de ser un trámite más propio de un matadero que de una plaza de toros.
 
 

 
El documento empieza así:
 
DE LA IMPORTANCIA DE LA SUERTE DE VARAS
 
La suerte de varas es absolutamente necesaria para el correcto desarrollo de la corrida de toros, tanto como lo es la tienta en el campo, sea de hembras o de machos, para seleccionar y elegir los futuros progenitores de la ganadería.
Aunque a estas alturas pueda parecer obvio para muchos aficionados, pensando sobretodo en los jóvenes y en quienes se acercan a la fiesta por primera vez, tal vez no esté de más recordar cuales son los principales cometidos y la finalidad de dicha suerte.
 
La suerte de varas sirve en primer lugar para medir la bravura del animal, comprobando si se crece o no ante el castigo. Para ello, es fundamental que entre por lo menos dos veces al caballo, ya que en la primera no sabe con qué se va a encontrar. El caballo y el peto deben ser ligeros. Se deberá dosificar el castigo, aplicándose de forma medida.
 
Fíjense en que dice muy correctamente que esta suerte sirve 'para medir la bravura del animal'. Aquí ya no estarán de acuerdo todos los taurinos al uso, especialmente los sobrecogedores, para los que un animal como 'Jabatillo' merece la vuelta al ruedo en Las Ventas  porque dicen que ahora la bravura se mide en la muleta, que eso de medirla en el caballo es una antigualla. En fin...
 
 
Continúa el Club Taurino Tafallés recordando el reglamento:
 
Dice el reglamento que el picador ejecutará la suerte citando a la res por derecho y por la derecha, quedando prohibido barrenar, tapar la salida, ( salvo en caso de manifiesta mansedumbre ), girar alrededor de la misma, e insistir o mantener el castigo incorrectamente aplicado.
 
El puyazo debe ir dirigido hacia el morrillo – en la parte final del mismo – y no en la cruz, ni mucho menos aún en la parte dorsal o caída de la espalda; el común y desgraciadamente habitual puyazo trasero y caído, ya que este afecta de manera considerablemente negativa a zonas musculares, vasculares y nerviosas. En este caso el desaguisado es mayúsculo y no es extraño que los toros salgan de la suerte trastabillándose y rodando por el suelo.

 Mucho nos tememos que esa es una batalla perdida. ¿Cuántas veces han visto ustedes picar un toro en el morrillo? Ninguna ¿no? Y ¿cuántas han visto picar en el lomo o en la paletilla como aquí abajo? Centenares:
 
 
 Y es curioso que el diestro tendría que ser el primer interesado en que se picase delantero al toro para no descomponerlo. Pero eso les da igual, lo que quieren es ahormarlo de cualquier manera para que en la muleta quede sin fuerzas y no dé problemas. Menos mal que los antitaurinos no saben nada de toros porque viendo esos monopuyazos traseros y asesinos nos harían agachar la cabeza avergonzados a todos nosotros y con toda la razón.
 
El documento prosigue con estos argumentos:
 
En segundo lugar, esta suerte pretende ahormar y acondicionar la embestida del toro, hacer que descuelgue el cuello, evitando el cabeceo; cosa que cuando se pica trasero se consigue el efecto contrario, tendiendo el toro a levantar la cabeza, en vez de humillar en los siguientes tercios.
Y en tercer lugar, el toro debe de sangrar para descongestionarse, no desangrarse y quedar exhausto, herido en exceso e inservible para la lidia.
Cuando la suerte se realiza correctamente a un animal de por sí genéticamente predispuesto para el combate, que no reacciona huyendo ante las heridas, sino atacando, colocado de largo ante caballos ligeros, “toreros”, picando en el sitio y dosificando el castigo, ante un toro con casta y poder, el público se emociona, se levanta de sus asientos, proporcionando una ovación de gala, e incluso, obligando al picador a saludar y dar la vuelta al ruedo.
 
Lo de los caballos ligeros es una quimera. Con tres caballos como los de Tafalla, Aníbal hubiese derrotado a las legiones de Escipión en Zama en lugar de hacer el ridículo con tanto elefante. Aún así, el año pasado se vio este derribo espectacular de un toro de Bañuelos. El picador acabó en el hospital con una pierna rota.
 
 
El Club Taurino Tafallés realizó hace unos días una excursión a la Feria de Mont de Marsan donde tuvieron ocasión de saludar personalmente a Alain Bonijol. Vieron sus caballos de cerca y tocaron los petos tan flexibles que usa el francés (recuerden algunas fotos de sus caballos picando aquí o vean esta de abajo).
  



Sobre los petos, pueden leer diferentes opiniones aquí. Aparte del peto, el problema para el picador es que con el caballo ligero tiene que parar al toro con el palo antes de que llegue porque, si no, se arriesga a un batacazo como este:
 
FOTO: https//:rugbyytoros.blogspot.com.es
 
Con esos caballazos que se estilan por estos pagos, no hay problema, se puede dejar llegar al toro y luego masacrarlo inmisericordemente.
 
Y el documento se despide con este deseo que compartimos plenamente:
 
Por todo lo anterior vemos que la suerte de varas es uno de los fundamentos de la lidia, incluso nos atreveríamos a decir, de la tauromaquia. Y a los públicos corresponde la defensa de la pureza e integridad de la misma.
 FELICES FIESTAS                JAI ZORIONTSUAK
 
 
 
Ya ven que el Club Taurino Tafallés que preside don Andrés Baztán va a intentar dignificar la suerte de varas. Les recomendábamos aquí que no hace falta pintar tanta raya en el ruedo, recuerden las tres rayitas de Vic-Fezensac o las dos pequeñas líneas de Céret:
 
 
Otra variante sería marcar un triángulo como este que vimos en la concurso de Vinaroz:
 
 
Dar un premio en metálico al picador no tiene mucho sentido porque él es asalariado del torero y si dosifica el castigo o intenta hacer las cosas bien, igual no pica más. Otra cosa sería que el presidente hablase con los diestros antes de la corrida para decirles algo así como: 'estoy dispuesto a conceder la segunda oreja aunque sea con una estocada baja a condición de que hayan lucido ustedes los toros en el primer tercio; si no los lucen, olvídense de cortar en Tafalla nada más que la oreja a la que estoy obligado por la petición del público, se lo aviso'.
 
 
¿Se imaginan ustedes que en Tafalla a los diestros les da por colocar a los toros largos en el caballo? ¿Se imaginan que los picadores dan el pecho del caballo? ¿Se imaginan que dosifican el castigo y así entran tres veces al peto? ¿Se imaginan que alguno acude con tanta alegría que se le da un cuarto o quinto puyazo con el regatón? ¿Se imaginan que suena la música para el tercio de varas? ¿Se imaginan que el picador acaba dando la vuelta al ruedo con el diestro? ¿Se imaginan que cunde el ejemplo porque el público se da cuenta por fin de que se le ha estado  robando desde hace años una parte del espectáculo? ¿Se imaginan que los taurinos sobrecogedores cambian sus campañas de idolatría a las figuritas por sus comentarios a favor de dignificar el primer tercio? ¿Se imaginan...?
 
¡Y el cántaro se rompió!
 
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
 

sábado, 18 de julio de 2015

UN TORO DESMOCHADO EN LA FERIA DEL TORO
 
O sea, en Pamplona. Aunque no somos muy dados en nuestro blog a poner fotos de toros que salen desmochados o afeitados porque las pueden encontrar fácilmente por la red, queremos compartir con ustedes esta tan penosa de la corrida de Garcigrande en Pamplona. Supongo que ya la habrán visto, es de Jesús Diges, de la agencia EFE:
 

Si eres el torero y ese toro se ha lesionado de esa manera en el ruedo, es para matarlo aseadamente y a otra cosa. Si la 'lesión' ya la traía de casa... Por lo que hemos leído, los pitones quedaron en esas condiciones tras chocar con el peto; lo dejamos aquí, pero ¿qué pensará el ganadero cuando ve que los pitones de su toro se deshacen como un azucarillo en el peto del caballo?

La pena es que esto sucede donde siempre se rindió culto al toro, donde dicen que se empezó a correr toros o bovinos medio salvajes. Donde los más valientes de las montañas del norte de Navarra eran los que los recortaban a cuerpo limpio hace siglos. Donde siempre se dijo que estábamos en la 'Feria del toro'.


Por curiosidad, fíjense que en Tafalla siempre se anuncia su feria no como la 'del toro' sino como la del 'toro-toro':


Salvo error, en Navarra hay trece plazas en funcionamiento, algunas tan antiguas como la de Peralta, de 1883 (igual que la de Tarragona, a treinta metros de donde estamos escribiendo). Poco antes de morir, Felipe II estuvo en Pamplona y en su honor se lidiaron 24 toros seguidos. Si aquel día llega a salir alguno como el de la foto de arriba, ruedan cabezas con mayor motivo que las de Juan de Lanuza o el conde de Egmont.

Aquí no pasará nada. Precisamente el otro día en Céret lo comentábamos con unos serios aficionados zaragozanos. Si algún día se decidiese dulcificar las corridas eliminando el caballo, poniendo velcro en las banderillas, afeitando los toros y no matándolos ¿ustedes no creen que habría empresarios sin vergüenza y toreros sin honor que lo aceptarían y seguirían ordeñando la vaca hasta dejarla seca? No les quepa duda. Lo justificarían diciendo que había que adaptarse a los tiempos.

Mientras en Pamplona salía ese pobre animal, en Céret salía este de Adolfo Martín:


Y qué pena nos da ver a Padilla haciendo de palmero en estos carteles. Recuerden que en 2001 casi lo mata un miura de 670 kilos cuando le pegó esta cornada en el cuello. Se llamaba 'Sureño'. Aquel día alternaba con Zotoluco y El Renco (igual que el otro día):


Ver un toro como el de Garcigrande en esas condiciones y en Pamplona es, parafraseando a Kirk Douglas en 'Senderos de Gloria', "una mancha y una afrenta en la bandera de Navarra". Bueno, quizás no sea para tanto, pero ya está escrito y no lo rectificamos.

Para que vean ustedes el respeto que se tiene a este animal en las plazas del Reino de Navarra, les mostramos algunos de los toros que recientemente hemos podido ver por allí.

Por ejemplo, este pablorromero en Corella (la plaza más antigua de la Comunidad Foral, si no vamos equivocados):

 
En Sangüesa se lidió este galachito con esos dos puñales:

 
Al día siguiente se corrió este castaño, ojinegro y bocidorado de Peñajara:

 
En Tafalla salió este 'Carafea' de Dolores Aguirre, digno de cualquier plaza de primera:

 
Y Pérez Mota triunfó con este de Bañuelos al día siguiente:


 
Como ven, en tierras navarras el respeto por el toro es máximo, entre otras cosas, porque en muchos lugares los aficionados corren delante por la mañana. Por eso nos ha llamado tanto la atención lo que pasó ese día de las figuras en Pamplona. Hasta los críticos más dóciles los pusieron a caldo.
 
Pero la cosa no pasará de ahí, pronto estará olvidada en un país como el nuestro que no tiene memoria. Y si no, al tiempo.
 
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

NOTA: este cartel que ven aquí debajo adorna desde hace años una de las paredes de la casa de quien esto escribe. De momento lo mantendremos pero a la próxima irá a la basura.