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martes, 29 de julio de 2025

FERIA DE ORTHEZ, 2025 (2). VEGA TEIXEIRA - AGUIRRE: DOÑA ISABEL NOS VOLVIÓ A INYECTAR AFICIÓN

Los sufridos aficionados que acumulamos kilómetros buscando el Toro, como si fuéramos un trasunto de Diógenes, notamos que se nos va apagando la afición y se nos van quitando las ganas. Pero de vez en cuando sale ese Toro, que es lo que debería salir si no cada tarde, muchísimas tardes, y entonces se nos vuelve a llenar el depósito de la afición y nos sirve para ir tirando.

A principio de temporada nos puso gasolina el cuadri de 3Puyazos. En primavera fue el gran Cigarrero de Vic. Cuando languidecíamos, Isabel Lipperheide volvió a inyectarnos afición con este Yegüizo de Orthez:



Desafortunadamente, a nosotros no nos sirve el combustible de Morante, más bien nos gripa el motor. Lo que nos renueva la afición es ver un toro de verdad que pase gloriosamente tres veces por el caballo (por eso el miura de Santander no vale). Este Yegüizo pasó cuatro, ya lo verán, pero salió en sexto lugar, o sea que tendrán que tragarse toda la crónica para disfrutar con su prestación.

En Orthez montaron un desafío descompensado. Por un lado venía lo de Veiga-Teixeira que para nosotros no pasa de ser un juampedro comercial aunque teóricamente no tenga que ver. Toros que en el caballo cumplen a secas, si llega, y en la muleta son tan pastueños como somnolientos. El año pasado regaló Florenza un azul a uno y se ganó esta repetición donde durmieron a las ovejas.



Lo de Aguirre lo salvó Yegüizo porque los otros dos no fueron nada del otro mundo. ¿Se mereció el azul? Luego lo discutimos y ya ven que no respondemos con un sí taxativo, ¿eh? Pónganse en prevengan y con bayonetas caladas los de la legión aguirrista porque aquí los esperamos, a pie o a caballo. 



Curioso que las cuadrillas hubieran acordado dar como mínimo dos puyazos a todos y si se terciaba, alguno más. Oiga, ¿qué es eso de sólo dos? Tendrían que ser tres tal como estaba planteada la corrida, ¿no les parece? Por lo menos decidieron taparse todos durante el primer tercio, lo cual sí que fue un buen detalle. Al final, diez entradas los aguirres y siete los veigas.

Casi lleno en Orhez, donde hay muchos asistentes que únicamente ven esta corrida en directo en todo el año. 



Es un tendido festivo y orejero aunque trufado de franceses y españoles muy serios, que son los que no piden orejas. Como el reglamento francés ha salido con esa auténtica estupidez de que no hace falta el flamear de pañuelos sino que se puede reclamar la casquería berreando como ciervos en celo, los presidentes se escudan en la algarabía para sacar la ropa al tendedor. Pasó en Céret y volvió a suceder aquí.



GERPE. Fue el único que echó por delante el de Aguirre. Era un negro zaíno acapachado, cornalón, que manseó en varas muy a su sabor. Salió con el rabo enhiesto para demostrar que eso no es matemático en los aguirres buenos:




Observen que estaba gordo de una manera que se nos antojó extraña, como hinchado:



En varas se dedicó a huir y a escaquearse, nada reseñable. Luego llevó de cabeza a Savalli en la brega, que no se aclaró. Tornay puso el mejor par de la tarde, éste. Además clavó muy a favor de la querencia del toro:



Empezó a llover, con el animal loco por irse a vivir a la madera. Gerpe le sacó lo poco que pudo siempre enseñando el muslo. Conste en acta porque no es lo habitual. Pinchazo antes de cazarlo con una caída aguantando y el vómito posterior que ven abajo. No entendimos los aplausos en el arrastre a un toro con el paupérrimo juego en varas de éste:



El cuarto era de Veiga, este negro mate, listón, cuajado y serio:




Dos puyazos en el espinazo donde no pelea. Savalli se encuentra más a gusto con los palos que con la esclavina, salta a la vista:



El toro fue otro portugués sin pan ni sal. ¿Qué ven los toristas en esta vacada? Quiso estar fino sin que le tocase la tela pero el toro no tenía alma. Gerpe sigue teniendo muy mala suerte en los sorteos. 



El trasteo languidecía cuando se confió y el animal le levantó los pies del suelo. Se levantó cojeando pero nos deleitó con una sensacional estocada arriba más descabello. Fue lo mejor de la feria junto al tercio de varas de Yegüizo. Aquí tienen la secuencia grabada por un amigo del blog:



Estén atentos siempre a Gerpe porque es uno de los cuatro mejores estoqueadores de la actualidad. Muy mal la comisión dando el premio a una estocada de Montero quien, como es su hijo putativo, goza de todos los parabienes en este coso:




CASTILLA. Su primero era este veiga negro zaíno, bien encornado y gordo:




Teo Caballero, el hombre que mató a Cigarrero, lo trató con guante blanco en varas, protagonizando un simulacro con blandeo añadido de manos. Fíjense en este picador porque tiene la misma fuerza hercúlea que Iturralde o Espartaco pero incluso más mala idea, si ello fuera posible.

Bien Prieto con los palos y posterior cambio de hinojos bajo la lluvia para calentar el cotarro:




Después el torillo iba y venía sin más y eso que no había sido castigado en varas. Castilla cada vez nos carga más con sus retorcimientos, a lo que deben añadir la tabarra que dio Cervantes con sus '¡bieeen!'



Es un diestro que si no hay pelea, no interesa, aunque nos lo quieran discutir sus seguidores. Estocada arriba entrando con fe como ven pero perdiendo los avíos, cosa que le sucede con excesiva frecuencia. A ver si será que tira la muleta... Oreja pueblerina y absurdos aplausos en el arrastre a este toro de paja:



El quinto era de Aguirre, un Langosto de cinco años muy largos. Era un pavo negro, bragado, meano y axiblanco. Tenía un cuerno derecho muy ofensivo:




Dos puyacitos donde Marugán clava y levanta ipso facto por orden de Castilla. Cervantes puso las banderillas por internet:



Pareció al principio que se venía arriba pero el diestro lo aguantó y se mantuvo firme y con la mano dura. Ése es el Castilla que sí nos interesa. No obstante, anduvo despegado porque nunca terminó de fiarse. El tal Langosto siempre iba desafiando con la cara alta pero se fue desinflando. Habría que haberle dicho que menos engallarse y más pelear con casta en el caballo:



Lo dejaremos en tablas. Pinchazo en una banderilla, otro con gran quite de Cervantes al salir trastabillado y estocada caída aguantando y perdiendo de nuevo la muleta. ¡Eso no puede ser, Juan! Como Encabo no se lo dice, se lo decimos nosotros. Bella muerte del toro en el platillo. Vean por dónde llevaba la cara antes de morir, con ese cuerno derecho que tuvo que salvar el maestro para darle matarile:




MONTERO. Anduvo toda la tarde de un teatrero tan subido como barato pero ésta es su plaza y le ríen todas las gracias. Su primero fue este Veiga, colorado, ojo de perdiz, bociblanco, anteado y corniapretado siendo ofensivo. Recibo de rodillas y otra larga en tablas:





Ni el toro empujó ni el piquero apretó. Lo único bueno fue un galope de largo en el tercero tras tardear lo indecible. Juanan se desgañitó llamándolo y por lo menos le sirvió para compartir el premio con Réhabi.

Buena brega de Crespo antes de que sufriéramos otro torillo portugués de vaivén. Montero, con este ganado, tampoco interesa. 



Pegó quinientos pases antes de armarse muy lejos para dejar esta estocada baja y trasera:



Y salió el gran Yegüizo, nacido en diciembre de 2020, negro levemente chorreado, hondo y con buen trapío, sin las exageraciones que reclaman algunos en la arboladura y ni falta que hacen. Se astilló enseguida el pitón izquierdo:



Salió Gabino montando a Cyrus, con el que Bonijol había estado entrenando en el ruedo por la mañana tras acabar la novillada. Nos quedamos tres personas a verlo porque todo el mundo había abandonado ya sus localidades. Batacazo sin paliativos en el primero tras romanear, con Réhabi que no quiere ceder en el castigo sin preocuparse por que va a caer en mala posición. Fíjense en cómo empuja el toro con los riñones y también en el rabo enhiesto:




La pierna quedó atrapada en mala posición:



Pero es que fue una auténtica caída al descubierto porque observen que el toro dio la vuelta al caballo. Recuerda a ciento veinte años atrás, cuando los quites tenían su razón de ser y el público los valoraba como se debía. Ponemos la foto en blanco y negro ya que nos retrotrae a épocas históricas:



Cuando se libró, el toro se enceló con el caballo y le dio la vuelta como a una croqueta. Ahí pudo herirlo:



El equino debió de quedar afectado o por lo menos la montura, de manera que Réhabi tuvo que ir a buscar a Excalibur. Se cruzaron el castaño con el tordo que se iba por el callejón. Por cierto, a la izquierda de la imagen se ve a tres de nuestros selectos lectores, con quienes tuvimos el honor de compartir mesa y mantel en Orthez:



Buen segundo puyazo y gran tercera vara en la que agradecemos a Montero que lo colocase en toriles. Gabino sobrepasó las dos rayas y el toro se le vino como un tren. Le acertó en el sitio, recordándonos lo acontecido en la primera edición de 3Puyazos:



El asesor español en el palco pidió al diestro una cuarta entrada, cosa que luego Montero le agradeció, ¡y también nosotros! De nuevo de largo, nos permitió ver torear a caballo a San Gabino, que está a años luz de los de la banda del castoreño. Raúl y su hijo Aarón lo aplaudieron a rabiar y le dieron la mano cuando se retiraba:



Memorable tercio de varas, no tan salvaje como el de Cigarrero pero completísimo, ideal para que lo vean quienes piensan que el caballo es un trámite (pulsen aquí para verlo). En el vídeo se fijan especialmente en cómo da el pecho en la primera vara y abre el caballo cuando llega el toro a jurisdicción. En las treinta corridas isidriles no vimos eso ni una vez. Y luego tiene varias situaciones para carioquear pero no lo hace nunca sino que va abriendo el caballo. Lo de Réhabi no tiene nada que ver con los sinvergüenzas de la banda del castoreño, es otro mundo. Este tercio de varas no lo cambiamos por ninguna de las faenas de muleta que hemos visto este año a cualquier diestro que se les ocurra.

Media vuelta al ruedo del piquero en loor de multitud y brindis posterior del matador a su subalterno:



El toro no disimulaba que le gustaba mucho el olor a madera pero si se le dejaba respirar, embestía con codicia tras su derroche de facultades ante el caballo. Véanlo:



Lo de Montero fueron pases fuera de cacho y teatrillo insoportable. Estuvo siempre muy por debajo del buen Yegüizo. Además, ultraderechismo total ya que al natural solamente pegó tres banderazos y con la ayuda. Aburrió al toro y a nosotros pero no a los orthezianos, que lo idolatran. No piense nadie que le tenemos manía: hablábamos muy bien de él cuando nos sorprendió de novillero, recuerden aquí.



Pinchazo que no cuenta porque fue arriba y estocada desprendida, tirando clamorosamente la muleta y saliendo corriendo. Hemos dicho tirándola, no perdiéndola, que quede clara la diferencia. Aquí tienen el buen pinchazo y después la estocada por la que se llevó inmerecidamente el premio. Pero ¡si fue mejor el pinchazo que la estocada!




Petición de azul y el presidente que lo concede, como asimismo una oreja de los chinos para el chiclanero. ¿Por qué discutimos el azul? Porque para nosotros es el máximo premio a un toro (recuerden aquí lo que decíamos sobre el naranja) y eso supone que no haya ningún borrón. Yegüizo, a pesar de ser muy buen escribano, echó un gran borrón. Lo de apretar siempre para adentro, que ya haría dudar, se confirmó cuando se marchó andando a morir a toriles. Eso invalidaría el azul en nuestra maniática opinión. Vean, no les engañamos, La puerta de toriles está ahí mismo, a la izquierda:



No aplaudimos in situ la vuelta al ruedo pero sí y con ganas su arrastre hasta el desolladero. Es lo que se merecía, una gran ovación. No obstante, ¿qué más dan nuestras manías? Nosotros mismos planteábamos la posibilidad de azulear toros que nos quedasen en el recuerdo sin necesidad de entrar en tejemanejes sobre detalles de bravura. Recuerden lo que comentábamos aquí sobre lo de cambiar el redactado del reglamento en este tema.

La hija de doña Dolores nos llenó el depósito de afición, como decíamos al principio y encima tiene el gran mérito de criar toros de los que puedes seguir hablando en invierno (Bilbatero en 3Puyazos, Cigarrero en Vic, Argelón en Bilbao, este Yegüizo de Orthez...). Como aficionados al toro, no podemos pedir más. Los aficionados a toreros están en otra onda, muy respetable, faltaría más, pero que a nosotros nos deja bastante indiferentes.



Al finalizar el festejo intercambiábamos unas palabras con ella y con su marido. Se añadió Raúl, que había venido en funciones de mayoral y que al final dio la vuelta al ruedo con Montero y con Gabino. Nuestro diálogo fue el siguiente:

- Oye, ¿cuántos van a salir en Bilbao como este último?

- (Suelta una carcajada) ¡Los seis van a salir como ése, los seis!

- (Riendo) Ah, ¿si?, ¿seguro? Eso dámelo por escrito...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

domingo, 27 de agosto de 2023

AGUIRRES ROMOS EN VALDEPEÑAS

En el desafío de Valdepeñas salieron tres aguirres romos, no de casta o bravura sino de pitones. ¿Cómo puede ser eso, se preguntará la legión de aguirristas? Pues átennos ustedes esa mosca por el rabo. Aquí tienen al primero, ¿qué les parece?



Seguramente será que al no llevar fundas escarbaron en el suelo o rascaron en las encinas o vaya usted a saber qué excusa podrían inventar los que en este tema justifican lo injustificable. Lo más llamativo es que medían sus fuerzas contra una ganadería de la tierra, la de José Manuel Patón que está a nombre de su hermana, Manuela Patón, y que vinieron impecablemente en puntas, vean:



Lo de Manuela Patón es una mezcla de Santiago Domecq con vacas de Juan Pedro que el ganadero compró a Morante, que a su vez habían sido de La Campana. Empujaron en el caballo lo reglamentario y luego no dieron dificultades a los toreros. Lástima que al tercero, que parecía el mejor, no lo vimos.

De los aguirres destacó el quinto, un bravucón marca de la casa, y el sexto, un toro muy listo, que se sacaría la ESO con mejor nota que muchos alumnos actuales.

Hubo un tercio de entrada, con general a 30 euros. El presidente empezó serio en el primero pero se deshizo como la mantequilla de Soria en los siguientes contribuyendo a la exhibición de casquería. Otros años había más seriedad en el palco y también en la suerte de varas. Además se anunciaban los toros con los paneles correspondientes y aquí no hubo nada de eso.



SÁNCHEZ VARA. Su primero era uno de Dolores Aguirre, negro bragado, meano, chorreado en morcillo, con los pitones romos y mansurrón de salida. Amplíen la foto por la parte de los cuernos:



El maestro ordenó clarísimamente el monopuyazo español y dieron auténtica vergüenza tanto él como el de la banda del castoreño. En un teórico desafío no pinta nada ese monopuyazo asesino pero ya ven.

Puso un pan de banderillas bueno no como en Añover. Fue el único bueno de los siete que clavó en toda la tarde. Fue curioso que en su primer toro hizo lo de siempre, mandar los peones por delante para que el personal reclamase su presencia, como así ocurrió. En su segundo repitió la comedia pero nadie reclamó nada y los retiró igualmente:



El toro protestaba un poco pero era noble y Vara estuvo en su línea de distanciamiento. En la primera imagen se aprecia el protestantismo inicial y en la segunda el despegue monumental del maestro. ¿No se da cuenta de que eso no puede ser?




Estocada tendida, pasada con descabello y muy bien el presidente aguantando sin conceder una oreja inmerecida. Por cierto, los tres aguirres llevaban el hierro quemado de mala manera y costaba adivinar la N:



Su segundo era de Patón, un negro listón, cornigacho, en puntas y con las pezuñas demasiado largas:



Lo que vino a continuación no tuvo ningún interés o sea que nos limitaremos a reseñar la lanzada en el lomo, las banderillas a toro pasado y una faena donde entre el maestro y el toro cabía un camión de mudanzas. La bondad del de Patón merecía otra cosa. 



Estocada tendida y caída y dos orejas pueblerinas, con el numerito vergonzoso montado por sus subalternos para que cayese la segunda. Lo hacen casi todos pero los de Vara en esto son unos patéticos catedráticos.




CABRERA. Su primero era de Manuela Patón, un pavo negro mate, en puntas y con una salida fulgurante y carpintera:



Desidia total del maestro autorizando un monopuyazo asqueroso con la correspondiente dosis de túrmix.

Con la muleta demostró precauciones máximas, como se ve en la foto, además de muy poca decisión. Sumen su error de permitir que el toro se quedase en tablas en lugar de sacarlo a los medios. Cabrera lo de los terrenos no lo tiene bien aprendido:



Rinconera tirando la muleta y aprovechando su largo brazo para darse ventaja. Fíjense en que ha hundido la espada antes de llegar a la cara, como Manzanares:



Su segundo fue el típico toro bravucón de Dolores Aguirre gordo, badanudo y muy serio de cuerpo pero nada de pitones:



En el primero pegó un gran empuje llevando al caballo hasta la madera; en cambio, en el segundo pego una gran repuchada y huyó. Había empujado con el rabo enhiesto, señal inequívoca de que iba a ser un aguirre interesante a pesar de su carita roma:



De allí se fue esprintando al reserva y le pegó un batacazo de consideración a favor de querencia:




Era un toro espabilado y poderoso al que había que enfrentarse con decisión y Cabrera la tuvo. El toro tragó pero creemos que el maestro se equivocó planteando esta vez la batalla en los medios y no en la raya.

Media estocada en las agujas aguantando y el de Aguirre que se fue a morir a toriles. Aplausos justos en el arrastre y oreja.




MONTERO. Su primero era otro pavo de Patón, en puntas astifinas y aleonado:




Montero lo lanceó entre ovaciones pero se confió en el remate y el toro lo paseó por la atmósfera sin que diese la impresión de que había hecho carne:





Buena pelea en varas en un primer puyazo llevando la cabalgadura contra la barrera y en un segundo donde le echaron el caballo encima.



El problema fue que en el tercer pase de muleta se le coló y dio la impresión de que había propinado al diestro un golpe en el diafragma. Pensábamos que se tomaría un minuto para recuperar el resuello pero salió Sánchez Vara a recomendarle que se fuese a la enfermería (?). Pero un torero ¿no es un héroe? Esos golpes que afectan a la respiración son cuestión de unos segundos para recuperarla...

Pues el caso es que el director de lidia hizo de médico, lo mandó para adentro y simplemente pegó un pinchazo muy malo saliéndose y el toro que se echa tras el cuarto descabello.



El sexto era un negro chorreado, salpicado, rabicorto y con los mismos pitones raros que sus dos hermanos. En el primer puyazo creemos que fue Vicente quien le hizo dos agujeros criminales mientras Sánchez Vara golpeaba la grupa del caballo por detrás como si fuese un monosabio resabiado, ¡menudo director de lidia! En el segundo le pegó otra paliza tras la cual el toro se echó y asistimos a esta imagen tan curiosa:



Bronca al de la banda castoreñil porque muchos pensaban que se había cargado al toro. Estábamos seguros de que no, de que el aguirre era listo y se había echado para que no le pegasen más. Se vio cuando en el segundo tercio se aculó en tablas esperando que algún valiente fuese a buscarlo. Ahí lo tienen, no permitiendo que Montero saliese con la muleta:



Montero por fin hizo acto de presencia en mangas de camisa y cojeando visiblemente. No sabíamos si estaba mermado de verdad o había buena dosis de teatro porque el chiclanero a veces le echa comedia al asunto. Al final saldríamos de dudas...



El toro necesitaba doblarse por abajo con él, castigándolo con seriedad y sin vacilaciones pero el diestro salió sin mando e indeciso. Anduvo por allí bastante perdido con el toro mirándolo.

Pero nos dimos cuenta de que el maestro nos la había dado con queso cuando tras hundir la espada a capón hasta la tela, pegó un salto de alegría porque recordaba la tarde de pinchaúvas del día anterior en Añover que ya les hemos contado. Si vas cojo, ni de broma eres capaz de pegar ese brinco:



Y no sólo eso sino que salió esprintando hacia el platillo para recibir la ovación, con lo cual nos demostró que el refrán 'cojera de perro y lágrimas de mujer nunca has de creer' habrá que cambiarlo sustituyendo la palabra perro por Montero.

Orejica de pueblo que a él le supo a gloria y a nosotros nos indignó un poco porque además de no haber hecho nada meritorio, nos había tomado el pelo. 

La tarde la salvó el quinto de Aguirre y el día lo salvó la comida con dos buenos amigos del blog en un restaurante que les recomendamos: El Comendador de Valdepeñas.

Además habíamos visitado por la mañana el bonito museo de Sánchez Mejías en Manzanares:



Observen este par de abajo, típico del valiente maestro, y su explicación a continuación:




Por supuesto que la parada en Manzanares era también obligatoria para comprar un queso de Cabrera. Y tuvimos en esta bonita plaza de Valdepeñas un recuerdo para Pepín Martín Vázquez, que aquí mismo sufrió una gravísima cornada de un conchaysierra. Tuvo que meterse el puño en la herida y casi le amputan la pierna. Lo contábamos aquí cuando hablábamos de la corrida de los tres pepes. Aquel día compartía cartel con Manolete, que moriría veintiún días después en Linares.

Pero ni el museo de Mejías, ni lo bien que comimos, ni las ocho horas que pasamos hablando de toros con nuestros amigos, ni estos recuerdos de hace setenta y cinco años que nos trae la bendita tierra manchega nos hacen olvidar que los aguirres salieron romos.

Saludos cordiales desde Toledo. Rafa.