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martes, 30 de junio de 2026

ORDÓÑEZ RECIBIENDO

Recibiendo al matar y recibiendo una cornada. Como se acerca San Fermín nos hemos acordado de Antonio Ordóñez,  la única persona que ostenta el récord de haber matado toros en Pamplona, haberlos vendido como ganadero, haber corrido el encierro y haber ejercido de pastor en el mismo.



Vayan a esta entrada, donde contábamos cuándo se había cantado por primera vez el cántico al Santo Patrón antes del encierro y nos hacíamos eco a su vez de la presencia en 1962 del actor Charlton Heston saludando al maestro.

Aquí nos remontaremos a un poco antes, al año 1958, para contar cómo un norit también puede pegar una cornada y encima a un figurón como Ordóñez. 

Estamos en la Feria de San Sebastián y los toros son de la ganadería que en aquellos años era considerada como la más comercial del mundo,  es decir, la de Carlos Núñez, el hierro de la erre. 



Ordóñez casi se puede decir que vivía en Los Derramaderos.  Siempre tuvo preferencia por esta ganadería. Allí tentó, picó, acosó y derribó. Seguirá matándola una vez retirado en sus corridas goyescas de Ronda. Véanlo picando en la finca. Observen cómo da el pecho del caballo, cosa que el noventa por ciento de los picadores actuales no quiere hacer porque les falta valor para ello:

                                   

Franco se encontraba en la Bella Easo, donde celebraba aquellas famosas reuniones veraniegas en el Palacio de Aiete. Acudió a los toros acompañado por su mujer y su hija. Como era habitual, los actuantes le brindaron su primer toro y subieron al palco a cumplimentarlo a la muerte del tercero:



Era la primera vez que Ordóñez brindaba un toro al generalísimo. El que le cogió fue el cuarto, que había brindado a la princesa Soraya, también presente en el festejo.

El tal Dinamita sacó un poquito del carbón de Núñez y en un momento dado prendió al diestro por la pierna izquierda. La cornada fue en la cara posterior del muslo pero continuó en el ruedo. Dio cuatro pases más y se perfiló para dejar un pinchazo y una estocada corta que bastó. Recogió la oreja e hizo un intento de dar la vuelta al ruedo pero como se resintió, la cuadrilla se lo llevó en volandas a la enfermería.



Clarito, gran admirador del maestro, estaba presente y nos relata así lo sucedido:

'En uno de los pases, el pitón afilado -es astifino el toro- ha tropezado y ha hecho carne. Ha herido a Ordóñez. Cuando se torea en el terreno de la verdad y tan de veras, el riesgo acecha. El dominio y el arte lo encubren. Cuando un artista de esta estirpe torea, piensa uno que parece que en esa cercanía y con esa lentitud no puede cogerle el toro. Y también piensas que parece imposible que llevando el toro tan ciego y embobado en la tela te pueda coger...'

Era la séptima cogida de su carrera, que había empezado tomando la alternativa a los diecinueve años con Aparicio y Litri frente a toros de Galache.

Ordóñez tuvo el problema de que casi siempre que lo cogieron los toros le hicieron daño. Sobre el diestro pueden leer pulsando aquí una gran colección de ditirambos firmados por críticos y aficionados de todo pelaje.

En mayo de esa misma temporada otro toro de Carlos Núñez le había provocado una lesión abdominal pegándole un puntazo corrido durante la Feria de San Isidro. Aquí lo ven en aquella faena de muleta y abajo la cogida posterior, que tuvo lugar en la zona del cinco:




Ese año de 1958, tras las dos cogidas reseñadas no diremos que se enfadara con don Carlos pero sí que le dio un toque para que arreglase 'el problema'. El problema era que hasta los norits pueden pegar una cornada a una figura del toreo. Juan Pedro sí que les solucionará el problema criando el toro que será el preferido de las figuras durante décadas ya que, como afirma una de ellas todavía viva: 'cuando el toro de Domecq te coge, no te hace daño'.

Aprovechando que estamos divagando acerca del diestro rondeño pulsen aquí y verán unas imágenes suyas toreando otro guirlache de doña Eusebia que hoy no entraría ni en una novillada de pueblo. Recuerden esta entrada donde hablábamos de los patasblancas de Hernandinos y apuntábamos a quién se le ocurrió lo de ese apelativo turronero:



Fíjense en que el diestro remata los pases atrás aun a riesgo de que el pobre torito se quebrante y no dure. En aquella época no hacía falta pegar cincuenta pases para que el aficionado volviera contento a casa pensando que así había amortizado el precio de la entrada.



Y les llamaremos también la atención sobre la estocada. Es en la suerte de recibir. Cita con el palillo apuntando al morro y adelantando la pierna izquierda, que vuelve a su sitio antes del embroque. Miren:




El as de espadas Rafael Ortega nombraba a Antonio Ordóñez cuando hablaba de matar recibiendo y decía:

'El cite recibiendo debe ser muy en corto, a lo que te alcance el brazo, para llegar al toro adelantando la pierna izquierda, echándole la muleta al hocico y traértelo metido en ella mientras vuelves la pierna a su sitio'

Eso es exactamente lo que ha hecho el rondeño en esa estocada que han visto. Pero la suerte de recibir tiene un peligro siempre: el derrote que pega el toro. Observen:



El doctor Tamames, que era el médico personal tanto de Ordóñez como de Luis Miguel, no quería que ninguno de los dos matase recibiendo.

Lo han podido deducir de la imagen anterior y es que si el toro te pega una cornada en la suerte de recibir va a herirte peligrosamente en el pecho, mientras que entrando al encuentro, a un tiempo o al volapié, la cornada se quedará en el muslo.

Cuenta Hemingway que el galeno siempre le insistía: 'oye, como Antonio es muy amigo tuyo a ver si lo convences de que no mate recibiendo... ya sabes lo que le va a pasar si se lleva una cornada...' 

Esperen porque resulta que la espada ha ido a parar... ¡al rincón de Ordóñez! 



Ya que ha salido el nombre del doctor les recomendaremos la lectura de las entretenidas memorias de su hijo, Ramón Tamames. Es especialmente divertido cuando cuenta que necesitaba un certificado de buena conducta en los años sesenta y no podía obtenerlo porque estaba controlado por la policía a causa de sus actividades subversivas en las protestas estudiantiles. Su padre le dijo: 'no te preocupes, ya irá Luis Miguel a conseguírtelo'. Y Dominguín se presentó en una comisaría madrileña para sorpresa de todos los presentes, que se deshicieron en atenderlo como a una estrella. Por supuesto que el certificado para Ramón se expidió sin ningún problema. 



Esa temporada de 1958 terminaría con su gran triunfo de Barcelona el 12 de octubre, cortando cuatro orejas y dos rabos a dos toros: uno de Baltasar Ibán y otro de Lamamié de Clairac, que el maestro regaló tras romperse una pata el titular. Por cierto, recibió un varetazo pero siguió en el ruedo hasta matarlo y sólo pasó a la enfermería tras recoger los trofeos. Van a iniciar el paseíllo a plaza llena aquel día Ángel Peralta, Ordóñez, Chamaco y Valencia:



De las tres características básicas en un torero, que son el arte, el valor y el oficio, decía Clarito que Ordóñez tenía las dos primeras mientras que su rival Luis Miguel, las dos segundas. 

Les dejamos para que piensen ustedes en algún torero que haya juntado las tres, a ver cuántos les salen... si es que les sale alguno.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


martes, 28 de octubre de 2025

'TOP TEN' DE ESTOCADAS

Los amigos de la Asociación El Toro de Madrid han publicado lo que denominan Top Ten de las estocadas de este año en Las Ventas. Pueden consultar  la lista pulsando aquí y yendo abajo de todo.

El motivo de esta entrada es mostrar nuestra discrepancia sin acritud con ese cuadro de honor. Conste que vimos en su día todas las que se premian y también otras que han sido muchísimo mejores y que no aparecen, como por ejemplo ésta:



Antes de desmenuzar la lista dejaremos claro cómo hay que ejecutar la suerte suprema siempre según nuestra modesta opinión. De ese modo se entenderán mejor los reparos que iremos anotando a la lista.

Tras escoger los terrenos el diestro debería cumplir ocho condiciones, en el bien entendido de que no nos referiremos a la suerte de matar recibiendo, ya que entonces alguna de ellas cambiaría:

- Perfilarse ni muy lejos ni muy cerca. ¿Para qué hay que perfilarse? Pues para salir limpio por el costillar. Todos esos que no cruzan y se quedan en la cara podrían arrancar de frente. Ni que decir tiene que uno debe armarse entre ambos cuernos y no fuera de la suerte. Ostos exageraba diciendo que había que poder tocar con la punta del palillo el morro del toro. Eso sólo puede hacerse cuando el toro está muy dominado (precisamente por esa razón Sánchez-Vara nos decía que no podía armarse desde muy cerca para matar los toros de Reta). El as de espadas sostenía que la distancia era a unos dos metros o como máximo dos y medio. De ninguna manera aceptaremos perfilarse a más de tres metros como hacen muchos. En las imágenes, tanto Jiménez como Manzanares están demasiado lejos:




- Liar correctamente la muleta. Se hace para no arrastrar la tela al avanzar y evitar tropezar o que el toro te la pise. Está claro que los que pegan el telonazo no tendrían por qué liarla. Lo hacen por tradición ya que si no, no tiene sentido. Si se ha liado bien, nunca debería perderse. Lo de tirarla, como hacen muchos tras clavar la espada, es delito de lesa tauromaquia. 



- La mano de la espada debe estar debajo de la barbilla, encima del pecho. Paquiro decía 'delante del medio del pecho'. Ortega, 'encima de la tetilla izquierda'. No aceptaremos de ninguna manera estirar el brazo como puso de moda Tomás Campuzano en su día y hoy imitan tantos. Si esa mano al avanzar va a la altura de la cabeza o incluso más arriba, se clavará a capón y, en cualquier caso, la estocada se irá siempre trasera. Aquí tienen a El Juli antes de pegar una puñalada que se le va a ir atrás seguro:



- Descubrir la muerte apuntando con firmeza y valentía al morro del toro poniendo el estaquillador vertical haciendo que vaya la punta de la muleta entre las pezuñas. No puede ser girarlo en horizontal en el último momento para pegar el telonazo y dejar ciego al toro, como ha hecho Juli en la imagen anterior. Ya no digamos el avanzar con la muleta a guisa de delantal sin que la mano izquierda haga nada por descubrir la muerte. Lo explicábamos en esta entrada comentando qué bien suele hacerlo Roca. También lo hace correctamente Pepe Moral aquí abajo: el palillo apunta al hocico y no estira el brazo sino que lo mantiene flexionado hasta el embroque. Clava trasero por llevar la mano alta. Después ven a Roca, muy bien también, con el brazo izquierdo completamente en vertical formando casi una línea recta con el estaquillador:




- Avanzar lo más lentamente posible, arrastrando los pies, nada de entrar a la carrera. Vean a Luis Freg, 'el rey del acero', arrastrándolos como decimos:



- No estirar el brazo de la espada al ir a clavar sino mantenerlo flexionado y en la misma dirección que el torso. Estirarlo alejándolo del cuerpo es una trampa. Lo mismo que alargarlo para clavar antes del embroque. Que lo hiciera Gallito no exime de culpa a todos los que se alivian de esa manera, incluido él (recuerden esta entrada). A los toros hay que matarlos con el pecho, no con el brazo, como muy bien repetía Ostos. A continuación, dos que hacen trampas. Chaves estirando el brazo en perpendicular al torso. Y más abajo Cayetano haciendo lo mismo y encima entrando a la carrera (bueno, más que entrando, saliendo). Siempre que uno alarga el brazo al clavar es para darse ventaja y salirse de la suerte:




- En ese momento se hace la cruz con ambos brazos y tras clavar, se sale por el costillar. La mano izquierda 'te la debe coger el toro con la boca y llenártela de baba', como afirmaba Rafael Ortega. La cruz hay que hacerla de manera intuitiva, sin pararse a pensar en que la mano derecha tiene que ir hacia adelante y la izquierda hacia atrás. Si piensas en eso, te lías (como pasa con Castaño, Solera, Cayetano y muchos otros). Por último, no hay que escupirse ni quedarse en la cara. Lo explicábamos en esta otra entrada cuando decíamos que el torero tiene que imaginar que después de clavar tendría que ir a tocar la penca del rabo. Observen a uno de los cinco mejores matadores de la historia haciendo perfectamente la cruz. Es Varelito:



- No saltar. Un maestro en tauromaquia no tiene que saltar nunca, bajo ninguna circunstancia, ya que hablamos de un torero y no de un saltimbanqui. Es lo que parecen Castella y El Juli en las siguientes imágenes:




Pinchar en buen sitio tras hacer la suerte cumpliendo las condiciones que hemos relatado no sólo no merece censura sino que debería aplaudirse.

Habrán visto que no hemos hablado de igualar el toro, ¿verdad? Es que si el toro está bien toreado, se cuadra él solo ya que te pide la muerte. Hoy en día se van a coger el estoque de verdad pero antes dejan la muleta en la barrera, piden el vasito de agua, después una toalla... Parece que estén en un gimnasio y mientras tanto, el toro se harta de esperar y por eso les cuesta Dios y ayuda cuadrarlo cuando por fin vuelven a la cara. Recuerden en esta entrada lo que le pasó a Chacón.

Esos ocho ingredientes para ejecutar bien la suerte de matar tienen que ir aderezados con otro imprescindible: el valor. Valor para no tapar la cara del toro sino apuntar con la muleta en vertical al hocico sabiendo que te va a venir un tornillazo; valor para no mirar los cuernos sino el lugar donde clavar porque si miras los pitones, siempre pincharás; y valor, en fin, para no quedarte en la cara, que es lo que te pide el cerebro para terminar el trago cuanto antes, y así completar el recorrido para salir por el costillar. 

No queremos marearlos con los diferentes tipos de estocadas según la penetración, la colocación y la dirección de la espada sino que vamos ya a analizar las de este Top Ten de la Asociación. Intentaremos razonar esas discrepancias a las cuales nos referíamos al comienzo.

1. La medalla de oro se la dan a De Justo en la corrida homenaje a Victorino. Pues ejecutó la suerte saltando y con la mano alta aunque la espada quedó arriba, eso hay que reconocerlo. Pero es que además tapó la cara del toro, cosa que antes no hacía y además se salió de la suerte. Lo pueden comprobar en la toma desde atrás que sale en el 2'13'' de este vídeo:



2. La medalla de plata que se lleva Colombo también la discutimos. La estocada es pegando un brinco olímpico con esa pierna derecha que llegará a ponerse en horizontal respecto al suelo, como si fuese la Paulova. Pueden comprobarlo en el 2'52'' de este vídeo. Añadan el recurrente ratimago de tapar la cara al toro:



3. Medalla de bronce para Manzanares matando un toro de El Puerto. Recordamos que el estoque cayó perpendicular y que el maestro se salió sibilinamente de la suerte aprovechando, como siempre, su largo brazo. El toro se había aquerenciado en tablas y rodó patas arriba. Hay muertes espectaculares como ésta que encubren estocadas mal ejecutadas:



4. Siguiendo con los colocados de honor viene Juan de Castilla matando un Caracorta de Aguirre. La espada cayó arriba pero tras haber pegado un telonazo y el salto que ven, además de perder la muleta. Esta última circunstancia lo invalidaría para cualquier mención como matador, al menos antiguamente porque hoy ya saben que vale todo y a las pruebas nos remitimos:



5. ¡Hombre, por fin aparece Morante! Dejó en Madrid dos para el recuerdo: la de su primero en la de la Prensa y la de las dos orejas que le regaló el presidente Gómez en su teórica despedida. Esta última es la que han seleccionado los amigos de la Asociación. Debería ser la de medalla de oro porque no tiene nada que ver con las tres que han colocado en el pódium. 

Aquí tienen la del 12 de octubre en el 5'22".

La de la Prensa, que nos pareció incluso mejor, la ignoran pero nosotros les enseñamos las dos ya que entre las cuatro mejores del año tendrían que estar ambas:





6. Urdiales aparece por una estocada a un toro de El Pilar que nosotros calificamos en su día como habilidosa a secas. Tapó la cara a este toro como es su costumbre. No guardamos ninguna imagen de aquella estocada ni tampoco la hemos encontrado en ningún vídeo, señal de que no debió de ser nada del otro mundo:



7. Vuelve a aparecer De Justo, quien da la impresión de ser santo de la devoción del redactor del elenco. Su faena al toro de Victoriano le valió una oreja y a pesar de ello ya se acordarán de nuestro titular (pulsen aquí). Esta vez volvió a su esencia y apuntó con el palillo al morro del toro. No obstante, insistió en saltar al clavar y la estocada cayó desprendida y pasada. La tienen en este vídeo en el 2'36'':



8. A continuación ponen a Fortes en la feria de Otoño. Nos parece verdaderamente inconcebible. Observen cómo ha girado el estaquillador para pegar el telonazo cegando al toro. Después alarga su ya de por sí largo brazo y clava... ¡antes de llegar a jurisdicción! Y no tiene ninguna intención de cruzar. Es todo un despropósito:



Lo bueno es que en esa misma corrida Víctor Hernández mos ofreció una de las cuatro mejores estocadas del año en Madrid junto a las dos de Morante y a otra que pondremos al final. Los de la Asociación se han olvidado de ella lamentablemente pero nosotros no:


                           
                     
       
  

9. Aparece en novena posición Uceda Leal, a quien censuramos que se haya tirado a lo fácil pegando sin vergüenza ninguna el telonazo. Antes apuntaba con el palillo al morro pero al ver que nadie se fija en nada, se apuntó al alivio. Hablábamos de ello en esta entrada que le dedicábamos aprovechando que daba una lección en Youtube de cómo entrar a matar. Ahí lo tienen. La espada cayó desprendida tirando a caída y para el pobre toro hubo un eclipse de sol:



10. Y en décimo lugar tenemos a Gómez del Pilar, que dejó esta estocada a un toro de Rehuelga en la concurso que aplaudíamos desde nuestro modesto blog. Es mucho mejor que todas las anteriores excepto las de Morante pero queda tristemente relegada a la última posición:



Se habrán fijado en que no se alivia alargando el brazo sino que éste permanece al lado de la cabeza y en la misma dirección que el torso.

En esta tan discutible clasificación se han olvidado de la magnífica estocada que dejó Juan Ortega en la feria isidril a este Bochornoso de Victoriano. La veíamos al comienzo, ¿qué nos dicen? De todos los toreros artistas que en el mundo han sido nadie ha matado así de bien. Bueno, sí, uno: Morante. ¿Ven la cruz?



Roca, uno de los mejores matadores de los últimos veinticinco años, no puede competir ni con ésta que acaban de ver ni con ninguna de las dos de Morante pero sí con cualquiera de las demás que figuran en la lista. Dejó esta buena estocada a su primero de El Torero. La pueden ver en el 1'05'' de este vídeo. En el debe, que no mantiene los pies en el suelo a pesar de haber descubierto muy bien la muerte, de no pegar el telonazo, de no estirar el brazo alevosamente y de salir limpiamente por el costillar:



Hasta aquí hemos llegado en nuestra amistosa discrepancia con los amigos de la Asociación. Creemos que la hemos argumentado adecuadamente pero quedamos a la disposición de ustedes en la sección de comentarios por si desean a su vez discrepar con nosotros.

Como ya terminó la temporada y nuestros pocos pero selectos amigos dispondrán de tiempo para leer, les apuntamos otras de las entradas que hemos dedicado a la ejecución de la estocada. Pulsen sobre cada uno de los títulos y accederán directamente. A ver si pasan un rato entretenido releyéndolas:

La estocada según Jaime Ostos

¿Por qué todas las estocadas caen traseras?

Rafael Ortega: 'la estocada no es una puñalada'

Hay cuatro tipos de matadores

Cuadrar el toro no es una suerte

Suerte natural o suerte contraria

La penosa herencia de El Juli a la hora de matar

¿Manzanares?

Damián Castaño

Un ¿bajonazo? bien ejecutado

El cáncer del telonazo

Dos nuevas suertes de matar

¡A los toros hay que matarlos con el pecho!

Lección de Morante a Aguado

Escribano: haga lo que yo digo...

Ya avisábamos a Juan Leal de su cogida

La epidemia

Ureña, atropellando la razón

Las estocadas de Moral y de Escribano

Juan Bautista recibiendo a toda ley

Una gran estocada por Navidad

Gallito a Varelito: 'matando tú eres mi maestro'

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



viernes, 1 de agosto de 2025

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (29): MÁS SOBRE LA SUERTE NATURAL Y LA CONTRARIA

En la pasada feria de Céret comentábamos que Mario Vilau se había equivocado al entrar a matar en la suerte contraria y por ello había resultado cogido. Así lo captó el maestro Moore: 




Afortunadamente la cosa se saldó con una pequeña cornada de cinco centímetros que podría haber sido mucho peor si el novillo le clava el cuerno en el suelo, como ocurrió con el infortunado Víctor Barrio cuando el toro le perforó un pulmón.



Hay aficionados que nos impelen a olvidar nuestra cruzada con esto de entrar en la suerte natural o la contraria. Nos dicen que nadie mira eso, ni siquiera los profesionales, y que los toreros y su entorno solamente están pendientes de que el animal esté cuadrado. Antes de seguir digamos que esto último es una estupidez, como mantenemos nosotros desde siempre y nos confirmó Marcial Lalanda. Recuerden sus palabras, que transcribíamos en esta entrada:

"Igualar al toro es un mito sin ninguna eficacia técnica porque es una mentira en cuanto a necesidad para la ejecución de la suerte (...) El público advierte al torero cuando el toro no está igualado creyendo que no lo va a poder matar, que la suerte saldrá mal si el toro no junta las manos; existe la creencia de que pinchará en hueso. Pero el toro, al arrancarse, da unos pasos, se desiguala y, por tanto, la espada entra si se acierta. Si no se acierta, no entra".

El único beneficio de cuadrar el toro es evitar que tenga las manos en disposición de arrancarse. Digamos que es para ganarle un segundo la acción, nada más. Lo hemos intentado dejar claro también en esta entrada que titulábamos Cuadrar el toro no es una suerte. Es otro de los lugares comunes de la tauromaquia. 

Que no, señoras y señores, que vamos a seguir erre que erre con nuestra manía de las suertes natural y contraria porque estamos convencidos de que tenemos razón. Pocas cosas pasan para las innumerables veces que los diestros se equivocan de suerte y el toro hace por ellos al estar en el lado erróneo. Uno de los pocos que siempre se preocupa por acertar en la elección es Manuel Escribano. Él nos dará la razón si lee estas líneas.

La diferencia entre ambas suertes la explicábamos aquí y no la vamos a reiterar. Un amigo del blog que se mueve dentro del mundillo de los profesionales nos decía que eso no interesa a nadie. Dicen los de dentro que con la selección del toro a la que se ha llegado ya no hay tanta mansedumbre y que lo de escoger la suerte al entrar a matar queda para el Cossío y para maniáticos como nosotros.

Pues precisamente con lo de la selección nos están dando la razón ya que nuestra teoría siempre ha sido que al 90% de los toros hay que matarlos en la suerte natural. Con esa selección que ha ido eliminando la mansedumbre de carreta, más razón para venir a nuestra vera. ¿Por qué tanta entrada en la suerte contraria? Veamos dos ejemplos donde, aunque no dispongamos de la lidia completa, tiene toda la pinta de que ambos diestros se equivocaron y por ello se llevaron sendas cornadas de caballo.

Sergio Rollón fue gravemente herido en Valdetorres de Jarama. Por la reacción del toro, la misma que han visto en el de Vilau, salta a la vista que no era de suerte contraria, observen:



El resultado fue una terrorífica cornada que le afectó el triángulo de Scarpa más un coágulo en el pulmón. Aquí abajo tienen el vídeo. Algunos dicen que se echó encima del toro. Puede ser, añadiendo que es honrado y no pega el telonazo, pero es que ese giro del cuello del toro hacia su salida natural hace que pensemos que aunque se hubiera aliviado un poco, la cogida habría sobrevenido igualmente:



Erró también este invierno el pobre Emilio Macías entrando en la suerte contraria en Tlaxcala. Esta vez el toro le destrozó el recto en una de esas cornadas que duele sólo de verlas. Pulsen aquí.

No tenemos la lidia completa pero nos da la impresión de que equivocó la suerte. Se perfila en la contraria y se tira con rectitud pero el gesto del cuello del toro es clarísimo. Se va hacia su tendencia natural y le corta el paso:



La gran desgracia es que cuando lo voltea no permite que caiga al suelo sino que lo ensarta en el aire y lo mantiene en vilo durante diez segundos horripilantes:



El resultado fue la gravísima lesión de la que se ha ido recuperando lentamente. Es de esas cornadas que se sienten en el cielo de la boca, como la muy similar de Rafael Ortega en Pamplona ante un toro de Bohórquez, que contábamos aquí. En la enfermería le dieron la extrema unción.

Castaño entró al volapié en la suerte natural en Mont-de-Marsan. Su estilo es lamentable pero no vamos a insistir en lo dicho aquí:



El de Escolar era un toro aplomado y acobardado. Pues fíjense en que directamente aprieta para adentro de manera descarada y pasea al diestro por la atmósfera. Resultado: cornada de 10 cms. en el gemelo.



¿Saben lo que repiten los profesionales? Pues que donde el diestro lo vea, ahí está bien. ¡No, hombre, no! Donde lo vea no vale porque los toreros actuales no ven nada y con lo mal que los aconsejan, todavía ven menos. Recuerden otra cogida sin consecuencias por esa equivocación que vimos en directo en La Granja. Fue al novillero Francisco Morales un instante después de esta imagen:



En el callejón lo abordamos y nuestro diálogo fue éste:

- Maestro, si era un novillo bravo, ¿por qué entró en la suerte contraria?

- Es que lo he visto ahí y me he tirado.

- Pues cuando se perfilaba en la contraria estaba seguro de que lo iba a coger y así ha sido. Y ya me ha extrañado que nadie desde el callejón le avisase del peligro (dicho esto para que nos oyese el peón que estaba a su lado y que se giró para decirnos lo que sigue)

- Él lo ha visto y ya está. Ha corrido un riesgo y eso también está bien.

- Hombre, el riesgo hay que correrlo pero con cabeza y a un toro bravo siempre hay que matarlo en la suerte natural.

- Bueno pero lo ha matao y ya está. El novillo está muerto y él está aquí.

- Sí, pero podría estar en el hospital...

Con Vilau debió de pasar lo mismo. Lo vio ahí y entró a por todas. Es verdad que se tiró derecho y con toda la fe del mundo pero estamos convencidos de que el animal, por mucho que durante la lidia hubiera hecho algún gesto hacia tablas, era de suerte natural.

Nos dicen de su entorno que mata siempre en la suerte contraria, lo cual nos parece un craso error. Puestos a no pensar en qué suerte aplicar, que mate todo en la natural ya que es lo que pide un mayor porcentaje de toros. 

Bruno Aloi tuvo suerte en Santander. También entra en la contraria y el toro se abre y lo engancha aunque le perdona la cornada, véanlo aquí. Calzada, otro que tal baila. Miren la reacción de un novillo que pedía la natural:



Cuando Vilau, Calzada o Aloi lleguen a figuras tendrán un problema añadido y es que se las verán con toros mansinobles. ¿Qué es eso? Recuerden aquí la conversación entre Hernández y Delgado de la Cámara. Se trata de ese tipo de animal, el preferido de las figuras, que desarrolla una gran tendencia a tablas muy pronto, en cuanto se ve podido. Tiene mérito seguir consiguiendo que trague sin que se raje. Y ese mérito es el de las figuras, que no lo permiten y lo exprimen. 

Ahí se genera la duda de si entrar en la natural a un toro que no es manso o cambiar a la contraria porque ha cantado esa querencia hacia adentro dada su selección comercial (recuerden que don Juan Pedro Domecq avisaba de que esa selección degeneraba en mansedumbre). Le cedemos la palabra pero hagan el favor de leer esta entrada :



La ventaja es que ese norit, aunque tienda a tablas pero lo mates en la natural, es tan burro que difícilmente hará por ti aunque lo hayas frito a derechazos.

Y ahora, ¿qué hacemos con toros muy encastados que en un momento dado se rajan al sentirse podidos? Nos referimos por ejemplo a Santanero I de Ibán. Román le pudo y el toro se fue a tablas descaradamente al final de la faena, observen:



El diestro optó por la suerte contraria al ver eso. Le hemos dado vueltas al asunto y pensamos que se equivocó. Con un norit rajado no hay problema pero con el toro encastado sí porque a pesar de haberse sentido momentáneamente podido, tenderá siempre hacia su terreno natural y así pasó lo que pasó. La foto, tan oportuna como espeluznante, la hizo el aficionado escocés Sean Boyle:



Recuerden esta entrada con nuestro homenaje al maestro valenciano por lo que hizo ante ese animal. El mayoral Domingo nos daba la razón tiempo después cuando le preguntábamos al respecto. Respondía sin dudar que se equivocó entrando en la contraria. 

Empezábamos esta reflexión con eso de que no está de moda ni entre profesionales ni entre aficionados mirar la suerte natural o la contraria porque parece que en la actualidad no tiene ninguna importancia. De hecho, apostaríamos mucho dinero a que una gran mayoría de novilleros y de toreros ignoran de qué estamos hablando. No obstante, las cornadas causadas por equivocarse en esta elección resultan siempre gravísimas aunque afortunadamente no sean tan frecuentes como debiera derivarse de tanta contumacia.

Hombre, recuerden el mismo error de Gonzalo Caballero en Madrid que le llevó a entrar en la enfermería casi clínicamente muerto. Fíjense en la actitud del toro: 



La cornada fue en la pierna izquierda, ojo. Le partió la femoral:



Se lo dijimos personalmente en las Jornadas de Pamplona y nos dio la razón. Éste fue nuestro diálogo:

- Aquel toro de Valdefresno era de suerte natural, no de contraria como entraste.

- Sí, me equivoqué en la suerte contraria, me lo dijo después Escribano... es que yo soy de entrar a matar cuando lo veo claro (fíjense en que repite lo mismo que Gómez del Pilar, recuerden aquí).

- Pero es que sólo con un muletazo cambias la suerte y te puedes ahorrar un accidente...

- Sí, ya... es verdad.

- Es que te has llevado esas dos cornadas al entrar a matar ¡y en la pierna izquierda! Eso no puede ser (y asentía con la cabeza).

La otra cornada que le recordábamos también fue entrando a matar y se la pegó un toro de El Pilar en aquella durísima corrida de la sangre espesa, pulsen aquí.

Y Emilio De Justo, ¿qué? No está en silla de ruedas porque se le apareció la Virgen de la Almudena. Se equivocó entrando en la contraria y el toro de Pallarés lo volteó de mala manera. En nuestro titular de la crónica no lo tapábamos, recuérdenlo aquí:



Observen la siguiente foto del maestro Moore hecha desde el otro lado en la cual se aprecia con claridad que el toro ha girado completamente el cuerpo hacia su salida natural. Es un instante antes de que el diestro aterrice lesionándose en las cervicales con secuelas que llegan hasta hoy, tres años después. Y podría haber sido mucho peor:



¿Se han fijado en que la mayoría de equivocaciones que hemos visto consisten en entrar en la contraria a toros que son de suerte natural? La selección de los ganaderos ha hecho que haya desaparecido esa mansedumbre de buey para la que se recetaba entrar en la suerte contraria.

Conclusión: suerte natural para la gran mayoría de toros. La contraria, sólo para los que ya desde el primer tercio hayan mostrado una clarísima tendencia hacia los adentros. La duda quedará únicamente para el mansinoble rajadillo pero su condición dócil y bobalicona hará que una posible equivocación sea más llevadera.

Si ni los diestros ni sus mentores quieren seguir nuestro consejo, con su pan se lo coman pero luego que no vengan a quejarse de cornadas tan tremendas como las que hemos visto en esta entrada.

Ya que los chavales que han salido en el texto están en edad de aprender, enlazamos a continuación los otros capítulos de nuestra serie Las verdades del toreo de verdad. Por lo menos que los lean, aunque después no nos hagan ni caso:

La naturalidad al torear.

El Cordobés: cómo romper un toro y cómo se torea al natural.

Marcial Lalanda: entrar a matar.

Antoñete y el toreo desmayado.

Esplá explica qué es el temple.

El medio pase y el toreo de perfil.

Las verdades de un mayoral.

Verdades de Paco Camino.

Cañabate y el público de toros.

Cañabate, las fundas y el toro comercial.

Las verdades del Duque de Veragua.

Las verdades de K-Hito.

La Tauromaquia de Amós Salvador.

Así remataba El Viti los pases.

Las verdades de Corrochano sobre el toro de lidia.

Roca Rey, el que mejor descubre la muerte.

Así se coge la muleta.

Qué es el empaque.

Habla el torero desconocido.

Si hablas, no vuelves a torear.

Curro y las gaoneras.

Cómo coger el capote.

La mano izquierda de Dios.

Cuadrar el toro no es una suerte.

Tauromagia.

El peligro del pase de pecho 

Morder el capote

Verdades de Paco Camino

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.