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lunes, 19 de octubre de 2026

CARA Y CRUZ DE MORANTE

Los amigos del Club Taurino de Pamplona nos pidieron un artículo para su revista que como saben se publica cada año una semana antes de las fiestas.

El tema era Morante porque cuando se planteó, el maestro tendría que haber estado retirado definitivamente pero ya sabemos cómo derivaron las cosas posteriormente.

Les dejamos con nuestro texto y al final les facilitamos la manera de conseguir la revista completa para leer el resto de colaboraciones.


CARA Y CRUZ DE MORANTE

Morante ha sentado cátedra en tres suertes de la Tauromaquia según nuestra modesta opinión. Nos referimos a la verónica, las banderillas y la estocada.

Las banderillas no las comentaremos en este texto ya que se ha prodigado muy poco, a pesar de que cuando lo ha hecho ha estado a la altura de cualquiera de los mejores. 

Tengan en cuenta que la verónica y la estocada, junto al natural, son las tres suertes más difíciles del arte de torear. El problema es que en las dos primeras el maestro no ha sido regular y desafortunadamente nos ha mostrado siempre la cara y la cruz. 

Ha toreado a la verónica de manera excelente en unas ocasiones y bastante tramposa en otras. Ha ejecutado estocadas magistrales dignas de cualquier as de espadas pero a la vez ha castigado al tendido con sainetes a paso de banderillas que hubiera firmado cualquier miedoso pinchaúvas de tres al cuarto. Vamos a comentar ambas circunstancias.



En las verónicas se trata de ganar terreno al toro, no de llevarlo en línea. Los maestros antiguos, como Rafael Ortega, presumían de haber rematado una tanda de verónicas en la boca de riego después de haber comenzado en tablas. Así lo hizo el de San Fernando una tarde en Barcelona y dio la vuelta al ruedo antes de salir los picadores. 

La forma de ganarlo sería ir cargando la suerte con la pierna que corresponde al cuerno del toro por el cual se está ejecutando este lance. Con cuatro verónicas realizadas así, el torero habría ganado unos tres metros y medio al toro hacia afuera. Esto lo ha hecho Morante muchas veces, cuando se encontraba confiado y a gusto frente a su enemigo.



Lamentablemente en otras muchas lo que le hemos visto hacer es echar la pierna interna atrás. De esa manera se compone muy bien la figura para la foto pero no se gana ni un metro al toro. Se lancea así o porque el diestro no se confía ante un toro que le causa cierta preocupación o, simplemente, porque pretende arriesgar menos.

Lo pueden comprobar ustedes mismo si se ponen a torear de salón a la verónica. Se darán cuenta de que no hay comparación: una cosa es ponerse recto esperando el toro y echar atrás la pierna interna de manera tramposa justo antes del embroque; otra, muy diferente y muy meritoria, es mantener esa pierna interna quieta y dar hacia afuera un ligero paso con la externa. En ese momento enseñas el muslo al animal y ahí radica la clave. Si no tienes valor y confianza, esa pierna no se avanza para cargar la suerte invadiendo el camino por donde viene el toro. Es más socorrido echar la pierna atrás.

Echando la pierna atrás no se gana terreno sino que se lancea en línea. Si se gana es porque se dan pasitos hacia afuera cuando el toro se está dando la vuelta, no cuando debería ser, que es toreando.

Esta circunstancia de veroniquear echando la pierna atrás se repite en muchísimos toreros y habría que hablarlo con ellos enseñándoles un vídeo. La pregunta que les haríamos es si son conscientes de la coincidencia de que escondan la pierna derecha cuando la que tienen que enseñar es la izquierda y, en cambio, se les vea más confiados cuando la que enseñan es la derecha. Podría estar relacionado con que sean diestros y no zurdos. Un experto en lateralidad y su relación con los hemisferios cerebrales nos podría orientar. 




Desafortunadamente los aficionados no suelen mirar las piernas de los toreros, que es una de las cosas más interesantes en que fijarse durante una corrida, como decía Corrochano (recuerden esta crónica). El propio Morante sabe perfectamente de qué hablamos cuando le criticamos ese paso atrás al lancear.

En una demostración práctica ante unos amigos, él mismo lo censuraba, igual que nosotros. Decía: 

'Lo importante es que cuando se va a echar el vuelo del capote uno ya se quede colocado. Hay veces en que hacemos, yo incluso... cuando uno no se fía tanto (...) damos un paso hacia atrás y eso no está bien hecho'

Lo pueden recordar pulsando aquí y verán el vídeo. Han quedado claras la cara y la cruz de Morante cuando veroniquea, ¿verdad? Pues vamos con la estocada. 

No nos duele ninguna prenda en reconocer que Morante ha sido el torero de arte que mejor ha llevado a cabo la suerte suprema en la historia. Es que incluso ha sido mejor estoqueador que otros grandes maestros encuadrados en el ámbito de los lidiadores. Indiscutiblemente lo consideramos un matador muchísimo más puro que Gallito, Lalanda o El Viti y perfectamente a la altura de Rafael Ortega, Camino o, actualmente, Roca Rey.



Le hemos visto estocadas sensacionales donde ha cumplido a pedir de boca los aspectos esenciales de la suerte de la ley, como la denominaban en el siglo XIX. Son los siguientes,  aunque todo esto a sus partidarios les da igual:

- Perfilarse a la distancia adecuada, esto es, ni muy lejos ni muy cerca. ¿Para qué hay que perfilarse? Pues para salir limpio por el costillar. Todos esos que no cruzan y que se quedan en la cara podrían arrancar de frente. Ni que decir tiene que uno debe armarse entre ambos cuernos y no fuera de la suerte.

- Liar correctamente la muleta. Se hace para no arrastrar la tela al avanzar y evitar tropezar o que el toro te la pise. Está claro que los que pegan el telonazo no tendrían por qué liarla. Lo hacen por tradición ya que la llevan alta, con el palillo horizontal, solo preocupados por esconderse tras ella cuando inician la suerte.

- La mano de la espada debe estar debajo de la barbilla, encima del pecho. Paquiro decía 'delante del medio del pecho' y Ortega, 'encima de la tetilla izquierda'. No aceptaremos de ninguna manera estirar el brazo para pegar la puñalada como puso de moda Tomás Campuzano en su día y hoy imitan tantos.




- Descubrir la muerte con el brazo izquierdo apuntando con firmeza y valentía al morro del toro, poniendo el estaquillador vertical y haciendo que vaya la punta de la muleta entre las pezuñas. No puede ser girarlo en horizontal en el último momento para pegar el telonazo y dejar ciego al toro.

- Avanzar lo más lentamente posible, arrastrando los pies. Nada de entrar a la carrera.

- No estirar el brazo de la espada al ir a clavar sino mantenerlo flexionado y en la misma dirección que el torso. Estirarlo alejándolo del cuerpo es una trampa. Lo mismo que alargarlo para clavar antes del embroque. Que lo hiciera Gallito no exime de culpa a todos los que se alivian de esa manera, incluido él.

- En ese momento se hace la cruz con ambos brazos y tras clavar, se sale por el costillar. La mano izquierda 'te la debe coger el toro con la boca y llenártela de baba', como afirmaba Rafael Ortega.

- No saltar en el embroque. Un maestro en Tauromaquia no tiene que saltar nunca, bajo ninguna circunstancia, ya que estamos ante un torero y no un saltimbanqui.

Pinchar en buen sitio tras hacer la suerte cumpliendo las condiciones que hemos relatado no sólo no merece censura sino que debería aplaudirse. Habrán visto que no hemos hablado de igualar el toro, ¿verdad? Es que si el toro está bien toreado, se cuadra él solo ya que te pide la muerte. Recuerden que lo explicábamos aquí.

Pues ejecutando estos ocho puntos que acaban de leer nos ha deleitado muchas veces Morante regalándonos estocadas espléndidas. Un ejemplo fue la que recetó al segundo de Garcigrande en su presunta despedida madrileña del año pasado o la del juampedro en la corrida de la Prensa. También la del rabo de Sevilla. 



Todo esto que hemos relatado es la cara pero en no pocas ocasiones se ha dedicado a dar pena clavando a paso de banderillas de manera tan desvergonzada para el tendido como deshonrosa para un torero. Demostraba un miedo indisimulable que no cuadraba con el valor que siempre exhibió cuando estoqueaba bien.

Alguno de ustedes dirá que esos toros que para él eran malos no merecían que se los matase bien. Pues ya nos disculparán pero esa es una opinión de mal aficionado. El toro, y más aún ese aficionado que ha pagado su entrada, merece siempre que la suerte suprema se ejecute con pureza. Además es una suerte que está en la mano y en la voluntad del diestro, solamente depende de él. 

¿Por qué se ha escaqueado Morante tantas veces de su obligación como matador cuando lo ha sido magnífico? No nos entra en la cabeza y no se lo perdonaremos nunca.



Lo vimos en la última corrida del 12 de octubre en Madrid cuando su primer toro no le gustó y lo asesinó escupiéndose con gran desfachatez:



Cara y cruz, como decíamos en el titular. Un maestro a la altura de los mejores de la historia de la Tauromaquia tanto en la ejecución de la verónica como de la estocada pero, a la vez, un diestro sin vergüenza a la hora de buscar ratimagos para dar gato por liebre a la afición.

Felipe Benítez Reyes, gran admirador de Paula, decía algo que puede aplicarse a Morante:

'sólo el genio tiene derecho a no serlo; sólo el genio puede ser la sombra patética de sí mismo sin dejar de ser quien es porque esa sombra patética es también protagonista principal de la trama'

Pues no tenemos más remedio que discrepar con el escritor gaditano. Un torero es sobre el papel algo muy grande y jamás debería convertirse en una sombra patética de sí mismo.

Eso es precisamente lo que ha hecho Morante en más de una ocasión especialmente a la hora de la estocada. Si veía oportunidad de triunfo mataba de forma excelente pero cuando el toro no le había gustado, daba la impresión de que quería castigarlo asesinándolo. Pedir al maestro que matase tan bien como sabía a todos los toros fue como mendigar en casa del pobre. Insistimos en que no se lo perdonamos por muy genio que sea.

Hasta aquí nuestro artículo al cual hemos añadido para ustedes estos últimos tres párrafos. 

Si desean leer la revista cuyo índice adjuntamos más abajo pueden enviar un mail a ctaupamplona@gmail.com y la recibirán gratuitamente en archivo pdf. Les recomendamos que mejor lo hagan por WhatsApp porque pesa bastante y así será más agil.  La piden de parte de Rafa escribiendo a este número: 636620244.

Por cierto, pensábamos que tratándose de Morante todos los artículos de la revista excepto el nuestro tendrían olor a incienso pero encontrarán otro que también se sale de la línea turiferaria. Es de un selecto seguidor de nuestro modesto blog y se titula 'La coartada del arte'. Excelente, ya verán. 

Los feligreses del diestro, mejor que se abstengan. Pero para que no se enfaden los podemos poner en contacto con otro amigo del blog a quien vimos hace poco ataviado con esta camiseta de abajo. Les podrá proporcionar otra de su talla y también gorras, llaveros, chapas e insignias:



Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 




viernes, 28 de agosto de 2026

LA MANO IZQUIERDA HACE LA SUERTE

Un amigo lector nos avisó de que Roca entró ayer a matar sin muleta y no dábamos crédito. Lo primero que pensamos es que el toro sería más o menos playero y que quiso dar la nota sabiendo que difícilmente saldría con una herida grave. Pero no, ahora lo veremos. 

Antes de seguir ya saben los que sean lectores habituales de nuestro modesto blog que nunca justificaremos el entrar a matar de esta guisa porque es una muestra no de valentía sino de temeridad. Recuerden nuestra censura a Gonzalo Caballero aquí.


FOTO: Emilio Méndez para ABC

Pero ojo porque lo de Roca en Bilbao no es una locura al uso y lo decimos por cómo ha realizado la suerte. Nos referimos especialmente a esa mano izquierda suya que es siempre letal, más que la derecha.

En el vídeo que pueden ver aquí tira la muleta a un lado y se perfila en la suerte contraria. No hemos visto nada de la faena pero es que si te tiras sin los avíos da igual la elección de suerte ya que el toro va a ir al bulto y el bulto eres tú:



Y aquí viene la clave de lo que queremos comentar porque puede servir de ejemplo a todos los diestros que entran a matar sin saber qué hacer con la mano izquierda, que son la mayoría. La tienen de adorno, no saben combinar su movimiento con el de la derecha y al final se limitan a girar el estaquillador para tapar la cara del toro y tener así la sensación de entrar más protegidos.

Uno que combinaba perfectamente el juego de ambos brazos era Jaime Ostos, faltaría más. Recuerden su teoría aquí y fíjense bien en esta imagen porque esto que ven es hacer la cruz:



Lo de pegar el telonazo para tapar la cara del toro es absurdo porque estarían más protegidos si descubrieran la muerte del toro jugando bien con esa mano izquierda, alargándola en dirección al morro y mirando después sólo al morrillo. Vean primero cómo lo hace Roca con la muleta:


                        

Y ahora cómo lo hizo en Bilbao solamente con la mano. El brazo completamente alargado y la mirada no en los pitones sino en el sitio donde ha de clavar:


                              

Preguntarán ustedes que si es tan fácil, ¿por qué no lo hacen todos? Pues la razón es que hace falta mucho valor para bajar la mano ahí sabiendo que te vas a llevar la tarascada del toro y encima sin poderla controlar porque teóricamente debes mirar el hoyo de las agujas.

En una retransmisión televisiva desde Pamplona a Dávila Miura, que sabe perfectamente de qué va todo esto, se le escapó: 'está pinchando porque mira los pitones y no el morrillo'. Eso nunca lo dice ningún otro comentarista técnico, ni de los que no se han puesto delante, para no molestar, ni de los que sí se han puesto, por su vomitivo corporativismo (léase López Chaves, Caballero o César Jiménez, por citar solamente tres). Seguro que a Dávila se le escapó.

Volviendo a Roca, no podemos esperar que el toro humille como cuando descubres la muerte con la muleta. Observen que aun con todo, el animal baja la cabeza un poco:


                           

Cuando clava el único alivio que han visto es que lleva la mano un poco alta ya que lógicamente ha de salvar esa cabeza que tiene ahí delante y no abajo. 

Ese gesto de la cabeza del toro que ven a continuación no es indicativo de un error en la elección de la suerte sino producto de ver el bulto, como decíamos antes. Si hubiera entrado en la suerte natural, el movimiento de cuello habría sido el mismo hacia el torero:

                          

La guinda es que la espada le queda arriba, un poco pasada pero, de cualquier modo, en mejor sitio que la mayoría de los que entran a matar con la muleta... sin saber qué hacer con ella:


                           

El as de espadas lo repetía siempre: 

'La mano izquierda es la que hace la suerte porque es la que manda en la embestida. Cuando arranca el toro, esa mano izquierda se viene hacia mí y la derecha sale hacia el toro de manera natural, sin adelantarla. Tienes que hacer que el toro venga a comerte tu mano izquierda, que te la coja con la boca y te la llene de babas. Si eso ocurre, seguro que lo matas'

La explicación de Rafael Ortega es impecable. El drama es que la gran mayoría de toreros se retirarán sin haber notado ni una sola gota de baba en esa mano izquierda que sólo usan para perpetrar el telonazo. Un ejemplo de ello fue Chacón el otro día matando un miura en Sanlúcar. Observen que no tiene ninguna preocupación por descubrir la muerte, entra a matar con el delantal y sólo quiere provocar que al toro se le haga de noche:


                     

Y ya que estamos, anoten también que el de la Isla dice que no hay que adelantar la mano derecha. Nos habrán leído infinidad de veces aquello que repetimos de que 'estiró el brazo para pegar la puñalada', 'entró alargando el brazo' o 'entró con el brazo elástico'. Son todo alivios que deben censurarse si se busca una suerte ejecutada a ley.

Esta estocada bilbaina de Roca es temeraria, sí, pero menos. Disculpen la autocita pero ahí radica la clave:

'Temerario es, en primer lugar, quien actúa ante el toro con un porcentaje de posibilidades de resultar cogido superior al 80% y, en segundo lugar, el que no piensa en salir ileso del trance sino que le da igual. En estos dos aspectos radica la diferencia entre el torero valiente y el temerario' 

Roca sabía que había un altísimo porcentaje de resultar cogido haciendo lo que hizo pero, dentro de lo que cabe, lo llevó a cabo con cabeza, intentando minimizar riesgos y siempre sin aliviarse.

Nuestra explicación la pueden encontrar pulsando aquí. El vídeo que adjuntamos es para que lo vean una y mil veces todos los que entran a matar pegando el telonazo o directamente con el delantal sin saber qué hacer con su mano izquierda. Por ejemplo: Castaño, Solera, Chacón, Curro Díaz, Castella, Ferrera, Perera, Manzanares cuando no recibe, Morante cuando tiene miedo, Escribano, Morenito de Aranda, Aguado... Paramos aquí porque la lista es larguísima. A ellos está dedicada esta entrada a ver si entienden de una vez lo que hemos puesto en el titular. 

Aunque, bien pensado, será mejor que la dediquemos a los novilleros, quienes ojalá algún día se sorprendan de tener la mano izquierda llena de babas mientras el toro rueda a sus pies. Los que hemos citado en el párrafo anterior ya no están en edad de aprender. Cuando el árbol ha crecido torcido...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



martes, 30 de junio de 2026

ORDÓÑEZ RECIBIENDO

Recibiendo al matar y recibiendo una cornada. Como se acerca San Fermín nos hemos acordado de Antonio Ordóñez,  la única persona que ostenta el récord de haber matado toros en Pamplona, haberlos vendido como ganadero, haber corrido el encierro y haber ejercido de pastor en el mismo.



Vayan a esta entrada, donde contábamos cuándo se había cantado por primera vez el cántico al Santo Patrón antes del encierro y nos hacíamos eco a su vez de la presencia en 1962 del actor Charlton Heston saludando al maestro.

Aquí nos remontaremos a un poco antes, al año 1958, para contar cómo un norit también puede pegar una cornada y encima a un figurón como Ordóñez. 

Estamos en la Feria de San Sebastián y los toros son de la ganadería que en aquellos años era considerada como la más comercial del mundo,  es decir, la de Carlos Núñez, el hierro de la erre. 



Ordóñez casi se puede decir que vivía en Los Derramaderos.  Siempre tuvo preferencia por esta ganadería. Allí tentó, picó, acosó y derribó. Seguirá matándola una vez retirado en sus corridas goyescas de Ronda. Véanlo picando en la finca. Observen cómo da el pecho del caballo, cosa que el noventa por ciento de los picadores actuales no quiere hacer porque les falta valor para ello:

                                   

Franco se encontraba en la Bella Easo, donde celebraba aquellas famosas reuniones veraniegas en el Palacio de Aiete. Acudió a los toros acompañado por su mujer y su hija. Como era habitual, los actuantes le brindaron su primer toro y subieron al palco a cumplimentarlo a la muerte del tercero:



Era la primera vez que Ordóñez brindaba un toro al generalísimo. El que le cogió fue el cuarto, que había brindado a la princesa Soraya, también presente en el festejo.

El tal Dinamita sacó un poquito del carbón de Núñez y en un momento dado prendió al diestro por la pierna izquierda. La cornada fue en la cara posterior del muslo pero continuó en el ruedo. Dio cuatro pases más y se perfiló para dejar un pinchazo y una estocada corta que bastó. Recogió la oreja e hizo un intento de dar la vuelta al ruedo pero como se resintió, la cuadrilla se lo llevó en volandas a la enfermería.



Clarito, gran admirador del maestro, estaba presente y nos relata así lo sucedido:

'En uno de los pases, el pitón afilado -es astifino el toro- ha tropezado y ha hecho carne. Ha herido a Ordóñez. Cuando se torea en el terreno de la verdad y tan de veras, el riesgo acecha. El dominio y el arte lo encubren. Cuando un artista de esta estirpe torea, piensa uno que parece que en esa cercanía y con esa lentitud no puede cogerle el toro. Y también piensas que parece imposible que llevando el toro tan ciego y embobado en la tela te pueda coger...'

Era la séptima cogida de su carrera, que había empezado tomando la alternativa a los diecinueve años con Aparicio y Litri frente a toros de Galache.

Ordóñez tuvo el problema de que casi siempre que lo cogieron los toros le hicieron daño. Sobre el diestro pueden leer pulsando aquí una gran colección de ditirambos firmados por críticos y aficionados de todo pelaje.

En mayo de esa misma temporada otro toro de Carlos Núñez le había provocado una lesión abdominal pegándole un puntazo corrido durante la Feria de San Isidro. Aquí lo ven en aquella faena de muleta y abajo la cogida posterior, que tuvo lugar en la zona del cinco:




Ese año de 1958, tras las dos cogidas reseñadas no diremos que se enfadara con don Carlos pero sí que le dio un toque para que arreglase 'el problema'. El problema era que hasta los norits pueden pegar una cornada a una figura del toreo. Juan Pedro sí que les solucionará el problema criando el toro que será el preferido de las figuras durante décadas ya que, como afirma una de ellas todavía viva: 'cuando el toro de Domecq te coge, no te hace daño'.

Aprovechando que estamos divagando acerca del diestro rondeño pulsen aquí y verán unas imágenes suyas toreando otro guirlache de doña Eusebia que hoy no entraría ni en una novillada de pueblo. Recuerden esta entrada donde hablábamos de los patasblancas de Hernandinos y apuntábamos a quién se le ocurrió lo de ese apelativo turronero:



Fíjense en que el diestro remata los pases atrás aun a riesgo de que el pobre torito se quebrante y no dure. En aquella época no hacía falta pegar cincuenta pases para que el aficionado volviera contento a casa pensando que así había amortizado el precio de la entrada.



Y les llamaremos también la atención sobre la estocada. Es en la suerte de recibir. Cita con el palillo apuntando al morro y adelantando la pierna izquierda, que vuelve a su sitio antes del embroque. Miren:




El as de espadas Rafael Ortega nombraba a Antonio Ordóñez cuando hablaba de matar recibiendo y decía:

'El cite recibiendo debe ser muy en corto, a lo que te alcance el brazo, para llegar al toro adelantando la pierna izquierda, echándole la muleta al hocico y traértelo metido en ella mientras vuelves la pierna a su sitio'

Eso es exactamente lo que ha hecho el rondeño en esa estocada que han visto. Pero la suerte de recibir tiene un peligro siempre: el derrote que pega el toro. Observen:



El doctor Tamames, que era el médico personal tanto de Ordóñez como de Luis Miguel, no quería que ninguno de los dos matase recibiendo.

Lo han podido deducir de la imagen anterior y es que si el toro te pega una cornada en la suerte de recibir va a herirte peligrosamente en el pecho, mientras que entrando al encuentro, a un tiempo o al volapié, la cornada se quedará en el muslo.

Cuenta Hemingway que el galeno siempre le insistía: 'oye, como Antonio es muy amigo tuyo a ver si lo convences de que no mate recibiendo... ya sabes lo que le va a pasar si se lleva una cornada...' 

Esperen porque resulta que la espada ha ido a parar... ¡al rincón de Ordóñez! 



Ya que ha salido el nombre del doctor les recomendaremos la lectura de las entretenidas memorias de su hijo, Ramón Tamames. Es especialmente divertido cuando cuenta que necesitaba un certificado de buena conducta en los años sesenta y no podía obtenerlo porque estaba controlado por la policía a causa de sus actividades subversivas en las protestas estudiantiles. Su padre le dijo: 'no te preocupes, ya irá Luis Miguel a conseguírtelo'. Y Dominguín se presentó en una comisaría madrileña para sorpresa de todos los presentes, que se deshicieron en atenderlo como a una estrella. Por supuesto que el certificado para Ramón se expidió sin ningún problema. 



Esa temporada de 1958 terminaría con su gran triunfo de Barcelona el 12 de octubre, cortando cuatro orejas y dos rabos a dos toros: uno de Baltasar Ibán y otro de Lamamié de Clairac, que el maestro regaló tras romperse una pata el titular. Por cierto, recibió un varetazo pero siguió en el ruedo hasta matarlo y sólo pasó a la enfermería tras recoger los trofeos. Van a iniciar el paseíllo a plaza llena aquel día Ángel Peralta, Ordóñez, Chamaco y Valencia:



De las tres características básicas en un torero, que son el arte, el valor y el oficio, decía Clarito que Ordóñez tenía las dos primeras mientras que su rival Luis Miguel, las dos segundas. 

Les dejamos para que piensen ustedes en algún torero que haya juntado las tres, a ver cuántos les salen... si es que les sale alguno.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


martes, 28 de octubre de 2025

'TOP TEN' DE ESTOCADAS

Los amigos de la Asociación El Toro de Madrid han publicado lo que denominan Top Ten de las estocadas de este año en Las Ventas. Pueden consultar  la lista pulsando aquí y yendo abajo de todo.

El motivo de esta entrada es mostrar nuestra discrepancia sin acritud con ese cuadro de honor. Conste que vimos en su día todas las que se premian y también otras que han sido muchísimo mejores y que no aparecen, como por ejemplo ésta:



Antes de desmenuzar la lista dejaremos claro cómo hay que ejecutar la suerte suprema siempre según nuestra modesta opinión. De ese modo se entenderán mejor los reparos que iremos anotando a la lista.

Tras escoger los terrenos el diestro debería cumplir ocho condiciones, en el bien entendido de que no nos referiremos a la suerte de matar recibiendo, ya que entonces alguna de ellas cambiaría:

- Perfilarse ni muy lejos ni muy cerca. ¿Para qué hay que perfilarse? Pues para salir limpio por el costillar. Todos esos que no cruzan y se quedan en la cara podrían arrancar de frente. Ni que decir tiene que uno debe armarse entre ambos cuernos y no fuera de la suerte. Ostos exageraba diciendo que había que poder tocar con la punta del palillo el morro del toro. Eso sólo puede hacerse cuando el toro está muy dominado (precisamente por esa razón Sánchez-Vara nos decía que no podía armarse desde muy cerca para matar los toros de Reta). El as de espadas sostenía que la distancia era a unos dos metros o como máximo dos y medio. De ninguna manera aceptaremos perfilarse a más de tres metros como hacen muchos. En las imágenes, tanto Jiménez como Manzanares están demasiado lejos:




- Liar correctamente la muleta. Se hace para no arrastrar la tela al avanzar y evitar tropezar o que el toro te la pise. Está claro que los que pegan el telonazo no tendrían por qué liarla. Lo hacen por tradición ya que si no, no tiene sentido. Si se ha liado bien, nunca debería perderse. Lo de tirarla, como hacen muchos tras clavar la espada, es delito de lesa tauromaquia. 



- La mano de la espada debe estar debajo de la barbilla, encima del pecho. Paquiro decía 'delante del medio del pecho'. Ortega, 'encima de la tetilla izquierda'. No aceptaremos de ninguna manera estirar el brazo como puso de moda Tomás Campuzano en su día y hoy imitan tantos. Si esa mano al avanzar va a la altura de la cabeza o incluso más arriba, se clavará a capón y, en cualquier caso, la estocada se irá siempre trasera. Aquí tienen a El Juli antes de pegar una puñalada que se le va a ir atrás seguro:



- Descubrir la muerte apuntando con firmeza y valentía al morro del toro poniendo el estaquillador vertical haciendo que vaya la punta de la muleta entre las pezuñas. No puede ser girarlo en horizontal en el último momento para pegar el telonazo y dejar ciego al toro, como ha hecho Juli en la imagen anterior. Ya no digamos el avanzar con la muleta a guisa de delantal sin que la mano izquierda haga nada por descubrir la muerte. Lo explicábamos en esta entrada comentando qué bien suele hacerlo Roca. También lo hace correctamente Pepe Moral aquí abajo: el palillo apunta al hocico y no estira el brazo sino que lo mantiene flexionado hasta el embroque. Clava trasero por llevar la mano alta. Después ven a Roca, muy bien también, con el brazo izquierdo completamente en vertical formando casi una línea recta con el estaquillador:




- Avanzar lo más lentamente posible, arrastrando los pies, nada de entrar a la carrera. Vean a Luis Freg, 'el rey del acero', arrastrándolos como decimos:



- No estirar el brazo de la espada al ir a clavar sino mantenerlo flexionado y en la misma dirección que el torso. Estirarlo alejándolo del cuerpo es una trampa. Lo mismo que alargarlo para clavar antes del embroque. Que lo hiciera Gallito no exime de culpa a todos los que se alivian de esa manera, incluido él (recuerden esta entrada). A los toros hay que matarlos con el pecho, no con el brazo, como muy bien repetía Ostos. A continuación, dos que hacen trampas. Chaves estirando el brazo en perpendicular al torso. Y más abajo Cayetano haciendo lo mismo y encima entrando a la carrera (bueno, más que entrando, saliendo). Siempre que uno alarga el brazo al clavar es para darse ventaja y salirse de la suerte:




- En ese momento se hace la cruz con ambos brazos y tras clavar, se sale por el costillar. La mano izquierda 'te la debe coger el toro con la boca y llenártela de baba', como afirmaba Rafael Ortega. La cruz hay que hacerla de manera intuitiva, sin pararse a pensar en que la mano derecha tiene que ir hacia adelante y la izquierda hacia atrás. Si piensas en eso, te lías (como pasa con Castaño, Solera, Cayetano y muchos otros). Por último, no hay que escupirse ni quedarse en la cara. Lo explicábamos en esta otra entrada cuando decíamos que el torero tiene que imaginar que después de clavar tendría que ir a tocar la penca del rabo. Observen a uno de los cinco mejores matadores de la historia haciendo perfectamente la cruz. Es Varelito:



- No saltar. Un maestro en tauromaquia no tiene que saltar nunca, bajo ninguna circunstancia, ya que hablamos de un torero y no de un saltimbanqui. Es lo que parecen Castella y El Juli en las siguientes imágenes:




Pinchar en buen sitio tras hacer la suerte cumpliendo las condiciones que hemos relatado no sólo no merece censura sino que debería aplaudirse.

Habrán visto que no hemos hablado de igualar el toro, ¿verdad? Es que si el toro está bien toreado, se cuadra él solo ya que te pide la muerte. Hoy en día se van a coger el estoque de verdad pero antes dejan la muleta en la barrera, piden el vasito de agua, después una toalla... Parece que estén en un gimnasio y mientras tanto, el toro se harta de esperar y por eso les cuesta Dios y ayuda cuadrarlo cuando por fin vuelven a la cara. Recuerden en esta entrada lo que le pasó a Chacón.

Esos ocho ingredientes para ejecutar bien la suerte de matar tienen que ir aderezados con otro imprescindible: el valor. Valor para no tapar la cara del toro sino apuntar con la muleta en vertical al hocico sabiendo que te va a venir un tornillazo; valor para no mirar los cuernos sino el lugar donde clavar porque si miras los pitones, siempre pincharás; y valor, en fin, para no quedarte en la cara, que es lo que te pide el cerebro para terminar el trago cuanto antes, y así completar el recorrido para salir por el costillar. 

No queremos marearlos con los diferentes tipos de estocadas según la penetración, la colocación y la dirección de la espada sino que vamos ya a analizar las de este Top Ten de la Asociación. Intentaremos razonar esas discrepancias a las cuales nos referíamos al comienzo.

1. La medalla de oro se la dan a De Justo en la corrida homenaje a Victorino. Pues ejecutó la suerte saltando y con la mano alta aunque la espada quedó arriba, eso hay que reconocerlo. Pero es que además tapó la cara del toro, cosa que antes no hacía y además se salió de la suerte. Lo pueden comprobar en la toma desde atrás que sale en el 2'13'' de este vídeo:



2. La medalla de plata que se lleva Colombo también la discutimos. La estocada es pegando un brinco olímpico con esa pierna derecha que llegará a ponerse en horizontal respecto al suelo, como si fuese la Paulova. Pueden comprobarlo en el 2'52'' de este vídeo. Añadan el recurrente ratimago de tapar la cara al toro:



3. Medalla de bronce para Manzanares matando un toro de El Puerto. Recordamos que el estoque cayó perpendicular y que el maestro se salió sibilinamente de la suerte aprovechando, como siempre, su largo brazo. El toro se había aquerenciado en tablas y rodó patas arriba. Hay muertes espectaculares como ésta que encubren estocadas mal ejecutadas:



4. Siguiendo con los colocados de honor viene Juan de Castilla matando un Caracorta de Aguirre. La espada cayó arriba pero tras haber pegado un telonazo y el salto que ven, además de perder la muleta. Esta última circunstancia lo invalidaría para cualquier mención como matador, al menos antiguamente porque hoy ya saben que vale todo y a las pruebas nos remitimos:



5. ¡Hombre, por fin aparece Morante! Dejó en Madrid dos para el recuerdo: la de su primero en la de la Prensa y la de las dos orejas que le regaló el presidente Gómez en su teórica despedida. Esta última es la que han seleccionado los amigos de la Asociación. Debería ser la de medalla de oro porque no tiene nada que ver con las tres que han colocado en el pódium. 

Aquí tienen la del 12 de octubre en el 5'22".

La de la Prensa, que nos pareció incluso mejor, la ignoran pero nosotros les enseñamos las dos ya que entre las cuatro mejores del año tendrían que estar ambas:





6. Urdiales aparece por una estocada a un toro de El Pilar que nosotros calificamos en su día como habilidosa a secas. Tapó la cara a este toro como es su costumbre. No guardamos ninguna imagen de aquella estocada ni tampoco la hemos encontrado en ningún vídeo, señal de que no debió de ser nada del otro mundo:



7. Vuelve a aparecer De Justo, quien da la impresión de ser santo de la devoción del redactor del elenco. Su faena al toro de Victoriano le valió una oreja y a pesar de ello ya se acordarán de nuestro titular (pulsen aquí). Esta vez volvió a su esencia y apuntó con el palillo al morro del toro. No obstante, insistió en saltar al clavar y la estocada cayó desprendida y pasada. La tienen en este vídeo en el 2'36'':



8. A continuación ponen a Fortes en la feria de Otoño. Nos parece verdaderamente inconcebible. Observen cómo ha girado el estaquillador para pegar el telonazo cegando al toro. Después alarga su ya de por sí largo brazo y clava... ¡antes de llegar a jurisdicción! Y no tiene ninguna intención de cruzar. Es todo un despropósito:



Lo bueno es que en esa misma corrida Víctor Hernández mos ofreció una de las cuatro mejores estocadas del año en Madrid junto a las dos de Morante y a otra que pondremos al final. Los de la Asociación se han olvidado de ella lamentablemente pero nosotros no:


                           
                     
       
  

9. Aparece en novena posición Uceda Leal, a quien censuramos que se haya tirado a lo fácil pegando sin vergüenza ninguna el telonazo. Antes apuntaba con el palillo al morro pero al ver que nadie se fija en nada, se apuntó al alivio. Hablábamos de ello en esta entrada que le dedicábamos aprovechando que daba una lección en Youtube de cómo entrar a matar. Ahí lo tienen. La espada cayó desprendida tirando a caída y para el pobre toro hubo un eclipse de sol:



10. Y en décimo lugar tenemos a Gómez del Pilar, que dejó esta estocada a un toro de Rehuelga en la concurso que aplaudíamos desde nuestro modesto blog. Es mucho mejor que todas las anteriores excepto las de Morante pero queda tristemente relegada a la última posición:



Se habrán fijado en que no se alivia alargando el brazo sino que éste permanece al lado de la cabeza y en la misma dirección que el torso.

En esta tan discutible clasificación se han olvidado de la magnífica estocada que dejó Juan Ortega en la feria isidril a este Bochornoso de Victoriano. La veíamos al comienzo, ¿qué nos dicen? De todos los toreros artistas que en el mundo han sido nadie ha matado así de bien. Bueno, sí, uno: Morante. ¿Ven la cruz?



Roca, uno de los mejores matadores de los últimos veinticinco años, no puede competir ni con ésta que acaban de ver ni con ninguna de las dos de Morante pero sí con cualquiera de las demás que figuran en la lista. Dejó esta buena estocada a su primero de El Torero. La pueden ver en el 1'05'' de este vídeo. En el debe, que no mantiene los pies en el suelo a pesar de haber descubierto muy bien la muerte, de no pegar el telonazo, de no estirar el brazo alevosamente y de salir limpiamente por el costillar:



Hasta aquí hemos llegado en nuestra amistosa discrepancia con los amigos de la Asociación. Creemos que la hemos argumentado adecuadamente pero quedamos a la disposición de ustedes en la sección de comentarios por si desean a su vez discrepar con nosotros.

Como ya terminó la temporada y nuestros pocos pero selectos amigos dispondrán de tiempo para leer, les apuntamos otras de las entradas que hemos dedicado a la ejecución de la estocada. Pulsen sobre cada uno de los títulos y accederán directamente. A ver si pasan un rato entretenido releyéndolas:

La estocada según Jaime Ostos

¿Por qué todas las estocadas caen traseras?

Rafael Ortega: 'la estocada no es una puñalada'

Hay cuatro tipos de matadores

Cuadrar el toro no es una suerte

Suerte natural o suerte contraria

La penosa herencia de El Juli a la hora de matar

¿Manzanares?

Damián Castaño

Un ¿bajonazo? bien ejecutado

El cáncer del telonazo

Dos nuevas suertes de matar

¡A los toros hay que matarlos con el pecho!

Lección de Morante a Aguado

Escribano: haga lo que yo digo...

Ya avisábamos a Juan Leal de su cogida

La epidemia

Ureña, atropellando la razón

Las estocadas de Moral y de Escribano

Juan Bautista recibiendo a toda ley

Una gran estocada por Navidad

Gallito a Varelito: 'matando tú eres mi maestro'

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.