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jueves, 26 de septiembre de 2024

DON LUIS ESPADA VOLVIÓ A LAS VENTAS

Como el domingo pasado no organizaban ningún festejo en el cielo, don Luis Espada Simón decidió bajar a ver el de Las Ventas. Se debió de encontrar en su salsa con el baile de sobreros. Lo acontecido nos retrotrajo a aquellas tardes de principios de los noventa en que su pañuelo verde ondeaba habitualmente en el palco para desesperación de la empresa. Tiene el récord de haber devuelto cinco toros y no una sino dos veces.

Parecía que estábamos en la máquina del tiempo. Con el presidente Sanjuán se lidiaron diez toros de cinco hierros diferentes: Bañuelos, Montalvo, Carmen Valiente y Couto de Fornilhos (de la lidia de este último hablaremos al final). Con el presidente Espada la tarde del 19 de mayo de 1991 fueron también cinco: Galache, Ortigao Costa, Río Grande, Puerto de San Lorenzo y Diego Garrido.



Casi da risa ver cómo los críticos paniaguados que se han cebado criticando a Sanjuán han utilizado los mismos argumentos con los que se censuraba a Espada hace treinta años. El pesebre de los taurinos sigue ofreciendo el mismo menú a tanto estómago agradecido de los medios taurinos. 

El drama es que hoy en día el panorama de la crítica taurina es desolador y no encontraremos a nadie que hable tan claro en favor del presidente como lo hizo Joaquín Vidal aquel día:

'Cuatro toros murieron en los corrales donde los envió sin contemplaciones el comisario Luis Espada -ayer, para la afición, don Luis y para los muy aficionados, excelentísimo señor don Luis- por las graves culpas de estar inválidos. Gracias a esas decisiones del presidente, no hubo escándalo en Las Ventas. Hay otro presidente en el palco, de los que suelen hacerse los suecos, y queman la plaza'

A Ignacio Sanjuán lo tenemos por una persona seria y por un buen aficionado a los toros. Eso no quita que alguna vez lo hayamos criticado por saltarse el reglamento al no conceder una oreja pedida por mayoría en un segundo toro a un matador que tenía ya una y se iba a ir por la puerta grande. Ahí se erige en garante de la integridad y fama de esa puerta grande madrileña, cosa que no es su misión. La salida en hombros de Madrid está tan devaluada que ya nadie puede devolverle su pasada fama. Esa puerta grande, que otrora fue una dama virtuosa de alta cuna, es hoy una mujerzuela de baja cama que ofrece sus favores a cualquiera. La culpa es únicamente del veleidoso público asistente y no es obligación del palco evitar esta penosa deriva.



Hubo otro paralelismo en la máquina del tiempo con la oreja que Sanjuán no concedió a Juan de Castilla. Es que de eso don Luis sabía un rato ya que tuvo que tragar quina con las célebres orejas que negó en su día a Ponce o a Rivera Ordóñez y que le valieron agrias descalificaciones de los taurinos. 

Aprovechando la fugaz presencia del señor Espada en Madrid, le hicimos las siguientes preguntas sobre lo acontecido (lamentablemente la entrevista es virtual, ya nos gustaría que fuera real; no obstante, sus respuestas son literales, las hemos extraído de recortes de periódico sin cambiar ni una coma):

- Don Luis, ya ha visto que muchos ponen a caldo a su colega Sanjuán por haber devuelto cuatro toros, ¿eh?

- Nosotros estamos en el palco para algo tan sagrado como defender a la afición y procurar la autenticidad de la fiesta. Esta defensa es nuestro único objetivo y si salen toros cojos o inválidos, se devuelven y en paz. Es decir, nos limitamos a cumplir el reglamento porque el público tiene derecho a que se lidien seis auténticos toros.



- Por lo menos bastantes aficionados lo aplaudieron...

- Esos aplausos se agradecen pero no es buen síntoma porque significa que en el ruedo las cosas van mal. En mi caso, yo permitía cualquier opinión sobre si mis decisiones eran acertadas o no pero no consentía que se dudase de mi honradez.

- Ya ha visto que el señor Sanjuán también ha sido criticado por no conceder una oreja. En eso usted tiene una gran experiencia, ¿verdad?

- Yo subía al palco fundamentalmente como aficionado. Conceder la oreja pedida por un sector del público sin tener en cuenta la correcta ejecución de la estocada, la colaboración de las mulillas que van a cámara lenta, con bajonazos de por medio... pues le diré que para ello, y más en la primera plaza del mundo, debería requerirse una mayoría bien rigurosa y más cualificada, es decir, con más pañuelos.

- Igual que en su época, los taurinos y sus voceros paniaguados de la prensa repiten actualmente que lo que tienen ustedes los del palco es un desmesurado afán de protagonismo.

- Yo les digo que el presidente que ellos llaman 'protagonista' es el que no permite el toro desmochado, no tolera que se devalúe el festejo en sus tercios, intenta que los trofeos no se regalen como rosquillas ni que el toro inválido se lidie como íntegro. Sé que todo esto molesta a una corriente que tiene claro que la fiesta debe ir por otros caminos...

- Eso es exactamente lo que afirman los taurinos que sufrimos en el siglo XXI...

- Pues si esos nuevos caminos pasan por una fiesta devaluada, que lo sea con todas sus consecuencias, es decir, con los precios de las localidades más baratos. Pero de eso, de rebajar las entradas, nadie habla...

- Hoy de lo que hablan es de quitar a los policías del palco y poner aficionados de reconocido prestigio...

- No es cuestión de ser policía o no, es cuestión de tener afición y honestidad.

- Oiga, cada vez que un presidente saca el verde, a la empresa le cuesta dinero...

- Eso entra dentro del presupuesto.

- Usted siempre sostuvo que había una fiesta de toros y otra de toreros, ¿no?

- Sí. Madrid debería seguir apostando por la fiesta de toros gracias a algunos aficionados. En cambio, otras muchas plazas están ya por la fiesta de toreros y ello conlleva la invalidez del toro. El resultado es una fiesta degenerada y devaluada. Al toro primero hay que poderle y después, hacerle la faena. Ahora se está toreando al revés... lo que se hace así no vale para nada...



¿Qué les parece? No sólo va a misa todo lo que dice sino que han pasado más de treinta años y la situación se ha tornado incluso peor que en su época. Con el norit que menudea hoy, esto es, un animalico al que no hay que poderle porque viene ya domesticado de la finca, 'lo que se hace así no vale para nada'. ¡Qué triste! ¡Y cuánta verdad hay en ello!

No nos vamos sin dar nuestra opinión sobre la lidia del sobrero de Couto de Fornilhos que dio lugar a muchos comentarios. Era un toro negro mulato, bragado, meano, axiblanco, badanudo, con poco cuello, bajo de agujas y bien encornado. Las fotos son del maestro Moore:



Salió husmeando la arena y rehuyendo los capotes, escuchándose protestas tan absurdas como ignorantes. Transcurrieron seis minutos sin que recibiera un solo capotazo porque nadie se atrevía (pueden verlo aquí). Nos pareció mal que el presidente Sanjuán aguantase tanto tiempo sin cambiar el tercio, cosa que hizo por fin a los siete minutos. El primer lance se lo tragó casi a los doce. 



En el primer puyazo acudió al relance, donde le taparon la salida y recargaron con dureza, cosa de la que no nos quejamos dada la condición del toro. En el segundo volvió a recibir otra paliza, esta vez con carioca incluida. El tercer puyazo fue prácticamente un picotazo del que huyó igual que de los dos anteriores.

Fonseca salió a pegarle sus tres primeros lances y debía de estar tan nervioso que se desmonteró para pedir el cambio cuando ya estaba concedido y habían sonado los clarines.



Se le pusieron cinco banderillas a toro pasado, cosa que no criticaremos a pesar de que a toros más difíciles, como los de Reta en Tafalla, tanto Tornay como Omar y Venturita los parearon con brillantez y valentía cuadrando en la cara, recuerden aquí.

Fonseca cogió la muleta inquieto por lo que pudiera acontecer pero para su fortuna el toro pasó de ser un manso huidizo, traidor y arreador a blandear de remos embistiendo con nobleza y bobería a partes iguales. No dio ningún problema al diestro. Observen en la segunda imagen la sangría que exhibe el animal sobre la piel:




¿Lo habían matado en el caballo? Sí, seguramente, pero son tantas las veces que los toreros ordenan matar en el peto toros que no tienen culpa, que la paliza que le dieron a éste no es que la justifiquemos pero la podemos entender dada la actitud que demostró de salida. Así lo vimos nosotros.

Y volviendo a don Luis Espada, recomendamos leer esta entrada a los lectores más jóvenes que no llegaron a conocerlo. Ahí le hacíamos un homenaje con motivo de su fallecimiento.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 


 

lunes, 29 de mayo de 2023

FERIA DE VIC-FEZENSAC, 2023 (5): CORRIDA CONCURSO: SE RECUPERÓ EL PULSO

La concurso de Vic siempre era la corrida más importante del año según nuestra forma de entender la tauromaquia. Además, le tenemos el cariño de que fue con una de ellas nuestro debut en esta feria hace más de veinticinco años. Pero en las últimas temporadas languideció de una manera alarmante y algunos decían que nunca más se volvería a celebrar.



Afortunadamente este año se recuperó el pulso y sin ser un festejo memorable nos dejó satisfechos en líneas generales. Atención al detalle que nos reveló un amigo del blog. Miren cómo estaban las banderas de España:





SÁNCHEZ VARA. Seguro que el maestro recordaba que los mejores naturales que ha pegado nunca fueron a un toro de esta ganadería en Tafalla, recuérdenlos aquí. El de Vic era un cárdeno muy astifino que en noviembre cumplía seis años:


Era badanudo, un saltillo grande como un castillo, así se leía en las crónicas antiguas antes de que se empezase a repetir el lugar común de que los saltillos son terciados. Fue muy ovacionado de salida.


Lo picó Adrián Navarrete, el carnicero de Guadalix, que aquí se convirtió en la ursulina de Vic porque se limitó a señalar las cuatro veces que el toro fue al caballo para hacer una pelea muy vulgar.

El maestro puso un par medio decente tras este primero nefasto que fue igualmente aplaudido, lo cual dice muy poco del público. Nos sirve para comprobar por dónde le caía la sangre al toro.


Tenía tres problemas: la poca fuerza, que punteaba la muleta y su nula humillación



La faena se diluyó sin remedio hasta que el maestro pegó este metisaca de escándalo saliéndose de la suerte y pidiendo perdón al público tras el que el toro se echó antes de sufrir otra cuchillada similar:



Su segundo era un negro zaíno de Santa Teresa, vareado y con la cara típica del encaste. Alguno lo acusó de trapío insuficiente. Ponemos tres instantáneas para que juzguen ustedes:




Salió carpintero y se le vio agotado ya en el segundo tercio. El maestro banderilleó bastante mejor que antes poniendo los tres pares todos por el pitón derecho. Hagan el favor de comparar esta imagen con la anterior. Son tan buenos que saben calibrar el medio metro de más para aliviarse. Total, los aplauden igual.


Después se vio que está tan acostumbrado a otro tipo de toros que a este tan pastueño lo condujo como a los marrajos, con la punta de la muleta. Cabía un tráiler entre ambos. Media arriba como ven y a otra cosa:



DE TORRES. Su primero era de Villamarta y se llamaba Riojanero, chorreado en morcillo y carifosco. 


El maestro estuvo pésimo en la lidia permitiendo el relance con el que acudió al caballo en una pelea mediocre que el presidente cortó tras el tercer puyazo entre protestas. Bien Javier con los palos:


Empezó la faena con el celeste imperio en el platillo y después se vio que el toro tenía un poco de calamocheo pero sin malicia. 


Se dedicó a ponerse de perfil y tirar líneas abriendo la puerta. 



Se equivoca armándose en la suerte contraria y el toro le avisa dos veces arrancándose pero insiste contumazmente para pegar un pinchazo aguantando. Cuando salía se tropieza y el toro lo encampana sin consecuencias. Después, estocada caída. Muy mal De Torres, vino aquí sin saber que esto es Vic.


Su segundo era de Yonnet, un toro negro con mucha cara y con mucha suciedad:


En el primero empuja pero se suelta. En el segundo no pelea pero le recargan y en el tercero le empiezan a zurrar a lo loco pero es Javier quien manda parar porque el maestro ni estaba ni se le esperaba. Por cierto, el buen subalterno fue desarbolado en la brega y tuvo que poner pies en polvorosa tras ser desarmado.

El toro empezó farruco y con geniecillo pero De Torres no sé amilanó aunque anduvo permanentemente fuera de cacho. El de Yonnet se dio cuenta enseguida de que lo estaban embaucando y encima notaba que no lo toreaban.


De Torres era ajeno a estos detalles. Simplemente vio que con un arrimón cortaría una oreja facilona, como así fue. Rinconera alargando el brazo y muerte del toro en el tercio con aplausos en el arrastre quizá debidos al paisanaje.



GÓMEZ DEL PILAR. Su primero era un toraco del Conde de la Corte, negro azabache, jirón, rabicano y pasado de romana:



En el primero va al relance pero huye al hierro. En el segundo mete el riñón pero sólo con un pitón y le levantan, tras lo cual se va al trote hasta chiqueros, donde Gómez del Pilar hace un gesto de dejarlo allí en suerte. Pues saltó la sorpresa porque se vino desde cuarenta metros. Agudo le señaló bien, cumpliendo el condeso a secas y escuchando música. 


Estaba claro que su depósito iba en reserva. El maestro se puso pesadísimo intentando sacar agua del pozo ya seco tras su esfuerzo en el primer tercio. 


Rinconera con derrame. Si algún despistado no sabe dónde está el rincón de Ordóñez, ahí lo tiene:


El último de Couto se lesionó en el desembarque y fue sustituido por otro de la misma ganadería que quedó fuera de concurso. Era un carbonero gordo y con un pitón izquierdo muy protestado quizá porque se sabía que el sobrero era un Carafea de Aguirre.



En el primer puyazo empuja y saca el caballo al tercio pero la noticia fue que Sangüesa no recargó como suele aunque clavó donde ven:


En el segundo se distrae y se va pero lo vuelve a poner y del topetazo casi descabalga al piquero, que se sobrepuso con habilidad circense. En el tercero vuelve a las andadas y le pega una lanzada en el lomo. Por fin en el cuarto lo ponen largo con la puya de tientas y le vuelve a señalar el lomo pero empuja decentemente. Sin duda, fue el más completo en el caballo:


Se dolió en banderillas y después tenía diez pases, ni uno más. Por lo menos Gómez del Pilar empezó al natural aunque después se puso muy pesado con la derecha. El animal lo terminó desarmando ya que estaba tan harto como nosotros.


Acierta en la suerte natural para dejar media estocada arriba, cruzada, tapando la cara, más descabello. No obstante, es uno que tiene el supremo valor de mirar el morrillo cuando clava. Ustedes pensarán que todos los toreros lo hacen, ¿verdad? Pues ni de broma, casi diríamos que la excepción es lo de Noé:


Somos conscientes de que uno como el madrileño se va con mal sabor de boca porque sus dos toros se agotaron en el peto. Realmente fue así pero es que aquí se viene a ver caballo y no muleta. Sobre esto hablaremos en la próxima crónica de la de Ibán.

El premio se lo llevó el toro del Conde de la Corte, probablemente por ser vos quien sois. Seguro que no dejó contentos a los ganaderos ya que ya sabemos que ellos buscan la profundidad, la clase, el ritmo y la duración y este toro no tuvo nada de eso. Y mientras les paguen los toros en las calles tan bien como hasta ahora, habrá más sobre el asfalto que sobre la arena.


Cerca de nuestra localidad se encontraba Morenito viendo el festejo. En esos momentos ignoraba que cinco horas después estaría en el hospital:


Ya se lo contaremos en la próxima crónica de Vic.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

domingo, 19 de agosto de 2018

FERIA DE TAFALLA, 2018 (3). SANTA TERESA Y COUTO: EL AÑO QUE VIENE, SEIS GUARDIOLAS

O sea, seis de Santa Teresa. Eso es lo que nos gustaría ver el año que viene en Tafalla después del gran juego que dieron los tres guardiolas de la corrida con el histórico hierro de la Y de Eduardo Ybarra, una de las y griegas en que se dividió lo de Gamero-Cívico. Especialmente, cuarto y sexto.



La corrida venía completada por tres de Couto de Fornilhos como éste de arriba. Eso es una mezcla parecida a la de Aguirre: Atanasio y Conde de la Corte. Pero fueron los guardiolas los que se llevaron el gato al agua. Lo de Santa Teresa es lo que fue Félix Hernández, antes Guardiola Soto, antes Guardiola Fantoni y más atrás Gamero Cívico, Parladé y Eduardo Ybarra, de ahí el hierro.

Buena presentación de toda la corrida pero otra vez el molesto viento de casi todos los días porque ¿qué hubiera pasado con la celebrada corrida de Prieto de la Cal si llega a hacer aire?

El primero  de Couto quizás bajaba un poco a pesar de ser de enero de 2013. Tenía un puntazo en el costillar, como ven en la foto. Era éste, negro, bragado, meano, axiblanco, gargantillo, acarnerado y cornilevantado, casi veleto:



Los tres guardiolas fueron, en primer lugar, este segundo, castaño albardado. Tenía ese bulto en el cuadril pero que no acusó en absoluto:



También el que hizo cuarto, con la encornadura cornalona y acapachada marca de la casa:



Y el que hizo sexto, impecable de trapío, aquí lo tienen, serio y enmorrilado aunque un poco encogido en la foto:



Véanlo estirado, ¿qué me dicen? Un toro hondo. La badana aún le otorga más seriedad pero en Madrid no entraría por la sandez de que 'no tiene perfil', menuda memez:



De Couto además del citado primero fueron este tercero, también serio y con una grupa poderosa, de las que no gusta a los toreros:



Y el quinto, negro meano, bizco del derecho y el más basto de pezuñas:



De los seis toros, tres de Guardiola y uno de Couto fueron perfectamente desorejables. Al final, la cosa quedó en dos orejas que, igual que el año pasado en esta plaza, pudieron ser más.

ESAÚ FERNÁNDEZ. Estuvo con más ganas que nunca y pendiente de todo como director de lidia. Es la vez que mejor le hemos visto y eso que no es santo de nuestra devoción. Venía con la moral por las nubes después de cortar el día anterior cuatro orejas y dos rabos en un festival en Santa María de los Llanos, Cuenca. Salvo error, su tercera corrida este año.

Su interés se vio de inicio cuando puso el toro dos veces largo al caballo, ¡gracias, maestro! Tuvimos ocasión de dárselas personalmente para que los toreros se den cuenta de que hay muchos aficionados que esto lo valoramos. La pelea en varas fue más que aceptable en todos los ejemplares, no hubo ninguno bravo del todo pero tampoco manso de carreta:



Lo puso una tercera vez en el platillo y cuando íbamos a aplaudir sóno un silbido en el tendido, se giró Esaú y se desmonteró para pedir el cambio. ¿Quién sería el mal aficionado que silbó? Pues alguien que ve el tercio de varas como un engorro pesado e inevitable.

Ahí ven creemos que es a Chacón haciendo un quite a su compañero con las banderillas. Parecía que llevaba un puntazo:



El toro punteaba la muleta y era tardo. 



La buena disposición de Esaú se vio cuando fue a chiqueros, donde quería el toro eso sí, y allí le dio una tanda de naturales. Fue sucia pero fue la mano izquierda en la puerta de toriles. Los que niegan el pan y la sal a este diestro, no sabemos si se dieron cuenta de ese detalle.



El toro se fue parando y la cosa acabó con esta estocada casi entera, contraria, perpendicular y cinco descabellos.



En el segundo se estiró con unas verónicas de paso atrás con su capote deducimos que regalado por un amigo:



El toro estaba loco por ir al caballo. Esaú lo volvió a querer dejar largo pero el pobre animal no sabía que lo esperaba Sangüesa. Le pegó una paliza contraria y caída en el primer puyazo. No hay manera de que este hombre clave medio decente, ya no pedimos bien:


En el segundo le hizo otro agujero diferente, esta vez caído y le dio una nueva ración de cera. Nos dicen que Sangüesa pica bien en los tentaderos...pues habrá que ser de su cuadrilla para verle picar en su sitio algún día.

Pero el toro recordó sus ancestros guardiolasotos y se vino arriba en banderillas con un tranco espectacular. Se veía que el toro era de oreja.

Esaú tuvo a bien brindar la faena a un amigo nuestro y lector del blog, Adolfo, uno de los aficionados más cabales del hemisferio norte. El brindis fue éste:

"Brindo este toro a los aficionados que nos decís cuándo hacemos las cosas mal porque así aprendemos mucho los toreros de vosotros; con mucho cariño ¿eh?"



¿Qué había pasado? Pues que desde la zona donde estaba nuestro amigo, alguien le había increpado durante su primer toro, aunque sin insultarle ni faltarle al respeto, que conste. El diestro quiso hacer ese brindis pensando que Adolfo había sido el gritón. 

Cuando al final el torero se fue al callejón le aclararon la situación: "que no ha sido ése, que ha sido el otro de al lado, uno de Tafalla que se llama Iñaki" (por cierto, se trata de otro aficionado de los cabales y ambos son lectores de nuestro modesto blog, cosa que tenemos a gala). Aquí le están sacando del error:



El toro obedecía pastueño después de la paliza en varas, tanto que Esaú se estiró a placer. Fíjense en el tranco del toro:



Iba por ambos pitones y el diestro estaba tan a gusto que se permitió echar la pierna atrás para destorear como se suele hacer cuando el oponente te lo permite con su bondad. Es la primera vez que hemos visto ese feo detalle en toda la feria:



Culminó con un arrimón, como tiene que ser en una plaza de tercera. Entera caída y oreja justa por su buena disposición y ganas de agradar.




Ya saben que nosotros siempre resaltamos cuando un toro muere en los medios porque es algo poco frecuente y una medalla para el ganadero. Éste lo hizo:



Fernández mantiene su buen cartel en esta plaza. No tenemos ningún problema en que repita si viene con la misma disposición que hoy (aunque, ahora que lo decimos, las ganas de un torero ¿no deberían darse por supuestas?). Además, Esaú es de los que hace el paseíllo caminando más en torero ¿se han fijado?

ALBERTO GÓMEZ. Fue a la deriva toda la tarde, dudando, sin recursos, una pena. A su primero, el castaño de Santa Teresa, lo mató en el caballo con alevosía. 



Donaire hizo una brega implacable para terminar de machacar al toro bajándole el capote sin piedad hasta hacerle perder las manos por dos veces. 

Gómez anduvo naufragando ante un toro perfectamente toreable y acabó por enfadar al animal y al respetable. Digamos que alguno torció el morro al ver los pitones de ese toro:



Casi entera, pasada y atravesada huyendo de la suerte y tirando la muleta, todo un espectáculo muy poco edificante. Dos descabellos y ya nos temíamos lo peor en el quinto.



No nos equivocamos. Ese quinto renqueaba un poco de atrás. Estaba loco por ir al caballo en el primero pero en el segundo se repuchó cantando la gallina. Se puso un poco gazapón pero era noble y se veía que el gazapeo se le acabaría cuando fuese perdiendo fuelle. Así ocurrió pero como Gómez estaba más gazapón que el toro, era imposible sacar nada en claro. Un aficionado acertó cuando le gritó "¡es mucho toro para ti!". Tres corridas lleva Gómez este año.



Nos deleitó con un doble sainete: al cuadrar porque el toro no estaba toreado y con la espada al pegar media delantera al encuentro, tres pinchazos sin soltar, media que escupe, otra media desprendida y seis descabellos. Gómez estuvo entre muy mal y fatal.

FILIBERTO. Lo vimos en el primero sin recursos con el capote en cuanto el toro lo apretó un poco. Era este gargantillo de Couto de buena lámina:



Lo puso debajo del peto para que le pegara sin compasión el picador montado en ese dinosaurio blanco que debe de pesar ochocientos y pico kilos. Fíjense en cómo le tapa la salida y, por supuesto, le pica trasero ¡faltaría más!:



Cuando salió se fue al reserva y a partir de ahí la lidia se convirtió en un herradero. En la muleta el toro se venía con codicia y rebrincado, había que tener la muñeca muy firme. Desde el burladero le gritaban "¡p'alante!", pero no hubo manera.

Mientras veíamos que Filiberto no podía con él nos planteábamos qué harían las figuras con un toro así. Es muy probable que la muñeca de las figuras domeñara de inicio esa embestida bronca con firmeza y quietud y que luego el toro se entregara y al final terminara por ser un animal colaborador ¿sería realmente así?

El caso es que Filiberto no tuvo ni firmeza ni quietud, con la izquierda no lo quiso ni ver y lo único que dio fueron mantazos.



Lógico sainete al cuadrar porque el toro estaba sin torear. Le pegó un metisaca bajo huyendo de la suerte. Cuando empezaban los pitos, el toro se encogió y se derrumbó de forma sorprendente. Le debió de pegar un navajazo en algún órgano vital y lo dejó seco.



En su segundo, ese sexto de Guardiola tan bonito, se estiró a la verónica y remató con esta media. 



Carioca indignante en el primer tercio y descontrol de la cuadrilla en el segundo, un desastre. Con lo que le estaban perpetrando, el tal 'Danzarín' tendría que haberse vengado de toda esa pandilla en la persona de Filiberto. Pues no, resultó que era un bombón. Vean cómo embiste por la derecha:



Pero lo mismo por la izquierda, con nobleza, fijeza y cierto temperamento:



Filiberto estuvo por debajo de la calidad del toro. Le abría la puerta en cada pase, vean:



¡Es que arrastraba el morro por el albero! Quisimos retratar este detalle para que vean que deja a 'Cobradiezmos' casi como un becario:



En los pases últimos de adorno aún le quedaba gas, observen:



Pinchazo saliendo trompicado y buena estocada entera arriba pero tapando la cara al animal. Oreja:



¿Por qué no se pidió la vuelta al ruedo al toro si en nuestra opinión fue equivalente al de Prieto de la Cal? Ambos hicieron lo mismo: una entrada al caballo, donde por cierto cobró mucho más el guardiola que el veragua, y luego excelentes ambos en la muleta. La única diferencia es que el de Filiberto dobló las manos tres veces (recordemos que 'Cobradiezmos', cinco).

Ah, bueno, y otra diferencia clave: no había ningún amigo del ganadero Hernández para empezar a pedir a voz en grito la vuelta al ruedo y que los demás lo corearan, como sí ocurrió el otro día con un amigo de Prieto de la Cal presente en el tendido (reconocido todo esto que decimos por el que inició la petición de vuelta, lo pueden leer en su blog).

Otra corrida entretenida, dos de tres. Nos pareció muy bien la sorpresa de ver a un Esaú con ganas de agradar. Su brindis fue un detalle simpático. Filiberto apuntó algún detalle pero, salvo que alguien nos rectifique, era su tercera corrida y se nota. Y Gómez...¡Ay, Alberto! Che, aixina no podem seguir.

Los toros, por encima de los toreros en general. No nos molestaría que repitieran el año que viene pero, a ser posible, con seis guardiolas. Ya tenemos montada la feria de 2019: Prieto de la Cal con la corrida que se le quedará en el campo y que será cinqueña, los seis guardiolas y seis de los novillos que a Isaías y Tulio se le quedarán también el campo y que ya serán toros. Todo esto tampoco va a salir a un precio disparatado, ¿no les parece?

Eso sí, habrá que coger una linterna como Diógenes para buscar alguien que se quiera apuntar a torear...y poner una vela a santa Rita para que no haga aire.

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.