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viernes, 30 de octubre de 2020

¿AFEITARON AL MIURA EN LOS CORRALES DE LAS VENTAS?

Ésa parece ser la conclusión del juez de lo contencioso-administrativo de Madrid que ha dejado sin efecto cualquier sospecha relacionada con el célebre Tiznaolla, toro de Miura cuyas astas se enviaron a analizar en 2018. Ahí está, recién salido al ruedo:









Antes de seguir, les avisamos de que blogger ha cambiado la configuración para peor. Es un desastre y quizás aprecien algún defecto de presentación en los móviles (no en ordenadores o tabletas pero es que nos han vuelto medio locos). Si están con el móvil, pónganlo horizontal. O si no, vayan abajo de todo, le dan a VER VERSIÓN WEB, ponen de nuevo el móvil horizontal y se lee sin problemas. Tiznaolla se lidió el 3 de junio de ese año en san Isidro. Lo mató Román. Véanlo en el campo donde no nos negarán que luce bastante lustroso:












Aquí, durante el sorteo, donde ya se aprecia que ha perdido kilos y eso hará que se proteste de salida:










Ésta es de nada más saltar al ruedo:









Y éstas de cuando ya ha rematado en algún burladero:



















Tenemos el placer de mostrarles en esta entrada algunas fotos cedidas por el maestro Moore. A ese placer se añade el honor de contarlo entre los selectos lectores de nuestro modesto blog.











Presidía la corrida el señor Gómez Martín que fue quien ordenó el citado análisis ya que los pitones

“presentaban un aspecto externo bastante anormal, el escobillado era llamativo; lo vi, se lo comenté al veterinario que tenía a mi lado y le pareció significativo”


Esto es lo que vio el presidente, juzguen ustedes:









Discrepamos con el señor Gómez. Eso no es escobillado sino astillado. Uno de los hermanos Miura diría después '¿por qué yo y no otros?'  Les cayó una multa de seis mil euros si alguien no nos rectifica.

El abogado Moeckel, habitual en contenciosos de los taurinos, ha sido el encargado de solventar con éxito el recurso de Miura. Antes de leer algunas curiosidades de la sentencia, recordemos que no somos sospechosos de tener nada contra Zahariche. Recuerden aquí cuando dudábamos de las conclusiones en Céret con los pitones cuyo análisis reclamó la ADAC.


Todo el mundo sabe que los cuernos de los miuras son especialmente blandos. No tienen nada que ver con los diamantes de Juan Luis Fraile o Cuadri. Éste es Berrugo, el primero de la tarde aquel día:










Y a continuación pueden ver aquel Hurón de 620 kilos que mató Castaño en Pamplona en 2017. Primero, en los corrales del Gas y después en la foto de Jesús Diges con ese pitón derecho en la plaza. ¿Hubiera mandado el presidente de Madrid sus astas a analizar? Cuando los miuras son cornalones y se astillan, se interpreta como un accidente pero si son cornicortos, saltan las alarmas:


















Pero es que en la sentencia dice cosas llamativas. Por ejemplo, asegura que cuando Tiznaolla llegó a la plaza tenía sus defensas íntegras porque superó los dos reconocimientos previos. Aquí lo tienen nuevamente durante el sorteo:










Hombre, esos reconocimientos son visuales y ahí los artistas del afeitado te pueden dar gato por liebre con total impunidad. Nosotros sabemos con el cien por cien de certeza que un toro fue afeitado en una plaza de primera y se alabó hasta casi la náusea su trapío. Y eso que le habían cercenado ambos pitones ¡y además había fotos suyas en el campo donde lo comparabas y cantaba la gallina! O sea que lo de los reconocimientos que dice el señor juez lo ponemos en cuarentena.



Luego afirma una cosa totalmente peregrina, lean:

'La práctica ilegal del “afeitado” se produce poco tiempo antes de desarrollarse la lidia por resultar así más efectiva para la finalidad prohibida que con ella se persigue' 


¡Anda! ¿Desde cuándo pasa eso, señoría? Conocemos el caso de toros de una ganadería celebérrima que se lidiaron en una plaza torista y que pasaron por el barbero quince días antes del festejo. Nos parece que va usted un tanto despistadillo, ¿no cree?

Como lógica consecuencia de esta afirmación, se dice en la sentencia que, aunque los ganaderos son los responsables de la integridad de las astas, se viola su presunción de inocencia cuando se rebasa su ámbito de actuación. Quiere decirse que si la barbería tuvo lugar fuera de la finca como da por supuesto el juez, el ganadero es inimputable.


Esto es lo que afirma:
'El Delegado gubernativo adoptará las medidas necesarias para que las reses desembarcadas estén permanentemente bajo vigilancia hasta el momento de la lidia” (apdo 1) y que para ello “los Gobernadores civiles y los Alcaldes podrán disponer la colaboración de las Fuerzas de Policía a sus órdenes a fin de asegurar la correcta prestación de los servicios a que hace referencia el apartado anterior” (apdo 2), lo que vendría a confirmar que a partir de aquel momento el ganadero deja de ser el responsable de la integridad de las reses, porque esa labor pasa a ostentarla la autoridad gubernativa'













Dice a continuación que no hay prueba alguna de que el toro tuviera sus cuernos manipulados cuando llegó a la plaza 'sino todo lo contrario' (sic). Se deduce por tanto que los tenía impecables. Queda todo sin efecto y no hay condena a pago de costas porque el tema se presta... 


'... a fundada controversia entre las partes, respecto de las cuestiones fácticas y jurídicas por ellas planteadas'

Entendemos que exonera a la familia Miura del supuesto afeitado pero no entra en si realmente las astas estaban manipuladas. Según la sentencia, el toro llegó íntegro a la plaza y, si salió con esos pitones que van viendo en las fotos dando lugar a la sospecha del presidente, fue porque se le tocarían en las dependencias de la plaza. Lean en la sentencia:


'no constando, tampoco, que después y hasta antes de la lidia la demandante participara de alguna manera en esa manipulación fraudulenta, el recurso debe ser estimado ante la falta de imputabilidad de la conducta infractora'

Por cierto, fíjense en que dice 'en esa manipulación fraudulenta' y no 'en esa SUPUESTA manipulación fraudulenta'. Por eso hemos puesto la pregunta que han leído en el titular.

Pero, vamos a ver, señor juez. Vaya usted a las fotos del toro en el sorteo y del toro en la plaza y díganos en qué se basa para dejar escrito lo de 'manipulación fraudulenta' ¿Ustedes ven diferencia córnea entre el toro a las doce de la mañana y cuando salta al ruedo? Además, ¿qué sentido tiene afeitar un toro de seis? Éste fue el segundo, Laneto















Si realmente alguien tocó los pitones de Tiznaolla, la única explicación que se nos ocurre es que se los deteriorase y en la misma plaza los maquillasen. Pero, señores, estamos hablando de Madrid y además con el sorteo ya realizado donde no se apreció ninguna irregularidad. No nos cuadra nada.


Sin querer, el juez hace quedar en mal lugar al presidente Gómez Martín. Si examinó el toro en los reconocimientos y estaba perfecto, ¿cómo es que cuando saltó al ruedo lo vio diferente? ¿Quién controla entonces las dependencias y a los operarios que deambulan por ellas?












En el caso de los seis toros de El Vellosino afeitados en Huesca, el presidente ya avisó durante el reconocimiento matinal de que no suspendería la corrida para no provocar un altercado pero que mandaría todos los pitones a analizar porque aquello era un escándalo. Lo contábamos aquí. Los matadores fueron Ponce y El Juli y los toros, éstos:

















¿Qué consecuencias se derivaron de aquel ultraje? Pues que los dos maestros siguieron saliendo a la calle sin vergüenza y sólo un par de diarios aragoneses junto a nuestro modesto blog se hizo eco del monumental fraude. 

La sentencia nos hace concluir que si en un festejo las autoridades dan por bueno su reconocimiento visual de las reses, no ha lugar la sanción a ningún ganadero. Qué lejos quedan los años ochenta cuando cada año se sancionaba a una lista larga de ganaderos por fraude en las astas. En aquellos años no se la cogían con papel de fumar, lean por orden alfabético esta noticia de 1983:


























Pero hoy en día, ¿cuántas astas se envían a analizar al cabo del año? 
Como curiosidad, digamos que al bueno de Tiznaolla lo vimos disecado en uno de los pasillos interiores de la plaza de Las Ventas, en los aledaños del tendido 9. Como reclamo para las visitas guiadas exponen varios ejemplares de diferentes encastes y el de Miura es ése.









Felicitamos al abogado Joaquín Moeckel por su labor. Recordemos que en su día también evitó la multa a un diestro que, enfadado porque sólo le habían concedido una oreja, la tiró a la barrera mostrando el asco infinito que sentía aparentemente por el palco. Pues no, la sanción quedó sin efecto ya que el juez aceptó la eximente de la garrapata. Según parece, el diestro recogió el trofeo del alguacilillo pero vio el desagradable insecto afincado entre los pelos y el asco de su cara así como la violencia con que arrojó la oreja vinieron motivados por el pánico al ácaro. Ya ven que el maestro tenía más miedo a la caparra que al toro.




Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.