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lunes, 15 de mayo de 2023

FERIA DE SAN ISIDRO, 2023 (5). ESCOLAR: OTRO AZUL IMPROCEDENTE

Fue el primer azul para Pichorrongo en Madrid y por eso se le saltaban las lágrimas. No obstante, y a pesar de que pueda caer mejor o peor el personaje, ese pañuelo nunca tuvo que enseñarse ya que la 'excepcional bravura' del tal Cartelero no existió. Señoras y señores, que estamos en Madrid, que no hubo tercera vara, que las dos anteriores fueron de aquella manera, que no puede ser, hombre. Ah, y que se demandase de forma mayoritaria es irrelevante. Es lo mismo que cuando se pide mayoritariamente una segunda oreja.



En la corrida se apreciaron claramente las diferencias entre los cuatro primeros, que eran cinqueños y los dos últimos, cuatreños. Su juego se mostró variado y dio bastante que comentar. 

El primero fue listo y escarbador, el segundo pronto y humillador, el tercero noble con casta fue azuleado, al cuarto lo mató Chaves en el caballo, el quinto fue soso y bondadoso y el sexto blando y chochón.

Para el ganadero, primero y cuarto fueron difíciles, segundo y tercero muy buenos y quinto y sexto sosos y parados, aunque sin dificultades.



La corrida dio una media de 540 kilos. Estuvieron todos en puntas pero cuatro de ellos se astillaron. Los diestros decidieron no lucir los toros en varas, excepto un poco Gómez del Pilar, y fueron indigna y vilmente maltratados por la banda del castoreño.

Se notaba a la legua que el público estaba deseando aplaudir a los tres toreros hicieran lo que hiciesen porque son de los que gozan del beneplácito venteño.




CHAVES. Su primero era un pavo, muy ofensivo, degollado y largo. Le enseñaron un capote con desvergüenza nada más salir en un burladero para quebrantarlo y se astilló un pitón. Empezábamos bien, ahí lo tienen en el detalle del maestro Moore:



Desarmó a Chaves en el recibo. Lanzada trasera de Rivas en el primero,  donde el toro pelea pero se va suelto. Se agradece que lo colocara largo en el segundo pero se dedicó a escarbar y distraerse mucho antes de ir a recibir otro puyazo trasero saliendo suelto. Aplausos inconcebibles al piquero.

El tal Pocapena seguía escarbando y enterándose. Acto seguido a quien desarmó fue a Talaván.

Nos pareció un poco contradictorio que comenzase la faena bajando bien la mano al toro pero rematando todos los pases por arriba. Había que ir bien tapado porque el escolar a estas alturas ya se sabía la lección. 



Escarbaba y retrocedía ante Chaves pegando en seco el arreón. Le insistían desde el callejón en que ¡fácil, p'alante, fácil! pero eso era muy sencillo decirlo desde la barrera. En un instante en que se descubrió, le echó mano con el pitón derecho y lo paseó por la atmósfera. 




Cuando lo tuvo a su merced en el suelo, le perdonó la vida de milagro. 



Bien Chaves volviendo a la cara sin mirarse para intentar arrancarle pases. Creemos que con el zapatillazo el toro hubiera repetido y habría emocionado mucho al tendido pero los parones entre pase y pase quizá por las rachas de aire hicieron que cada vez se pusiera más violento. Ya saben que a estos toros no hay que dejarlos pensar.

Media tirando la muleta que escupe al momento, pinchazo con fe y esta media, trasera, saliéndose.



Su segundo era un cárdeno digamos que lucero en negro entrepelado, si nos permiten la expresión. Estaba perfectamente encornado:



Volvieron a enseñarle otro capote sibilinamente y de nuevo lo estrellaron contra el canto del burladero. Los peones de Chaves ya ven que hicieron de salida la misma operación en cada uno de sus toros. Qué curioso...

Bernal le pegó una paliza indecente al toro con el maestro de autista. El pobre animal se afligió claramente y se soltó del peto. Muy mal Chaves dejándolo debajo del caballo en el segundo y ordenando una carioca acongojante. Se fue suelto mientras la sangre le manaba casi por el costillar. Son muchas las veces que hemos visto al de Ledesma matar su segundo toro en el caballo o sea que no nos sorprendió en absoluto pero aun con todo, nos hervía la sangre viendo tanta vileza (recuerden aquí lo que hizo en aquella concurso de Vic).

El toro viajaba con el morro por el suelo pero tras la abyecta carnicería del primer tercio, se paró. Chaves llevó en el pecado la penitencia. Luego se lamentaba en el callejón sin que el entrevistador lógicamente le preguntase por qué había ordenado matar al de Escolar en el caballo.



Los televisivos pusieron a caldo al pobre toro cuando la culpa había sido del maestro. Media desprendida muy atravesada por escupirse claramente más descabello. Enfocaron su cara tras la muerte del toro y se le leyó en los labios: 'su p*** madre', expresión que no sabemos exactamente a quién iba destinada porque ha quedado claro lo acontecido en ese primer tercio bochornoso.




ROBLEÑO. Su primero era un cárdeno un poco oscuro, bragado y asaltillado:



Se venía como un tren y Robleño escuchó oles con el capote rodilla en tierra a pesar de que echó siempre la pierna atrás y no ganó ni un solo metro al toro.

Empuja de bravo a pesar de que lo distrajo la mala colocación del diestro en la suerte y de que le clavaron en el lomo. Muy mal Robleño poniéndolo en la raya en el segundo. Esta vez ya no peleó recibiendo la barrenada del Legionario.

Las banderillas cayeron de cualquier manera como se ve abajo pero el toro metía muy bien la cara.

Vimos a Robleño con demasiadas probaturas, demasiadas prevenciones e inquieto por el aire. El público estaba deseando aplaudirle pero parecía que tardaba en ver al toro. Le faltó decisión y para nosotros perdió la partida.



El toro terminó con el hocico lleno de arena pero entre una cosa y otra, Robleño se lo dejó ir. Se equivoca en la suerte contraria y pincha pegando el telonazo. Vuelve a equivocarse en la suerte contraria y vuelve a pinchar, con el toro cortándole lógicamente. Por fin cambia a la natural y vuelve a pinchar con el de Escolar ya muy resabiado. Otro pinchazo más, una media que escupe y entonces decide descabellar con el toro entero. A otros les silban por ello a base de bien. Con dos golpes acabó. Aplausos merecidos al toro e inmerecidos al maestro.



El quinto era un cárdeno oscuro, listón, cornidelantero, de mirada inquisitiva. Embestía al paso de salida, mala señal en esta vacada. Pensábamos que era estrellado pero lo del testuz era una rozadura:



En el primero se deja pegar una barrenada de cárcel con Robleño mirando y luego, dos picotazos más dejando el toro bajo el peto entre protestas por su desidia en la lidia.

Psicosis en banderillas aunque con el toro metiendo la cara con gran bondad. Robleño empezó molestando al toro con sus pases de uno en uno. Comparen el morro del toro con la poco académica postura del maestro. Eso en cualquier otro lo protestarían sin piedad:



El público jaleaba todo lo que hacía pero como el diestro esta tarde estaba mal dormido o mal despierto, no lo aprovechó. Cuando se dio cuenta de que el toro era un caramelo estaba a punto de sonar el primer aviso.

Se equivoca en la suerte contraria y pincha. Cambia a la natural y deja una casi entera, perpendicular, a capón y en el rincón, con degüello. Después en el callejón se lamentaba. 




GÓMEZ DEL PILAR. Salió con un terno de color indefinible y de dudoso atractivo. Su primero era un cárdeno claro de 509 kilos que salió muy sucio de chiqueros:



Puso bien al toro en suerte y Sangüesa se limitó a señalarle muy atrás y contrario, con poca pelea y levantando el palo enseguida. En el segundo lo quiso lucir dejándolo a veinticinco metros pero empezó a escarbar. Dado que el realizador de Mundotoro va de artista y se centró en la cara del picador, no vimos cómo se arrancaba. Marra, rectifica, no clava y decide no picar mientras el toro se va con poco castigo entre las protestas del respetable por no verlo en una tercera vara. Ya ven que su primer tercio no fue precisamente memorable. Es que éste es el toro azuleado.

Excelente Candelas en la brega, como siempre. Preveíamos una pelea de poder a poder entre Gómez del Pilar y un toro que podía venirse arriba en cualquier momento.

Brindó a Chaves. El toro sacó temperamento pero acompañado de nobleza y máxima humillación, con lo cual enseñaba las orejas al maestro aunque avisando de que no iba a regalarlas. Como se había tragado ya veinte pases bastante de perfil aunque entre ovaciones, el diestro se vino arriba y se confió. Observen su colocación:



Quiso tratarlo como a la ternera habitual y el toro le levantó los pies pero sin consecuencias. Tuvo suerte de no llevarse una cornada en el recto:



Fue una faena de treinta y nueve pases mas no vimos a Gómez del Pilar enseñando el muslo al toro como ha hecho otras veces. Lo aplaudieron igual, sí, pero... Eso no es, vean:



Se equivoca en la suerte contraria aunque entierra la espada, pasada y desprendida, saliendo muy bien por el costillar. El toro dobló rápidamente pero se levantó en un arrebato de casta para volverse a echar al poco. 



Oreja excesiva para nuestro gusto aunque merecidísima en comparación con otras que son de auténtico chichinabo en Madrid. Azul al toro cuyo juego en varas no fue para tan gran honor y menos en la capital del reino. Lo reiteramos por lo que nos dicen de que es la primera plaza del mundo.

En televisión insistían en que el toro había escarbado pero lo hizo muchísimo menos que Cobradiezmos y entonces nadie dijo ni mu.

El sexto era un cárdeno claro, chato, botinero, en Buendía:



Cuando lo había encelado bien en el capote a la manera chaconera, el toro lo desarmó.

Lanzada en el lomo y al rectificar, clava trasero recargando, con la sangre cayendo ignominiosamente por el costillar. Los televisivos, en lugar de censurar la carnicería, la emprendían con el pobre animal por soso, bobo, vulgar y sin raza. Es urgente la presencia entre los comentaristas de un abogado defensor del toro. En el segundo lo pone de cualquier manera para que le señalen ¡y el túrmix que no falte! Qué desastre... y así toda la tarde.

Brindó al público cuando el mejor brindis que podría haber hecho era preocuparse por haber lucido el toro en varas.

El de Escolar tenía la fuerza menos que justa y se limitaba a ir y venir como un animal vulgar, sin hacer honor a su hierro. Gómez del Pilar se puso pesado y escuchó protestas muy justas por ello. Fíjense en los pliegues nuestros de cada día:



En la siguiente imagen canta un carro:



Como es un diestro que ha reconocido públicamente que lo único que le preocupa a la hora de entrar a matar es la cuadratura de las patas, se equivocó dos veces en la suerte contraria y pinchó en ambas tapando la cara del toro. Tuvo la suerte de que el toro se echó. Al octavo cachetazo el puntillero lo levantó y sonó un aviso tras el que el maestro descabelló sin ponerse nervioso. Ya ven que la estocada fue un homenaje a López Simón, es decir, a la carrera, con el telón y con la mano estratosférica:



La corrida la emborronaron los dos cuatreños. Aparte, es una pena y una vergüenza lo de la suerte de varas en Madrid. Por eso no nos extraña que los fundadores del club 3Puyazos sean mayoritariamente abonados de esta plaza, donde se desprecia el primer tercio de manera tan indignante.

Gómez del Pilar pidió permiso al ganadero para quedarse con la cabeza del toro y éste se lo concedió. De todas formas, con las nuevas medidas cárnicas europeas, no es lo mismo que antes ya que en la plaza deben limitarse a desangrar al animal y mandarlo entero al matadero. Lo comprobamos personalmente en la pasada feria de 3Puyazos. 

De pequeños nos íbamos siempre al desolladero de la plaza de Tarragona a ver el despiece del último toro donde los matarifes actuaban como auténticos artistas. Eso ya no podrá ser. Pero es que alguien deberá aclararnos cómo se seccionarían los cuernos para mandarlos a analizar si no se puede tocar el cadáver del toro en la plaza. Recuerden que lo avisábamos en esta entrada a cuenta del afeitado.

No sabemos si estarán ustedes de acuerdo con la peculiar visión que hemos expuesto tanto del azul que sobraba como del trabajo de los tres diestros, con más sombras que luces para nuestro maniático gusto.  Nos vemos si así lo desean en la sección de comentarios. Ya nos defenderemos...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.








martes, 21 de marzo de 2023

JORNADA SOBRE ÚTILES DE LIDIA INNOVADOS. 2ª PARTE

Victorino llegó tarde a la sesión teórica matinal que presentábamos en la primera parte pero la clausuró con un discurso que pasaremos a glosar.

Empezó diciendo que era un claro partidario de la nueva divisa de punzón. Respecto al primer tercio, afirmó que ha evolucionado en contra del toro porque la corrida actual se ve en función del torero y eso provoca que no se luzca al toro y todos estén pendientes de la muleta. Dijo que se está picando con la puya más dañina de la historia y encima el 90% de los puyazos caen traseros, tapando la salida y barrenando (mientras decía esto hacía el gesto con el brazo).

Precisamente cuando salía del acto lo abordamos para preguntarle si recordaba cómo habían asesinado en el caballo su última corrida lidiada en Madrid (lo denunciábamos aquí). La imagen inferior es de la pesadilla que se repitió durante todo el festejo. Se aprecia saña y desvergüenza a partes iguales. Aplicando esa trituradora, también nosotros nos apuntaríamos a matar las corridas duras:



Victorino se acordaba tan perfectamente de ese ultraje que no podemos transcribir lo que nos dijo sin que nos dé su permiso. La conversación continuó así:


- Entonces, ¿por qué no lo denunció usted poniendo el grito en el cielo en los medios taurinos?

- Sí que lo hice.

- ¿Sí? Pues yo no me acuerdo...

- Sí, hombre, me quejé de lo que hicieron y además públicamente. Es lo mismo que hacía mi padre. Con él llegó a suspenderse una corrida en Las Ventas por problemas que tuvo con los picadores. 

- Lo normal es que los ganaderos callen cuando les matan los toros en el caballo, ¿por qué no se quejan en serio?

- Ya te digo que yo sí me quejo. De hecho, soy el único ganadero que se queja de la suerte de varas...


En aquel momento llegó Fernández Román, lo cogió del brazo y se lo llevó a comer. No dio tiempo a que le preguntáramos más cosas ya que la conversación duró un minuto y medio. Sobre aquella corrida suspendida en 1978 ya hablaremos otro día.

Volvamos a su discurso porque, para nuestra gran sorpresa, dijo que no veía fundamental sustituir la puya triangular por la innovada. Pero, mi alma, ¿no acabas de decir que la actual es la más dañina de la historia? ¡Si precisamente la nueva pirámide cuadrangular es la solución para conseguir el mismo desgaste del toro en el empuje a cambio de menores lesiones! Por contra, afirmó que para él la clave del primer tercio ni siquiera era el peso del caballo sino simplemente que estuviera bien domado (!). Se mostró partidario de cambiar la forma del peto, que debería adaptarse al cuerpo del caballo, un poco como fue en sus inicios.



Continuó proponiendo que se midiera el tiempo del puyazo pero no sabía cómo. Pues eso es algo que hemos propuesto en nuestro modesto blog con la idea de que el presidente pudiera usar un silbato y si el picador sigue barrenando sin hacer caso, multa al canto. Ya pueden suponer que tendríamos huelga de varas caídas hasta que no se retirase la medida.

Por lo que respecta a las banderillas con punzón, sí que se declaró firme partidario ya que en toros indultados de su vacada había visto heridas que equivalían a puyazos.

De la estocada dijo que hoy todo el mundo quiere que el toro muera pronto sin tener en cuenta la colocación del estoque, por eso estoy de acuerdo en buscar una espada más letal.

Como conclusión dijo que la tauromaquia atraviesa un momento muy delicado pero que hay que actuar sin complejos: se puede adaptar a los tiempos pero sin perder la esencia, haciendo pequeños cambios sin que nada cambie.

Nuestra monumental sorpresa surgió con su última frase: no me gustaría que algún animalista infiltrado en la sala usase algo de lo visto aquí para ir en contra de la tauromaquia. Se debía de referir a las fotos que había mostrado Julio Fernández para comparar heridas producidas por las puyas, cosa que pareció no gustar nada a Martín. Él se caracteriza por nadar y guardar la ropa y por eso hay que tapar cualquier cosa que insinúe que no estamos en el mejor mundo taurino de los posibles (recuerden esta entrada).

Por la tarde se aplicaron las innovaciones del Instituto en la plaza cubierta de Alba de Tormes. Hicieron el paseíllo Chaves, El Capea y Cortés, quien, como dijimos en la primera parte, sustituyó a un Morante que se cayó del cartel a última hora aunque envió su cuadrilla. Es curioso que precisamente no viniera el diestro que está más familiarizado con estos nuevos instrumentos. 



Los maestros actuaron desinteresadamente y los ganaderos trajeron sus toros casi gratis. Los que cobraron una pequeña cantidad fueron banderilleros y picadores.

No realizaremos una crónica del evento como las habituales porque no viene a cuento. Nos limitaremos a destacar los aspectos de las lidias relacionados con los útiles innovados.

1. Era este utrero de Montalvo:


Borja Lorente se equivocó al no colocarse a contraquerencia como estaba previsto. Ahí lo tienen. Se aprecia la nueva puya, el estribo protegido y una cámara que llevaba en la oreja:


Recuerden aquí antes de seguir lo que decía Navalón sobre el estribo asesino. Esto es lo que veía el picador desde su montura:



El primer puyazo duró 11 segundos, el siguiente 14 y levantó. Chaves preguntó al ganadero, que accedió a colocar la res una vez más. En la tercera entrada el picador marró, rectificó ¡pero trasero! Sigue siendo inconcebible que teniendo el toro ahí abajo rectifiquen con la contumacia injustificable de clavar atrás. El de Montalvo salió suelto. Quedó claro que con esta puya se rectifica clavando sin problemas, otra cosa es la colocación. Observen la poca sangre, que nunca debería caer por el brazuelo sino por delante de la pata:


Los dos primeros palos cayeron al suelo y dos más se desprendieron al poco. ¿Sería un accidente o algo que falló? Lo iremos viendo.

El utrero era de mazapán, blandito y paradito pero recuerden que había ido tres veces al peto. Mucho nos tememos que con la puya tradicional, el bicho habría quedado para el tinte.


Chaves lo mató de esta estocada contraria:


Tuvo el buen detalle de prohibir la rueda de peones y comprobar cuánto tiempo tardaba en morir. Se quedó en los medios como ven abajo y contamos 48" hasta que dobló tras acercarse a la madera. 


Cachetazo a la primera... pero ¿con la nueva puntilla? Es que no veíamos la cruceta:



2. Era este toro de Castillejo de Huebra, que salió rematando con gran fiereza en el burladero. Pareció quedar momentáneamente descoordinado de remos:


Ni una gota de sangre se apreció en ninguna de las divisas:


Iturralde sí se ubicó más a contraquerencia como fue la regla tras el error inicial de Lorente. El primer puyazo casi se le fue a la penca del rabo, en el segundo no aprieta y el bicho cabecea pero sin hacer ruido por el acolchado del estribo nuevo. Termina con un tercero en el cual lo acercan porque no va y cobra atrás. Llamó la atención la poca sangre que manó aunque en mal sitio.



Se cayó una banderilla y tres veces lo estrellaron contra el burladero antes de que saliese el maestro. En la muleta se le notó un poco derrengado de atrás, quería pero no podía y, a pesar de todo, aguantó más de sesenta pases de Gutiérrez.


Fue todo por la izquierda, cosa que siempre alabamos aunque en este caso coincidía con el pitón defectuoso. Estocada corta, trasera, tendida y atravesada más dos descabellos.




3. Era un toro de Bañuelos, mogón del derecho y muy blandito:


Fue la única divisa que colocó el maestro Sales puesto que la del primer toro se cayó tras la primera vuelta y la del segundo al inicio de la faena -ya no se caerían más porque el maestro tuvo que ir a decir cómo ponerlas correctamente-. El operario colocó las demás aunque se le fueron todas al lado derecho del toro:


Nada en el primero donde no pelea y mínima señal trasera en el segundo. Se cayó una banderilla. Por cierto, digamos que estuvieron brillantes con los palos tanto José Otero como Raúl Núñez. También destacaremos que puso mucho interés en parear bien el novillero jerezano Miguel Andrades.

Cortés fue el menos afortunado con su lote. Aquí tuvo que hacer de enfermero.


Estocada recibiendo que cae perpendicular pero con los gavilanes paralelos a la columna, con lo cual no se puede calibrar la efectividad del nuevo estoque ya que en esa posición no causa daños letales.


Descabelló a la primera como ven a continuación. El toro terminó su lidia con un ojo cerrado por el golpe que se había dado contra el canto de un burladero al principio:



4. El de Valdellán no era el cinqueño berrendo previsto porque sucedió algo insólito: como el ganadero no utiliza el mueco, cuando metieron el toro diez días antes para arreglarlo, se agobió y se le desató una hemorragia interna. Murió allí dentro. Julio Fernández nos comentó que nunca había visto una cosa igual, lo que nos confirma que el uso del mueco en animales a los que se acostumbra a ello redunda en la domesticación de los mismos, robándoles gran parte de la fiereza que deberían atesorar.

Salió este sustituto, de poca presencia pero que nos deparó una prestación excelente:


                           

Observen lo que decíamos de la divisa colocada en el lado equivocado:


Lorente en el primero le pegó una paliza de casi 20". En el segundo empuja y saca el caballo a los medios. En el tercero recibe otro severo castigo y cabecea pero con celo, no para quitarse la vara. La desagradable sorpresa llegó cuando Chaves consultó con el ganadero y éste no pidió ponerlo otra vez, ni siquiera dos más, como hubiéramos hecho si fuese nuestro. No entendimos esa decisión.


Se cayeron cuatro banderillas, con lo cual ya estábamos un poco moscas. La explicación fue que las nuevas banderillas de Sales llevan un tubo dentro de otro y el de abajo porta un tapón con el punzón. Es así para que el rehilete reduzca su tamaño con el movimiento del toro, esto es, se va plegando gracias a un muelle interno. Pues justo ahí va un celo que se desprendió más veces de lo debido quizá por la humedad. Quedaron los punzones clavados pero los palos no, con lo cual el efecto no fue el deseado. Esto tendrán que mejorarlo.

Observen en el tanteo de muleta la poca sangre del toro a pesar de que había cobrado lo suyo:


A Chaves se le venía rebrincadillo pero queriendo coger la tela. El maestro lo enseñó a embestir sin pegar tirones y terminó gustándose cuando el de Valdellán se entregó:


Estocada trasera perdiendo la muleta. Tardó 15" en doblar:


Cachete a la primera. Les avanzamos que al final nos enteramos de que el puntillero de Morante no usó la puntilla innovada sino la suya y no actuó por detrás sino siempre por delante. En conclusión, la prueba de este instrumento quedó en casi nada por el capricho del peón, aunque la puntilla de cruceta sí se usó en todos los remates finales.


En el arrastre del toro arrancamos a aplaudir suponiendo que nos seguirían todos los presentes. Pues tan sólo nos secundaron tres personas más, las pudimos contar porque era fácil. Una de ellas fue Álvaro de la Calle, vecino de localidad. Como nos consta que hay lectores de nuestro blog que conocen a Álvarez, le felicitan de nuestra parte por la prestación de su toro pero le avisan de nuestra crítica por no haberlo quemado en el caballo.

5. Era un toraco cinqueño de Domingo Hernández, badanudo y gordo:


Iturralde marra al relance y clava atrás en el primero mientras el toro empuja pero sin darlo todo: 


El segundo se le va caído y el tercero fue el mejor que pegó, con el toro viniendo de lejos pero tras escarbar a gusto (aunque eso, desde Cobradiezmos, ya no hay que mirarlo). En el cuarto tardea, escarba pero ahora sí bravuconea en un arreón de manso y estrella al caballo contra la barrera. Tras la imagen que ven siguió empujando y sacó a caballo y caballero hasta la segunda raya:


La sangre le caía por ambos lados pero siempre por delante del brazuelo (vuelvan a la primera foto). El Capea decía al final que estaba sin picar. Escuchamos cómo su interlocutor sostenía que así podía haber ido cuatro veces en lugar de masacrarlo en un monopuyazo pero el diestro insistía en que para ese toro, él hubiera preferido la puya tradicional. Cuando el interlocutor le insistía en que era la forma de que el toro hubiese acudido varias veces al caballo como gusta en Francia, El Capea zanjó la cuestión arguyendo que no estábamos en Francia sino en Castilla y que a ver en qué pueblo iban a pedir que el toro acudiese más de una vez al caballo. ¿Cuántos profesionales suscribirían sus palabras? Mejor no respondemos para no desanimarnos.

Se cayeron dos banderillas antes de que el diestro tuviera que resoplar lo suyo para intentar meter en cintura al de Hernández. Pensábamos que había agotado el depósito en el peto pero repitió con una intensidad que nos sorprendió (algo tendrá que ver la puya utilizada, estamos convencidos).


Dos pinchazos escupiéndose y media desprendida y pasada. Rueda de peones con el toro refugiado en toriles cantando su condición. El Capea pegó cinco descabellos sin fe ubicándose más lejos de lo debido. Cuando ya reclamaba el verduguillo tradicional, el animal dobló. Posteriormente también se quejó de que ese descabello nuevo no le iba bien porque era muy recto y él prefería el de siempre con la curva.  Cachetazo a la primera pero insistimos en que sin la puntilla innovada.



6. Era un toro negro de Galache, facado y calzado de pies. De salida se veía que tenía las patitas de alabastro:


Lorente picó trasero en el primero pero Cortés cortó con celeridad lo que era un inicio de paliza que no venía a cuento, y es que el picador ya se levantaba sobre la montura para hacer fuerza sobre el pobre animal. Segunda y tercera entrada fueron perfectamente olvidables.

Por fin no se soltó ningún palo pero hubo algún punzón que cayó en mal sitio, menos mal que no se trataba del arpón habitual:


Nosotros no damos tanta importancia como otros a lo de llevar la boca cerrada y con el galachito se confirmó. No la abrió en toda su lidia pero caminaba al tran-tran mientras el maestro lo cuidaba amorosamente en una faena de sanatorio con la muleta por la andanada. Ya dijimos lo de la mala suerte de Cortés con sus dos ejemplares:


Se alargó demasiado porque le apetecía estar en la cara del toro. Pues en el pecado llevó la penitencia ya que asistimos a un interminable sainete para cuadrar. Pinchazo aguantando, otro malo y estocada caída trasera con derrame. El de Galache dobló en el tercio a los 15" y, como estaba muy tapado y el caprichoso puntillero insistió en ir por delante, hasta la cuarta no acertó.



CONCLUSIONES:

- Fue una lástima que ninguna estocada estuviera en su sitio para calibrar a conciencia la letalidad de la nueva espada.

- Habrá que solucionar el problema surgido con las banderillas.

- La puntilla quedó sin probar salvo en los remates finales, donde no se aprecia su efectividad.

- Los ganaderos presentes quedaron muy contentos con la prueba.

- Los profesionales, todo lo contrario. En el coloquio posterior llegó a haber un rifirrafe con mucha acritud entre el albéitar Fernández y Paco María, que dio la impresión de que hablaba en nombre del colectivo de picadores presentes.

- El toro de las ganaderías cuya tienta se centra en la muleta (las llamadas comerciales, para entendernos) también está capacitado para aguantar tres entradas al caballo. Lo de que tienen los pases contados si se los luce en varas podría demostrarse una falacia con la nueva puya.


Como colofón les diremos que si la administración no obliga al cambio de útiles en futuras reglamentaciones o a base de disposiciones adicionales a las ya existentes, no hay nada que hacer. De hecho, muchos profesionales lo ignoran todo acerca de estas innovaciones. Si fuese por ellos, aquí no va a cambiar nada. Las pruebas las tenemos en lo que decía El Capea al acabar el evento, en lo que comentó el mismísimo Victorino sobre la puya y en cómo demostraron su neta oposición en el coloquio posterior otros profesionales presentes, especialmente picadores.

La única esperanza que nos queda, al menos en Castilla y León, es Irene Cortés, directora de la Agencia de Protección Civil y Emergencias de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio. Ha demostrado sobradamente su interés en tirar para adelante con estos útiles innovados. Es la Irene buena, si nos permiten la broma, y a ella tendremos que encomendar nuestro espíritu los aficionados al toro. En cambio, los feligreses de los toreros pueden seguir sumidos en su ignorancia. Para ellos, todo lo que hemos hablado aquí les da igual mientras sus queridas figuras sigan saliendo en hombros, eso sí, entre el incienso de los críticos paniaguados, faltaría más.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.