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miércoles, 28 de enero de 2026

EL DÍA QUE NICANOR MATÓ SIETE TOROS

Fue en la Beneficencia del 27 de abril de 1933, una corrida de ocho toros, de aquellas tan largas que no agradaban nada a Corrochano:

'son corridas caras y suelen salir malas ya que tienen el inconveniente de la fatiga que produce un espectáculo que por su duración se hace monótono; encima gravan el presupuesto y los precios, con lo que a poco que se desgracie la corrida, el público se llama a engaño y surge la protesta'

Suponemos que esta Beneficencia sería de las de antes, es decir, verdaderamente de beneficencia.

Aquel año de 1933 fue el de la muerte del conde de Santa Coloma en enero. Una semana antes de este festejo había debutado en la plaza de toros de Cabra un novillero de nombre Manolete. En la capital cordobesa se presentaría después, en agosto, en una corrida nocturna organizada por Camará. Y el día de Navidad también de ese 1933 moriría tras una operación de estómago Joaquín Villalta, el hermano y apoderado de nuestro protagonista. No estuvo presente en la corrida que comentaremos para desconsuelo del maestro, quien lloraba al acordarse de Joaquín mientras se lo llevaban en hombros.

                           

La corrida tuvo este cartel de abajo. Los seis toros de Albaserrada a nombre de Bernardo Escudero fueron remendados con dos del Duque de Tovar y salieron terciados pero duros y peligrosos, tan inciertos que un crítico escribió que fueron 'mixtos de bravo y de morucho'. El encierro dio una media de 496 kilos. Hubo lleno de no hay billetes:


Ya han visto a los maestros. Maravilla confirmaba la alternativa. Fue un fino torero madrileño del barrio de Maravillas. Tenía otorgada la Cruz de Beneficencia porque en 1930 hizo lo mismo que Fortuna en la Gran Vía (recuerden aquí). La diferencia es que el toro que se escapó deambulaba no por Madrid sino por Chinchón, donde cogió a varias personas sin consecuencias graves. El bueno de Antonio lo estoqueó en la calle haciendo honor a su apodo. Fue un diestro conocedor del oficio pero sin el coraje y la decisión suficientes para triunfar regularmente:


Manolito Bienvenida, uno de los hijos del papa negro, era la gran esperanza blanca, probablemente el torero más tristemente malogrado de todos los tiempos junto a Granero y El Yiyo. Se hablaba siempre de su afición desmedida, de su arte valeroso y de su toreo pinturero. Murió con veinticinco años de un tumor en el pulmón. Podría haber sido el mejor de los Bienvenida ya que era un torero largo como Gallito pero con más gracia y salero:


Domingo Ortega había celebrado su confirmación dos años antes de manos del director de lidia este día, el León de Cretas


En ese pueblecito de la zona del Matarraña, entre las provincias de Teruel y Tarragona, había nacido Nicanor el mismo año que Josep Pla, 1897. Si no conocen la comarca les recomendamos la excursión porque es muy bonita. Hablamos del triángulo entre Calaceite, Horta de Sant Joan y Valderrobles.


Ya les avanzamos que la corrida fue una de las más accidentadas del siglo XX dado que tres de los diestros terminarán en la enfermería. Por eso en el titular destacábamos que Nicanor matará siete de los ocho toros. Afortunadamente estamos ante uno de los estoqueadores con más facilidad de la historia:

                      

Recuerden aquella divertida crónica de Corrochano donde decía que alguna vez cuando los matarifes iniciasen el despiece de un toro muerto por Nicanor se iban a encontrar dentro al propio maestro, dada la fe con que se iba tras el estoque. El diestro era un ejemplo de algo tan fácil de decir como difícil de hacer: empujar la espada con el corazón.

Fíjense en cómo apunta con el palillo el morro del toro, arrastra los pies sin entrar a la carrera y no estira el brazo para darse ventaja ni levanta el codo para clavar a capón. Si viese los infames telonazos que pegan hoy los toreros cada tarde...

                      

El primer toro fue el de la confirmación de Maravilla. Ahí vemos a Villalta en la ceremonia y a continuación el primer pase del madrileño, que terminará matando ese animal sin novedad. Se llamaba Comedor:



Será en el cuarto cuando tras el tercer pase el toro lo prenda y cornee en el tercio medio del muslo derecho. Pronóstico, menos grave:



A su primer toro, el tercero de la tarde tras la muerte del segundo por Villalta, Manuel lo banderilleó clamorosamente. Esta foto no es de aquella tarde pero ilustra a la perfección el arrojo y la decisión del joven diestro:


Era un toro manso y rajado y a pesar de ello, el maestro, de verde y oro, lo brindó al público ('me habían dado una gran ovación en banderillas y esto me animó'). Fue andando de rodillas emulando a Machaquito, el primero que lo hizo según se dice. Le pegó un pase y el toro se lo tragó pero salió distraído. Manolito se levantó y lo persiguió. Cuando la res se volvió a fijar en él, otra vez lo desafió de rodillas en este ayudado por el derecho. Ahí lo tienen esperando al tal Mochuelo. Desde el tendido se oyeron algunos gritos de '¡no, no...!'


El crítico Don Quijote dirá después que no se puede torear un toro manso como si fuese bravo y que después pasa lo que pasa. Lo que pasó fue que el toro se venció y lo empitonó de esta guisa. Lo cornea en el mismo sitio que a Gallito en Talavera:


Mientras lo mantuvo en el aire ensartado por la ingle la plaza quedó sobrecogida. La cornada fue tremenda. Lo operó el doctor Segovia. El parte decía que era 'una herida por asta de toro en el pliegue inguinal derecho, con penetración en la cavidad abdominal, de pronóstico muy grave'. Nicanor lo aliñó y lo liquidó de una estocada. Al día siguiente diría: 'cuando vi cómo le manaba la sangre de la herida pensé que lo había matado'.

Al crítico Don Quijote le diríamos que pasa lo que pasa cuando un torero sale a por todas. Domingo ya le había avisado de que el animal apretaba mucho para adentro pero Manolo venía de cortar dos orejas en la Beneficencia del año anterior ante coquillas y no quería quedar por debajo de las expectativas. A su mozo de espadas le había dicho: 

'No hemos tenido suerte en Sevilla pero ahora vamos a la plaza donde más a gusto estoy, donde hay más afición y donde más simpatías tengo. ¡Qué a gusto voy a torear hoy! Estoy más contento que nunca y mira: la bandera está caída, no hay ni chispa de viento...'

En el hospital comentó:

'El primer pase salió bien pero en el segundo se me fue el toro. Me volví a hincar de rodillas. Sé que era temerario pero yo tenía ganas de hacer la faena. En el segundo pase me cogió, perdí el conocimiento y ya no recuerdo nada más. Si yo quiero, ese toro no me coge... pero salí a triunfar, a triunfar...'


Arriba ven al papa negro acompañando a su hijo en la clínica de la calle Goya. Es la habitación número 1 del segundo piso, donde la primera visita que recibió fue la de Nicanor tras cambiarse de ropa después del festejo. Todavía estaba bajo el efecto del cloroformo, que le duró nueve horas. Al día siguiente por la mañana, los médicos decían que creían poder salvarle la vida.

Ignacio Sánchez Mejías fue quien había dado la noticia por teléfono al patriarca de los Bienvenida suavizando las circunstancias:

'No te asustes, no es nada. Es que he estado en la plaza y prefiero ser yo quien te dé la noticia. Manolo ha sufrido un pequeño percance, tiene un puntazo en el muslo derecho, debajo del vientre, pero sin importancia...'

Contaba el papa que le contestó que iba a desplazarse desde su finca hasta Madrid y que llevaría a su mujer. Cuando Ignacio le respondió 'como tú quieras' se dio cuenta de que la cornada era muy grave porque si no, le habría dicho que no hacía falta alarmar a la madre. Aquí la tenemos con el hijo herido:


Recuerden que el cuñado de Gallito era amigo íntimo de la familia. Su sobrino era el dueño del inmueble donde asesinaron a Rafaelito Bienvenida (recuerden aquí). Y Pepe Bienvenida será quien donará sangre para la última transfusión a Ignacio antes de morir tras lo de Manzanares. A Pepe, que estaba en Salamanca en la finca de Graciliano, la noticia de la cogida se la dio el hijo Casimiro.

En el cuarto toro hubo un pique en quites. El albaserrada se frenaba un poco y pese a ello Domingo Ortega se echó el capote a la espalda para torear de frente por detrás realizando el cuarto quite. Esto tiene más riesgo del que parece, bastante más que el quite de la mariposa, recuerden esta entrada. Él mismo nos cuenta lo que pasó y que ven en la foto siguiente:

'El toro me avisó en el primer lance de que seguía frenándose pero en el tercero dio un corte brusco, inesperado, y me echó mano. Entonces me tiré encima de él para evitar el derrote con el pitón contrario, que es casi siempre el más peligroso y gracias a ello me salvé de una cornada mucho peor'


No pensaba que estaba herido pero al ponerse de pie brotó la sangre, que le manchó su vestido canela y plata. El parte decía que sufría 'una herida por asta de toro en la región perineal que interesa piel, aponeurosis y músculo elevador del ano; pronóstico menos grave'. En dos semanas se recuperó. Éste fue el tal Cartuchero, que como decíamos antes, en la faena de muleta corneará también a Maravilla, quien estaba sustituyendo a Ortega tras su percance:


Hubo una cierta polémica en la enfermería ya que cuando traían a Antoñito y a Domingo, el doctor Segovia estaba operando a Manolito. Le propusieron avisar a otros médicos presentes para que ayudaran pero dijo que las heridas de los recién llegados no eran tan graves como para que no pudiesen esperar.

Por cierto, se comentó que la cornada de Bienvenida había sido igual que la de Gallito, con la diferencia de que la trayectoria iba hacia abajo y en la de Talavera, hacia arriba.

Y Nicanor se enfrentó con la circunstancia de tener que quitar la vida a seis toros más:

'Me impresionaron mucho las tres cogidas pero en esos momentos hay que sobreponerse y tirar para adelante con lo que venga. ¿Sabe usted dónde encontré las fuerzas para no decaer físicamente y hacer frente a los nervios? En el público...'


El presidente retardaba la orden de salida al torilero en cada toro para dar un respiro al aragonés pero éste le indicaba con la mano que adelante con los faroles. Se quitó la montera y así anduvo hasta el final del festejo. Estuvo pendiente de todos los quites. Su terno, turquesa y azabache:

'Yo no veía más que toros en el ruedo: uno, dos, tres, cuatro... ¿cuántos irán? Había perdido la cuenta y cuando vi que algunos espectadores se levantaban en el tendido me di cuenta de que aquél debía de ser el último...'

Al sexto le cortó las dos orejas. Aquí lo ven banderilleándolo en una foto dedicada. El par es excelente, en una perra gorda, con los pies en el suelo y cuadrando en la cara. Sorprendió a todos que cogiese los palos:


Es este animal que ven abajo, Tabernero, del Duque de Tovar. Fue el único claro del encierro, vean cómo mete la cara:


Lo lanceó con un gusto que pocas veces se le había visto porque era torero celebrado solamente con la muleta y su famoso parón.


Lo mató de pinchazo y media en las agujas y le valió un triunfo inapelable. No es ésta una estocada de aquella tarde pero sirve para que nos volvamos a recrear. Los pies en el suelo, la mirada en el morrillo y la cruz, perfecta:


No fue precisamente un cañón aquella tarde. Para los curiosos anotamos su balance: al segundo, media y entera; al tercero, dos pinchazos y estocada más descabellos (para algún revistero tres pinchazos y para otros, cuatro; son las cosas de las crónicas antiguas); al cuarto, gran pinchazo ovacionado y gran estocada; al quinto, media lagartijera; al sexto, pinchazo y media que basta; al séptimo media y descabello y al octavo media desprendida.

Nicanor se ganó aquella tarde el favor de propios y extraños. Nadie discutió su actuación. Fue un triunfo 'de lidiador recio y de matador gigantesco', como escribió Don Quijote. Además era un diestro que irradiaba simpatía con su efusiva sonrisa. Salió en hombros pero ya lo anotábamos al comienzo...


La impresión general la sintetizaron los de La Fiesta Brava en su portada escribiendo esto:


Le preguntaron si se había visto en una igual. Dijo que no era nada partidario de matar seis toros por el esfuerzo físico que había que hacer pero que una vez le plantearon torear seis coquillas y accedió... con la condición de tener a Lalanda de compañero. Contó  que antes de aceptar pensó: 'a Marcial no lo cogen los toros... ¡y resultó cogido! Tuve que matar los seis...'

Hemos buscado a ver qué corrida fue ésa. Mano a mano mataron dos de Coquilla y ambas en 1924. En abril en Calatayud y en julio en Madrid. En esta última fue cuando mató los seis,  el día 13.

Todavía en la clínica, Domingo Ortega reflexionaba:

'Para el torero que quiere cumplir con el público siempre hay la posibilidad de la cornada. Sin este riesgo, ¿qué interés tendrían los toros? Una cornada es un acierto del toro y una equivocación del torero. Por eso son siempre los toros malos los que nos cogen...'

¿Qué les parece? Esto liga con lo que comentábamos en la entrada anterior donde Valle-Inclán decía que respirar el aire de tragedia era clave para la fiesta de toros. Aquí Ortega habla de que se respire el aire de cornada. Si eso se pierde, lleva razón: ¿qué interés tendrían los toros?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






miércoles, 3 de enero de 2024

LOS VERAGUAS PARA 2024

Nos fuimos como cada año por Navidad a echar una tarde en La Ruiza para ver los toros que hay previstos para el año que viene.


Hay veintidós, de los cuales habrá que descontar uno que se quedó feo de hechuras y dos que tiene apartados la comisión de Vic para su corrida concurso. Este jabonero berrendo aparejado será el titular:


Se llama Ligero. Así lo verá el torero:


Es cuatreño. Aquí pueden comprobar el aparejamiento del pelaje y la badana:


El reserva es este cinqueño un poco meleno, que impresiona más ya que, además de la edad, la foto está tomada de abajo arriba. A los toros, para lucirlos más, hay que enseñarlos a los veedores colocados en un altozano, con el hipotético comprador mirando desde abajo:


En la camada de 2024 sólo hay tres cinqueños. Este negro bragado astracanado y astinegro es uno de ellos:


Este otro barroso berrendo aparejado y acaramelado de pitones también gustó a los franceses pero su nota era inferior a los finalmente escogidos. Piensen que el toro que saltará al ruedo es una inversión porque si da buen juego podríamos ver en un futuro próximo una corrida entera de veraguas en Vic:


A su lado exhibía este otro su peculiar pinta. A ver si coincidimos:


Para nosotros sería berrendo en barroso, capuchino y ligeramente alunarado. De todos estos toros puede salir un par de corridas y aparte tres sueltos para un desafío, por ejemplo. 


Si los amigos que nos leen desde el antiguo Reino de Valencia tuvieran interés en algún ejemplar, este carifosco podría ser un buen candidato:


El melocotón de abajo es bizco del izquierdo y venía de pegar por la mañana una cornada en el brazuelo al que ven más abajo rascándose:



Por cierto, hace menos de un mes pasó una especie de tornado por una zona de la finca y tumbó de cuajo varios eucaliptus de más de treinta metros de altura. Todo sucedió en menos de una hora y a la eliminación de sombra para los toros hay que añadir cuantiosos desperfectos en las instalaciones. Por lo menos las lluvias han sido buenas y la finca lucía con un verdor primaveral:


Éste de abajo es uno de los sementales. Posa acompañado por un becerro melocotón que en breve y Dios queriendo será herrado por la madre del ganadero. Preguntamos si todavía se mantenía la costumbre de que doña Mercedes herrase siempre los becerros melocotones y, efectivamente, la tradición sigue en pie:


Volviendo a los toros del año que viene, aquí hay un jabonero claro, cornidelantero y cornialto:


Había dos negros berrendos aparejados. Éste es uno de ellos:


Dimos un paseo por las vacas. Alguna tenía el hijo recién nacido del día anterior. No es el caso de ésta, cuyo retoño es albahío:



Observen la madre de la izquierda porque siendo jabonera el becerro ha nacido negro. A pesar de que el jabonero es un gen dominante,  este becerro podría ser incluso nieto de un semental negro:


Otra vaca especialmente bonita:


Y aquí tienen dos novillos de los treinta que pastaban en otro cercado:



Vemos de nuevo al que defenderá el honor de la divisa en la feria de Vic. Por cierto, compartirá cartel con un toro que exhibirá el hierro de Vega Teixeira, que tiene estrecha relación con Prieto de la Cal:


Se lo conoce como el hierro de la espuela. Resulta que el padre del ganadero, teniendo ya los veraguas, compró al sobrino del Duque de Tovar lo que era del heredero más pequeño del duque, que había muerto en 1929. Fueron unas cincuenta cabezas más el hierro, poniéndolo todo a nombre de un sobrino suyo, Tomás de la Cal. 


En la época en que, a instancias de Domingo padre, los dominguines mataban los veraguas por todas partes tanto en España como en América, Tomás Prieto de la Cal y Dibildos decidió vender todo lo de Tovar. La cuestión es que los compradores fueron la familia portuguesa García Fialho. El abuelo compró el ganado con el hierro del duque a Tomás padre y posteriormente lo vendieron a los Vega Teixeira.


El círculo se cerró cuando el actual Tomás fue a buscar cabestros a Portugal precisamente a casa de los Fialho ignorando que habían sido los compradores de lo de Tovar. Fue el nieto quien le comentó lo que acabamos de contar.

En La Ruiza conservan la cabeza de un toro de Tovar al cual Cayetano Ordóñez cortó una oreja en la feria de san Miguel de 1953. Los toros de esa corrida fueron los últimos que quedaban a Tomás padre ya que había efectuado la venta poco antes. Se lidiaron a su nombre pero es casi seguro que conservando todavía el hierro de la espuela. Ahí tienen a Cayetano aquella tarde con el que triunfó, de nombre Garabato:


Alternaba con Dámaso Gómez y con Juanito Posada, quien, tras haber cortado una oreja a uno de Bartolomé el día anterior, salió con los pies por delante en este festejo tras recibir esta cornada:



Recordarán ustedes que hemos tributado en varias ocasiones nuestro reconocimiento a Posada. No lo vimos torear pero sí aprendimos de aquellas crónicas suyas que leíamos de pequeños. 

En la finca guardan la cabeza del Garabato a que nos referíamos. Aunque no lo parezca, Cayetano le cortó una oreja y es que en aquel entonces eran mucho más delicados con los trofeos y evitaban exagerar el despojo (nada que ver con la casquería que cortan actualmente de manera tan desagradable, sobre todo en Pamplona):


El ganadero tuvo el detalle de enseñarnos las notas que tomó aquel día el mayoral de don Tomás padre, que no era otro que el Doblado abuelo del actual, quien en su día amparaba a Belmonte. Vestía de corto todos los días del año. Pueden contar las 26 varas y los 8 derribos:


Y en esta foto se ve en el burladero a Tomás senior junto al conde de la Corte. Delante están los dominguines padre e hijo y entre ellos, con gafas oscuras, el Tomás de la Cal del que hablábamos antes:


Nos íbamos de la finca mientras caía el crepúsculo pero ya les amenazamos con que transcribiremos próximamente en nuestro modesto blog la charla que mantuvimos con el ganadero, quien, como siempre, no se mordió la lengua, ya verán.


Y nos despedimos con una foto de Rita Hayworth en La Ruiza (su familia procedía del pueblo sevillano de Paradas). La acompaña El Litri. Algún torero guasón le metía por la noche un becerrito en la habitación para ver si con el susto, la actriz salía corriendo por el pasillo en salto de cama... o en salto de nada.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.