Hay veintidós, de los cuales habrá que descontar uno que se quedó feo de hechuras y dos que tiene apartados la comisión de Vic para su corrida concurso. Este jabonero berrendo aparejado será el titular:
Se llama Ligero. Así lo verá el torero:
Es cuatreño. Aquí pueden comprobar el aparejamiento del pelaje y la badana:
El reserva es este cinqueño un poco meleno, que impresiona más ya que, además de la edad, la foto está tomada de abajo arriba. A los toros, para lucirlos más, hay que enseñarlos a los veedores colocados en un altozano, con el hipotético comprador mirando desde abajo:
En la camada de 2024 sólo hay tres cinqueños. Este negro bragado astracanado y astinegro es uno de ellos:
Este otro barroso berrendo aparejado y acaramelado de pitones también gustó a los franceses pero su nota era inferior a los finalmente escogidos. Piensen que el toro que saltará al ruedo es una inversión porque si da buen juego podríamos ver en un futuro próximo una corrida entera de veraguas en Vic:
A su lado exhibía este otro su peculiar pinta. A ver si coincidimos:
Para nosotros sería berrendo en barroso, capuchino y ligeramente alunarado. De todos estos toros puede salir un par de corridas y aparte tres sueltos para un desafío, por ejemplo.
Si los amigos que nos leen desde el antiguo Reino de Valencia tuvieran interés en algún ejemplar, este carifosco podría ser un buen candidato:
El melocotón de abajo es bizco del izquierdo y venía de pegar por la mañana una cornada en el brazuelo al que ven más abajo rascándose:
Por cierto, hace menos de un mes pasó una especie de tornado por una zona de la finca y tumbó de cuajo varios eucaliptus de más de treinta metros de altura. Todo sucedió en menos de una hora y a la eliminación de sombra para los toros hay que añadir cuantiosos desperfectos en las instalaciones. Por lo menos las lluvias han sido buenas y la finca lucía con un verdor primaveral:
Éste de abajo es uno de los sementales. Posa acompañado por un becerro melocotón que en breve y Dios queriendo será herrado por la madre del ganadero. Preguntamos si todavía se mantenía la costumbre de que doña Mercedes herrase siempre los becerros melocotones y, efectivamente, la tradición sigue en pie:
Volviendo a los toros del año que viene, aquí hay un jabonero claro, cornidelantero y cornialto:
Había dos negros berrendos aparejados. Éste es uno de ellos:
Dimos un paseo por las vacas. Alguna tenía el hijo recién nacido del día anterior. No es el caso de ésta, cuyo retoño es albahío:
Observen la madre de la izquierda porque siendo jabonera el becerro ha nacido negro. A pesar de que el jabonero es un gen dominante, este becerro podría ser incluso nieto de un semental negro:
Otra vaca especialmente bonita:
Y aquí tienen dos novillos de los treinta que pastaban en otro cercado:
Vemos de nuevo al que defenderá el honor de la divisa en la feria de Vic. Por cierto, compartirá cartel con un toro que exhibirá el hierro de Vega Teixeira, que tiene estrecha relación con Prieto de la Cal:
Se lo conoce como el hierro de la espuela. Resulta que el padre del ganadero, teniendo ya los veraguas, compró al sobrino del Duque de Tovar lo que era del heredero más pequeño del duque, que había muerto en 1929. Fueron unas cincuenta cabezas más el hierro, poniéndolo todo a nombre de un sobrino suyo, Tomás de la Cal.
En la época en que, a instancias de Domingo padre, los dominguines mataban los veraguas por todas partes tanto en España como en América, Tomás Prieto de la Cal y Dibildos decidió vender todo lo de Tovar. La cuestión es que los compradores fueron la familia portuguesa García Fialho. El abuelo compró el ganado con el hierro del duque a Tomás padre y posteriormente lo vendieron a los Vega Teixeira.
El círculo se cerró cuando el actual Tomás fue a buscar cabestros a Portugal precisamente a casa de los Fialho ignorando que habían sido los compradores de lo de Tovar. Fue el nieto quien le comentó lo que acabamos de contar.
En La Ruiza conservan la cabeza de un toro de Tovar al cual Cayetano Ordóñez cortó una oreja en la feria de san Miguel de 1953. Los toros de esa corrida fueron los últimos que quedaban a Tomás padre ya que había efectuado la venta poco antes. Se lidiaron a su nombre pero es casi seguro que conservando todavía el hierro de la espuela. Ahí tienen a Cayetano aquella tarde con el que triunfó, de nombre Garabato:
Alternaba con Dámaso Gómez y con Juanito Posada, quien, tras haber cortado una oreja a uno de Bartolomé el día anterior, salió con los pies por delante en este festejo tras recibir esta cornada:
Recordarán ustedes que hemos tributado en varias ocasiones nuestro reconocimiento a Posada. No lo vimos torear pero sí aprendimos de aquellas crónicas suyas que leíamos de pequeños.
En la finca guardan la cabeza del Garabato a que nos referíamos. Aunque no lo parezca, Cayetano le cortó una oreja y es que en aquel entonces eran mucho más delicados con los trofeos y evitaban exagerar el despojo (nada que ver con la casquería que cortan actualmente de manera tan desagradable, sobre todo en Pamplona):
El ganadero tuvo el detalle de enseñarnos las notas que tomó aquel día el mayoral de don Tomás padre, que no era otro que el Doblado abuelo del actual, quien en su día amparaba a Belmonte. Vestía de corto todos los días del año. Pueden contar las 26 varas y los 8 derribos:
Y en esta foto se ve en el burladero a Tomás senior junto al conde de la Corte. Delante están los dominguines padre e hijo y entre ellos, con gafas oscuras, el Tomás de la Cal del que hablábamos antes:
Nos íbamos de la finca mientras caía el crepúsculo pero ya les amenazamos con que transcribiremos próximamente en nuestro modesto blog la charla que mantuvimos con el ganadero, quien, como siempre, no se mordió la lengua, ya verán.
Y nos despedimos con una foto de Rita Hayworth en La Ruiza (su familia procedía del pueblo sevillano de Paradas). La acompaña El Litri. Algún torero guasón le metía por la noche un becerrito en la habitación para ver si con el susto, la actriz salía corriendo por el pasillo en salto de cama... o en salto de nada.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.