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viernes, 1 de agosto de 2025

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (29): MÁS SOBRE LA SUERTE NATURAL Y LA CONTRARIA

En la pasada feria de Céret comentábamos que Mario Vilau se había equivocado al entrar a matar en la suerte contraria y por ello había resultado cogido. Así lo captó el maestro Moore: 




Afortunadamente la cosa se saldó con una pequeña cornada de cinco centímetros que podría haber sido mucho peor si el novillo le clava el cuerno en el suelo, como ocurrió con el infortunado Víctor Barrio cuando el toro le perforó un pulmón.



Hay aficionados que nos impelen a olvidar nuestra cruzada con esto de entrar en la suerte natural o la contraria. Nos dicen que nadie mira eso, ni siquiera los profesionales, y que los toreros y su entorno solamente están pendientes de que el animal esté cuadrado. Antes de seguir digamos que esto último es una estupidez, como mantenemos nosotros desde siempre y nos confirmó Marcial Lalanda. Recuerden sus palabras, que transcribíamos en esta entrada:

"Igualar al toro es un mito sin ninguna eficacia técnica porque es una mentira en cuanto a necesidad para la ejecución de la suerte (...) El público advierte al torero cuando el toro no está igualado creyendo que no lo va a poder matar, que la suerte saldrá mal si el toro no junta las manos; existe la creencia de que pinchará en hueso. Pero el toro, al arrancarse, da unos pasos, se desiguala y, por tanto, la espada entra si se acierta. Si no se acierta, no entra".

El único beneficio de cuadrar el toro es evitar que tenga las manos en disposición de arrancarse. Digamos que es para ganarle un segundo la acción, nada más. Lo hemos intentado dejar claro también en esta entrada que titulábamos Cuadrar el toro no es una suerte. Es otro de los lugares comunes de la tauromaquia. 

Que no, señoras y señores, que vamos a seguir erre que erre con nuestra manía de las suertes natural y contraria porque estamos convencidos de que tenemos razón. Pocas cosas pasan para las innumerables veces que los diestros se equivocan de suerte y el toro hace por ellos al estar en el lado erróneo. Uno de los pocos que siempre se preocupa por acertar en la elección es Manuel Escribano. Él nos dará la razón si lee estas líneas.

La diferencia entre ambas suertes la explicábamos aquí y no la vamos a reiterar. Un amigo del blog que se mueve dentro del mundillo de los profesionales nos decía que eso no interesa a nadie. Dicen los de dentro que con la selección del toro a la que se ha llegado ya no hay tanta mansedumbre y que lo de escoger la suerte al entrar a matar queda para el Cossío y para maniáticos como nosotros.

Pues precisamente con lo de la selección nos están dando la razón ya que nuestra teoría siempre ha sido que al 90% de los toros hay que matarlos en la suerte natural. Con esa selección que ha ido eliminando la mansedumbre de carreta, más razón para venir a nuestra vera. ¿Por qué tanta entrada en la suerte contraria? Veamos dos ejemplos donde, aunque no dispongamos de la lidia completa, tiene toda la pinta de que ambos diestros se equivocaron y por ello se llevaron sendas cornadas de caballo.

Sergio Rollón fue gravemente herido en Valdetorres de Jarama. Por la reacción del toro, la misma que han visto en el de Vilau, salta a la vista que no era de suerte contraria, observen:



El resultado fue una terrorífica cornada que le afectó el triángulo de Scarpa más un coágulo en el pulmón. Aquí abajo tienen el vídeo. Algunos dicen que se echó encima del toro. Puede ser, añadiendo que es honrado y no pega el telonazo, pero es que ese giro del cuello del toro hacia su salida natural hace que pensemos que aunque se hubiera aliviado un poco, la cogida habría sobrevenido igualmente:



Erró también este invierno el pobre Emilio Macías entrando en la suerte contraria en Tlaxcala. Esta vez el toro le destrozó el recto en una de esas cornadas que duele sólo de verlas. Pulsen aquí.

No tenemos la lidia completa pero nos da la impresión de que equivocó la suerte. Se perfila en la contraria y se tira con rectitud pero el gesto del cuello del toro es clarísimo. Se va hacia su tendencia natural y le corta el paso:



La gran desgracia es que cuando lo voltea no permite que caiga al suelo sino que lo ensarta en el aire y lo mantiene en vilo durante diez segundos horripilantes:



El resultado fue la gravísima lesión de la que se ha ido recuperando lentamente. Es de esas cornadas que se sienten en el cielo de la boca, como la muy similar de Rafael Ortega en Pamplona ante un toro de Bohórquez, que contábamos aquí. En la enfermería le dieron la extrema unción.

Castaño entró al volapié en la suerte natural en Mont-de-Marsan. Su estilo es lamentable pero no vamos a insistir en lo dicho aquí:



El de Escolar era un toro aplomado y acobardado. Pues fíjense en que directamente aprieta para adentro de manera descarada y pasea al diestro por la atmósfera. Resultado: cornada de 10 cms. en el gemelo.



¿Saben lo que repiten los profesionales? Pues que donde el diestro lo vea, ahí está bien. ¡No, hombre, no! Donde lo vea no vale porque los toreros actuales no ven nada y con lo mal que los aconsejan, todavía ven menos. Recuerden otra cogida sin consecuencias por esa equivocación que vimos en directo en La Granja. Fue al novillero Francisco Morales un instante después de esta imagen:



En el callejón lo abordamos y nuestro diálogo fue éste:

- Maestro, si era un novillo bravo, ¿por qué entró en la suerte contraria?

- Es que lo he visto ahí y me he tirado.

- Pues cuando se perfilaba en la contraria estaba seguro de que lo iba a coger y así ha sido. Y ya me ha extrañado que nadie desde el callejón le avisase del peligro (dicho esto para que nos oyese el peón que estaba a su lado y que se giró para decirnos lo que sigue)

- Él lo ha visto y ya está. Ha corrido un riesgo y eso también está bien.

- Hombre, el riesgo hay que correrlo pero con cabeza y a un toro bravo siempre hay que matarlo en la suerte natural.

- Bueno pero lo ha matao y ya está. El novillo está muerto y él está aquí.

- Sí, pero podría estar en el hospital...

Con Vilau debió de pasar lo mismo. Lo vio ahí y entró a por todas. Es verdad que se tiró derecho y con toda la fe del mundo pero estamos convencidos de que el animal, por mucho que durante la lidia hubiera hecho algún gesto hacia tablas, era de suerte natural.

Nos dicen de su entorno que mata siempre en la suerte contraria, lo cual nos parece un craso error. Puestos a no pensar en qué suerte aplicar, que mate todo en la natural ya que es lo que pide un mayor porcentaje de toros. 

Bruno Aloi tuvo suerte en Santander. También entra en la contraria y el toro se abre y lo engancha aunque le perdona la cornada, véanlo aquí. Calzada, otro que tal baila. Miren la reacción de un novillo que pedía la natural:



Cuando Vilau, Calzada o Aloi lleguen a figuras tendrán un problema añadido y es que se las verán con toros mansinobles. ¿Qué es eso? Recuerden aquí la conversación entre Hernández y Delgado de la Cámara. Se trata de ese tipo de animal, el preferido de las figuras, que desarrolla una gran tendencia a tablas muy pronto, en cuanto se ve podido. Tiene mérito seguir consiguiendo que trague sin que se raje. Y ese mérito es el de las figuras, que no lo permiten y lo exprimen. 

Ahí se genera la duda de si entrar en la natural a un toro que no es manso o cambiar a la contraria porque ha cantado esa querencia hacia adentro dada su selección comercial (recuerden que don Juan Pedro Domecq avisaba de que esa selección degeneraba en mansedumbre). Le cedemos la palabra pero hagan el favor de leer esta entrada :



La ventaja es que ese norit, aunque tienda a tablas pero lo mates en la natural, es tan burro que difícilmente hará por ti aunque lo hayas frito a derechazos.

Y ahora, ¿qué hacemos con toros muy encastados que en un momento dado se rajan al sentirse podidos? Nos referimos por ejemplo a Santanero I de Ibán. Román le pudo y el toro se fue a tablas descaradamente al final de la faena, observen:



El diestro optó por la suerte contraria al ver eso. Le hemos dado vueltas al asunto y pensamos que se equivocó. Con un norit rajado no hay problema pero con el toro encastado sí porque a pesar de haberse sentido momentáneamente podido, tenderá siempre hacia su terreno natural y así pasó lo que pasó. La foto, tan oportuna como espeluznante, la hizo el aficionado escocés Sean Boyle:



Recuerden esta entrada con nuestro homenaje al maestro valenciano por lo que hizo ante ese animal. El mayoral Domingo nos daba la razón tiempo después cuando le preguntábamos al respecto. Respondía sin dudar que se equivocó entrando en la contraria. 

Empezábamos esta reflexión con eso de que no está de moda ni entre profesionales ni entre aficionados mirar la suerte natural o la contraria porque parece que en la actualidad no tiene ninguna importancia. De hecho, apostaríamos mucho dinero a que una gran mayoría de novilleros y de toreros ignoran de qué estamos hablando. No obstante, las cornadas causadas por equivocarse en esta elección resultan siempre gravísimas aunque afortunadamente no sean tan frecuentes como debiera derivarse de tanta contumacia.

Hombre, recuerden el mismo error de Gonzalo Caballero en Madrid que le llevó a entrar en la enfermería casi clínicamente muerto. Fíjense en la actitud del toro: 



La cornada fue en la pierna izquierda, ojo. Le partió la femoral:



Se lo dijimos personalmente en las Jornadas de Pamplona y nos dio la razón. Éste fue nuestro diálogo:

- Aquel toro de Valdefresno era de suerte natural, no de contraria como entraste.

- Sí, me equivoqué en la suerte contraria, me lo dijo después Escribano... es que yo soy de entrar a matar cuando lo veo claro (fíjense en que repite lo mismo que Gómez del Pilar, recuerden aquí).

- Pero es que sólo con un muletazo cambias la suerte y te puedes ahorrar un accidente...

- Sí, ya... es verdad.

- Es que te has llevado esas dos cornadas al entrar a matar ¡y en la pierna izquierda! Eso no puede ser (y asentía con la cabeza).

La otra cornada que le recordábamos también fue entrando a matar y se la pegó un toro de El Pilar en aquella durísima corrida de la sangre espesa, pulsen aquí.

Y Emilio De Justo, ¿qué? No está en silla de ruedas porque se le apareció la Virgen de la Almudena. Se equivocó entrando en la contraria y el toro de Pallarés lo volteó de mala manera. En nuestro titular de la crónica no lo tapábamos, recuérdenlo aquí:



Observen la siguiente foto del maestro Moore hecha desde el otro lado en la cual se aprecia con claridad que el toro ha girado completamente el cuerpo hacia su salida natural. Es un instante antes de que el diestro aterrice lesionándose en las cervicales con secuelas que llegan hasta hoy, tres años después. Y podría haber sido mucho peor:



¿Se han fijado en que la mayoría de equivocaciones que hemos visto consisten en entrar en la contraria a toros que son de suerte natural? La selección de los ganaderos ha hecho que haya desaparecido esa mansedumbre de buey para la que se recetaba entrar en la suerte contraria.

Conclusión: suerte natural para la gran mayoría de toros. La contraria, sólo para los que ya desde el primer tercio hayan mostrado una clarísima tendencia hacia los adentros. La duda quedará únicamente para el mansinoble rajadillo pero su condición dócil y bobalicona hará que una posible equivocación sea más llevadera.

Si ni los diestros ni sus mentores quieren seguir nuestro consejo, con su pan se lo coman pero luego que no vengan a quejarse de cornadas tan tremendas como las que hemos visto en esta entrada.

Ya que los chavales que han salido en el texto están en edad de aprender, enlazamos a continuación los otros capítulos de nuestra serie Las verdades del toreo de verdad. Por lo menos que los lean, aunque después no nos hagan ni caso:

La naturalidad al torear.

El Cordobés: cómo romper un toro y cómo se torea al natural.

Marcial Lalanda: entrar a matar.

Antoñete y el toreo desmayado.

Esplá explica qué es el temple.

El medio pase y el toreo de perfil.

Las verdades de un mayoral.

Verdades de Paco Camino.

Cañabate y el público de toros.

Cañabate, las fundas y el toro comercial.

Las verdades del Duque de Veragua.

Las verdades de K-Hito.

La Tauromaquia de Amós Salvador.

Así remataba El Viti los pases.

Las verdades de Corrochano sobre el toro de lidia.

Roca Rey, el que mejor descubre la muerte.

Así se coge la muleta.

Qué es el empaque.

Habla el torero desconocido.

Si hablas, no vuelves a torear.

Curro y las gaoneras.

Cómo coger el capote.

La mano izquierda de Dios.

Cuadrar el toro no es una suerte.

Tauromagia.

El peligro del pase de pecho 

Morder el capote

Verdades de Paco Camino

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 31 de julio de 2024

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (28): EN LA MUERTE DE PACO CAMINO

Se nos va Pepe Luis la semana pasada y lo sigue Paco Camino en cuestión de días. ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Con qué temple habrán recibido estas dos noticias Curro, Paula o El Viti? Aunque para Camino lo del temple en los toros era un camelo... Luego nos lo contará.

Su padre Rafael, que fue primero novillero y luego banderillero en la propia cuadrilla de su hijo, lo llevó a la pila bautismal envuelto en un capote de paseo. En un año toreó aquí 99 corridas más 58 en América, o sea, 157. Salvo que alguien nos rectifique, eso únicamente lo superó El Cordobés, de quien por cierto Camino siempre habló muy bien. Lo que sí pudiera ser un récord es cuando una tarde en México llegó a dar once vueltas al ruedo tras cortar cuatro orejas y un rabo (Pueden ver aquí su faena al del rabo: toro mansurrón al que consigue encelar, colocación muy discutible, estocada bien ejecutada, comentarista bullanguero y público enardecido).



¿Quién ha sido más inteligente que él con un toro ahí delante? Hablamos de los últimos setenta años porque su capacidad innata sería parangonable a la de Gallito. Siempre repetía que si uno no es capaz de pensar en la cara del toro está perdido.

Todos los presentes en un tentadero en Mirandilla quedaron boquiabiertos al ver salir un niño de diez años que paró una vaca como si tal cosa. Se llamaba Paquito y venía de Camas. No obstante, cuando ya retirado fue ganadero, ir a tentar a su casa era meterse en la boca del lobo. No tenía ninguna piedad con los chavales, igual que Diego Puerta.



Esa facilidad torera que de niño provoca asombro en la afición se suele trocar, tras tomar la alternativa, en molestia e incluso indignación. Ha sucedido lo mismo con todos los maestros de mente privilegiada. 

Admiró especialmente a Ordóñez: el mejor torero que yo he visto, sin duda. Y como estoqueador, a Rafael Ortega: matando, yo a su lado no valía nada.

Igual que hicimos con Pepe Luis, en esta necrológica vamos a arrimar el ascua a la sardina de nuestro modesto blog ya que Camino sostenía postulados equivalentes a los nuestros. Desafortunadamente hoy los ignoran o tapan los críticos paniaguados, que son quienes deberían defenderlos.



Hace ocho años le dedicábamos un capítulo de Las verdades del toreo de verdad, pulsen aquí. Hoy lo ampliaremos como homenaje póstumo al maestro. Dejemos ya de emborronar esta entrada con nuestra cháchara y cedámosle la palabra. A ver qué nos cuenta sobre diferentes aspectos de los toros que seguro serán de su interés.


- SOBRE LA ESTOCADA: fue mi padre quien me enseñó a matar. Me insistía en no mirar nunca los cuernos sino el morrillo, ésa es la clave. Hoy en día lo que hacen es pegar trapazos al entrar a matar y encima pierden la muleta...



- SOBRE EL TORO ACTUAL: sí que es verdad que se mueve menos que en mi época, parece que esté más dormido. Pero cuando empecé también decían que el toro de Joselito y Belmonte se movía más y era más listo... Hombre, la verdad es que el toro actual ha perdido fiereza y ha ganado en docilidad porque los ganaderos buscan el toro bueno para el torero. Ahora es... menos espabilado, no sé... Además las figuras no salen de sus cuatro ganaderías predilectas.



- SOBRE LA MANDANGA: he sido lo que he querido, no lo que ha querido el público. Nunca fui ambicioso ni tampoco quise ser el número uno.

- SOBRE LA MULETA: la muleta, siempre por delante. Los que torean con la muleta retrasada son toreros de medios pases, no de pases enteros como a mí me gusta. Y al natural también, hay que presentar la muleta adelantada y apoyada en la pierna izquierda. No como otros que torean con la mano izquierda pero apoyan la muleta sobre la pierna derecha.


FOTO: BOTÁN

- SOBRE LA CASTA DEL TORERO: antes en el toreo teníamos más guerra entre nosotros, era algo más temperamental, demostrábamos más genio. Ahora todo está más... más tranquilo. Falta raza en la plaza para no dejarse ganar la pelea, para hacer quites, que se vea que uno está enfadado... ¡es que hoy no se enfadan!

- SOBRE LA BRAVURA: la bravura tiene que ser el equilibrio entre fiereza y nobleza pero hoy hay un exceso de suavidad, de nobleza bobalicona. Eso que dicen muchos toreros ahora de que han disfrutado delante del toro a mí no me ha pasado nunca.



- SOBRE LA CABEZA AL TOREAR: hay que tener la cabeza fría ante el toro. Cuando estaba a gusto, nunca me emborrachaba. Veía al público volcado y entonces pensaba: "vamos a matarlo, que la gente ya está caliente"

- SOBRE DIEGO PUERTA: ha sido el único que algunas tardes me obligó a ponerme al cien por cien... bueno... al cien por cien no me puso nunca, ¿eh? Pero sí llegó a dejarme bastante preocupado. Es que no te dejaba respirar, te hacía sentirte muy incómodo en la plaza. Era un verdadero gallo de pelea.



- SOBRE EL INDULTO: nos estamos pasando con los indultos. Vemos ganaderos que son amigos del torero, le guiñan un ojo y empieza lo del ¡no lo mates! Sólo quieren propaganda... Los presidentes deberían ser quienes fuesen serios y cortasen todo eso.

- SOBRE CÓMO SE TOREA HOY: se torea más en línea recta, pocos toreros llevan el toro detrás de la cadera. Por eso falta hondura.

- SOBRE LA RIVALIDAD: antes nos peleábamos en la plaza pero después coincidíamos por ahí las diferentes cuadrillas, ya que nos veíamos a menudo, y hablábamos sin problemas. Hoy ya no se ven tanto y, claro, por eso, como se ven tan poco, cuando coinciden en los patios de caballos se dan besos... Es que yo veo que se pegan cada beso... ¿Quién iba a venir a besarme a mí en un patio de caballos, hombre? En la plaza lo que hay que tener son enemigos, ni un amigo.



- SOBRE EL TEMPLE: bah, lo del temple ha sido un camelo total. El temple sería acomodarse a la embestida del toro, algo que no se puede imponer o crear. A ver quién va a templar un toro de salida con toda su fuerza. Con el capote yo sólo he visto templar a un torero: Ordóñez. Hombre, si te echan una burra que embiste a dos metros y medio por minuto... Luego podrán decir que yo he templado menos pero es porque me dejaba los toros más crudos que ninguno.

- SOBRE LOS TRINCONES DEL TOREO: (nos remitimos a lo que el propio Camino contaba aquí).

- SOBRE ENTRENAR PARA TOREAR: para torear hay que estar fuerte pero yo no he entrenado nunca. Eso sí, el torero no puede despistarse saliendo por la noche a tomar copas y yendo por ahí de cachondeo. Pero tampoco es que haya que estar entrenando todo el día. Que si al gimnasio, que si corriendo p'alante y p'atrás... Si el toreo no es para correr, hombre, ¡es para estarse quieto! La muñeca es la que manda, junto al cerebro y al corazón. Yo siempre he sido un poco perro. No he toreado nunca de salón ni tampoco he entrenado. Veía a Curro toreando de salón en el campo de fútbol, cruzándolo de un lado a otro... pero yo no. 

(Efectivamente, es algo que los más adictos leyentes del blog ya conocen porque lo contábamos en esta entrada).



- SOBRE EL TORO DE SANTA COLOMA: es un toro listo, me gusta su mirada, se define rápido, no se deja engañar fácilmente, tiene más viveza, es un toro rápido... es otra cosa.

- SOBRE LIGAR: el público brama cuando se ligan los pases. Para ligar es imprescindible dejar la muleta puesta y quedarse en el sitio. No hay que cruzarse y adelantar la pierna todas las veces sino que hay que quedarse un poco al hilo aunque nunca fuera de cacho.

- SOBRE CUÁNTOS TOROS MATÓ: dicen que Pedro Romero mató cinco mil... yo creo que seguro que lo habré sobrepasado.



- SOBRE LA PEOR CORNADA: fue en Aranjuez, en 1980. Me cogió un toro y tardé ocho meses en recuperarme. Muchos pensaban que estaba acabado con casi cuarenta años pero decidí torear un par de temporadas más sólo para que viesen que no me daba miedo, que no me había rajado.

(Cuando lo llevaban a la enfermería decía: ¡no respiro...!, me ha matado como a Joaquín... Se refería a su hermano, de cuya muerte en Barcelona hablábamos aquí. El parte médico de Aranjuez ponía: una herida en región cervical de 25 centímetros, que penetra desde el cuello en cavidad torácica fracturando tres costillas, con desgarro de la arteria mamaria y el hemotórax correspondiente y una segunda en hueco poplíteo izquierdo que produce destrozos en los músculos gemelos. En la foto del ABC se ve la segunda cornada del parte ya que la primera se la pegó el toro de Ibán estando en el suelo)



- SOBRE LA NATURALIDAD: el toreo debe tener armonía, profundidad, sencillez... sin esforzarse. Hay que torear sosegado, sin dar nunca la impresión de que estás forzado o agobiado.

- SOBRE LAS FAENAS LARGAS: hoy pegan doscientos pases a los toros. En mi época eran veinte o veintidós y al día siguiente venía la gente con la ilusión de volver a verte torear. Pero es que ahora te haces pesado, aunque seas muy bueno, pero eres pesado. Antes te tocaban un aviso y te morías de vergüenza, hombre... Al día siguiente venía un compañero y te lo recordaba: ¿Qué, ayer tararí, eh? Y tú, una vergüenza...



- SOBRE SU GANADERÍA: en los tentaderos la vaca que no me gusta o me causa dudas, directa al camión y al matadero porque como empieces a dudar, no vas a ningún sitio. Yo no llevo ni libro ni nada. La que sale buena se queda y las otras se van. Llevo cuarenta años con la ganadería en la cabeza, sin libros, sin notas, nada. Ah, y si la que se quedó de madre da mal una vez, va fuera también.




¿Qué les han parecido las verdades de Paco Camino? Quizá los aficionados más jóvenes se hayan sorprendido por esas opiniones especialmente críticas acerca de lo que acontece en el ruedo. 

Sobre su forma de torear, aparte de lo que ha dicho, destacaremos sus verónicas con las dos plantas de los pies asentadas sobre la arena, algo en lo que siempre insistía. Coincidía en ello con Curro Romero. En esta foto hay una buena dosis de empaque, recuerden que lo definíamos aquí.


FOTO: BOTÁN

También son recordados sus lances de frente al costado. Intentaba echar los brazos un poco por delante para traer toreado al toro. Se trataba de que esa suerte no se transformase en un banderazo como sucede casi siempre (recuerden lo explicado aquí).



Repetía que el brazo que no torea debía colgar en vertical, relajado, no apoyando la mano en la cadera. Y el torso, ni de perfil, ni totalmente de frente, siempre dando el medio pecho...

Descanse en paz el maestro. Parece ser que en el cielo tienen prisa por montar un festejo. De momento va a ser mano a mano...



Como es verano y tendrán tiempo para leer, nos despedimos enlazándoles las otras entradas de nuestra serie sobre Las verdades del toreo de verdad. Pulsen sobre cada título y accederán directamente:

La naturalidad al torear.

El Cordobés: cómo romper un toro y cómo se torea al natural.

Marcial Lalanda: entrar a matar.

Antoñete y el toreo desmayado.

Esplá explica qué es el temple.

El medio pase y el toreo de perfil.

Las verdades de un mayoral.

Verdades de Paco Camino.

Cañabate y el público de toros.

Cañabate, las fundas y el toro comercial.

Las verdades del Duque de Veragua.

Las verdades de K-Hito.

La Tauromaquia de Amós Salvador.

Así remataba El Viti los pases.

Las verdades de Corrochano sobre el toro de lidia.

Roca Rey, el que mejor descubre la muerte.

Así se coge la muleta.

Qué es el empaque.

Habla el torero desconocido.

Si hablas, no vuelves a torear.

Curro y las gaoneras.

Cómo coger el capote.

La mano izquierda de Dios.

Cuadrar el toro no es una suerte.

Tauromagia.

El peligro del pase de pecho 

Morder el capote

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 

jueves, 14 de diciembre de 2023

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (27): '¡ESO ES DE "CHALAOS"!'

Los lectores más fieles recordarán que dedicábamos dos capítulos de nuestra sección Verdades del Toreo a cómo coger tanto el capote -aquí- como la muleta -aquí-. 

La frase del titular está relacionada y la decía uno que fue director de Escuela Taurina en Madrid hace más de cien años: don Francisco Sánchez Povedano, esto es, Paco Frascuelo, el hermanísimo. Parece ser que no nació en 1843 como figura en el Cossío sino en 1841, con lo cual sería mayor que El Negro y además habría sido el primero en usar el apodo de Frascuelo.

Nosotros tenemos especial cariño al hermano de Salvador ya que fue quien inauguró junto a Lagartijo en 1883 la plaza de toros de Tarragona, a escasos veinte metros de donde escribimos estas líneas. Luego comentaremos algo al respecto pero antes hay que aclarar el titular, que se refiere a lo que ven en la siguiente foto:

Javier Arroyo


En la escuela madrileña de Paco aprendieron muchas cosas Gaona o El Papa Negro, por ejemplo.

Antes de seguir, aclaremos para los amigos que nos lean desde fuera de España que lo de 'chalao' es vocablo coloquial que equivale a loco, chiflado, maniático, atontado... La anécdota del título nos la cuenta otro de los discípulos de aquella escuela, Antonio Sánchez, de quien hablábamos aquí. 

Paco Frascuelo tenía fijación con la forma de coger el capote. A veces lo estiraba en el suelo y ordenaba a un pupilo que lo cogiese. Rápidamente intervenía a gritos: '¡Así no, hombre! ¡Que eso no es un felpudo, que es un capote de torear!' Censuraba muy agriamente esa costumbre realmente zafia de morder la esclavina del capote para plegarlo sobre el pecho. Es algo que nosotros aprendimos de pequeños cuando leímos un célebre artículo de Cañabate hablando de ello. Pero cedemos la palabra a Sánchez:

'Paco Frascuelo nos enseñaba de todo. La primera lección que me dio fue sobre cómo ha de cogerse el capote. Me tiró uno por el aire y lo cogí al vuelo de cualquier manera. Entonces me dijo: 'así, no; el capote se levanta siempre por la esclavina ¡y sobre todo, no lo sujetes nunca con los dientes! ¡Eso es de "chalaos"!


Raúl Doblado


Casi se nos saltaban las lágrimas al leer hace poco estas líneas porque desde muy tierna edad nos hemos quedado solos censurando esa atrabiliaria manía de comerse el capote. Lo hacen todos ya desde novilleros, nadie les avisa de que es una zafiedad. 

Lo peor es que dos toreros preocupados por la liturgia de la Tauromaquia y que nos consta que tienen muchos libros de historia del toreo en casa, muerden la esclavina como dos 'chalaos'. Nos referimos a Morante y a Octavio Chacón. Como ninguno de los dos leerá estas líneas, si alguno de ustedes los conoce, les hace llegar nuestra opinión. 


Marcelo del Pozo


Lo lógico si se quiere plegar el capote sería sujetarlo un momento con la barbilla, nunca mordiéndolo. Antonio Bienvenida era otro que luchaba contra molinos de viento contra esta costumbre. Se ve que hizo este pareado que suscribimos en todas sus letras:

'No muerdas más el capote / que eso es de sucio o de zote'

Lo de zote equivale a ignorante, patán o zafio. Lo de sucio está claro.

Recuerden que en esta crónica se lo censurábamos a Pablito Aguado:



Bah, todo esto es clamar en el desierto cuando actualmente la liturgia taurina es algo que todos desprecian. Se quitan las zapatillas para torear, tiran los avíos en desplantes grotescos, fuman en el callejón, brindan toros que son un insulto al respetable, piden el cambio de tercio sin desmonterarse, se colocan mal en el ruedo, van con el estoque simulado... Por cierto, pulsen aquí para recordar quién fue el primero en usarlo. Es que precisamente el citado Sánchez contaba que iba andando con otros torerillos desde su taberna de Mesón de Paredes hasta Puerta de Hierro sosteniendo durante todo el trayecto una barra de hierro más pesada que un estoque: 'lo hacíamos para coger fuerza en la muñeca porque entonces siempre se toreaba con la espada de verdad'. Ese recorrido son 8,5 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. ¿Qué dirían Sánchez o el director de su escuela si viesen la ridícula espadita de bambú del bueno de Robleño, que parece comprada en los chinos?



Pues ya conocen nuestra teoría sobre morder el capote. Es la misma que la de Joaquín Vidal, quien también leyó a Cañabate. Decía que había que olvidar lo de cambiar la seda por el percal y decir cambiar la seda por la tela de mascar. Nosotros seguiremos insistiendo en ello aunque tengamos tan poco éxito en nuestra cruzada como el de Paco Frascuelo, Antonio Bienvenida, Vidal o Díaz Cañabate.

No nos vamos sin hacer un breve recordatorio a lo que sucedió aquel viernes, 21 de septiembre de 1883 cuando se inauguró la plaza de Tarragona aprovechando las fiestas de la patrona Santa Tecla. La capacidad era para unas 14.000 personas, bastantes más que la de la plaza de Madrid entonces, y ostentaba uno de los diámetros más largos de España. Tengan en cuenta que en aquel año la ciudad no pasaba de los 20.000 habitantes. A la derecha de esos árboles está nuestra casa, que es la suya:



Fueron toros de Antonio Hernández López para Lagartijo y Paco Frascuelo. Pastaban en la zona de Colmenar y venían de Vistahermosa con un refresco jijón, divisa morada y blanca. Mataron once caballos aquella tarde:



Paco estuvo bien a secas matando dos. Lagartijo triunfó en el quinto y le dieron el toro. El sexto lo mató el sobresaliente Valentín sin novedad.

Al día siguiente sábado se repitió el cartel pero con toros de Félix Gómez aunque la corrida resultó bastante más discreta.

¿Tendría Lagartijo la desagradable costumbre de morder su capote? Paco Frascuelo seguro que no. Y apostaríamos a que el califa tampoco.

Ninguno de los dos debió de ser el primero que mordió un capote. Como decía Cañabate, seguro que fue un torero hambriento... de ganas de torear.


FOTO: Paloma Aguilar

Nos despedimos enlazándoles las otras entradas de nuestra serie sobre Las verdades del toreo de verdad:

La naturalidad al torear.

El Cordobés: cómo romper un toro y cómo se torea al natural.

Marcial Lalanda: entrar a matar.

Antoñete y el toreo desmayado.

Esplá explica qué es el temple.

El medio pase y el toreo de perfil.

Las verdades de un mayoral.

Verdades de Paco Camino.

Cañabate y el público de toros.

Cañabate, las fundas y el toro comercial.

Las verdades del Duque de Veragua.

Las verdades de K-Hito.

La Tauromaquia de Amós Salvador.

Así remataba El Viti los pases.

Las verdades de Corrochano sobre el toro de lidia.

Roca Rey, el que mejor descubre la muerte.

Así se coge la muleta.

Qué es el empaque.

Habla el torero desconocido.

Si hablas, no vuelves a torear.

Curro y las gaoneras.

Cómo coger el capote.

La mano izquierda de Dios.

Cuadrar el toro no es una suerte.

Tauromagia.

El peligro del pase de pecho 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 

martes, 4 de julio de 2023

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (26): EL PELIGRO DEL PASE DE PECHO

Algunos hablan de pase de pecho con la izquierda o con la derecha pero lo canónico es que sea sólo con la izquierda. Si se da con la derecha es un simple pase por alto. Esa es la distinción que siempre hacemos en este modesto blog.

No vamos a tratar en esta entrada de la ejecución de ese pase porque la conocen ustedes de sobra. Solo diremos que con cualquiera de las dos manos hay que tratar de que el toro describa una pequeña curva. No vale el pase de pecho recto como prodiga Urdiales. Antoñete decía que a él tampoco le gustaba el otro extremo, el que forzaba demasiado al toro a irse por la hombrera contraria. Lo calificaba despectivamente como sobaquero. El Juli los hace así y a nosotros no nos parece tan mal como a Chenel aunque éste decía que el ideal era a medio camino entre el que lleva al toro recto y este que se va por la hombrera contraria.

Hecha esta introducción lo que nos va a ocupar a continuación es un comentario sobre el peligro que supone este pase. Recuerden que a Manolete, cuyo valor era a prueba de bombas, el pase de pecho o por alto no le gustaba nada precisamente por lo que vamos a comentar. Tiene un peligro que normalmente no llega al tendido y que a Morante le ha costado un disgusto recientemente. 


FOTO: Jero Morales

Hagan ustedes el favor de dejar la lectura un momento y pónganse en el comedor de su casa a torear de salón. Compongan la figura para empezar a embarcar al toro en un pase de pecho. Imaginen que en lugar de la mesa camilla están ante un cinqueño con toda la barba. Pues fíjense en que en esa posición cualquier extraño que haga el toro los va a coger a ustedes con muy poca defensa o, como decimos en Cataluña, con la orina en el vientre. 

Un torero que ha sufrido dos veces percances en este pase ha sido Javier Cortés. Y otro, como decíamos antes, Morante en Badajoz hace unos días. El toro de Marqués de Albaserrada que lesionó gravemente en un ojo a Cortés no tenía nada que ver con la ternera que rompió una costilla a Morante. Pero es que la peligrosidad de ese pase no depende de la mala idea del toro. Queremos decir que rematando con el de pecho puede producirse una cogida grave tanto si lo que tienes delante es un marrajo como si es un norit.

Observen el caso de Morante, que era el del norit pues estaba pegando pases a un borreguito de Cuvillo. Tras el último pase en redondo no se enmienda y el torillo se da la vuelta. Esa forma de ligar sorprendió cuando Ojeda empezó a prodigarla, hoy ya no. Lo denominaban 'hacer el ocho':



El toro traga tranquilamente. Piensen que a un toro verdaderamente encastado es muy difícil hacerle el ocho porque en el momento de girarte, con que te vea un poco la pierna puede irse al bulto. Ojeda se lo hacía siempre a chotos asfixiados. Aquí no hay problema y sigue la tela:



Pero está tan moribundo que no tiene fuelle para que su viaje llegue hasta el final y se queda debajo. Observen las manos porque se ha parado a la mitad:



Ahí pega el tornillazo, derriba al diestro y es cuando lo lesiona en la costilla:



Ya ven que no ha sido mala idea del toro o que el diestro haya cometido un error sino que en el pase de pecho o por alto hasta la ternera más dócil puede pegarte el susto como a Morante. Hombre, respecto a la docilidad, observen abajo la actitud del torillo. Tiene al hombre a su merced y se dedica a contemplar el panorama. En instantes como éste de abajo es donde los toreros notan claramente la diferencia entre unas ganaderías y otras:



Si en el de pecho tienes ahí un toro con malas pulgas te puede pasar lo que a Javier Cortés con el de Marqués de Albaserrada en la concurso de Madrid. El recorrido de aquel toro era cortito pero tiraba el gañafón y en un pase de pecho le dio en el ojo. 



Esta es la secuencia desde que se gira para rematar:





Y vean abajo las manos porque el toro se ha quedado a mitad de viaje, igual que el de Morante. La cabezada que pegó al de La Puebla le rompió una costilla y a Cortés le vació un ojo:


El mismo Cortés tuvo en 2018 otro susto cuando no se enmendó para rematar con un pase por alto y el toro lo prendió. Fue aquel desafío donde se rechazaron los tres de Palha y entró Hoyo de la Gitana junto a los de Pallarés. Un toro de esta última vacada que había quedado para el tinte tras el caballo se lo llevó por delante en el remate. Vean en las tres fotos de Javier Arroyo lo que decíamos antes: hagan el favor de ensayar el inicio del pase de pecho en casa y se darán cuenta de que estás vendido si el toro hace un extraño. Eso es lo que sucedió aquí:



Tuvo mucha suerte tanto en la caída como en que luego el toro no hizo carne:




Relacionado con la colocación en estos pases de pecho, hemos asistido a una cosa llamativa en la pasada feria de San Isidro. Cuando el diestro no se enmendaba e intentaba ligar con el remate por alto, se oían pitos para que se cruzara. Hablamos de toros muy parados que te permiten cambiar de ubicación los pies ya que si la acción es continua no hay lugar a la protesta. Todos los diestros acusaban la recriminación y daban un pasito hacia adentro. Pues en nuestra humilde opinión, con ello no asumían más riesgo sino que lo minimizaban. Bueno, en la nuestra y en la de Andrés Vázquez.

Y es que el diestro corre más peligro ahí al lado sin enmendarse que dando el pasito para ubicarse en la zona ciega y encima echar la muleta al ojo contrario para que así el toro embista hacia afuera. El Niño de Villalpando hablaba de que se solía pegar en los pases de pecho o por alto un toque con la punta de la muleta a ese ojo contrario para desplazar al toro. Él insistía en que no había que rectificar nunca la posición:


'Cuando se ha dado el natural, la muleta debe quedar colocada para enganchar la repetición del toro y el torero no debe retirarla ni esconderla en su cuerpo para echársela otra vez delante. No se puede rectificar la postura cuando un momento antes te has jugado la vida en cuatro o cinco naturales sino que hay que exponerse o a que el toro te coja o a que te salga el pase de pecho'


Si vuelven a la secuencia de Cortés y la tarascada en el ojo, éste sería el momento en que se oyen pitos y el diestro da un paso hacia adentro, alarga la muleta hacia el ojo contrario y se alivia:



Nosotros lo entendemos igual que Andrés Vázquez, por eso no comprendemos esos pitos antes del remate que lo único que hacen es que el diestro se alivie asumiendo menos riesgo que si se queda quieto. Las tres cornadas que hemos relatado en esta entrada fueron ocasionadas porque tanto Morante como Cortés se quedaron quietos. Si se hubieran enmendado no habrían resultado heridos.

Ya ven qué pejigueros somos y con qué minucias nos entretenemos. Muchas veces nos preguntamos que a quién deben de interesar estas cuestiones técnicas. Es posible que ni a los propios toreros. 


FOTO: Jero Morales

Confiemos en que sí interesen a los selectos lectores de nuestro modesto blog. Si están muy aburridos, ya saben que en las etiquetas de la derecha pueden pulsar donde pone verdades del toreo para consultar las veinticinco entradas anteriores

Bueno, como sabemos que les va a entrar pereza, les damos el trabajo hecho. No tienen más que pulsar en cada una de las frases de abajo para que les lleve directamente al contenido. Es que hay que repasar todo lo que allí se dice para poder dar la batalla a los taurinos. Si no tenemos argumentos, al final se llevan el gato al agua y nos hacen comulgar con sus ruedas de molino. Y no tenemos que ceder ni un palmo de terreno.

Como decía aquí Bleu, los dos bandos están claramente alineados en el campo de batalla y el nuestro, como la guardia imperial, morirá pero no se rendirá:


'Los aficionados a toros somos los menos en comparación con los aficionados a toreros pero la razón está de nuestra parte y quizás sea para nosotros la victoria. Si es así, lo sentiré por los fenómenos y lo celebraré por la fiesta nacional, de nuevo triunfante'


La naturalidad al torear.

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Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.