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miércoles, 28 de enero de 2026
EL DÍA QUE NICANOR MATÓ SIETE TOROS
miércoles, 31 de enero de 2024
¿VETOS? NADA NUEVO BAJO EL SOL
Los seguidores de nuestro modesto blog saben que no entramos en interioridades sobre cuestiones personales de los toreros. Por ejemplo, no hemos hecho ninguna mención a la historia del frustrado matrimonio de Ortega. Es verdad que alguna vez hemos contado anécdotas un tanto privadas pero casi siempre referidas a diestros ya fallecidos. Se acordarán de cuando comentábamos la poco taurina circunstancia de que Manolete no sabía nadar (pulsen aquí).
Hoy vamos a hacer una relativa excepción con la historia del supuesto veto de Roca contra Luque. No intentaremos darles las claves para solucionar el entuerto dado que los rumores que hemos oído no son para dejarlos por escrito ya que no pasan de eso, rumores. Simplemente será una excusa para traer a colación lo frecuente que ha sido la costumbre de vetar en la historia del toreo. Hablamos siempre presuntamente, claro, porque jamás se dejan pruebas de ello, sólo faltaría.
Está claro que lo de estos dos maestros es más una animadversión personal que una rivalidad profesional, por lo poco que sabemos. Lo que nos sorprende es que muchos aficionados se lleven las manos a la cabeza con la posibilidad de un supuesto veto.
Balañá o Pagés, alias Cokito Pelao, sabrían manejar esta situación. Primero echarían más leña al fuego, luego utilizarían a la prensa taurina paniaguada para extender el incendio y por fin anunciarían varios mano a mano donde se acabaría el papel. Recordarán que Pagés retrasó la alternativa de Litri para seguir ordeñando un año más la vaca de los billetes tirando de la rivalidad novilleril entre él y Aparicio. Ambos sumaron en 1949 un total de más de ciento sesenta novilladas y los tres se llenaron los bolsillos a base de bien. Lo contaba así de claro este hombre:
En la historia de la tauromaquia lo de los vetos ha sido casi el pan de cada día. Pregunten al rejoneador Diego Ventura o a la torero Cristina Sánchez.
Pero hemos tenido también problemas de diestros con respecto a ganaderías, como fue el famoso pleito de Bombita. Precisamente la exigencia del maestro provocó que la empresa de Madrid vetase a él y a Machaquito, cosa que favoreció a otros diestros que ocuparon sus lugares. La cosa terminó mal para el bueno de Bomba, que pasó a la historia como el malo de la película. Pocos saben que ha sido el tercer maestro que más miuras ha matado, tanto en números globales como en la media por temporada, siempre por encima de Gallito, sin ir más lejos (recuerden lo que contábamos aquí).
Hoy en día no podemos hablar de que las figuras tengan vetadas ciertas ganaderías pero como se circunscriben a las que consideran más cómodas para sus intereses, el resto es como si estuvieran vetadas, no de derecho aunque sí de hecho.
Sin salir del ámbito ganadero, recordemos el problema que tuvo Belmonte con la Unión y a la que decidió plantar cara. Y al revés, hablando de ganaderías vetadas por el Pasmo, apunten la de Palha porque se retiró sin matar un solo toro de ella. Gallito mató seis en los dos primeros años de alternativa. Después no diremos que la vetó pero la realidad es que no quiso ver uno más ni en pintura.
Hubo un veto famoso de los ganaderos capitaneado por el Duque de Veragua. Se habían anunciado toros de Martínez para Belmonte y Pastor. Se desecharon por falta de trapío y se sustituyeron por veraguas. Belmonte se negó a torear y Vicente lo secundó. El Duque no los perdonó.
Dos que estuvieron vetados por las empresas y lucharon por superar el veto con su guerra de guerrillas fueron El Cordobés y Linares. Por otro lado, toreros como José Fuentes, Ángel Teruel o Paco Camino se quejaron en algún momento de estar vetados por El Cordobés. Y Linares, igual que César Girón fueron vetados en Colombia. Hoy no sabemos si las empresas tienen vetados a algunos toreros pero nos gustaría escuchar lo que comentan en privado maestros como Ureña o Perera.
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| FOTO: Alberto Roldán |
No se olviden de lo que pasó con el veto a los toreros mexicanos capitaneado por algunas de las figuras de la época. Hablando de figuras, el propio Gallito al principio no veía de buen grado compartir cartel con el jorobeta, como denominaba a Belmonte. Su apoderado Pineda aceptaba a Belmonte en los carteles pero con la condición de que fuese con las ganaderías que podían dejar en evidencia al trianero. Lo mismo pasó también al comienzo con aquel otro maestro al que Gallito despreciaba: 'Bah, ése no sabe torear'. Era Gaona. Recuerden todos esos tejemanejes de José aquí.
Sánchez Mejías fue vetado por la Unión de Empresarios en 1925. En tiempos más recientes Victoriano Valencia siempre acusó a Antonio Ordóñez de tenerlo vetado. Se acordarán ustedes de cuando se habló públicamente de que Cayetano no quería compartir cartel con Morante. Algo sabe Curro Vázquez de eso. Y lo de las figuras vetando a Fandiño también es de sobra conocido. Al diestro fallecido le caían por todas partes ya que también tuvo que sufrir vetos por parte de las empresas.
Ojo porque hubo un veto al revés: de los toreros respecto a la empresa. Sucedió en 2015 cuando todas las figuras excepto Manzanares se negaron a actuar en Sevilla.
También hemos tenido diestros que han vetado la retransmisión de sus corridas por televisión, entre ellos Morante. Asimismo, se plantaron ante la pequeña pantalla por una cuestión de derechos de imagen Joselito 'El Moreno' y José Tomás aunque finalmente El Juli no quisiera sumarse. Lo cuenta aquí, libro que comentábamos para ustedes en esta entrada:
Antonio Bienvenida denunció el afeitado y la respuesta de sus colegas fue que se negaron a torear con él. Hablamos de personajes de la talla de Antoñete, Rafael Ortega, Ordóñez o Pedrés. Si aquello no fue un veto en toda regla, que venga Dios y lo vea. Tuvo que entrar en carteles con diestros de inferior categoría que lo que querían era torear... aunque fuera con Antonio. Sin embargo, es justo reconocer que hubo otros como Juan Posada, Manolo Vázquez o Cayetano Ordóñez que no se sumaron al citado veto y siguieron alternando con él, cosa que los honró.
Con este repaso a vuelapluma ya es suficiente. Pueden echar un rato entretenido relacionado con todo esto leyendo las lamentaciones de tres toreros en esta entrada. Y ya que estamos, recuerden esta otra donde Bernadó hablaba claro y Manolo Chopera no salía nada bien parado. Acerca de vetos sufridos pregunten también sobre Chopera a Joselito Arroyo, ya verán. Otro que sabe lo que supone ser vetado es Pepe Luis Vargas. Si coinciden con él, le preguntan por Matilla...
¿Qué se puede hacer en el mundillo si alguien te veta? Absolutamente nada. ¿A quién puedes reclamar? Al maestro armero. ¿Dónde quedan los derechos del trabajador? No se contemplan. Y lógicamente nunca se encontrarán pruebas de los supuestos vetos porque los protagonistas no son tan torpes como para dejar estos malolientes cambalaches por escrito.
Bueno, Paula daba una solución. Él sufrió a mediados de los setenta el veto de una figura 'que me quitó hasta de mi pueblo'. El remedio que había según él para terminar con los vetos era 'irse a los que te vetan y matarlos a palos o esperar a que se cansen de hacerte daño, que es lo que yo he hecho'.
Si en verdad hay un veto en el affaire que nos ocupa, ¿a quién beneficia que no coincidan en el ruedo? Dicho de otro modo, si toreasen juntos, ¿quién tendría más que perder, Luque o Roca? Pues en nuestra modesta opinión, ninguno de los dos porque ambos se enfrentan siempre con el medio toro o directamente con la ternera. Un hipotético mano a mano entre estos dos se saldaría con la inexistencia de la suerte de varas y la posterior lucha por ver quién pegaba más pases al toro, igual que Stajanov pegaba con el pico al carbón en su mina de Siberia. Si dilucidasen sus diferencias ante toros encastados, podríamos discutir sobre qué sucedería pero con lo que torean habitualmente, no perderemos ni un minuto, no vale la pena.
Por todo lo dicho nos extraña que ahora haya tantos que se rasguen las vestiduras a cuenta de la presunta historia de odio entre el español y el peruano diciendo que esto de los vetos en los toros es intolerable. O los aficionados se están dejando llevar por el desconocimiento o, lo que sería peor, por la hipocresía ya que no hay nada nuevo bajo el sol.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
domingo, 28 de enero de 2024
UN RABO DE IDA Y VUELTA
Todo aficionado se acuerda de la primera corrida de toros a la que asistió. Lalanda siempre recordaba que la suya fue la de la despedida de Bombita, cuando se lo llevaban en hombros agradeciéndole lo del Montepío.
El niño Rafael Vega fue a los toros por primera vez el día del Corpus de 1925, tenía diez años. El cartel lo tienen aquí abajo. Reaparecía Belmonte en Sevilla en medio de gran expectación, con casi lleno y ovación de gala al diestro al acceder al ruedo. Además daba la alternativa al Niño de la Palma:
A su primero, que fue lidiado en tercer lugar, le cortó el rabo. En el ABC titularon: 'Belmonte no tiene piernas', destacando la inmovilidad con que había trasteado al santacoloma de Félix Suárez, con divisa roja, blanca y celeste. Rafael nunca olvidará esa corrida y en esos momentos ni se imaginaba que algún día sería él quien cortase un rabo alternando con Terremoto. Éste es el momento de la alternativa del Niño aquella tarde. Lo del testigo es una moda posterior:
Rafaelito ya sabía lo que era torear porque sus hermanos Francisco y José se dedicaban. Minuto llevaba una escuela taurina y fue quien lo vio un día en un tentadero y pensó que el gitano estaba hecho de la misma madera que su hermano mayor en cuanto a arte pero del segundo en cuanto a valor. Adoptará idéntico apodo y por ese motivo en las crónicas de la época se refieren a él como Gitanillo III.
Será torero artista y medroso o, como escribía Carlos Abella, de ánimo frágil. Bastantes veces escuchó los tres avisos. Como todos los artistas, necesita que salga su toro pero ojo porque Antonio Bienvenida lo pone entre sus favoritos junto a Armillita, Pepe Luis, Lalanda, Nicanor, Fernando Domínguez, Barrera y, por encima de todos, Domingo Ortega.
Hay una cosa indiscutible: Rafael Vega de los Reyes no habrá sido el más valiente pero sí el mejor bailaor entre todos los toreros. Lo certifica el citado Bienvenida con ocasión de un viaje que hacían a América varios diestros en el mismo barco, el Cabo de Buena Esperanza. Gitanillo dio un recital secundado en el escenario por Cagancho mientras Pepe Luis y Rafael Ortega Gallito cantaban.
Ya retirado tuvo un célebre tablao flamenco en Madrid, El Duende, otro en Marbella y después también un bar en la capital, Gitanillo's. En el primer local fue donde cantó Antonio Mairena por primera vez en Madrid sin más compañía que la del guitarrista 'y sentado, como mandan los cánones', decía. Pulsen aquí los aficionados a este arte.
Volvemos a los ruedos. Han pasado nueve años desde aquel rabo de Belmonte en Sevilla y el niño Rafael tiene ahora diecinueve. La única corrida de la feria de Vitoria anuncia seis toros nuevamente de doña Carmen. El cartel no puede ser más artístico y encima los toros colaboraron con sus embestidas, especialmente el tercero, Campanero:
El pobre Manolito sí fue un torero verdaderamente malogrado, no como Gallito. Belmonte había sido obligado a saludar tras el paseíllo. Aquí lo ven en una imagen de aquella tarde al natural, con las zapatillas apuntando al toro:
Aquel año de su reaparición Belmonte había firmado una exclusiva con Pagés donde se aseguraba un mínimo de 25.000 pesetas por corrida, cantidad que aumentaba considerablemente en función de la asistencia de público. Toreó diecinueve festejos, con lo que se iría al medio millón de pesetas de la época, tirando muy por lo bajo.
1934 se recuerda por su triunfo en Madrid en la segunda inauguración de Las Ventas el 21 de octubre. Fueron otra vez murubes de Carmen de Federico, los mismos con los que había compartido cartel en la capital en aquella última corrida de Gallito en Madrid donde le arrojaron almohadillas y salió muy dolido (recuerden esta entrada). Aquí tienen al de la calle Feria en una estocada ese 21 de octubre. Llama la atención la posición del toro, como si se le hubiera echado encima en el último momento o el diestro no se hubiera perfilado correctamente (?):
Pero volviendo a Vitoria, aquella tarde será Gitanillo quien se lleve el gato al agua. Salió ese Campanero que decíamos antes y en la primera entrada mandó a caballo y caballero al callejón. Lo aseguran tanto la crónica del diario Ahora como la de Fiesta Brava, o sea que será verdad. Después se ve que Rafael le hizo una faena que se siguió en pie desde el tendido, con el respetable enloquecido. Lo había brindado a Belmonte y a tal señor, tal honor.
Fíjense hasta qué punto llegó la locura que lo mató de 'excelente pinchazo, estocada atravesada y cuatro descabellos' y, a pesar de ello, ¡le dieron el rabo!
Esto sería inconcebible hoy en día incluso en una plaza de pueblo. Sirva para desmitificar algunos de los triunfos que se magnifican con el paso del tiempo y que hoy nos llaman bastante la atención. Lo mismo sucede con las varas que tomaban los toros antiguos, como hemos comentado por aquí muchas veces.
Probablemente la de Vitoria fue la mejor actuación de Gitanillo de Triana en toda su carrera y por ende lo hizo ante Belmonte a quien, de manera figurada, devolvía aquel rabo que siendo un niño había visto cómo cortaba el maestro.
Cuando se iba Belmonte, Rafael lo abordó para pedirle que hablase con Pagés y que lo anunciase en alguna corrida. Juan le contestó: 'si haces muchas veces lo de esta tarde, no necesitarás ninguna recomendación'.
Ya saben que Rafael abrió el ínclito cartel de Linares dado que era muy amigo de Manolete, quien en muchas ocasiones lo imponía para abrir plaza. Años después confirmaba que el maestro acertó entrando en la suerte contraria para matar a Islero.
Ese mismo año de 1947 toreó Gitanillo en Sevilla la de Miura y brindó un toro suyo al califa, que estaba presente de espectador con gafas oscuras. Sepan que durante la breve ceremonia la plaza se dividió entre aplausos y pitos al cordobés. Minutos después ese mismo toro enviaba al gitano a la enfermería. La foto es de la cogida, con cornada en el muslo izquierdo, a pesar de la cual permaneció en el ruedo hasta matar el toro:
Unos días después de la tragedia de Linares, inauguraba nuestro protagonista la plaza de toros de Melilla, especialmente querida por un buen amigo del blog (pulsen aquí). Tenía que haber estado Manolo pero lógicamente no pudo ser. También causó baja Pepín por su cornalón en Valdepeñas (recuerden aquí, hablando de la corrida de los tres pepes). Al final, el cartel de ocho toros de Buendía lo completaron Luis Miguel, Domingo Ortega y Parrita.
Ortega cortó una pata y Luis Miguel un rabo antes de ser corneado de gravedad en el muslo izquierdo por el séptimo toro.
En esta bonita foto de abajo coincide toda la gitanería en la alternativa del que ven en el centro: son Gitanillo, Albaicín y Cagancho. Los toros, de Trespalacios:
El triste final de la historia de Rafael Vega de los Reyes Gitanillo de Triana, nacido en la trianera calle Pagés del Corro, número 120, ya lo conocen ustedes:
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
martes, 22 de febrero de 2022
BERNADÓ: 'YO SERÍA UN FENÓMENO EN PORTUGAL'
Bernadó no era de desear la mujer del prójimo ni de codiciar los bienes ajenos. Él era del no matarás, cosa que repetía a menudo cuando se le recordaba su merecida fama de pinchaúvas: es que yo soy del quinto mandamiento. Ahora se entiende el titular, ¿verdad?
Como les escribimos a veinte metros de la plaza de Tarragona, arrimaremos el ascua a nuestra sardina para informarles de que la primera vez que se puso ante una vaca fue en Amposta, a unos pocos kilómetros de donde vivimos nosotros. Puede que aquello aconteciese cuando se hizo esta foto:
Allí siguen manteniendo una gran afición al bou capllaçat, el toro ensogado. Para este año han comprado este pavo de Adolfo:
Este cartel en nuestra plaza lo recordaba siempre con cariño el maestro fallecido:
Ha muerto uno de los pocos toreros que deja para la historia de la tauromaquia el nombre de una suerte. No obstante, y como ocurre con la gaonera o la manoletina, tampoco el bueno de Joaquín fue realmente el inventor de la bernadina. No tenía ningún empacho en reconocer que la había copiado de Miguel Ortas. Lamentablemente, incluso en televisión siguen haciendo poco honor al maestro calificándola equivocadamente como bernardina.
Sobre nuestro protagonista disponen ustedes de este apasionado libro:
Si no quieren salir de nuestro modesto blog para homenajear al maestro, recuerden que figuraba en nuestra serie sobre el toreo de verdad, serie que pueden rastrear en la etiqueta de la derecha verdades del toreo.
Pulsen aquí, donde nos hacíamos eco de su despedida de la plaza de Madrid repitiendo las palabras que estuvieron en boca de todos aquel día: dignidad, torería, pulcritud y elegancia.
Tenía seis años cuando vio su primera corrida. Fue aquella de doce toros donde Antonio Bienvenida sufrió una formidable cornada en el abdomen con el cartuchito del pescado. Se la pegó Buenacara, de Ignacio Sánchez, antes Trespalacios.
Aquel niño de Santa Coloma no podía ni sospechar que ese mismo torero a quien llevaban en volandas a la enfermería le daría la alternativa con veinte años. Aquí lo tienen con diecisiete junto a su padre Manolo:
En aquella entrada donde Bernadó decía las verdades del barquero, mostraba su gran amargura por lo que veía en los despachos:
'Hoy torear bien ya no importa porque los empresarios hacen y deshacen más que nunca en la historia del toreo. Las cosas han cambiado mucho en los años que llevo metido en esto. Antes, cuando estabas bien, tenías premio; ahora, da lo mismo estar bien que mal'
Hombre, ya que estamos les diremos que discutíamos amigablemente con unos amigos muy buenos aficionados sobre la encerrona de Emilio de Justo. Nuestra teoría es que el extremeño sólo tiene que perder con ella. Tanto si sale a hombros como si la cosa no es un éxito, ¿ustedes creen que cambiará significativamente su nivel de contrataciones o su consideración ante la afición orejil, que es la que da dinero a los empresarios? Bernadó decía eso en los años ochenta y la vida sigue igual.
En aquella entrada sobre el noi de la riereta nos hacíamos eco de sus críticas a Chopera cuando sólo lo llamó para la corrida del cincuentenario. Resulta que había toros diferentes que se lidiaban por su antigüedad y necesitaba un torero antiguo que encabezara el cartel para matar un toro de Aleas que nadie quería ver ni en pintura.
Los Lozano amenazaron una vez con quitar a Teruel si se acartelaba Bernadó. Aunque en España cuando se muere alguien nadie se acuerda de cosas negativas, estamos convencidos de que desde el cielo el maestro nos agradecerá que recordemos algunas de las injusticias que se cometieron con él en los despachos. Siempre repetía que no se podía hablar claro dentro del mundo del toro porque el que hable sabe que no va a volver a torear.
Ya ven ustedes qué poco han cambiado las cosas en este mundo de golfos que es el de los taurinos. Es que eso lo decía el maestro en 1983. Cuarenta años después, la golfería continúa igual o peor. Ya verán lo que ocurrió en Madrid cuando El Cordobés se cayó de un cartel en 1980 y la empresa quiso deshacer la corrida. Bernadó se opuso alegando con toda la razón que él tenía firmado un contrato. Hasta Victorino padre lo presionó para que se quitara de en medio. Pulsen aquí.
Unos meses antes se había anunciado en Castellón con Benítez y con Palomo, imagínense, dos toreros en los antípodas del catalán. Pues les pasó la mano por la cara porque se dedicó a torear. Joaquín Vidal tituló diciendo que 'Bernadó se impone a la demagogia cordobesista' y escribía esto:
Hablaba bien de Balañá, que era amigo de su padre y le regalaba entradas para la Monumental. También de Pepe Teruel, que fue el último apoderado que tuvo. Miren qué cartel de novilleros en Palma de Mallorca. Se repetiría más adelante con los dos primeros como toreros de alternativa. Ellos tenían diecinueve años y el sobrino de Gitanillo, veinte:
Para calibrar su honradez diremos que no hacía ascos a ningún encaste. Ejemplo de ello es esta imagen donde está pasando de muleta a un toro de Luciano Cobaleda, los que sembraban el terror. Observen la muleta plana, sin arrastrarla, dando el pecho y sin retorcerse como nuestras queridas figuras:
| FOTO: Botán |
Recuerden esta entrada donde hablábamos de aquella temida ganadería probablemente la que más miedo ha dado a los toreros, más que la de Miura, no lo duden.
Por cierto, el 3 de septiembre de 1972 mató seis toros de Miura en Barcelona cortando dos orejas:
Sus dos toreros favoritos eran Pepín Martín Vázquez y Chamaco. Decía que solo de una zapatilla de este último se podía sacar seis toreros artistas. No nos resistimos a volver a poner esta foto de Chamaco rematando un pase de una manera que desconoce totalmente el trío de la bencina: Perera, Juli y Manzanares. ¿Cuándo fue la última vez que remataron un pase de esta manera?
Aquí tienen a Bernadó entrenando en el Bernabéu, a pesar de que él sostenía que el mejor ejercicio para el torero era el frontón:
Fue apoderado de varios toreros y profesor en la Escuela Taurina de Madrid. A ver si encuentran ustedes a alguien que haya pasado por ella y que hable mal de él (aparte de Morante, cuando asegura con desahogo e insolencia que todos esos maestros de las escuelas taurinas son unos fracasados).
Un experto en tauromaquia como K-Hito, de quien hablábamos aquí, ponía en duda que Quimet hubiera nacido en Santa Coloma de Gramenet porque su sabor a toreo caro era tal que decía que había que pedir su partida de nacimiento a la parroquia de Santa Ana en Sevilla. Quimet es el diminutivo de Joaquim, en la lengua de Pla.








































