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lunes, 11 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (3). MAYALDE: CUATRO DE CUATRO

Los cuatro de Mayalde que se lidiaron fueron de oreja. Hizo pleno el conde aunque el problema es que toritos como estos pueden dejar en evidencia al más pintado como verán si continúan leyendo.

Encierro parejo de lámina, todos bajos y todos con cara, nobles en las telas, sin un mal gesto, alegres al acudir al caballo pero con peleas discretas en el peto. No se les apretó y quizá por eso en la muleta ofrecieron las orejas en bandeja de plata. Los dos sobreros de Bohórquez fueron feos y bastante deslucidos.



Los seis previstos en la corrida dieron una media de 561 kilos. El juego fue como sigue: primero, devuelto; el sobrero embistió a arreones; segundo, desaprovechado por Román; tercero, de dulce, desaprovechado por Caballero; cuarto, que pasó sin picar, de lujo en la muleta; quinto, boyante, se fue sin torear y sexto, el otro sobrero de Bohórquez, desaborío.

Cinco avisos en tres horas de festejo.


GALVÁN. Su primero pesó 585 kilos y era este castaño oscuro, listón, bajito, ofensivo y muy humillador. Las fotos son del maestro Moore:



Pareció lesionarse y terminó en el corral. El sobrero era de Bohórquez, cinqueño de 603 kilos, negro zaíno, gordo, de poco cuello, astinegro, sucio del chiquero y con pelota:



Carioca donde intenta empujar y segunda entrada con señal. Blandeo de manos sin protestas y capotes al cielo. 

Banderillas muy traseras, como cada día, y eso no es bueno para el toro. Embestida tan sucia como su costillar, moviendo la cabeza pero sin despistarse de la tela. Al final, entre el aire y el escarbar, poca cosa.



Sainete para cuadrar, media en las agujas y descabello a punto de sonar el segundo aviso:


Mató su segundo en sexto lugar tras volver del hule con un puntazo. Iba a ser este castaño bragado, bociblanco, de manos cortas, serio y bien encornado:



Galope alegre como ven pero pelea mediocre de la que salió renqueando y fue para atrás:



El segundo sobrero también era de Bohórquez, negro, sin cuello, alto, badanudo, acarnerado y también sucio. Candidato a toro más feo de la feria. Las hechuras no parecían muy prometedoras pero eso falla como escopeta de feria:



No pelea tras notar un pinchazo de Juanpa en la grupa. En el segundo le echa el caballo encima y se repucha.

Mala lidia en el segundo tercio, con el murube orientándose y perdiendo el poco fuelle que tenía. Topaba yendo al paso y poco pudo hacer el gaditano. Bueno, sí, hizo una cosa: alargarse demasiado cuando se cumplían tres horas de festejo.



Estocada un pelín contraria tirando los avíos al salir perseguido:



ROMÁN. Su primero era un colorado oscuro, chorreado en verdugo, ojo de perdiz, listón:



Se dejó pegar con bastante saña, mientras Chocolate desobedecía ostensiblemente a Román cuando le decía que parase. En el segundo, galope alegre, como todos los hermanos, y picotazo marrando.

Buen segundo par de Escorial, que se asomó al balcón:



Al ver su buen tranco le dio mucha distancia. Le quiso bajar la mano pero no pareció llevarlo bien toreado, nos daba la impresión de que el toro iba un poco a su aire:



Por eso en la tercera tanda empezó a cabecear. Quizá equivocó el terreno cuando se puso en la raya trasteando perpendicular a la barrera. Terminó en los adentros, donde el toro aún se puso peor. Al final no sacó nada en claro y el animal fue arrastrado con las orejas puestas.

Dos pinchazos a capón sin soltar, otro escupido, otro en los bajos, una casi entera, perpendicular y muy trasera más dos descabellos:



Su segundo era de gran trapío, cinqueño, castaño oscuro, bragado, listón y lavado de cara:



Le levantan en el acto las dos veces por orden del diestro. 

Aprendió la lección y ahora llevó al toro mejor conducido, con mano baja y sin quitarle la tela de la cara:



El toro quería coger la muleta y Román conectó con el público. Dentro de sus capacidades estuvo muy correcto pero siempre por debajo de la calidad del toro. Si en el palco llega a estar el turista Fernández, lo azulea sin tener en cuenta el simulacro total en varas.

Buena estocada recibiendo aunque cayó perpendicular y trasera por clavar a capón como pueden comprobar. Oreja.




CABALLERO. Se le fueron dos toros de oreja, los dos ¡y en Madrid! Su primero era este castaño carinegro, cornidelantero un poco levantado:



Guante blanco en varas sin tapar la salida. Salió suelto. En el quite resultó cogido Galván tras desequilibrarlo el toro con una pata:



García se alivió como ven y además clavó muy trasero pero fue convenientemente ovacionado:



Buena embestida del toro pero muñeca rudimentaria de Caballero, siempre con el compás muy abierto. Pegó pases, siempre por debajo de lo bonancible de su oponente. Hasta Arnás se dio cuenta porque comentó que el público estaba siendo muy respetuoso con él. Dijo esto porque no se oía ninguna protesta. Con otros no hubieran tenido piedad pero... es el diferente rasero que tienen los protestantes de esta plaza.



Se perfila mal y pincha, luego clava una media horrorosa, pega cuatro descabellos y por fin el de Mayalde se echa, aburrido y decepcionado el pobre por haber sido tristemente desaprovechado.

Su segundo era este negro listón, cinqueño, perfectamente encornado, aleonado, que salió con muchos pies:



Dimite enseguida y le levantan en los dos. Ya ven que la tónica de la corrida fue no pegar ninguna de las palizas habituales. 

Bien Gómez y Sánchez. Vean el primero cómo en uno se alivia pero en el otro se esfuerza. No obstante, ¿qué más da? Lo aplaudieron exactamente igual en los dos pares. Estamos en Madrid y todo vale:




García había enseñado a todos el pitón derecho con el que el toro se comía la arena. Inicio equivocado del diestro por cuentos chinos ya que el animal era de pronto y en la mano.

Después se confirmó su viaje como ven abajo. Pero Caballero paseaba demasiado entre tandas y seguía trasteando por debajo del buen animal, que amenazaba con desentenderse, harto de ser mal toreado.



Nada, el del conde se acabó sin haberse llevado ni un pase bueno. El público estuvo otra vez muy comprensivo con el maestro, ¡así da gusto!

Pinchazo y sablazo malo, caído, trasero y ejecutado a la carrera estirando el brazo. La culpa de irse de vacío no fue de la espada como se engañaba en el callejón. Conforme pasen los días Caballero se dara cuenta de la gran oportunidad que desperdició ayer con esos dos toros:



Victoria clara de Finat frente a los dos toreros que se enfrentaron a sus toros. En una plaza que se ha vuelto tan facilona fue delito de lesa tauromaquia que no se cortase un mínimo de cuatro orejas. 

Y dado que a sus toros no se les picó con dureza, ya podrían haberlos puesto de lejos en una tercera vara para recrearnos con su mínimo tardeo y su mucha alegría en el galope. ¿Habrán pensado los de 3Puyazos en esta ganadería?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. Y gracias a Santi por su aportación.

miércoles, 10 de abril de 2024

LA ESTOCADA SEGÚN UCEDA LEAL

Un amigo del blog nos avisó de que en Youtube estaba este vídeo donde en seis minutos Uceda Leal explicaba cómo entiende él la estocada. Lo vamos a comentar para desgranar lo que compartimos y lo que no. Asumiremos el riesgo de que nos salga algún paracaidista a preguntarnos cuántos toros hemos matado (ya nos pasó en esta entrada, recuerden).



Habla de colocarse a tres pasos del toro y dice que como él tiene las piernas largas se pone un poco más lejos de lo que debería. Ostos decía de que al perfilarse deberías poder tocar el hocico con la punta del palillo. Rafael Ortega hablaba de dos metros o dos y medio dependiendo no de las piernas del torero sino del estado aplomado del toro. A más aplomado, menos distancia, recuerden su teoría sobre la estocada en esta otra entrada. No discutiremos a Uceda aquí porque no se va al quinto pino como hacen otros. En nuestra modesta opinión, más distancia implica asumir más riesgo innecesariamente.

Empezamos a discrepar cuando alarga el brazo al perfilarse. Uceda sabe que eso no es pero se justifica diciendo que lo hago para no dejarme el brazo atrás. ¿No lo hará para clavar antes y salir antes? Esa moda la empezó a practicar Tomás Campuzano y hoy es raro el maestro que no usa este alivio con mayor o menor exageración. En nuestras crónicas solemos denunciar lo de que estiró el brazo para darse ventaja. Observen:



Lo correcto sería mantener la empuñadura bajo la barbilla, sobre la tetilla izquierda, justo encima del corazón. Busquen ustedes a ver quién hace eso hoy en día. Lo que intentan es clavar antes de llegar al embroque precisamente para aliviarse pegando la puñalada. Manzanares lo hace aprovechándose de su larguísimo brazo y nadie dice ni mu. Lo pueden comprobar en cualquier vídeo. Observen cómo ha clavado casi media espada antes de llegar a jurisdicción:



Eso de darse ventaja alargando el brazo, cosa que también hacía Gallito, no es matar los toros... aunque se mueran, como decía Corrochano. 

Después Uceda gira los pies correctamente y enseña el pecho. Por cierto, ¿se han fijado en cómo gira los pies Talavante? Nosotros intentamos imitarlo de salón en casa y no somos capaces, nos hacemos un lío. Vean en la imagen dónde mira. Es que luego hace hincapié muy adecuadamente en que hay que mirar el sitio donde vas a clavar porque si miras a los pitones, estás perdido.



Efectivamente maestro, tiene usted toda la razón y los que son pinchaúvas reconocidos es por tener miedo al entrar y mirar los cuernos en lugar del morrillo ¿verdad, Manolo? (Manuel Jesús, El Cid, a quien los críticos paniaguados disculpaban por su mala suerte al matar cuando él y nosotros sabemos perfectamente el motivo de pinchar tanto). Desengáñense, mirar al morrillo en lugar de los pitones exige mucho valor. Como el que demostró Frascuelo a pesar de sus años en Céret, lo contábamos aquí. Vean dónde mira (aunque sobre cómo ha jugado la mano izquierda correremos un velo):



Pasados los dos minutos todavía no ha hablado precisamente de la mano izquierda, que es la que mata, como sabían todos los toreros antiguos e ignoran todos los modernos. 

Dice Uceda que la suerte la interpretará cada uno según sus características físicas y, sobre todo, según sus mañas. Se le escapa esta palabra porque maña es sinónimo de trampa, triquiñuela, artimaña, truco y martingala. O la usa en otro sentido que no es el del diccionario o aquí se está descubriendo porque las suertes del toreo deberían ejecutarse sin nada de todo eso, que no es más que una retahíla de palabras que encubren lo que toda la vida en los toros ha sido el alivio.

Afirma acto seguido que la estocada es un 50% de técnica y otro de decisión. Estamos de acuerdo aunque quizá haríamos la precisión de sustituir la palabra decisión por valor y cambiaríamos levemente el porcentaje: 70% de valor y 30% de técnica. Es que sin valor no hay forma de matar bien, cosa que nos demuestran los toreros a quienes siempre les faltó ese valor en el instante supremo, como Curro Romero, sin ir más lejos.

Por fin, pasados tres minutos nos dice que yo hago un movimiento de muñeca con la mano de la muleta para tapar la cara al toro. Pues por ahí sí que no pasamos, maestro. Usted antes no tapaba la cara al toro sino que echaba la muleta en el testuz con el palillo apuntando al morro, ¡como debe ser! Pero se ha tirado a la práctica falaz, llena de engaño, de pegar el telonazo. Lo hizo usted en el pasado San Isidro y a pesar de ello en televisión lo alabaron y después le concedieron premios aunque a nosotros no nos la dio con queso. Miren:




Se lo criticamos amargamente en esta crónica y defenderemos nuestra opinión con armas iguales, a pie o a caballo. Repase la secuencia porque ese telonazo no es de recibo. Se entiende que como usted es plenamente consciente de que la estocada no interesa a nadie, se ha tirado a lo fácil. ¡Qué pena!

No obstante, fíjense en la siguiente curiosidad. Dado que Uceda sí que sabe cómo hay que llevar la mano izquierda en el embroque, y aunque en la plaza hizo lo que han visto, ante el carretón ¡lo hace bien! No ha girado la muñeca y el estaquillador apunta al morro. Nada que ver con su premiada estocada isidril. Aquí lo tienen:



Otro que parece transitar por mal camino es Roca. Era el que mejor descubría la muerte, con mucho valor y sin telonazo. Sin embargo, el año pasado ya detectamos que se estaba pasando al lado oscuro yéndose del de los matadores al de los asesinos de toros. Fíjense únicamente en la mano izquierda. Esto hacía antes:



Y esto le vimos en Madrid el año pasado, nada que ver:



La primera imagen es la que nos debe ofrecer. Hace honor a lo que Peña y Goñi alababa de Frascuelo: 'Salvador baja la muleta hasta la arena sin apartar la vista del morrillo...'

Sigue Uceda con su explicación diciendo que hay que vaciar dando un pase de pecho. Hombre, sí, pero no el de pecho al uso cuando estás sin la espada sino uno que debería ser un sucedáneo ya que se ejecuta con la muleta liada. Porque ésa es otra. Maestro, a ver, ¿cuál es la razón de liar la muleta? Es que no lo explica en el vídeo. Pues justamente evitar tropezar con ella cuando apuntes con el palillo al morro. Hay que hacerla más corta liándola convirtiéndola en un cartucho. Por eso hablamos de un pase de pecho, porque el toro sale por el pecho, pero nada más. 

Fíjense nuestros desocupados lectores en que la mayoría de toreros no lían la muleta como Dios manda. Se limitan a pegarle una vueltecita a la que no dan ninguna importancia, deben de pensar que simplemente forma parte de la tradición. Es que saben que nunca tropezarán ya que avanzan ¡con el delantal al viento! Ahí tienen a El Juli. Ya nos dirán qué necesidad hay de liar la muleta si entras con el telón desplegado:



Recuerden esta entrada y comparen la foto anterior con las siguientes. Ruiz Miguel matando uno de Lisardo en el San Isidro de 1975 retratado por Botán. Fíjense sólo en la muleta:



O ésta de Antoñete a uno de Félix Cameno en 1965 donde el toro le pisa la muleta por no haberla liado más en corto:



O Martín Agüero:




Hoy los que no se alivian pegando el telonazo se cuentan con los dedos de una mano y sobran. No obstante, merecen nuestro elogio porque ninguno de los críticos paniaguados lo recalca ya que hacerlo sería incomodar a la gran mayoría de tramposos. Aquí tienen un ejemplo, a ver si lo identifican en la excelente foto de nuestro amigo Christophe:



Es Emilio de Justo. No ha girado la muñeca poniendo el palillo horizontal para darse ventaja. Está claro, ¿no?

Comenta Uceda más adelante que traerse la muleta al vientre antes de arrancar lo considera una pérdida de tiempo. A nosotros ese detalle nos resulta irrelevante para lo que es la correcta ejecución de la estocada. Dice además que dependiendo de cómo sea el toro habrá que entrar más deprisa o más despacio. En nuestra opinión, hay que hacerlo siempre lo más despacio posible pero para eso nuevamente se necesita mucho valor. 

Hombre, si el toro es un asesino que sabes que se te va a ir al cuerpo, estará justificado entrar más deprisa y clavar a como dé lugar. Las tauromaquias antiguas aconsejaban en esos casos entrar con ligereza y salir con todos los pies.

Por fin, pasados cinco minutos habla de los terrenos, cosa que tendría que haber comentado al principio del vídeo. Como insistimos en que estamos ante uno que sabe de qué va la suerte, afirma lo que les hemos dicho aquí mil veces: la gran mayoría de toros son de suerte natural, la contraria debería ser la excepción. Dos de los pocos toreros que tienen eso claro son, que sepamos, nuestro protagonista y Manuel Escribano. No obstante, le preguntaríamos qué hacer con ese toro mansibravo que tanto abunda. No es manso de carreta pero está loco por irse a tablas. Nuestra respuesta, a falta de la del maestro, sería entrar en la natural porque normalmente ese tipo de animal suele ser obediente y dócil y, a pesar de que haya desarrollado una querencia a tablas, es mejor no salirse del guion que te garantiza más porcentaje de éxito. 

Gonzalo Caballero sufrió una cornada que casi le cuesta la vida por equivocarse entrando en la suerte contraria. Encima se tiró tan mal que el cuerno lo hirió... ¡en la pierna izquierda! Recuerden en esta entrada que se lo dijimos personalmente.


FOTO: Antonio Heredia

Perfecto que al final advierta de que no hay que pasarse de faena. Efectivamente, los toros se ponen tontos cuando te alargas, error en que cae el cien por cien del escalafón y que provoca la siesta en el tendido con esas faenas donde han pegado, o perpetrado, más de cincuenta pases.

Ahí termina el vídeo en el que echamos en falta que no nos haya comentado los beneficios de torear con la espada de verdad, para que no te pase lo que a muchos como a Chacón en Sevilla aquí o a José Ignacio Sánchez en Madrid aquí. El paseíto yendo a buscar la espada de verdad puede ser desastroso porque enfada a los toros, que te han pedido la muerte y los humillas no haciendo caso y yéndote de excursión hasta la barrera. Los dos tuvieron graves problemas para matar estos toros que les pidieron claramente la muerte y a ellos les dio igual:





Esperemos que Uceda no se haya molestado por lo que hemos analizado en este comentario. No lo conocemos de nada pero se nos antoja un hombre razonable que, como decíamos antes, sabe de qué va la estocada y con quien no nos importaría debatir todo lo expuesto. Estamos seguros de que en algunas cosas nos daría la razón, ¿verdad, maestro?



Seguro que usted estará de acuerdo con nosotros y con el as de espadas en que matar toros es fácil, lo difícil es hacer bien la suerte de matar.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


domingo, 29 de mayo de 2022

FERIA DE SAN ISIDRO, 2022 (18). ALGARRA: NO SE ACLARAN AL ENTRAR A MATAR

Se anunciaban tres toreros a los cuales los toros han hecho mucho daño. Recordemos la grave lesión cervical del onubense, la terrorífica cornada de Santanero I al valenciano y las dos en el muslo del madrileño.



La corrida de Algarra estuvo bien presentada. Vimos un toro empujando en el caballo con ganas, otro bravucón y con temperamento en la muleta, uno desorejable y tres claramente deslucidos. En general, tuvo cierto interés para lo que estamos acostumbrados en esta interminable isidrada.




ROMÁN. Su primero era un toro negro mate con la encornadura modélica de lo que se busca hoy en día, o sea, con perfil, ofensivo, con las puntas hacia arriba pero con la condición de que nunca abran demasiado. El maestro Moore adivinó desde su localidad que íbamos a comentar eso o simplemente pensó lo mismo que nosotros sobre esos pitones de diseño, observen su instantánea:



El toro venía bien picadito del campo. Derribó espectacularmente en el primero y se enceló en el caballo pero no por su mucha fuerza sino porque lo cogió del pecho. La prueba es que Román había visto que el toro iba justito y en el segundo no permitió que el picador apretase nada.



Brindó recordando la cornada del toro de Baltasar Ibán que provocó nuestro homenaje al maestro en esta entrada.

Tuvo mérito que se pusiera a torear al natural de inicio dando distancia al toro. Eso es todo lo contrario a la faena hotelera. Con la derecha no dejó que el toro le tocase la tela pero encorvó demasiado la figura.



El toro no se le paró porque apenas había recibido castigo y eso es mérito del maestro ya que hemos visto a otros colegas de postín que han machacado los toros en el peto y luego a quejarse de que no bufan:



Final con bernadinas antes de esta entera trasera perdiendo la muleta por no liarla bien y entrando a la velocidad de una centella. Esa velocidad tiene que corregirla con urgencia. Observen que no es de los que pega el telonazo:



Tras un descabello no hay queja por nuestra parte de lo realizado por el maestro en este primer toro como no sean los defectos apuntados en la estocada. De eso a pedir la oreja media un abismo. Pero, ¡ay!, estamos en el pueblo de Madrid y la oreja cayó. El clima festivo siguió con una ovación exagerada al toro en el arrastre.

Su segundo era un castaño lavado de cara, bocidorado, de mazorca gruesa:



Tuvo un susto cuando rodilla en tierra el toro le arrancó el capote:



Mal el diestro sin saber poner el toro bien en suerte para pedir rápidamente a Espartaco que levantase el palo. Bien Chacón con los palos aunque no pudo salir andando como quisiera en su pique con Sánchez porque el castaño hizo hilo.

El toro se empleaba con violencia pegando tarascadas. No se acobardó el diestro porque no ha nacido el toro que lo amilane pero faltó mando en su muñeca. Se vio en que el de Algarra fue a su aire desde el principio.

El toro terminó desarmándolo e hiriéndolo en el gemelo para demostrarle que como máximo pidiese tablas pero que ni de broma le había ganado la batalla:



Comparen la imagen anterior con la cornada que le pegó el de Ibán en la foto del amigo escocés Sean Boyle. Es la misma pierna y ambos toros con la lengua afuera, como burlándose:



Se equivoca en la suerte contraria pero consigue evitar el hachazo dando un pequeño salto al cruzar. Observen que el toro pego el cabezazo hacia su terreno natural. Estaba paralelo a la raya y se giró de esa manera:



A punto estuvo de sufrir un percance gordo pero el tal Peletero tuvo que tragarse la casi entera arriba que lo mando al otro barrio:



De nuevo hubo petición y el presidente Sanjuán aguantó el chaparrón para no tener que abrir la puerta grande. Román dio la vuelta al ruedo cojeando y pasó a la enfermería. Tenía una cornada de 15 centímetros.


CABALLERO. Su primero era un toro serio y hondo sin llevar excesiva leña ni falta que hace. Quizá por ello se oyeron unas protestas. No era facado sino que es una mancha parece que de cal o de pintura:



Cogió a Caballero en el tercer lance cuando alargó demasiado el capote y el toro lo vio:



No lo caló pero le pegó una paliza en la barrera:



Empuja de bravo en el primero y se queda encelado en el peto. En el segundo ya se afligió pero seguro que en un tercero para señalar se hubiera vuelto a arrancar de largo. Es una vergüenza que en la que dicen es la primera plaza del mundo, el tercer puyazo sea una auténtica quimera:



Quite del onubense, que es muy bueno a la verónica pero no hay forma de que dé una. Prefiere las chicuelinas y los delantales, lo cual es una pena. Excelente par de Fernando Sánchez, cada día con más chulería y siempre sin saltar, ¡como debe ser!



El toro llevaba ya un buen tute y era de tres tandas buenas y una estocada bien ejecutada. Eso hubiera valido una oreja de ley. Pero Caballero sacó la faena del hotel, empezó a pegar pases y aburrió al toro casi tanto como a nosotros:



Acierta al insistir en armarse en la suerte natural pero como el toro se descuadraba, cambia erróneamente a la contraria y las ganas que tenía de salirse de la suerte al saber que se estaba equivocando hicieron que dejase la espada enhebrada.

Volvió a entrar en la natural y aquí el toro sí lo ayudó y se quedó con esta entera arriba más descabello:



El quinto era un toro negro, bajo y bien encornado, que apareció en el ruedo papando moscas:



El pobre animal recibió dos varas asesinas en el lomo. Quizá su acceso sigiloso al recinto era porque se veía venir esta carnicería. A veces pensamos que demasiado aguantan hoy los toros con estas lanzadas tan criminales:



Esta vez Sánchez se alivió un poco y perdió la partida con Ruiz. Ahí los tienen por ese orden:




El toro era un poco reservón y tenía cierto geniecillo, o sea, el tipo de animal que le va a Caballero. Pero lo vimos ubicándose en la pala sin decidirse a dar el paso adelante. Al natural buscó cruzarse pero luego citaba con la muleta retrasada y picando, pasándose el toro bastante lejos. Ya ven que no todo es cruzarse:



Acierta en la suerte natural, que como su nombre indica es la natural para la mayoría de toros, y pincha por entrar sin fe. Cambia a la suerte contraria y vuelve a pinchar perdiendo la muleta. En la contraria de nuevo, el toro no le deja pasar porque se le abre hacia su querencia natural  y cae otro pinchazo que escupe, con aviso. Descabello y la confirmación de que Caballero sigue sin aclararse en la suerte suprema.



DE MIRANDA. Su primero era un castaño carinegro y bocidorado sólo por abajo, además de listón, bragado, meano y axiblanco:



Por fin vimos a De Miranda estirarse a la verónica como sabe:



No pelea en varas levantando la cabeza para quitarse el palo y saliendo de naja. Román hizo un quite de frente por detrás mucho más templado, y además toreando, que el de Téllez el día anterior pero éste fue recibido con cuatro palmitas. Hoy no estaban ni Urdiales ni Talavante para fastidiarlos.

Celeste imperio donde el toro se le vino pero en cuanto lo obligó por abajo besó la arena. De Miranda corrió la mano con gusto pero su enemigo no tenía categoría. 



Llegó a hacer una arrucina en la que el toro se le quedó ahí debajo y no hizo por él al estar ya completamente ahogado. Se puso un poco pesado antes de un pinchazo y esta media lagartijera, siempre pegando el telonazo:



El último era un negro listón, bragado, meano y axiblanco, musculoso y muy correcto de trapío en nuestra opinión:



Verónicas esta vez de trámite y en el caballo, un nuevo desastre: primero un puyazo caído y luego otro contrario.

Por lesión de su compañero, Fernando Sánchez puso un par con el que se quitó la espina del anterior:



El toro mansurroneaba y se defendía pero si se lo llevaba con una mezcla de suavidad y firmeza, tragaba sin protestar. El problema era su poco fuelle, con lo cual la faena se diluyó como un azucarillo mientras De Miranda lamentaba su mala suerte en el sorteo.



Nos castigó volviendo a alargar una faena que ya no había por dónde cogerla. Pinchazo y rinconera estirando el brazo y tapando la cara. Saltó la sorpresa cuando Fernando Sánchez atronó al toro al tercer intento y no a la primera como es habitual en él:



Ya ven que la corrida no fue como para tirar cohetes pero hubo dos cogidas, un toro en la muleta que quizá ha sido el más encastado de la feria hasta ahora y otro más interesante en el caballo, que seguro que hubiera lucido en una tercera entrada.

Ah, y el festejo fue la enésima confirmación de que los maestros no se aclaran entre la suerte natural y la contraria. Ni éstos de hoy ni casi ninguno. Sólo miran la ridiculez de las patas cuadradas cuando lo otro es muchísimo más importante. Recuerden lo que explicábamos aquí. 

Si hay algún selecto lector que sea amigo de alguno de los tres matadores de esta corrida, les envía esa entrada. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.