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martes, 17 de septiembre de 2019

CORRIDA CONCURSO EN MADRID: EL ARTE DE PICAR TOROS EN EL LOMO

No crean que es tan fácil acertar al toro en el lomo lesionándolo en la médula espinal. Nos fuimos a Madrid a ver la corrida concurso sin sospechar que íbamos a asistir a un curso aventajado de cómo no hay que picar.  Ni en la más miserable plaza de talanqueras se hubiera picado peor. La ventaja de toda esta tropa montada es que al ir encima de un T-34, no tienen que preocuparse de parar al toro sino simplemente de pincharlo donde sea. Total, todo es toro.

Menudo recital dieron los del castoreño. Sánchez de Neira afirmaba que "entre los de a caballo, fuerza es confesarlo, cada día es menor el personal que sirve para picar toros". Esto lo decía en 1879. Señores, ya sabemos que seguramente nunca se ha picado bien pero lo de esta corrida pasó de castaño oscuro. Un buen aficionado venteño nos decía a la salida que sí que hay picadores buenos hoy en día. Sacamos la cuenta con él y nos sobraban dedos en una sola mano. Será que los buenos están en el paro, que todo podría ser.

Aquí tienen las fotos que no verán en ningún sitio. Es una colección de lanzadas traseras o en el espinazo que dan vergüenza. Y pertenecen todas a una corrida concurso celebrada en la primera plaza del mundo. Éste primero que ven es El Legionario, que se llevó el premio al mejor picador tras picar así de trasero en las tres entradas:



El Legionario picó mal pero los otros cinco rematadamente mal, aunque eso no debería ser motivo para dar ningún premio, ¿no creen? Ahí está Moreno con el de Ibán cobrando casi en la grupa y con la salida tapada, faltaría más. ¿Cómo se puede calibrar la bravura ante este desaguisado?



Salvo error, éste es Carioca picando al del Marqués de Albaserrada. ¿Alguien ha visto picar medio bien a este hombre alguna vez? El primer puyazo ya ven dónde ha caído:



El de Pedraza peleó contra Puchano. Cobró caído con la salida completamente tapada, vean la mano izquierda, que es la que pica.



Nos dirán ustedes que no está tan descolocado ese puyazo. Bueno, puede ser, pero como la cabra tira al monte, aquí tienen lo que sucedió acto seguido:



¿Creen que el de Murteira tuvo mejor suerte con González? Ni por pienso:



¿Y el de Valdellán contra Caballero? Ahí lo tienen:



Salió un sobrero de Rehuelga que fue el más listo porque rompió el palo y así pudo poner en apuros al caballista vengándose un poco en nombre de sus congéneres.



Vean que, efectivamente, está roto y el animal se permite el lujo de romanear, único en toda la tarde pero sin recibir castigo:



¿Qué me dicen de esta colección de fotos absolutamente ignominiosas? Un amigo lector planteaba en los comentarios a la entrada anterior declinar los servicios de los picadores malos y de los subalternos que quebrantan al toro con marrullerías barriobajeras. No se contrataría al maestro que viniese acompañado por según quién. Interesante propuesta que queda en un brindis al sol.

Como la corrida era concurso, les diremos que el premio se lo llevó el toro de La Quinta. Para nosotros, de manera totalmente injusta. El premio debió quedar desierto. Tan desierto como el tendido de la plaza, que presentaba este desolador aspecto:



No nos hubiera molestado que el premio se lo hubiera llevado el de Ibán pero el de La Quinta, de ninguna manera tras salir suelto en la segunda vara y escarbar y cabecear en la tercera. Lo justo, insistimos, era declararlo desierto. El premio al subalterno fue para Romero, único galardón justificado aunque sólo fuera por los dos magníficos pares que puso al penúltimo, ¡bravo!



La corrida quedó en un mano a mano entre Robleño y Pinar porque Cortés fue cogido por su primero y la sombra de Ureña y Padilla planeó sobre el ruedo. Esperemos que no se confirmen los peores presagios.



1. LA QUINTA. Se llamaba 'Matorrito' y cumplía seis años dentro de quince días. Pesaba 633 pero la imagen era de toro vareado, no hay queja sobre el trapío:



Tres agujeros traseros más un primero en el lomo que rectificó. Ese es el bagaje de El Legionario para llevarse el premio al mejor picador (?). Ahí lo tienen viniéndose sin saber lo que le espera mientras el picador prem8ado no da el pecho del caballo:



El toro quería los adentros y Robleño hizo muy bien en sacarlo a los medios. Se había visto en banderillas que rebañaba por el derecho, cosa que confirmó en el primer pase que por allí dio el madrileño. Le dio igual porque sacó la faena hotelera y en la primera tanda se llevó un susto morrocotudo por ese pitón derecho.



Se echa la muleta a la izquierda y ve que ése es el lado bueno del toro:



Sufre este accidente que lo aflige y vuelve a insistir por el derecho:



Por ahí el toro no quería saber nada y se lo volvió a recordar. Otra vez muleta a la izquierda para confirmar que por ahí sí que tragaba y que lo anterior había sido lo que decíamos, un accidente:



Intentó rematar bien los pases pero ya se le iba el tiempo por culpa del que había perdido trasteando por el derecho:



Pinchazo perpendicular saliendo perseguido y luego dos más pero arriba como éste:



Otro más saliendo derribado sin consecuencias mientras suena el segundo aviso:



Pinchazo hondo arriba con prisas pero sin aliviarse (observen que recalcamos que pinchaba arriba). El toro se estaba tapando y Robleño intentó tres descabellos muy nervioso cuando en éstas sonó el tercer aviso. Le pasó lo mismo que a Lalanda en Sevilla, cuando al tercer aviso el toro se echó y no volvió al corral (recuerden que lo contábamos aquí). Con el toro apuntillado se oyeron unos inconcebibles aplausos para el diestro por parte del sentimental público madrileño. Pero la culminación del despropósito fue cuando volvieron a recrudecerse las palmas y Napoleón Robleño ¡salió a saludar para corresponder! El general corso jamás hubiera salido al tercio. Vamos, es que habiendo oído tres avisos no sale a saludar ni el sargento Arensivia. Lo correcto era guardar silencio pero ya saben ustedes que el público de Las Ventas es el más sentimental del mundo.

A nuestros pitos se unieron los de bastantes jóvenes del 7, que vieron cómo se encaraban con ellos de manera fea algunos de los santones de ese tendido. La cosa nos recordó los versos de Rubén Darío: 'juventud, divino tesoro / te vas para no volver'. La actitud para nosotros lamentable de los santones se ilustra con la continuación del poema: 'cuando quiero llorar no lloro / y a veces lloro sin querer'. Mal los que aplaudían a un matador de toros que no ha matado el toro y mal el maestro al no quedarse tapado en el callejón por mucho que quieran que salgas.

2. BALTASAR IBÁN. Se llamaba 'Rabioso', de marzo de 2014 y 536 kilos. Era un pavo cornalón que se tapaba por la cara ya que se nos antojó un tanto escurrido de atrás pero muy musculado y fino de cabos:



Pinar despertó en Las Ventas de su sueño albaceteño. Lo habíamos visto bien con los victorinos a principio de temporada (recuerden aquí). Luego, regular en san Isidro con La Quinta (pulsen aquí) y finalmente, muy mal en Vic con los cebaditas (aquí). Fue tratado con mucha dureza. Se le silbó con justicia cuando destoreó pero ese rigor lo quisiéramos para todos ya que algunos tienen bula en esta plaza.

En el primer puyazo Moreno lo pinchó en el lomo como ya han visto antes. En el segundo va al relance, otro pinchazo en el lomo y huye al hierro. En el tercero lo ponen largo como ven abajo pero no duda, va, empuja bien al principio y cuando siente cómo le barrenan, empieza a cabecear:



En el cuarto vuelve a ir de largo, el picador marra, se agarra, le barrena y sale claramente suelto. La alegría con que galopó no puede tapar los detalles negativos que hemos reseñado. Observen que la sangre le caía por detrás de la pezuña tras ese nefasto tercio de varas:



Bien Martínez y mal Mora que de tan pasado que quiso clavar se quedó sin toro. Pinar hizo un buen inicio por abajo como acostumbra, es su mejor baza. El toro era pronto, repetidor y embestía con casta. Con buen criterio le dio distancia porque el toro se venía alegremente:



Pero enseguida se dedicó a vivir fuera de cacho, observen:



Y con la izquierda mostraba demasiadas precauciones, que no pasaron inadvertidas a los sectores más exigentes. Escuchó ruidosas y justas protestas:



Pero lo realmente justo sería protestar a todos los que se alivian, no sólo a los que son de Albacete. El toro con su embestida encastada y sus dos velas imponía y Pinar no le enseñó el muslo ni una sola vez por si acaso. Le dio cuarenta pases y ni uno bueno. Al final, no pudo con él. Sostuvimos este diálogo con un ganadero conocido de todos ustedes que era vecino de localidad por casualidad (empieza él):

- Ese toro se le ha ido
- Sí. Con otra mano y otra muñeca, ese toro termina tragando y embistiendo boyante
- Con otra mano y otra muñeca...pues sí, totalmente de acuerdo

Pinchazo sin soltar y esta honda atravesada y trasera con telonazo:



El toro dio un espectáculo al morir porque se tragaba la muerte y empezó a andar tambaleándose ¡pero hacia los medios! Ahí lo tienen, viniendo de tablas y superando la segunda raya. Había manseado en varas pero fue un manso de Graciliano:



3. MARQUÉS DE ALBASERRADA. Era cuatreño y se llamaba 'Golfo', de 591 kilos. 



Salió enterándose, parándose y husmeando. En cuanto vio a Cortés, se le paró bajo el capote y lo apretó para desarmarlo:



Fue picado trasero, faltaría más. Daba topetazos en el peto y en la tercera entrada tardeó lo indecible pero metió los riñones, vean:



En banderillas esperaba y llevaba la cara alta, preludio de lo que sucedió después. Cortés se cruzó bien al principio pero ya se veía que el viaje del toro era cortito:



De manera inesperada, le pegó un tornillazo en el pase de pecho y le metió el pitón en la mejilla afectándole el ojo:



Insistimos en que deseamos que no sea nada. Salió Robleño que lo finiquitó de pinchazo hondo y honda caída con muchas prevenciones.

4. PEDRAZA DE YELTES. Otro cinqueño de 578 kilos, colorado anteado y sin queja sobre su trapío aunque era basto de pezuñas:



Pelea vulgar en el caballo, nada que ver con lo que hicieron sus hermanos este año en Vic. Se quedaba encelado en el peto pero sin el palo. Primer tercio horrible con Puchano clavando en el espinazo y más de lo mismo con sus compañeros de cuadrilla, un desastre. Vean la masacre en el lomo que llevaba el pobre animal:



Salió Pinar y el toro se le venía descompuesto producto de las lanzadas del primer tercio en la columna vertebral, de eso no tenemos ninguna duda. El animal no tenía maldad y fue un ejemplo de toro destruido por la incompetencia del picador. Pinar puso voluntad, que era lo mínimo:



Lo mató con esta entera contraria y pasada más nueve descabellos.



5. MURTEIRA GRAVE. El más armónico de todos los lididados para nuestro gusto, con una grupa de la que da miedo a los toreros y unos pitones tricolores porque el portugués quita las fundas el mismo día del embarque.



Se estiró Robleño a la verónica. Dos lanzadas en el lomo se llevó en las dos primeras entradas. No comprendemos cómo el toro se arrancó con alegría una tercera vez sabiendo lo que le esperaba. Por eso se repuchó y salió suelto cantando la gallina.



A pesar de ello, estamos seguros de que hubiera acudido incluso de más lejos en una cuarta vara que el presidente nos hurtó. Romero estuvo colosal con los palos, ya lo hemos dicho. Robleño se dobló bien con él de inicio pero el tal 'Violín' llevaba la cabeza suelta por las criminales lanzadas que había recibido del alabardero, que no picador.



Vean por dónde le caía la sangre:



Sin eso, el toro tenía una nobleza de lujo por los dos pitones, no les engañamos:




Pero se apagó y terminó con las ganas que estaba poniendo Robleño. Cobró este pinchazo en la correcta suerte natural, arriba pero atrás por llevar la mano alta. 



Y va el maestro y ahora pone el toro en la suerte contraria (?). Le daba igual una cosa que otra. Otro pinchazo con el toro cerrándole lógicamente el paso. Este invierno trataremos el tema de la suerte natural y la contraria, lo tenemos pendiente. Descabello y a otra cosa.

6. VALDELLÁN. Pesaba 509 y quizás por eso fue recibido con un silencio sepulcral a pesar de que a nosotros nos parecía muy correcto de trapío:



En el tercer lance empezó a arrastrar la pata trasera derecha sin que nadie dijera ni mu (igual que pasó con el primero de Iván Vicente en san Isidro). A otras ganaderías no se las perdona. Pero a la salida del segundo puyazo se derrumbó y fue devuelto.

Salió un sobrero de Rehuelga, de 536 kilos, negro lombardo y badanudo como 'Liebre', es que tenía más papada que uno de Cuadri:



Ya han visto que rompió el palo en la primera entrada y romaneó. Luego se vino de largo para simplemente dejarse pegar en el lomo:



Pinar pidió el cambio y le fue concedido entre protestas porque el toro entraba sorprendentemente en concurso (ni el presidente ni el diestro deberían de saberlo, igual que nosotros). No brindó por esas constantes protestas de parte del público. El toro embestía de cine, señores:



Pero Pinar se volvió a ubicar fuera de cacho y las quejas aumentaron de decibelios con disputas en el tendido entre los que silbaban tachando a los otros de ignorantes y los que aplaudían llamando payasos a los anteriores. Los quejosos llevaban razón y para que así conste aquí tienen nuestro testimonio gráfico:



Durante la faena dio un pase de pecho sensacional, que conste también, pero siempre estuvo por debajo de la bondad del toro. Pinchazo arriba y estocada también arriba pero en ambas ocasiones pegando el telonazo.

En resumen, fue desagradable ver tan poco público interesado en una concurso en Madrid. No vimos ni un puyazo bueno ni una estocada a ley. Además, dos de los premios fueron injustos y tan solo disfrutamos de un único pase bueno en toda la tarde, el citado de pecho de Pinar. Para más inri, el ganado mereció mejor suerte que la que le deparó el binomio de matadores. 

Al cabo, dos cosas muy preocupantes por este orden: la cornada tan fea que se llevó Cortés y la actitud de los que obligaron a saludar a un matador que venía de oír los tres avisos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.