El toro se mostró muy remiso a saltar al ruedo pero a eso no le damos la menor importancia. Sí es notable la codicia con que embiste el capote de Ferrera de inicio. El diestro lo saca perfectamente a los medios. Parece un poco más corto de viaje por el izquierdo, cosa que confirmará luego en la muleta.
El toro pierde las manos dos veces y escarbará en trece ocasiones antes de morir. Muchas nos parecen y escarbar en un toro es dudar. Un toro bravo no duda nunca, siempre acomete. Hoy en día se quita importancia al escarbar -y más después del maestro 'Cobradiezmos', recuerden lo dicho aquí-. Había ganaderos antiguos que daban puerta a una vaca en el tentadero en cuanto escarbaba.
El primer puyazo es de bravo, se arranca alegre, mete los riñones, romanea y derriba.
Luego parece que se quiera comer al caballo pero nos da la impresión de que intenta liberarse del pitón enganchado en el peto y no puede:
Lo saca excelentemente Ferrera echándole el capote abajo pero es una lástima que lo deje en suerte en la raya y no dos metros más allá, que sería lo correcto para calibrar la bravura (en el 5'48'').
El toro va sin tardear, le pican trasero y creemos que simplemente se deja. No diremos que sale suelto porque está el torero cerca con el capote, le otorgamos el beneficio de la duda . El problema es que no habrá un tercer puyazo para definir claramente su comportamiento. Aunque sólo hubiera sido para señalar, no costaba nada haberlo puesto largo a ver qué pasaba. Simplemente por ese dato que nos falta, no aseguraremos nunca que fue bravo. Recuerden todo lo comentado aquí.
En el primer par, de poder a poder, se viene como un tren y Ferrera se ve obligado a dejarlo pasar antes de clavar dando su antiestético salto. Luego clavará elegantemente Montoliú saliendo trompicado (en el 8'37'').
El tercer par es un quiebro por dentro muy aseado en el que el toro ya parece que va buscando algo en lugar de ir a por todas como en el primer par (9'48'').
Cuatro tandas le costó a Ferrera darse cuenta de que había que quedarse quieto y demostrar al toro quién mandaba -cosa muy fácil de decir desde aquí, ya lo sabemos-.
En la primera salta a la vista la gran codicia del toro y su casta ¿o genio? En cualquier caso, demuestra temperamento. Entendemos por temperamento el no ser tonto ni bobalicón ni, por supuesto, aceptar monerías de ninguna clase.
En la segunda tanda Ferrera se alivia mucho con el pico y torea despegadísimo porque no lo ve claro (13'23'').
En esos instantes es cuando el toro está viendo que se puede hacer el amo. Se aprecia claramente en el pase de pecho de remate. Es un error del diestro porque ya había rematado con un pase por alto y entra en la manía estúpida de pegar otro de pecho seguido ¿Por qué hacen esto? Es una pesadez y casi le cuesta un disgusto.
Ferrera se va bien lejos para respirar. Cualquier otro torero vuelve, pega cuatro mantazos haciendo que el toro eche la cara arriba y se gira al tendido como diciendo '¿lo veis? No hay nada que hacer'. Y el noventa por ciento del público lo hubiera aplaudido en lugar de silbarle, que es lo que se merecería. Pero el diestro vuelve con la muleta en la izquierda mientras 'Platino' sigue escarbando (14'00'').
No se termina de acoplar de ninguna manera. Ahí es donde se ve que 'Platino' quiere ganar la partida pero, por fin, llega esa cuarta tanda con la derecha donde Ferrera se queda quieto y acobarda al toro, que se rinde y empieza a tragar (16'06'').
Lo torea con la muleta retrasada. Para nosotros, eso es un defecto aunque en otros sitios dicen que fue una virtud. A nuestro entender, el pase con la muleta retrasada será siempre medio pase (para nosotros y para Rafael Ortega, entre otros muchos excepto Manolete, claro).
Ferrera ya ve claro que ha ganado la lucha (19'37''). Torea con la derecha de forma más lucida pero siempre con la muleta retrasada.
Culmina con un desplante en el que el corazón le iría a 180 pulsaciones (nada que ver con los desplantes de nuestras queridas figuras ante sus monas).
A todo esto, 'Platino' sigue escarbando y repuchándose, no ha parado un momento. Fíjense qué curioso: de las trece veces que escarbó durante su lidia, nueve fueron a partir de estos instantes, cuando el animal se veía derrotado ('Cobradiezmos' también escarbó trece veces pero este 'Platino' nos parece un toro mil veces más interesante que el indultado).
Ferrera vuelve al natural y da un par de ellos con muy buen gusto aunque de perfil e, insistimos, con la muleta retrasada aunque sin retorcer el cuerpo como nuestras grandes figuras (20'21'').
Entra a matar en la suerte natural, perfilándose demasiado lejos y alargando el brazo para darse ventaja. La estocada cae traserísma, tendida y levemente desprendida (22'36'').
'Platino' morirá en tablas tragándose la sangre (en Francia siempre suena una ovación para el toro en esa situación).
Hasta aquí el repaso a lo que dio de sí el toro de Victorino. Nuestra puntuación respecto a la bravura en el último tercio sería la siguiente:
- Dureza de patas (máximo, 6): 4 porque perdió las manos dos veces.
- Codicia (máximo, 6): 4 porque escarbó y se repuchó
- Suavidad (máximo, 4): 2
- Nobleza (máximo, 5): 3
- Arrancada larga (máximo, 6): 4
- Ausencia de defectos (máximo, 5): 3
Nos da un total de 20 sobre 32, siendo 16 el aprobado en bravura según esta clasificación del maestro Salcedo. Algunos de ustedes a quienes gusta la fiereza eliminarían los ítems tercero y cuarto. Si así lo hacemos, nos daría 15 sobre 23 siendo el aprobado 11,5. Que conste que estamos de acuerdo con Salcedo porque él sabía que el toro bravo siempre tiene un componente de nobleza, es la forma en que responde cuando se le hacen las cosas bien.
Si a todo lo apuntado recordamos el notorio defecto de escarbar y añadimos la ausencia de tercer puyazo, entenderán ustedes que nos neguemos en redondo a calificarlo de bravo.
Dicho lo cual, les confesaremos que casi preferimos un toro así que uno completamente bravo. El bravo nos pone a todos de acuerdo y 'Platino' nos tendrá entretenidos durante un tiempo reflexionando sobre su comportamiento.
¡Ojalá salieran seis como él cada tarde! Pero eso es un peligro porque, como dijo Victorino días después, 'si siempre hubiera seis 'Platinos' acabaríamos con el escalafón'.
Eso sería un peligro para el montaje de los taurinos. Aunque quizás sería la salvación de este espectáculo tan en decadencia.
NOTA: Continuando con los comentarios a la entrada anterior referidos a la nueva televisión taurina les diremos que fuentes de toda solvencia nos informan de que Manuel Molés fue invitado hace años a la Feria de Vic pero no mostró ningún interés en acudir. La información es 'vicois' de primera mano. Salvo que alguien nos rectifique, no creemos que haya estado nunca ni allí ni en Céret. Siempre tendrá la excusa de que Vic coincidía con San Isidro y Céret con Pamplona. Pero será significativo ver cómo nos venderá la moto cuando nos haga creer que ha descubierto América. Al tiempo.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



























































