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sábado, 10 de octubre de 2020

ZALDUENDO EN ANTEQUERA: OTRO INDULTO DE CHICHINABO

En la presentación de la Gira que hacíamos aquí hace un mes ya decíamos que la cosa podría haber sido un experimento didáctico pero que se iba a saldar con toros de presentación justita, triunfos por todo lo alto y algún que otro indulto. En Antequera coincidieron las tres cosas dentro del espectáculo. Ahora bien, considerar eso una corrida de toros sería una broma de mal gusto. La Gira ya tiene su indulto, este torillo de nombre Doctor que tuvo un comportamiento indigno de un animal al que se le perdona la vida. Uno más...




Los cuatro toros de Zalduendo mostraron una presentación muy pareja, parecían fotocopias uno de otro. Todos negros, anovillados, corniapretados y cornisospechoso más de uno.




Respecto a comportamiento, vinieron picados del campo, sacaron un palmo de lengua, escarbaron a gusto especialmente el indultado y colaboraron de manera comercial como si fuesen animales domésticos en vez de toros de lidia. Estos supuestos toros que no se hacen respetar nos causan lástima. 

Zalduendo ya había lidiado dos corridas este año y algún toro en Francia. ¿Por qué repite en la Gira cuando hay ganaderos que no han lidiado nada? ¿Hay por detrás algún tipo de incentivo por parte de sus propietarios que desconocemos?


FINITO DE CÓRDOBA. Su primero tenía una cabecita tan insignificante que si la cuelgas en el comedor de casa te da vergüenza recibir visitas. Para los de televisión, 'tiene poco pitón pero cabe en la muleta'. Hombre, en las muletas descomunales que usan hoy en día cabe una ballena azul. 

Verónicas de clarísimo paso atrás convenientemente jaleadas por los comentaristas. Remata con tres medias que dejan el toro seco. Luego cobró caído y trasero desesperándose contra el muro mientras el jovencísimo picador Joao Blanco le tapaba la salida igual que los picadores más resabiados. Si éste es el recambio, apaga y vámonos. Único puyazo administrado, como toda la corrida. 




Empezó en banderillas a escarbar, denominador común de los cuatro toretes. Bien Lipi con los palos y el animalillo que se presenta ante Finito como si fuese un amigo suyo de la infancia.

Sonreía el maestro porque veía que 'le está permitiendo sentirse', como dijeron los televisivos. Ya saben que cuando oigan esto pueden empezar a cerrar los ojos y soñar con toros de verdad y no con esto que no tiene nada que ver. Finito se dedicó a vivir fuera de cacho con avaricia mientras el choto iba y venía. Nosotros mirábamos la pantalla con el mismo interés que a la ropa dando vueltas en la lavadora. 




El bichejo mantenía la misma embestida tediosa por ambos pitones. Y el diestro, insistiendo contumazmente en mantenerse fuera de cacho:



Tendida casi en el lomo por llevar la mano alta aunque 'un pelín trasera' según televisión. El vodevil culminó cuando Muñoz resumió este despropósito de faena como 'un gusto para los sentidos'.




Su segundo fue el indultado, un toro aleonadito y con otra carita de lo más agradable. Si el anterior cabía en la muleta, éste cabía en el bolsillo. 




Fue abanto y flojo de remos de inicio. Se lanzó al relance para cobrar trasero y sin vergüenza por parte de Manuel Sánchez, que recargó indecentemente. El animal se soltó rápido y huyó de allí para refugiarse en tablas, ya ven qué detalle más bonito en un toro perdonado. Observen porque pegó un sprint desde donde está el caballo para venirse hasta aquí:




Quitó Fino rematando con una larga que no fue cordobesa como dijo Maxi sin que nadie lo rectificara. Ahí la tienen:




La larga cordobesa es la que hacía Lagartijo cuando, tras correr el toro a una mano, al cansarse éste y pararse, el califa se echaba el capote a un hombro y se retiraba garboso de la cara. Aquí no hubo capote al hombro, por tanto no hay cordobesa que valga.

Cuando tocaron a muerte, Muñoz dijo 'este toro puede valer a Finito'. Imagínense si había runrún de indulto con esa expresión.

El torillo iba empapado pero por cada embestida escarbaba dos veces. Zalduendo es la ganadería más escarbadora de la actualidad. Recuerden que con Parladé ninguna vaca escarbaba dos veces en la tienta porque la mandaba al matadero tras la primera vez. Éste dio un recital parecido al del tal Cobradiezmos, del que nos tuvimos que oír que lo de escarbar podría ser hasta un signo de bravura. Al final nos volverán locos a todos.

El diestro corrió la mano con gusto pero siempre mal colocado, en la pala del pitón, pegando pases sin hondura y sin verdad, siempre en nuestra discutible opinión. Ustedes mismos:




Se le iba aplaudiendo sin más y, tras el pase que hacía el 52, se oyó al fulano del PACMA gritando el '¡no lo mates!' Tras rematar el pase 57 un discrepante dijo '¡mátalo!' y después del número 62 fue el propio Emilio Muñoz quien dijo '¡vamos a matarlo, Juan!' 




Entonces sonó un aviso pero el maestro lo ignoró y siguió toreando con clara intención de forzar el indulto. Tras el pase 68 se vio al presidente hablando por teléfono. Sigue la faena y después del pase 80 sonó el segundo aviso. Por fin, después del pase que hacía el ya insoportable número 86, asomó el naranja. El presidente lo enseñó y se rascó la cabeza arqueando las cejas porque mucho nos tememos que era consciente del monumental disparate:




Ahí acabó nuestra tortura y empezó nuestra irritación ante esta astracanada. Nos calmamos con rapidez puesto que no vale la pena indignarse y remar contra corriente cuando hay miles que reman en la otra dirección, empezando por los comentaristas de Movistar. ¿Cómo podían alabar hace poco el toreo auténtico de Juan Ortega y decir lo mismo del de Juan Serrano cuando lo único que tuvieron en común es que se enfrentaron a sendas babosas? ¿Dónde está su criterio? ¿A quién pretenden engañar?


BOLÍVAR. Atención porque a su primero lo recibió con tres excelentes verónicas, lo mejor de la tarde sin duda alguna: cogiendo el capote corto, echando la pierna adelante para ganar terreno, llevando el toro en la panza y templando la embestida, que ya venía muy templadita del campo, faltaría más.





Una entrada señalando en el caballo y con el torete saliendo suelto. Volvió a quitar por verónicas pero resultaron más deslucidas porque el toro salió quebrantado tras su mínima pelea en el peto.

Bien Fernando Sánchez arriesgando en un par en el cual el animal lo esperó con intención de apretar para adentro dada su dócil mansedumbre, vean:





Con el toro bien cuidado en el segundo tercio y Bolívar viendo que había que dejarlo respirar, pudo pasárselo con la izquierda a placer. Las tandas eran de cinco o seis naturales, señal inequívoca de que no remataba los pases atrás porque si lo haces así, después del tercero o cuarto te obliga al de pecho.




A todo esto, no olvidemos que el choto no hubiera desentonado en un convento de ursulinas. Dio un sainete para entrar a matar por haberse pasado de faena. Claro, Bolívar lleva toda la vida matando lo que puede y un día que le sale una perita en dulce, no se quería ir de allí. Estocada baja y trasera que asoma un palmo y posterior entera desprendida mojándose los dedos pero levantando el estaquillador.




El último no tenía trapío ni para plaza de tercera: 




Puso en apuros al caballo porque se fue al pecho y después al lado débil. Es posible que lo hiriera:




Entre una cosa y otra, apenas recibió castigo porque se repuchó y se marchó. Quizás por eso fue el que embistió con más casta, dicho sea con perdón de los ganaderos, ya que lo de la casta en sus toros podrían llegar a considerarlo un insulto.

Bien Sánchez quien, cuando quiere, es de los mejores. Cuando quiere...




A Bolívar lo vimos con prisas, como enrabietado por su fallo anterior a espadas y por el festival del penoso indulto. Dado que en la tercera tanda el animalico iba ya en reserva, la cosa se diluyó quedando en nada.




Entera sin puntilla pero tapando la cara de nuevo: 




Le concedieron una oreja que no nos molesta a cuenta de aquellas tres verónicas que dio a su primero. Insistimos en que fueron lo mejor, o lo único bueno, de toda la tarde.

Hemos tenido la mala suerte de tragarnos este año la lidia de diez toros de Zalduendo, los seis que comentábamos aquí y estas cuatro monas que no iban ni vestidas de seda. Tendremos que apuntarnos a una clínica de desintoxicación taurina lo antes posible.

Nos seguimos engañando pensando que esto son corridas de toros cuando no tienen nada que ver. Seguimos mendigando a los antitaurinos que tengan piedad de nosotros, que no somos tan malos y que dejamos que algunos toros vuelvan al campo a vivir una vida regalada. En el fondo, seguimos dando pena.


Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





martes, 11 de agosto de 2020

ZALDUENDO EN EL ESPINAR PARA DOS ESTOQUEADORES MUY MALOS

No veíamos una corrida desde la última que comentábamos para ustedes en Valdemorillo. Aquella vez pusimos un titular del que nos hemos arrepentido mil veces, recuérdenlo aquí para nuestra vergüenza. Como atenuante, decir que aquello fue el 9 de febrero y nosotros no disponíamos de la información que sí tenía entonces el Gobierno.

La corrida de El Espinar quedó en mano a mano entre Ureña y Toñete por la lesión de Ponce en El Puerto. Nos las tuvimos que ver con dos estoqueadores nefastos, de los peores que nos ha deparado el siglo XXI. 



Ustedes recordarán la fábula de Samaniego en que un burro sopla una flauta y queda encantando del sonido pensándose que es James Galway:


¡Oh!, dijo el borrico,
¡qué bien sé tocar!
Y sonó la flauta 
por casualidad

En esta corrida podríamos cambiar esos versos por los que siguen:


¡Oh! Dicen estos dos,
¡qué bien sé matar!
Y la espada había entrado
por casualidad

Los toritos fueron escarbadores, con poco poder, con poca casta y con poca cara, culminando con este quinto, último de Ureña, que nos recordó a Fígaro, el barbero sevillano:



Fueron maltratados todos en el caballo sin excepción. En cuanto a presentación, nada que ver con el excelente trapío que lucieron aquéllos de Madrid (recordar aquí). Éstos salieron uno de su padre y otro de su madre. Estamos convencidos de que en esta vacada no habrá ido ningún ejemplar al matadero porque si los de El Espinar, anovillados y con caras impresentables, se han lidiado, señal de que todos sus hermanos seguirán paciendo en el campo tan ricamente.

Relacionado con toros que sorprendentemente no terminan este año en el matadero, pulsen aquí para leer una historia truculenta.

UREÑA. Su primero era un novillete que recibió un único puyazo, como todos excepto los dos del capacho segundo. Luego se dedicó a escarbar pero esta circunstancia no hay que tenerla en cuenta después del recital escarbador que dio el tal Cobradiezmos (recuerden aquí una vez más).

Azuquita quiso hacer las cosas bien en banderillas cuadrando en la cara y el toro casi le arranca los genitales de cuajo. Al final salió bien librado para lo que podría haber sufrido:




Ureña se puso de perfil para que el choto le durase lo máximo posible:


Pinchazo sin cruzar y media trasera y caída que ni de broma era de muerte a pesar de que el diestro gritaba '¡está muerto!'  Se engañó a sí mismo y engañó también a los de televisión, que dijeron 'media en la yema'. Lógicamente tuvo que descabellar.

Su segundo era otro novillo corniapretado. El pobre tuvo la mala suerte de que quiso meter los riñones en el peto pero se encontró con Iturralde, quien le tapó la salida, le pegó durísimo como acostumbra y cuando levantó el palo siguió barrenando con el turmix. De vergüenza. Ureña se despreocupó totalmente del primer tercio como también es costumbre en él.

El torillo sacó geniecillo en los primeros pases pero se acobardó ante el aplomo y el sitio que demostró el murciano. A muchos otros este torete se les sube a las barbas si no se muestran serios desde el principio. El problema es que Ureña se puso pesadísimo cuando el toro ya no daba para más. 



Casi entera desprendida que basta. Fue una estocada marca de la casa, pegando el salto en la cara, alargando el brazo, sin cruzar y saliendo trompicado. Oreja.



Su tercero y último fue aquel cornimaquillado que veían antes, un verdadero ultraje para todos los que habían pasado por taquilla. El bichejo se dejó pegar una infame carioca. Fíjense dónde ha dejado en suerte al toro el gran maestro:



Acto seguido comienza el festival asesino de Melgar mientras Ureña pasea por allí:



Sigue la carioca porque el criminal picador dio cinco vueltas sobre sí mismo en casi un minuto recargando mientras el maestro seguía pendiente de las musarañas:



No nos extraña porque sabemos de primera mano que Ureña es uno que en privado reconoce con total insolencia que el primer tercio le importa una higa. A la salida del caballo, el animal se pegó una voltereta y el diestro dijo después que el toro se había acabado por ese golpe. No, Paquito, nosotros no tragamos. No compares el terrorífico quebranto de ese tercio de varas carnicero que tú amparaste con la voltereta del pobre bicho. 

Si lo hubiera cuidado sale a hombros pero en el pecado llevó la penitencia. El animal volvió a clavar los pitones en la arena de tanto que humillaba pero Melgar lo había crucificado. Bueno, Melgar no: Ureña, porque hay que llamar a las cosas por su nombre.



Ningún interés con la muleta en una faena que terminó aburriendo a las ovejas. Estocada baja protestada y cinco descabellos. Ureña, te quedaste sin toro y sin oreja por tu poca vergüenza, cosa de la que nos alegramos. Con tu pan te lo comas.

TOÑETE. Su primero no era cornigacho sino capacho, ahí lo tienen:



Por eso decíamos que si éste no ha ido al matadero, es que el millonario mexicano no ha condenado a ninguno. Mansea en dos entradas, tocando música y saliendo suelto. Gran segundo par de Gómez Escorial.

El chivo era distraído y gazapón. Toñete vino con la faena del hotel y no consiguió meterlo en la muleta cosa que tampoco era fácil. Horrible media atravesada perfilándose lejos, tapando la cara y pegando la puñalada con el brazo adelantado. En resumen, un despropósito colosal.

Su segundo sólo era capacho del izquierdo porque del derecho se quedaba en cornigacho. En Toñete lo mejor es que lleva un capote de dimensiones normales y sin almidonar, que lo coge mejor que la mayoría y que luego corre los brazos con cierto gusto. Del resto de su tauromaquia, lo que decía Hamlet, the rest is silence

Con un puyazo de nada, el choto quedó para el tinte. Escarbó como sus hermanos y sólo duró siete pases. 



Toñete se dedicó a retorcer la figura y hacer muecas que no venían a cuento.



Dos pinchazos horripilantes y media tendida con la mano por encima de la cabeza de forma absolutamente grotesca tras perfilarse fatal. ¿No ha sido Gómez Escorial su mentor? Pues no comprendemos cómo el maestro tolera semejante akelarre de su pupilo a la hora de matar.


Por fin le salió el último que ya sólo era cornigacho del izquierdo. El que hizo los lotes le puso las caritas acapachadas a Toñete y las de pitiminí a Ureña. Ahí lo tienen, ¿qué me dicen?



Escuchamos una incomprensible ovación a Vicente tras una nefasta carioca al toro acompañada por una barrenada de cárcel. César Jiménez nos intentaba vender una mula ciega diciendo '¡qué gran puyazo!' Observen esa mano izquierda, que es la que pica, tapando alevosamente la salida al pobre animal mientras recarga vilmente con la puya:



Consuma la carioca sin que Toñete se dé por aludido, todo esto no va con él, es un puro trámite:



El animalillo sacó carboncillo y Toñete lo recibió con un inicio de faena rodilla en tierra muy correcto. Pero enseguida se vio que el torete estaba loco por irse a tablas y el carboncillo se convirtió en cenizas rápidamente. Fin del festejo con media trasera que basta pero tras una ejecución nuevamente digna del museo de los horrores.

Menudo par de matadores de toros en el sentido estricto de la palabra. Las estocadas que perpetran son un ejemplo de todo lo que NO hay que hacer al entrar a matar. Para la suerte suprema que ambos ejecutan valen las últimas palabras de Kurtz: 'el horror...el horror...'



Quizás podríamos haber sido más benevolentes con lo visto en El Espinar dado el esfuerzo que hicieron sus gentes en organizar el festejo y la televisión de Castilla-La Mancha en retransmitirlo. Pero una cosa no quita la otra y cuando decidimos ponernos a contarles lo que estábamos viendo, optamos por no ir con paños calientes a pesar de la dramática situación que atraviesa la fiesta. No sabemos a ciencia cierta si es lo correcto por nuestra parte pero lo escrito, escrito está.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

domingo, 2 de junio de 2019

FERIA DE SAN ISIDRO, 2019 (17). ZALDUENDO: EL TRIUNFO DE FERRERA SE VEÍA VENIR

Se dudaba sobre la presencia en la feria de Ferrera tras su misterioso accidente. Estaba claro que, si al final venía, el sentimental público madrileño le iba a echar una mano moralmente. Ese público para algunos tan duro, tan maleducado, tan intransigente, se deshace como la mantequilla y se te entrega sin condiciones porque es el más sentimental del mundo.

Tres orejas se llevó el extremeño. En el primero, si el presidente llega a conceder las dos de golpe en plan Matías, le piden el rabo. Pero el señor Ruiz estuvo impecable no concediendo la segunda en ese primer toro. El problema es que su seriedad inicial la arrastró él mismo por el fango al regalar la segunda del segundo.

La corrida de Zalduendo tuvo trapío y fue honda, seria y bien encornada pero también floja de remos. En el caballo se comportó con gran mediocridad y en la muleta fueron, en general, pan sin sal, desde el borreguete primero hasta el díscolo cuarto. Todos se comportaron distraídos y rajados. El millonario mexicano que es su amo actual estaba encantado de la vida al final. Él sabrá.



FERRERA. Fue obligado a saludar al cerrar el paseíllo para levantarle la moral tras su extraño percance que le podría haber costado la vida. Recibió a su primero con ese capote coreano que utiliza, tan grande como el de Manzanares pero en el extremeño queda peor porque es más bajo de estatura. Además, lo coge largo:



El toro no hizo nada en el caballo pero Ferrera homenajeó a 'El Orfebre tapatío' haciendo el quite de oro aunque con el capote al revés (Ortiz lo improvisó una vez cuando seguramente quería hacer gaoneras y el toro se le vino encima; por la noche quiso repetirlo de salón en su casa y no le salía). Consiste, para entendernos, en unas verónicas de espaldas, con el problema de que los brazos no tienen tanto juego como las normales. No son tapatías al paso porque en ese caso giraría él con la capa para llevar al toro con la cara fucsia y en cambio, se queda de espaldas para lancearlo con la amarilla:



Montoliú y Sánchez clavaron a toro pasado pero les aplaudieron igual. El torillo era blandito y sumiso. Ferrera, que ve los toros antes de que salgan por chiqueros, lo recibió en el platillo poniéndose a torear por naturales todos fuera de cacho pero ovacionadísimos:



Se colocó mal pero sólo oímos a una persona que pitó aunque en televisión eso puede engañar y quizás fueron dos. Sucedió tras este segundo pase de una tanda en que, efectivamente, ya ven que destorea a conciencia:



Pues el diestro se enfadó y cortó la tanda al oír ese silbido. Siguió la faena entre gran euforia del respetable pero sin que nosotros termináramos de ver hondura y verdad en su toreo (pueden confirmarlo aquí a partir del 0'15''):



En televisión era la locura: '¡qué inspiración, esto es auténtica magia, qué abandono, qué torería...y todo ante un toro extraordinario!' Reconoceremos al maestro su temple, en el que colaboró el borreguillo, que iba al ralentí. Nos gusta su costumbre de torear con la derecha sin la ayuda. También nos agradó ver que evitó las cursilerías y las posturas forzadas con que nos castiga cuando, como dice él 'me rompo por dentro y abro el alma'



Al pasarse de faena, no había forma de cuadrar el toro y se le ocurrió irse a diez metros para matarlo recibiendo:





La jugada le salió perfecta porque el torillo se vino y pudo enterrar la espada en el rincón:


FOTO: Julián López

Aún le siguió dando pases con la espada clavada en un ambiente de locura colectiva. El presidente negó la segunda oreja correctamente porque para ello hay que tener en cuenta la calidad de la res lidiada y la estocada. Se enfadó con él el respetable y aún más los de televisión pero nosotros le aplaudimos en casa. Ferrera dio dos vueltas al ruedo con un homenaje a la familia de Fernando, Rafael y José:



Su segundo era ensillado y de poco cuello. Fue el que empujó más decentemente en el caballo pero sólo en el primer puyazo, como suelen hacer los toros comerciales. Ahora Sánchez sí que clavó en la cara:



El toro embestía con feo estilo y en esos casos hay que procurar que no te toque la tela y que la muñeca esté firme para ver si se corrige. Insistimos en que a Ferrera le sobra el oficio, por eso desde el principio se vio que intentó ambas cosas con intención de cortar la oreja que le faltaba para salir a hombros. Es listo y sabía que el público estaba predispuesto a su favor.

Enceló al toro y, conforme perdía fuelle, el animal fue tragando y dulcificando su viaje hasta que se rajó y se escondió en tablas cuando se sintió obligado. Allí forzó la máquina Ferrera viendo que se iba a hombros si acertaba con la espada.


FOTO: Julián López

Estocada trasera y desprendida recibiendo y el toro que rueda sin puntilla. El presidente tuvo miedo de que lo emplumaran y se bajó los pantalones para conceder las dos orejas. Por supuesto que a nosotros nos pareció mucho mejor esta segunda faena que la primera ya que tuvo más mérito, más técnica y más sabiduría taurina pero ni de broma era de dos orejas porque la calidad de la res lidiada lo impedía.


Nos alegramos por el maestro, esperemos que este baño de multitudes le haga bien en su maltrecha psicología y ya veremos qué pasa en próximas comparecencias porque, tal como es el sentimental público madrileño, igual estamos ante el futuro triunfador de la feria. Al tiempo.



DÍAZ. Tuvo la mala suerte de actuar tras los triunfos de Ferrera.Su primero no valía nada. Le gritaban '¡tiempo!' desde el callejón tras el primer pase porque veían que el torete no iba a durar nada, como así fue. Lo único bueno, un pase de la firma en el que es el mejor, siempre lo hemos dicho. Entera desprendida tapando la cara con total alevosía, es una trampa en la que también es un maestro consumado. Vean el estaquillador totalmente horizontal:



Su segundo era aleonado y bien encornado. Tenía media embestida, rebrincada y yéndose distraído, o sea, que ya se lo pueden imaginar. Le pegó pases bastante despegado y lo mató de estocada caída con otro telonazo.

LUIS DAVID. Su primero era hondo y badanudo, con una encornadura y unas hechuras que parecían de Samuel. Se rompió la punta del pitón derecho tras rematar en un burladero:



Gran par de Cebadera y nobleza en el toro con el problema de que embestía al paso. El mexicano pegó pases sin más. Lo mejor que hizo fue dejar esta estocada arriba sin puntilla entrando con rectitud:



El último se lesionó en el caballo. Se metió debajo del peto y se le doblaron los cuartos traseros cuando quería levantarse con el caballazo encima. Éste es el momento:



Salió derrengado de atrás pero conseguía mantenerse en pie a duras penas y se defendía. La sorpresa vino cuando, precisamente por esa merma en su condición, se quedó a medias en un pase desequilibrando al diestro con el costillar. 



Luis David perdió la muleta y el toro lo prendió levantándolo del suelo y pegándole una paliza de consideración (pulsen aquí en el 3'47'').



Se lo llevaron en volandas a la enfermería porque la cosa parecía fea pero volvió al ruedo en un gesto de torero macho. Luego se supo que tenía dos cornadas de cinco centímetros.



Visiblemente conmocionado dio los dos o tres mejores pases que ha dado en su vida. 



El toro se había ido al suelo seis veces pero conservaba la cabeza por las nubes. Fíjense en que el torero apenas veía el morrillo al perfilarse:



Estocada corta arriba alargando el brazo, pichazo caído y media arriba con dos descabellos. Luis David es uno que suele entrar por derecho, no suele tapar la cara del toro e intenta siempre clavar arriba. Lo decimos porque es de justicia reconocerlo cuando la mayoría hace todo lo contrario.

En resumen, corrida de Zalduendo que suponemos será ensalzada por los medios toreriles y éxito de Ferrera a quien también encumbrarán. Nosotros intentamos ser ecuánimes y, como han visto, reconocemos lo positivo pero dejamos claro lo que, a nuestro modesto entender, fue sobrevalorado hasta el extremo. Seguramente nos quedaremos más solos que la una al no sumarnos al coro de palmeros pero ya estamos acostumbrados. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa