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jueves, 14 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (5). PARTIDO DE RESINA: UN TEDIO INMENSO

Tendría que venir el gran Fernando Pessoa a explicarnos qué quiere decir la palabra tedio que él tantas veces apuntaba. Por lo que hemos leído y releído en los libros del gran escritor portugués, ese tedio del que hablaba era una mezcla  de aburrimiento, desazón y un cierto asco. Pues ahí tienen precisamente las tres sensaciones que sufrimos asistiendo a esta corrida absolutamente infame.


Les vamos a pedir que hagan el favor de retirarse y no leer las líneas que siguen porque van a perder su valioso tiempo. Recordamos de pequeños muchas corridas malas de Pablo-Romero, cuando sus toros se caían. Los cronistas las liquidaban diciendo que sólo se habían visto bonitas láminas. Ayer ni siquiera fueron aplaudidos de salida, algo que no recordamos en Madrid con esta vacada.

Antes de empezar ya se nos había puesto la mosca tras la oreja al enterarnos de que habían tenido que examinar once ejemplares para aprobar los seis lidiados. La corrida dio una media de 553 kilos. Su patético juego fue este: primero, sosaina y descastado; segundo, desaborío sin mala idea; tercero, descastado; cuarto, sin raza y parado; quinto, orientado y también sin raza y sexto, un buey. 


Ya ven que no hubo por dónde cogerla, no hay nada donde agarrarse. Ni los más fanáticos de este hierro, entre los cuales  muchos se sientan en el siete, podrán argumentar absolutamente nada para salvar algo de la quema. Peleas mediocres en el peto, los seis  insípidos, desrazados, parados... un toque bastante preocupante para Morales.



FERRERA. Su primero era negro mate, corniapretado y estaba gordo. Las fotos son del maestro Moore:


Picaba el hombre que mató a Cigarrero. Aquí no tuvo necesidad de matar a nadie: poca pelea saliendo suelto. Eso sí, cobrando dos o tres agujeros traseros y caídos.

Brega de Ferrera. Lo debió de hacer para que sus tres peones nos demostrasen cómo aliviarse. Vean dónde están los pies de Sánchez en la primera imagen y dónde los pitones del toro en la segunda, con Otero astutamente fuera de peligro. Por supuesto que menudearon las ovaciones, ¡pongamos que hablo de Madrid!



Viaje cortísimo y soso del resina. Crecieron alas en los tobillos de Ferrera porque el animal se quedaba ahí debajo. Nada.


Estocada ladeada y pasada y a otra cosa:


El cuarto era un cárdeno caribello, bragado, alto, cornilevantado y con dos dagas. Fue raro que no lo aplaudieran:


Recargada fea barrenando de Lorente, con el toro puesto de largo por el maestro tres veces ya que en la segunda huyó al hierro y en la tercera cantó la gallina. 


Reservón en el segundo tercio. ¡Ay, Fernando, quién te ha visto y quién te ve!



El resina no tenía nada dentro y Ferrera anduvo por allí, encorvado y retorcido, intentando sacar algo. Al final, nada otra vez aunque a los televisivos les gustó.


Nuestra interminable tortura terminó con esta estocada caída. El personal quería aplaudir algo de este ganado inane y se agarró a cuando el toro se tragaba la sangre. Un pobre bagaje:



CALITA. Su primero era este cárdeno, bragado, meano, axiblanco, lucero y un poco ensillado:


Se deja pegar en el primero y le señala en el segundo pero en ambos Sandoval chico clavó en el espinazo. Bien Delijorge en ambos pares:


Mal inicio por alto y después gazapeo del toro agravado con el aire. Y Calita que seguía rematando los derechazos por alto. Si el toro era desaborío, el mexicano lo hizo peor. Nada.

Estira el brazo en plan Padilla, dijo después que por lesión en su hombro, para tres pinchazos espantosos y una baja aguantando, no al encuentro como dijo Naranjo:


El quinto era un cárdeno bragado, meano, largo, veleto, alto de agujas y degollado:


No mueve la cabeza y se deja pegar trasero. Trámite en el segundo, mientras veíamos incrédulos que el toro pesaba 550 mientras decía la empresa que ese caballazo solamente cien más (?).


Esperó en banderillas intentando chulear a Sierra:


Luego llevaba la cara por las nubes como ven y embestía a regañadientes. Poca cosa y demasiado larga. 


Entera desprendida sin telonazo pero con homenaje a Bob Beamon, quien precisamente en casa de Calita pulverizó el récord mundial de salto de longitud:



COLOMBO. Su primero era este negro, poco chato, no muy en tipo, bien encornado y con una buena pelota:


Por el izquierdo sacó genio de salida, vean:


De Pedro lo carioqueó en el primero dándole al túrmix y clavó muy trasero en el segundo. Pelea inexistente del toro, que estaba ya muy parado.

A Colombo le habremos visto poner unos treinta pares de banderillas y una vez cuadró en la cara, créannos. Aquel día no dábamos crédito. Lo normal es que practique esta estafa que entusiasma a la solanera pamplonesa:



En el tercero que ven abajo casi se quedó sin toro de tanto pasarse de listo, ¡qué tío! ¡Y lo aplauden!


Distraído y mirón el resina mientras el venezolano también lo miraba porque no sabía qué hacer. Tanto pensar para nada ya que el animal se desfondó enseguida como era previsible. Hizo enfadar al respetable con toda la razón. Una tabarra.


Estocada corta y desprendida más dos descabellos. Fue un volapié genuino como demuestran las manos del toro:


El sexto era el más pesado con 596 kilos. Cárdeno oscuro, carinevado, muy rabicorto y muy alto. Ni siquiera a este lo aplaudieron los fans de la tablilla:


De él dijo Arnás literalmente: 'tiene hocico de rata, algo que es típico en esta ganadería'. Oiga, jefe, eso será en Albaserrada porque en los pablorromeros lo suyo es lo contrario, ser chatos. Al final nos van a volver locos a todos.

Tardea, Aguado le echa el caballo encima y le clava en el espinazo. Escarba, no quiere, se va... un tercio de varas penoso por ambas partes. Y la sangre, por detrás del brazuelo:


Todavía fue más cargante el segundo tercio, a toro de Guisando, con Colombo poniéndose pesadísimo para al final desistir de clavar. Lo que siguió fue un herradero, digno colofón a esta porquería de corrida. Sumen una bronca al presidente por cambiar con tres palos.

En la muleta, nada, con el público ya muy molesto por haber perdido miserablemente la tarde. Ojo porque llevábamos dos horas y media de monumental tostón. Si viéndola en el sofá de casa estábamos hartos, imaginen los pobres que estaban sentados en el hormigón del tendido. Sablazo hondo muy bajo y fin de... ¿fiesta?



Miren que hemos sufrido corridas nefastas en nuestra vida pero es que esta de ayer entraría en el pódium de las tres peores. Viniendo de lo de Montealto todavía resultó más  detestable. Es que fue mala, malísima, de las que te quitan la afición.

¿Por qué han seguido leyendo hasta aquí? No nos hacen caso y deberían.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


miércoles, 20 de agosto de 2025

FERIA DE BILBAO, 2025 (1). AGUIRRE: ¡QUÉ RABIA!

Acudimos a Bilbao para ver solamente esta corrida. Veníamos del Cigarrero de Vic y del Yegüizo de Orthez y nos dábamos con un canto en los dientes si asistíamos a un primer tercio como el de aquellos dos. Les confesaremos, aunque no se lo crean, que no sabíamos quiénes eran los toreros anunciados. El día anterior por la noche nos dijo los nombres un amigo del blog por guasap. Nos daba igual aunque no éramos conscientes de que a la postre nos harían enfadar tanto, especialmente dos de ellos. 

La corrida fue penosamente desperdiciada por Leal y Colombo, que nos castigaron sin piedad y sin oficio. Castaño salvó sus muebles hasta el punto de que si llega a matar bien, corta un par de orejas.



Para que se hagan una idea nuestros amigos del blog, el encierro nos recordó al de 3Puyazos. Sabemos que algunos salieron un poco desilusionados aquel día porque el listón estaba muy alto. Nosotros les decíamos que la peor del año fuese como aquélla. Ésta cumplió en el caballo sin ser tan salvajemente brava como Cigarrero ni tan completa como Yegüizo. Lo de la banda del castoreño consistió en el ultrajante agravio de cada tarde. ¿Nadie va a poner coto a este desastre? ¿Qué hace la Unión sin denunciar permanentemente estas carnicerías infames? Tome nota, doña Isabel, y vaya usted a hablar con la junta directiva aunque mucho nos tememos  que será como pedir uvas a la higuera:



En la muleta no hicieron malos gestos pero tuvieron embestidas sólidas, que había que conducir bien. Castaño dio distancia a sus toros con mucho valor y lo aprovechó cortando una oreja. Los otros dos las ahogaron y nos pegaron una tabarra de consideración.



Un tercio de entrada, con Matías regalando el azul al Yegüizo colorado y teniendo el reloj de madera a la hora de ordenar algún que otro aviso que no sonó. La oreja tenía petición mayoritaria, eso sí.





CASTAÑO. Su primero fue el azuleado Yegüizo, de 548 kilos, colorado y bocidorado, no bociclaro como escribieron, eso no existe:



Tres entradas al paso, dos de ellas de largo, pero simplemente dejándose pegar, eso sí, traserísimo. Como la pelea nos pareció del montón no hicimos fotos. Bien Carrero, con los pies en el suelo:



El toro era pronto y galopador. Castaño le dio distancia, vean cómo se le venía:



El salmantino demostró valor esperando a pie firme ese mercancías. Dejó la muleta en la cara y lo obligó a repetir pero despatarrado en exceso para nuestro maniático gusto y echando la pierna atrás en muchos instantes.

Era un aguirre moderno pero ojo porque en el momento en que no se sintió dominado del todo se le vino arriba y lo desarmó con contundencia.



Rinconera hasta el puño ya que se le apareció la Virgen de Begoña, con degüello y sin puntilla. Petición mayoritaria, concesión de oreja, algunos gestos de vuelta para el toro, Matías que no se inmuta y cuando empezaba el arrastre hacia el desolladero, va y enseña el azul. 

Un presidente debe tener claro si el toro merece ese premio en el momento en que dobla. ¿Por qué tanta duda? Pues quizás porque el juego en el caballo había sido bastante vulgar a pesar de las tres entradas. Tuvieron que parar el tiro de mala manera para que no saliese de la plaza y así iniciar la vuelta al redondel.



Su segundo era este otro Yegüizo de 584 kilos, negro, chorreado en morcillo, de gran trapío y ovacionado por ello de salida:



Salió Majada pequeño montado en el equifante más grande de los que había traído la cuadra (los habíamos revisado por la mañana). ¿Irá relacionado de manera inversamente proporcional el valor del picador con el volumen del caballo? Estamos convencidos de que sí.



En el primero, carioca asquerosa muy trasera levantándose de la montura para recargar y hacer el mayor daño posible, ya lo han visto en la imagen anterior. En el segundo el toro cabecea y se lleva dos agujeros por el precio de uno. En el tercero lo puso de muy largo como se aprecia pero el toro salió suelto con claridad. ¿Ven como el tercer puyazo es clave? Recuerden aquí lo que decía Celestino Cuadri:



Ni Leal ni Colombo tomaron nota de la buena disposición de Damián para lucir los toros. Demostrarían una desidia indignante toda la tarde. Por cierto, el pobre animal empezó a sangrar como un cochino ya que probablemente le había roto algún vaso sanguíneo.

Castaño se puso a torear desde el platillo aguantando de nuevo otro mercancías que se le venía encima sin retraso. Observen la imagen porque hay que estar ahí abajo para aguantar quieto cuando acude hacia ti esa mole a toda velocidad:



Dos tandas por la derecha, bien colocado, que no tienen queja y una tercera, peor por su retorcimiento. Cuando empezó a gustarse, malo, como casi todos:



Con la izquierda anduvo vulgar en dos tandas, excepto en este natural que tuvimos la suerte de captar y que fue el mejor pase que dio en toda la tarde:



Se pasó de faena volviendo a la derecha y cuando tenía la oreja cortada, la Virgen esta vez no hizo acto de presencia y pinchó dos veces. El buen toro se echó y nos dejó con mejor sabor de boca que el primero pero ahora no hubo azulismo: 




LEAL. Su primero era un Cigarrero de 550 kilos, negro mulato, bragado, meano, enmorrillado y acapachado, con una aguja en su pitón izquierdo (amplíen la imagen):



Dos varas, con paliza en la primera y con salida suelto en la segunda. Herradero en banderillas mientras el toro aprendía latín a gran velocidad. Pero héteme aquí que Leal no lo sacó a los medios sino que empezó a tratarlo como a un torillo comercial al uso y además en los adentros. ¿Ustedes lo entienden?

La sorpresa fue la misma para nosotros que para el toro, quien viéndose ninguneado de esa manera, tragó. Le salió bien la jugada al francés ya que desconcertó al toro. Seguimos casi todo el trasteo a traves del visor de la cámara para captar la cogida pero afortunadamente no hubo tal. Cosas veredes...



Estocada marca de la casa, o sea, demencial. Le cae perpendicular aunque arriba sin hacer efecto. Dos pinchazos, dos avisos y ocho descabellos casi perdiendo los papeles por los nervios:



Su segundo era Llorón, de 593, nombre teóricamente proviniente de lo del Conde de Hilario Fernández. Era un poco cariavacado pero con dos puñales y apretado de carnes. Lo recibió a porta gayola en una larga al ralentí dado que el toro no galopó:




Muy buen galope en el primero, que nos hacía concebir esperanzas de ver un gran tercio de varas. Pero nada: se le fue al reserva, que lo metió en la batidora. Como Matías no cambió, lo puso debajo del peto con desvergüenza en el tercero para rubricar el desaguisado con una barrenada infamante. ¡Qué pena y qué asco!

Se orientó en banderillas pero era un toro que podía embestir dándole distancia. Pues que si quieres arroz, Catalina. Leal se echó encima y lo ahogó. Aburrió al toro indignándonos no poco.



Media tendida, baja, muy defectuosa, entrando a lo loco (recuerden lo explicado aquí). Añadan cuatro descabellos con dos desarmes finales que culminaron el despropósito y que propiciaron la pitada con que se lo despidió al final del festejo:





COLOMBO. Su primero era negro listón y carifosco:



En la primera entrada, tres agujeros de cárcel a cual más caído. En el segundo, barrenada infecta.



Colombo se pasó de listo de manera escandalosa con las banderillas hasta el punto de que casi se quedaba sin toro, no les engañamos:



Buen principio de faena, todo por abajo rodilla en tierra. Sin duda, lo mejor que hizo:



A la tercera tanda de pases muy mediocres el animal debió de partirse la pezuña de la mano izquierda porque empezó a hacer gestos con ella intentando no apoyarla. Lo liquidó con este sablazo caído, trasero y atravesado:



El último era otro Carafea de 577 kilos, negro mate y meano, de los de embestida con el rabo arriba:




De Pedro le propinó una lanzada criminal en el lomo que no nos sorprendió porque conocemos su tétrico historial. En el segundo el profesor Rafael González lo colocó miserablemente bajo el peto para que el pelirrojo jinete le diese más cera. ¡Qué ruina entre estos dos turistas!

De nuevo abusó de la paciencia del respetable escaqueándose con los palos:



Otro buen inicio por abajo antes de prodigar una serie inacabable de banderazos que soliviantaron a la parte más entendida del público ya que veían que otro toro más que aprovechable se iba a ir al desolladero sin que nos lo dejaran ver. Encima el diestro se encaró con el tendido, molesto por las justas protestas. Estocada trasera y muy atravesada más cuatro descabellos, mientras Matías demostraba tener el reloj de madera. El rabo siguió enhiesto durante el trasteo:




¿Se llevará esta corrida el azulejo de la Junta veinticinco años después? Aquí tienen el último:



Como salimos bastante indignados por todo lo relatado, algunos amigos del blog intentaban calmarnos diciendo que con Leal y Colombo había sido lo esperado y con Castaño pinchando, también. Que sí, que es verdad, pero es un triste consuelo, ¿no les parece? Si esperas poco de los toreros y en una corrida como ésta les salen toros broncos, entenderíamos la resignación.

Pero que ante reses como las que vimos, perfectamente toreables y con un par o tres desorejables, que dos de los maestros diesen ese recital de mala lidia, de desidia y de falta de afición hizo que nos hirviera la sangre. Salvamos a Castaño de la quema porque borró la penosa impresión que nos había dejado en Tafalla con los pastueños toros de Sobral.

Salíamos pensando en cómo hubieran tapado todo esto los paniaguados de la televisión si la corrida hubiera sido retransmitida. Seguro que la culpa iba toda a los toros, que no hablan. Y ojo no sea eso lo que lean ustedes por ahí. Ignoramos si en la tertulia del Indautxu se criticó lo sucedido con la misma acritud que nosotros en esta crónica.

Echamos una jornada fenomenal con muchos selectos lectores especialmente jóvenes y muy cabales, para que luego digan. La jornada empezó a las diez antes del apartado matinal, luego transcurrió en el museo, en la presentación del documental sobre la ganadería, después durante la comida hablando de toros sin parar y culminó en los corrillos posteriores a la corrida. Nos retirábamos a las diez y media cuando empezaban los fuegos artificiales.



Los amigos de la Asociación El Toro de Bilbao nos transmitieron su inquietud acerca de la preocupante deriva tanto de la Junta Administrativa como de la empresa. 

¿Cambiarán las cosas en Bilbao a corto plazo? ¿Las abundantes protestas que se oyeron durante el festejo marcarán un camino de regeneración? ¿Se irán pronto los empresarios actuales y también los figurones que pululan por los estamentos taurinos de la capital bilbaina?

No querríamos ser pájaro de mal agüero pero mucho nos tememos que la respuesta a las tres preguntas es la misma: NO.

Saludos cordiales desde Bilbao. Rafa.