jueves, 11 de julio de 2024

CÉRET DE TOROS, 2024 (y 6): LOS PREMIOS DE TOREOENREDHONDO

Para que ninguno de los galardonados reclame, ya avisamos de que son premios virtuales. Hacemos la entrega con la colaboración del maestro Moore y luego vamos con algunas reflexiones sobre la feria. 



- PREMIO AL MEJOR TORO: desierto

- PREMIO A LA MEJOR FAENA: desierto

- PREMIO AL MEJOR PUYAZO: desierto

- PREMIO A LA MEJOR ESTOCADA: a Juan de Castilla por ésta al tercer toro de Sobral, de nombre Gamo:



- PREMIO A LA MEJOR BREGA: a Raúl Ruiz por la que hizo al primer toro de Escolar, este Caralegre:



- PREMIO AL MEJOR PAR DE BANDERILLAS: concecido ex aequo a Miguel Andrades por éste que puso por dentro al Jitano de Barcial...



... y a José Mora por los dos que puso al tercero de Escolar, Postinero, y que terminó pagando con sangre:




- PREMIO AL SUBALTERNO MÁS RESABIADO: habría varios candidatos pero el deshonroso galardón es para Rafael González, por haber hecho hilo con el sexto toro de Sobral terminando por estrellarlo violentísimamente contra el burladero. Este Total es el que recibió ese maltrato. Pero ¿fue algo deliberado?



Pues resulta que luego nos enteramos de que González había pugnado antes del sorteo por quitar ese toro de la corrida y que saliera en su lugar el sobrero previsto de la misma ganadería. Se ve que no le gustaba ni un pelo a pesar de su bonita pinta. Los que atribuyeron el formidable topetazo contra el burladero a la mala suerte, al poco diámetro de la plaza o a la codicia del animal, ya saben a qué atenerse. Ahora se entiende que le hayamos dado ese premio, ¿verdad? Tendría que consistir en una botella de aceite de ricino.




Finalizada la ceremonia de entrega de premios, haremos tres reflexiones que tienen como base los genuinos protagonistas de la feria de Céret.


1. LOS TOROS. Han estado muy bien presentados. Hubo murmullos entre dientes sobre un par de los de Sobral que se anunciaban con 490 kilos (la corrida dio una media de 513). La solución pasa por no poner el peso, como hacen en Vic. La presentación es lo único que tiene que garantizar la ADAC. El juego lo debería garantizar el ganadero. En nuestra opinión, el balance ha sido de casi un notable para Sobral, un aprobado justito para Barcial y un suspenso sin paliativos para Escolar.



No está tan mal como otras veces, ¿eh? A los que piden experimentos habría que preguntarles que dónde están esas ganaderías que puedan ofrecer un experimento guardando ocho toros en condiciones para esta plaza. Y las vacadas que a día de hoy dan una prestación brillante en el caballo se cuentan con los dedos de una mano... y sobran más de dos.

Tengan en cuenta que el público ceretano es muy peculiar. Hay aficionados que no han vuelto a la plaza tras el lío con la corrida de Miura de 2107 (recuerden lo explicado aquí, ya que en nuestro modesto blog fue donde se pudo leer una información más exhaustiva sobre aquella polémica del hipotético afeitado).

Es fácil hablar desde fuera pero después la votación del sanedrín de los treinta y cinco es la que manda. Y ahí no hay más, ni vetos, ni nada raro. La prueba es que este año se lidió esa corrida de Sobral cuyo origen es Domecq.




2. LOS PICADORES. Llegamos a la conclusión de que no saben picar en un término medio. ¿A qué nos referimos? Pues a que están acostumbrados o al monopuyazo asesino, recargando y barrenando, o a señalar y levantar. No saben administrar el castigo en su justo medio. En Céret casi todo fue clic, clic: señalar y levantar, de manera que había toros que se quedaban empujando en el peto pero sin la puya. ¿Cómo valoramos su comportamiento si en las tres entradas sucede lo mismo?

Lo que habría que hacer SIEMPRE es ese término medio que apuntábamos. Consiste en clavar la puya y aguantar que el toro se quebrante con su propio empuje pero... ¡manteniendo el brazo quieto! Sin enchufar la batidora, ni darle al metisaca, ni recargar con todo el cuerpo encima del animal. Pocos son los picadores que hacen eso, ¿por qué? Pues porque si mantienen el brazo quieto tal como decimos, corren el riesgo de que el matador o su apoderado les haga aquella pregunta que les provoca un sudor frío: 'oye, ¿por qué no le has pegado?' La respuesta a esa pregunta te puede llevar a la cola del paro.




3. LOS TOREROS. ¿A quién traemos? Hombre, respecto a novilleros, en 2025 no habrá problema. Repetirán Jesús De la Calzada y Miguel Andrades. Como tercero proponemos a Bruno Aloi.

El problema son los toreros. Damos por supuesto el ostracismo tanto de Robleño como de Gómez del Pilar. Éste último anduvo por debajo del muy buen quinto de Sobral y totalmente aperreado al día siguiente con dos escolares a los que no quiso ni ver. Consideraremos, no obstante, la atenuante de que le afectase en su ánimo la cornada a Mora. Flores no convenció a los cabales. Castaño es un matador de toros que no sabe matar toros. Castilla mostró sus carencias dado que es torero para la épica y no para el toreo güeno, que es lo que pedía ese sexto de Sobral que veíamos antes.



Debería haber una renovación buscando en el segundo escalón. Nos referimos al segundo escalón de las corridas teóricamente duras, o sea, el que sería tercero si miramos todo el escalafón. Al fin y al cabo, a muy pocos en este coso les importa la muleta. Con llevar a cabo una lidia decente y lucir el toro en el primer tercio, el personal se da con un canto en los dientes. 



El drama es que luego todos se quieren poner a torear como si fuesen Pepe Luis, Antonio Bienvenida o El Viti y eso no puede ser. Con toros como los que salen aquí hay que pegar el zapatillazo, echarse encima y enlazar unos pases con otros para enardecer al tendido. Y olvidándose de los cabales, que son tan pocos que da igual. Fíjense en que hemos dicho enlazar, no ligar. El toreo puro que quede para los que saben. ¿Cómo hicieron su carrera muchos de aquellos toreros de hace cuarenta años que eran conscientes de no tener el tarro de las esencias? Pues así, ni más ni menos.




Eso es todo lo que queríamos compartir con ustedes. Tienen a su disposición la sección de comentarios para darnos su opinión, que les aseguramos que será leída con mucha atención por los de la ADAC.

Esperen, que no nos vamos sin lo prometido. Recuerden que abordábamos al presidente Bernard Cissé, quien en el primer festejo regaló una oreja de forma inconcebible a Gómez del Pilar. Pónganse a escuchar, como si estuvieran a nuestro lado durante el diálogo que sostuvimos con él:

- Presidente, ¿me permite una pregunta?

- Una, dos y las que sean (sonriendo).

- ¿Por qué regaló usted la oreja a Gómez del Pilar si no hubo petición mayoritaria?

- De pañuelos no la hubo pero con la voz sí que la hubo...

- Pero las voces no sirven. Además en esas voces se mezclaron los que supuestamente pedían la oreja con los que, como yo, estaban gritando que no. Lo que cuenta debería ser la cantidad de pañuelos porque las voces se prestan a confusión.

- Bueno, la faena fue a menos, la verdad es que no fue de oreja, pero nosotros valoramos mucho la estocada, a la que damos mucha importancia. Y la estocada que dio fue muy buena.

- Entonces, ¿qué pasaría un día con una estocada buenísima pero sin petición?

- Pues que no se da.

- No sería coherente...

- Es que a veces no hay que ser tan literal con el reglamento y hay que dejarse llevar un poco por la emoción...

- ¡Uy! No estoy nada de acuerdo. Un presidente no puede hacer eso porque daría lugar a malas interpretaciones.

- ¿Usted ha presidido alguna vez?

- ¡Ya estamos! (Riendo) Hace usted como los toreros con lo del ¡baja tú! o los picadores con lo del ¡súbete tú!

- Es que no es todo tan fácil...

- Hombre, recuerde que usted hace unos años negó a Alberto Aguilar una oreja pedida con mayoría clarísima y le costó las quejas amargas y bastante duras de muchos aficionados...

- Tiene usted buena memoria, ¿eh? (Efectivamente, fue en 2016, en una corrida de Saltillo cuya crónica pueden rescatar aquí). Pero es que aquélla fue una faena toda con la derecha y con una estocada muy deficiente.

- Ya, pero el público pidió la oreja y si no tiene criterio o no sabe es problema suyo. El presidente en esa primera oreja no puede entrar en valoraciones. Su amigo Roques, presidente ya jubilado de Céret, me lo decía una vez: 'il faut eduquer le public'.

- (Sonriendo) Y tenía razón... (Por cierto, la estocada de Aguilar a que se refería Cissé fue ésta de abajo).



- Y ya que estamos, usted regaló un azul a un toro de Escolar en Vic que no lo merecía porque con la espada clavada se dio un paseo de veinte metros para ir a doblar a toriles (aquí tienen la crónica, donde alabábamos a Gómez del Pilar, por si hay alguien que crea que le tenemos animadversión al leer lo duros que fuimos con él tras la corrida del domingo).

- ¡También se acuerda de aquello...! Aquel día saqué los dos pañuelos blancos a la vez, para Gómez del Pilar, y el azul para el toro porque fue toda la lidia de una gran emoción y ya le digo que a veces hay que dejarse llevar por ella.

- Eso es muy peligroso y además el reglamento afirma claramente que el azul será un premio a la bravura excepcional del toro durante toda la lidia. En este caso no fue así. Cambiemos el reglamento y pongamos comportamiento en lugar de bravura (recuerden que es lo que proponíamos nosotros en esta entrada).

- Veo que usted es muy buen aficionado. Debería presidir alguna vez en Céret.

- Sólo me falta eso...

- No, se lo digo de verdad, tendría que presidir pero no una vez, una vez no vale, sino varias. Entonces se daría cuenta de que las cosas a veces no son tan fáciles. 

- Lo que pasa es que usted se está haciendo mayor y se vuelve cada día más blando (dicho con la máxima amabilidad de que somos capaces, que a veces es muy poca).

- (Pero afortunadamente ríe con ganas) Sí, puede ser... Por eso el año que viene lo quiero dejar...

Hasta aquí un resumen de nuestra amigable charla con el presidente Cissé. Es característica típica de todos los presidentes franceses que te atiendan con gentileza y educación para discutir sobre su actuación. Lo hemos comprobado personalmente en muchas ocasiones y aquí hemos tenido un ejemplo clarísimo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






martes, 9 de julio de 2024

CÉRET DE TOROS, 2024 (5). ESCOLAR: EL NAUFRAGIO DEL ARCA DE NOÉ

Ríanse ustedes de lo del Titanic. Lo de Gómez del Pilar fue un naufragio en toda regla, hasta el fondo del mar. Pocas veces hemos visto a un diestro ir tan a la deriva. No quiso ni ver a ninguno de sus dos toros y en el segundo llegó a dar pena por momentos, que es lo peor que puede pasarle a un torero. 

El respetable la tomó con él con toda la razón y eso que en Céret siempre se le trató con guante blanco. Si alguien pretende defenderlo sosteniendo que el público fue muy duro, le recomendamos que lea esta entrada. Allí verán cómo se las gastaban antes los paganos, que no perdonaban ni una. En los actuales tiempos del buenismo, te toman el pelo y aún tienes que aplaudir.



Los escolares salieron bien presentados y curiosamente con bastante morrillo. En el caballo ofrecieron un juego más bien pobre, como es habitual en esta vacada durante los últimos años. Eso de que los albaserradas no se emplean en el caballo es un lugar común inventado por los taurinos, que se va repitiendo sin pararse a pensar. Sirve para tapar a los ganaderos. Salvamos de la quema al mejor en el primer tercio, el segundo, sin que fuese nada del otro mundo, que conste.



En la muleta sosos varios y pegajoso el cuarto. No podemos calificar los dos de Gómez porque no los quiso ni ver. Ya comentaremos que se escondió al final de la corrida para escaquearse de la bronca que merecía. Dieron un absurdo premio a De Pedro por pinchar trasero.

Lo peor fue la cornada grave al banderillero Mora por arriesgar haciendo las cosas bien. Luego lo vemos. Hubo casi lleno.




ROBLEÑO. Su primero era apretado de carnes, con trapío y alto de agujas. Añadimos las fotos del maestro Moore aunque nos haga quedar como un maletilla. Fíjense en lo que decíamos del morrillo en un encaste que antes no se caracterizaba por su prominencia:




Le dio verónicas de escandaloso paso atrás pero muy aplaudidas (recuerden lo explicado aquí). En el caballo, un páramo. Lo mejor fue la brega de Ruiz, con sólo los capotazos justos y bien dados.

Celebramos que Robleño no saliera con su ridícula espadita de bambú y no creemos que sea porque haya leído nuestras críticas en este modesto blog. La sosería del toro fue monumental. Se limitó a pasar por ahí y eso, en este hierro, es delito de pena capital. Ningún interés. Estocada contraria y perpendicular con inconcebibles palmas al toro:



El cuarto era un cárdeno listón, bragado y meano:




Nuevas verónicas atrasadas con oles en el tendido, qué le vamos a hacer. Se deja simplemente que De Pedro le pinche, siempre atrás aunque el ángulo de la foto engañe:



Por fin, un escolar revoltoso (no digan la sandez de tobillero). Lo que antes era la norma ahora es la excepción. Robleño anduvo ágil de piernas:



No pasó apuros pero su trasteo fue vulgar por despegado, por derechista y por picante (de pico):



Estocada corta, cinco descabellos y se echa. Eso es una estocada corta, a ver si sirve para que el comentarista técnico de Onetoro lo aprenda y no confunda a los telespectadores:




FLORES. Su primero era un cárdeno claro carifosco que rebañaba por el derecho:




Hizo la pelea menos vulgar de la tarde en el peto aunque le clavaron trasero y le taparon la salida. Como no estamos en Madrid, Leal se columpió clavando de sobaquillo. Luego estuvo medroso en la brega y la guinda la puso cuando estrelló un toro contra la madera. Menuda tarde nos dio:



Toro noble y franco, casi un bombón, que si no fuese cárdeno pasaría por un toro de los comerciales. Un sabio aficionado valenciano nos decía al acabar que Gómez Escorial había neutralizado ese pitón derecho peligroso con su buena brega.



Sólo en la última tanda levantó una ovación Flores cuando se echó encima del toro ligando pases pegando el zapatillazo. Es lo que siempre hicieron los Ruiz Miguel, Manili, Capea, Tomás Campuzano, Dámaso Gómez, etc. El arte quedaba para los que sabían. A ver si estos toreros actuales que pululan por las corridas teóricamente duras aprenden que eso es lo que hay que hacer y se dejan de intentar emular a Morante u Ortega porque no saben. 

Puñalada trasera pero arriba, cerrando los ojos y de efecto sorprendentemente fulminante:



Oreja absolutamente inmerecida pero el indocto público la pidió y el presidente Ferra no tuvo más remedio que concederla:



El quinto era cariavacado, corniabierto, astifino y vareado:




Nada en el caballo. Luego, buena voluntad del mexica pero pegando pases y ya se sabe que tocar notas no es hacer música. No obstante, estuvo a tono con la vulgaridad del toro.



Pinchazo malo, otro en los bajos, otro hondo atravesadísimo y esta estocada milagrosamente arriba, mojándose las uñas y girando la cara:




GÓMEZ DEL PILAR. Su primero era un cárdeno musculado, con buena pelota:




Nada en el caballo. Mora arriesgó regalándonos dos pares excelentes. Éste fue el segundo:



Por cuadrar en la cara como han visto, se trastabilló al dar dos pasos hacia atrás para salir y el toro lo caló. Si clavas a toro pasado será muy difícil que te caigas porque no tienes necesidad de ir hacia atrás:



Afortunadamente la cornada fue en el muslo llegando a la vejiga. Lo decimos porque si llega a afectarle el recto le provoca un destrozo tan horroroso que hace daño sólo de pensarlo:



Habría sido como la tremenda cornada de Rafael Ortega en esa zona cuando dijo: 'la he notado en el cielo de la boca'. Aquí contábamos que le dieron la extrema unción en la enfermería de Pamplona.

Con la psicosis correspondiente, Gómez no quiso ni ver al toro, que, dicho sea de paso, no se comía a nadie. Al fin y al cabo la cornada había sido por mala suerte. Como siempre, se dedicó a rezar un credo entre pase y pase. No se da cuenta de que por mucho que piense, el toro siempre pensará más que él. Victoria neta del tal Postinero por nocaut del madrileño.



Estocada arriba pero alargando el brazo y sin cruzar. Nos solidarizamos con el grito que se oyó de ¡se va sin torear! Y por supuesto que nos unimos a las palmas al toro en el arrastre:



El sexto era un cárdeno claro, vareado y astillado del izquierdo como ya anunciaron por megafonía:




Lo único reseñable en varas fue la carioca de tres agujeros que le perpetró Aguado, un alférez de la banda del castoreño. Después, capotes al cielo ceretano para que no saliese el sobrero de Juan Luis Fraile que tenía casi seis años.

Pero héteme aquí que el segundo tercio se convirtió en un herradero capitaneado por Candelas. El canguis hizo su aparición. Cuatro pasadas para dejar cuatro palos. Resabiaron al tal Buenacara, que se hizo el amo:



De nuevo Gómez no lo quiso ni ver. Protagonizó un par de carreras perseguido por el escolar sin saber cortarlo. Sangüesa se quemaba las manos pegando golpes en la barrera para distraer al toro y ayudar a su señor. Si al toro más norit te dedicas a quitarle las moscas corriendo hacia atrás, conseguirás que termine pareciendo un tigre de Bengala. El maestro causó una impresión muy triste y a la vez muy indignante. Peor que los peores Curro o Morante, ya nos pueden creer:



Bronca cuando, tras correr ante el toro como decimos, se fue por la espada. Pinchazo hondo y esta entera perpendicular, arriba pero saliéndose:



Rueda de peones de Leal y Aponte. Para eso sí que estuvieron diligentes. Palmas al toro en el arrastre y gran abucheo a Gómez, que acababa de perder su crédito en Céret. 

Para colmo llegaron al sibilino acuerdo con Robleño de retirarse los tres toreros juntos y así compartieron la bronca con el madrileño, escaqueado en medio. Flores tragó con la pantomima cuando a él se le habría aplaudido si sale solo. Señores, todos los toreros que se visten por los pies se han retirado con dignidad asumiendo las broncas. 

La retirada de Gómez ahí escondido fue la penosa confirmación de su naufragio. Solamente por esta forma de abandonar el ruedo debería quedar invalidado para regresar a Céret en mucho tiempo. Seguro que desde el cielo Fourquet nos da la razón.

Pichorrongo se aplicó una coba fuera de lugar en la tertulia, no hay duda de que vio otra corrida. En esa misma tertulia un aficionado comentó que ya era hora de dar un buen descanso a Escolar en Céret y, de paso, otro aún más largo a Gómez del Pilar. Estamos totalmente de acuerdo.



La verdad es que la corrida fue olvidable, con gran vulgaridad en el caballo y una buena dosis de sosería en la muleta. No hubo marrajos aunque la actitud de Gómez del Pilar hizo que dos lo parecieran. Nadie defendió al madrileño en los corrillos, incluso algunos le dedicaron palabras gruesas que no reproduciremos. 

Sin Fernando y sin Noé, Céret se ha quedado compuesta y sin novio.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.