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miércoles, 29 de julio de 2026

FERIA DE ORTHEZ, 2026 (y 2). AGUIRRE-RASO: ENFADO Y EUFORIA

Al salir de la plaza sorprendíamos a la señora Lipperheide felicitando con señorío al señor Gamazo. Cuando terminaban de hablar abordábamos a ambos. El resumen del diálogo con la hija de Doña Dolores es este:

- No la veo muy contenta...

- Nada, no estoy nada contenta. Me ha parecido fatal, ¡fatal!

- Hombre, el de Castaño no ha sido para nada un mal toro

- Bueno... puede ser... pero muy mal, todo muy mal...

Y de ahí no la sacábamos a pesar de recordarle el único toro de los tres suyos que medio resultó. Es este que ven:



Con Íñigo Gamazo íbamos hablando mientras nos interrumpían aficionados franceses y españoles para darle la enhorabuena:

- Parece que se va quitando la vitola de que El Raso sólo rinde en novilladas. 

- Sí, menos mal porque todo el mundo repetía lo mismo. Aquí han salido tres toros buenos, que eran de oreja los tres.

- A mí el que más me ha gustado ha sido el cárdeno.

- Ese fue uno de los rechazados en la famosa novillada de Zaragoza.

- Ah, ¿si? El 33, no me acordaba (recuerden pulsando aquí aquella desagradable polémica).

- Sí... y me ha gustado mucho el de Montero. Para mí pudiera haber sido de pañuelo azul.

- Hombre, para mí no. Le ha faltado empujar más en el peto...

- Bueno, un poco, pero es que en todo lo demás ha sido muy completo,  ¿eh? La verdad es que nos vamos muy satisfechos. Y me da la impresión de que si en lugar de salir los tres nuestros en primer lugar se alternan, puede que hubiera caído el pañuelo azul si ese segundo se lidia en quinto o sexto lugar.

El balance fue: aplausos para los tres de El Raso y aplausos, palmas y silencio para los de Aguirre. Los diestros estuvieron por debajo de los animales. El premio al mejor picador fue para Agudo, mayoral de El Raso.



El presidente estuvo impecable, haciendo oídos sordos a los que pedían casquería para el chiclanero. Además no cedió ante la tabarra que daban los toreros y les mandó los avisos correspondientes con gran puntualidad, así hasta un total de siete. Lo que antiguamente era un baldón para el maestro hoy se ha convertido en un deporte.

Por cierto, el señor Millán tiene a su disposición la sección de comentarios para aclararnos por qué las rayas se pintaron un poco más alejadas de la barrera tras la muerte del tercer toro de El Raso. Eso era hacer un favor a los tres que venían de Aguirre ya que permitiría a los picadores salir un poco más hacia afuera para llamar a los toros.

Hubo tres cuartos de entrada, con público muy festivo y especialmente cariñoso con Montero.



CASTAÑO. El primero de El Raso se llamaba Tafilete, que es un nombre de honor en la vacada, y era negro zaíno, gordo y astifino:


Pulsen aquí para ver su salida al ruedo y de paso comprobar las verónicas de paso claramente atrás de Castaño.

Muy mal el francés Aillet, cada día peor. Hizo varios agujeros diferentes, la mayoría traseros, con pelea vulgar del toro. Se dolió en banderillas y luego fue noble, con el viaje un poco rebrincado hasta que perdió fuelle. Lo mejor del maestro fue un par de naturales pero embarcando siempre con el pico y manteniéndose bastante despegado.


Estocada arriba, como pueden comprobar, perdiendo los avíos y con bella muerte del toro:


Su segundo era el de Aguirre, que se llamaba Cigarrero y era negro mate, bragado, meano, rabicano y con caja. Renqueó de la mano derecha desde que salió:



Buen galope de lejos en el primer tercio pero pelea discreta en el peto. Rubén Sánchez puso este buen par antes de capitanear una indignante rueda de peones al final:


El animal sacó casta en la muleta y Castaño decidió adecuadamente dejarlo respirar y darle distancia. A pesar de volver a pasárselo no muy cerca, el público estuvo con él aunque en conjunto nosotros lo vimos por debajo del toro.


Media muy atravesada por clavar casi a paso de banderillas más dos descabellos. Aquel Castaño que no sabía matar y que se tiraba inconscientemente encima del toro sigue sin saber matar pero ahora se alivia con un descaro indisimulado:



MONTERO. Se puso a diez metros de toriles para farolear de esta manera al toro recién salido. Era un negro zaíno de El Raso, bien encornado, astinegro, degollado y acarnerado. Observen en la primera imagen cómo se ha retorcido la columna vertebral del toro:



Juanan Agudo lo picó en buen sitio, sin barrenar pero dándole al túrmix en cuanto levantaba el palo. ¿Qué necesidad hay de perpetrar esa bajeza con un animal que has tenido en brazos cuando era un becerrillo? El toro medio empujó pero sólo en un puyazo.

Buenos pares de Candelas y de Tornay:


Era un torito pronto y con aquella gran humillación que había mostrado ya de salida, observen la imagen. Montero anduvo premioso, caminando más lentamente que Rafael de Paula,  como si quisiera echar ciencia infusa a la faena, pero pases realmente buenos no vimos ni uno. Estuvo muy por debajo de la bondad del de Santa Coloma:


A final el toro embestía peor que al principio porque se había aburrido de que lo toreasen mal. Se equivoca por tres veces entrando con contumacia en la suerte contraria y pincha siempre. En cuanto cambia a la natural deja esta media arriba, con dos avisos y dos descabellos:


El de Aguirre era un toraco negro, chorreado en morcillo, apretado de cuernos, al cual estrellaron tres veces en los burladeros con mención especial a Candelas.


Al final se destrozó el pitón izquierdo del que incluso parecía salirle sangre como ven:



En el caballo lo mejor fue el primer puyazo donde a pesar de empujar con la cara alta se llevó el caballo hasta tablas y llegó a derribar. El picador es Réhabi, con quien la ADAC está muy molesta por haber cumplido las órdenes viles de Ferrera matando el toro en la pasada feria. El piquero francés tiene que saber que se debe más a los ceretanos, que son quienes lo imponen, antes que al sanguinario maestro:


Tras brindar a los amigos de 3Puyazos, se vio al vuelo que el animal no podía mover su tonelaje. En la primera tanda Montero se confió y al presentarse ahí delante descubierto, el toro se le fue al pecho sin consecuencias. A partir de ese momento el tal Burgalés ya se dio cuenta de que allí había un muñeco que movía las telas. De eso a considerarlo una alimaña como nos dijo algún buen aficionado al final creemos que media un abismo:


Menos mal que el toro estaba completamente aplomado porque si no, creemos que lo hubiera terminado cogiendo. Ante esa tesitura Montero optó por el arrimón que han visto. Estocada caída y perpendicular ejecutada totalmente a capón, con bella muerte del toro y vuelta al ruedo del torero un poco por su cuenta. Con decir que oyó algunas protestas del bondadoso público orthézien, no hay que añadir nada más:



CRISTIAN PÉREZ. Su primero de El Raso era un cárdeno oscuro, bragado y bien comido. Recordemos que fue uno de los rechazados en aquella novillada de Zaragoza como decíamos al principio. Aquí pueden ver la secuencia de su salida al ruedo:


Dio buen juego en la suerte de varas entrando cuatro veces, de las cuales se vino en dos de ellas al galope desde muy largo. 


Fue reseñable que empujó el caballo hasta las tablas en el primer puyazo y volvió a hacerlo en el tercero tras darse un descanso en el segundo:


Al principio se vio que el toro quería coger la tela con codicia pero a partir de la segunda tanda acusó a partes iguales tanto el esfuerzo en varas como los toscos pases de Pérez, quien es un diestro que luce en la pelea y no en la estética.


Se equivoca entrando en la suerte contraria y pincha sin soltar. Después clavó esta tendida en el lomo que ven abajo y que el animal no acusó. Por fin, una estocada que cayó arriba como pueden ustedes comprobar también. Ah, y dos avisos:



El sexto de Aguirre era un negro, bragado, meano, chorreado en morcillo, listón, rabicano y playero:


En el primer puyazo protagonizó un empuje de bravo metiendo el riñón pero en los otros dos no hizo nada. 


Fue el único de los seis que abrió la boca y sacó la lengua. En la muleta, topón y desangelado de forma que Pérez no pudo hacer nada.


Estocada contraria con telonazo más descabello:


Creemos que el festejo resultó entretenido. Si era un desafío, la victoria se la llevaron los Gamazo pero insistimos en que al menos uno de los de Aguirre, el de Castaño, estuvo a la altura.

Vimos aficionados españoles de muchos sitios pero la noticia es que había franceses de Vic-Fezensac, Burdeos, Toulouse, París, Céret... Lo decimos porque a cincuenta kilómetros de Orthez se lidiaba una corrida de Victorino en Mont-de-Marsan y los cabales prefirieron venir aquí.

Se acabó la suerte de varas por este año ya que en ninguno de los sitios que quedan se va a poder ver tres entradas al caballo ni por equivocación. No va a haber ninguna preocupación por el primer tercio ni en Bilbao, ni en Tafalla, ni en Cenicientos, ni en Calasparra,  ni en Villaseca, ni en Peralta ni, por supuesto, en Madrid. Qué pena ¿y qué vergüenza?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. Y muchas gracias a Martín por su aportación.


domingo, 21 de septiembre de 2025

FERIA DE RIAZA, 2025 (y 2). RASO - CONDE DE LA CORTE: ¿ERAN TOREROS O ERAN NOVILLEROS?

Veníamos de ver seis o siete novilladas en poco tiempo y esta corrida de toros de Riaza nos pareció que la lidiaban novilleros. Un Castaño que sigue siendo un pinchaúvas como tantos novilleros; un Gómez del Pilar que tiró por la  borda la ocasión de salir claramente en hombros como sucede con muchos novilleros y todo un Juan de Castilla, quien fue avergonzado por un toro de Raso, que lo dejó  con el trasero al aire como hubiera hecho con cualquier novillero del montón.



¿Qué hay que exigir a los chavales después de haber visto a estos tres?

Fueron toros del Conde de la Corte contra toros de Raso de Portillo. En presentación ganó el Conde. En la muleta ganó el Raso. En el caballo lo dejamos en empate a cuenta del Colombino del Conde y del Peletita del Raso. En conjunto, el mejor toro fue ese Colombino.



Castaño no tuvo opción en su primero por lo que verán. Luego perdió la oreja en su segundo por fallar a espadas. Es el único a quien medio podríamos salvar de la quema. Los otros dos, entre mal y fatal. Que nadie los tape criticando al ganado: hubo dos sin opciones, es verdad, primero y sexto, pero a los otros cuatro se les corta la oreja sin tanta mieditis, con más decisión y con algo oficio, .



Había llovido pero el ruedo estaba perfecto. Prácticamente un lleno como se aprecia, con entrada única a 35 euros:



CASTAÑO. Su primero fue este condeso, un toraco playero, gordo y con poco cuello:



Entre el reserva y el titular lo picaron, con pelea mediocre aunque por lo menos sin pincharlo trasero, ¡gracias, generosos! Se puso trotón en banderillas pero se ve que llevaba una cornada matinal de los corrales y empezó a salirle una porción del intestino, vean:



Era revoltosillo pero de buena condición mas el público empezó a pedir que lo matase porque, claro, pobre animal, ¿no? Está claro que el personal de hogaño no soportaría aquella visión de pesadilla de la época de Bombita con los arenques pisándose las tripas.

Castaño se podría haber dedicado a pinchar puesto que no había opción a trofeo pero héteme aquí que entró la primera vez y dejó esta casi entera que el animal escupió a base de rebrincarse. Eso sí, no se puede alargar más el brazo:



Volvió a entrar y esta vez recetó una entera perpendicular. Para una vez que hunde la espada dos veces consecutivas, no le sirvió de nada:



El cuarto era del Raso, un cárdeno oscuro, salpicado, con caja pero cornicorto. Fue uno de aquellos novillos rechazados el año pasado en Zaragoza, recuerden aquí:




En el primero tardea y huye al hierro. En el segundo cobra trasero en un puyazo musical y encelado del que sale suelto. En el tercero vuelve a tardear y recibe una barrenada en el lomo firmada por Majada pequeño. La sangre, por detrás del brazuelo.

Sánchez estuvo medio bien en el primero y aliviándose en el segundo. Comparen:




Ya se había visto en el segundo tercio que llevaba el morro enarenado, cosa que confirmó inmediatamente, en el tercer pase, que fue éste:



Y después siguió igual por los dos pitones aunque siendo un tanto revoltoso ya que sabía que había un hombre ahí detrás. Ese sexto sentido es una de las cosas que a los toreros no les gusta de este hierro.

Castaño estuvo bullidor, como hay que estar en un pueblo para cortar orejas, sin preocuparse por hacer el toreo güeno, aunque todavía se estiró en una tanda al natural:



Pero ahora, cuando necesitaba meter la espada a la primera, nos deleitó con uno de sus sainetes: medio mandoble atravesadísimo, pinchazo arriba, tres más no en mal sitio y una honda muy atravesada por salirse, como acostumbra de un tiempo a esta parte. Tres descabellos y su gozo, al pozo. Observen que en ninguno de sus pinchazos buscó los blandos:



GÓMEZ DEL PILAR. Echó al del Conde por delante por el mal recuerdo que guardaba de la corrida de Tafalla. Era este negro salpicado, cornalón, corniabierto y ajamonado de atrás, cosa que en esta ganadería no terminamos de entender:


Buena prestación en el caballo, con la colaboración del diestro al ponerlo progresivamente más lejos en tres entradas. Acudió siempre al paso pero sin tardear y en la primera se restregó los testículos por la arena riazana:



Aguado salió aplaudido, no sabemos si por primera vez en su vida. Las banderillas cayeron casi en la paletilla por el canguis. Era noble y humillador, un toro de oreja clara pero empezamos a ver a Gómez desconfiado, muy despegado, pensándoselo demasiado con ese vicio que tiene y a causa del cual casi provocó el gazapeo del  animal.



El tal Colombino lo miraba como  diciendo: 'pero ¿por qué no me toreas de una vez?, que soy de dulce, ¿no lo ves?' Pues que si quieres arroz, Catalina. Nadie entendió tanta indecisión y tantas precauciones.



Buena estocada arriba saliendo perseguido:



El quinto era de Raso de Portillo, este negro azabache, gordo y con poca cara para lo que gusta aquí. Salió al paso y husmeando, emplazándose en el platillo sin que nadie se decidiese a salir por él. Menudos profesionales...



Con esa actitud del toro y viniendo Juanma a caballo nos temíamos lo peor pero saltó la sorpresa porque el tal Peletita le pegó un batacazo y volteó después al caballo como una croqueta:




Una señora cercana decía: 'ha sido lo mejor de la tarde' y probablemente tenía razón. El problema para Peletita fue que se dirigió al reserva y ahí lo esperaba Aguado con la recortada. Le perpetró esta lanzada en el espinazo recargando con maldad:



El toro bufaba sonoramente y quizá fue eso lo que volvió a hacer dudar al madrileño. No lo comprendemos porque observen su embestida en la primera tanda:



Al natural lo pasaba con la ayuda, sin confiarse, no sabemos por qué. Miren el morro:



Perdía pasos, andaba premioso... incluso llegó a encararse con un sector protestante que parecía tener alguna cuenta pendiente con él. O que simplemente estaban indignados porque tiraba a la basura otro toro de oreja, dos en la misma tarde. Insistimos, vean ese hocico, ¡por ambos cuernos!



La pena para él es que volvió a matar bien dejando esta estocada contraria, circunstancia que para nosotros nunca será un defecto. Dureza del raso para morir tragándose la sangre:




CASTILLA. Fue el único que echó por delante el de Raso. Era este negro zaíno, alto, bien encornado, en tipo pero protestado como sus hermanos:



Monopuyazo empujando con un cuerno. A Cervantes le hemos visto pares mucho mejores que éste de ayer:



El animal se espabiló. Era muy pronto y Castilla se puso en plan pinturero tal que si estuviese ante un torete comercial al uso. Como además reponía, el diestro empezó a verse sorprendido al principio y desarbolado inmediatamente después.

Tan es así que presentó la dimisión y se fue a buscar el estoque aguantando la silba general por su poco oficio. Un torero a quien hemos visto plantar cara a veraguas, miuras y escolares fue humillado por uno del Raso. Penoso.



Pinchazo con prisas, otro escupido, otro aguantando, una corta tendida sin muerte y esta estocada ladeada y pasada, tapando la cara: 



Atención porque después vimos por primera vez en nuestra vida a un subalterno, Juan Carlos Rey, ponerse detrás del toro para sacar el estoque dos palmos y volverlo a hundir hasta la empuñadura. ¿Será posible tamaña desvergüenza? Claro que lo es porque esta pandilla sabe que goza de total impunidad. Nos hervía la sangre...

El último era este condeso negro, bragado, meano, axiblanco, listón, badanudo, playero, cornalón y muy blando de remos:




Apareció a caballo el hombre que mató a Cigarrero: Teodomiro Caballero. Es un picador que tiene ese nombre de rey ostrogodo y que figura con deshonor como uno de los capitanes de la banda del castoreño. Pegó un monopuyazo español, recargando y barrenando con sevicia, mientras completaba una carioca terrorífica:



Tras semejante paliza el pobre animal se acobardó y se vino a tablas, de donde no volvió a salir. Observen de dónde manaba la sangre. A esto no hay derecho:



Añadan a ello su blandura de manos. Encima Castilla quiso castigarnos con un trasteo en el que cabía un tráiler entre él y el toro. Vean cómo estira el brazo al máximo con riesgo de sufrir un tirón en el hombro:



Nada, una tabarra insufrible. Si el animal quedó para el tinte, que se lo diga al ostrogodo. A nosotros no nos dio ninguna pena el colombiano. Mientras lleve a ese picador de carne, con su pan se lo coma.

Se perfila con donosura en plan Lalanda, con el estoque apuntando al cielo pero es una pose que no engaña a nadie ya que cuando se tira, se escupe como ven más abajo. Media cruzada que basta:





Poca cosa que rascar, ¿no creen? Un buen toro del Conde, el batacazo del de Raso, la desidia de Gómez tirando por la borda un triunfo seguro, el sainete castañero y la dimisión de Castilla al que ese otro del Raso dejó a la altura de un novillero pero de los malos.

Haremos nuestra la frase de Tom Hanks, el teniente de Salvar al soldado Ryan cuando, tras tomar por fin la posición alemana en la playa de Omaha, se sienta, se quita el casco, se mesa los cabellos y dice: 'qué panorama...'

Pues eso lo aplicamos al estado de la fiesta de toros: qué panorama... Menos mal que ya se va acabando la temporada. Y menos mal del corderillo de veinticinco días que nos metimos entre pecho y espalda en inmejorable compañía.

Saludos cordiales desde Almazán. Rafa.