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jueves, 7 de mayo de 2020

TENTADERO DE MACHOS CON RUIZ MIGUEL

Nos vamos al campo para que Ruiz Miguel nos ilustre sobre un tentadero de machos. Las fotos que verán pertenecen a la ganadería de Sotillo Gutiérrez cuando aún eran Buendía-Albaserrada. Ahora no queda nada de aquello. Los cárdenos no tenían salida, 'llegaba el 15 de agosto y no habíamos vendido ni un toro'. Por eso compraron ganado a Fernando y a Salvador Domecq llevándolo a medias para terminar liquidando en 2007 todo lo gris.



En este tentadero mandaba doña Luisa Parache, prima hermana de José Antonio Hernández Tabernilla (de quien hablábamos aquí). Era hija de Venancia Hernández Pla, la hija de Esteban Hernández (del cual también hablábamos aquí). Compartiremos con ustedes el reportaje que hemos rescatado de nuestro archivo. Lo hizo José Castro hace más de treinta años, cuando el maestro tenía treinta y cuatro, o sea, con catorce de alternativa.



La tomó en 1969 en Barcelona tras veinticuatro novilladas sin caballos y cuarenta y siete picadas. Francisco tenía diecinueve años y el toro fue Panadero, número 166, de Pinto Barreiros. 



Fue en una corrida mixta que montó Balañá con un novillero de la misma edad cuyo nombre era Dámaso González. Aquí tienen el cartel de aquella tarde donde ejerció de padrino el linarense Fuentes, que actuaba en sustitución del lesionado Paquirri:



Cortaron sendas orejas Ruiz Miguel y Fuentes, dos y rabo Márquez a un carretón que hizo quinto y dos más Dámaso con su toreo 'encimista de frío valor'. Resultó cogido dos veces:




Creemos que hay un dato de la biografía de Ruiz Miguel que no es correcto. Mejor diremos que es de su autobiografía. El maestro repite a menudo que es el único torero que ha actuado cinco tardes consecutivas en la feria de Bilbao. Pues no sólo no es el único sino que él tampoco llegó a actuar esas cinco tardes como afirma. Todo esto, siempre que nuestras pesquisas sean acertadas, claro. Pero ahora estamos en el silencio del tentadero, ya lo aclararemos en otra entrada.

Observen una imagen de aquel día. Al fondo vemos a Cañaílla. Con la vara, llamando la atención del animal, está El Formidable:



En esa misma placita que ven lidió su primera vaca José Tomás con once años. Tras varias entradas al caballo, la ganadera decide quemarlo, por lo que se sacan capotes y muletas. El maestro tiene claro su papel:

'El torero en un tentadero de machos es simplemente el elemento que pone de manifiesto las cualidades de la res seleccionada. El ganadero es quien decide aunque en muchas ocasiones se pide la opinión al matador'

Imaginen ustedes que el matador es Gallito en su día o El Juli actualmente. Si cualquiera de estos dos te dice que el macho ha sido de lujo, ya me dirán qué ganadero envía el animal al matadero. Cuando vuelva el maestro a tu finca y te pregunte, a ver qué te inventas.

Ahí tienen al Pimpi con Ruiz Miguel al quite a cuerpo limpio:




El de La Isla considera importantísimo el tentadero de machos:

'Es la base de la ganadería porque durante diez años va a marcar la línea. Por eso el ganadero tiene que tener la cabeza muy fría y no engañarse a sí mismo ya que tardará por lo menos cinco años en ver el resultado'

Hombre, aparte de ir con cuidado en no engañarse a sí mismo, también deberá vigilar que no le engañen. Nos referimos a que el problema con un torero largo como  Ruiz Miguel es que podría equivocarte. Puede hacerte ver que la res es mejor de lo que realmente es. Pasaba lo mismo con Manili en esos años. Ambos eran capaces de tapar defectos de los animales. Lo hacían de forma innata, les salía así.



Manili, que de pequeño cazaba conejos de furtivo para comprarse una muleta, estuvo tentando en Zahariche con cincuenta y nueve años. Toto Miura le dijo: 'ya quisieran muchos toreros en activo estar como tú has estado esta tarde'.

Ya veremos si el elegido ligará como semental. Sigue opinando el maestro:

'Si al cabo de esos cinco años ves que no te ha ligado, tienes que cambiarle el lote de vacas y esperar otros cinco. Ello te puede dar muchos problemas, por eso implica mucha responsabilidad. Lo malo de la selección de bravo es que no es algo matemático y puede ser que un semental magnífico con una vaca superior no ligue o ligue precisamente la parte mala de la reata de cada uno'

La cuadrilla la completaba el ya fallecido Juanito Sánchez, a quien ven a la izquierda. Era también jerezano, como El Formidable:



Sobre la cuestión de ligar, el maestro recuerda lo que vio en Lo Álvaro

'Cuando aún vivía Juan Pedro padre recuerdo una cosa curiosa. Llegué un año a un tentadero de becerras y salió toda la camada malísima, pero toda. El ganadero no se lo pensó dos veces y mandó traer todos los machos hijos de esos sementales para comprobar si eran igual de malos. Estaba dispuesto a enviarlos todos al matadero sin remisión. Pues nuestra sorpresa fue monumental cuando vimos que el primer becerro salió cumbre... ¡y el segundo también! Paramos la prueba y cuando los hermanos se lidiaron de toros fueron magníficos. Resultó que aquellos sementales daban hembras muy malas pero machos bravísimos'

Sobre cómo se seleccionaba en casa de Juan Pedro, recuerden lo que mostrábamos en esta entrada. Nosotros pensamos que entre los tres ganaderos más importantes del siglo XX hay que incluir a Juan Pedro Domecq y a Victorino Martín. El tercero lo ponen ustedes. 


Discutíamos con un amigo aficionado hace poco si había que lidiar los machos tentados y desechados. Curiosamente, Ruiz Miguel piensa lo mismo que nosotros:

'Yo soy partidario de quemarlos siempre. Todo becerro que entra en la plaza se acuerda después de todo. Aunque no le hayas echado capote, se ha orientado y saldrá a la plaza sabiendo. Si a sus crías les vas a hacer una lidia completa, mejor hacérsela también a él y si sale malo, al matadero. Si sale bueno, lo has visto en todos los tercios'

A nuestro amigo aficionado le decíamos que si nosotros fuéramos toreros y supiéramos que en una corrida nuestra se han embarcado dos machos tentados en su día, por supuesto que preferiríamos que no nos tocasen en el sorteo (si fuéramos una figura, está clarísimo que no nos tocarían).

Recordamos una corrida cuya crónica encontrarán en nuestro blog. Salió un toro que no iba al caballo y que, en cuanto se arrancó y notó el hierro, salió huyendo. Hubo que perseguirlo por todo el ruedo para recetarle únicamente pinchazos porque no quería saber nada del peto. Si no salía  de estampida, se repuchaba quitándose el palo. Con el tiempo supimos que el mayoral había avisado a los picadores de que fuesen con cuidado si les tocaba ése porque lo habían tentado. Ya ven que está todo inventado.

El que tentó Ruiz Miguel salvó la vida, le cortaron los pitones y lo tuvieron a prueba los pocos años que le quedaban a su encaste en la finca de Galapagar:



Atención a lo que dice el maestro respecto al caballo en la tienta de machos porque quizá sea al revés de lo que ustedes están pensando:

'Yo opino que la primera vara la debe tomar de muy largo y luego se le va reduciendo la distancia en las siguientes. Si no hace nada raro, habrá pasado la prueba'

¿Qué les parece? Eso es lo contrario de aumentar progresivamente la distancia, ¿no? Pues ahí va la explicación de Ruiz Miguel, a ver si les parece plausible:

'De largo, a esas edades tan tempranas y con el peso que tienen, todos van al caballo. Pero conforme les acortas la distancia, ellos van viendo el caballo más cerca y lo perciben como una mole. Entonces sólo los más bravos se atreven a repetir a pesar de que ya se han dado cuenta anteriormente de que no pueden derribarlo y de que encima les están clavando la puya'

Y el maestro corroboraba esta opinión con su experiencia personal:

'Yo he visto en la finca de Murteira a becerras que de lejos se arrancaban al caballo sin dudar y, al ponerlas cortas, se daban la vuelta y salían huyendo'


Un murteira capirote en cárdeno

Ustedes están al tanto de lo que piden los ganaderos en los tentaderos. El noventa por ciento de ellos coincide en lo que busca. Pero obras son amores y no buenas razones o a Dios rogando y con el mazo dando. Queremos decir exactamente lo mismo que cuenta Ruiz Miguel:

'Todos te dicen que buscan un toro bravo, que acuda al caballo de largo, que tenga fijeza, que embista, que dure y que transmita emoción. Pero cuando vas a sus casas, ves cómo seleccionan y entonces te das cuenta auténticamente de por dónde va a ir luego esa ganadería'

En ello debería residir la riqueza de la fiesta, en una selección diferente y variada. Lamentablemente, los ganaderos saben que el mercado, integrado por toreros y público orejil, que son los que mantienen este tinglado, pide un tipo de toro toreable que es el que intentan seleccionar. Se busca, como decía García Palacios, 'el toro del ¡ole! y no el toro del ¡ay!' O, como afirma totalmente convencido Moya, de El Parralejo: 'un toro que aguante cuarenta muletazos con bondad y por abajo... ése es el espectáculo que el público quiere, otra cosa es lo que quiera una minoría' (recuerden esta corrida y vayan al final de la crónica).

Si la inmensa mayoría tiende hacia ese toro, la variedad se resiente y entramos casi en una industria cárnica criada para un espectáculo previsible y repetitivo. Planteamos esta cuestión al maestro y lamentablemente nos da la razón:

'Es que al fin y al cabo se trata de comercializar un producto. Si tu toro sólo lo quieren dos o tres toreros, te los tendrás que comer tú y eso te llevará a la ruina. Si te los piden cuarenta toreros, está claro. Todo lo demás, conseguir el toro que a ti te gusta pensando sólo en ti, es una quimera que te puede arruinar'

Ya vieron cómo acabaron esos albaserradas que tentaba Paco. La deriva de buscar el toro toreable en la que estamos inmersos de hoz y coz empezó con Gallito. Él marcó la senda a seguir pero en el pecado llevó la penitencia, tal como se verá en una próxima entrada.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.