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domingo, 11 de mayo de 2025

FERIA DE SAN ISIDRO, 2025 (3). EL PILAR: LO QUE TIENE ESTAR TIESO

Preguntaban a Víctor Hernández a la muerte de su primero por su fría y serena decisión toreando al natural. Se la había jugado sabiendo que el toro tenía en el pitón izquierdo una cuchilla de afeitar. Respondía: 'cuando uno está tieso...' A eso nos referimos con el titular. Pero es que hay muchos otros toreros que están igual de tiesos y ni de broma dan la cara como la dio él. 



Otra corrida cárnica, con una media de 591 kilos. Se lidiaron sólo cuatro porque dos fueron al corral. En el caballo, todos bastante olvidables. Sólo destacaremos el juego global del castaño tercero, con su punto de fiereza y sus dos agujas por pitones. Si no ha visto la corrida, con que vea los veinte minutos de este toro tiene de sobra.


Su juego fue como sigue: primero, inválido; segundo, sosete; tercero, difícil por muy revoltoso y ágil; cuarto, mansurrón sin celo; quinto, sobrero de Castillejo, mansinoble y sexto, sobrero de Villamarta, corraleado y escarbador pero toreable sin ser tonto. Si en éste último Hernández hunde la espada, vaya usted a saber si no hubiéramos tenido otra puerta grande:



URDIALES. Su primero era un colorado ojo de perdiz de 606 kilos, chorreado en verdugo, con grueso borlón, degollado, montado, alto y cornilevantado. Iba descoordinado de remos de salida. Las fotos, del maestro Moore:



Puyazo musical a caballo atravesado con poco castigo más un segundo de trámite. En el inicio de faena confirmó que tenía las patas de cartón. Pases a media altura sin ningún interés poniéndose pesadito.



Pinchazo muy malo y estocada peor, por baja y haciendo guardia como ven, más dos descabellos. Todo con telonazo y saliéndose. 



El cuarto era un colorado oscuro ojo de perdiz, astracanado, con trapío, no aparentaba sus casi 600 kilos. Por el izquierdo embestía raro:



Puyazo de Puchano de los que lesionan a los toros, vean abajo. En el segundo le clava en el espinazo acentuando con ello el manseo del tal Burriño. Todo ideal para el arte de Urdiales. Insistimos igual que ayer en que no estamos seguros de que la altura del peto sea la correcta:



Sólo faltaba el aire. Nada. Lo cazó con una estocada habilidosa arriba.




GALVÁN. Su primero era colorado oscuro ojo de perdiz, bien encornado, picado del campo:



Cabecea y se va las dos veces. Luego Rey se pasó de listo, como ya suele hacer habitualmente porque sabe que le van a aplaudir igual y en televisión no lo van a denunciar. Pero nosotros sí. Observen dónde están los cuernos para certificar su descarado alivio:


Toro pronto pero de embestida insípida aunque sin ser un norit. Galván anduvo perfilero y con gestos feos de futbolista pero fue muy aplaudido.



La manía de repintar cada día los cantos de los burladeros hace que todos los toros que rematan queden facados:



Estocada arriba pasada con dos avisos, jugando bien la mano derecha pero no la izquierda:



El quinto era otro colorado oscuro, albardado y astifinísimo:



Tenía cara de Reta pero vio el verde:



El sobrero era un cinqueño de Castillejo de Huebra, negro mulato, un poco silleto, acarnerado y muy bien encornado. Encaste Murube pero seguramente no puro por tener Núñez. Sus cinco años no se vieron por ningún sitio:



Cobra pero se va en los dos y se dedica a correr. En la muleta, mansinoble sin sal. El viento molestó y Galván no pudo expresar lo que lleva dentro. Solamente lo jaleó la cuadrilla. Se puso pesadísimo, algo habitual en él, con la excepción de aquella faena tan sorprendentemente corta del año pasado. Estocada trasera como ven, con inconcebible petición. Será que era sábado:




HERNÁNDEZ. Su primero era un castaño oscuro, albardado, con unos pitones afiladísimos:





De Pedro lo pinchó en el cuadril antes de rectificar. Empuja pero se aflige al poco. En el segundo le hizo tres agujeros y el toro se soltó de inmediato para no terminar como un colador. En el tercero lo pincha contrario. Qué desastre...

Se orientó en banderillas empezando a mostrar sus cinco años, el único al que se lo notamos. 



Gazapeaba y por el izquierdo era un gato. Enseguida se dio cuenta de que había alguien ahí moviendo la tela. Hernández asentó los pies pero obligado a rectificar por las revueltas del toro. Al natural lo desarmó dos veces como era esperable pero tuvo mucho mérito que insistiera por ahí desafiando al borrascoso animal:



Afortunadamente tenía que entrar a matar por el pitón derecho. Al encuentro dejó una media lagartijera patas arriba en el tercio. Oreja que no discutimos. Tuvo más valor que las dos de Talavante. Fíjense en que descubrió la muerte con valentía, al estilo de Roca y todo lo contrario que Castaño:



El sexto era el único negro de El Pilar. Se tapaba por la tablilla con sus 610 kilos ya que no nos pareció que tuviera el trapío exigible:



Empujó muy bien en el primero, el único puyazo de bravo de la corrida, pero vio el verde al salir.

El presidente había hecho un favor a la empresa porque saltó al ruedo el sobrero de Villamarta, que había nacido en junio de 2019 y que tenía desde hace muchos meses una casa alquilada en El Batán. Era un castaño claro, ojinegro, bragado, meano, listón y ensillado:



Cara alta en el caballo. Para una vez que un picador no clava trasero se dedicó a barrenar. Qué mala suerte tenemos:



Fue vergonzoso cómo Yelco se quedó sin toro por dos veces de tanto aliviarse.

El toro escarbaba y embestía sucio pero Hernández volvió a atornillar las zapatillas con valor. Se lo pasó cerca en tandas cortas y sin abusar del derechismo.

Muy correcto todo excepto dos absurdas bernadinas. Tres pinchazos escupidos  y sablazo bajo y trasero que asomaba por el brazuelo.




Del festejo únicamente salvamos la comentada decisión de Hernández con ese difícil castaño al que muchos no hubiesen querido ni ver y menos por el izquierdo. Es habitual que la legión de diestros ultraderechistas peguen dos mantazos con la izquierda para engañar al público como indicando que el toro es un marrajo por ese lado. Vuelven a montar la ayuda y siguen dándonos la tabarra con sus insufribles derechazos. Éste sí era marrajillo y a pesar de ello Víctor puso los arrestos suficientes para tragarle y salió airoso. Habrá muchas orejas que no valdrán ni la mitad que ésta que cortó. Por ejemplo, las dos de Talavante, idolatrado por la parroquia paniaguada y por el presidente Egea.

Nosotros siempre preferiremos el toreo de boca seca al de los toreros que salivan haciendo posturas.

Saludos cordiales desde Tarragona y muchas gracias a nuestro amigo lector de Tafalla por su aportación. Rafa.

domingo, 8 de octubre de 2023

FERIA DE OTOÑO, 2023 (3). EL PILAR: TOROS DESNATADOS

Cervantes ponía en boca de Alonso Quijano el Bueno que hay personas de entendimiento desnatado. Lo que sufrimos en Las Ventas fueron seis toros de un comportamiento tan desnatado que rozó lo insoportable.

Así como estábamos encantados de contarles lo de Ureña el día anterior, ponernos a hablar de esto de El Pilar nos causa un tedio infinito. Por eso, si usted tiene cosas que hacer, no pierda los siguientes tres minutos en leer lo que sucedió en la plaza ya que no valió nada.



Los de El Pilar salieron bobos, sin poder, con presencia justita varios y de poco respeto todos. El juego en varas fue bastante mediocre quitando un cierto empuje de quinto y sexto en el primer puyazo. En la muleta, todos obedientes, desaboríos, apáticos y, en suma, perfectamente olvidables.

Hablábamos hace poco con unos amigos del blog que nos aseguraban que lo de Aldeanueva estaba podrido. Quizá el calificativo es un poco duro pero la verdad es que por mal camino va don Moisés si sigue así.


CASTAÑO. Vestía un terno azul cobalto y oro y no esa ridiculez de denominarlo color azafata. Y a ver si se pone bien el fajín. Su primero era un colorado oscuro, ojo de perdiz, terciado y abrochado de pitones. Agradecemos al maestro Moore su colaboración:



Venía picado del campo y hubo que tratarlo con mimo en el peto. Ortega pegó en el quite dos verónicas muy templadas pero sin llevar al toro en la panza. Como él sabe hacerlo bien, que vea que nos dimos cuenta.




El toro empezó yendo y viniendo de forma insulsa pero de pronto pareció que no le gustaba la forma en que Castaño lo conducía y se puso a hacer tonterías. La cuestión es que no se sacó nada en claro. Creemos que a muchos otros toreros en esa situación se les habría silbado pero con el helmántico hubo mucha comprensión ya que para nosotros estuvo muy por debajo de la calidad del toro.



Afortunadamente fue breve, algo que debería copiar el cien por cien de los toreros. Estocada arriba, delantera y perpendicular, pegando un gran telonazo más descabello. Castaño es valiente y mira al morrillo pero con él la suerte suprema será siempre una lotería:



El cuarto era un negro listón, astracanado, bien encornado pero justo de cuello:



Lo recibió de rodillas en tablas igual que si lo hubiera hecho en un cementerio. El toro se cayó al ir hacia el peto y luego se dejó pegar una paliza que no venía a cuento. Eso sí, autorizada por Castaño, faltaría más.

Muy mal Ortega haciendo un quite con dos medias verónicas que machacaron las vértebras del toro. Hacer eso en el tuyo está mal pero en el de un compañero es de juzgado de guardia.

El de El Pilar no se dio por enterado de los intentos de Galán por encelarlo ya que salía siempre distraído. Castaño llevó en el pecado la penitencia y la zurra que toleró en varas hizo que el toro se diluyese como un azucarillo dentro de un mar de sosería.



Cuando quería seguir castigándonos con más pases el público lo obligó afortunadamente a cortar. Estocada hasta el arriaz, en buen sitio pero con el brazo elástico y tapando la cara. Castaño tiene que regresar con urgencia a los aguirres, los escolares, los veraguas y los saltillos y debe olvidarse de este ganado atontado y anodino.




ORTEGA. Su primero era un castaño ojinegro, albardado, bragado y astracanado, protestado por su poca cara. Era un torito sevillano:



Entre el titular y el reserva dejaron al pobre animal como un colador. Los agujeros que le perpetraron nos dolieron a nosotros sólo de ver dónde cayeron.

Si el toro ya iba bastante a su aire, tras ese primer tercio demencial lo que esperábamos era bastante descomposición en su embestida. Añadan a ello su tendencia a la distracción y su falta de oxígeno. Lo mejor, este pase de trinchera, que para Bleu no era torear. Recuerden que decía que 'no interviene el brazo izquierdo sino sólo la muñeca derecha y el toro se limita a moverse por delante y a guardar una misma posición respecto al torero; eso no es un pase de muleta por mucho que El Gallo se empeñe':



El aburrimiento fue inevitable mientras nos entreteníamos en observar que el maestro es otro que usa taleguilla recauchutada. Buena estocada arriba, hasta la tela, dejándose ver pero tirando la muleta.



El quinto era un colorado ojo de perdiz, alto de agujas, que se tapaba por la cara ya que estaba un poco descarnado:



En el primer puyazo empujó con fe hasta que se rindió viendo que aquello era una lucha absurda contra un muro infranqueable. En el segundo se repuchó al notar una criminal lanzada trasera más un siete contrario que le hizo el de la banda del castoreño. Qué desastre...

El toro era probón y desaborío pero como también era tonto no presentaba excesivos problemas. Bueno, sí, había un problema grave y era que todo lo que se hiciera ante él no solo no propiciaba el lucimiento sino que provocaba una gran somnolencia. Aquí se aprecia lo que decíamos antes de la taleguilla y el boquete contrario que le había hecho el asesino a caballo:


FOTO: Sánchez Olmedo

No sabemos a santo de qué Ortega se dedicó a porfiar como un torero barato escuchando protestas a las que nos uníamos desde casa. La siesta terminó con un pinchazo y esta tendida pasada y desprendida:




AGUADO. Su primero era un colorado ojo de perdiz que se tapaba por sus cuernos levantados:



Venía bien picado del campo embistiendo al ralentí de salida. Se fue de cualquier manera al reserva donde fue carioqueado y agujereado dos veces con vileza. Aguado tuvo un ataque de autismo que no nos sorprendió ya que sabemos que el primer tercio le importa un pimiento. Sus verónicas también fueron llevando al toro con la puntita del capote y no en la panza. Anda que ellos no saben la diferencia...



La suerte es que ante un torillo aborregado como éste quien estaba delante no es el típico torero de sacacorchos sino uno que intenta torear con naturalidad. Pero el pilarista no valía ni para carne y encima el diestro se puso pesadísimo. Comparen su trinchera con la anterior de Ortega:



Corta atravesada, con rueda de peones para evitarle una segunda entrada a matar, y dos descabellos.



El sexto era un colorado ojo de perdiz, listón, alto y protestado creemos que no por rabicorto sino por estrecho:



Se llevó dos cariocas asquerosas con sendos puyazos en el lomo. La sangre le caía casi por el costillar mientras nuevamente a Aguado esta abyecta carnicería lo traía al pairo.

Estará mal decirlo pero deseábamos que el diestro se quedase sin toro y acabase esta tortura de corrida de una vez. El animal se dedicó a topar transitando a paso de burra como se aprecia en la imagen y el diestro, a pasárselo por allí sin más teniendo que oírse oles de recochineo.


FOTO: Sánchez Olmedo

Medio sablazo atravesado y caído, ejecutado de cualquier manera, apoyando la mano izquierda en el testuz para cegar al toro y todos a casa liberados tras dos horas y pico de inaguantable sopor.



Por fin se acabó la corrida más aburrida del año, al menos para quien esto firma. Luque desde su casa debió de alegrarse al no haber venido. Lo que no sabemos es si aguantó despierto todo el festejo. Nos extrañaría mucho.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.