sábado, 28 de mayo de 2022

FERIA DE SAN ISIDRO, 2022 (17): VICTORIANO DEL RÍO: DON GONZALO, NO SE PREOCUPE

El presidente se vio obligado a conceder dos orejas a Ángel Téllez porque otra cosa hubiera sido saltarse el reglamento. Lo hizo claramente a regañadientes ya que él veía, igual que nosotros, que la cosa se había salido de madre. Observen la cara de resignación con que enseñó el primer pañuelo. Pero puede dormir tranquilo porque él no tiene ninguna culpa. Si el nivel de exigencia de Las Ventas está bajo mínimos, el problema es otro:



Antes de la corrida hacíamos nuestros cálculos. Se anunciaban tres toreros a los que se alaba por su toreo al natural. Pensábamos en que sólo con que cada uno de ellos diese un par de tandas buenas, la corrida podría saldarse con dieciocho naturales para recordar. Serían más que los que hemos visto en las quince corridas anteriores. Si únicamente era una tanda por barba podrían ser nueve. La cuestión era que viésemos algo digno de recordación, ¡algo!



Confiábamos también en que saliese si no un hermano de Duplicado por lo menos un primo aunque lejano. El hijo de Victoriano decía antes del paseíllo que si hoy fallaban los toros es que habían fallado ellos.

Pues el encierro transcurrió con bastante mediocridad hasta que salió el bravito sexto. Nos quedamos con las ganas de ver una tercera entrada en el caballo. En la muleta fue de una nobleza exagerada, rozando la bobería.



URDIALES. Su primero era cornialto y cornilevantado, protestado de salida por algunos (hoy también torea el maestro Moore):


Las protestas se recrudecieron cuando el toro blandeó de remos tras una insulsa pelea en varas. Volvieron los gritos de ¡toros, toros! que habían empezado con los juampedros el día anterior.

Carrero puso un gran par. Nunca olvidaremos que se jugó la vida en los chiqueros de Céret banderilleando un toro de Reta aquerenciado allí:


Urdiales anduvo con muchas precauciones y haciendo gestos negativos con la cabeza. Sumen a ello que tenía que llevar el toro a media altura para que no se derrumbase. Al natural pegó dos trapazos con la ayuda. Total, nada. Pinchazo hondo y atravesado que escupe y esta rinconera habilidosa:


Su segundo pesaba 597 kilos. Era negro listón y cómodo de cornamenta, de los que gustan a los toreros y más en Madrid:


Una verónica y media dio Urdiales en toda la tarde. Se notaba que el toro de salida no le gustaba. Se dejó pegar con mesura por Óscar Bernal y se marchó suelto. A pesar de tratarlo con guante blanco salió del primer tercio listo para el arrastre.

Pero el riojano vio que el toro no se comía a nadie y que iba y venía sin novedad, razón por la cual pareció animarse un poco. Dio dos pases en redondo buenos, éste fue uno de ellos:


En cambio, con la izquierda anduvo medroso y desconfiado llegando a sufrir un desarme. La faena languideció y la finiquitó con esta casi entera arriba, ladeada y tapando la cara:


Una verónica, dos derechazos y un par de banderillas de Antonio Carrero es el balance ciertamente triste de Urdiales en esta corrida. Suponemos que su paso por San Isidro le hará reflexionar bastante en Arnedo.

TALAVANTE. Su primero era un toro negro azabache, bajo y chato:


Embestía al tran tran con toda la pinta de venir picado del campo. Nos sorprendió empujando más de lo previsto aunque sólo en el primero.

Los arreones hacia adentro que pegaba desordenaron el segundo tercio. Talavante lo sujetó en el sol con unos buenos doblones. Luego vinieron derechazos del montón y un natural bueno, éste:


Se aprecia que está tan delgado que el vestido le queda holgado. La faena no levantó el vuelo y terminó con una estocada bien ejecutada pero apuntando a los blandos y cayendo baja con degüello:


El quinto era un castaño listón, astifino, de 505 kilos, con lo cual se protestó de salida con nuevos gritos de ¡toros, toros! Lo de Victoriano no tiene la mala fama de Juan Pedro pero esos gritos que empezaron ayer da la impresión de que van a repetirse hasta el final del serial:


El hijo pródigo dio dos verónicas sin ningún valor por el paso atrás. A pesar de blandear de remos, el toro derribó con cierta facilidad pero se fue suelto. Nada en el segundo y otro de Victoriano que estaba listo para el arrastre antes del segundo tercio.


Murillo fue obligado a saludar pero él sabe perfectamente que se alivio en los dos pares:


Ya decimos que el toro estaba moribundo, con lo cual el diestro no pudo hacer otra cosa que una labor de enfermero. Pinchazo sin ninguna fe y estocada muy defectuosa por trasera y caída que basta:


El balance de Talavante fue de tres doblones y un natural en toda la tarde. Otro que puede irse con Joselito Arroyo a pensar bajo las encinas de su finca.


TÉLLEZ. Sustituía a De Justo. Su primero era cornialto, ensillado y de cabeza pequeñita en comparación con el cuerpo:


En el primero empujó y se repuchó alternativamente para terminar saliendo suelto. En el segundo tardeó para acabar cobrando este puyazo penoso en el lomo con incomprensibles aplausos al picador. Observen dónde clavó porque la sangre le resbalaba luego al toro por el espinazo hasta la penca del rabo:


Brindó a De Justo. El toro tomaba la muleta con bondad mientras Téllez echaba la pierna atrás para ligar los muletazos y se despatarraba haciendo muecas. Se inventó este extraño pase de pecho a pies juntos y el toro lo derribó sin consecuencias:


Como había sacado la faena hotelera, cuando se echó la mano a la izquierda el toro estaba ya totalmente asfixiado. Lo liquidó con una estocada que rozó el bajonazo pero fue muy ovacionada. Ya saben que lo único que interesa es enterrar el estoque en la carne de cualquier manera, incluso en la que dicen es la primera plaza del mundo:


Parecía que el toro moriría en los medios pero al final, el cortejo fúnebre lo acompañó a las tablas:


A pesar de esa estocada tan defectuosa, hubo una petición ante la que don Gonzalo Julián claudicó muy a su pesar. Observen de nuevo su gesto de resignación al verse obligado a conceder esta oreja tan barata:


El último era un toro astifino y acarnerado de 575 kilos. Creemos que fue el único no protestado de salida:


Por fin vimos una buena pelea de bravo en la primera entrada, con un gran desgaste del toro mientras a Téllez eso le daba absolutamente igual:


Fue pronto en el segundo pero el diestro pidió el cambio robándonos una tercera entrada de largo aunque solo fuese para señalar. Si esto pasa en Las Ventas, ya me dirán qué podemos esperar en cualquier otra plaza. Eso sí, el maestro se echó el capote a la espalda para recrearse en unas gaoneras donde no llevó toreado al toro sino que le apartaba de la cara el capote con violencia para terminar desarmado pero muy aplaudido:


Ni que decir tiene que hubiéramos preferido mil veces ver al toro por tercera vez en el caballo y de largo antes que ese quite tan mediocre.

Brindó al público, al cual se le veía con ganas de castigar a los otros dos grandes maestros aprovechándose de Téllez. Le aplaudían todo. Este derechazo fue acompañado por un ole monumental:


Con la izquierda dio unos naturales picando que a nosotros no nos dijeron nada pero que entusiasmaron a la mayoría de los presentes. Se seguía la faena como si estuviera toreando Lagartijo, quizás por la decepción continuada de tantas tardes insoportables... o por las ganas que comentábamos de fastidiar a los otros dos:


A todo esto no hemos dicho que el toro fue de una nobleza monjil. Pinchazo muy malo caído y esta entera tendida arriba, perdiendo la muleta más descabello:


De nuevo estaba de Villa en el brete de decidir si negaba una petición mayoritaria que iba a propiciar una puerta grande bastante barata. Sacó el pañuelo dando un golpe en el palco porque había visto lo mismo que nosotros. La responsabilidad no es suya sino de la poca exigencia de la plaza. Aunque no leerá estas líneas, insistimos en que no se dé mal rato porque él no tiene ninguna culpa.

Téllez se marchó en hombros de la chiquillería. Suponemos que esa misma noche presumirían en las redes de haber estado allí con su móvil. Por cierto, ¿han caído ustedes en que el Duplicado de su encerrona y este Viajero de ayer eran dos toros que hubiera matado Emilio de Justo y que habría salido por la puerta grande con ambos?

Algo se nos escapa a nosotros de la forma de torear de Ángel Téllez. Suponemos que hoy abundarán los panegíricos poniendo por las nubes al diestro madrileño-toledano pero a nosotros no nos entusiasmó. Insistimos en que seguro que es culpa nuestra y bastante pena tenemos.

Lo que no se nos escapa es que consiguió una oreja con una estocada que rozaba el bajonazo y otra con un pinchazo malo, una estocada perdiendo la muleta y un descabello. ¡Y en Madrid! Espero que eso no nos lo vayan a discutir.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






















viernes, 27 de mayo de 2022

FERIA DE SAN ISIDRO, 2022 (16). JUAN PEDRO: QUE CADA PALO AGUANTE SU VELA

Muchos venían con la escopeta cargada al ver el hierro anunciado. Lo comprendemos porque el historial de los juampedros en los últimos años está a la altura del betún. Pero los grandes artistas anunciados siguen pidiendo estos toros porque con ellos pueden construir su obra de arte y abrir su alma expresando lo que llevan dentro... sin sudar demasiado.

Pero nos negamos a echar toda la culpa al ganado a pesar de que se oyesen gritos de ¡toros, toros! en algunos momentos. Señores, esos gritos se podrían haber voceado en otras corridas que hemos sufrido estos días y que no tenían nada que ver con Juan Pedro. Ni de broma esta corrida fue mucho peor que otras que hemos soportado estoicamente en este serial.

Incluso hubo un toro al que hubiéramos tocado palmas en el arrastre en caso de estar presentes. Nos referimos al salpicado tercero, que se burló de Aguado. El tuerto en país de ciegos, ciertamente, pero que nos recordó aquella célebre crónica de Vidal titulada ¿Qué querrán? donde se lamentaba de los diestros que por una cosa u otra, nunca tenían delante un toro de su gusto.




MORANTE. El diestro se ponía la venda antes de la herida cuando a las diez de la mañana mostraba su malestar por el estado del ruedo. Ya saben: lo de su nivel más elevado, sus inclinaciones y sus zarandajas. Le cedemos la palabra para que no se diga

"La cuesta del ruedo la notas cuando estás de frente, desde arriba parece que no hay cuesta; yo siempre me peleé mucho con la empresa para que se aliviara ese desnivel porque molestaba mucho a los toros, sobre todo cuando salían del caballo ya que perdían mucha adherencia y además se tropezaban yendo hacia arriba; aquello se solucionó y creo que la plaza ya está bastante bien, han echado una arenilla distinta que se ve muy bonita aunque se notan más las pisadas; pero si la cuesta es para favorecer que se vaya el agua cuando llueve, pues no pasaría nada por suspender la corrida, toda la vida se han suspendido"



Su primero era un negro muy agradable de cara, alto, chorreado en morcillo, de 592 kilos pero muy vareado:


Inevitable la doble lanzada en el lomo de Aurelio Cruz con el toro todavía llegando a romanear a pesar de la infamia del carnicero a caballo. Vean dónde ha clavado. Hace lo mismo cada tarde:


El toro iba y venía de forma desaboría y todo el mundo estaba pendiente de si al maestro le gustaría cómo movía las orejas. Pues no le gustó cuando a la primera de cambio lo desarmó. Hizo gestos de que le molestaba el aire mirando las banderas y se fue por la espada:


Doble pinchazo malo sin soltar y estocada honda a paso de banderillas más descabello. Pocos pitos oyó del comprensivo público madrileño. 

Su segundo se llamaba Pontífice y era ancho de pitones, acapachado y cornidelantero:


Ni por bien quedar se estiró Morante a la verónica sino que se limitó a echarle el capote arriba no sabemos por qué, como no fuese para descomponer su embestida.

Estaba claro que el toro tampoco le gustaba y por eso mostró un desprecio total por el primer tercio, ordenando a su picador que le pegase una paliza vergonzosa. Observen cómo se tiró encima del toro para pincharlo antes de que acometiese. Luego recargó abyectamente con el gran maestro ausente:


Con la muleta se dedicó a quitar las moscas al toro por ambos pitones intentando engañar al personal como mostrando que el toro no valía. Fue el mismo Morante de El Puerto de Santa María frente a aquellos toros de Prieto de la Cal que no eran peores que éste. 

Había salido con el estoque de verdad porque no tenía intención más que de cobrar al final de la corrida. Así, dejó dos pinchazos y una media arriba pero siempre a paso de banderillas. Igual que en El Puerto. Si un gran maestro por lo que sea está mal con el toro, lo único que le pedimos es que mate con dignidad a su enemigo. Pues ni eso:


¿Dónde está ese honor que quiere rendir a la tauromaquia antigua? Bah, se queda en su montera y sus medias blancas, poco más. Lo que tendría que haber sido una bronca que se oyese en Guadalajara se transformó en un leve abucheo con cuatro pitos, al menos por lo que escuchamos en el sonido ambiente televisivo.


ORTEGA. Su primero era un castaño oscuro, albardado, bocidorado y corniapretado:


Ortega dio las tres mejores verónicas de la feria. Fue lo único bueno en las dos horas de festejo. Supieron a gloria cuando ha habido tardes enteras en que no se ha visto ni una:


Tocó un poco de música en el caballo con bastante vulgaridad. Buen criterio del diestro al quitar por delantales para no quebrantar más a un toro que iba ya en reserva.

Fatal El Algabeño palitroqueando y muy bien Morante atento en un quite, lo único decente que hizo en toda la tarde. El toro tenía la misma fuerza que un cordero lechal y eso hizo que el trasteo de Ortega se convirtiese en algo insoportable, además con el toro cabeceando feamente por su nulo empuje.

Pinchazo que escupe y luego pierde la muleta en una estocada honda y delantera, algo muy raro de ver en estos tiempos donde los maestros entran con la mano por las nubes y por eso clavan en el lomo:


El quinto se tapaba por la cara pero algunos espectadores no tragaron y lo protestaron:


El toro se arrancó alegre y empujó pero desesperándose enseguida ante el monstruo equino. Aguado realizó un quite de frente al costado rematado con lo mejor que hizo en toda la tarde, esta media. Bagaje paupérrimo, ¿no creen?


Inicio por ayudados enganchados pero viendo el maestro enseguida que el toro era un amigo. Un pequeño calamocheo deslucía el toreo que quería dibujar el diestro pero le salió algún pase aislado con sabor.


No obstante, la faena transcurrió desangelada y fría por la nula entidad del de Juan Pedro. Pinchazo y esta rinconera bien ejecutada:



AGUADO. Su primero era una pintura de toro, negro salpicado, ojalado, botinero y bien encornado. Atención a la foto del maestro Moore porque es de dos orejas y rabo:


Verónicas de Aguado muy inferiores a las anteriores de Ortega. 


Se arranca alegre en los dos puyazos pero se arrepintió de ello al llegar al peto porque Benítez le pegó como si le debiera dinero. No nos cabe ninguna duda de que fue por orden del maestro. Estamos ante un toro que bien lucido en el primer tercio hubiera dejado contento al aficionado. Pero pedir eso a Aguado es como pedir uvas a la higuera:


Vimos tres fenomenales pares de García y de Mellinas:


El toro embestia con nobleza y regularidad sin ser tontuelo del todo pero Aguado se dedicó a vivir fuera de cacho permanentemente. Ahí lo tienen:


Al natural se limitó a pegar tres mantazos y nuestra opinión es que quedó muy por debajo del toro. Bastantes espectadores compartían nuestra opinión porque se oyeron protestas. Incluso hubo un intempestivo grito de '¡Aguado, vete a Sevilla!'

Pinchazo que escupe, estocada corta y tres descabellos con pitos aislados al diestro del nuevamente muy comprensivo público venteño. Nosotros hubiéramos tocado palmas al toro porque fue el más decente y fundamentalmente para fastidiar al diestro.



El último era un toro hondo, bajo y serio para nuestro gusto pero fue protestado de salida con los citados gritos de ¡toros, toros! Esperemos que no ponga una denuncia el cantante porque el animal obedecía al nombre de Loquillo:


Doble carioca trasera de Sánchez como para ponerlo a pan y agua. Es lo habitual en él y su hermano, a quienes cariñosamente denominamos los hermanos Dalton:


García mimó al toro con una brega de terciopelo.

Tras un bonito inicio por abajo nos dio la impresión de que Aguado no se aclaró con el toro y eso que desde casa nos parecía que no era nada del otro mundo. Se dedicó a dar pases aislados y deslavazados rectificando permanentemente el terreno. Aburrió a propios y extraños llegando a ponerse muy pesado.

Tres pinchazos sin cruzar y horroroso medio espadazo atravesado y muy trasero alargando el brazo para pegar semejante puñalada:


Terminó el festejo en un clima de decepción total en el que hasta los televisivos nos sorprendieron cargando duramente contra el ganado. Por supuesto que también cargaron sin piedad contra los quejosos: ha habido muchos que han venido esta tarde deseando que la corrida fuese un fracaso y se van contentos porque realmente ha sido un desastre (Máximo) o esos que protestan cada tarde ya se ponen muy pesados (Muñoz).

Pues señores, nosotros, que no somos sospechosos de juampedrismo, tenemos que decir que la corrida no fue peor que otras que hemos sufrido en esta feria. Ni mucho menos.

Que algunos tengan manía a Juan Pedro por ser vos quien sois no es nuestro problema. Saben ustedes de sobra que si la corrida llega a ser verdaderamente infumable no tendríamos ningún problema en decirlo, ya nos conocen.

Lo que vimos fue a un Morante sin ganas de trabajar pero con muchas de cobrar, a un Ortega que hizo lo poco que pudo y a un Aguado que estuvo por debajo del tercero y limitándose a pegar pases en el último. 


Que cada palo aguante su vela y aquí las culpas habrá que repartirlas entre los de cuatro patas y los de dos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.