Mostrando entradas con la etiqueta Leal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leal. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (11). SALTILLO: UNA TERNA INOPERANTE

Conociendo a Moreno Silva tiene que llevar hoy un enfado monumental al ver cómo se desperdició una corrida suya más que toreable. Eso en privado, claro, porque en redes es probable que se la coja con papel de fumar.

El problema fue que sus toros se las vieron ante una terna absolutamente inoperante, que anduvo en muchos instantes a la deriva y que en ningún momento supo resolver las lidias que planteaban los toros. Y eso que no hubo ningún Barrabás.

Vimos cuatro de los toros que viajaron a Céret el año pasado y que no se pudieron lidiar por el aguacero. De entonces eran todos los de Madrid menos el segundo. Entró uno de Couto ya que dos de los saltillos aprobados se habían herido en corrales.



La corrida dio una media de 570 kilos. Todos murieron con la boca cerrada y ninguno dobló las manos. Su juego fue este: primero, se apagó; segundo, orientado y rajado pero sin peligro; tercero, galopador y con fijeza, Castilla ni lo vio; cuarto, con poder, se fue sin torear; quinto, de Couto de Fornilhos, manso rebrincado y sexto, boyante, también se fue sin torear. 



VENEGAS. Fue quien tuvo aquella polémica con el ganadero hace unos años. Su primero era cárdeno, bragado y gargantillo, bien encornado. Las fotos son del maestro Moore:



Barrenada trasera de Tossello indigna de él, muy mal. El toro se repucha en el segundo, con la sangre manando por detrás del brazuelo. ¿Qué pasa, Luc?, ¿quieres picar más en España o qué? Observen la carnicería:


 

Boca cerrada y mirada inquietante del toro, que pegaba arreones. Venegas lo toreó rematando atrás para quebrantarlo y debió de hacerlo porque en la tercera tanda el animal se quedó vacío.



No se le notó la inactividad. Fue la única medio faena medio aceptable de todo el festejo. Casi entera, pasada, perdiendo avíos por el gañafón:



El cuarto era cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco y casi playero:



Primer puyazo sin castigo y segundo repuchándose como ven. Venegas pidió el cambio y el toro estaba crudo:



Fernando Sánchez, mal:



Iván García, bien en este segundo, con el toro apretando:



En la muleta el de Saltillo confirmó que estaba entero. Encima Venegas erró y no lo castigó de inicio como debería. La consecuencia de todo este despropósito de su lidia fue que el toro se hizo el amo sin que el diestro pudiese meterlo en cintura de ninguna manera. Cuando un toro de esta ganadería no se siente toreado, ya puedes llamar a Lagartijo.

Victoria clara del saltillo por K.O. técnico. Casi entera, trasera, con telonazo y sin cruzar, más descabello. Por supuesto que no era una estocada corta, como se inventó Javier Vázquez, quien por cierto nos aburrió por televisión con su verborrea inane que no aporta nada:



LEAL. Su primero tenía menos presencia, muy degollado, con poco morrillo, se tapaba un poco por la cara:



Recibe una buena zurra empujando con la cara alta. En el segundo se suelta antes de que le hagan tres agujeros.



Se había orientado en banderillas pero Leal salió con la intención de tratarlo como si fuese un torillo comercial. Su inicio roquista tuvo valor porque el toro no era claro.

Luego se puso de perfil y toreó en línea pero el toro estaba pendiente de irse de naja y ese tipo de faena fue totalmente inadecuado. 



Estocada tendida, ejecutada a la carrera tras perfilarse en Rascafría.  Perdió la muleta y pegó su recurrente salto olímpico:



El quinto era el de Couto de Fornilhos, negro mate, sin cuello, abueyado, muy abanto, bien encornado:



Huye al hierro tres veces. El reserva le dio para el pelo mientras empujaba con un solo cuerno. El presidente no quiso cambiar un tanto absurdamente. Quinta entrada y se va al momento. ¿Para eso aguantó el tercio?

Buenos pares de Barrero, con mucho riesgo ambos pero acogidos gélidamente cuando debió saludar. Es el problema de no ser uno de los consentidos en esta plaza tan caprichosa:




El portugués era catedrático en calamocheo y desarmó al diestro con violencia a las primeras de cambio.



Se cansó pronto y empezó a topar de manera descastadilla. Nada, un trasteo que se nos hizo eterno. Estocada caída:



CASTILLA. Su primero era cárdeno, bragado, meano, axiblanco, lucero, caribello, nevado y veleto:



Empuje inicial pero dimisión rápida al notar lo mal que le estaba pinchando De Pedro. En el segundo, buen galope lejano para recibir una carioca trasera de la que se suelta. Lástima no haber visto otro galope todavía de más lejos pero estamos en Madrid y la verdad es que nadie lo reclamó. 



Muy buen primer par de Cervantes de lo mejor visto hasta ahora. En el segundo se alivió. 



Se puso de rodillas en el platillo en un inicio valiente pero inadecuado para estos toros ya que no van toreados. ¿Esto es lo que le recomendó Encabo?



El animal se venía de lejos pero cuando llegaba al engaño calamocheaba un poco. Castilla echó la pierna atrás y dio igual que torease de rodillas o de pie porque no lo llevó toreado en ningún momento. Estuvo muy por debajo del toro, que siempre embistió fijo en la muleta. Vean el hocico:



Una pena y un desperdicio pero todos conocemos las limitaciones del colombiano aunque nos quieran vender motos sin ruedas. Aburrió tanto al toro como a nosotros, a partes iguales. 

Entera habilidosa en buen sitio, con telonazo y perdiendo la muleta:



El sexto era otro cárdeno, el mejor rematado de la tarde para nuestro gusto. Se enteró enseguida de los capotes:



Lanzada en el lomo del hombre que mató a Cigarrero. El toro quiere pelear pero se encuentra con la barrera. Luego escarba, tardea, va, cabecea y vuelve a cobrar muy trasero. Esto fue un buen puyazo para el verborreico Vázquez:



Buena brega de Cervantes enseñando la gran humillación del toro, otro que llevaba el morro por la arena. Visto lo que pasó después, seguro que Encabo en la furgoneta le pegaría la bronca por haber dejado en evidencia al maestro.

Es que pasó lo que decíamos antes de las limitaciones de Castilla. No supo cómo meter mano al tal Meloso. Para los televisivos, la culpa era del toro, que se aburría según Vázquez. Que no, hombre, que no confundas a los espectadores tapando al diestro, ¡que fue él quien nos aburrió a nosotros!



Tras pegar cuarenta pases, pero ni uno bueno a un toro que era un saltillo de los muy potables, se perfiló para clavar una honda ladeada que escupió. Después: pinchazo, corta escupida, pinchazo sin soltar, otro malo y una honda caída con la que echó por fin el telón al sainete. 

Mal Castilla, sin paliativos a pesar de que los televisivos no pararon de taparlo a cuenta de su pasada lesión. Tiró a la basura dos toros de oreja y en Las Ventas. Pero mal también los otros del cartel, no salvamos a nadie de la quema. Bueno, salvamos a Cervantes por su brega y a Barrero por sus dos pares arriesgando el físico. 

Ya que cuatro de estos cinco saltillos tendrían que haberse lidiado el año pasado en Céret, ¿hubiera hecho algo más la terna anunciada en Francia? Recordemos: Solera, Damián Castaño y Cristóbal Reyes. 

Una cosa está clara: hacer menos que los tres de ayer en Madrid es prácticamente imposible.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 20 de agosto de 2025

FERIA DE BILBAO, 2025 (1). AGUIRRE: ¡QUÉ RABIA!

Acudimos a Bilbao para ver solamente esta corrida. Veníamos del Cigarrero de Vic y del Yegüizo de Orthez y nos dábamos con un canto en los dientes si asistíamos a un primer tercio como el de aquellos dos. Les confesaremos, aunque no se lo crean, que no sabíamos quiénes eran los toreros anunciados. El día anterior por la noche nos dijo los nombres un amigo del blog por guasap. Nos daba igual aunque no éramos conscientes de que a la postre nos harían enfadar tanto, especialmente dos de ellos. 

La corrida fue penosamente desperdiciada por Leal y Colombo, que nos castigaron sin piedad y sin oficio. Castaño salvó sus muebles hasta el punto de que si llega a matar bien, corta un par de orejas.



Para que se hagan una idea nuestros amigos del blog, el encierro nos recordó al de 3Puyazos. Sabemos que algunos salieron un poco desilusionados aquel día porque el listón estaba muy alto. Nosotros les decíamos que la peor del año fuese como aquélla. Ésta cumplió en el caballo sin ser tan salvajemente brava como Cigarrero ni tan completa como Yegüizo. Lo de la banda del castoreño consistió en el ultrajante agravio de cada tarde. ¿Nadie va a poner coto a este desastre? ¿Qué hace la Unión sin denunciar permanentemente estas carnicerías infames? Tome nota, doña Isabel, y vaya usted a hablar con la junta directiva aunque mucho nos tememos  que será como pedir uvas a la higuera:



En la muleta no hicieron malos gestos pero tuvieron embestidas sólidas, que había que conducir bien. Castaño dio distancia a sus toros con mucho valor y lo aprovechó cortando una oreja. Los otros dos las ahogaron y nos pegaron una tabarra de consideración.



Un tercio de entrada, con Matías regalando el azul al Yegüizo colorado y teniendo el reloj de madera a la hora de ordenar algún que otro aviso que no sonó. La oreja tenía petición mayoritaria, eso sí.





CASTAÑO. Su primero fue el azuleado Yegüizo, de 548 kilos, colorado y bocidorado, no bociclaro como escribieron, eso no existe:



Tres entradas al paso, dos de ellas de largo, pero simplemente dejándose pegar, eso sí, traserísimo. Como la pelea nos pareció del montón no hicimos fotos. Bien Carrero, con los pies en el suelo:



El toro era pronto y galopador. Castaño le dio distancia, vean cómo se le venía:



El salmantino demostró valor esperando a pie firme ese mercancías. Dejó la muleta en la cara y lo obligó a repetir pero despatarrado en exceso para nuestro maniático gusto y echando la pierna atrás en muchos instantes.

Era un aguirre moderno pero ojo porque en el momento en que no se sintió dominado del todo se le vino arriba y lo desarmó con contundencia.



Rinconera hasta el puño ya que se le apareció la Virgen de Begoña, con degüello y sin puntilla. Petición mayoritaria, concesión de oreja, algunos gestos de vuelta para el toro, Matías que no se inmuta y cuando empezaba el arrastre hacia el desolladero, va y enseña el azul. 

Un presidente debe tener claro si el toro merece ese premio en el momento en que dobla. ¿Por qué tanta duda? Pues quizás porque el juego en el caballo había sido bastante vulgar a pesar de las tres entradas. Tuvieron que parar el tiro de mala manera para que no saliese de la plaza y así iniciar la vuelta al redondel.



Su segundo era este otro Yegüizo de 584 kilos, negro, chorreado en morcillo, de gran trapío y ovacionado por ello de salida:



Salió Majada pequeño montado en el equifante más grande de los que había traído la cuadra (los habíamos revisado por la mañana). ¿Irá relacionado de manera inversamente proporcional el valor del picador con el volumen del caballo? Estamos convencidos de que sí.



En el primero, carioca asquerosa muy trasera levantándose de la montura para recargar y hacer el mayor daño posible, ya lo han visto en la imagen anterior. En el segundo el toro cabecea y se lleva dos agujeros por el precio de uno. En el tercero lo puso de muy largo como se aprecia pero el toro salió suelto con claridad. ¿Ven como el tercer puyazo es clave? Recuerden aquí lo que decía Celestino Cuadri:



Ni Leal ni Colombo tomaron nota de la buena disposición de Damián para lucir los toros. Demostrarían una desidia indignante toda la tarde. Por cierto, el pobre animal empezó a sangrar como un cochino ya que probablemente le había roto algún vaso sanguíneo.

Castaño se puso a torear desde el platillo aguantando de nuevo otro mercancías que se le venía encima sin retraso. Observen la imagen porque hay que estar ahí abajo para aguantar quieto cuando acude hacia ti esa mole a toda velocidad:



Dos tandas por la derecha, bien colocado, que no tienen queja y una tercera, peor por su retorcimiento. Cuando empezó a gustarse, malo, como casi todos:



Con la izquierda anduvo vulgar en dos tandas, excepto en este natural que tuvimos la suerte de captar y que fue el mejor pase que dio en toda la tarde:



Se pasó de faena volviendo a la derecha y cuando tenía la oreja cortada, la Virgen esta vez no hizo acto de presencia y pinchó dos veces. El buen toro se echó y nos dejó con mejor sabor de boca que el primero pero ahora no hubo azulismo: 




LEAL. Su primero era un Cigarrero de 550 kilos, negro mulato, bragado, meano, enmorrillado y acapachado, con una aguja en su pitón izquierdo (amplíen la imagen):



Dos varas, con paliza en la primera y con salida suelto en la segunda. Herradero en banderillas mientras el toro aprendía latín a gran velocidad. Pero héteme aquí que Leal no lo sacó a los medios sino que empezó a tratarlo como a un torillo comercial al uso y además en los adentros. ¿Ustedes lo entienden?

La sorpresa fue la misma para nosotros que para el toro, quien viéndose ninguneado de esa manera, tragó. Le salió bien la jugada al francés ya que desconcertó al toro. Seguimos casi todo el trasteo a traves del visor de la cámara para captar la cogida pero afortunadamente no hubo tal. Cosas veredes...



Estocada marca de la casa, o sea, demencial. Le cae perpendicular aunque arriba sin hacer efecto. Dos pinchazos, dos avisos y ocho descabellos casi perdiendo los papeles por los nervios:



Su segundo era Llorón, de 593, nombre teóricamente proviniente de lo del Conde de Hilario Fernández. Era un poco cariavacado pero con dos puñales y apretado de carnes. Lo recibió a porta gayola en una larga al ralentí dado que el toro no galopó:




Muy buen galope en el primero, que nos hacía concebir esperanzas de ver un gran tercio de varas. Pero nada: se le fue al reserva, que lo metió en la batidora. Como Matías no cambió, lo puso debajo del peto con desvergüenza en el tercero para rubricar el desaguisado con una barrenada infamante. ¡Qué pena y qué asco!

Se orientó en banderillas pero era un toro que podía embestir dándole distancia. Pues que si quieres arroz, Catalina. Leal se echó encima y lo ahogó. Aburrió al toro indignándonos no poco.



Media tendida, baja, muy defectuosa, entrando a lo loco (recuerden lo explicado aquí). Añadan cuatro descabellos con dos desarmes finales que culminaron el despropósito y que propiciaron la pitada con que se lo despidió al final del festejo:





COLOMBO. Su primero era negro listón y carifosco:



En la primera entrada, tres agujeros de cárcel a cual más caído. En el segundo, barrenada infecta.



Colombo se pasó de listo de manera escandalosa con las banderillas hasta el punto de que casi se quedaba sin toro, no les engañamos:



Buen principio de faena, todo por abajo rodilla en tierra. Sin duda, lo mejor que hizo:



A la tercera tanda de pases muy mediocres el animal debió de partirse la pezuña de la mano izquierda porque empezó a hacer gestos con ella intentando no apoyarla. Lo liquidó con este sablazo caído, trasero y atravesado:



El último era otro Carafea de 577 kilos, negro mate y meano, de los de embestida con el rabo arriba:




De Pedro le propinó una lanzada criminal en el lomo que no nos sorprendió porque conocemos su tétrico historial. En el segundo el profesor Rafael González lo colocó miserablemente bajo el peto para que el pelirrojo jinete le diese más cera. ¡Qué ruina entre estos dos turistas!

De nuevo abusó de la paciencia del respetable escaqueándose con los palos:



Otro buen inicio por abajo antes de prodigar una serie inacabable de banderazos que soliviantaron a la parte más entendida del público ya que veían que otro toro más que aprovechable se iba a ir al desolladero sin que nos lo dejaran ver. Encima el diestro se encaró con el tendido, molesto por las justas protestas. Estocada trasera y muy atravesada más cuatro descabellos, mientras Matías demostraba tener el reloj de madera. El rabo siguió enhiesto durante el trasteo:




¿Se llevará esta corrida el azulejo de la Junta veinticinco años después? Aquí tienen el último:



Como salimos bastante indignados por todo lo relatado, algunos amigos del blog intentaban calmarnos diciendo que con Leal y Colombo había sido lo esperado y con Castaño pinchando, también. Que sí, que es verdad, pero es un triste consuelo, ¿no les parece? Si esperas poco de los toreros y en una corrida como ésta les salen toros broncos, entenderíamos la resignación.

Pero que ante reses como las que vimos, perfectamente toreables y con un par o tres desorejables, que dos de los maestros diesen ese recital de mala lidia, de desidia y de falta de afición hizo que nos hirviera la sangre. Salvamos a Castaño de la quema porque borró la penosa impresión que nos había dejado en Tafalla con los pastueños toros de Sobral.

Salíamos pensando en cómo hubieran tapado todo esto los paniaguados de la televisión si la corrida hubiera sido retransmitida. Seguro que la culpa iba toda a los toros, que no hablan. Y ojo no sea eso lo que lean ustedes por ahí. Ignoramos si en la tertulia del Indautxu se criticó lo sucedido con la misma acritud que nosotros en esta crónica.

Echamos una jornada fenomenal con muchos selectos lectores especialmente jóvenes y muy cabales, para que luego digan. La jornada empezó a las diez antes del apartado matinal, luego transcurrió en el museo, en la presentación del documental sobre la ganadería, después durante la comida hablando de toros sin parar y culminó en los corrillos posteriores a la corrida. Nos retirábamos a las diez y media cuando empezaban los fuegos artificiales.



Los amigos de la Asociación El Toro de Bilbao nos transmitieron su inquietud acerca de la preocupante deriva tanto de la Junta Administrativa como de la empresa. 

¿Cambiarán las cosas en Bilbao a corto plazo? ¿Las abundantes protestas que se oyeron durante el festejo marcarán un camino de regeneración? ¿Se irán pronto los empresarios actuales y también los figurones que pululan por los estamentos taurinos de la capital bilbaina?

No querríamos ser pájaro de mal agüero pero mucho nos tememos que la respuesta a las tres preguntas es la misma: NO.

Saludos cordiales desde Bilbao. Rafa.