Lo de Valdellán en Las Ventas no hubo por dónde cogerlo, fue ideal para perder la afición. Nos declaramos incapaces de reseñar nada salvable, ni con cuatro patas ni con dos, ¡nada de nada!
La corrida fue desigual de presentación pero eso no nos molestó en los tiempos que corren, cuando Fuente-Ymbro, Puerto de San Lorenzo y tantas otras traen a Madrid seis fotocopias. Vino pasada de romana, con una media de 608 kilos. A ver cuántas corridas de San Isidro llegan a esa cifra.
El problema es que los de Valdellán solo podían presumir de carne ya que dentro no llevaban nada. Por no tener, ni siquiera tuvieron mala idea. Como era previsible por parte de las cuadrillas viendo el tonelaje, fueron vilmente masacrados en varas cuando no hacía falta porque no tenían fuerza ni poder. Suspenso sin paliativos al encierro. Puestos a salvar, el menos malo fue el quinto pero sin llegar al aprobado, que quede claro. La cosa fue de siesta permanente, algo insoportable, tedioso, insufrible, cargante, plúmbeo...
FERRERA. Su primero era un negro mate, bragado, meano, basto de pezuña y con un poco de astracán en ese morrillo despeinado. Pesaba 593. Las fotos del ganado son del maestro Moore:
Lorente es picador con afición y tira bien el palo pero pinchó dónde pueden ver mientras el toro hacia una pelea vulgar:
Otero clavó pasadose de listo las dos veces pero el público de la primera plaza del mundo lo obligó a saludar, algo demencial. No les engañamos, vean:
Enseguida se vio que el torillo se mantenía en pie con alfileres. Ferrera abusó de presentar la muleta oblicua ante un animal sin alma.
Bajonazo, pinchazo malo y estocada trasera, con dos avisos e inconcebibles aplausos al toro en el arrastre.
El cuarto era un cárdeno oscuro y bragado, bien encornado:
Sufrió una carnicería infame en varas, soportando el pobre un chaparrón de lanzadas de las que salió en silla de ruedas. Se llamaba Pies de plomo pero ya era Pies de nata:
La lidia transcurrió en ambiente de motín ya que estaba derrengado y el presidente Fernández no lo devolvió. Gritos de ¡toros, toros! y provocación de Ferrera alargando absurdamente la faena. ¿Cómo puede ser que no le diese coraje escuchar aquellos sonrojantes oles de recochineo? Hasta la niña de la foto ondea indignada el verde:
No sabemos dónde se dejó su vergüenza torera pero sí vimos su desvergüenza entrando a paso de banderillas, vean. Es el descaro de quien está de vuelta de todo. Nos dolía de la cabeza de tanto silbar.
DE MIRANDA. Su primero era este negro mate, bragado y listón, que salió renqueando del caballo y fue al corral:
El sobrero de Los Maños no desentonó en la báscula porque pesaba 620 kilos. Era un cárdeno claro, astiblanco, bocinegro, mosqueado y listón:
Pegó tres verónicas con gusto pero dando el paso atrás. Fíjense en la marca que ha dejado en la arena al retrasar la pierna izquierda:
Nada en varas y absurdo brindis del triguereño al tendido porque ese mulo no merecía nada. El trasteo posterior fue ideal para conciliar el sueño.
Pinchazo malo que escupe y estocada caída que basta, con muerte en los medios, lo único bueno que hizo el toro.
El quinto era un pavo, veleto y abierto de cuerna, negro, bragado, meano y estrellado, con 606 kilos. Había otro igual de descarado pero lo dejaron de sobrero:
Desaguisado con dos varas al espinazo y tapando la salida abyectamente:
En la muleta era rebrincante y quejoso. De Miranda intentó que no le tocase la muleta y que bajase la cara.
Sufrió apuros y escuchó dos avisos tras una honda trasera y atravesada sin cruzar más cuatro fallos con el verduguillo:
Después el toro se echa, se tapa al apuntillar, hiere al puntillero en la axila con mala idea, se levanta, se vuelve a echar y al final el otro puntillero lo despena entrando por detrás, cosa que nos parece muy bien a pesar de las protestas de los puristas, quizás bien intencionados pero mal informados. Habría que ir siempre por detrás, como se hizo toda la vida:
ALEJANDRO MORA. Confirmó con un cárdeno estrellado, rabicano y bragado que no podía con los 613 kilos que arrastraba. Parecía un pablorromero:
Iturralde se quedó bien gusto haciendo una carioca de cárcel. Ahí lo tienen cuando iniciaba la revuelta infernal:
Dicen que va a venir a 3Puyazos en sustitución de Sandoval pequeño, quien prefiere ganar más dinero picando novilletes con Pérez el mismo día antes que pasar miedo con los aguirres. Esperemos que Iturralde se comporte con más respeto en Guadalix que el demostrado ayer en Madrid. Por cierto, este comunicado del club anunciando la ausencia de Sandoval, tan educado como verídico, ha sido muy mal recibido por el colectivo de La Puya Nostra:
Ferrera hizo un quite gallináceo:
Muy bien Juan Mora negándose a salir al ruedo en la ceremonia de la confirmación de su sobrino a pesar de los requerimientos del extremeño. El toro estaba asfixiado y calamocheaba no por malaje sino porque no podía con su alma. Mora estuvo por encima de él sacando el tiralíneas en algún pase pero picando más de lo debido.
Sainete con la espada, primero marrando y cayendo el suelo en el primer intento como ven en la imagen:
Después, pinchazo bajo, otro arriba, otro caído, una estocada pasada, entrando siempre sin fe, más tres descabellos. Tres avisos y toro al corral con la espada dentro. Le manaba sangre del morro porque lo pinchó ahí con sevicia mientras descabellaba (recuerden lo comentado aquí con Roca). No creemos que esa bellaquería se la haya enseñado su tío:
El último pesaba 620 kilos y era este cornilevantado, muy serio y apretado de carnes, el de más trapío de la corrida:
Se fue raudo al relance al caballo y metió el riñón (el único que lo hizo). Es igual, el picador neutralizó la embestida sin problemas carioqueando sin vergüenza. Observen cómo está completando la vuelta demoníaca de 360º:
Fue curioso ver que aquellas ganas que puso el toro en el primero se trocaron en desidia y ausencia de pelea en el segundo. El tal Mirasuelos debió de preguntarse: total, ¿para qué?
Cortó e hizo hilo en banderillas y luego no se prestó al toreo de tiralíneas del de Plasencia. Para eso necesita el torito de vaivén y éste era un torito sin alma, uno más en la tarde, afortunadamente el último.
Final de fiesta desangelado, con Mora poniéndose pesadito. Pinchazo escupido, otro hondo y una estocada delantera, entrando siempre con telonazo y sin cruzar. Antes de que nos pregunten les diremos que no salió con la espada de verdad como su tío. Mal vamos matando así:
Terminó el suplicio. Fernando Cuadri estaba por el tendido bajo del 9. Hizo 562 kms. desde Trigueros para ver a su paisano y suponemos que debió de salir igual de desmoralizado que el resto de asistentes. Hombre, en nuestro caso nos consolaremos pensando que sólo hicimos 549. Consuelo de tontos, ya ven.
Dicen que para aprender de cine es bueno ver muchas películas malas. No estamos seguros de que para aprender de toros haya que tragarse tardes tan aciagas como ésta. No duden de que hubiéramos preferido ver por enésima vez Tardes de Soledad antes que este bodrio venteño.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
La foto de abajo es de los murales que han pintado en el interior de la plaza:



