Follow by Email

martes, 12 de marzo de 2019

¿ADECUAR LA LIDIA AL SIGLO XXI?

Un amigo aficionado quiere saber nuestra opinión sobre el texto que se llevó el premio 2018 del certamen literario Doctor Zúmel. Viene al hilo de lo que se comentaba aquí en El País. El trabajo premiado respondía a la pregunta '¿Cómo adecuaría la lidia al siglo XXI?' Fíjense en que pregunta sobre la lidia y no sobre las corridas de toros en general. El texto lo pueden leer íntegramente aquí. Por si no tienen tiempo, les hacemos un resumen a continuación y comentamos las principales propuestas.



Vaya por delante que los dos autores, Fernando Gil y Julio Fernández, son aficionados, o sea que saben de qué va esto. En la introducción consideran que el aficionado a toros debe reunir dos condiciones:

- Adquirir unos conocimientos previos, cosa que exige un esfuerzo importante.

- Tener una sensibilidad especial para un acto en el cual morirá un animal y puede morir una persona.



Convienen los autores en que la Tauromaquia atraviesa dificultades causadas por diversos factores: la ausencia de grupos de presión importantes que la defiendan y promocionen, el activismo antitaurino, la previsibilidad y falta de emoción del espectáculo, el rechazo social a la idea de muerte y, en fin, la discriminación que sufre en los medios de comunicación.



Hecha esta introducción, proponen mejorar el espectáculo sin perder su esencia, o sea, que no son de los que pondrían velcro a las banderillas.

Antes de ir con las propuestas, hacen un repaso a la delirante diversidad de reglamentos taurinos. Es un ejemplo más de ese estado de las autonomías 'typical spanish' donde se demuestra irrefragablemente que los españoles no somos iguales ante la ley ni de broma, no sólo en lo taurino sino también en muchas otras cosas.

Dividen su exposición en los tres tercios. Éste es el resumen:

TERCIO DE VARAS. Los autores son beligerantes contra la idea secular de que el toro debe sangrar para 'descongestionarse'. Dicen que el toro puede perder entre 1,5 y 2,5 litros de sangre en el caballo sobre un total de 40. Ellos piensan que no se descongestiona nada ni tiene ningún beneficio que el toro sangre. No es una novedad, ya defendía este extremo don Fernando Marcet:

"Jamás acepté aquella teoría de que a un ser vivo que sale a pelear por su vida hay que “hacerle sangre” para descongestionarlo. Con ese criterio habría que romperle una ceja a cada boxeador que sube al cuadrilátero, para que su desempeño sea mejor ¡Una  tontería de marca mayor!"



Tampoco están de acuerdo en que el puyazo ahorme la embestida. Lo que mermaría la fuerza del toro no sería la sangre ni las heridas infligidas sino el desgaste con su empuje ante el peto. Respecto a picar trasero reconocen que produce lesiones óseas, vasculares, nerviosas y/o cartilaginosas (recuerden esta entrada). 



En cambio, en el morrillo la puya apenas causaría daños al toro, lo que ocurre es que uno de los autores, Julio Fernández, veterinario de profesión, sostiene la teoría de que picar en el morrillo es imposible:

"No se puede detener a un toro picándole en el morrillo por varios motivos: no hay picador que sea capaz de detener la embestida de un toro de 500 kilos puesto en suerte y desplazándose a unos 40 Km/hora para evitar el choque en el peto, y menos aún para expulsarlo de la suerte de inmediato. Los caballos de picar no están domados para eso, no son caballos de rejoneo, el peto y los manguitos protectores dificultan sus movimientos, y el público quiere ver a los toros arrancándose, recargando o emplearse empujando al caballo y no saliendo despedidos".


Sus propuestas son las siguientes:

- Dar un mínimo de dos puyazos en todas las plazas con la posibilidad de que el torero, y no el presidente, cambie el tercio cuando lo desee. Si hay más de dos puyazos, será con la puya de tienta.

- Añadir tres marcas más allá del segundo círculo para sucesivos puyazos.



- Que los picadores entren y salgan más rápidamente evitando pérdidas de tiempo.

- Control estricto de los caballos de picar por microchips y con básculas portátiles.

- Flexibilizar el peto y redondear y acolchar el estribo derecho.



- Sobre el recurrente tema de la puya, copiamos su explicación:

"Somos partidarios de modificar la forma de la pirámide y pasar a una pirámide de cuatro aristas (cuadrangular), como se usa en los tentaderos, cuyas aristas forman cuatro ángulos rectos (de 90º) y reducen el riesgo de desgarro de la piel. Con esta pirámide da igual cómo se coloque la puya en la vara. Proponemos suprimir el primer tope, o el escalón que hay entre la base de la pirámide y la pieza siguiente sobre la que se apoya, para facilitar su introducción hasta la cruceta. Abogamos por que la pieza que hay entre la cruceta y la pirámide, deje de llamarse tope, no lleve cuerda encolada, sea de paredes lisas, tenga anchura en su base no superior a la base de la pirámide y que pueda ser de material diferente a la madera de fácil limpieza y desinfección. 

"Visto que lo que templa la embestida del toro es la acción de empujar al caballo, y no las heridas o el sangrado, la puya debería reducirse a unas dimensiones que permitan que el picador se pueda defender, que claven fácilmente, que permitan la rectificación de puyazos aplicados en lugares inadecuados (paletillas, cartílago de prolongación de la escápula, apófisis espinosas de vértebras torácicas (en el eje longitudinal del toro), traseros o caídos), minimizando las consecuencias de puyazos profundos o de picar en lugares inadecuados, que pueden comprometer la capacidad del toro para la lidia. Somos partidarios de reducir todavía más la porción penetrante de la puya, que según los tres últimos reglamentos autonómicos debe medir 7,42 cm, reduciendo proporcionalmente la cruceta para evitar que los brazos de la misma estorben o dificulten la penetración. Proponemos que se autoricen para la vara materiales resistentes que no tienen por qué ser de madera."


- Finalmente, que se coloque bien el toro en suerte, a distancia progresiva, sacándolo rápidamente y dosificando el castigo.

Observarán que las citadas propuestas siguen confiando en la buena voluntad del diestro porque en ningún momento se podría evitar con ellas el repugnante monopuyazo. Recuerden lo que comentábamos en nuestro blog sobre la suerte de varas aquí.



BANDERILLAS. Proponen reformar el arpón para que se fijen sin herir tanto. Asimismo, plantean reducir su dimensión y que se puedan fabricar de materiales alternativos.



MUERTE. Sostienen que la espada mata por su capacidad de corte. Por ello proponen:

- Redondear la punta y hacerla más ancha para evitar pinchazos en hueso.



- Hacer el estoque recto y no curvado porque así aumentaría la citada
capacidad de corte



- No afilar sólo los últimos 20 cms. sino 48 de un total de 70. En ese caso, los autores comentan que sería más fácil seccionar la aorta y acelerar la muerte.



- Usar un tipo de descabello de perno cautivo para aturdir al toro y posteriormente apuntillarlo. Insisten en apuntillar por detrás, cosa que hemos dicho en nuestro blog por activa y por pasiva sin que los subalternos cambien de actitud.



INDULTO. Ampliarlo a todos los festejos picados en plazas no portátiles pero con la posibilidad de que el presidente ordene el retorno del picador al ruedo con la puya de tienta. Recuerden aquí nuestra opinión al respecto.



Hay dos quejas básicas que plantean los autores. Una es que las corridas resultan demasiado largas con excesivos tiempos muertos. Hombre, si el toro tiene interés, su lidia pasa en un suspiro. Si el animal es una ternera bobalicona al uso, la cosa se hace eterna por muchas modificaciones que se pretendan.

La otra es que hay que acelerar la muerte del animal, de ahí esas reformas en el estoque. La idea podría ser plausible pero ¿no estaremos cayendo en el buenismo social imperante? Aunque quizás se trate de eso, igual que con la insistencia de los autores en intentar reducir la presencia de tanta sangre en el primer tercio.



Precisamente las propuestas sobre las varas se acercan bastante a lo que hemos comentado aquí muchas veces. No obstante, si la autoridad no tiene poder para obligar a que el diestro luzca el toro, no hay nada que hacer. El primer tercio continuará siendo un trámite sangriento y desagradable.



Los autores confían demasiado en la buena voluntad del maestro y a éste lo único que le preocupa es la muleta. El resto, para él y para la mayoría del público asistente, es una preparación destinada a su pretendido lucimiento...y a nuestro seguro aburrimiento.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





11 comentarios:

  1. Reducir a 5 minutos la muleta. Lo demás cuentos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con esa medida provocaría usted la retirada fulminante de Enrique Ponce.

      Eliminar
  2. Mientras el caballo siga siendo "el muro de la fábrica de Covián", tal y como lo describe mi padre, amén de lo toreados que están, pues multiplican el descomunal peso del conjunto caballo-peto-jinete acostándose sobre el toro, seguirán machacando al morlaco, sin menosprecio de los destrozos de vértebras que causan los alevosos puyazos traseros.
    La teoría de que el toro, por bravo que sea, se aflige al no poder con el caballo moderno de picar, ya se la había escuchado hace unos años a un veteranísimo picaor algabeño con el que mi padre a veces toma café antes de las capeas de La Algaba (uno de los últimos territorios de Libertad y Tauromaquia Popular que nos van quedando).
    Sobre la sangre.. mi padre habla de que en el tentadero de Don Félix Moreno (creo recordar), había vacas a las que había que rajarles las orejas para que se descongestionasen después de la tienta, y que así y todo algunas se morían ya en el campo de puro berrinche de bravas, tras haberse visto sometidas en caballo y muleta; a lo mejor a lo de hoy sólo hace falta sacarles sangre como para una analítica de glucosa y colesterol.
    Lo que he leído del informe tiene ideas que a priori parecen, al menos, dignas de ser consideradas, como la de la espada, aunque Ostos y Camino enterraban hasta los gavilanes "las de toda la vida de Dios".
    Si el "tó es tó" es que no quieren que se vea sangrar, luchar, morir a un animal bravo.. el final es abonarse al Disney Channel.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que da pena el toro estrellándose contra esos caballazos monstruosos que encima se acuestan encima de él (véase los de Madrid, donde se juntan estas dos penosas situaciones). A veces en mis apuntes pongo 'se deja pegar' pero nunca sabremos si el toro mostraría otra actitud en caso de intuir que tiene alguna oportunidad. Alguno me ha dicho que muchos toros se quedan quietos en el peto por la costumbre del mueco con las fundas de quita y pon (?).

      Respecto a la sangre, los aficionados del Zaragoza se acordarán de un futbolista gitano que tuvieron en el club: Jesús Seba. Recuerdo que una vez le pincharon en ambos rectos para que sangrase (?). No olvido la foto cuando se iba al banquillo con dos hilos de sangre que le bajaban hasta la rodilla (una vez retirado, pasó por la cárcel por un caso de estafa pero no sé si continúa a la sombra).

      Saludos que espero haga extensivos de mi parte al maestro (me refiero lógicamente a su padre).

      Eliminar
  3. Fe de erratas:
    La ganadería a la que aludía en el comentario anterior era la de Urquijo, no la de D. Félix Moreno.
    Igualmente, debo haber errado el dato de sangrarles las orejas, pues ayer me precisó mi padre que allí no fue, pero que se tentó casi toda la camada de vacas en esa jornada, todas utreras, lustrosas y regordías, amén de bravísimas en general, motivo por el que murieron por la tarde noche no menos de una docena de ellas, a consecuencia del berrinche de bravas sometidas, pues de salud andaban todas "superió", que dice mi padre. Aún ayer se lamentaba, con su alma de carnicero, de que aún no había teléfono en los cortijos, para haber llamado a alguno de sus amigos tratantes algabeños y surtir de espléndidas canales a los mercados hispalenses.
    Me llama la atención el dato de la diferencia entre los tentaderos de antaño y los de hogaño, pues se tentaba toda la camada en 1 ó 2 jornadas, no como hoy, que el ganadero tienta con cuentagotas, con ánimo de satisfacer al máximo de compromisos con toreros, mentores y taurinos.
    Un saludo a Don Rafael y a su selecta peña de seguidores, y mis disculpas por los errores que se deslizan entre las rendijas de la frágil memoria de mi padre y las brechas de las de su atolondrado hijo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No se preocupe, muchas gracias por la aclaración. Esa época en que el ganadero tentaba en dos días era cuando aún pintaban algo. Hoy no pintan nada o muy poco y están a lo que digan empresarios y toreros. De ahí eso que comenta usted de los compromisos y el querer quedar bien con unos y con otros.

      Saludos.

      Eliminar
  4. Como anécdota le diré que el Marqués de Albaserrada (el antiguo, no el fallecido hace pocos años), mandaba a caballo, desde "Mirandilla", en Gerena, a un gañán de la finca a dejarle recado a mi padre para que fuera a hacerle la tienta, pues no le gustaba que se la hicieran los toreros, que no le dejaban ver las vacas y no se sometían de buen grado a sus indicaciones. Mi padre aprendió y siempre ejecutó la tienta para el ganadero y con el mínimo imprescindible de capotazos; además, él se autoatribuye el valor escaso para torear, por lo que no era muy muletero.
    En dos tardes, y con la única compañía del Marqués, el conocedor (que picaba) y algún esporádico aficionado en la tapia, se tentaba toda la reata sin que por allí apareciera ni un sólo torero, espécimen humano del que en una ocasión, durante una tienta, escuché dictaminar a un ganadero, en referencia a un figura actual que se crió allí y que no les había matado ni un solo toro en cuanto empezó a funcionar:
    "¿Sabes lo único que hay más desagradecido que un torero? Dos toreros"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa tienta en Mirandilla es lógicamente de las antiguas. En las modernas, donde la clave es la muleta, no llamarían a su padre. Hay ganaderías actuales en que la vaca va una vez al caballo, no hay nada más que decir.

      Y respecto a los toreros, hay algunos que son quienes llevan la voz cantante en la tienta porque se hace en la ganadería lo que manden ellos. Tampoco hay nada más que decir.

      Cedamos la voz a un ganadero de figuras:

      "Los toreros, con un tentadero, te ponen o te quitan. Todo lo tienes que medir con lupa cuando los invitas si son figuras. Los ganaderos estamos vendidos".

      Saludos.

      Eliminar
  5. Yo pienso que a un toro hay que hacerle todo con el respeto que por su bravura se merece. Apuntillarlo por detras no me parece tratarlo con ese respeto y es una cobardia ya que se le quita la posibilidad de defenderse. Apuntillarlo por delante si implica darle esa oportunidad de defenderse hasta el ultimo momento de su vida pues mas de un.puntillero ha perfido la vida por ello. A un toro bravo todo mirabdolo a la cara y el que no valga para elo pues a su casa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puedo darle la razón en lo que dice de ir de cara siempre al toro, es verdad. Pero quizás estamos no ante una suerte sino ante una labor puramente de matarife en que quizás debería primar la efectividad y no esa gallardía a la que usted se refiere y que no niego.

      Saludos.

      Eliminar
  6. Excepto a la ballestilla, siempre por detrás y lo más rápidamente posible. Obviamente antes habría q educar al respetable q si no rueda sin puntilla no son dos orejas en ningún caso. Saludos y a por una nueva lidia sin 100 pases de muleta y sin enfermería.

    ResponderEliminar