Han sido dos las veces que esta ganadería nos ha hecho perder la tarde en menos de ocho días. No comprendemos por qué le compraron doce toros en feria. Han sido un fiasco total. Ni los más acérrimos seguidores de los Conradi las podrán salvar (aunque vete a saber, vistos los 'salvadores' que aparecieron con los resinas).
La corrida dio una media de 560 kilos. Estaba en puntas, no como aparecen sus toros en otras plazas. En varas su juego fue vulgar y en la muleta, descastado en general pero por lo menos no tuvieron aparente peligro, quitando un poco el sexto.
EL CID. Su primero era un cárdeno oscuro corniapretado. Llevaba el hocico por la arena de salida. Las fotos son del maestro Moore:
Capotes al cielo de El Cid porque había visto esa gran humillación igual que nosotros pero hubo verde. El sobrero era de José Manuel Sánchez, negro, también corniapretado, acarnerado, con dos agujas:
Benítez pinchó en el espinazo y luego marró. El toro hizo de Santillana y salió del caballo con una sosería alarmante, apretando hacia adentro. Caricol dando el pasito:
Pegó unos arreones de inicio pero el maestro lo metió en la muleta con serenidad y suavidad. Fue un espejismo ya que enseguida se limitó a pasar por ahí y todo quedó en nada:
Se sale de la suerte con descaro para perpetrar un mandoble bajo y perpendicular más cuatro descabellos pegados como un oficinista. Todavía hay quien insiste en la mala suerte que tuvo siempre al matar. No, nunca fue ese el problema:
El cuarto era este cárdeno, cornalón y veleto:
Aunque Encabo primero dijo que era acapachado y poco después que asaltillado de pitones... aten ustedes esa mosca por el rabo:
Metió la cabeza fija y abajo en el peto pero no tenía nada que hacer frente a Espartaco.
En la muleta entregó la cuchara en la primera tanda y se limitó a caminar cansinamente. Sólo aceleró para irse corriendo a toriles, ¡delante de su mayoral! Véanlo a la izquierda:
Cinco pinchazos penosos del diestro, ejecutados con una patente desgana, y una media tendida, trasera y ladeada:
LORENZO. Su primero era negro entrepelado, bragado, meano, axiblanco y blandito:
En el primero se rompe la puya como ven. El toro sigue empujando sin castigo pero el picador ni se inmuta, sentado en ese T-34 que teóricamente pesaba 31 kilos más que el toro, ¡qué caraduras...! Total, la suerte, un simulacro.
Ovaciones a García por esto:
Lorenzo se puso a torear enseguida porque el animal no iba a durar nada. Al final, embestida tonta y faena aburrida. Estocada muy defectuosa por trasera, atravesada, caída, con telonazo y entrando con el brazo elástico:
El quinto era un cárdeno cornilevantado y un poco apretado, bragado, meano y axiblanco:
Vicente volvió por sus fueros haciendo tres agujeros y ninguno en buen sitio, mientras el toro peleaba muy mediocremente.
El animal era desagradable porque topaba y no humillaba. Lorenzo alargó la faena absurdamente en ambiente fúnebre. Casi entera, caída y tendida.
DIOSLEGUARDE. El de la confirmación era este cárdeno franciscano, botinero, muy bien encornado:
Nada reseñable en varas. Quedó parado sin que lo hubieran apretado pero se despertó en el segundo tercio y en la muleta empezó a repetir.
Diosleguarde capeó esas embestidas seguidas y además lo hizo siempre con la izquierda, rara avis hoy en día:
Lo tenemos por un buen estoqueador desde que lo descubrimos de muy joven en Algemesí. Recuerden esta entrada sobre su percance en Cuéllar. Lo confirmó ayer con un pinchazo bueno y una buena estocada arriba, un poco tendida, acertando en la suerte natural y sin pegar el socorrido telonazo. La mano, un poco alta, eso sí. Aplausos merecidos al diestro:
El último era un cárdeno acapachado, con culata y con cuello, bragado, meano y axiblanco:
Se vino alegre al caballo como ven abajo pero ignoraba que iban a hacerle tres agujeros en una sola entrada. Por eso se puso a pegar cabezadas como loco quejándose de semejante maltrato. En el segundo lógicamente se soltó:
Diosleguarde confirmó unas ganas y una afición que ya se habían visto en sus quites. Esta vez su buena voluntad se estrelló contra otro toro desagradecido por buscón. Aguantó las tarascadas sin volver la cara. No le pondremos ni un pero, además cuando su actitud contrastó con la desgana clamorosa de El Cid.
Estocada corta tras la que hace hilo el toro pero que bastó junto a tres descabellos. Fíjense en que apunta con el palillo al morro y no alarga el brazo para pegar la puñalada:
Otra tarde para olvidar con el ganado de los Conradi. Han hecho un buen negocio colocando dos corridas en la feria pero han salido trasquilados ya que el escaparate para ellos ha sido nefasto.
Lo único bueno de la tarde fue esa actitud de Diosleguarde demostrando que es un torero con afición. La afición en los toreros, como en los ganaderos, debería ser como el valor del soldado, algo que tendría que darse por supuesto. Sin embargo, no es así ni de lejos.
En el día en que se recordaba la muerte de Gallito les enlazamos a continuación nuestro homenaje escrito cuando se cumplían cien años de la cogida. Más abajo tienen el comentario a su última y aciaga tarde en Madrid y por último, unas curiosidades sobre el toro que lo mató:
'¡ME HASÉIS DAÑO!...HASERME POQUITO...QUE ME AHOGO...'
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







































