Hacía como seis años que no se veía en Orthez una novillada que resultase medio bien. Estos cuatro ejemplares franceses dejaron contentos a casi todos. Los más reticentes lo fueron porque consideraron que habían colaborado demasiado pero el cuarto fue la excepción por su temperamento y ese puso de acuerdo a todo el mundo.
Esto de El Palmeral era exactamente lo mismo de Atanasio que tenía Antonio Ordóñez en Los Tinahones, cerca de Constantina. Compraron ganado en 1992 y lo trajeron a Francia. La finca está actualmente a medio camino entre Orthez y San Juan de Pie de Puerto.
El maestro ayudó en la selección y en las tientas e incluso les compró una novillada que se lidió en Ronda en 1996 y cuyo cartel fue este:
Salvo error fue el único festejo picado que han celebrado hasta la de ayer. Pasó por varias manos y ya hace diez años que está en las de Olivier, Sarah y Paola Martin. Pues la apuesta salió bien ya que al final saludó Olivier junto al mayoral. Saltaron todos con divisa negra y con crotales. Estuvieron bien presentados excepto el primero, que parecía mal comido o enfermo a última hora.
El balance fue: palmas, aplausos, ovación y aplausos. Curiosamente todos berrearon bien a gusto en el último tercio. Los dos novilleros quedaron por debajo de los cuatro. Hubo un tercio de entrada.
VILAU. Su primero era un novillo negro bragado, zurdo y sin trapío, como decíamos antes, que cumplió a secas en el caballo aunque cobró bien trasero, con la sangre cayendo por detrás del brazuelo. Da la impresión de que ese pitón izquierdo se debió de romper en su día y se arregló para la ocasión:
Creemos que este mismo novillo sin haber sido tan mal picado podría haber embestido con mucha mejor condición pero los diestros y su entorno no terminan de ser conscientes de lo nefastos que pueden resultar los picadores para la faena de muleta.
Tras un exceso de capotazos en el segundo tercio el animal salió berreón, blandito, con la lengua afuera pero siempre obediente, aunque meneando la cabeza un punto de más. Vilau tiró bien de él, que es una de las buenas cualidades que tiene, aunque siempre con la pierna atrás, que conste.
El tal Fandanguero empezó ciñéndose y repitiendo con ganas y pero la duda que teníamos es si iba a durar. Pues duró bastante y dio ocasión a Vilau de pegar muchos pases de los que salvaremos únicamente un par de naturales hacia el final. Estuvo por debajo de la calidad del toro, opinión que coincidió con la de todos los aficionados con quienes departimos al final del festejo. Nadie lo justificó.
Cumple en el caballo lo suficiente para demostrar que Aillet cada día pica peor por muy francés que sea. Buena brega de Jarocho, labor que emborronaría con los palos en el cuarto.
Fue otro novillo muy berreón además de rebrincado y blando de los cuatro remos. Tuvo que trastear a media altura y rectificando el terreno cuando el animal se le quedaba debajo. Herrero nos dio la impresión de querer torear fino en el buen sentido de la palabra.
Saludos cordiales desde Pau. Rafa

























