lunes, 5 de septiembre de 2022

FERIA DE VILLASECA DE LA SAGRA, 2022 (1). CEBADA GAGO


CEBADITAS DE MAZAPÁN


Y con las patitas de hojaldre, o sea, tan débiles como dulces y colaboradores. La novillada fue muy desigual de presentación, blandita de remos y astifina aunque tenía en los cuernos las desagradables marcas de las desagradables fundas. En la imagen se aprecia, aunque César Jiménez dijo que podría ser a causa del sol...



Salvaremos de la quema al cuarto novillo, que, a pesar de su presentación, tomó dos puyazos y luego se comía la muleta. Como puestos a escoger nosotros preferimos el movimiento al trapío, no nos quejamos.

El año pasado los ganaderos dijeron que la novillada de Villaseca había tenido calidad, lo cual fue sinónimo de aburrimiento. Pues este año, tres cuartos de lo mismo excepto con ese cuarto novillo. Eso sí, el jefe salió encantado de haberse conocido:




VILLITA. Su primero era poquita cosa y además feo por alto de agujas y sin morrillo:



Un único puyazo donde empuja y Otero, que clava un par a toro pasado y otro medio bien aunque le aplauden igual en los dos:



Villita intentó meter en la muleta la cabeza del cebadita, que sufría de epilepsia. La clave era que no le tocase la muleta y lo consiguió. Cuando el novillo perdió fuelle viajó más calmado pero ya no le quedaba nada dentro:



Desde la barrera su padre le dijo 'a matarlo bien, ¿eh?' pero nunca sabemos a qué se refieren con eso los del mundillo. Pues lo que vimos fue que pegó el gran telonazo por dos veces, para entrar con poca fe y dejar un pinchazo sin soltar y una entera pasada más descabello:



Su segundo tampoco tenía morrillo era cariavacado y bizco del izquierdo. Le faltaba un mes para toro pero a duras penas hubiera entrado en una corrida de plaza de tercera:



Metía la cabeza de lujo en la capa. Romaneó en la primera entrada y consiguió derribar a caballo y picador:





Luego se torció el cuello en una mala voltereta y en la segunda entrada volvió a meter el riñón pero enseguida le levantaron el palo. Como apretó a los banderilleros, nos las prometíamos muy felices en el último tercio.

Villita le dio distancia y el novillo se venía a comerse la muleta pero nos dio la impresión de que el novillero anduvo un tanto acelerado y condujo al buen cebadita con brusquedad.



Su faena fue totalmente hotelera y estuvo muy por debajo de la categoría de su enemigo. La culpa, según César Jiménez, era lógicamente del novillo, que 'está falto de ritmo y es difícil acoplarse con él, aunque lo veo bastante bravo, temperamental, con casta...' 

Cuando se perfiló en la suerte contraria su padre le gritó '¡al revés!' y en la natural pegó una estocada caída, atravesada y trasera ejecutada con muy mal estilo como ven:




JORGE MOLINA. Su primero se tapaba por la piel ya que era un negro muy salpicado y carinevado:



Antes de entrar al caballo hizo más kilómetros que Abebe Bikila y después de salir de la única entrada se fue al suelo.

Brindó a Esaú y Montero antes de confirmar que el novillete iba y venía sin novedad:



Molina demostró que tiene bien aprendida la lección de las muecas y el destoreo de pierna atrás aunque para los televisivos esto que ven abajo era algo extraordinario, fenomenal, con mucha verdad:



Por el izquierdo le dio dos sustos pero el torillo era tan ovejuno que lo tuvo a su merced y lo perdonó. Un cebada de los de antes le hace daño de verdad. Pinchazo y casi entera tendida y trasera, saltando y siempre cegando al novillo. Orejita baratita e inconcebible ovación en el arrastre al salpicado:



El quinto era colorado ojo de perdiz, listón, chorreado en verdugo, bragado, meano y axiblanco. Sin duda, el más cuajado de todo el encierro con diferencia. Luego se demostró que sólo tenía fachada:



Venía bien picadito del campo y tenía las patitas de cristal. Lo del caballo fue una tristísima comedia: el picador marró y el novillete se fue al suelo. Pero es que cuando se levantó, el piquero no clavó porque se fue y el presidente cambió el tercio a petición del diestro, con lo cual nos trasladábamos a una novillada sin caballos.

El pobre bicho no podía ni con su alma por eso nada de lo que vino después tuvo ningún interés. Perdimos la cuenta de las veces que rodó por el suelo de manera penosa. Fíjense aquí porque se derrumba ¡en un pase por alto!



Lo que para los televisivos era una faena importantísima ante un buen novillo de Cebada  (sic) para nosotros resultó algo difícil de soportar. Estocada entera hasta la tela y bien colocada pero tapando la cara: 



Dos orejas exageradas y demencial ovación al animalillo tras una sesión de novillada sin caballos, insistimos.


ZAZO. Su primero estaba bien encornado y con el trapío justo, sin ser nada del otro mundo:



Empujó muy bien en el único puyazo tras el cual aterrizó por el suelo. Se fue de nuevo al suelo en dos de los tres primeros pases de muleta pero mostraba una nobleza casi hipnótica:



Zazo se limitó a pegar pases, debieron de ser unos cien, para quedar por debajo de la bondad del cebadita. Luego dijo que no entendía por qué se había puesto el público en su contra. Como se pasó de faena, antes de cuadrar le sonó un aviso. Alargó el brazo para dejar esta casi entera perpendicular caída y atravesada. 



El novillo murió en la raya. Bien el presidente sin enseñar el azul. Hubiera puesto el listón muy bajo como hizo Pedro López el año pasado, recuerden aquí.

El último era un Marismeño castaño, bocidorado y cornidelantero, con trapío a pesar de ser un poco silleto:



Poca cosa en el primer tercio como no fuese el desorden de la lidia y los cuatro agujeros que se llevó el pobre bicho en dos entradas.

Al segundo pase de muleta se derrumbó porque arrastraba los cuartos traseros. Desde la barrera no sabemos si era Chule quién le aconsejaba que parase tras el segundo pase porque el animal no aguantaba tres seguidos.



El sopor terminó con un mandoble atravesado, bajo, perpendicular y con telonazo:


Mal Cebada. Mala la presentación, mala la ausencia de casta y mala la debilidad de los novillos. Ya decimos que salvaremos de la hoguera al cuarto pero lo demás no valió un duro. 

Si esto es lo que gusta a su criador, que le aproveche. Pero parece claro que ya no hay que hacer kilómetros para ver la otrora prestigiosa vacada de don Salvador padre.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.









jueves, 1 de septiembre de 2022

FERIA DE CENICIENTOS, 2022 (y 3): NOVILLOS POLIOMIELÍTICOS

Nos quedaba pendiente hablarles de la novillada de la feria de Cenicientos, que resultó muy difícil de soportar por la invalidez exasperante del ganado. Fueron ciento sesenta minutos de sopor donde parecía que estábamos en un sanatorio para ingresar a los pobres novillos e intentar que no rodasen por el suelo de manera patética, como terminaron haciendo todos.

Si el primer día los banderilleros padecían la psicosis de Cuadri, aquí los tres novilleros hicieron el pasillo con el síndrome de Cenicientos. Se pensaron que saldrían seis novillos que se iban a comer el mundo. Les habían dicho que esta feria era terrorífica... sobre el papel. Decidieron matarlos en el caballo hasta que vieron que eran unos torillos de trapo.



En el tercero Rodríguez fue el primero en darse cuenta y por eso ordenó señalar, con lo que asistimos a unos tercios de varas lacrimógenos.

Esta misma novillada podría haberse lidiado sin caballos y aun así, más de tres habrían rodado igualmente por el suelo. Mención especial merece la alerta roja encendida desde hace tiempo en casa de Aragón Cancela. Siempre habla de que busca el toro que ayude al torero a expresarse pero que tenga transmisión y mucho nos tememos que la cosa se le complique como avisaba siempre el abuelo Juan Pedro Domecq, recuerden aquí. A ver qué explicaciones da a la comisión de Cenicientos por la deficiente presentación de sus animales. Vean el primero, que fue al corral, junto a los otros tres:






Por lo menos los dos de El Retamar también tenían las patitas de alabastro pero la presentación no era tan mala:




Este de abajo fue el de Blanca Hervás, que hizo primero porque se ve que dos de El Retamar se habían peleado en el campo. Uno murió y el otro llevaba una buena cornada y no viajó:



Hubo media entrada y la corrida transcurrió en medio de una gran somnolencia sólo rota por los familiares de los toreros, siendo algunos especialmente ruidosos. Los más silenciosos fueron los del licenciado Burdiel, que es el novillero a quien tenemos siempre especial interés en ver porque sabe torear. Pero necesita enemigo delante y aquí no lo tuvo porque, aparte de lo dicho sobre la flojera de los novillos, se desentendió del tercio de varas y así no va a ningún lado. Le pasó lo mismo en Madrid con Montealto, recuerden nuestra crónica aquí.




JESÚS MORENO. De su primero no hay queja sobre la presentación era castaño, listón, lavado de cara, albardado y bociblanco:



Le pegaron una paliza en el caballo que lo dejó baldado y el pobre chorreaba sangre como pueden ver:



Moreno torea con poca naturalidad, demasiado forzado, y aún se nota más por su alta estatura:



Estocada honda atravesada casi en el lomo, metisaca y por fin, esta perpendicular trasera, pegando siempre el telonazo:



Su segundo era este de Flor de Jara, cárdeno berrendo, remendado, alunarado, lucero, caribello y calcetero:



Tras señalarle en el segundo puyazo, se derrumbó. Intervino Burdiel para dejar este buen toreo a la verónica. Fíjense en que mantiene las plantas de los pies en la arena, como siempre ha dicho Paco Camino que tiene que darse este lance:



Ramos, salvo error, tuvo un susto en banderillas cuando el toro hizo hilo tras este par:



De nuevo nos encontrábamos en la enfermería y la faena de Moreno fue insoportable por larga y tediosa. Sólo la jaleaban los de la cuadrilla y en el pecado llevó la penitencia ya que estuvo a punto de escuchar los tres avisos. Fue por culpa de un pinchazo, una estocada corta baja, esta corta trasera y tendida y tres descabellos con el animal tapándose:




BURDIEL. Su primero fue el que se devolvió. No tenía presencia, era una sardineta zancuda que se estrelló dos veces contra los burladeros sin frenar. Era como si fuera de los que ven bien de lejos pero no de cerca.

Salió el sobrero, que era este otro novillo terciadito:



El picador lo mató en el caballo con dos lanzadas asesinas y traseras y encima recargando.



Luego se pusieron las banderillas de una en una antes de que saliera Burdiel a hacer de enfermero. Toreó a media altura con cierto gusto pero sin ninguna emoción y terminó con una buena estocada entera, la mejor de la tarde.



El quinto era este castaño bociblanco, listón, bragado, meano, carinegro, rabilargo y calzado de atrás, con corona oscura en las pezuñas:



Burdi no aprendió la lección y volvió a mostrarse autista en el primer tercio mientras su otro picador se volvía a cargar al novillo. En el quite pegó esta media verónica con mucho sabor:



Antes del segundo tercio el de El Retamar ya se había derrumbado. El licenciado nos ofreció el mejor toreo de la tarde en esta tanda de naturales:



Nadie lo valoró dada la mínima entidad de su oponente pero observen que los remató bien. Sabe lo que lleva entre manos pero tiene que leer la cartilla con urgencia a sus carniceros a caballo:



Los tres ayudados destinados a cuadrar al toro llevaron la firma de su mentor, Ortega Cano:



Terminó con una entera que asoma y esta casi entera trasera perdiendo la muleta, más dos descabellos:



Su padre y su hermana asistieron a una tarde no muy triunfal por su parte y quizás algo de culpa debió de tener él por permitir a sus picadores hacer de matadores cuando el matador es él:




SERGIO RODRÍGUEZ. Su primero era este colorado ojo de perdiz y ajamonado de atrás con el que estuvo muy mal Rey de salida enseñando el capote por debajo del burladero para quebrantarlo:



La verdad es que venía quebrantado del campo y el maestro decidió con buen criterio que el primer tercio fuese un simulacro.

Estuvo bien este banderillero suyo a quien no podemos identificar salvo que alguien nos ayude:



Empezó a torear con gusto pero en la UCI porque ya ven que el toro apenas se aguantaba de pie. Miren al pobre:



Observamos buenas maneras en el de Navas del Marqués aunque nos sobró lo de sacar la barriga al paso del animal, en plan Ureña:



Al final nos recordó un poco a Roca cuando quiso calentar al público, con la diferencia de que el peruano hace las manoletinas de frente y Rodríguez las hizo de perfil.

Pinchazo antes de pegar este puñetazo dejando una entera desprendida con degüello y tapando la cara como pueden apreciar:



Cortó una oreja concedida a regañadientes por el palco, que no pudo negarse a la petición que creemos fue mayoritaria y más tras la muerte del novillo:

 


El último de Flor de Jara era este cárdeno veleto, alto de agujas: 



Era más estrecho que la guitarra de Jimmy Hendrix. ¿Se han fijado en que tenía un lunar?

Hubo que echarle el caballo encima para pegarle dos simples alfilerazos.

Aquí tienen la mejor brega de la tarde, que fue de Rubén Sánchez, junto a un buen par de Rey:





Lo que vino después fue soporífero ya que el Ironside de Cancela no podía ni con el rabo. El trasteo solamente fue apto para su numerosa familia, que rodeaba nuestra posición.



Con tres pinchazos y dos descabellos se cerró cualquier posibilidad de salir en hombros.



Pues ya lo han visto si han llegado hasta aquí. La novillada fue de Cenicientos como podría haber sido de Villaconejos: primer tercio inexistente, animales inválidos, familiares ruidosos y novilleros sin material para expresar lo que llevan dentro. Todo perfectamente olvidable... menos lo de Cancela, quien no debería volver por aquí en bastantes años, ni con novillos ni con toros.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.