lunes, 3 de junio de 2024

FERIA DE SAN ISIDRO, 2024 (19). PEDRAZA: ¿TOROS-G?

Aunque nosotros nos dedicamos exclusivamente a la música clásica sabemos que existió un grupo musical denominado Hombres-G. Como los Uranga decidieron meter Garcigrande en su ganadería, ahora los toros salen con la G en el nombre. Pues si el resultado es el que han dado en las dos últimas corridas que ha lidiado en Madrid, maldita la gracia, también con G, que hace la mezcla.



La corrida fue infumable por tediosa, fatigosa y adormecedora, algo insoportable. Terminó de manera accidentada, con Leal matando cuatro toros, pero la prestación del ganado fue para olvidar. Este encierro no se hubiera salvado ni en Francia. Lo decimos porque la hubieran lucido en el caballo aunque con resultados no mucho mejores que lo que vimos ayer. Salvaríamos de la quema en el primer tercio al cuarto, al que no nos dejaron ver, pongamos que estamos en Madrid. En la muleta los cinco fueron unos ceporros. El de Torrestrella se dedicó a pegar tornillazos hasta que pinchó a Fonseca en la zona lumbar.



LEAL. Se fue a chiqueros en ambiente funerario a recibir a su primero, un colorado jijón, ojo de perdiz, listón y aleonado. Los retratos de los toros son del maestro Moore:




Guante blanco en el caballo. En el mismo ambiente funerario se puso de rodillas en el platillo y nadie se inmutó incluso cuando el toro estuvo a punto de cornearlo. Nada que ver con la euforia del otro día con Jiménez.



El resto fue de siesta, incluido su arrimón pueblerino, dado que el pobre toro era bobo. Estocada caída y honda, no corta como se equivocó de nuevo Delgado. Se tiró a lo loco, comme d'habitude: 



El cuarto era otro colorado ojo de perdiz corniabierto y levantado:



Se va al reserva y se encela un minuto, cobrando y empujando pero a favor de querencia:



Muy mal después Leal poniendo al toro debajo y dejándonos sin saber cómo era de verdad. Qué desastre. Bien el otro Leal con los palos:



Lo derribó de una patada en una chicharrina que le habrá dejado un buen morado:



Después el toro pasaba por allí de manera bobalicona. Otra siesta... y larga porque el francés nos fastidió pegándonos una paliza insufrible, ¡qué pesadez, oiga!

Entera desprendida tirándose a lo loco, descabello y fin de nuestra tortura. La flecha indica dónde tenía el pie derecho:



ESPADA. Su primero era colorado oscuro, ojo de perdiz, cariavacado y enmorrillado:



Espada desaprovechó penosamente con el capote la buena embestida del toro de salida. No sabemos qué querrá esta gente... Pareció quebrantarse en una voltereta y fue verdeado. 

Salió un sobrero de Chamaco de 590 kilos, feo, sucio, sin cuello, veleto, bajo de agujas y de casi seis años:



Fue medido en el caballo, sin taparle la salida y con pelea muy vulgar. Empezó a pararse, a caerse y a mirar. Con la muleta estábamos dudando qué era más mediocre, si la actitud del de cuatro patas o el destoreo del de dos. Total, nada, encima poniéndose cargante pegando pases.

Pinchazo malo y estocada arriba, sin cruzar y equivocándose en la contraria teniendo el susto correspondiente que ven en la imagen. Pocas cosas pasan para tanta torpeza. Muerte en los medios, lo único bueno que hizo:



A las dos horas de insoportable sopor salía el quinto, un castaño carinegro y rabilargo de 580 kilos. Un amigo del blog nos aclaró que eso de llamarse BurracoMG era una errata por la M y el aviso del ya comentado 25% de Garcigrande por la G:



Nefasto Espada en la lidia ya que el primer tercio le importa un rábano. El toro no era tonto: vio a Prados montando el elefante blanco y acudió de trámite para minimizar daños.

Languidecía la cosa cuando lo derribó de una patada y luego lo cogió dejándolo aturdido al golpearse el diestro la cabeza en el testuz durante la voltereta:



Tras un parón, salió Leal y escuchó absurdas protestas por torearlo. Eso es de buenismo tonto, como cuando se paran los ciclistas porque ha habido una caída. Suponemos que fueron los clavelistas pero no apostamos nada. Media tendida escupiéndose y casi entera, trasera y atravesada (de corta, nada, qué manía, no hagan caso).


FONSECA. El tercero era colorado ojo de perdiz, con carita infantil y muy vareado, no parecía el típico de Pedraza:



Mal Fonseca castigando al toro con tres medias consecutivas de efectos criminales. El toro les da igual, no sienten ningún respeto por él, se piensan que es una maquinita.



Mal estilo en el caballo, con cara alta y dando el costillar. El quite tafallero de Leal sentó como una patada en la tripa al mexica porque el torillo tenía el depósito vacío.

Muy bien Ruiz bregando y Tito y Rey clavando. El maestro dio un natural de hinojos con mérito. Después había que cuidar al pedracita, dejarlo respirar, no atosigarlo, no agobiarlo... parece que estemos hablando de un canario y no de un toro de lidia. Taleguilla recauchutada de Fonseca, vean esos pliegues:



Nos pusimos el despertador para ver la espada: estocada olímpica, entera, arriba y pasada. Lo de olímpica es por la carrera que se pegó desde donde ven. Filípides corrió menos en Maratón:



Orejica muy barata y ovación demencial al pedracilla. Vean que además de saltar, el maestro bajó la cabeza al entrar, sin mirar el morrillo:



A las dos horas y veinte saltaba el sexto, de Torrestrella, negro lombardo, bragado, meano, zarco, cinqueño, con buen morrillo, hondo y largo pero rabicorto:



Abanto de tres vueltas y media con Fonseca mirando. Indignante lidia, poniéndolo debajo, y con una carioca asquerosa ordenada por... Cancela. Y el caballo, recostado sobre el toro. Ojalá piquen de manera tan repugnante sus santacolomas:



De nuevo brillantez de sus tres peones en el segundo tercio. El toro pegaba el tornillazo y en uno de ellos, en un pase por alto, prendió violentamente a Fonseca por la espalda:



Volvió a salir Leal y esta vez simplemente se armó para entrar cuarteando y dejar dos pinchazos y un mandoble bajo.

Al final, cuatro toros mató el torero galo, dos diestros terminaron en la enfermería, vimos otra orejilla de pueblo en la primera plaza del mundo y sufrimos ciento cincuenta minutos de un festejo soporífero a pesar de lo accidentado del mismo.

Lo de Pedraza, nada de nada. Lidió una corrida vulgar hace dos meses y ahora más de lo mismo en ésta. Este ganado no invita a hacer ni un kilómetro para verlo. Y conforme aparezcan más ejemplares con la G, menos todavía. ¿Qué quieren los propietarios, que se apunte Morante? Venga, hombre...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 


sábado, 1 de junio de 2024

FERIA DE SAN ISIDRO, 2024 (18). SANTIAGO DOMECQ: MUCHO CONSENTIDO

Viniendo de donde veníamos, la corrida de Santiago Domecq pareció aire fresco. No fue un prodigio de casta brava pero mantuvo el interés. Y eso que los que pasaron por ser los peores, los dos primeros, hubieran sido muy aprovechables si tanto Uceda como Talavante no ordenan matarlos en el caballo. Claro, todos tenían en el recuerdo la corrida de Sevilla, que salió con gas en los seis ejemplares. Había que pegarles para que no se moviesen tanto y es lo que ordenaron esos dos. 



Pero Jiménez tuvo más ambición y, visto lo visto en esos dos primeros, paró la sangría en el tercero. A partir de ahí la cosa cambió, con mención especial para ese tercero, que en la muleta fue de triunfo grande. También para cuarto y quinto, de nobleza exquisita y gran colaboración, y para el sexto, encastado y listo. Toros desiguales de presentación, algunos protestados pero, en general, por encima de los toreros.




UCEDA. El primero era un colorado oscuro, ojo de perdiz, bragado, albardado, listón y cornilevantado. Las fotos son del maestro Moore:



El matarife Briceño montó su número sanguinario. Cinco agujeros hizo, barrenando por orden de Uceda y tapando la salida. El toro se fue suelto de ese matadero con toda lógica. Es que encima los equifantes se recuestan encima del animal como ven. ¿Qué queremos pedir a los pobres toros?



Toro blandito y dócil, que acusó la zurra y se astilló ambos pitones. Uceda le pegó pases.



Estocada caída y cegando al toro. Sobre eso de impecable, perfecta, limpia, soberbia, brillante y todos los demás ditirambos que añadieron los televisivos, nada de nada, ni por ejecución ni por colocación. Fíjense en cómo ha girado la mano para pegar el telonazo en lugar de apuntar con el palillo al morro, que es lo que hacía antiguamente:



El cuarto era de Algarra, un negro bragado, bien encornado y con penca doble aunque poco cuello:



Cobra trasero y dimite rápido soltándose en los dos. Y eso que empezó bien, vean. Es lo que tiene intentar mover el catafracto equigárcico, que dimites enseguida:



Inicio de faena de gran torería, sereno y templado, lo mejor de la tarde en lo que a toreo se refiere (¿y de la feria hasta ahora?):



Toro noble y colaborador pero que exigía los medios y con el aire no era posible. Tan cerrado se iba defendiendo más conforme agotaba el combustible. El diestro ya había agotado su gasolina en aquel comienzo tan bueno. El resto, poca cosa,  aunque escuchando a los televisivos parecía que toreaba El Viti.

Definitivamente el otrora buen matador se ha tirado a lo fácil aliviándose yendo hacia afuera y pegando el telonazo, cosa que está al alcance de cualquier asesino de toros. Pinchazo y estocada desprendida y pasada, encima, como decimos, dando el pasito hacia afuera. Nada de todo esto lo comentaron los televisivos, que parecían ayer hermanos de sangre del madrileño. 

Observen lo del telonazo en ambas entradas. En la primera está claro y además se ve en sus piernas la intención de salirse sin cruzar:



Y en la segunda, lo mismo, telonazo y escupido. Recuerden esta entrada donde hablábamos de él y de cómo se aliviaba. Total, es otro consentido al que en Madrid ensalzan igualmente a pesar de que él es el primero que sabe que tenemos razón:




TALAVANTE. Su primero era un negro mate, listón, bragado, rabicorto, con morrillo y cornidelantero:



Mete fijo la cabeza en el peto pero cobra una paliza desagradable en los dos puyazos, por supuesto con la autorización del maestro.

Mal Montes, a toro pasado. Torillo con patitas de alabastro, obediente pero un quiero y no puedo. En televisión decían que no hay que atosigar al toro sino acariciarlo. Con eso está todo dicho. 

Estocada honda saliéndose y alargando el brazo.  Fue una vez más erróneamente calificada como corta por Delgado, que sigue sin repasar la página 983 del primer volumen del Cossío. A ver si antes de que termine el serial lo lee y rectifica su contumacia:



El quinto era negro bragado, listón, degollado, de hocico largo, patas finas y 600 kilos. Fue recibido con verónicas vulgares de paso atrás:



Topetazo y derribo, con el inevitable coleo del monolisto nuestro de cada día. El coleo suele afectar al comportamiento del toro y ahí era innecesario:



Se arranca pronto y vuelve a empujar pero esta vez Talavante no quiso cometer el error anterior y ordenó levantar.

Muy mal Ambel otra vez. Saludó escuchando pitos a los que nos hubiéramos añadido sin dudar. Observen la imagen tanto del primero como del segundo porque en uno como él no hay derecho. Ya van dos tardes que hace lo mismo pero es de los consentidos:




Toro duracélico con el que Talavante echó la pierna atrás con descaro, vean qué maneras:



Se oía cierta disconformidad en el tendido mientras los clavelistas se esforzaban por ahogarla con sus aplausos. Para nosotros, bastante mediocridad, o sea que nos alineamos claramente con los disconformes. 

Lo mejor, su estocada hasta el arriaz, sin pegar el telonazo como Uceda aunque sin cruzar. Se quedó en la cara con riesgo para él. Dos descabellos que neutralizaron una oreja que hubiera sido inmerecida:




JIMÉNEZ. Su primero era negro mate, zaíno, veleto, con buena pelota y penca prominente pero un poco cariavacado:



Peña clavó en el espinazo sin que nadie dijera nada porque también es un consentido. No apretó ninguna de las dos veces ya que Jiménez y Guerra habían visto la blandura de los dos primeros toros. 

Inicio genuflexo entre exageradas ovaciones. Esto mismo lo hace El Fandi y la plaza es un velatorio. El toro se venía con gas y Jiménez no lo toreó sino que anduvo apartándose de la embestida.



Posterior movimiento de caderas, más un desarme y unos naturales que nos dejaron indiferentes, abusando del picoteo, vean:



Se perfila en Fuenlabrada y además se equivoca dado que humilla al toro entrando en la contraria para pinchar. Luego hundió la espada, desprendida y a capón, con bella muerte. Oreja habiendo estado por debajo del toro, que conste:



El sexto era colorado, ojo de perdiz, listón, anteado y justo de rabo:



Doble puyazo trasero de Sandoval pequeño pero es otro consentido a quien aplauden siempre aquí por ser vos quien sois. Así, da gusto, oiga:



El toro sólo había empujado en el primero y de lateral. Quizá por eso sacó cierto carboncillo en la muleta. Demandaba muñeca firme y no la encontró pero la verdad es que no era fácil domeñarlo.



Estocada trasera y desprendida a la carrera y con mano alta que basta:




A pesar de las facilidades que dieron tanto los toros como, muy especialmente, ese público chicuelino e indocto, sólo se cortó una oreja. Pobre bagaje para un encierro como éste. A Jiménez no vamos a pedirle como a la higuera, que nos dé uvas. Por lo menos tiene ambición y está claro que su apoderado no va a dejar escapar este San Isidro. Huele a puerta grande porque figura ya en la nómina de consentidos venteños. Con la lista casi llenamos un autobús. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.