sábado, 3 de octubre de 2026

FERIA DE OTOÑO, 2026 (1). ALCURRUCÉN: ¡OLE A UN MOLINETE!

Nos ha llamado la atención en este resumen de la corrida el ole tan firme y hondo que se escucha en Las Ventas cuando Urdiales en su segundo toro pega un molinete. En los tiempos modernos jalear un molinete lo teníamos por cosa propia de pueblos en fiestas donde a la hora del festejo ya se habían trasegado hectólitros de alcohol. En la que denominan primera plaza del mundo nos ha dejado atónitos asistir a esa misma situación. Bueno, es algo parecido a la ovación patética que se repite desde hace tiempo en Madrid cuando la montera cae boca abajo.

Este fue el pase:



En los tiempos heroicos un molinete causaba sensación. En las crónicas menudeaban unos ditirambos que hoy nos resultan sorprendentes. Se hablaba de que Belmonte 'puso en pie al público con un espeluznante molinete'.


                                  

En aquella época tenía su sentido porque ese pase hoy tan socorrido significaba perder de vista momentáneamente la cara del toro y quedarse un poco en su terreno al rematarlo. Se eliminaba la distancia de seguridad entre el animal y el hombre. Era como lo de tocar un pitón. Hoy esta misma acción da risa, sobre todo cuando se toca el de un perritoro, pero cuando lo hacía Gallito tras haber dominado un toro peligroso, el público reaccionaba jubiloso. El propio Maravilla decía algunas veces: 'después de pegarle ocho pases le voy a tocar un pitón, ya verás'.


                    

En ese primer toro de Urdiales el maestro tira bien de él pero su colocación no nos termina de convencer:



Lo liquida con esta rinconera perdiendo la muleta sin que sea culpa de la lluvia:



En su segundo se escuchan unos oles que se nos antojan un tanto facilones porque lo que se ve no es para tanto. Lo que abunda es la pierna escondida como ven abajo. Los mínimos pitos que se adivinan no sabemos si son pocos dado que el maestro goza del favor de algunos santones del siete o si son bastantes pero quedan ahogados por el público 'de molinete'. Esta era una expresión que utilizaba habitualmente Clarito hace ochenta años y que aquí viene que ni pintada:



El pase por alto es marca de la casa porque este diestro no se ha sacado un toro por la hombrera contraria en la vida. Sus remates por alto con la derecha o de pecho son siempre en línea recta. Ya sabemos que hay muchos maestros que no pueden evitar tomar sus precauciones en este pase, como comentábamos aquí (el primero, Manolete):



El Juli era el otro extremo ya que hacía viajar al toro casi en un semicírculo completo, cosa que a Chenel no le gustaba porque entendía que eso era exagerar el recorrido. Antoñete sostenía que ni lo de Urdiales ni lo de Julián, un término medio.

En el vídeo da la impresión de que el maestro se enfada con los que lo pitan y da la nota al cruzarse dando pasitos delante del toro. Es lo que pasa cuando oyes pitos donde siempre te han tratado con guante blanco (pronto pasará lo mismo con De Justo).

Al final dibuja un par de naturales buenos como este que ven. Para nuestro gusto le salen un poco relamidos, cuando es un torero que se caracteriza por una sobriedad que siempre defenderemos:



Pinchazo y esta media un poco tendida tapando la cara. No cruza porque el toro lo corta dando la impresión de que se ha equivocado entrando en la suerte contraria. Observen:




A Fortes en el primero se le ven unas verónicas de categoría, mejores que las de Urdiales en el quite al tercero, donde echa el pasito atrás. Ojo al torillo escachifollado de Alcurrucén, que embiste así antes de ir al caballo. Viene bien picado del campo como ven por sus manos. Alguno justificará a Teo diciendo que resbala por la humedad...



Con la muleta se ve a un Fortes que se esfuerza por colocarse bien solo porque estamos en Madrid. El problema es que la pierna de salida se le va yendo atrás como si fuese sin querer. Debe de tener esa tendencia ya que destoreando así va cortando orejas en plazas secundarias de provincias. Fíjense en que las zapatillas apuntan hacia Fuenlabrada en lugar de hacia el toro, que se morirá sin saber dónde está la femoral del malagueño:



En su segundo la cabra tira definitivamente al monte y ya no se esconde. Destoreo indigno de uno como él, que sabe torear, o sabía, y que ahora prefiere no arriesgar dado que son muy pocos quienes aprecian la diferencia.

A Parejo el tercero lo cogió dos veces. En la primera tiene la muleta retrasada cuando el núñez se arranca inopinadamente. Afortunadamente para él el toro es tan tarugo que se queda ahí mirando la pecera mientras el diestro puede recoger tranquilamente la muleta a un metro del hocico:



La segunda cogida es al entrar a matar. Aquí se le apareció la Virgen como se aprecia en la imagen. Tiene toda la pinta de haber confundido la suerte porque vean la reacción del toro y dónde va a parar el cuerno. Le podría haber sacado las tripas:



En su segundo hay un pase de pecho donde rectifica la posición porque escucha pitos. Es curioso que los que protestan eso no se dan cuenta de que 'obligan' al diestro a aliviarse. Quedarse quieto tiene mucho más riesgo que cruzarse y echar la muleta al ojo de fuera. Miren la reacción del toro. Ha movido su cuello hacia afuera olvidándose del muñeco. Si Parejo no hubiera rectificado, el riesgo habría sido mucho mayor pero... son esas peculiaridades que tienen los protestantes:



Andrés Vázquez decía que nunca había que rectificar los pies en un remate por alto o de pecho:

'Cuando se ha dado el natural, la muleta debe quedar colocada para enganchar la repetición del toro y el torero no debe retirarla ni esconderla en su cuerpo para echársela otra vez delante'

Recuerden pulsando aquí lo que sucedió hace un año. 

No pensábamos comentar nada de este festejo pero nos ha llamado tanto la atención ese entusiasmo del tendido venteño con un vulgar molinete que al final nos hemos liado en este comentario que esperemos completen en la sección de abajo algunos de los amigos lectores que estuvieron presentes in situ.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.