viernes, 7 de junio de 2024

FERIA DE SAN ISIDRO, 2024 (22). ADOLFO: "LA DE ADOLFO, DESCARTADA"

Antes de la crónica les informaremos de una cosa de anteayer. El veterinario Julio Fernández, que ha examinado las heridas de centenares de toros en los desolladeros nos ha dicho esto:

Las lesiones por puya del sexto superan todos los hallazgos que había encontrado hasta ahora en un desolladero.

Lo de la suerte de varas en la que denominan primera plaza del mundo es ignominioso. ¿Qué hace la autoridad? Pues dejadez de funciones ya que no les pasa por los bigotes aplicar el artículo 72.4:

Cuando la res acuda al caballo, el picador efectuará la suerte por la derecha, quedando prohibido barrenar, tapar la salida de la res, girar alrededor de la misma, insistir o mantener el castigo incorrectamente aplicado

Si los turistas del palco venteño, mal llamados presidentes, tuviesen un mínimo de afición, cada tarde se saldaría por lo menos con tres o cuatro propuestas para sanción a picadores. Y en muchos festejos serían seis. Si les molesta lo de turistas, tienen a su disposición la sección de comentarios para contradecirnos aportando la lista de sanciones que han propuesto en lo que va de feria.



Yendo ya con Adolfo, nos llamó la atención la forma de las encornaduras. Le salen recientemente y son diferentes de las típicas asaltilladas. Además casi todos fueron acarnerados, otra circunstancia llamativa. 

La presentación fue buena pero el comportamiento, deprimente. Todos pasaron de su estado levantado al de aplomado tras las varas olvidables que tomaron. Sucedía justo cuando sonaban los clarines del segundo tercio. A partir de ahí, flojedad, invalidez, sosería, deambulación por el ruedo como perdidos y provocando una impresión general de pena, que es lo peor que puede dar un toro de lidia.


La corrida pedía un tratamiento versallesco en el caballo. Nos hubiera indignado pero como toreros, es lo que habríamos ordenado a nuestros asalariados a caballo. Pues nada de eso: volvió la pesadilla de las cariocas, las barrenadas, los recargamientos, los pinchazos en el espinazo, los caballos recostados sobre los pobres animales... Esta gente con coleta sólo se permite el picotazo y levantar en varas con el norit, ya que saben que no se les va a subir a las barbas. Con lo de Martín, aun viendo que no podían con su alma, los tres diestros actuantes no quisieron correr riesgos y ordenaron zurrarles la badana por si acaso. Y luego, la culpa al toro, faltaría más.

FERRERA. Su primero era cárdeno claro, curiosamente acarnerado, enmorrillado y con esa arboladura que comentábamos antes, cerrándose. Se aprecia perfectamente en la foto del maestro Moore:



La primera vara de la tarde fue esta carioca trasera. Ahí abajo está el carnicero completando los 360º. En la segunda le pegó en el espinazo. 



El toro estaba extrañamente adormilado y blandeaba de remos. Entre eso y la sangre que le caía por detrás del brazuelo como se ve en la imagen, el pobre animal movía a compasión. 



Pero...¿era todo culpa suya? Otra pregunta. Pinchazo y puñalada horrorosa de Ferrera por trasera y baja.

El cuarto era un cárdeno oscuro, bragado y cornivuelto. Éste sí tenía más hocico de rata:



Carioca trasera aunque sin recargar, algo es algo. Lo pone largo en el segundo y no quiere ir, lógico porque cuando acudió cobró en la medula espinal. Salió del primer tercio ya aplomado. 

Bien Otero, lo habitual en la familia:



Al tercer pase se derrumbó. Ferrera recurrió al teatro para ver si alguien daba importancia a un trasteo insulso. 



Con nosotros no tuvo ningún éxito. Con Caballero, sí. Dos pinchazos sin fe y estocada desprendida más tres descabellos. 




ESCRIBANO. A su primero lo recibió en chiqueros, un cárdeno oscuro, veleto, con cuello y con morrillo, que lo obligó a tirar el capote:




Carioca de Peña en el primero y recargada canallesca en el segundo, como ven. El toro sólo se dejó pegar y salió de la picadora con los cuartos traseros hechos fosfatina:



Escribano puso un par al sesgo, otro al cuarteo y otro por dentro. En éste último se alivió con vista ya que el toro lo apretó a favor de querencia. Vean:



El de Adolfo arrastraba los pies sin culminar el viaje porque no podía desplazarse. Escribano, mi alma, te dan una sola corrida en San Isidro y matas el toro en el caballo. Después,  ¿qué quieres?

Total, nada. Estocada delantera y desprendida, letal pero con el toro cortándole y poniéndole el pitón derecho en el pecho:



El quinto era un Aviador. Teníamos la duda de si sería el listo de Angel Sánchez, recuerden aquí, o el atontolinado de Robleño, este otro. 



Fue el de Robleño, ¡lástima! Era un cárdeno cornipaso al que volvió a recibir de rodillas. En un comentario a la entrada anterior aclarábamos la diferencia entre cornilevantado, veleto, cornivuelto y cornipaso. Tragó con valentía el parón del toro bajo la supervisión de Abellán:



Quiso pelear en el caballo pero enseguida pasó a dejarse pegar, contradiciendo con su actitud las incomprensibles alabanzas de los televisivos. Observen la desbandada en los tendidos a causa de la tormenta:



Puso un segundo par de mucho mérito, cambiando el viaje del toro de fuera adentro y clavando a favor de querencia. Muy bien, maestro, eso tuvo mucho mérito:



Bajo un gran aguacero Escribano le puso ganas pero el torillo tenía las patitas de hojaldre:



Cuando la siesta nos asaltaba el toro lo enganchó y lo derribó pero en el suelo simplemente lo husmeó. Recuerden que con Victorino decíamos que estos cuernos asustan más al público que a los toreros porque no son certeros:



Estas cogidas al sentimental público matritense lo vuelven medio loco. Estocada trasera y desprendida dándose ventaja alargando el brazo. Bien Sanjuán por no conceder una oreja que no parecía pedida mayoritariamente y que hubiera sido únicamente un premio a la buena actitud de Escribano. Enfado monumental con el palco de los cuatro televisivos:




GARRIDO. El tercero era cárdeno ojalado, cornigacho, que levantaba cornivuelto pero a la vez cerrando un poco:



Carioca desordenada y segunda vara trasera con mano izquierda asesina, ahí la tienen:



Salió gripado del caballo sin razón aparente dado que su pelea no había sido memorable. Bien Valdeoro al cuadrar y sin clavar trasero:



Vamos a ver, Garrido, ¿por qué nos brindaste esto? Desarme en el tercer pase y después... nada. Por cierto, lo de las buenas hechuras volvió a fallar por enésima vez. Estocada baja perdiendo los avíos y tres descabellos.



El sexto era un cárdeno franciscano, largo, cornalón, de 602 kilos. Delgado lo criticó a gusto: es un toro grandón, alto, feo, con hechuras muy bastas... Hombre, pensamos que no es para tanto, juzguen ustedes:



Verónicas de paso atrás con doblamiento de manos del toro que reitera al salir del caballo. Y el piquero le zurró igualmente sin piedad ya que Garrido no se preocupó de nada. Luego van por ahí quejándose...

Pegapasismo con un animalillo que era un domecq de los malos. Nuestro inmerecido castigo con esta insufrible corrida terminó con un sablazo infumable, trasero y en los bajos. Menos mal porque si no, hasta corta una oreja.




Adolfo quiso en su día que las figuras se apuntasen a sus toros y por ese motivo echó hectólitros de agua al vino. Sin embargo, quizá no tuvo la habilidad de Victorino para guardar en un cercado una provisión de casta. De ahí que su ganadería se haya ido por el desagüe con el paso de los años. Es una pena pero ya nos dirán ustedes cómo remonta eso.

¿Y el titular que hemos puesto? Resulta que un lector del blog nos preguntó por privado a qué corrida de las tres de Albaserrada le recomendábamos asistir. Nos avisaba de que tuviéramos en cuenta que sólo podía ser una y que tenía que tragarse 800 kms. de viaje. No les ponemos toda nuestra respuesta, solamente las cuatro primeras palabras que le escribimos: 'la de Adolfo, descartada'.

Ojalá acertáramos en todo con tanta facilidad.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


jueves, 6 de junio de 2024

CORRIDA DE LA PRENSA, 2024 (21). VICTORINO: JIMÉNEZ PERDIÓ EL CRÉDITO

Parecía predestinado a abrir la puerta grande, lo tenía todo a favor. Venía de encandilar a muchos con el toro de Santiago Domecq. Nosotros aquel día no compartíamos tanta euforia. Pues bien, con tres victorinos para hacer algo de provecho, Jiménez no hizo nada o, por lo menos, hizo bien poca cosa. 



A nosotros nos pareció una corrida claramente desaprovechada. Fue mal lidiada y peor picada. Ambos diestros mostraron a todas luces sus carencias. Equivocaron permanentemente los terrenos y sus muñecas carecieron de mando. Como además son dos que matan a la buena de Dios, las espadas cayeron de cualquier manera. Total, todo es toro.


Resumimos el juego de los victorinos poniendo entre paréntesis el veredicto del respetable en el arrastre, con la posibilidad de que los micrófonos de ambiente nos falsearan esas reacciones:

1. Un poco malaje, sin llegar a ser una alimaña de las de antes (aplausos).
2. Derrotó a Jiménez a los puntos con claridad (ovación).
3. Se fue sin torear (aplausos).
4. Jiménez ordenó su muerte en el caballo (silencio).
5. No tuvo maldad, masacrado en varas por Ureña (pitidos).
6. Noble y humillador, destrozado en varas y desaprovechado tristemente después por Jiménez (silencio).

Esto no es una corrida mala ni muchísimo menos como pontificaba Caballero al final del festejo. Otra cosa es que no sean terneras y que, al no serlo, los toreros naveguen. Difícil valorarlos en el caballo de tan nefastos que fueron todos los primeros tercios sin excepción: mal colocados, barrenados, con varas traserísimas, con cariocas infectas... Algo digno del museo de los horrores.



UREÑA. El primero era un cárdeno carifosco, rabicorto y cornivuelto. Las fotos son del maestro Moore:



Se fue al lado débil del caballo y no tardaron nada en saltar tres monolistos a zascandilear. ¿No están los profesionales con los capotes? ¿Dónde van ustedes? Luego, tardea, se deja y se suelta, con barrenada repugnante.



Como estaba el rey escuchó dos brindis. Éste fue el de Ureña: 'va por usted y por España y espero que la defienda como lo necesitamos en la actualidad'

Embestía queriendo quitarse la tela de ahí delante. En el sexto pase le dio un susto:



Ureña se embraguetó pero curiosamente decidió citar con la muleta retrasada en vez de ir tapado, vean:



Dimitió enseguida para pegarle un pinchazo tirando la muleta, otro saliéndose y una entera desprendida con poca muerte. Ocho descabellos y dos avisos.



Su segundo era negro entrepelado, bragado, meano, cornalón y vuelto. Esos cuernos impresionan más al tendido que al torero:



Guante blanco en el peto mientras se encela sin pelear. En el segundo se repucha. Dobló manos oyendo protestas ipso facto, no como con Escolar, ¡qué cosas!

No sabemos qué vio para brindar al tendido. Cabeza por las nubes del toro, desparramando la vista. Encima va y le pega tres pases de inicio por alto. Vean la actitud del toro:



Siguió equivocándose por naturales sin mando y sin bajar la mano. El toro transitaba siempre a su aire sin entender qué hacía aquel hombre de rosa ahí delante. Gesticulación histriónica del maestro antes de cazarlo de una casi entera arriba con patas al cielo. Bien Fernández sin conceder nada.



El quinto era rabicorto, veleto, degollado, alto y con hocico ratero:



Puyazo infame por contrario y bajo, empujando con el costillar. En el segundo cobra una zurra abyecta, mientras el matarife carioqueaba con esa mano izquierda asesina que ven. Y de postre un tercero en el que siente la vil barrenada trasera ordenada por Ureña y se va lógicamente suelto.



Empezó a tocarle la tela más de lo reglamentario. Por fin, tras cuatro toros, alguien entendió que había que salir a los medios y allí el toro sí que se tragó pases en línea distrayéndose.



Pinchazo espantoso, media más espantosa aún atravesando al toro y bajonazo, siempre saliéndose, más verduguillo. Antes Ureña se tiraba encima a matar sin cruzar y ahora se alivia escupiéndose, vean:




JIMÉNEZ. Su primero era un cárdeno muy oscuro, cornivuelto, de mazorca gorda y 590 kilos:



Verónicas con ganas pero normalitas, de paso atrás (recuerden aquí de qué estamos hablando). Eso sí, jaleadas como si fuera De la Serna. En esos momentos Jiménez aún tenía crédito:



Empuja en el primero pero desidia total lidiando en el segundo, mal colocado y soltándose. Jiménez dio orden de no apretar porque veía la predisposición del respetable hacia él. Por ese motivo el toro se vino arriba en banderillas:



Brindis: 'Majestad va por usted, por la tauromaquia, por la monarquía y por España; gracias por apoyar la cultura de la tauromaquia'

Quiso castigarlo con mano baja mientras soportaba el fastidio de radio Guerra: ¡péndulo, toreraso, dos pasitos, alante, quieto, un poquito p'atrás, bieeen...! El toro sólo se tragaba un par de pases ya que al tercero descubría la burla.



Si con la derecha hubo poco mando, con la izquierda, ninguno. No pudo con él, derrota neta a los puntos. Se equivoca en la contraria sin que Guerra le avise. Media que se cae, otra atravesada y caída a la carrera más siete descabellos sin fe. 

Su segundo era un cárdeno ordinario, corniabierto, con morrillo y con mirada inquietante. Arrastraba el hocico de salida:



Peña le pegó enloquecido y tapando la salida. En el segundo marra y luego carioquea dando asco a los presentes. ¿Órdenes de Guerra tras ver la derrota de su pupilo ante ese primero que quedó un poco crudo? Por fin Peña se marchó de Las Ventas escuchando muy justamente que es muy malo. Ya era hora.



El toro empezó a blandear y a recortar el viaje con sosería. Si lo has matado en el caballo, ahora ¿qué quieres, Borjita? A la izquierda está Raúl con la montera:



Protestas muy adecuadas por dar la tabarra. Estocada caída, ejecutada de prisa y corriendo, más descabello.



El último era cárdeno astracanado y bien encornado:



Se deja hacer dos agujeros, uno de ellos en el espinazo, aunque sólo un poco trasero según el comentarista técnico. O tiene que ir al oftalmólogo o tiene que dejar de engañar al espectador:



Muy mal Jiménez en el segundo robando el espectáculo en varas, con el carnicero Espartaco provocando náuseas en el respetable, incluido Victorino. El ganadero hacía gestos despectivos con el brazo viendo tanta ignominia. Como él no hablará claro de toda esta abyección ya que tiene que quedar bien con todos, lo denunciamos nosotros. Si algún lector es amigo suyo, se lo dice:



Siguió una lidia nefasta, poniéndose el personal de uñas con toda justicia. Estábamos deseando que el toro fuera un marrajo y que así castigase a Jiménez por su actitud pero resulta que salió noble y humillador.

Se equivocó por tercera vez no saliendo a los medios y a ello se sumó la paliza criminal perpetrada por Espartaco. Como le estaba pegando mantazos, el de Victorino se fue molestando y nosotros, más. Muy mal, maestro, con su pan se lo coma.



Media escupida seguida por una honda caída sin puntilla. 

¿Fue una mala corrida, como sentenció Caballero sin que nadie le llevase la contraria? No, señores, anda que no las ha habido peores y con mucho menos interés que ésta. Un encierro como éste, bien lidiado, bien tratado en el caballo y con dos diestros que hubieran mostrado brazo firme, más oficio e ideas claras, se salda con satisfacción de los asistentes y quién sabe si con un par de orejas... como mínimo.

Lo que vimos fue la confirmación de que esto es lo que hay. La duda que nos asaltaba al final es si Robleño, Castaño o Gómez del Pilar hubieran hecho algo más anunciados en esta corrida. Estamos convencidos de que sí porque hacer menos y tan mal es prácticamente imposible.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





miércoles, 5 de junio de 2024

FERIA DE SAN ISIDRO, 2024 (20). ESCOLAR: A LOS DEL 7 LES GUSTA EL GRIS

No descubrimos la sopa de ajo con este titular pero es que resulta indignante el doble rasero de la supuestamente afición más entendida del hemisferio norte. Lo de Escolar fue un fiasco total y aun así aplaudieron varios en el arrastre. Pero es que blandearon cuatro de seis y nadie dijo esta boca es mía. Las palmas de tango, que aparecen al primer doblamiento de manos de cualquier otra ganadería que no sea de color gris, ayer brillaron por su ausencia. Y dejamos aparte a los consentidos de cada tarde, en este caso Robleño, Sandoval pequeño y Fernando Sánchez (que les dio una lección, como verán). A estos enchufados los aplauden en Las Ventas hagan lo que hagan, tienen patente de corso.

Los escolares fueron blandos excepto los dos últimos, todos sosos, de muy poco recorrido por la ausencia de fuerza, sin malas ideas excepto alguna aislada del quinto. Pero es que tampoco tuvieron buenas ideas y justamente esa falta de ideas es lo peor que se puede decir de una vacada como ésta, teórico emblema de la parroquia torista. La presentación, buena, lo único. Compruébenlo con las fotos del maestro Moore.



En el caballo la vulgaridad fue alarmante pero es algo a lo que estamos acostumbrados en los últimos años los que seguimos este hierro. ¿Cuándo ha sido la última vez que un toro de don José ha dado la cara con brillantez en el caballo? Ah, y a nosotros, que somos del primer tercio, no nos duelen prendas en reconocer que en este festejo se cayó en un pegapuyacismo tan ilógico como irritante.




ROBLEÑO. El primero era un cárdeno veleto y astifino. Renqueaba de pies pero nadie dijo nada:



Tratamiento versallesco en varas por orden de Robleño y eso que picaba De Pedro, uno que es capaz de matar toros desde el caballo como quien mata una mosca. Sánchez sigue aliviándose y le siguen aplaudiendo, menudo chollo.

El pobre toro apenas se mantenía en pie pero al ser gris, tuvo bula. Además, embestida chochona, o sea, nada. Como el maestro toreaba en el patio de su casa escuchó incluso algunos oles, vivir para ver.



Se equivoca en la contraria y pincha. Luego acierta en la natural para dejar una entera desprendida y cruzada más dos avisos y nueve verduguillos.

El cuarto era el cárdeno que tenía un lunar, o sea, un exceso de pigmentación:



En caso de déficit de pigmentación es vitiligo, como el victorino que se lidió en Tafalla:



Otro escolar con las patitas de cartón. A pesar de ello recibió una carioca de 360º en cada entrada bajo la autista mirada del maestro. Ahí tienen al carnicero culminando la segunda vuelta con Robleño paseando por ahí. Un tercio nauseabundo:



Sánchez dio el pasito de más para no cuadrar en la cara, véanlo. No obstante, vaya nuestro reconocimiento para él porque se negó a saludar a los pelotas del tendido que lo aplaudían inmerecidamente. Muy bien, Fernando, a ver si aprenden:



El de Escolar embestía dormido y haciendo ímprobos esfuerzos por mantenerse en pie. Nuestro castigo terminó por fin con una media escupida y otra honda (no corta, es que Delgado sigue sin enterarse de la diferencia). Esperemos que los alumnos de la escuela taurina no imiten al maestro toreando con ese ridículo estoque de bambú:




CASTAÑO. Su primero era cárdeno oscuro, bragado y astiblanco. Renqueaba de manos pero silencio total:



Tardea y escarba aunque derriba al coger el peto por el rabo:



Después Sandoval pequeño lo pinchó en el espinazo (con aplausos incomprensibles). En la tercera Gómez lo colocó largo absurdamente ya que estaba más que visto. Al final acudió pero para huir suelto. Lo que decíamos del pegapuyacismo:



Bien Castaño cortando la manía estúpida de los peones de cerrar el toro. Se puso a torear enseguida viendo la nobleza comercial del escolar, que seguía acusando una blandura por la que se quedaba debajo, no lo hacía por maldad ni mucho menos.

El salmantino anduvo un tanto desconfiado. Se equivoca en la contraria pero se le aparece la Virgen porque no recibe la cornada en el pecho sino que el toro lo encuna. Deja un espadazo que basta. Ovación inconcebible al toro, quizá por su color gris ya que otro motivo no se nos ocurre.




El quinto era  cinqueño, largo de cuernos y de hocico. Tenía un trote cochinero:



Se dejó pegar una barrenada trasera, sin más. Resulta que ayer, con unos toros que estaban vistos, a los toreros les dio por ponerlos de lejos para alargar la tabarra pegapuyacista. En Madrid, todo al revés. Bien esta vez Delgado criticando lo mismo que nosotros. 

Psicosis banderillera con cuatro pasadas para sendos palos. Toro bronco y de viaje corto al que Castaño desafió con la izquierda. No era una alimaña pero fue el único que hizo cierto honor al hierro de Pichorrongo. Lo dejamos en tablas por la voluntad del helmántico.



Tiene gran mérito que sin saber entrar a matar se dedique a matar toros. Encima se equivoca en la contraria pero alarga el brazo para dejar una honda caída más descabello. 




GÓMEZ DEL PILAR. El tercero era cárdeno caribello, degollado y con hocico de rata:



Primera, nada. Segunda, de largo, no quiere y se va; cuando acude, nada. Bueno, sí, doblar las manos dos veces sin oír protestas. Van viendo el trato de favor que se dispensó a la familia Escolar, ¿verdad?

Toro blandito y noblón, rozando lo bobalicón. Gómez no subía ni sus pulsaciones ni las nuestras. Se descalzó sin venir a cuento y encima alargó la matraca.



Se equivoca en la contraria y pega una puñalada muy desagradable en los bajos.

El sexto tenía cuatro años recién cumplidos, de cara asaltillada, cárdeno claro, de 597 kilos. Lo enceló muy bien con la capa Gómez:



Se dedicó a querer quitarse el palo mientras cobraba bien trasero:



Toro aburrido, topón, distraído, gazapón y desaborío. Un animal para dejar preocupados tanto al criador como a su yerno. De hecho, toda la corrida fue preocupante por sosa y descastada. Lo cazó con una contraria pasada más dos descabellos. 




El silencio en el arrastre de este sexto confirmaba ese doble rasero tan indignante que aplican los aficionados madrileños. Debería haberse oído una buena pitada tanto por su juego como por el conjunto de la corrida. Pichorrongo no se dio coba, menos mal:

'Ha sido todo un poco aburrido y eso es malo. No ha habido espectáculo... otra vez será. No ha pasado nada en la corrida... el quinto ha salido complicado, nada más...'

Jefe, faltaron unas disculpas a la afición, ¿no cree? Especialmente a los que hicieron muchos kilómetros para tragarse este bodrio. Cuando una corrida suya sale aburrida y no pasa nada como dice usted, tendremos que rescatar el titular que pusimos en 2015 cuando su corrida en Vic:


FERIA DE VIC, 2015 (3):
SI ESCOLAR ABURRE...APAGA Y VÁMONOS

¿Dónde se dejaron la casta los escolares? Aburrimiento total y eso, en una ganadería como esta, es un delito de cárcel taurina. Todos blandos, desaboríos, descastados... 


No lo hemos puesto para no repetir y porque preferíamos centrarnos en ese doble rasero que quita la posible razón que tengan otras veces esos aficionados sabios del 7. Si no se es imparcial, se pierde toda la credibilidad que se pudiera tener cuando se protestan cosas a otros que no son de color gris.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.