viernes, 26 de agosto de 2022

FERIA DE BILBAO, 2022 (4). DEL RÍO: LOS SUDORES DE LAS FIGURAS

Veníamos de la infumable tarde anterior, con los toreros volviendo al hotel sin necesidad de ducharse, y cambió el panorama con la corrida de Victoriano del Río. El Juli y Manzanares sudaron la gota gorda en sus segundos toros y Roca además del sudor se llevó una buena paliza de la que sacó un triunfo incontestable.



La corrida de Victoriano salió variada aunque sin demasiado poder. Primero y segundo fueron insignificantes, quizá los actuantes esperaban que los seis hubieran sido como estos dos. Pero resultó que tercero y cuarto sacaron casta. Por último, el quinto y el sexto tuvieron ideas, no del todo malas pero sin ser nada tontos. Como ven, al menos cuatro ejemplares marcaron distancias con el borreguismo imperante en este tipo de festejos. En el caballo fueron todos menos que discretos. Los pitones que se veían en los corrales eran de diseño:


FOTO: BMF-Toros

No nos cabe ninguna duda de que esos cuatro toros que hicieron sudar a nuestras figuras, a otros toreros les hubieran ganado el partido por goleada. Hubo casi lleno al reclamo del peruano y los asistentes no salieron defraudados:



EL JULI. Su primero era un castaño oscuro y listón, muy alto:



Hizo un intento de saltar la barrera nada más salir y se pegó un buen porrazo al ser incapaz de emular a Fosbury:



Ya iba suavecito en el capote de Juli. Confirmó su poca fuerza derrumbándose tras el primer puyazo y su poca raza huyendo tras la segunda entrada.

Lo único que el toro llevaba dentro era una gran dosis de sosería que enfadó al maestro. Julián sabía que viniendo Roca por detrás con la escoba no le favorecía un norit de inicio. 



Aburrimiento total y media trasera perdiendo la muleta, tras saltar y pegar el telonazo habitual:



Bonita muerte del toro con el diestro aplaudiéndolo para ahogar los pitos que se oían por no querer descabellar.

Su segundo era un toro ofensivo por delante y aleonado:



Huye coceando en el primero y en el segundo se deja pegar tocando música. Matías acepta cambiar el tercio, cosa que no había hecho en el anterior cuando obligó a una tercera entrada contraviniendo el deseo de Roca.

El toro había quedado ideal para que Julián demostrase su mando porque embestia descompuesto y pegaba algún tornillazo de aúpa. Se echó la mano a la izquierda para empezar pero los naturales que dio no sometieron del todo al animal, que seguía chulesco.



Además gazapeaba y no dejaba colocar al maestro, que insistió con la mano izquierda. Los sudores los disimulaba el aguacero. Nosotros no terminábamos de apreciar que el toro se entregase pero los tres naturales que le sacó al final dentro de su peculiar estilo nos hacen otorgar al maestro la victoria a los puntos. A los puntos, ¿eh?, no por K.O. Éste fue uno de ellos:



Pinchazo nefasto saliéndose de la suerte, estocada corta trasera y dos descabellos. Llevando el brazo por la andanada es lógico que todos sus espadazos se vayan traseros, recuerden lo que contábamos aquí; ya ven que al toro se le ha hecho de noche:



Ovación inconcebible al toro tras su paupérrimo juego en varas. Al maestro lo vimos mejor que en su tan alabada faena al de La Quinta en San Isidro. Este de Victoriano era más complicado en la muleta según nuestra humilde opinión.


MANZANARES. Su primero era un toro negro, cornilevantado y astifino, con poco cuello y de 506 kilos. Venía bien picado del campo:



Penoso simulacro en varas y acto seguido todos los capotes volando al cielo bilbaíno dado que se había arrastrado por el suelo en  tres ocasiones antes del cambio de tercio.

Cinco veces había rodado ya por el barro cuando Manzanares empezó su faena. El toro sacó cierta casta, no sabemos de dónde, para aguantarse de pie y Manzanares incluso se permitió el lujo de bajarle la mano sin que claudicase. Nos frió a derechazos, eso sí:



Pinchazo hondo y casi entera pasada, cegando al toro y saliéndose de la suerte. Ya conocen nuestra teoría de que este diestro es bueno recibiendo pero muy mediocre al volapié (recuerden lo explicado aquí):



El quinto era un castaño carinegro, albardado y cornilevantado:



Estuvo a punto de derribar pero se fue suelto en ambas entradas y sólo empujó en el primer puyazo, incluso con un leve romaneo. Fue el único momento de categoría de la vacada en el caballo durante toda la tarde:



Manzanares aplicó al toro su típica faena hotelera con su muleta XXXL. No nos aburrió del todo porque el toro no era una perita en dulce aunque tampoco un marrajo. Aun así, se veía el sudor y se leía en sus labios como lo calificaba de hij...



Acabó su labor con esta entera tendida y pasada:




ROCA. Su primero era negro y con la encornadura que gusta a las figuras pero salió con un cuerno bailando y fue al corral:



El sobrero pesaba 631 kilos, castaño muy oscuro, fino de cabos y un tanto justito de cara para Bilbao:



Se fue al relance y puso en apuros al picador pero lo hizo a base de cabecear y no de empujar. En el segundo manseó a su sabor. Matías insistió en que fuera una tercera vez para que lo señalasen cuando el diestro había solicitado el cambio. Sigue sin recordar el reglamento vasco esta vez en su artículo 70.8, lean:

Las reses recibirán, a criterio del espada de turno, los puyazos apropiados en cada caso, de acuerdo con la bravura y fuerza del animal. A tal fin, después del primer puyazo, el espada podrá solicitar el cambio de tercio a la Presidencia, que le será concedido por ésta. No obstante, en las plazas de toros de primera categoría cada res deberá recibir, al menos, dos puyazos. 

Empezó Roca con un celeste imperio combinado con cambiados por la espalda mirando al tendido. Con ellos se metió al público en el bolsillo nada más empezar.

Luego le dio mucha distancia y nos ofreció un recital de su toreo de puerta abierta, torso forzado y pierna retrasada pero con el valor que nunca negaremos de quedarse ahí quieto.



El toro no era nada tonto y notaba que lo estaban engañando. Llegó a desarmar al maestro pero su condición geniuda era ideal para uno como Roca. 



En una bilbaína el toro se quedó debajo y le tocó la taleguilla con muy mala idea golpeándole en la rodilla. Tras unas manoletinas se puso a hacer el péndulo y el toro ya no aguantó la monería. 



Se arrancó por sorpresa llevándoselo por delante y pisoteándole la espalda y la cabeza:



Claramente conmocionado pegó una buena estocada un poco desprendida. Oreja con el presidente aguantando el chaparrón sin dar la segunda. A ver si habrá leído nuestra crónica de ayer... Lógicamente los televisivos lo pusieron a caer de un burro.



Se empeñó en matar infiltrado al sexto cuando la empresa había anunciado ya que no iba a salir.  Además de la paliza con sus múltiples golpes, tenía una muy dolorosa rotura fibrilar en la zona lumbar, que es precisamente donde lo infiltraron.



Ese sexto era astifino y cornidelantero:



El toro tuvo la consideración con el magullado diestro de tomar el capote de forma pastueña:



Quinta le clavó casi en el lomo pero el maestro ordenó las dos veces levantar rápidamente el palo. Otro lo mata en el caballo sabiendo que una oreja la tenía ya segura sólo por volver de la enfermería. Bravo por Roca.

Antonio Chacón puso los dos mejores pares de la tarde:



Se puso de rodillas para hacer un cambiado al toro pero con visibles gestos de dolor. El problema fue que el toro le arrancó la muleta de la mano y cuando se levantó para poner pies en polvorosa, no podía moverse. Algaba recibirá de él un jamón en Navidad por el quite providencial que le hizo cuando estaba a merced del animal sin los avíos para defenderse:



Volvió a los medios esta vez de pie para hacerle una chicharrina. Ahora sí le salió perfecta y la distracción del toro al final le permitió retirarse airoso.

El toro no era tonto pero tampoco muy listo, ideal para que lo pudiese torear Roca con su notoria merma de facultades. 



De todas maneras, aunque hubiera sido un borreguillo insistimos en que tenía una oreja ganada desde que salió de la enfermería. En un momento dado le hizo la zancadilla y lo tuvo a placer en el suelo pero Nuestra Señora de Begoña intervino en su favor:




Acabó entre oles con el público en pie:



Se equivoca entrando en la suerte contraria y deja esta estocada arriba, sin tapar la cara y descubriendo bien la muerte, como es habitual en él (nada que ver con lo que hacen siempre sus dos compañeros de terna):



Fíjense en que el toro no está pendiente de la mano izquierda del maestro sino que va a saltar hacia su querencia natural. Como era de esperar, no le permitió cruzar por su equivocación y se fue por él:



Era el cuarto susto que sufría en la tarde y en cualquiera de ellos podría haber salido gravemente herido.

Matías enseñó los dos pañuelos a la vez y no lo vamos a discutir. Si por televisión la labor de Roca en ambos toros se siguió con interés cuando no con emoción, lo que se debió de vivir en el intangible del tendido tuvo que ser memorable.

El peruano vino al Bocho a dar un golpe en la mesa y lo dio tan fuerte que casi se rompe la mano. El único que podía aguantar el tirón era El Juli, que bastante hizo con plantar cara a ese segundo tan malaje. Ya hemos dicho que lo vimos mejor que con el celebrado toro de La Quinta en San Isidro. Si lo llega a matar con un mandoble de los suyos, corta una oreja pero hubiera sido insuficiente para amortiguar el golpe de Roca. Recuerden lo que sucedió en Valencia en 2019 pulsando aquí. ¿Qué estarían comentando estos dos?



Desengañémonos: hoy en día Roca es el único que puede llegar a llenar una plaza de toros. No hay ningún otro diestro o ganadería que lo consigan, ni de lejos. Además, parece ser que tiene muchos seguidores en redes. Varias decenas saltaron al ruedo a acompañarlo en hombros para contarlo mañana por internet. 

Ya ni nos planteamos si torea bien o mal aunque mate muy bien. Lo que pensamos es si podría llegar a ser el revulsivo que necesita esta mortecina fiesta de toros con su monotonía dentro del ruedo y sus golferías en los despachos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.












jueves, 25 de agosto de 2022

FERIA DE BILBAO, 2022 (3). DOMINGO HERNÁNDEZ: TOROS BURROS

Ayer teníamos corrida de Garcigrande y hoy de Domingo Hernández. Ustedes dirán que es agua del mismo pozo y no irán muy desencaminados. No obstante, los propietarios afirman que hay diferencias notables.

Dicen que lo de Domingo Hernández tiene más regularidad y más nobleza. Además sobre el papel es un toro que pesa más porque tiene más tamaño. El mayoral siempre dice que el toro malo de Garcigrande es más malo que el de Domingo aunque el toro bueno también es mejor. 



En casa de los Hernández tienen la teoría de que a sus toros no haría falta ni picarlos porque se castigan solos y se rompen por bravos. Esta corrida confirmó que podría haberse celebrado sin caballos pero no por ninguna rotura de bravo sino porque vinieron todos picados del campo. 

En Bilbao vimos seis toros burros. Esa expresión es de aquel gran hidalgo portugués que fue sua excelência don Fernando Pereira Palha. Él decía que:

'esos toros tan nobles son un poco burros porque no comprenden dónde está el enemigo'

La frase la usamos en el titular porque viene que ni pintada para lo que fue esta inaguantable corrida. Tanto la de Garcigrande como ésta pasaron de visita por el caballo pero por lo menos la primera tuvo un poco más de sal. Lo de Domingo ayer fue algo insufrible.



Lo que en condiciones normales hubiera sido un lleno aquí se quedó aparentemente en dos tercios si es que llegó. Piensen en el cartel: el figurón Julián acompañado por el deseado hijo pródigo y quien nos venden como la gran esperanza blanca. Pues consiguieron llenar poco más de la mitad de la plaza.




EL JULI. Su primero era este colorado chorreado en verdugo que vemos en los corrales y que tenía un trapío excelente:


FOTO: BMF-Toros

Al tercer lance El Juli vio que este toro no le iba a dar ningún problema. Manseó en las dos varas y a base de moverse epilépticamente sin emplearse se llevó tres agujeros.

En la brega de Montes se confirmó lo que el maestro había visto de inicio. El problema que tuvo fue que el toro estaba ya moribundo y transmitía menos que un transistor de madera. Y eso que en el caballo había estado de visita.


Aburrimiento total que afortunadamente terminó con un mandoble juliesco: caído, trasero, con salto y con telonazo.


Su segundo era un chorreado en morcillo de 600 kilos. Nos extrañó que hubiera gustado a las cuadrillas cuando no era nada bajo de agujas:


Sus primeras embestidas fueron lamentables. Daba la impresión de que no se aguantaba bien de pie y mostraba la misma fuerza que un jilguero. Como era un animal para ser lidiado sin picadores, el primer tercio se convirtió en una tragicomedia. Lo mejor que hizo Juli en toda la tarde fue esta larga:


No sabemos qué vio el maestro para brindar al público este perrillo faldero. Hasta el propio Dávila decía que el toro iba demasiado dormido, con lo cual se hacen ustedes una perfecta idea de la somnolencia que nos contagió:


Nos despertamos en mal momento porque fue cuando Juli dejó una estocada infame, marca de la casa en su ejecución y trasera, atravesada y baja en su colocación. Digna del museo de los horrores:


Bien Matías no concediendo nada.




TALAVANTE. Su primero era este castaño listón, carinegro y bocidorado que venía convenientemente picadito del campo:


Simulacro en varas con el comentarista diciendo que esto era un gran puyazo arriba, en todo lo alto. Que afán tan ridículo por engañar al televidente:


Buen quite de Rufo por verónicas. Son de agradecer ante tanto abuso de chicuelinas y gaoneras que no son más que trallazos. No obstante, fueron todas en línea, sin rematar bien ni una:


El toro se venía tan ciego a la muleta que sobraron todas las probaturas que hizo el maestro de inicio. Luego se dedicó a torear de salón intentando que el toro no rodase por el suelo.


El animalico era una maquinita de embestir y si Talavante no cantó un fandango poco le faltó. Al final se montó en el inevitable tiovivo. Conste que en los naturales abusó del pico y de las perfilerías, vean:


Lo mejor que hizo fue pegar una buena estocada: con el palillo apuntando al morro, entrando con lentitud, dejándose ver, sin saltar, sin salirse y mojándose los dedos antes de que el toro muriera en los medios:


Ovación para un toro posmoderno que no hizo nada en el caballo y luego se comportó en la muleta como un animal domesticado. En el palco volaron dos pañuelos. Con los años Matías pierde la memoria y no recuerda lo que dice el artículo 79.2 del Reglamento taurino del País Vasco. Se lo transcribimos aquí para que se dé cuenta de que la segunda oreja la regaló sin venir a cuento (ni la res valía nada, ni hubo suerte de varas, además el picador clavó fatal y Talavante no hizo nada con el capote):

La segunda oreja de una misma res será de la exclusiva competencia de la Presidencia, que tendrá en cuenta la petición del público, las condiciones de la res, la buena dirección de la lidia en todos sus tercios y en especial en la suerte de varas, cuidando que se dosifique el castigo y que los picadores lo apliquen en el lugar correcto, y la faena realizada tanto con el capote como con la muleta y, fundamentalmente, la estocada.

El quinto era un toro aleonado de 619 kilos y basto de pezuñas:


Como sus hermanos, embestía de pena nada más salir. Se podría haber lidiado perfectamente sin pasar por el caballo. A pesar de ello, el toro se enceló en el peto en el único puyazo que cobró. Mientras, el picador le clavaba donde ustedes ven y el comentarista decía: ¡que buen puyazo!, ¡qué bien se ha agarrado!


Mal Murillo clavando a toro pasado en su primer par sin que nadie le hiciera el quite. Tomó el olivo con el toro oliéndole los pies. Después se llevó una ovación y saludó tras clavar de forma lamentable las dos veces, lo cual dice muy poco del supuestamente entendido público bilbaíno. Vean:


El toro era otro borriquillo que perseguía la zanahoria sin ningún celo. La faena fue absolutamente insoportable. En esos momentos de sopor, Dávila dio en el clavo: 'el toro tiene una gran docilidad... es que parece mentira que un toro con esos pitones y sus más de seiscientos kilos sea tan dócil... ¡hay que ver dónde ha llegado la selección!' Los otros dos permanecían callados viendo que el maestro era el único que se atrevía a decir que el rey iba desnudo.


Como ya tenía la puerta grande asegurada, el diestro le echó cara dura a la ejecución de la suerte suprema. Dejó esta estocada alargando el brazo que quedó atravesadísima por escupirse de la suerte con la alevosía que ven en la imagen:


Anda que no saben ellos cuándo hacen las cosas bien y cuándo se pasan de listos dándonos gato por liebre.

RUFO. Su primero era un toro negro listón, justito de presencia y abrochado de pitones:


Para variar, éste también venía picado del campo. En el tercio de varas se dedicó a emular a Santillana con gran vulgaridad. Buen par de Fernando Sánchez aunque sobra el salto:


Rufo le dio distancia y se dedicó a ligar los pases aprovechando el viaje del toro y echando la pierna atrás con total desfachatez. Tiene bien aprendida la lección del destoreo ventajista:


Cuando se cruzaba lo hacía montando la comedia de dar sus típicos pasitos moviendo ridículamente los hombros y haciendo muecas. 


Probablemente era un toro para haber hecho la faena en la raya y no en el platillo pero eso nunca lo sabremos. El caso es que en las afueras el animal se diluyó como un azucarillo. La faena no llegó ni a azúcar porque este es un torero que nos dice poco. Acabó ejecutando la suerte suprema muy mal, como acostumbra: con la mano alta y avanzando con el delantal. Ahí lo tienen antes de que deje una casi entera desprendida, perpendicular y trasera:


El último era negro salpicado y también traía un par de puyazos del campo:


Muy mal Rufo, más preocupado de lucirse con el capote que de colocar bien el toro en el caballo. Aunque para lo que hizo en el peto... con coz incluida. 

Fernando Sánchez hace bueno el viejo refrán español de cría fama y échate a dormir. Lo decimos porque en televisión calificaron como extraordinario este par donde se alivió con poca vergüenza:


Nueva exhibición de destoreo de Rufo, con mala colocación como ven en la imagen e insistiendo en sus cargantes muecas:


El torillo iba y venía sin novedad permitiendo un trasteo de cincuenta pulsaciones por minuto en el maestro y treinta y cinco en los espectadores. La pesadez terminó con un pinchazo arriba y un mandoble trasero ejecutado con sus habituales trampas.


Matando de esa forma tan extravagante, jamás debería cortar una segunda oreja pero ya saben que lo han sacado por las puertas grandes de Sevilla y Madrid. La única casta que se vio en toda la corrida fue la que mostró este sexto toro con su bella muerte:


Tomás Rufo nos recuerda al López Simón que nos vendían al principio como otra gran esperanza blanca. Los que defendían eso hoy están muy callados. Nosotros dijimos desde el principio que no le veíamos nada, igual que a Rufo. Torean de forma muy parecida y matan igual de mal. Aun así, López Simón lleva cinco puertas grandes en Madrid y Rufo lo superará, ya verán.

Domingo Hernández, que en paz descanse, siempre decía que sus toros podían no ser del gusto de todos los consumidores pero acto seguido se preguntaba por quién es el consumidor: ¿el torero? ¿el público que llena las plazas? ¿el verdadero aficionado cuyo número es mínimo?

Si es el torero, estos tres se van a volver a apuntar a matar sus toros porque salieron de la plaza sin despeinarse. Si es el público orejil, la verdad es que ya no llena las plazas pero le venderán que lo de las dos orejas de Talavante fue oro de muchos quilates. 

Pero si el cliente es el aficionado a toros, corridas como ésta únicamente sirven como somnífero porque... ¡hay que ver dónde ha llegado la selección! O dónde ha caído, ¿verdad, maestro?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.