lunes, 18 de septiembre de 2023

SOBRALES MADRILEÑOS

Los japoneses debieron de quedar sorprendidos con que sólo uno de los toros lidiados fuera negro, y eso que lo era entrepelado. Ojalá hubieran sido seis de Sobral y así no habríamos tenido que aguantar tres resinas de una vulgaridad y una blandura alarmantes.

Decimos que los toros portugueses fueron de Madrid porque los tres representaron el tipo de toro que hay que dominar, que transmite emoción, que otorga interés a todo lo que se hace ahí delante y que, en resumen, gusta en esta plaza (y debería gustar en cualquier otra pero en general por ahí se prefiere al norit para que el torero exprese lo que lleva dentro). Otra cosa es que los diestros puedan con toros tan duros pero con reses así labraron su fama en este coso diestros como Ruiz Miguel o Manili ganándose el respeto de todo el mundo.

 


No obstante, en el caballo las peleas de los seis fueron bastante olvidables. La actuación de la banda del castoreño fue delictiva, como casi siempre, pero siguen campando a sus anchas. Cervantes y Rey pusieron sendos buenos pares.



CHACÓN. Se presentó con el vestido riojano en la que sumaba su sexta corrida del año cuando nosotros hubiéramos apostado por que eran incluso menos. Su primero era un sardo claro de Sobral, zarco, botinero, capirote y mosqueado (no alunarado). Aclararemos que los sardos pueden ser de tres tipos: claros, ordinarios u oscuros pero de ninguna manera existe el sardo ensabanado como dijo Delgado (recuerden esta entrada y disfruten con las fotos de algunos ejemplares). Es posible que forzaran la báscula porque se anunciaban sólo 501 kilos pero tenía una presencia imponente:



Las fotos de cada toro son del maestro Moore. Muy bien Chacón colocando al toro en suerte caminando hacia atrás sin pegar un capotazo pero muy mal su picador demostrando cómo no hay que picar. En el segundo se deja pegar con fijeza pero cobra una lanzada trasera sin que lo aprieten.

Tras ser tan mal picado el toro se enfadó y empezó a ponerse tonto en banderillas. Había que estar con los cinco sentidos porque era probón y punteaba la muleta con violencia. Era un animal de los que gustan en Las Ventas porque si los acobardas, pueden tragar.


FOTO: Luis Sánchez Olmedo

Pero el problema fue que enseguida adoleció de casta para plantearle una pelea como Dios manda. Empezó a pararse y a mirar pero ¿hubiera hecho lo mismo en caso de haber sido bien tratado en el caballo? Chacón estuvo valiente y por encima de él. 


FOTO: Luis Sánchez Olmedo

Se perfila sin liar la muleta porque entra con el delantal y deja una media malísima por atravesadísima. Después clava una honda muy tendida con el toro enviándole un gañafón al pecho. Sonó el segundo aviso con el toro en los medios y llevando la cara por las nubes. Le salvó la campana al cuarto descabello.

Su segundo era un resina acapachado de pitones, cárdeno, caribello, bragado, meano, axiblanco y finito de cabos:



FOTO: Luis Sánchez Olmedo 

Horripilante agujero casi en el brazuelo y rectificación para clavarle trasero con sevicia. El toro se arranca de largo en el segundo para volver a cabecear con mal estilo. Creemos que Chacón se equivocó ya que tendría que haber ordenado a su picador pegarle dos picotazos vista la experiencia habida con los otros dos resinas ya lidiados anteriormente.

El toro en la muleta se paró y cuando embestía pegaba el arreón y gazapeaba. El gaditano necesitaba un triunfo en Madrid y para eso el toro tenía que haber estado crudo, cosa que quizá se hubiese conseguido de no ordenar ese primer puyazo criminal. Quizá en el pecado llevó la penitencia en sus dos toros por haber sido picados de manera tan nefasta.



Honda atravesada con su habitual telonazo, ya lo ven. Siete descabellos y muerte del toro en la segunda raya.




JUAN DE CASTILLA. Confirmó la alternativa. Su primero era un resina bajito, chato, con cara y perfectamente en tipo. Nada que ver con los novilletes que sufrimos en Cuéllar (recuerden aquí):



Al relance en el primero sin pelear y blandeando. Túrmix en el segundo y de nuevo al suelo con el pitón izquierdo notablemente astillado.

El animal provocaba pena ya que no podía con el rabo. Ningún interés. Pincha dos veces equivocándose en la suerte contraria. Dos pinchazos más, estocada corta que escupe y silbidos cuando en vez de volver a entrar descabella a la segunda rondando el tercer aviso. Tras los dos primeros toros iban cuatro avisos.


FOTO: Luis Sánchez Olmedo

El quinto fue de Sobral y era un negro salpicado, listón, de 590 kilos, con buen morrillo:



A pesar de que se lo dejaron debajo, el piquero clavó trasero para variar. El toro puso interés pero notando que su pelea contra el T-34 no tenía ningún futuro. García dejó caer la vara estilo Acosta pero le cayó en el lomo y a pesar de ello escuchó unas palmas que calificaríamos tranquilamente como demenciales. El toro peleó con más fiereza contra la capa de Chacón que contra el peto de Equigarce:


FOTO: Luis Sánchez Olmedo

Castilla salió muy decidido y se puso a torear en redondo en el platillo a un animal que era bronco y poco claro. Pero de nuevo estábamos ante un toro de Madrid. En la imagen se aprecia que no embiste de forma borreguil:



Pero el diestro quiso tratarlo como si fuese una ternera al uso y eso no podía ser. Había que bajar bien la mano y pegar el zapatillazo para intentar que se entregase obligándolo a repetir. Como no lo hizo, el de Sobral no se sintió toreado en ningún momento y se puso cada vez más violento.

Dejaremos la cosa en tablas siendo generosos con el maestro a cuenta de su buena disposición. Acierta en la suerte natural y entra con mucha lentitud para dejar una casi entera arriba, pasada pero perdiendo la muleta por no liarla bien.



Conociendo al presidente Sanjuán sabíamos que no iba a dar la oreja. Los televisivos se subían por las paredes: '¡Hay que ser sensible! Es que veo al presidente muy apalancado... Hombre, por favor, ¡no hay derecho!, ¡no puede ser! Si este hombre supiera lo que es estar ahí abajo en el ruedo... ¡Qué injusticia!´   

Cuando se regalan trofeos con petición minoritaria o segundas orejas de chichinabo nunca les oímos decir que es una injusticia... A nosotros el premio al colombiano nos parecía excesivo pero se regalan tantas en esta plaza por destorear chotos que el agravio comparativo con el pobre Castilla es un poco sangrante.


ÁNGEL SÁNCHEZ. Su primero era un resina negro entrepelado, bragado, meano, carifosco y de mazorca blanca y gruesa:



Fue al corral por Ironside. El sobrero era un toro de Hermanos Collado Ruiz, el camión de la carne. Castaño oscuro, listón, lavado de cara, con casi seis años y 620 kilos:



Marcial demostró a caballo que no es el más grande, castigando al toro muy trasero y barrenando en los dos puyazos, en los cuales el toro no peleó.

Si era verdad que estaba muy corraleado, empezó a demostrarlo cuando se paraba ante los capotes y miraba lo que había detrás. En la muleta se vio que era desaborío y que tenía el viaje cortito. Buena voluntad de Sánchez pero no pudo poner en práctica el '¡intenta que no pare!' que le gritaba Molina desde la barrera.


FOTO: Luis Sánchez Olmedo

Pinchazo y estocada entera que caen atrás por llevar la mano muy alta y además tapando la cara del toro. Ovación a la citada ejecución, cosa que no terminamos de entender.



El último era un toro entre cenizo y carbonero, carinevado, bragado, meano, badanudo y un poco salpicado por las nalgas:



Vergonzoso Prieto, capitaneando la banda del castoreño con una lanzada contraria y caída y dando una vuelta completa en carioca asquerosa. En las tres entradas el toro se fue de allí con urgencia y con lógica ante semejante matarife. Con desvergüenza Molina lo dejó otra vez al hilo de las tablas para que volviese a cobrar ya que tras la experiencia de los otros dos sobrales, cundía el pánico con este sexto.

Gran primer par de Rey que pasó bastante desapercibido tanto para el público como para los televisivos, el mejor de la tarde.

El toro tenía una embestida rebrincadita pero con cierta codicia. Además era pronto y estaba pendiente de la tela. Los pases que le pego Sánchez parecían acuarelas cuando lo que exigía el de Sobral era un óleo bien empastado.

No terminamos de entender por qué llevó la muleta a media altura en lugar de bajarle la mano. Con esa actitud el toro no cesó de regalarle la tarascada al final del viaje. Se equivocó en la suerte contraria y el portugués se fue a por él cortándole y volteándolo pero sin calarlo:



Vuelve a equivocarse y recibe otra violenta tarascada al pecho. Nuevo error pero esta vez se sale de la suerte y alarga el brazo para dejar una casi entera trasera y ladeada, con las patas al cielo.


Dos horas y media de largo festejo que nos dejó tres cosas: el valor de Chacón en su muy difícil primero, la decisión de Castilla en su segundo y el interés por volver a ver los toros de Sobral. No tuvieron nada que ver con la mala corrida de Sangüesa (no hagan caso a lo que dijo Dávila) ni con las dos corridas suyas que hemos visto en Tafalla y que dieron buenas oportunidades a los toreros. Aquí pidieron la documentación y los diestros sólo tuvieron los papeles en regla en el apartado del valor, que no es poco aunque no suficiente para haber podido con ellos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

jueves, 14 de septiembre de 2023

CASTAÑO Y "MOCHUELO"

De lo de Damián Castaño con el toro de Valdellán en Madrid el pasado domingo no sabíamos nada hasta que a los dos días un amigo lector de los que se mueve por las redes nos envió un mensaje diciendo que se hablaba de la faena del año.

No hemos leído ni escuchado absolutamente nada al respecto pero ante semejante elogio decidimos acudir a ver no la corrida entera sino solamente la lidia de ese santacoloma.



El toro se llamaba Mochuelo, de 515 kilos, más negro entrepelado que cárdeno oscuro como se anunciaba. Era cornilevantado y corniabierto, enmorrillado, degollado, levemente ensillado, con una buena grupa y fino de cabos:


FOTO: Plaza 1

Escarba antes de tomar el capote y luego se va suelto. Cuando se centra, humilla y demuestra un viaje excelente por el pitón derecho.

En el primer puyazo viene de largo al paso pero luego empuja de bravo mientras el picador le tapa la salida con desvergüenza después de haber clavado trasero. Es un verdadero desaguisado que el toro ignora con bravura ya que se dedica a meter bien el riñón. Incluso cuando le levanta el palo, el de la banda del castoreño le hace una carioca sin sangre para que siga desgastándose en el empuje. Es verdaderamente indignante.

En el segundo lo vuelve a poner a veinte metros, escarba y se distrae pero va al galope y vuelve a cobrar trasero aunque muy poco, mientras el comentarista técnico dice sin rubor que el picador 'se ha agarrado de maravilla' (?). Le levanta enseguida y el tal Mochuelo se queda encelado.

Por fin asistimos a una tercera entrada en la que dicen primera plaza del mundo. Vuelve a escarbar retrocediendo, se distrae, tardea... Con esa actitud, Parladé ya le hubiera dado puerta. Insiste el piquero en llamarlo pero sigue escarbando y termina por arrancarse... ¡a los capotes!

De forma absurda Galán lo coloca debajo del peto para que lo señalen. Eso no tiene ningún sentido porque si el toro necesitaba más castigo, el que recibe es ridículo y si lo que quería Castaño era lucirlo, el animal estaba visto y no tenían por qué pincharlo otra vez.

Lo lidia muy bien Marco Galán, en su línea habitual, pero el toro vuelve a escarbar y ya lleva la boca abierta aunque saben que eso a nosotros no nos molesta tanto como a otros.

La prueba es que los siete pases de inicio que le pega Castaño se los traga con codicia. Como decíamos durante el recibo capotero y ha confirmado durante la brega, el pitón mejor del toro era el derecho. El diestro lleva al toro bien toreado, sin abrirle la puerta y sin dejar que toque la tela en las dos primeras tandas, tras las cuales pierde las manos. Es la única vez, todo sea dicho.



La tercera tanda ya es al natural. Por aquí va más rebrincado pero es noble. Probablemente el salmantino sea de los pocos que están más a gusto con la izquierda que con la derecha, como Téllez... y casi pare usted de contar. 



El toro no humilla tanto por ese pitón, se ve en la imagen, pero el diestro le saca unos naturales buenos aunque se ve obligado a perder terreno porque el toro se lo come. Es otra cosa que a nosotros tampoco nos molesta si los pases han tenido hondura al ser bien rematados.



El toro vuelve a escarbar mientras el diestro va por la segunda tanda al natural. Tiene que repetir la acción de salirse de allí tras el tercer pase y volverse a colocar en terreno diferente en lugar de hacer lo que siempre se dijo cuando se toreaba como Dios manda y es que el toro te permitirá únicamente tres pases tras los cuales te obligará al de pecho.



Ha sido una faena de cuatro tandas a las que hay sumar los siete pases de recibo. Nos parece fenomenal, más que suficiente en vez de esas plúmbeas faenas de sesenta pases donde no suele haber ni uno bueno. No es de extrañar, por otro lado, que los televisivos pidieran que la alargase.

No les hace caso el maestro pero el toro sí le indica que necesitaba por lo menos una tanda más para entregarse ya saca malos humos y tiene que pegarle varios pases hasta cuadrarlo. Los curiosos lectores de nuestro modesto blog saben que cuadrar el toro no es una suerte, recuerden aquí.

Acierta entrando en la suerte natural aunque alargando el brazo y tapando la cara. Pinchazo con fe y entera caída, no baja como decían en televisión. Buena muerte del toro en los medios sin puntilla.

Del toro nos sobró tanto escarbar y tanto tardear y distraerse en el caballo, a pesar de que en el primer puyazo dio la talla totalmente. Ojo porque es inexacto afirmar que tomó tres puyazos. Lo correcto es decir que acudió tres veces o que hubo tres entradas ya que tanto en la segunda como en la tercera no se le picó sino que se le señaló y en la última, casi ni eso. No obstante, dado el estado comatoso del encaste santacolomeño lo de este Mochuelo es una bocanada de aire fresco.

Respecto a que estemos ante la faena del año, no podemos asegurarlo ya que saben que no seguimos la actualidad tan al día como muchos aficionados. Pero dado que nos tragamos toda la feria de San Isidro sí reconoceremos que esta faena ha sido mejor que cualquiera de las que vimos en el interminable serial.

Como este maestro es un pinchaúvas, en el pecado lleva la penitencia pero eso no quita que el toreo que realizó fuera de bastantes quilates en nuestra modesta opinión. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




lunes, 11 de septiembre de 2023

FERIA DE PERALTA, 2023 (y 4). RASO DE PORTILLO: SEIS DE SEIS

Habíamos comentado con algún amigo al final de la novillada que el titular de la crónica iba a ser seis a cero. Al final, la buena disposición de Mario Arruza hizo que lo hayamos cambiado por el que han visto.

La verdad es que fue una novillada para poner de acuerdo a toristas y toreristas, con la salvedad de que los primeros se quedaron con las ganas de haber visto arrancarse al caballo a unos animales que pedían ser colocados más veces al peto porque hubieran acudido desde lejos sin ninguna duda. Ahí tienen la siempre inquietante mirada de los de Raso:



Los que son amantes del café bien cargado dirán que si gustó a los toreristas señal de que fue muy dulce. Pues a ésos les diremos que hubo un tercer novillo que hubiera puesto en aprietos a muchos matadores de alternativa. Los otros cinco tragaron boyantes con la muleta pero sin ser ni tontitos ni terneriles.

La novillada fue seria, grande y dura para morir. Fueron aplaudidos todos en el arrastre y pelearon con la boca cerrada excepto el cuarto. Desorejables los seis, sin un mal gesto, sin apretar para adentro y de gran nobleza. El juego en varas fue notable pero insistimos en que nos dejó con la miel en los labios por el desinterés de los tres novilleros en lucirlos mínimamente.



El tercero fue azuleado a pesar de haber acudido sólo una vez al caballo. No obstante, lo entenderemos como un premio global al conjunto. Ahí lo tienen. Tirando del arrastre está a la izquierda el que fuera buen picador David Mejía 'El Marqués', retirado tras lesionarse gravemente en un batacazo tentando. En el callejón se ve a Íñigo Gamazo con su sobrino. Delante de ellos, eufórico, el empresario.




RAFAEL REYES. El primero era un negro zaíno, cuajado y cornidelantero. Si no recordamos mal, cumplía de toro en un mes:



Poco interés en el caballo tanto del diestro como del novillo. Luego pareó Reyes pero siempre a toro pasado como pueden comprobar. Aprovechen para comprobar también la sangría que le habían hecho:




En la muleta iba franco por los dos pitones pero vimos a Reyes muy despegado y derechista a ultranza:



Con la izquierda estuvo tan mal que el novillo se le soliviantó al notar que lo estaba manteando y se fue a por él sin contemplaciones.

Se equivocó dos veces armándose en la suerte contraria y en ambas se le arrancó el de Raso para avisarle de su error. Pero siguió contumaz pegando un pinchazo y una entera caída más diez descabellos y dos avisos. 



Aplausos para nuestro gusto exagerados en el arrastre que arrancaron los treinta y cinco franceses presentes en el tendido.

Su segundo era un negro listón que tenía cuerpo de toro y mirada vivaz pero poquita cara:



Estaba loco por ir al caballo desde que lo vio de reojo pero cuando acudió, simplemente se dejó pegar. Reyes nos dejó a nosotros con las ganas de verlo arrancarse de largo porque hubiera acudido desde la otra punta.

Volvió a poner banderillas a escandaloso toro pasado pero siendo ovacionado igualmente, ¡inconcebible!



En la muleta el tal Acarreado berreaba pero arrastraba el morro con avaricia por la arena repitiendo incansable a cada cite:



Reyes se lo fue pasando en línea todo el rato mientras el novillo seguía embistiendo demostrándole que le había ganado la partida totalmente:



Pinchazo malo a capón y mandoble en el lomo más dos descabellos. No nos demostró mucha cosa Rafael Reyes a pesar de la edad que tiene (en un mes cumplirá treinta).


TRIGUEROS. Su primero era este novillo gordo y corniapretado:



Fue dos veces al caballo y en la primera romaneó sin recibir castigo porque el picador no acertó a clavar:



En el segundo tercio bregó adecuadamente Aguado, el mejor peón sobre la arena, pero las banderillas cayeron a voleo.



En la muleta tuvo un arranque codicioso y fulgurante pero no sabemos si se lesionó porque de pronto empezó a blandear. Otros decían que en la desencajonada se había pegado un formidable topetazo en una pelea y quizá lo acusaba. No obstante, siempre fue noble y humillador:



Trigueros nos demostró que sabe correr bien la mano pero todo lo hizo con la derecha. Dos pinchazos sin soltar y entera caída a capón y entrando con el delantal, como pueden ver. El telonazo es girar el palillo en el último instante para cegar al toro, 'suerte' en la que es catedrático El Juli. El delantal es avanzar hacia la res con la muleta totalmente girada de inicio, exactamente tal que si fuera un mandil, como es el caso:



El quinto era un cárdeno caribello que salió en tromba:



En el caballo sufrió esta carioca totalmente asesina, con barrenada y túrmix. En el segundo puyazo hubo más barrena y el toro se marchó de allí con toda la lógica. Créannos si les decimos que ese tercio de varas fue algo repugnante. Si lo llegan a presenciar los cinco antitaurinos que dieron la vara con sus megáfonos el día anterior a cinco metros de las taquillas, nos obligarían a agachar la cabeza de vergüenza:



Aguado puso los dos mejores pares de la tarde:



Trigueros hizo un inicio de faena muy malo, sin ninguna autoridad, indicando al toro que le dejaba mandar a él.

Decidió hacer toda la faena con la izquierda, siempre sin mando y permitiendo que el animal transitase a su aire. Fue una lástima. Nos acordábamos del mexicano Aloi quien, con un ganado como éste de Raso, hubiera cortado cuatro orejas fácilmente si mata bien. Observen cómo iba por ambos pitones:




Estocada honda, arriba pero pasada, tapando la cara del toro y perdiendo la muleta por no haberla liado bien. No la lían porque si entras con el delantal no hace falta y después pasa lo que pasa:




MARIO ARRUZA. Su primero se llamaba Zafio y era negro bragado, meano, apretado de carnes, abrochado de pitones y salió carpintero:



Tomó un puyazo de bravo metiendo el riñón a conciencia mientras sufría la recargada del picador pero el matador pidió el cambio y la presidencia lo concedió dejándonos compuestos y sin novia. Una pena...

Salvo error fue Álvarez quien puso este par arriesgando mucho, con el novillo apretando a base de bien. Además hizo un quite con los palos a cuerpo limpio a su compañero:



El diestro brindó al empresario y vio rápidamente que el toro era de triunfo por lo que decidió darle distancia:



El de Raso sacó un gas que exigía mando en la muñeca a pesar de su nobleza. Arruza tenía que irse a respirar porque estaba bastante agobiado con la infatigable repetición de las embestidas:



Con la izquierda pego dos tandas y en la segunda el novillo lo enganchó y lo derribó sin hacer carne:



Saltaron al ruedo ocho personas y solo el 50% llevaba capote:



Cuando volvió a la cara, el toro se había hecho el amo y ahora embestía chulesco y poderoso. Bastante hizo el diestro con capear sus arrancadas para cuadrarlo. Pinchazo sin cruzar, bajonazo con degüello y patas al cielo del novillo:




Vuelta al ruedo para torero y toro pero recordemos que sólo hubo un puyazo aunque fuera de bravo. Por cierto, ¿qué hubieran hecho ante este torrente de Raso toreros con años de alternativa? Otra pregunta.

Se fue a recibir al sexto a porta gayola, igual que el año pasado. Era un cárdeno oscuro, facado y que bajaba respecto a los demás por ser un poco escurrido.



Salió a picarlo Juan Antonio Agudo, que es el hombre que lo vio nacer. Le dejó caer la vara estilo Efrén Acosta y la levantó tras el picotazo (recuerden aquí nuestro homenaje al picador mexicano). Esperábamos que Arruza lo pusiera otra vez de largo para volver a señalar pero desafortunadamente pidió el cambio. Agudo se retiró ovacionado... ¡por no picar!

De nuevo nos encontramos con otro novillo repetidor, el más bondadoso de la tarde, que permitió al diestro sentirse.

Lo que sentimos nosotros es que la calidad del de cuatro patas fue muy superior a la que demostró el de dos a pesar de su buena voluntad que no vamos a discutir.



Cuatro pinchazos y casi entera arriba. El tal Furibundo puso una rúbrica inmejorable al festejo regalándonos esta bella muerte en los medios.



Al final saludó el mayoral con el castoreño y ataviado con la chaquetilla de oro. Para que vean que los Gamazo son primero aficionados y luego ganaderos, Íñigo nos decía al final:

'La novillada ha sido muy buena para los toreros pero para mi gusto le ha faltado un poco de chispa, un poco de picante. Nunca sabremos si esa chispa es la que perdieron con las vicisitudes de un viaje donde estuvieron trece horas en el camión más la porterior desencajonada y el encierro. Y ha sido una pena que no la hayamos visto en el caballo. Si llegan a matar bien hubiesen podido cortar fácilmente cuatro orejas y a nosotros nos hubiera venido muy bien esa reseña en los portales'

Cualquier ganadero comercial al uso se relamería de gusto viendo la prestación en el último tercio de los seis novillos sin excepción. Pero ya ven que en esta casa se pide algo más.



Y no duden de que si para nosotros fue indignante no haberlos visto en el caballo, los ganaderos se mordían los puños de desesperación cada vez que se cambiaba el tercio con una sola entrada.

Nos fuimos de Peralta muy contentos tras esta novillada y más habiendo tenido la ocasión de saludar a tantos amigos navarros. Además las peñas no nos castigaron esta vez con su insoportable altavoz, o sea que la miel, en la sopa.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.