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viernes, 7 de diciembre de 2018

LAGARTIJO (3): ¿QUIÉN CALENTÓ A FRASCUELO EN GRANADA?

Alguien lo calentó entre la noche del domingo 7 de junio y las cinco de la tarde del jueves 11. El domingo había sido la primera vez que se las veía en el ruedo con Lagartijo y el jueves fue la segunda. ¿Qué pasó por su cabeza en esos cuatro días para que cambiara de actitud?



Los toros del día 7 pertenecían a Concha y Sierra cuando ya eran del sobrino Pérez de la Concha (recuerden lo explicado aquí). Fueron muy malos aunque mataran doce caballos.



Era costumbre entonces que la primera vez que coincidían dos diestros, el más antiguo cediese la muerte de su primer toro al más moderno. Por eso Lagartijo cedió la muerte de 'Centello' a Frascuelo. El granadino estuvo gris: dieciséis pases, seis pinchazos y estocada, consiguiendo aburrir al personal. A su segundo, veinte pases y estocada contraria. A su tercero, catorce pases, pinchazo y estocada sin puntilla. A la muerte de este 'Pimiento', que fue un buey condenado a banderillas negras, escuchó las únicas palmas que sonaron para él.

Lagartijo estuvo ausente toda la tarde dicen que por la mala calidad del ganado. A su primero no lo quiso ni ver: nueve pases y un metisaca bajo. A su segundo, ocho pases, dos cortas y estocada buena arriba por la que le aplaudieron. A su tercero, un tal 'Chivito' con bastante guasa, lo pasaportó con frialdad: ocho pases, media arriba y tres descabellos. Éste es el resumen:



Como ven, absolutamente ningún detalle hacía prever la rivalidad que daría tanto que hablar en años venideros. Las chispas saltaron cuatro días después en la misma plaza. No creemos que fuera cosa de Lagartijo. Su carácter reposado e indolente no parece el adecuado para que el panorama cambiara tan radicalmente como lo hizo. En cambio, Frascuelo era diferente, corazón de león. Alguien le calentaría durante esos días que transcurrieron de domingo a jueves. Algo pasó que no sabemos y que fue el principio de la célebre rivalidad.

La tarde del jueves 11 de junio de 1868 los dos matadores vestían el mismo terno, morado con cabos negros. Los toros eran los de Lesaca, propiedad desde hacía más de veinte años del marqués de Saltillo, divisa celeste y blanca.



Al primero, 'Gorrión', Lagartijo lo coleó entre ovaciones para salvar a Antonio Calderón de una caída al descubierto. Brindó al presidente, dio veintiún pases y mató de un gran volapié. Más aplausos.

El segundo, 'Clavellino', tomó diez varas y en la que derribó a Arjona, apareció Frascuelo rápidamente para colear, como dando a entender que él no era menos que su colega. Se ve que lo hizo mal y le pitaron, cosa que le molestó no poco. Ya se veía que venía con el cuchillo entre los dientes. Dos veces saltó la barrera el toro en la zona de chiqueros. Brindis al presidente y Frascuelo que da veintitrés pases, con tres pinchazos y tres descabellos. Palmas.

En el tercero, que correspondía a Lagartijo, se fue Frascuelo a la puerta de chiqueros con una silla para ponerle banderillas. Al final las puso al cuarteo porque el toro no estaba por la labor. Se llamaba 'Tormenta' y saltó la barrera tres veces. Rafael no se dio por aludido ante la presión de su rival, ya hemos hecho mención a su carácter sosegado y ajeno a las provocaciones. Dio veintidós pases, un pinchazo y un buen volapié. Aplausos y cigarros.


Un licor de la época con Lagartijo en la etiqueta

Pero en el cuarto tuvo lugar el famoso tercio de quites donde primero se arrodilló Frascuelo ante el toro tras un recorte. Fue entonces cuando por fin se le calentó la sangre a Lagartijo, que recortó a su vez  quedándose también de rodillas pero de espaldas al de Saltillo. Entonces, Salvador se acercó y se tumbó en la arena a dos metros de las manos del toro. Respondió Rafael tumbándose al lado, imagínense la estampa. El toro, desconcertado, debía de pensar 'pero ¿qué hacen estos dos aquí tirados?'

El presidente, el conde de Miravalle, los llamó al palco y les dijo que dejaran de hacer el indio. Las aguas volvieron a su cauce y pusieron al alimón banderillas cortas entre el regocijo del público. Luego, Frascuelo dio veintisiete pases, cuatro pinchazos y dos descabellos. Palmas.

El quinto tomó catorce varas y mató seis caballos. Se llamaba 'Avión' y a alguno sorprenderá que era castaño chorreado en verdugo (recuerden que contábamos aquí cómo se fueron eliminando negros, colorados y castaños en la vacada). Lagartijo le dio seis naturales, dos en redondo, dos pinchazos y gran estocada arriba. Recogió palmas y algunos obsequios, entre ellos un 'bonito portamonedas'

El último recibió doce varas y mató cuatro caballos (la corrida se saldó con veinte caballos muertos). Frascuelo dio veintiséis pases y acabó con una estocada baja. Ésta era la conclusión de la corrida:



Han podido comprobar que aquella tarde, Lagartijo ganó la partida a Frascuelo en la suerte suprema. Así lo vio la prensa, para quienes no pasó desapercibido el pique entre ambos:



Creemos que la rivalidad estaría latente durante tres años hasta que explotaría definitivamente en 1872, más por los partidarios de ambos diestros que por su relación personal. Salvo error, en esos tres años se encontraron cuatro veces:

- El 19 de septiembre de 1869 con toros de Bañuelos. Aquel día Frascuelo pidió una silla para banderillear y, mientras se la traían, Lagartijo se adelantó, colocó un pañuelo en el suelo y puso un par al quiebro como les contábamos aquí.

- El 31 de octubre de 1869 en corrida de ocho toros a beneficio de El Tato junto a Chicorro y Jacinto Machío.

- El 21 de mayo de 1871 en una corrida muy dura de Miura donde uno de los toros se le fue vivo a Frascuelo, se llamaba 'Pardito'

- El 26 de junio de 1872 en la de Beneficencia, con cuatro miuras y cuatro de Pérez de la Concha. Corrida sin pena ni gloria con presencia del rey Amadeo de Saboya.

A final de temporada de ese año de 1872 vendría la encerrona de los dos maestros en Madrid matando seis toros cada uno. Lo que sucedió fue lo que los seguidores sobre todo de Lagartijo certificarán ya como irreconciliable enemistad con Frascuelo.

La empresa tuvo la idea de celebrar una corrida de toros dividida en dos medias de seis toros cada una. Observen este cartel de cinco años atrás anunciando 'media corrida' y fíjense en el sobresaliente:



Para que hubiera igualdad de oportunidades, los doce toros eran de Antonio Hernández, divisa morada y blanca. Lagartijo mató sus seis el tres de noviembre de 1872. 



Frascuelo estaba de espectador en el palco número 33. Presidía don Sebastián Sempere y Rafael iba de carmesí y plata. Así le fue la tarde:

1º. 'Cucharero', 5 varas. Dio siete pases y estocada contraria al volapié. Aplausos y un paquete de habanos que le tiró Frascuelo desde su palco.

2º. 'Guerrero', colorado, 11 varas y un caballo muerto. Dio nueve pases y un volapié bajo. Silencio.

3º. 'Gigante', 9 varas. Destaca que a éste le dio cuatro verónicas y una navarra. Jacinto Benavente, que presumía de haber visto muchísimas veces al maestro, decía que no le vio veroniquear más que en tres o cuatro ocasiones. Luego, siete pases, estocada arrancando y gran volapié. Aplausos.

4º. 'Loquillo', que no fue el primero protestado por falta de trapío, era retinto (esto de Hernández venía de casta jijona). El presidente llamó a Lagartijo y le preguntó si es que ese torillo tenía sólo tres años. El cordobés, con su gracia no exenta de cierta chulería le respondió: 'tiene seis'. Más le valiera haberlo devuelto porque le hizo sudar tinta. Tomó 13 varas entre las que hubo un coleo del maestro para salvar a Calderón. Fue huidizo y se dedicó a dar vueltas barbeando tablas. Aliño con dos naturales, pinchazo y estocada delantera.

5º. 'Barbero', 6 varas y un caballo muerto. Le dio tres pases, estocada corta contraria arrancando y el propio maestro que saca el estoque para descabellar. Aplausos y algunos cigarros. 

6º. 'Atrevido', 7 varas. El toro saltó la barrera, le dio seis pases, pinchazo, estocada corta y volapié contrario. Ojo porque Bleu en su libro arrima el ascua a su sardina frascuelista y pone algo que no hemos leído en el Boletín que él cita:

"Mucho miedo en el toreo de muleta y seis entradas a matar entre estocadas y pinchazos, todos malos".



No obstante, reconoce que el diestro estuvo lucidísimo en toda la corrida, que fue aplaudido y que en el sexto debió de acusar el cansancio. La valoración que hizo la prensa de la prestación del califa fue ésta:



Luego explicamos lo del toro de gracia. Puede resultar curioso que el maestro no banderilleara ningún toro. En aquella época se entendía que el torero quería distraer atenciones poniendo banderillas cuando las cosas no salían como es debido con estoque y muleta, por eso no estaba bien visto. 

Como los toros de Hernández habían sido protestados por poco trapío, Frascuelo propuso cambiar las reglas del juego y traerse seis de más respeto. Se lo hicieron saber a Lagartijo y éste se negó, lógicamente. Pero Frascuelo hizo público que no se le permitía cambiar los toros anunciados, ya ven que el granadino jugaba con una astucia que los lagartijistas reputarán por mala fe. La cuestión es que el día que Lagartijo llegaba con tiempo a Madrid en tren para presenciar la corrida, en el andén se encontró con que estaba esperándole Salvador. No sabemos cómo lo convenció pero el bueno de Rafael aceptó en la misma estación el cambio de ganadería: sería Veragua en lugar de Hernández.


Otro  licor de la época con Frascuelo en la etiqueta

La corrida empezó a las tres de la tarde, presidió don Miguel Vinaja y Frascuelo vestía un terno malva con cabos negros. Esto fue lo que ocurrió:

1º. 'Cordón', 12 varas y un caballo muerto. Dio cuatro pases y una gran estocada. Ovación, cigarros y desde el palco de Lagartijo cayó una caja de habanos y una petaca de plata.

2º. 'Palmero', cornicorto, 9 varas. Dio cinco pases, dos pinchazos, una tendida y una estocada arriba.

3º. 'Tienao', barroso, 4 varas. Dio seis pases y una gran estocada sin puntilla.

4º. 'Cabrero', cornicorto pero 'de poder' porque en ocho varas mató cuatro caballos. Le dio once pases y lo mató de dos cortas arriba.

5º. 'Calvito'colorado ojinegro, 10 varas. Dio nueve pases, estocada corta recibiendo, pinchazo y estocada honda baja aguantando. Gran ovación.

6º. 'Lagartijo', barroso, 9 varas. Cuatro verónicas y una navarra para no ser menos que su rival. Luego, un galleo, siete pases, dos pinchazos y estocada arriba.

Se pidió el toro de gracia como se había hecho en la corrida de Lagartijo. Era potestad del presidente y se solía conceder en caso de que alguno de los titulares hubiera resultado ilidiable. No venía a cuento ninguno de los dos días y se criticó a los presidentes por permitirlo. El día de Lagartijo lo mató el sobresaliente Francisco Sánchez. La tarde de Frascuelo salió un toro de una ganadería de Colmenar que en la prensa no identifican y llevó al sobresaliente por la calle de la amargura. Tuvo que salir Salvador, centrar al huidizo toro con tres pases y pegarle un metisaca bajo para facturarlo. O sea, que mató siete toros aquella tarde. La conclusión fue ésta:




Frascuelo era por entonces, y lo fue siempre, un torero mucho más limitado que Lagartijo. Que estas dos encerronas quedaran en tablas, Bleu lo entiende como un triunfo de Frascuelo dado que:

"En el primer choque serio de nuestros dos toreros, y cuando Frascuelo era todavía muy desigual y desordenado, había alcanzado por lo menos tantos aplausos como Lagartijo en una corrida de seis toros"


La imagen que daba Frascuelo era ésta, de ahí que entendamos la argumentación de Bleu:



¿Cuánto cobrarían las dos figuras por cada una de estas encerronas? Creemos que nunca menos de 6.000 pesetas por barba. Piensen que once años después, Frascuelo se llevaba más de 8.000 pero era en Málaga, no en Madrid:



Los dos maestros repetirían encerronas pero esta vez con fines altruistas en abril de 1874. A beneficio de los heridos en las guerras carlistas, Frascuelo mató seis de Benjumea (y no de Bermúdez como dice Bleu). Lagartijo no quiso ser menos y cinco días después mató seis de Miura para la Cruz Roja. En otra ocasión podemos comentarlas, hoy lo dejaremos aquí.

Nos hemos limitado a lo que consideramos que fue el principio de tan afamada rivalidad. Ya ven que pareció más cosa de sus seguidores que de los propios maestros. Entre ellos mantuvieron siempre una actitud señorial dentro y fuera del ruedo. Nos despedimos con dos anécdotas al respecto.

Una vez, un fulano pretendió congraciarse con Frascuelo criticando a Lagartijo. Salvador lo cortó en seco diciendo:

"Sepa usted que ése es el más grande torero que ha parido madre"

Dos meses después de la muerte de Frascuelo, se celebró en Madrid una corrida patriótica con motivo de la guerra de Cuba. Observen quién era el asesor del presidente:



Cuando el asesor se dirigía a la plaza en coche de caballos, se paró y el diálogo con un aficionado fue éste:

- "Maestro, ¡qué bien va usted ahí!
- Es verdad, pero me falta algo...
- ¿El qué?
- El pobre Salvador, aquí, a mi lado".

En aquella corrida se anunciaron diez toros para diez toreros. Aquí tienen el cartel:



Quizás nos alargamos demasiado en estas divagaciones sobre Lagartijo. No pretendemos más que ayudarles a echar un rato entretenido, además, el califa se lo merece. Pero dudamos de que sean muchos los aficionados que tengan interés en cosas como éstas, que sucedieron hace ciento cuarenta años. 

Sepan, no obstante, que les amenazamos con que seguiremos inasequibles al desaliento hablando de cuando Frascuelo asesinó un toro, de algunas tardes aciagas de Lagartijo, de su polémica despedida, de sus mayores triunfos, etc. Ya nos perdonarán...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







7 comentarios:

  1. Precisamente dudábamos ayer del interés que podrían tener los aficionados más jóvenes en estas batallitas y un amigo del blog nos respondía lo que copiamos de nuevo aquí abajo para que no pase desapercibido.

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  2. El arte de la lidia necesita algo de una estética antigua para renovarse:

    1. Peligro y miedo en la suerte de varas. (Además de dejar ver al toro q es lo único q merece la pena de la estética actual)
    2. Recortes y toreo a una mano. Torear con la capa a una mano la cuadrilla debe ser el fundamento de la cuadrilla y si el toro no obedece el recorte si antes no se da el punto 3.
    3. Quites de quitar. Y de proteger al q quita.
    4. Acercarse en banderillas a la cara, asomarse en al balcón de forma imposible. Al toro Le falta alegría y pies.
    4. Medida y solo se llega a ella si hay algo q mandar y dominar. El toro en la muleta debe estar engallado en todo momento.
    5. Estocadas lentas, en corto y por derecho.
    5. En definitiva un arte basado en el poder del toro y no en su escaso poder. Una estética distinta.

    No digo que el arte actual no exista, que su estética no valga. Con el pastueño con algo de pies la estética actual es mucha más depurada quizás q las anteriores épocas. Pero cuando no hay ese pastueño o el torero no vale lo suficiente, el toreo es bastante aburrido, predecible e insoportable mente cursi esforzado y en cierto modo parece abusivo.

    No sé si estas reflexiones las harán los jóvenes si buscarán en otros tiempos el mejor futuro para la lidia o se conforman con lo que hay. Yo hace décadas observo la ruptura estética entre el toreo de los coletas y el mal llamado de los festejos populares. No sé Rafa, quizás no haya toreros con la suficiente personalidad y ambición como para dar a la lidia nuevos caminos. Pero estoy seguro q si los hubiera tendrían q irse a lo antiguo y a las ganaderías q se parecen sus toros algo a los antiguos.
    Están otra cuadrilla de toreros q han traído al arte, el toreo bufo y de charlot. Creo q no merece la pena su análisis porque el recorrido es escaso.
    El tancredismo torero también ha sido escogido por algún matador. No está mal como exhibición de valor, pero siempre termina buscando las ventajas de las castas más nobles...
    Concluirse q se necesita una revolución, pero de la lidia y esta es una vuelta a Lagartijo o al Sr. Frascuelo (pero mejor escoger al bueno ¿cierto?).

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    1. Ya sabe que vemos las cosas de los toros de manera parecida aunque con matices, por eso estoy bastante de acuerdo con lo que comenta. El problema es que usted pide un toro fiero y ese animal es el que intentan eliminar en la selección de las ganaderías (cosa comprensible porque si no, no vendes un toro ni al lucero del alba).

      Los aficionados más jóvenes han crecido pensando que el toreo es lo que les ha hecho creer la crítica taurina vendida a los taurinos. Hay que tener una cierta edad para haber llegado a leer a Vidal o a Navalón (ya no le digo a Cañabate o Corrochano). Y hay que tener tiempo y ganas para informarse y distinguir el grano de la paja.

      Uno intenta desde nuestro modesto blog separar granos de pajas (con la inestimable ayuda de muchos de los lectores en los comentarios) pero ya le digo que a veces pienso que no sé si la cosa cae en saco roto. ¡Esperemos que no!

      Saludos.

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  3. Deberíamos preguntarnos por que en el toreo actual no cabe hablar de competencia? Por que ya no se dan competencias?
    Sin duda la razón está en el toro y en lo q se pretende demostrar hoy por hoy con este.
    Desde q el toreo cayó en el estilismo, las "competencias" es imponer un estilo frente a otro. O sea La nada. Y este q es el mayor AFEITADO nadie habla de él.
    Usted si, rafa en esta entrada lo sugiere. Y sin darse cuenta o a propósito está clavando en la yema de la Fiesta actual.

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  4. Poco que añadir al texto. Yo también he leído el libro de Bleu. Y así es, se le ve el plumero frascuelista, creo que la segunda época de Lagartijo no se la perdona. Ahí lo pone como el perejil.

    Sobre lo comentarios y el toreo en la actualidad, el otro dia escuché un comentario que resume bastante bien el estado de la cuestion: "estamos en la época del mayor toreo especulativo (tramposo) junto con la del toro más noble" = un coñazo.

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  5. Eso se lo he oído decir a Delgado de la Cámara pero falta que lo desenmascare cuando comente imágenes de las figuritas destoreando. Porque eso de especular deduzco que es lo que por aquí llamamos destorear.

    Luego les sale un toro para torearlo de verdad y les pasa por encima porque no están acostumbrados a plantar cara sino a hacer posturas acompañando el viaje de una ternera. Un ejemplo fue Manzanares con aquel castaño de Garcigrande en Bilbao este año, 'Bolichero'.

    Saludos

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  6. Este Delgado compara a ponce con lagartijo. Con eso está todo dicho. Se define el mismo.

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