Por cantidad de toros, podrían salir cuatro corridas pero hay que contar con las posibles bajas. Por eso, lo seguro es que salgan tres. Precisamente el día anterior a nuestra visita se había matado uno de los ejemplares en una pelea. Éstos de la foto están tonteando, la cosa no va en serio...de momento:
Nuestra visita fue justo al día siguiente de que se hubieran agrupado en un cercado toros que no se conocían. Ya deducen que la cosa podría terminar mal, de ahí que hubieran metido entre ellos algunos añojos que cumplen la función de tranquilizar a los mayores en la medida de lo posible. Álvaro Domecq padre, que fue muy buen amigo de don Tomás Prieto de la Cal y Dibildos, se lo aconsejó a doña Mercedes en un tentadero a campo abierto en la Ruiza hace muchos años. Coincidió que aquel año los toros se estaban matando en peleas constantes y don Álvaro le comentó 'Mercedes, si mete los becerritos en el cercado de los toros, se calmarán'. Ahí los tienen:
En otras ganaderías se hace lo mismo pero en ésta la costumbre arranca precisamente de aquella observación del sabio de 'Los Alburejos'. Ya ven que los futuros toros presentan la variedad de capas típicas del encaste. Se ve ahí detrás un castaño ojinegro y bocidorado que recuerda a este toro de abajo aunque en su caso es carinegro o, como nos gusta decir a nosotros, 'lavado de cara' (recuerden lo que explicábamos aquí):
Hay varios negros zaínos como éste:
Siempre insistimos en que lo de zaíno quiere decir completamente negro y no hace referencia a la tonalidad de la pinta (recuerden también lo que les comentábamos aquí). El que hemos visto es cornidelantero y ligeramente bizco del izquierdo. Aquí abajo posan otros tres de la camada donde destaca por cara el de la derecha. Salvo error, es el número 4, en el que confía mucho el ganadero:
Es negro zaíno astracanado. No responde muy exactamente a las hechuras veragüeñas típicas de la ganadería pero hay fe en su buen juego. Se llama 'Pajarraco'. Aquí lo ven 'amansado' por los pequeños:
Otro de los animales en que confía el ganadero es este 22, jabonero sucio, cornialto y corniapretado, se llama 'Lucero':
La foto de los tres toros negros no es nuestra sino de la página de Facebook que han puesto en marcha los hijos de don Tomás, más partidarios de las nuevas tecnologías que la vieja guardia. Pulsando aquí pueden acceder y verán fotos tan bonitas como ésta de la tienta a campo abierto:
O de los recientes tentaderos donde vemos montando a Juan Francisco Peña. Él picó a 'Ingrato', de Garcigrande, el toro de oro de la última feria de Salamanca:
Aquí torea María del Mar Santos Márquez preparando su próximo compromiso en Olivenza:
Ella ya sabe lo que es lidiar ejemplares de esta ganadería, lo hizo en Alcudia en julio del año pasado, donde cortó tres orejas (es laborioso encajar en los carteles su nombre tan largo):
(NOTA POSTERIOR: resultaría cogida en Olivenza al entrar a matar salvando la vida de milagro; pulsen aquí para ver las fotos):
Y también a Octavio Chacón, toreando y no destoreando como pueden deducir por su correcta colocación:
Un amigo lector nos preguntaba por aquel jabonero berrendo, aparejado y ojalado que habíamos retratado en 2017 y que se quedó en el campo. Ésta era la foto que le hicimos entonces:
Y ésta de abajo es del maestro Porcar donde lo ven ahora de cinqueño. Observen cómo cambia el toro dependiendo de si está en una vaguada o en un altozano. Eso lo saben bien los ganaderos y lo tienen muy presente cuando vienen los veedores:
Seguimos con otros toros de la camada de 2018. Éste está cuajado como para saltar mañana mismo al ruedo. Es jabonero astracanado, cornidelantero y acarnerado:
Algunos aficionados se hacen un pequeño lío a la hora de distinguir un jabonero de un melocotón. Comparen a continuación estos dos y la diferencia se ve clara. En lo de Atanasio salen melocotones aunque a veces son más colorados que otra cosa pero la costumbre hace que se les siga denominando así. El melocotón es un anaranjado más tenue que el colorado, se aprecia perfectamente:
En ambos destaca lo prominente tanto del morrillo como de la penca del rabo.
Fíjense en lo que cambia un toro dependiendo de la fotografía. Aquí tienen este toro oscurecido por la propia sombra que se provoca al girar el cuello para ponerse de cara:
Y aquí lo tienen antes de que llamáramos su atención para la foto. Al estar iluminado por los rayos del sol se aprecia mucho mejor su anatomía y también lo ofensivo de los pitones. Infunde más respeto que en la instantánea anterior:
En el caso de este otro, un jabonero claro que parece hecho cuesta abajo, aquí lo vemos de cara:
Pero se gira y ahora nos damos cuenta de la buena encornadura y de la seriedad añadida otorgada por la papada, que en la primera foto no se veía:
Por supuesto que en La Ruiza no hay fundas que valgan. Aparte de la humillación que supone para el animal y del trasiego al que se le somete (por mucho que nos quieran convencer de que no es para tanto), ¿no se han parado a pensar en que los ganaderos que enfundan ejercen una competencia desleal respecto a sus compañeros?
Otro amigo de la casa, Fernando Cuadri, decía hace poco estas hermosas palabras al respecto:
"Hay personas que son ganaderos y personas que tienen ganado. Son dos cosas distintas. Lo primero que hay que tener por el animal es respeto y para mí al ponerle fundas se le está quitando libertad al toro. Yo no sé lo que hará el que venga detrás pero el día que venga yo al campo y vea los toros con fundas me vuelvo para casa. En el fondo es una cuestión de sentimiento que te la da el tiempo. Yo empecé como representante en la ganadería con veinticuatro años y ahora tengo sesenta y siete y con el tiempo ves que el animal debe crecer en libertad, sin cohibirlo en nada".
Por cierto, Cuadri es un ganadero que no se da nunca coba como otros y reconocía hace poco en una entrevista que la corrida de julio pasado en Valencia fue:
'como la de Madrid, demasiado nobletona, demasiado falta de chispa, no es lo que nosotros buscamos, faltó picante...demasiado bonachona'.
Se acordarán ustedes de que sus corifeos habían lanzado las campanas al vuelo engañándose a sí mismos, intentando engañar a otros pero sin engañar a don Fernando (pulsen aquí y recordarán la polémica que tuvimos en los comentarios a cuenta de aquella corrida cuyo juego en el caballo volvíamos a comentar aquí).
Retornamos con los veraguas y las sutiles diferencias de tonalidad en la pinta. Aquí pueden comparar un jabonero claro, delante, y un jabonero ordinario detrás:
Y aquí abajo, uno carifosco, a la izquierda, junto a uno que no lo es:
Sobre los posibles destinos les informaremos de que hay plazas de primera y una de tercera muy torista que van detrás. En Valencia se verán dos ejemplares para recortes frente a otros dos de Fernando Palha. Será el domingo once de marzo por la mañana.
Para finalizar, les recordamos aquella entrada donde hablábamos del duque de Veragua y del conde de Santa Coloma porque también la ilustrábamos con toros de Prieto de la Cal para este año (pulsen aquí).
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.








































