Con tanto toreo hueco y tanto indulto de chichinabo estos días, han pasado desapercibidas las piernas de Morante a la verónica en Huelva. Vale más el oro de ese medio minuto de toreo que el oropel de las cansinas salidas a hombros que estamos sufriendo este verano.
Antes de seguir, les diremos que lo que tiene delante es un caracol de Juan Pedro, faltaría más. Es una maquinita de embestir, una ternera muy formal en todo momento. A veces da la impresión de que pregunte a Morante 'maestro, lo estoy haciendo bien, ¿verdad?' Hecha esta importante salvedad, vayamos con el buen toreo.
Pulsen aquí para ver lo que iremos comentando. Esta verónica que ven en el 0'11'' es la primera en cuanto se hace con el toro:
Decía Corrochano que pocas cosas hay tan interesantes en una corrida como fijarse en las piernas del torero. Ahí creemos nosotros que reside una de las claves del toreo puro. Fíjense en la raya de picadores. En la foto anterior, la pierna izquierda de Morante aún no la ha pisado. Cuando el toro se vuelve, la derecha ya está encima:
En la siguiente ya la ha superado, siempre saliéndose SIN ECHAR LA PIERNA INTERNA ATRÁS para componer la figura sino ganando terreno al toro a ley:
El toreo falso sería que en la siguiente, ésta de abajo casi en la segunda raya, el torero echara atrás la pierna izquierda. En la foto engañaría pero no sería toreo hondo de verdad. Morante no hace eso sino que es la derecha la que avanza:
Ahí da salida al toro sin quebrantarlo porque ya ha visto que es una babosa:
De vuelta, estamos ya en los medios y nuevamente su pierna izquierda es la que se ha adelantado, con torería y con verdad:
Remata con esta media en el 0'22'':
Para diferenciar el toreo auténtico del falso de pierna atrás, el propio Morante nos da un ejemplo. Vayan al 1'03'' y vean esta verónica de manos altas. Ahí no ha ganado terreno sino que ha echado atrás tramposamente su pierna derecha para componer la figura. En la foto engaña pero en el vídeo canta la gallina:
De lo que vendrá después destacaremos un galleo por chicuelinas llevado con gran naturalidad, sin retorcerse ni forzar la figura:
En banderillas pone este buen segundo par, cuadrando en la cara y sin saltar:
Los peones deberían estar tapados cuando clava el maestro pero aquí no lo están y le salvan cuando se confía en la barrera y no es capaz de saltar en el momento en que el toro hace por él:
Luego pone un último par al quiebro muy bien realizado, no hay queja:
Pero en la muleta ¿qué? A partir del 2'14'', nada de nada, destoreo perfilero aprovechando el viaje del toro. Es que Morante es un caradura. Sabe hacer las cosas bien pero sólo cuando quiere. Habia veroniqueado como Dios manda pero luego se vende a un destoreo lamentable e indigno de él. Ahí lo tienen ubicado fuera de cacho:
Y aquí, al natural, colocándose tan penosamente como Perera, El Juli, Manzanares, Castella o cualquiera de nuestras queridas figuritas. La diferencia es que no se retuerce grotescamente ni arrastra la muleta.
Lo único bueno, la forma correcta de coger la muleta. Lo demás, perfectamente olvidable mientras el ternero brocho va perdiendo fuelle:
No les aburrimos más porque nuestra indignación aumenta conforme vemos el tiovivo que monta después, volviendo loco al toro, que no ve otra cosa que una tela roja mientras él gira alrededor de manera absurda:
¿Se dan cuenta de lo que decíamos al principio sobre las piernas del torero? Excelente su colocación con el capote y censurable con la muleta. Y él lo sabe perfectamente, ¿verdad, maestro?
Algo bueno sí le hemos visto en esta faena de cuarenta pases: un molinete, ¡pásmense ustedes! Es un pase que nosotros prohibiríamos. Gozó de gran predicamento cuando Belmonte lo prodigaba como remate. Era una novedad ver cómo se encogía enroscándose la muleta en la cadera. Hoy se ha convertido en un triste mantazo que debería ser castigado con varios meses de cárcel taurina. Pues en Morante adquiere aquí una delicadeza digna de mejor causa. vayan al 3'23'' a comprobarlo:
Afortunadamente, Morante es un buen estoqueador, también cuando quiere, claro. En Huelva quiso. Se perfila bien aunque un poco fuera de la suerte pero sin estirar el brazo para darse ventaja:
No tapa la cara del toro ni cuartea como suele hacer otras veces cuando entra con miedo y poca vergüenza a partes iguales:
La estocada cae arriba aunque un pelín pasada:
Entre aquellas verónicas ganando terreno, ese galleo tan natural, las banderillas bien clavadas y esta estocada ¿por qué no quiso completar su actuación y torear con la muleta como él sabe que hay que hacerlo? Los morantistas me dirán que fue porque no quería que el choto se le rompiese a las primeras de cambio si lo torea con hondura. Puede ser pero ¿desde cuándo los morantistas se fijan en si lo que tiene delante es un choto o un toro de verdad?
Para ver al de La Puebla con un toro de verdad hay que retroceder cinco años con el victorino 'Matemáticas', pulsen aquí a partir del 4'30'' aunque pueden ver antes cómo permite que lo asesinen en varas.
En medio de tanto toreo de hojalata, Morante nos ha deleitado en Huelva con unas verónicas de plata de ley. Lo curioso es que colocar las piernas de esa manera e ir ganando terreno al toro está al alcance de cualquiera (el temple y la cadencia es otro cantar). ¿Por qué los demás no lo hacen como debieran? Tendrían que enviar a todos los toreros al campo de fútbol de Curro (recuerden aquí).
Rafael Ortega veroniqueó así una vez en Barcelona. El toro había destrozado un burladero de salida. El maestro lo fue sacando por verónicas, siempre adelante, sin echar la pierna atrás, y lo dejó clavado en la boca de riego. Le tocaron la música y lo obligaron a dar la vuelta al ruedo antes de salir los picadores. Era 1954 y el toro, de Samuel Flores. Ortega decía: 'lo dominé totalmente con esos doce lances, lo podría haber entrado a matar en la boca de riego'.
Con el mundanal bullicio que arman los medios taurinos vendiéndonos humo con su servilismo, esas verónicas de Morante han sido de un silencio que nos ha entrado por los ojos, como decía Juan Ramón.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
Si le gusta lo que lee en este modesto blog y desea colaborar, puede hacer una transferencia aquí (con la voluntad y sin ningún compromiso, sólo faltaría): ES68 2100 1171 7702 1043 2656
martes, 7 de agosto de 2018
domingo, 5 de agosto de 2018
INDULTO EN ESTELLA: ¿POR QUÉ TENÍA EL PRESIDENTE UN PAÑUELO NARANJA?
Navarra parecía a salvo de la indultitis imperante porque su reglamento estipulaba que el indulto sólo podría autorizarse en la plaza de Pamplona. Así parece según el artículo 80, lean:
En el Reglamento Nacional no se contempla las plazas de tercera categoría para el indulto. Pero ¿eso quiere decir que se las excluye? Nos consta que a un presidente que otorgue un indulto indebidamente en plaza de tercera donde rige ese reglamento le puede caer una multa de hasta 4.000 euros. ¿Será multado el concejal Ezkurra de Estella por indultar ese 'Entomólogo', número 31 de Torrehandilla?
No sería el primero. La alcaldesa de Alquerías fue multada con 300 euros por indultar indebidamente y a sabiendas un ejemplar de Garcigrande. Se comentó que se la rebajaron porque eran 900. Molés salió en su defensa haciendo valer como argumento 'la felicidad del público presente con el indulto concedido'. En caso de que las cosas se pongan serias contra la autoridad, siempre se puede hacer valer el recurso de que se exhibió el naranja para evitar un grave altercado del orden público.
Salvo error, en Castilla y León se permiten indultos en todas partes excepto en portátiles. En Andalucía, igual excepto en portátiles y festivales picados. El año pasado se indultaron veinticinco toros y un novillo (éste, en Arganda del Rey). Aquí están los datos. Es curioso que uno de los toros fue perdonado en Murcia por Diego Ventura. Era de Los Espartales para rejones, cuando el Reglamento Nacional que impera allí habla en el indulto de 'diestros' y no de 'rejoneadores'. Como ven, las lagunas legales son llamativas.
Cuando es el diestro quien se niega a matar ¿qué hacemos? Debería caerle una multa de hasta un máximo de 60.000 euros por negarse a matar una res sin causa justificada, según los artículos 15 y 18 de esta ley. A Finito le cayeron 12.500 en Montoro por eso mismo. A Castella no sabemos si ya se le ha multado por su desacato en Vinaròs con el de Buenavista (recuerden aquí); igual que a Ureña, que hizo lo mismo en Talavera con uno de El Tajo el año pasado. En 1980 Dámaso González fue multado con 20.000 dólares por negarse a matar a 'Joyero' en Manizales (dicen que le dio noventa pases).
A Daniel Luque quisieron multarlo con 6.000 euros por querer forzar el indulto en Úbeda echando al público contra el presidente. En el juicio salió inocente y la Junta condenada a las costas porque el juez interpretó que no se resistía a matar el toro sino que estaba dudando y por eso miraba a la presidencia mientras iban sonando los avisos...
En Estella, el toro indultado pasó de puntillas por el caballo, con lo cual ya incumplimos la parte que hemos subrayado del artículo citado del reglamento navarro. Pero si realmente se deduce del texto que sólo en Pamplona se puede indultar, ¿por qué la presidencia tenía el pañuelo naranja en el cajón? Lo mismo que nosotros interpretó el responsable de la policía foral, que pasa por ser la más puntillosa de España en los espectáculos taurinos. Hemos leído que el delegado de la policía advirtió expresamente al presidente de que no estaba autorizado a indultar pero éste hizo caso omiso, ahí lo tienen:
Se supone que ese delegado habrá elevado el informe correspondiente y que el concejal será sancionado económicamente en breve por saltarse la ley ¿O se amparará en que el reglamento no prohíbe específicamente el indulto fuera de Pamplona?
La cosa se hubiera solucionado cogiendo el micrófono y recordando a los asistentes el reglamento y la lógica ausencia de pañuelo naranja. A partir de ahí, los avisos correspondientes y el maestro, en este caso David Mora, que se atuviera a las consecuencias si no mataba la res.
Decimos esto por lo que pueda pasar en otras plazas navarras. Si Estella ya tiene su ternera indultada, las demás plazas no querrán ser menos y el indulto se puede extender como una mancha de aceite en la Comunidad Foral, donde parecía que la epidemia estaba controlada.
Por lo menos, el concejal Ezkurra no se equivocó con el pañuelo. Lo decimos porque en Sanlúcar de Barrameda, El Juli indultó uno de Zalduendo y la presidencia sacó el pañuelo azul y el naranja, con lo que era complicado que el toro diese la vuelta al ruedo vivo antes de volverse al corral. Hubo que avisarles desde el callejón de su lamentable error.
Es una anécdota de este juego de despropósitos en que se ha convertido lo del indulto. Lo resume excelentemente el señor Ortega aquí:
"Lo que observamos en los últimos años, es que muchos de los indultos, no todos por supuesto, se dan en plazas donde el trapío de las reses no es el adecuado, la suerte de varas no existe y la deseable combatividad del toro se confunde con la nobleza simplona que algunos se atreven a llamar toreabilidad. Podríamos afirmar sin equivocarnos, que raramente esos públicos están pensando en la preservación de la casta y la raza brava cuando reclaman el indulto, que muchas veces se convierte en un acto propagandístico para la plaza, para el empresario, para el ganadero, para el torero o para todos ellos.Se alienta desde determinados medios de comunicación la idea de que el indulto del toro bravo, que hizo simple y llanamente honor a su nombre, sea considerado como un derecho adquirido a la “salvación” y a que los públicos asuman el deber moral de salvarlo como recompensa por su acción en el ruedo."
En el fondo, no es más que un complejo ridículo para congraciarse ¿con quién, con los animalistas? Qué absurdo...Nosotros no lo acabamos de entender.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
Artículo 80. Indulto.
1. En la plaza de toros de Pamplona, cuando una res por su trapío y excelente comportamiento en todas las fases de la lidia, sin excepción, sea merecedora del indulto, al objeto de su utilización como semental y de preservar en su máxima pureza la raza y casta de las reses, el Presidente podrá concederlo cuando concurran las siguientes circunstancias: que sea solicitado mayoritariamente por el público, que lo solicite expresamente el diestro a quien haya correspondido la res y, por ultimo, que muestre su conformidad el ganadero o mayoral de la ganadería a la que pertenezca.
Pero dice 'en la plaza de toros de Pamplona', lo cual no quiere decir que excluya obligatoriamente todas las demás. En el reglamento del País Vasco, la redacción es la misma excepto precisamente esas siete palabras referidas a Pamplona, que son substituídas por 'en las plazas de toros permanentes, y exclusivamente en corridas de toros y novilladas...' En Navarra podrían haber escrito lo mismo y en cambio insistieron en señalar lo de Pamplona.
![]() |
| FOTO: Emilio Méndez |
En el Reglamento Nacional no se contempla las plazas de tercera categoría para el indulto. Pero ¿eso quiere decir que se las excluye? Nos consta que a un presidente que otorgue un indulto indebidamente en plaza de tercera donde rige ese reglamento le puede caer una multa de hasta 4.000 euros. ¿Será multado el concejal Ezkurra de Estella por indultar ese 'Entomólogo', número 31 de Torrehandilla?
No sería el primero. La alcaldesa de Alquerías fue multada con 300 euros por indultar indebidamente y a sabiendas un ejemplar de Garcigrande. Se comentó que se la rebajaron porque eran 900. Molés salió en su defensa haciendo valer como argumento 'la felicidad del público presente con el indulto concedido'. En caso de que las cosas se pongan serias contra la autoridad, siempre se puede hacer valer el recurso de que se exhibió el naranja para evitar un grave altercado del orden público.
![]() |
| FOTO: noticiasdenavarra.com |
Salvo error, en Castilla y León se permiten indultos en todas partes excepto en portátiles. En Andalucía, igual excepto en portátiles y festivales picados. El año pasado se indultaron veinticinco toros y un novillo (éste, en Arganda del Rey). Aquí están los datos. Es curioso que uno de los toros fue perdonado en Murcia por Diego Ventura. Era de Los Espartales para rejones, cuando el Reglamento Nacional que impera allí habla en el indulto de 'diestros' y no de 'rejoneadores'. Como ven, las lagunas legales son llamativas.
![]() |
| FOTO: Emilio Méndez |
Cuando es el diestro quien se niega a matar ¿qué hacemos? Debería caerle una multa de hasta un máximo de 60.000 euros por negarse a matar una res sin causa justificada, según los artículos 15 y 18 de esta ley. A Finito le cayeron 12.500 en Montoro por eso mismo. A Castella no sabemos si ya se le ha multado por su desacato en Vinaròs con el de Buenavista (recuerden aquí); igual que a Ureña, que hizo lo mismo en Talavera con uno de El Tajo el año pasado. En 1980 Dámaso González fue multado con 20.000 dólares por negarse a matar a 'Joyero' en Manizales (dicen que le dio noventa pases).
A Daniel Luque quisieron multarlo con 6.000 euros por querer forzar el indulto en Úbeda echando al público contra el presidente. En el juicio salió inocente y la Junta condenada a las costas porque el juez interpretó que no se resistía a matar el toro sino que estaba dudando y por eso miraba a la presidencia mientras iban sonando los avisos...
![]() |
| FOTO: Emilio Méndez |
En Estella, el toro indultado pasó de puntillas por el caballo, con lo cual ya incumplimos la parte que hemos subrayado del artículo citado del reglamento navarro. Pero si realmente se deduce del texto que sólo en Pamplona se puede indultar, ¿por qué la presidencia tenía el pañuelo naranja en el cajón? Lo mismo que nosotros interpretó el responsable de la policía foral, que pasa por ser la más puntillosa de España en los espectáculos taurinos. Hemos leído que el delegado de la policía advirtió expresamente al presidente de que no estaba autorizado a indultar pero éste hizo caso omiso, ahí lo tienen:
![]() |
| FOTO: noticiasdenavarra.com |
Se supone que ese delegado habrá elevado el informe correspondiente y que el concejal será sancionado económicamente en breve por saltarse la ley ¿O se amparará en que el reglamento no prohíbe específicamente el indulto fuera de Pamplona?
La cosa se hubiera solucionado cogiendo el micrófono y recordando a los asistentes el reglamento y la lógica ausencia de pañuelo naranja. A partir de ahí, los avisos correspondientes y el maestro, en este caso David Mora, que se atuviera a las consecuencias si no mataba la res.
![]() |
| FOTO: Emilio Méndez |
Decimos esto por lo que pueda pasar en otras plazas navarras. Si Estella ya tiene su ternera indultada, las demás plazas no querrán ser menos y el indulto se puede extender como una mancha de aceite en la Comunidad Foral, donde parecía que la epidemia estaba controlada.
![]() |
| FOTO: Emilio Méndez |
Por lo menos, el concejal Ezkurra no se equivocó con el pañuelo. Lo decimos porque en Sanlúcar de Barrameda, El Juli indultó uno de Zalduendo y la presidencia sacó el pañuelo azul y el naranja, con lo que era complicado que el toro diese la vuelta al ruedo vivo antes de volverse al corral. Hubo que avisarles desde el callejón de su lamentable error.
Es una anécdota de este juego de despropósitos en que se ha convertido lo del indulto. Lo resume excelentemente el señor Ortega aquí:
"Lo que observamos en los últimos años, es que muchos de los indultos, no todos por supuesto, se dan en plazas donde el trapío de las reses no es el adecuado, la suerte de varas no existe y la deseable combatividad del toro se confunde con la nobleza simplona que algunos se atreven a llamar toreabilidad. Podríamos afirmar sin equivocarnos, que raramente esos públicos están pensando en la preservación de la casta y la raza brava cuando reclaman el indulto, que muchas veces se convierte en un acto propagandístico para la plaza, para el empresario, para el ganadero, para el torero o para todos ellos.Se alienta desde determinados medios de comunicación la idea de que el indulto del toro bravo, que hizo simple y llanamente honor a su nombre, sea considerado como un derecho adquirido a la “salvación” y a que los públicos asuman el deber moral de salvarlo como recompensa por su acción en el ruedo."
En el fondo, no es más que un complejo ridículo para congraciarse ¿con quién, con los animalistas? Qué absurdo...Nosotros no lo acabamos de entender.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
jueves, 2 de agosto de 2018
LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (16): ROCA REY, EL QUE MEJOR DESCUBRE LA MUERTE DE LOS TOROS
¿Se han fijado ustedes en las pocas veces que el peruano pincha al entrar a matar? Porque estamos ante el torero que mejor descubre la muerte de los toros. Luego necesitas el valor, la decisión y la buena puntería pero, si has conseguido descubrir la muerte, llevas mucho ganado. Nos referimos a esto:
Dentro del oropel de su toreo, pasa desapercibido que es un gran estoqueador, el mejor entre las figuras. Con el capote tiene una variedad que a nosotros nos resulta muy agradable pero ¿quién recuerda alguna verónica suya con hondura y empaque? Con la muleta, nada especial que no sea ubicarse fuera de cacho para aprovechar el viaje del toro en medio del destoreo al uso. Luego, su festival excesivo de adornos realizados ante terneras, lo cual desmerece mucho su tauromaquia porque nos recuerda al circo con animales domados y no a la lidia de un toro de verdad.
Entre todo ese florilegio, insistimos en que pasa desapercibida su forma de entrar a matar. En la foto anterior veíamos el mejor muletazo de Roca. Es el que pega al toro para descubrirle la muerte cuando arranca para ejecutar la suerte suprema. En la primera foto veíamos ese momento en el segundo de Cuvillo que mató en Pamplona. Aquí tienen el mismo instante en su primero:
¿Se dan cuenta de cómo humilla el toro? Eso es descubrir la muerte, ni más ni menos, y no lo sabe hacer todo el mundo. Además, cruza sin quedarse en la cara:
Observen ahora ante el de Jandilla cómo se perfila a la distancia correcta porque, para descubrir bien la muerte del toro, no puedes estar ni muy lejos ni muy cerca. Ostos decía que había que poder tocar el morro del toro con la punta del estaquillador. A nosotros eso nos parece exagerado. La distancia tiene que ser de unos dos metros:
Su mano derecha debería estar debajo de la barbilla pero por lo menos no estirará el brazo para darse ventaja. A esa distancia el peruano, con la muleta bien liada, la dirige con energía y decisión a la cara del toro, vean:
Aprecien la humillación del animal con la muerte descubierta. Como el valor que atesora este diestro es a prueba de bombas, no cierra nunca los ojos sino que mira el morrillo. Si los cierras o miras los pitones, pinchas (¿verdad, Manuel Jesús?, lo tuyo no era mala suerte como nos han hecho creer siempre tus corifeos). Confirmen que Roca no es de los que se queda en la cara sino que vuelve a salir por el costillar (recuerden lo que comentábamos aquí). La estocada se ha ido al rincón pero se puede disculpar si se ha ejecutado bien:
Vean la diferencia con lo que hace Ferrera, que no es de los que mata mal, que conste, pero no descubre la muerte igual porque está más lejos:
¿Se dan cuenta de que no es lo mismo? Además, Roca no tapa la cara del toro como El Juli, Curro Díaz, Manzanares, Perera, etc. Para nosotros, pegar el telonazo al entrar a matar invalidaría siempre la concesión de trofeos.
Observen a El Juli en la Beneficencia de 2017. Se perfila con la muleta a media altura -para arrancar así, no hace falta liarla-. Lo hace de esta guisa porque su intención es girarla para dejar ciego al toro:
Efectivamente, antes del embroque la gira de forma tramposa y el toro ya no ve nada:
El mismo instante, desde otro ángulo. Como siempre, con la mano alta para clavar a capón. La espada se le irá lógicamente trasera o al lomo. Ese estoque debería asomar por la hombrera del diestro y no por la cabeza:
¿Ven dónde ha caído la espada con el toro convenientemente encegado?
El Juli tiene la habilidad de girar la muleta con rapidez en el último momento, pulsen aquí en el 17'11''. Lo decimos porque toreros jóvenes como Tomás Campos la traen girada desde que se arrancan, como si fuese un delantal:
Perera es otro que tal baila. Nada que ver con Roca en lo de descubrir la muerte. No le interesa porque él está a tapar la cara del toro. Cuando arranca, no lo parece pero la posición a media altura de la muleta lo delata:
En la imagen siguiente ya ha girado el estaquillador y se dispone a clavar a capón con la mano por las nubes, como es su nefasta costumbre ¿Dónde irá a parar la espada tirándose de esa manera?
Ahí lo tienen. El pobre toro de Torrealta se ha llevado un lamentable espadazo en el lomo. Con la boca parece que afee su conducta al torero, más cercano a un matarife que a un matador:
A Roca se le va alguna estocada caída o desprendida, cosa inevitable, pero es raro que se le vayan al lomo.
En resumen, no se da ventaja con el brazo elástico como Padilla:
Ni se sale de la suerte, como hace Manzanares siempre que entra al volapié (tapando también la cara con total desfachatez):
O como Cayetano, que no ha entrado a matar por derecho en su vida (la imagen es de Pamplona ante uno de Jandilla):
Volvamos al diestro peruano. Ahí está, sin estirar el brazo y descubriendo la muerte. Comparen la posición del estoque con la de El Juli o Perera antes y vean que sale por la hombrera y no por la cabeza. Es muy difícil que la estocada se le vaya trasera. Con la muerte del toro tan bien descubierta, parece fácil realizar la suerte suprema ¿verdad?
Pues falta lo básico: el valor para mirar al morrillo y para no quedarse luego en la cara.
Nunca pega el telonazo al toro. Asimismo, se aprecia en las imágenes la gran decisión del diestro al echar la muleta al morro del toro. Ésta de abajo es a uno de Cuvillo en Sevilla hace dos años. Aunque el diestro va lamentablemente descalzo, salta a la vista cómo el toro tiene su muerte a disposición del maestro. Pero es mérito del muletazo porque el toro no humilla de esa manera por voluntad propia.
Cuando se entra a matar hay que torear y la mano que torea es la izquierda. Hay que conseguir, como decía Rafael Ortega, que el toro 'esté metido en la muleta'. Roca lo mete con ese muletazo tan dominador, que es el mejor de su extenso, aunque a veces vano, repertorio. Nuevamente, en Sevilla el año pasado:
Los que tapan la cara del toro con alevosía y desvergüenza, no tienen ningún interés en meter el toro en la muleta, sólo quieren aliviarse para que no les vea.
Preguntaron una vez al citado maestro Ortega cuál era el secreto para matar bien los toros. Su respuesta nos va que ni pintada para lo que hemos expuesto aquí:
"El secreto está en traer la arrancada dominada con la mano izquierda...haciendo eso, la espada entra por su sitio porque el animal TE DESCUBRE LA MUERTE"
Pueden comprobar ahora lo que hemos expuesto pulsando aquí en el 2'05'' y en el 3'46 o también aquí en el 1'16'' y en el 3'31.
Para nosotros, Roca y Talavante son los dos que mejor ejecutan la suerte de matar entre todas las figuras. Son los que menos se alivian y los que intentan hacerlo con más pureza. Nada que ver con Manzanares saliéndose de la suerte, Perera clavando a capón tapando la cara, López Simón perfilándose lejísimos y con la mano en la frente, Castella también con la mano alta, Cayetano entrando de manera extravagante o El Juli con sus estocadas dignas del museo de los horrores.
Ustedes se preguntaran si nuestras queridas figuras no saben hacer las cosas bien. ¡Por supuesto que lo saben! ¡Anda! ¿Qué se han creído? Todo el mundo en su trabajo sabe cómo son las cosas bien hechas. Si no lo supieran, quizá los disculparíamos por su ignorancia. Pero como lo saben perfectamente, no les perdonamos y por eso queremos alabar a los que se arriesgan para intentar torear como Dios manda (aunque eso tendrían que hacerlo los críticos, cuya misión debería ser educar al aficionado).
Porque entrar a matar es torear, no asesinar.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
Dentro del oropel de su toreo, pasa desapercibido que es un gran estoqueador, el mejor entre las figuras. Con el capote tiene una variedad que a nosotros nos resulta muy agradable pero ¿quién recuerda alguna verónica suya con hondura y empaque? Con la muleta, nada especial que no sea ubicarse fuera de cacho para aprovechar el viaje del toro en medio del destoreo al uso. Luego, su festival excesivo de adornos realizados ante terneras, lo cual desmerece mucho su tauromaquia porque nos recuerda al circo con animales domados y no a la lidia de un toro de verdad.
Entre todo ese florilegio, insistimos en que pasa desapercibida su forma de entrar a matar. En la foto anterior veíamos el mejor muletazo de Roca. Es el que pega al toro para descubrirle la muerte cuando arranca para ejecutar la suerte suprema. En la primera foto veíamos ese momento en el segundo de Cuvillo que mató en Pamplona. Aquí tienen el mismo instante en su primero:
¿Se dan cuenta de cómo humilla el toro? Eso es descubrir la muerte, ni más ni menos, y no lo sabe hacer todo el mundo. Además, cruza sin quedarse en la cara:
Observen ahora ante el de Jandilla cómo se perfila a la distancia correcta porque, para descubrir bien la muerte del toro, no puedes estar ni muy lejos ni muy cerca. Ostos decía que había que poder tocar el morro del toro con la punta del estaquillador. A nosotros eso nos parece exagerado. La distancia tiene que ser de unos dos metros:
Su mano derecha debería estar debajo de la barbilla pero por lo menos no estirará el brazo para darse ventaja. A esa distancia el peruano, con la muleta bien liada, la dirige con energía y decisión a la cara del toro, vean:
Aprecien la humillación del animal con la muerte descubierta. Como el valor que atesora este diestro es a prueba de bombas, no cierra nunca los ojos sino que mira el morrillo. Si los cierras o miras los pitones, pinchas (¿verdad, Manuel Jesús?, lo tuyo no era mala suerte como nos han hecho creer siempre tus corifeos). Confirmen que Roca no es de los que se queda en la cara sino que vuelve a salir por el costillar (recuerden lo que comentábamos aquí). La estocada se ha ido al rincón pero se puede disculpar si se ha ejecutado bien:
Vean la diferencia con lo que hace Ferrera, que no es de los que mata mal, que conste, pero no descubre la muerte igual porque está más lejos:
¿Se dan cuenta de que no es lo mismo? Además, Roca no tapa la cara del toro como El Juli, Curro Díaz, Manzanares, Perera, etc. Para nosotros, pegar el telonazo al entrar a matar invalidaría siempre la concesión de trofeos.
Observen a El Juli en la Beneficencia de 2017. Se perfila con la muleta a media altura -para arrancar así, no hace falta liarla-. Lo hace de esta guisa porque su intención es girarla para dejar ciego al toro:
Efectivamente, antes del embroque la gira de forma tramposa y el toro ya no ve nada:
El mismo instante, desde otro ángulo. Como siempre, con la mano alta para clavar a capón. La espada se le irá lógicamente trasera o al lomo. Ese estoque debería asomar por la hombrera del diestro y no por la cabeza:
¿Ven dónde ha caído la espada con el toro convenientemente encegado?
El Juli tiene la habilidad de girar la muleta con rapidez en el último momento, pulsen aquí en el 17'11''. Lo decimos porque toreros jóvenes como Tomás Campos la traen girada desde que se arrancan, como si fuese un delantal:
Perera es otro que tal baila. Nada que ver con Roca en lo de descubrir la muerte. No le interesa porque él está a tapar la cara del toro. Cuando arranca, no lo parece pero la posición a media altura de la muleta lo delata:
En la imagen siguiente ya ha girado el estaquillador y se dispone a clavar a capón con la mano por las nubes, como es su nefasta costumbre ¿Dónde irá a parar la espada tirándose de esa manera?
Ahí lo tienen. El pobre toro de Torrealta se ha llevado un lamentable espadazo en el lomo. Con la boca parece que afee su conducta al torero, más cercano a un matarife que a un matador:
A Roca se le va alguna estocada caída o desprendida, cosa inevitable, pero es raro que se le vayan al lomo.
En resumen, no se da ventaja con el brazo elástico como Padilla:
Ni se sale de la suerte, como hace Manzanares siempre que entra al volapié (tapando también la cara con total desfachatez):
O como Cayetano, que no ha entrado a matar por derecho en su vida (la imagen es de Pamplona ante uno de Jandilla):
Volvamos al diestro peruano. Ahí está, sin estirar el brazo y descubriendo la muerte. Comparen la posición del estoque con la de El Juli o Perera antes y vean que sale por la hombrera y no por la cabeza. Es muy difícil que la estocada se le vaya trasera. Con la muerte del toro tan bien descubierta, parece fácil realizar la suerte suprema ¿verdad?
Pues falta lo básico: el valor para mirar al morrillo y para no quedarse luego en la cara.
Nunca pega el telonazo al toro. Asimismo, se aprecia en las imágenes la gran decisión del diestro al echar la muleta al morro del toro. Ésta de abajo es a uno de Cuvillo en Sevilla hace dos años. Aunque el diestro va lamentablemente descalzo, salta a la vista cómo el toro tiene su muerte a disposición del maestro. Pero es mérito del muletazo porque el toro no humilla de esa manera por voluntad propia.
Cuando se entra a matar hay que torear y la mano que torea es la izquierda. Hay que conseguir, como decía Rafael Ortega, que el toro 'esté metido en la muleta'. Roca lo mete con ese muletazo tan dominador, que es el mejor de su extenso, aunque a veces vano, repertorio. Nuevamente, en Sevilla el año pasado:
Los que tapan la cara del toro con alevosía y desvergüenza, no tienen ningún interés en meter el toro en la muleta, sólo quieren aliviarse para que no les vea.
Preguntaron una vez al citado maestro Ortega cuál era el secreto para matar bien los toros. Su respuesta nos va que ni pintada para lo que hemos expuesto aquí:
"El secreto está en traer la arrancada dominada con la mano izquierda...haciendo eso, la espada entra por su sitio porque el animal TE DESCUBRE LA MUERTE"
Pueden comprobar ahora lo que hemos expuesto pulsando aquí en el 2'05'' y en el 3'46 o también aquí en el 1'16'' y en el 3'31.
Para nosotros, Roca y Talavante son los dos que mejor ejecutan la suerte de matar entre todas las figuras. Son los que menos se alivian y los que intentan hacerlo con más pureza. Nada que ver con Manzanares saliéndose de la suerte, Perera clavando a capón tapando la cara, López Simón perfilándose lejísimos y con la mano en la frente, Castella también con la mano alta, Cayetano entrando de manera extravagante o El Juli con sus estocadas dignas del museo de los horrores.
Ustedes se preguntaran si nuestras queridas figuras no saben hacer las cosas bien. ¡Por supuesto que lo saben! ¡Anda! ¿Qué se han creído? Todo el mundo en su trabajo sabe cómo son las cosas bien hechas. Si no lo supieran, quizá los disculparíamos por su ignorancia. Pero como lo saben perfectamente, no les perdonamos y por eso queremos alabar a los que se arriesgan para intentar torear como Dios manda (aunque eso tendrían que hacerlo los críticos, cuya misión debería ser educar al aficionado).
Porque entrar a matar es torear, no asesinar.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















































