miércoles, 4 de junio de 2025

FERIA DE SAN ISIDRO, 2025 (21). ESCOLAR: EL VALOR DEL SOLDADO

Un lector morantista nos decía que defendemos demasiado a esos pegapases que no tienen más remedio que anunciarse con corridas duras (sic). Nosotros le respondíamos que llevaba razón porque si pudieran huirían de hierros como éste pero que mientras se enfrenten a toros y no a perritoros, los seguiremos defendiendo siempre, a pie o a caballo. 



Sin embargo,  les confesaremos que esperábamos bastante más de los escolares. Los de la parroquia torista nos dirán que hubo un par encastados en la muleta, que en general no fueron bobos y que mantuvieron el interés. Sí, de acuerdo, pero eso es como el valor del soldado: se le supone. En esta ganadería todo eso se da por supuesto antes de que se abra la puerta de chiqueros. No querrán ustedes que los juzguemos en relación con los parralejos, ¿eh? A Velázquez ¿lo vamos a comparar con Jackson Pollock o qué?

El problema es que el juego en el caballo fue olvidable en los seis y después en el último tercio sólo recordaremos un poco al quinto. Todos apretaron para adentro, se defendieron, salieron sueltos del peto sin excepción y se orientaron en banderillas. Comparada con otras corridas de norits, está claro que no nos dormimos pero creemos que queda razonada nuestra decepción. A tal señor, tal honor y a don José hay que exigirle más.


El encierro fue desigual dentro de la buena presentación, con mucha diferencia de kilos y una media de 584. Su juego: primero, con un pitón derecho peligroso; segundo, a la defensiva sintiéndose muy a gusto en los adentros; tercero, topón; cuarto, noble; quinto, malo en el caballo pero encastado en la muleta y al sexto lo mató el picador como veremos.

Los televisivos se hicieron eco de una pancarta reclamando el pesaje diario de los caballos aunque el realizador no la mostró. 


Pedir eso es lo mismo que esperar que caigan uvas de una higuera pero no está de más que la empresa y su cuadra se den cuenta de que no pueden engañar a todo el mundo todo el tiempo.



ESAÚ. Su primero había nacido en abril de 2021, tenía cuatro años casi recién cumplidos. Era un cárdeno oscuro, bragado, meano, corniabierto, gordo con 603 kilos. Rebañaba por el derecho de salida. Las fotos del ganado son del maestro Moore:



Barrenada trasera tapando la salida como ven. Hizo lo mismo en la segunda entrada. De ella se sale, cosa que repetirán todos sus hermanos:



Apuros de Crespo en la brega por ese cuerno derecho que era una guadaña. A pesar de ello Esaú sacó la faena hotelera, con lo que se vio obligado a tener alas en los pies. Cambió a la izquierda por donde el toro sí que tragaba pero lo hacía al trantrán y cortito de viaje. 



Media pasada y ladeada, estirando el brazo y tapando la cara, más tres descabellos:



Al cuarto lo recibió a porta gayola. 



Era un cárdeno claro, veleto y cornalón:



Picaba Benedicto Cedillo, el Von Manstein del regimiento de equipánzers. En el primero coceó recibiendo el pinchazo muy atrás como han apreciado en la foto anterior. En el segundo le levanta pero dando al túrmix. En el tercero sonó la flauta: vean que clavó bien y además no tapó la salida. Ahí estuvo bien, jefe.



En banderillas esperaba. Esaú le bajó enseguida la mano de manera juliesca y con colocación censurable, siempre fuera de cacho aunque oyendo aplausos:



Estuvo valiente con unas bernadinas a toro ya aplomado e incierto. Se perfila fuera de la cuna como ven, pega el telonazo y deja una honda pasada con el filo atravesado y por ello con poca muerte. Cuatro descabellos:




GÓMEZ DEL PILAR. Su primero era cárdeno ordinario, nevado, bragado, meano, axiblanco, caribello, rabicorto y largo, con hocico de rata:



Señal en el primero porque no pelea. Poca cosa en el segundo del que se suelta. Van anotando el muy mediocre juego en el caballo de los toros, ¿verdad? Tres veces dobló las manos y en la brega reculaba. Candelas no lo quiso ni ver.

Pensamos que no era un animal para torearlo en la raya sino en los medios pero quizás el aire molestaba. Tan cerrado empezó a defenderse, a tardear y a mirar. Cuando arreó, lo desarmó y luego se marchó:



Nunca sabremos si lejos de la madera hubiera respondido mejor. Acierta en la contraria pero pincha. A la segunda, una corta y a la tercera, esta rinconera.



El quinto pesaba 656 kilos, cárdeno claro, gordo, alto, veleto casi cornivuelto y muy aplaudido:



A caballo atravesado Sangüesa clavó trasero y caído en una carioca recargando con muy mala idea como se ve, mientras el diestro le  decía: '¡aguanta ahí!'



En el segundo tardea, camina sosamente, cobra trasero y sale suelto. Lo pone un tercero de largo. Gracias, maestro, pero el toro estaba más que visto: escarba, se distrae y se va a los capotes. Insiste Gómez pero nosotros, que defendemos a muerte la suerte de varas, les reconoceremos que esto fue caer en el pegapuyacismo. Por fin acude pero se suelta al instante. Nada.

Muy bien Del Pozo, quien no quiere que lo confundan con toda esa pandilla de banderilleros escaqueantes que estamos sufriendo en esta feria. Ponemos los dos pares para vergüenza de tantos colegas suyos caraduras, que en esta feria han sido la gran mayoría:




¿Han visto que los pies están delante de las manos del toro? El de Escolar sacó casta en las primeras embestidas y ahí, en la raya, pesaba bastante. Tampoco lo sacó a los medios como pueden comprobar:



Se iba ciñendo y acortando mucho el viaje, creyéndose superior en ese terreno. Gómez no se fio nunca de enseñar el muslo y la cosa terminó en tablas siendo muy generosos.

Media en las agujas tapando la cara que basta. Oreja que... bueno, que tras otras cortadas frente a norits no discutiremos pero...




DE PABLO. Su primero era un poco playero, cárdeno, bragado, meano, degollado, alto y no muy agraciado en conjunto:



Primer puyazo queriendo quitarse el palo. En el segundo repitió la jugada mientras el piquero marraba y no se aclaraba con las riendas del equifante blanco.

Lidia desordenada orientando o desorientando al toro. En el primer pase se pegó una voltereta. Después el de Colmenar lo sacó a los medios con buen criterio pero el viento lo descubría y el toro lo veía.



No obstante, no era nada del otro mundo ya que topaba levantando la cara. Feas hechuras y feo su comportamiento. Entró a matar fatal: lejísimos, con el delantal y sin cruzar. A la segunda lo cazó con una caída. Vean que ya antes de arrancar coge la muleta torcida para usarla como delantal. Para eso no hace falta liarla. Muerte en los medios, lo único bueno que hizo este animal:



El sexto era un pavo cornalón, pasado de romana y que fue ovacionado al salir como ningún otro en esta feria:



Marra pero luego carioquea trasero bien a gusto. En el segundo, otra vez cobra sañudamente en el espinazo y se va suelto. Con este abyecto puyazo que ven abajo lo mató. Oigan, hasta nueva orden aquí el matador es el maestro y no el piquero. Señor Sanjuán, ¿le consta a usted alguna propuesta para sanción a este hombre?



Aunque fue desarmado, Navazo bregó muy bien. El toro parecía respirar con dificultad y abrió la boca al momento. Entre ese puyazo asesino y dos banderillas en el lomo, ustedes mismos. 'No esperábamos que se parase tan pronto el toro' decía Encabo. Si los televisivos hiciesen un mínimo hincapié en las carnicerías en varas que padecemos, entenderían algunas cosas que suceden después.

Se quedaba debajo porque el pobre no podía. Vean esa sangría manando por el costillar y la banderilla traserísima, con otra aún peor por el otro lado.



Al quedarse debajo lo vio y lo prendió violentamente pero sin aparente sangre:



Terminó sin la chaquetilla, igual que con el de Sobral en el desafío del año pasado, parece su sino en Las Ventas. Media tendida escupiéndose y el toro que se echa porque quien lo había matado era el picador. Lo levanta el puntillero y acaba De Pablo con su sufrimiento, el del toro, tras esta honda.




Insistimos en que los abundantes corifeos de esta vacada es posible que echen hoy las campanas al vuelo. No nos parece para tanto por el juego global de los toros. Por otro lado, tampoco nos impresionó la oreja de Gómez. Y si nos preguntan por ese quinto, nosotros no lo hubiéramos aplaudido en el arrastre por su mediocre prestación en el caballo. Solicitar el azulete entraría en el campo de lo delirante, siempre según nuestra maniática opinión.

Cabe la posibilidad de que nos volvamos a quedar más solos que la una pero ya estamos bastante acostumbrados.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa (y muchas gracias desde aquí al amigo Félix por su aportación).

lunes, 2 de junio de 2025

FERIA DE SAN ISIDRO, 2025 (20). EL PARRALEJO: EL HORROR...

En caso de haber estado en Madrid ayer jamás habríamos acudido a Las Ventas, aunque nos hubieran regalado una barrera del nueve y después una invitación a cenar en Horcher. Que no, que con ese ganado y con ese cartel, nunca, ni a punta de pistola. Soportamos  el festejo por televisión para que ustedes tuvieran la colección completa de crónicas de este culebrón pero quedan exonerados de seguir leyendo ya que la corrida fue horrorosa y van a perder el tiempo.



El encierro del rey del detergente, que en paz descanse, fue nefasto. Media de 573 para un juego tonto e insulso. Él buscaba el toriperrillo, 'que se coma la muleta por abajo, sin molestar y obedeciendo siempre al torero' (sic). Que a golpe de talonario Borja y Ricardo te pongan en bandeja buenos ingredientes y tú decidas confeccionar un guiso como éste, que no moleste, nos parece triste pero cada uno con su dinero hace lo que quiere.

El plato de ayer fue obediente y cómodo pero en malo: sin sal, sin pimienta, sin emoción, sin casta, sin ideas... un páramo.

Media de 573 kilos con este penoso juego: primero, escarbador y modorro; segundo, soso y discapacitado; tercero, sin vida; cuarto, sin nada; quinto, sin fondo y sexto, obediente.



PERERA. Su primero era negro mulato, listón, sin cuello, acarnerado y cornilevantado. Las fotos, del maestro Moore:



Puyazo caído sin apretar por orden rápida de Perera. A pesar de ello doblaba las manos. Escarba y le levantan.

El torete berreaba, seguía escarbando y deambulaba de aquí para allá. Perera hizo de enfermero en medio de la somnolencia general. Trasera perpendicular y desprendida, a capón y con telonazo. Ahí la tienen:



El cuarto era negro lombardo, bien encornado y venía picadito de nacimiento:



A pesar de ello el diestro permitió que Rivas lo zurrase en un primero con cara alta. En el segundo huye de la picadora ipso facto.

El torillo iba y venía tontamente. No entendemos por qué se apunta Perera a este ganado ni por qué le pega tanto en el caballo. Bueno, sí que lo entendemos. Trasteo de grandísima vulgaridad dentro de un aburrimiento insoportable. 

Puñalada infame por traserísima, caída y atravesada. Observen esa mano derecha que baja desde la andanada del ocho para clavar a capón:




ADRIÁN. Su primero era negro listón, bajo y protestado al que recibió con un farol genuflexo:



Barrenada trasera de Sandoval pequeño en el primero como ven y señal caída en el segundo. 



Blandeo de manos e indignante Blanco pasándose de listo. Los palos, muy traseros. Luego era muy obediente pero llevaba el depósito en reserva. Toreo típico de Adrián: hacia atrás, escondiendo la pierna, abriendo la puerta en los remates y haciendo muecas. ¿Por qué no se protesta su colocación igual que se recrimina a otros? 



El toro duró dos tandas y media. Si en lugar de destorear torea, le dura una. Media arriba con gran telonazo. La imagen no es tras la estocada sino durante la faena, con el diestro lamentándose mirando al tendido:



El quinto, negro bragado, meano, axiblanco, justo de trapío por televisión pero sin protestas, quizá porque se tapaba con los cuernos:



Majada pequeño le atravesó el caballo para echárselo encima y después le clavó caído y trasero, haciéndole dos agujeros diferentes y barrenando. Estos son los picadores jóvenes... Al segundo no quería ir con toda lógica. Al final le hizo un tercer agujero recargando, todo por orden de Adrián, no tengan ninguna duda.

Muy aplaudido Prieto a toro pasado. Inicio cambiado de rodillas. Dejándolo respirar vio que repetía pero para perpetrar este toreo visto por delante...



Y por detrás:



Protestas muy leves para lo que oyen otros haciendo lo mismo. Una pesadez. Trasera caída y en la Beneficencia si usted no quería caldo tendrá dos tazas.




RUFO. Su primero era negro mulato, listón y astinegro, degollado:



Se estrella contra el equipánzer blanco por dos veces sin ningún futuro. Sánchez, aseado sin más porque no cuadró exactamente en la cara como él sabe. Fíjense en dónde están sus pies y dónde las manos del toro:



Este torillo podría haber tenido un cierto interés con Morante.  Con Rufo, ninguno. Comparen, igual que Marco Pérez pero todo el mundo callado:




Estocada corta, pinchazo caído y media trasera, todo con el telonazo marca de la casa.

El último toro de esta nefasta corrida era uno negro mate, sin cuello y cornalón, feo:



Asistimos en el primer tercio a una visión de pesadilla. Era Espartaco, uno de los capitanes de la banda del castoreño, montado sobre el monstruo blanco. Añadan a eso una carioca asesina volcando todo su tonelaje encima del pobre toro:



En el segundo el desgraciado animal salió huyendo despavorido de aquel infierno. Cuando ves tanta sevicia te dan ganas de pedir el ingreso en la Protectora de Animales, qué asco.

El despropósito continuó con Fernando Sánchez dándola con queso al respetable. Lo pueden comprobar, no les engañamos. Él goza de indulgencia plenaria en Madrid y lo aplauden siempre. Así da gusto, oiga. ¡Es que la cabeza del toro está fuera de la imagen!



Después de haber ordenado esa carnicería en varas, Rufo se echó de rodillas y cuando se levantó, pegó pases. A nosotros nos aburrían pero el público chicuelino parecía entusiasmado. 

Ya ven que las zapatillas apuntaban al Guadarrama y los cites eran con la cadera. El toro se murió sin ver dónde estaba el muslo del torero. 



Los naturales fueron muy adecuadamente protestados mientras la solanera intentaba acallar la queja con aplausos (dicho sea con el gran respeto que merecen los selectos lectores de nuestro modesto blog que están ubicados en esa área).

Tiovivo final sin ningún valor, exactamente igual que el que criticábamos a Morante con la derecha el otro día. Media pasada y atravesada más una entera trasera con telón. Petición de oreja que por televisión no parecía mayoritaria. El comisario Rodríguez se mantuvo en su sitio, fue lo único bueno de la plúmbea tarde:




Finalizó esta tortura china tras dos horas y diez minutos. Fu-Manchú no hubiera ideado un tormento más inaguantable. Nos pasó lo mismo que a Kurtz en El corazón de las tinieblas o a su homónimo, el coronel de Apocalypse Now, ¿recuerdan lo que dicen ambos antes de morir? 'El horror... el horror...'

Nosotros tras semejante corrida nos moríamos pero de aburrimiento y decíamos: 'qué horror... qué horror...'

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.