Un lector morantista nos decía que defendemos demasiado a esos pegapases que no tienen más remedio que anunciarse con corridas duras (sic). Nosotros le respondíamos que llevaba razón porque si pudieran huirían de hierros como éste pero que mientras se enfrenten a toros y no a perritoros, los seguiremos defendiendo siempre, a pie o a caballo.
Sin embargo, les confesaremos que esperábamos bastante más de los escolares. Los de la parroquia torista nos dirán que hubo un par encastados en la muleta, que en general no fueron bobos y que mantuvieron el interés. Sí, de acuerdo, pero eso es como el valor del soldado: se le supone. En esta ganadería todo eso se da por supuesto antes de que se abra la puerta de chiqueros. No querrán ustedes que los juzguemos en relación con los parralejos, ¿eh? A Velázquez ¿lo vamos a comparar con Jackson Pollock o qué?
ESAÚ. Su primero había nacido en abril de 2021, tenía cuatro años casi recién cumplidos. Era un cárdeno oscuro, bragado, meano, corniabierto, gordo con 603 kilos. Rebañaba por el derecho de salida. Las fotos del ganado son del maestro Moore:
Barrenada trasera tapando la salida como ven. Hizo lo mismo en la segunda entrada. De ella se sale, cosa que repetirán todos sus hermanos:
Apuros de Crespo en la brega por ese cuerno derecho que era una guadaña. A pesar de ello Esaú sacó la faena hotelera, con lo que se vio obligado a tener alas en los pies. Cambió a la izquierda por donde el toro sí que tragaba pero lo hacía al trantrán y cortito de viaje.
Media pasada y ladeada, estirando el brazo y tapando la cara, más tres descabellos:
Al cuarto lo recibió a porta gayola.
Era un cárdeno claro, veleto y cornalón:
Picaba Benedicto Cedillo, el Von Manstein del regimiento de equipánzers. En el primero coceó recibiendo el pinchazo muy atrás como han apreciado en la foto anterior. En el segundo le levanta pero dando al túrmix. En el tercero sonó la flauta: vean que clavó bien y además no tapó la salida. Ahí estuvo bien, jefe.
En banderillas esperaba. Esaú le bajó enseguida la mano de manera juliesca y con colocación censurable, siempre fuera de cacho aunque oyendo aplausos:
Estuvo valiente con unas bernadinas a toro ya aplomado e incierto. Se perfila fuera de la cuna como ven, pega el telonazo y deja una honda pasada con el filo atravesado y por ello con poca muerte. Cuatro descabellos:
GÓMEZ DEL PILAR. Su primero era cárdeno ordinario, nevado, bragado, meano, axiblanco, caribello, rabicorto y largo, con hocico de rata:
Señal en el primero porque no pelea. Poca cosa en el segundo del que se suelta. Van anotando el muy mediocre juego en el caballo de los toros, ¿verdad? Tres veces dobló las manos y en la brega reculaba. Candelas no lo quiso ni ver.
Pensamos que no era un animal para torearlo en la raya sino en los medios pero quizás el aire molestaba. Tan cerrado empezó a defenderse, a tardear y a mirar. Cuando arreó, lo desarmó y luego se marchó:
Nunca sabremos si lejos de la madera hubiera respondido mejor. Acierta en la contraria pero pincha. A la segunda, una corta y a la tercera, esta rinconera.
El quinto pesaba 656 kilos, cárdeno claro, gordo, alto, veleto casi cornivuelto y muy aplaudido:
A caballo atravesado Sangüesa clavó trasero y caído en una carioca recargando con muy mala idea como se ve, mientras el diestro le decía: '¡aguanta ahí!'
En el segundo tardea, camina sosamente, cobra trasero y sale suelto. Lo pone un tercero de largo. Gracias, maestro, pero el toro estaba más que visto: escarba, se distrae y se va a los capotes. Insiste Gómez pero nosotros, que defendemos a muerte la suerte de varas, les reconoceremos que esto fue caer en el pegapuyacismo. Por fin acude pero se suelta al instante. Nada.
Muy bien Del Pozo, quien no quiere que lo confundan con toda esa pandilla de banderilleros escaqueantes que estamos sufriendo en esta feria. Ponemos los dos pares para vergüenza de tantos colegas suyos caraduras, que en esta feria han sido la gran mayoría:
¿Han visto que los pies están delante de las manos del toro? El de Escolar sacó casta en las primeras embestidas y ahí, en la raya, pesaba bastante. Tampoco lo sacó a los medios como pueden comprobar:
Se iba ciñendo y acortando mucho el viaje, creyéndose superior en ese terreno. Gómez no se fio nunca de enseñar el muslo y la cosa terminó en tablas siendo muy generosos.
Media en las agujas tapando la cara que basta. Oreja que... bueno, que tras otras cortadas frente a norits no discutiremos pero...
DE PABLO. Su primero era un poco playero, cárdeno, bragado, meano, degollado, alto y no muy agraciado en conjunto:
Primer puyazo queriendo quitarse el palo. En el segundo repitió la jugada mientras el piquero marraba y no se aclaraba con las riendas del equifante blanco.
Lidia desordenada orientando o desorientando al toro. En el primer pase se pegó una voltereta. Después el de Colmenar lo sacó a los medios con buen criterio pero el viento lo descubría y el toro lo veía.
No obstante, no era nada del otro mundo ya que topaba levantando la cara. Feas hechuras y feo su comportamiento. Entró a matar fatal: lejísimos, con el delantal y sin cruzar. A la segunda lo cazó con una caída. Vean que ya antes de arrancar coge la muleta torcida para usarla como delantal. Para eso no hace falta liarla. Muerte en los medios, lo único bueno que hizo este animal:
El sexto era un pavo cornalón, pasado de romana y que fue ovacionado al salir como ningún otro en esta feria:
Marra pero luego carioquea trasero bien a gusto. En el segundo, otra vez cobra sañudamente en el espinazo y se va suelto. Con este abyecto puyazo que ven abajo lo mató. Oigan, hasta nueva orden aquí el matador es el maestro y no el piquero. Señor Sanjuán, ¿le consta a usted alguna propuesta para sanción a este hombre?
Aunque fue desarmado, Navazo bregó muy bien. El toro parecía respirar con dificultad y abrió la boca al momento. Entre ese puyazo asesino y dos banderillas en el lomo, ustedes mismos. 'No esperábamos que se parase tan pronto el toro' decía Encabo. Si los televisivos hiciesen un mínimo hincapié en las carnicerías en varas que padecemos, entenderían algunas cosas que suceden después.
Se quedaba debajo porque el pobre no podía. Vean esa sangría manando por el costillar y la banderilla traserísima, con otra aún peor por el otro lado.
Al quedarse debajo lo vio y lo prendió violentamente pero sin aparente sangre:
Terminó sin la chaquetilla, igual que con el de Sobral en el desafío del año pasado, parece su sino en Las Ventas. Media tendida escupiéndose y el toro que se echa porque quien lo había matado era el picador. Lo levanta el puntillero y acaba De Pablo con su sufrimiento, el del toro, tras esta honda.
Insistimos en que los abundantes corifeos de esta vacada es posible que echen hoy las campanas al vuelo. No nos parece para tanto por el juego global de los toros. Por otro lado, tampoco nos impresionó la oreja de Gómez. Y si nos preguntan por ese quinto, nosotros no lo hubiéramos aplaudido en el arrastre por su mediocre prestación en el caballo. Solicitar el azulete entraría en el campo de lo delirante, siempre según nuestra maniática opinión.
Cabe la posibilidad de que nos volvamos a quedar más solos que la una pero ya estamos bastante acostumbrados.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa (y muchas gracias desde aquí al amigo Félix por su aportación).