lunes, 7 de diciembre de 2020

MANOLETE NO SABÍA NADAR

Aprendió en 1946 precisamente justo el día que inmortaliza esta foto de su amigo José María Lara (como todas las que verán excepto la de Arruza):



Estamos en la finca de Fuentelencina, en Guadalajara, propiedad del perfumista madrileño Juan Padilla, cuyo hijo era novio de Pilar, la hermana de Lupe Sino, aquélla que borraron los censores en la foto que les enseñábamos aquí. Amigo de los dos era el fotógrafo Lara, que pasaba muchas horas junto a Manolete tanto dentro como fuera de los ruedos.

Sobre la natación, decir que Lara y Padilla decidieron cavar una zanja para rellenarla de agua y que el torero pudiera emular a Mark Spitz. La hicieron de poco más de metro y medio de profundidad para quitar el miedo a Manolo, quien medía 1,79, bastante más que la media española en la posguerra. Ahí lo tienen, feliz y contento tras haber braceado como un perrillo aunque manteniéndose a flote en todo momento:




El califa nadaba por primera vez un año antes de morir. En la foto anterior se aprecia perfectamente el chirlo que le dejó en la mejilla uno de Saltillo en San Sebastián. Fue el 16 de agosto de 1942 en presencia de Pepe Luis y de Morenito de Talavera. 

El libro a que nos referimos del citado Lara es éste que les recomendamos:


MANOLETE "YO ME MANDO" (MULETAZOS): Amazon.es: LARA, JOSÉ MARÍA, PRADEL  RICO, ANTONIO J., WELLES, ORSON, PRADEL RICO, ANTONIO J.: Libros


Pertenece a la editorial Bellaterra, catalanes editores de libros de toros que ya les hemos recomendado en alguna ocasión (recuerden aquí). Vean al autor con el monstruo en Estoril:



Lara nos habla de los inicios del maestro en la parte seria del espectáculo cómico de Los Califas. Una vez resulta seriamente magullado y el doctor Ortiz, que lo atiende y que conoce a su familia, le dice:

'Harías bien en dejar esto del toro e irte con tu cuñado a poner ladrillos'

Lara habla mucho de Pepe Luis recordando la célebre frase de Manolete:

'Si El Rubio diera el paso adelante, los demás no tendríamos nada que hacer'

En el ruedo, el cordobés mojó la oreja al sevillano en la mayoría de ocasiones en que coincidieron. En cambio, cuando jugaban al frontón ganaba siempre el de San Bernardo:



Nos enteramos de algunas interioridades del maestro, por ejemplo de su pasión por las berenjenas fritas. Lo de Belmonte eran los calamares fritos. O de cuando subían con Arruza a sus respectivas habitaciones con sendas señoritas y al cabo de un rato uno de los dos llamaba a la puerta del otro para hacer cambio de pareja. Mírenlos, se ríen porque saben que es verdad:



Otra cosa que ignorábamos es que coincidió en su servicio militar en Artillería con El Pipo. Estaban en la misma compañía y llamaba la atención de todos que El Pipo había montado dentro del cuartel un pequeño negocio de intendencia vendiendo de todo: bocadillos, bebidas, tabaco... Mientras Manolo estuvo de soldado gozó de abundantes permisos para torear festivales y en alguno de ellos hizo el paseíllo con un tal José Flores Camará.

Lara le hizo esta foto en San Sebastián cuando está comiendo lo que solía en día de corrida: dos huevos pasados por agua, fruta y café con leche:


Lleva el brazo vendado por la lesión que se había producido un mes antes en el accidente de coche que sufrió en Buitrago. A partir de entonces se puso de moda la martingala del estoque simulado. No obstante, ya saben que el primero que lo quiso probar fue Belmonte, recuerden aquí.




Dice Lara que Manuel tuvo intención de retirarse ya en 1946 cuando repetía que 'el público cada vez me exige más, cada vez me exige más...' Recuerden que el año siguiente no estará en san Isidro pero sí en la Beneficencia, donde resultará cogido y dirá aquello de que

'la fiesta de toros es de por sí apasionada pero es que quizá es demasiada pasión conmigo aquélla que sólo se calma cuando voy camino de la enfermería...'

Lara da por seguro que 1947 iba a ser su último año pero estaban de por medio los tejemanejes de Camará y Balañá para que la gallina siguiera poniendo huevos de oro. No desvelamos nada para que lean el libro.

Ni Camará ni Álvaro Domecq salen bien parados en el texto, ya verán. De este último, nombrado albacea testamentario del finado, comenta Lara que 

'el patrimonio de Manolete se valoró por lo bajo. Teóricamente, el capital que dejó el torero en el momento de su fallecimiento no llegó a alcanzar los nueve millones de pesetas. Sin embargo, yo sé que Manolete tenía dinero en México...'

Sobre lo que sucedió con esa fortuna misteriosa que le habían pagado en México ya conocen lo que decía Navalón:

Le pagaron en dólares y como entonces le peseta valía tan poco, al cambiarlo en dinero español, equivalía al millón, que era lo que valía entonces cualquier finca buena de quinientas hectáreas en Sevilla o Salamanca. Lo que pasa es que ese dinero ni se hizo nunca pesetas, ni jamás llegó a España a manos de sus legítimos herederos cuando murió Manolete. El dinero, como todos saben, se quedó en una cuenta conjunta a nombre de Manolete y otros dos que, al morir Manolete, se repartieron aquel fortunón del torero’

Leerán en el libro un capítulo dedicado a Lupe Sino, quien vio por primera vez a Manolete en una corrida en Madrid a la que asistió por invitación de Pastora Imperio. Su primera impresión la recordaba ella misma tiempo después:

'¡Qué desgarbado! Parecía un palo seco...'

Aquí ven a ambos con el autor del libro:



La novia de Manolete nombró a Lara su representante legal tras la muerte del maestro, por eso éste sabe muchas cosas de los intríngulis sucedidos por aquel entonces. Asegura que la boda entre ambos iba a tener lugar dos meses después de la cogida de Linares.

En esta foto se ve al autor con Guillermo, mozo de espadas del maestro, en el cementerio:


Guillermo se quedaba muchas veces en Linares para hacer de chófer de doña Angustias. Por eso era El Chimo quien acompañaba al maestro en tantas corridas. Después de la tragedia, el bueno de Guillermo estuvo durante quince años llevando flores a la tumba de Manolo ¡todos los días!


Y nos despedimos con el recordatorio funerario del entierro de Manolete que nos ha hecho llegar un buen amigo del blog:


Por cierto, ese cuñado de nombre Rafael Torres, era el marido de Angelita. Será quien administrará toda la herencia del maestro en España. Va bien servido en el libro, ya lo verán.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

lunes, 30 de noviembre de 2020

DON JAIME DE PABLO-ROMERO: UNO DE LOS NUESTROS

El marqués consorte de Tablantes, don Jaime de Pablo-Romero y de la Cámara, hubiera formado sin duda entre las filas de nuestros selectos lectores. Creemos que llegó a conocer este modesto blog gracias a una mediación que hicimos con su hijo para que asistiera a las jornadas de Villaseca de la Sagra tituladas 'Ganaderías de la edad de oro'. Lamentablemente estaba ya muy débil y no pudo acudir.



Sostenemos que sería uno de los nuestros porque leías o escuchabas lo que decía y su visión de los toros era la misma que defendemos en nuestro cuaderno. Resultaba curioso ver cómo los que lo entrevistaban le daban la razón para después olvidarlo y seguir defendiendo sus lentejas dentro del taurineo corrupto.

Don Jaime murió el pasado uno de septiembre a los 80 años. Ciento quince seguidos de los Pablo-Romero ganaderos terminaron con él. Recuerden esta entrada donde hablábamos de su padre, don José Luis. 

Como homenaje al recientemente finado recordaremos algunos de sus pensamientos y los ilustraremos como a él le hubiera gustado, simplemente con fotos de sus toros. Nos las ha proporcionado el maestro Moore, con su proverbial y británica gentileza.



'En agosto de 1979 el empresario José Barceló me dijo "vaya responsabilidad te has echado encima con la muerte de tu hermano Felipe porque esos toros que tienes no son tuyos sino que son de toda la afición"'



Era el noveno de diez hermanos y se hace cargo de la vacada en 1979. Ninguno de los hermanos quería saber nada tras la muerte de Felipe en julio de aquel año. Además, eran los años en que sus toros no tenían fuerza y rodaban por el suelo de manera lastimosa. Él no sabía gran cosa de cómo llevar una ganadería:

'Con mi padre no hable nunca de ello y cuando la ganadería la llevaba mi hermano, yo estaba estudiando en Madrid y luego me fui a trabajar a Barcelona, o sea que me mantuve bastante al margen'



Cambiará todo para él en 1986 cuando los hermanos deciden vender a Abengoa la sociedad Pablo-Romero S.A. que habían creado en 1959. Hace un esfuerzo y la compra. Eran entonces 1000 hectáreas y 600 reses. La clave de esa decisión fue que faltaban dos años para 1888 cuando la ganadería iba a cumplir cien en manos de la misma familia. Recordemos que al principio su antigüedad se hacía coincidir con la de Rafael Laffite (1875) pero luego se impuso la de 1888. También lo contábamos aquí.

'Yo sólo me planteaba aguantar esos dos años para cumplir el siglo y después dejarlo... pero me envenené'

Enseguida tendrá la gran alegría de Zorongo, el 15 mayo 1986 en Madrid. Dice que su mujer y él lloraban en el tendido mientras arrastraban al toro. Aquí lo pueden ver en un excelente quiebro de Morenito de Maracay. Le cortó la oreja y hubo gran ovación para el animal en el arrastre (ojo porque por internet circula que ese toro lo mató Galloso cortando la oreja cuando lo hizo a uno de Peñajara que completaba aquella corrida). Fíjense en que con esa cara seguro que no pasaba el fielato actual de Las Ventas:



Tuvo momentos amargos como con este problema de afeitado en 1988. Reclamó ante los tribunales que se habían precintado las astas sin que ni él ni Manolo Muñoz estuvieran presentes:


O cuando, meses antes de venderlo todo definitivamente, salió una pésima corrida en la feria de julio de Valencia. La mataron Víctor Manuel Blázquez, Ángel de la Rosa y Paco Cervantes:



La última alegría puede que fuera la que le dio este Gargantillo en Pamplona en 1993. Lo mató el citado José Nelo. Recordemos que, salvo error, es la cuarta divisa que más veces se ha anunciado en san Fermín por detrás de Miura, Cebada Gago y Marqués de Domecq (sobre esto, véase abajo el tercer comentario).



'Mi error fue ser excesivamente duro en unos tiempos en que quizá no debería haberlo sido pero yo quería comportarme igual que mi padre, mi abuelo y mi hermano, cuando el que mandaba era el ganadero'

De sobra saben ustedes que hoy el ganadero no pinta nada. Es más, estamos ante la parte más débil del entramado taurino. Alguno pensará que la más débil es el aficionado, ninguneado y esquilmado por los caraduras del mundillo. Hombre, no hay duda de que eso es así pero el aficionado puede dejar de gastarse el dinero y ya no lo pierde como sí sucede con el ganadero.



Contaba don Jaime esta historia de Ordóñez. En su reaparición tras una de sus retiradas se anuncia en San Isidro con toros suyos. Se decide a ir a la finca con intención de que don José Luis se los enseñe y éste se niega diciéndole:  'cumpla usted con su obligación que yo cumpliré con la mía'. ¿Cómo eran los toros que esperaban en el cercado de Madrid y que don José Luis no le quiso enseñar?. Aquí los tienen:


Busconero, 544 kilos

Risueño, 540 kilos

Radicano, 532 kilos

Comilón, 551 kilos

Asombroso, 610 kilos

Tabacoso, 533 kilos


¿Qué les parecen? Nada que ver con las caras que vemos hogaño:



Luego Ordóñez cortó dos orejas a ese Comilón, el cuarto. Era el 30 de mayo de 1965. Salieron con muy poquita fuerza. El mayoral entonces, Antonio Muñoz, lo justificaba así:


En los veinte años que van de 1945 a 1965 entre Ordóñez, Luis Miguel y Rafael Ortega se anunciaron en un total de sesenta y cinco corridas de Pablo Romero. El balance fue de 71 orejas y 4 rabos.

Esa dureza en el comportamiento taurino de don Jaime la recuerda con esta historia personal:

'Antonio Matilla vino un día a la finca de parte de Balañá y se metió sin permiso con el coche por los cercados. Automáticamente lo eché. Pues resulta que no lidié en Barcelona durante los siguientes tres años. Un día me llama Balañá y me pregunta que por qué no tengo toros para él desde hace tanto tiempo. Yo le dije que preguntase a Matilla. Al año siguiente se arregló la situación y volví a lidiar'

¿Se dan ustedes cuenta de que el mundo de los toros es donde más golfos hay por metro cuadrado? Un hombre honrado tiene muchas dificultades para moverse en ese lodazal. Don Jaime tenía las cosas claras:

'Cuando yo daba mi palabra no era mía sino de toda mi familia que venía de atrás. Nuestra forma de ser siempre ha estado presidida por la reciedumbre, la nobleza, la prestancia, la personalidad y el orgullo. Los toros se terminan pareciendo a sus criadores y los nuestros tienen que tener estos rasgos'



Al tomar las riendas de la ganadería siguió la indicación histórica de su padre cuando decía que 'un toro nuestro puede salir manso o bravo pero siempre tiene que ir bien presentado porque la presentación es algo que está en nuestras manos y no puede fallar'Por eso afirmaba:

'Mis tres preocupaciones cuando cogí la ganadería siempre fueron las hechuras, las caídas y la bravura. Yo miraba los libros de hacía veinte o treinta años y los pesos raramente excedían los 520 ó 530 kilos. Últimamente habían subido hasta los 580 e incluso a veces superaban los 600. Esto es una barbaridad, estaban fuera de tipo, pero el problema era que los públicos se habían acostumbrados a ver pablorromeros con esos kilos.

Sobre esto, recordemos que las dos últimas corridas lidiadas en Madrid dieron una media casi calcada de 564 y 565 kilos. La de Ordóñez que han visto, de hace cincuenta años, dio 551. Por contra, el Chivito de Esplá de 1987 en Pamplona pesó 651 kilos (recuerden aquí cómo se echaba el caballo a los lomos aunque luego salía suelto con descaro).



Preguntaban a don Jaime sobre el toro ideal de su divisa:

'Mi pablorromero ideal debe ser orgulloso de salida, duro en el primer tercio, pronto en banderillas y con nobleza en la muleta. Debe tener pocos pases y mucha transmisión. Lo que pasa es que hoy tenemos engañado a todo el mundo con ese toro moderno que es mansibravo, como me decía Barquerito'

Sobre el socorrido tema del posible cruce de sangre en Pablo-Romero, ustedes se acordarán de esta entrada donde Algora insistía en que de eso, nada de nada. Don Jaime iba siempre en la misma línea:

'En los libros no hay constancia de ningún cruce. Lo único que sale es una venta de dos sementales a Felipe Bartolomé y otra de un lote de dos toros y ocho vacas vendido a Atenco en México en 1904'


Desde 1986 en que compró todo a la Sociedad de sus hermanos hasta 1997 aguantó como pudo pero llegó un momento en que las deudas se lo comían. No se esconde:

'Yo debía en 1997 a los bancos 275 millones de pesetas. Es entonces cuando tras 18 años al mando la vendí. Fue más duro para mí comprar la ganadería y la finca en 1986 que venderla en 1997. Tuve una pequeña bronca entonces con mi mujer sobre a quién venderla y cómo venderla pero eso fue todo'

Esa deuda sería hoy equivalente a más de tres millones y medio de euros. Recuerden que seguramente en cónclave con la marquesa decidieron no vender la ganadería ni a Enrique Ponce ni a Juan Pedro Domecq. 

Nunca volvió a la finca, '¿para qué?, eso no conduce a nada'. En cambio, continuó acudiendo a festejos aunque cada vez más desmoralizado:
 
'Sigo yendo a los toros, sí...voy a los toros y me aburro. El primer tercio ha desaparecido y el toreo que veo es de una vulgaridad horrorosa. Luego, cuando ves a todo el mundo pendiente del móvil, te das cuenta de que lo que pasa en el ruedo no interesa'



Sus lamentaciones sobre el primer tercio eran exactamente las mismas que ustedes leen en este su cuaderno. No es necesario insistir en ellas pero sí en esto que añadía:

'Es que para entender el tercio de varas hay que saber mucho de toros y ya hace bastante tiempo que falta una labor básica de educar al público'

También coincidía con nosotros en la crítica al vocabulario de los taurinos:

'El maravilloso vocabulario taurino que antiguamente utilizaban hasta los políticos en el Parlamento se está perdiendo y lo están sustituyendo por palabras que me parecen horripilantes'

¿Lo están sustituyendo o lo están prostituyendo? Recuerden lo hablado aquí.


En fin, han podido comprobar en esta tertulia con don Jaime que definitivamente era uno de los nuestros. Se hizo cargo de la que probablemente es la ganadería de lidia más difícil de llevar si la intención es mantener puro el encaste. Su desmesurada afición era equivalente a su honradez. Pero su bolsillo no pudo estar a la altura de esa inmensa afición.



Descanse en paz.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.










lunes, 23 de noviembre de 2020

BIENVENIDA (3): ANTONIO MATÓ UNA CORRIDA AFEITADA TRES VECES

Cuando vio su toro asomar por chiqueros, a Antonio Bienvenida le dio apuro salir al tercio. Se moría de vergüenza al verse no matador de toros sino matador de 'aquello'. Y estaba en Las Ventas, no en una plaza de pueblo. Habían afeitado tanto al toro que más que plátanos tenía rábanos. 




El pecado de Camará era algo instituído tácitamente. Así es como se denominaba la práctica del afeitado en la época en que era el apoderado de Manolete y eso a pesar de que Camará no había sido ni el primero ni el único en desmochar. 

Tras la denuncia de Bienvenida a finales de 1952, algunos fuleros defenderán la manipulación de las astas como una 'humanización' de la fiesta. Preguntaron a Belmonte al respecto y dijo esto:

'La fiesta se ha humanizado primero con el peto, luego con la falta de casta y ahora con el afeitado. Pero parece que el público tácitamente lo acepta a cambio del toreo bonito que se prodiga. En mi época no se afeitaban, al contrario, se sacaba punta al mogón. No se afeitaban ni para los festivales. Pero en fin, aunque se haya quitado peligro se compensa por lo cerca que se torea hoy... aunque hay quien dice que cuanto más cerca, menos peligro hay...'




Lalanda salió con la pata de banco de poco menos que justificar el afeitado. Bienvenida le respondió por alusiones en una agria polémica que les ahorramos pero de la cual dejamos el titular. Recordemos que Lalanda era entonces apoderado y no torero. En nuestro blog les contamos cómo en su día fue multado sin contemplaciones por darle al serrucho antes de torear en Valencia, recuerden aquí. Ésta fue la respuesta de Mejías:




Para que vean cómo estaba el patio, es memorable la anécdota de aquellos toros salmantinos que vio Camará antes de la corrida. Dijo que no podían salir con esos pitones y que había que arreglarlos. Le preguntaron si había que cortarles aún más de lo que ya habían cortado y repondió que no, que el problema era que se habían pasado. Al cabo de un rato volvió a que les sacasen punta.

Convendrán ustedes con nosotros en que está claro que si el ganadero con su mayoral se niegan a afeitar, no hay quien toque los pitones de los toros. Domingo Ortega, torero y ganadero, decía esto:

'Es que la postura del ganadero es muy comprometida porque está pendiente de los intereses del torero y del público. Está entre la espada y la pared. Si no corta los pitones, no vende los toros. Si los corta, la autoridad le multa aunque la cosa se haya hecho sin su conocimiento. No veo una solución fácil'

La autoridad lo tuvo claro tras la denuncia de Bienvenida. Multa de 10.000 pesetas al ganadero por cada toro arreglado. En caso de reincidencia donde se demostrara su consentimiento, inhabilitación durante un año sin perjuicio de más multa. Si el afeitado era a espaldas del ganadero, multa de 10.000 al torero y a la empresa. Además, inhabilitación al diestro durante seis meses y a la empresa durante un mes para organizar otros festejos.

En aquellos años no había mueco y se torturaba a los toros ensogándolos antes del desmoche. A veces se les cortaba dos veces, como aquellos toros de Urquijo qué mató Arruza en Barcelona en 1952. Toreaba dos corridas y en la primera uno de los murubes hirió a Jumillano. Aquí lo ven antes de la cogida:




Decidieron, por tanto, pegar una segunda rasurada a la otra corrida para la que estaba anunciado el mexicano junto a Parrita y César Girón, que tomaba la alternativa. Arruza se adorna ante uno de los murubes de aquel día:




A una de Bienvenida en Madrid la afeitaron tres veces. Lo contaba él mismo:

'Es cuando más vergüenza he pasado como matador. Fue este año en Madrid (1952). Afeitaron los seis toros tres veces y a mí me tocó encima el más rasurado. No los arreglaron en la plaza sino durante el viaje. Pararon tres veces y en cada parada los tocaban'

¿De quién serían? Salvo que alguien nos rectifique, el maestro mató en Madrid ese año los siguientes toros: dos de Arranz, tres de Miura (por cogida de Rafael Llorente, en presencia de Franco y derribaron cinco veces), uno de Graciliano, otro de Alicio Tabernero, dos de Ignacio Vázquez de Pablo, dos de Albaserrada a nombre de Escudero Calvo y dos que seguro que estaban en puntas del Conde de la Corte. Siete orejas se cortaron a los condesos aquella tarde del 12 de octubre de 1952 y se dio la vuelta al ruedo a dos, Granillero y Gracioso.



 

Hemos investigado para ver si sacábamos algo en claro. El de Graciliano parece haber salido indemne de la barbería:




El de Arranz tampoco parece que tuviera hora en la peluquería:




De las otras pueden ver ustedes a continuación un sobrero de Mayalde que se lidió en la de Vázquez. No lo mató Antonio porque salió en sexto lugar pero viendo la carita ya pueden suponer cómo estarían los titulares:




Éste fue uno de los miuras:




Y éste de abajo es un sobrero de Albaserrada que salió el día anterior a la corrida que mataron Antonio, Pepe y el recientemente fallecido Pablo Lozano. Debió de viajar en el mismo camión. Por cierto, a ver si adivinan quién es el diestro que se dispone a hacer un quiebro al de Escudero Calvo:




Es Antonio Ordóñez. ¿Cuál de ésas corridas hizo un viaje tan largo que propició tres paradas para darle a la escofina? Aunque, bien mirado, se puede ir de Salou a Tarragona y parar tres veces.

Ese año de 1952 será cuando Bienvenida levante la liebre del fraude en Radio Madrid con Curro Meloja, el que se inventó lo de los guirlaches (aquí lo comentábamos hablando de Galache). Recordamos sucintamente los hechos según los relata Filiberto Mira en su biografía del maestro:

- Antonio Bienvenida triunfa en Madrid el citado 12 de octubre de 1952 con toros limpios del Conde de la Corte. La foto es de aquella tarde:




- Se celebra días después un banquete en homenaje a los tres toreros de ese día con Manolo Carmona y Silveti.

- Bienvenida denuncia la corrupción junto al ganadero Antonio Pérez, de los pocos que entona el mea culpa.




- La autoridad se hace eco y adopta resoluciones contra el fraude mientras un grupo de toreros boicoteará a Bienvenida.


Óleo de Romero Ressendi. Lo tenía en el salón de su
 casa como comprobarán en la última foto

 

El maestro dirá después: 'no logré del todo ganar aquella batalla pero tampoco me atormentó el perderla; lo que siempre lamentaré es que quizás se perdió el prestigio de nuestra profesión y del toreo'

El primer festejo tras la polvareda invernal de la denuncia es una novillada de Morales hermanos, de Plasencia. Las autoridades están ya manos a la obra con los cuernos tras la muerte del sexto, ahí los tienen:




Pero se aprecia que son puñales, al menos los de la foto. Joaquín Vidal tenía entonces dieciséis años y lo recuerda así:




La orden gubernativa había sido clara. Exigía el precintado y examen de las astas afirmando que:

'Sin riesgo no se concibe este espectáculo y la sensación de peligro ennoblece la fiesta y es pieza clave de su prestigio y autenticidad'

Vidal olvida que alguno de los novillos de Morales fue detectado como arreglado y hubo multa para la ganadería. Y una semana después, el 15 de marzo de 1953 saltan al ruedo madrileño novillos de Pablo Romero con esta carita que ven:




La multa fue de 30.000 pesetas, 10.000 por cada uno de los tres novillos que se certificaron como afeitados (unos 3.000 euros por cada res en un cambio aproximado). 

En aquella primavera siguiente a la denuncia, se presenta Antonio en Madrid. Es el 3 de mayo de 1953, los toros son de Herederos de Montalvo y la ovación que le depara el público es de gala. 

El diablo, que todo lo embrolla, hará que a Antonio le salga un toro afeitado. Era un toro sobrante del año anterior que entró en el lote de Montalvo. Nos preguntábamos en una entrada anterior si es de lógica que salga sólo un toro afeitado de seis. Pues eso sucedió en aquella corrida. Clarito estuvo presente y cuenta en sus memorias que había visto el toro en el campo y recordaba su número por su encornadura playera. Cuando lo vio en la plaza se le cayó el alma a los pies viendo los pitones. Habló con un miembro de la Dirección General de Seguridad y le confirmó que habían propuesto la multa pertinente. És éste que hizo cuarto:




El propio Clarito siempre se caracterizó por pensar mal y acertar. Comenta que la denuncia de Bienvenida no fue por casualidad y apunta tres razones.

La primera, que los ganaderos con cartel querían restablecer el juego limpio ya que, como todo se afeitaba, muchas ganaderías vulgares y baratas eran preferidas a las caras y selectas. La segunda es que los toreros mejores se dieron cuenta de que el afeitado beneficiaba a cualquier recién llegado por lo que tenía de confianza psicológica. Por último, no se descarte el aparente declive que apuntaba Antonio en cuanto a contrataciones. Precisamente se puso en candelero con su denuncia. Los años 1950, 51 y 52 había toreado 10, 26 y 20 corridas respectivamente. Los tres siguientes subió a 31, 40 y 35. Observen que pasó de 56 a más del doble, 106.

Aquí ven al maestro banderilleando en Colmenar uno del Marqués de Albaida. Eso fue antes de la corrida del Conde del 12 de octubre en Madrid. Venía de torear patasblancas en Tafalla. Luego iría a matar toros de Algarra en Tarragona, donde dio la alternativa a Morenito de Caracas:




En la entrada sobre el toro de Miura afeitado en Madrid decíamos que en caso de manipulación, podrían tener el detalle de anunciar en los carteles que los toros habían pasado por el barbero y así el que quiera que compre la entrada. Pues cuidado porque sucedería seguramente lo mismo que pasó en Santander cuando el gobernador anunció que los toros estaban afeitados y se devolvería el importe de las entradas. Ni una fue devuelta porque toreaba Arruza. Cortó cuatro orejas, dos rabos y una pata y el público orejil quedó encantado de la vida.

No nos despedimos sin relatarles una última anécdota relacionada con el afeitado. Aconteció en una plaza hispanoamericana donde el protagonista fue un maestro que está vivo y cuyo nombre figura en las etiquetas de la derecha. Vio que la corrida estaba en puntas y habló con el ganadero para que tocase los pitones a lo que éste se negó en redondo. El toro más ofensivo salió buenísimo y a mitad de faena comenzaron los del PACMA americano con sus gritos de indulto. Tal como empezó a oír la algarabía, el maestro se fue a la barrera por el estoque de verdad, volvió a la cara del toro, se perfiló rápidamente y le pegó un mandoble que lo partió por la mitad. El público indultador se quedó de piedra y el propietario del toro se mordía los puños.

El ganadero fue a hablar con el maestro al finalizar el festejo y el diálogo fue el siguiente:

- Oiga, ha sido usted muy poco comprensivo con el público. Estaban pidiendo el indulto y debería haber esperado a ver qué decidía el presidente.

- Usted también fue muy poco comprensivo conmigo. Si lo hubiera sido, ahora tendría un semental de 30.000 dólares.




Esta divagación sobre el afeitado la culminaremos con una cita de las memorias del citado Jalón:

"se trata de desmochar los toretes de divisa suave favoritos de las primeras figuras (que no siempre son figuras de primera) y se deja intactos los toros serios destinados a toreros modestos o novilleros incipientes. Cuando el afeitado en honor del heroico cordobés llegue a su apogeo, veremos una Dirección General de Seguridad aburrida de decretar vigilancia y sanciones y una Dirección de Sanidad a la que llegaban astas de toros como si fuese el azote de una epidemia"

Por lo menos hace 50 años había vigilancia, análisis y sanciones. Hoy no queda nada de todo eso y los taurinos han llevado el ascua a su sardina. Nos han convencido de que el afeitado oficialmente no existe, de que el toro actual es el más bravo de la historia y de que se torea mejor que nunca. La Arcadia feliz...

Pueden ponerse ustedes una venda en los ojos y creer todas estas milongas. Nosotros, en cambio, nos despediremos ahora sí de verdad con lo que ya intuyó Clarito en 1928:

"El peto y la puya de tres filos han dado media estocada a las corridas. Las manipulaciones fraudulentas y la selección de casta a la inversa le darán la puntilla dentro de unos años. No habrá ni varas, ni quites, ni verdaderas estocadas. Ni siquiera quedará el recuerdo de lo que es el tuétano de la fiesta de toros: la emoción"

Un vidente. ¡Y lo dijo hace cien años!

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.