domingo, 22 de agosto de 2021

COPA CHENEL, 2021 (1): VALDELLÁN - MONTE LA ERMITA

 11 PINCHAZOS Y 7 AVISOS

Quizá la vinculación entre la estocada y las orejas sea la única cosa seria que queda en la tauromaquia actual. No nos referimos a la ejecución de la estocada porque eso da igual a todo el mundo. Queremos decir que si un matador pincha, pierde los posibles trofeos. Eso se lleva bastante a rajatabla en casi todas las plazas, incluso las de pueblo.

Antiguamente Gallito o Belmonte cortaban orejas tras dos pinchazos y nadie se escandalizaba. Y en Las Ventas se cortó más de una tras pinchar en los años ochenta y noventa. Hoy sería noticia, por eso decimos que es un rastro de seriedad que queda en este festejo posmoderno que nos venden ahora.



En Miraflores ya ven el titular. Y de poco no sonó el tercer aviso para Serrano en su primero o para Angulo en el tercero. Gómez del Pilar también oyó dos en el quinto pero siempre tuvo la situación controlada. Se pasaron de faena y se liaron a pinchar, ¿qué se puede esperar? La solución a lo primero está en sus manos. Lo segundo, si se ejecuta bien la suerte, es otro cantar.

Tres de Valdellán en primer lugar, escarbadores, duros de piel para los picadores. Fueron un poco reservones con más o menos nobleza los dos primeros y con el otro más falso que mula de alquiler. Casi mata a Gómez del Pilar. Consideramos al propietario de esta ganadería una persona seria y no creemos que se dé coba tras el comportamiento de sus toros. Al menos, no debería. 



Y tres de Monte La Ermita en la segunda mitad. Un toro hondo y serio, otro más normalito y un tercero que salió con los pitones tan sospechosos como rápidamente escobillados. No fueron claros del todo los dos primeros pero se dejaron hacer. El último fue un amigo.

En total, seis varas, una por barba, pobre balance para el inicio de esta copa Chenel marcada por los hierros más que por los diestros.


SERRANO. Fue lamentable cómo sus ganas y voluntad con los avíos los echó por tierra matando mal pero no por mala suerte sino por no hacer las cosas bien. Igual de mal que cuando dejó su primero bajo el peto desentendiéndose de todo. Recibió a sus dos adversarios a porta gayola. 


FOTO: Willy Nevado

El primero era un toro del montón, para sentirse a gusto con su carita tan agradable como anovillada. Ante esa tesitura, Serrano no tuvo más remedio que sentirse a gusto por no defraudar al toro. Dio un sainete para cuadrar, oyó dos avisos y lo mató de pinchazo y media desprendida y atravesada más tres descabellos rozando la campana.



Su segundo era el toro de más presencia de la corrida, un negro salpicado de Monte La Ermita, ensillado y hondo como él solo. 



Derribó en la única vara que cobró y luego se dolió a gusto en banderillas. Prestel le puso el mejor par de la tarde en nuestra opinión:



Cambiado de rodillas en el platillo y a torear. Aprovechó Serrano su encastadita aunque un tanto distraída embestida. Se alargó demasiado y sufrió un desarme poco airoso. Tres pinchazos que escupe, estocada corta y caída más un descabello. Como decíamos, la fe que puso con la muleta la perdió cuando tuvo que entrar a matar porque lo hizo como quien va a pagar una multa de hacienda.



GÓMEZ DEL PILAR. Ya hemos comentado que su primero, de Valdellán, se llamaba de nombre Hechicero y de apellido Iscariote. Era de esos toros que entretienen mucho al tendido pero horrorizan al ganadero.



Serio y de cuello largo pero ese cuello no lo tenía para embestir pastueño sino para tirar gañafones a los mosquitos. En el caballo el picador marró y cuando lo tenía debajo a placer, porque tampoco empujaba tanto, ¡va y le clava palmo y medio trasero! De vergüenza.

En la muleta iba distraído, como escondiendo sus malas ideas pero no engañaba a nadie. Gómez del Pilar se dispuso a tragarle aun sabiendo que podría mandarlo a pasear por la atmósfera en cualquier momento, como así fue:



El animal lo encunó y le pegó una voltereta en el aire. Luego hizo por él en el suelo:


FOTO: Willy Nevado

Y no le alcanzó en el cuello porque la Virgen de la Asunción lo evitó, no hay otra explicación:



Pinchazo con el toro totalmente entero y estocada hasta la tela que basta. Resopló al terminar sin ser consciente de que estuvo a punto de viajar al otro barrio. Vale más que no vea las imágenes en casa.

El quinto era negro, alto y bien encornado, de Monte La Ermita. Se fue al reserva y cobró suave pero el madrileño pidió el cambio. 

Muy laborioso segundo tercio porque el toro recortaba a conciencia. Menos mal que pareaban González y Cebadera porque si no, aún estaríamos poniendo palitroques a estas horas.

El toro no era claro pero tampoco era un comanche. En televisión lo resumieron diciendo que 'tiene poca clase'. Esa es una palabra que jamás utilizamos. Gómez estuvo valiente hasta llegar a la temeridad de hacer una arrucina demencial que no venía a cuento y que casi le cuesta cara. Las arrucinas son para el borreguito de Norit, ¿verdad Roca?



Se alargó demasiado ¿no se dan cuenta o qué? Consecuentemente, el toro se puso tonto para cuadrar y escuchó dos avisos. Pinchazo caído, hondo que escupe y casi entera arriba.


TOMÁS ANGULO. El tercero de Valdellán salió rematador, escarbador y probón. Carioca doble en el caballo y buena humillación posterior del tal Grajero aunque con una embestida cortita y sosita.

Angulo estuvo correcto, no hay queja. Además no se retuerce y no tapa la cara al matar, cosas ambas que nos vemos obligados a remarcar cuando deberían ser lo normal.



Cuando el toro ya no pasaba, insistió tanto pegando el zapatillazo que se descubrió y el animal lo levantó del suelo sin consecuencias. Este es el instante en que el toro lo ve:


 

¿Sería la sangre santacolomeña? Porque la ternerica al uso no te pega ese susto ni de broma. Fíjense en dónde está el pitón derecho:


FOTO: Willy Nevado

Pinchazo hondo sin tapar la cara y llevando la contraria a Palomar que insistía en que había que taparle la cara con la muleta (?). Dos más que escupe, dos avisos y entera atravesada y pasada.

El último se ve que se había liado a golpes en los chiqueros y cuando salió al ruedo provocó las protestas del respetable, vean:



Casi derriba en el caballo pero en pelea vulgar:



Tenía hechuras de embestir, era bajito, con cuello y encima poco castigado en varas. Pero con esa cara lamentable menudeaban las protestas:



Los de Telemadrid no taparon la circunstancia sino que insistieron en ella, muy bien. Lo estábamos viendo todos o sea que no tiene mucho mérito pero se sentían estafados como todos los espectadores. Nada que ver con los del Sur o los de Movistar, que siempre van con martingalas en estos casos.

Angulo porfió cuando la cosa no tenía ningún interés. Pinchazo muy malo y tendida trasera. Petición de pueblo y oreja pueblerina.

Así empezó la copa Chenel, que si la escriben en el móvil, el corrector les pondrá Channel. Lamentable performance de los diestros a la hora de matar. Pero no es novedad sino que se está viendo con preocupante asiduidad. ¿Será la inactividad del año pasado?

Hacía mucho tiempo que no escuchábamos a Palomar en los comentarios. Está a años luz de los verbeneros y triunfalistas Muñoz, Cañaílla o Jiménez. Pero le sobran esas expresiones como '¡vamos allá!, ¡ahí va a ser!, ¡venga!' que no son de comentarista técnico sino de espectador vulgar, ni siquiera de aficionado. Y ya no digamos cuando el diestro falla a espadas y dice '¡mecachis diez!, ¡cagüen la mar!' Por favor, maestro...

Pero en un momento dado de la retransmisión dijo: 'está fuera de cacho, hay que colocarse bien'. Ustedes, que ven muchísimas más corridas televisadas que nosotros ¿cuántas veces han oído esto a los otros comentaristas? Saben perfectamente de qué se trata pero se callan... sobre todo con las figuras, faltaría más. Es la mano que les da de comer.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


jueves, 19 de agosto de 2021

HOMENAJE AL MEJOR PRESIDENTE

Esta mañana del 19 de agosto ha fallecido en Madrid quien ha sido el mejor presidente que ha tenido la plaza de Las Ventas a nuestro modesto entender, el señor Espada. Ha coincidido el mismo día que nació un torero del que hablábamos por aquí hace poco, Luis Fuentes Bejarano. La noticia nos ha sabido fatal porque esta entrada estaba redactada desde hace mes y medio cuando nos enteramos de que atravesaba graves problemas de salud. Queríamos adelantarnos a las necrológicas como hicimos con Victorino, recuerden aquí.

Pero la actualidad de las ferias de Francia, El Puerto y Cenicientos no nos dejó un resquicio para publicar el escrito que sigue a continuación y que él hubiera podido leer, ¡qué rabia!

Don Luis era de una quinta memorable, la misma que Ordóñez, Chenel, Aparicio y Pedrés. 


FOTO: Santos Cirilo

Se retiró del palco en 1997. Gozó del respeto de tirios y troyanos. Aplicó el reglamento con firmeza pero también en ocasiones con cierta flexibilidad, cuando por alguna razón lo consideró oportuno. 

A nuestro lugar de trabajo vino destinada hace ya bastantes años una chica. Desde que vimos su nombre nos llamó la atención el apellido pero no le dijimos nada. Un día, con la confianza de llevar meses trabajando juntos se lo comentamos:


- Oye, como a mí me gustan los toros, cada vez que te veo haces que piense en ellos

- Ah, ¿sí?

- Sí, es que tu apellido es el mismo que el de un famoso presidente de la plaza de toros de Madrid, un hombre muy serio y cabal. Bah, son coincidencias...

- No es una coincidencia, es mi padre

- ¡¿Cómo?!

- Sí, y además vendrá en verano a pasar unos días a Tarragona, o sea que si quieres conocerlo, se lo digo, te aviso y no hay problema


Imagínense que con la admiración que le teníamos aquello fue casi como si nos dicen de conocer a Lagartijo. 

Dicho y hecho. Un caluroso día del mes de julio quedamos en uno de los sitios más bonitos de España. Es éste que ven abajo, el balcón del Mediterráneo en Tarragona. Pocos lugares habrá que igualen la vista que se alcanza desde aquí. Algo parecido vería Polifemo cuando arrojaba peñascos a Ulises, aunque en aquella tesitura ya veía más bien poco:



Apareció el señor Espada con exacta puntualidad y vestido impecablemente con un fino traje gris. Alto, serio y enjuto, lo abordamos cuando llegaba porque lógicamente habíamos acudido con tiempo a la cita:


- Señor, Espada, es un honor conocerlo

- Tú eres Rafa y te gustan los toros, me dice mi hija

- Sí, hombre

- Pues venga, vamos a tomar algo


Echamos un par de horas hablando de toros, un auténtico placer. La verdad es que el placer tuvo también lo suyo. Ya saben que hay aficionados a quienes en un momento dado les falla la memoria hablando de un cartel o de una ganadería y esperan que tú completes la información que les falta. Al señor Espada no le fallaba su memoria lo más mínimo pero tenías que estar en guardia y con los cinco sentidos porque te sometía a un examen permanente.

Estaba hablando y en seco decía:


- Te acordarás de aquella corrida de la feria de otoño, ¿no? ¿De quién eran los toros?


Y ahora ¿qué? Si no te acuerdas quedas desacreditado y es posible que al rato el encuentro se dé por finiquitado. Afortunadamente, pudimos pegar un trincherazo para quitarnos el toro de encima:


- De Buendía


Ojo que se revuelve:


- Pero el toro con que triunfó Paula no fue de Buendía...

- No, fue un sobrero de Martínez Benavides. Cuando salió hubo un runrún de espantada porque hizo cosas feas de las que asustaban a Paula

- Sí, pero ¡qué verónicas pegó sacándose el toro hasta los medios!


Como veíamos que el toro no nos había cogido, nos vinimos arriba:


- En aquel momento fue El Lupas quien puso la plaza boca abajo cuando se levantó como un resorte a aplaudir y todo el 7 lo siguió

- Sí...El Lupas, creo que acabó en la cárcel

- Ah, no lo sabía

- Sí, me parece que hay una foto suya en la cárcel enseñando un pañuelo verde...


Por cierto, de los aficionados del 7 tenía muy buena opinión: 'son la conciencia crítica de la plaza, dejando aparte el afán de protagonismo que tenemos todos'.

Y así seguíamos hablando de unos y de otros, de Victorino, de Chopera, de Curro, de Paula, de Camino, de cómo el retorno de Antoñete y Manolo Vázquez acabó con el encimismo, del público, de las golferías de los taurinos, del destoreo, de los críticos...


En el Club Taurino de Londres con los maestros Viti y Moore

Sobre lo que decíamos de la flexibilidad en la aplicación del reglamento nos contó esto:


- Una vez hubo una corrida en verano con aquellos toreros que venían con ganado muy duro, ¿sabes cómo les decían?

- Los legionarios

- Sí. Pues vino un chico que empezó a pasar las de Caín a la hora de matar. Mandé un aviso, retrasé un poco el segundo y yo no quería que sonase el tercero. Pero el chico no podía descabellar el toro. Decidí esperar pero la cosa clamaba al cielo y los del 7 empezaron a gritar: '¡Presideeeeente! ¡Aviiiiiso! ¿Dónde tienes el reloj?' Aguanté el chaparrón hasta que el muchacho acertó con el verduguillo y me tuve que oír la pitada de los aficionados.


Le preguntábamos si desde el palco se oye lo que se grita en la plaza:


- ¡Por supuesto! ¡Se oye todo! Mira lo que pasó al final ese día que no mandé el tercer aviso. Se despidió el chico y cuando me saludó hizo un gesto de agradecimiento por no haberle mandado el toro al corral. Justo en ese momento se oyó a Salva. ¿Sabes quién era?

- Sí, claro, el jefe del 7 después de El Lupas.

- Ése, que luego murió, pobre... Pues gritó '¡por Navidad, un jamón para el presidente!' El jamón no llegó pero tenía toda la razón...


Era casi más aficionado al cante que a los toros, arte que a nosotros nos resulta totalmente ajeno porque no lo comprendemos:


- A ti te gustará el flamenco, ¿no?

- Pues no... yo soy sólo de música clásica, es que el flamenco no lo entiendo.

- Debería gustarte


Ahí nos pegó ese recorte haciéndonos crujir el espinazo. No sabemos en virtud de qué artículo del reglamento debería gustarnos el flamenco... Por cierto, hablando del reglamento, se lo sabía de memoria, impresionante.

Ya les estamos mareando demasiado pero no queríamos dejar pasar la ocasión de rendir este personal homenaje a una de las personas más serias que ha transitado por el mundo de los toros. Como es un mundo donde lo que abunda es la golfería, que personas serias hayan sabido moverse dentro de ese lodazal y encima salir airosos con el respeto y la admiración de los aficionados, tiene mucho valor. Pulsando aquí y también aquí conocerán más sobre su persona.

En la actual tauromaquia líquida, don Luis era uno de los nuestros como demuestran sus palabras:

'Hay dos posiciones, una es la fiesta de los toreros y otra la fiesta de los toros. Madrid sigue apostando fuerte por la fiesta de los toros, gracias a algunos aficionados; otras plazas están, en cambio, por la fiesta del torero y ésta conlleva la invalidez del toro. El resultado es una fiesta degenerada y devaluada. Al toro hay que poderle y después, hacerle la faena. Ahora, se está toreando al revés, incluso en Las Ventas, y lo que se hace no vale para nada'

¿Qué pensaría de tanto turista en los palcos de las plazas enseñando pañuelos naranjas de chichinabo y azules de chirigota?

Descanse en paz don Luis. Desde este modesto blog enviamos nuestro pésame a la familia y especialmente a su hija Ana. Ella fue quien hizo que pasásemos aquel rato inolvidable taurineando con su padre.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


miércoles, 18 de agosto de 2021

FERIA DE CENICIENTOS, 2021 (y 3): NOVILLADA DESAFÍO

 DUELO DE TITANES

Los titanes fueron Los Maños contra El Raso de Portillo. En lugar del OK Corral, Cenicientos. Por un lado los Clanton y por el otro los Earp ayudados por el doctor Holliday. En este caso, Doc fue el presidente quien, al enseñar el azul a un novillo aragonés, hizo que la balanza se decantara a su favor. Pero no estamos seguros de que en el cómputo global hubiera un vencedor claro.



Seis novillos todos diferentes, de juego variado, con los problemas de la casta en unos y de la bondad en otros. Decimos problemas porque la primera puede dejar con el trasero al aire a un torero pero la segunda, aún más. Hubo un bondadoso sexto de Los Maños que contrastó con un tercero de El Raso que daba clases de latín. Entre medias, un poco de todo como iremos desgranando.

Estuvieron bien presentados con la sorpresa de que los papeles calificaban como sardo al de filología latina. ¿Qué me dicen?



Aunque aquí se ve diferente, ¿quizás un cárdeno oscuro tostado?



Los tres novilleros pusieron interés aunque con mayor o menor suerte. Todos tuvieron sus sustos, hasta cinco veces fueron cogidos y Montero acabó herido. Son tres estilos diferentes, el serio castellano de Pérez, el bullidor de Montero y el más estilista de Fonseca.

El piso estaba fatal, parecía la playa de Omaha al día siguiente del desembarco. Encima bufó a base de bien el viento a partir del tercer toro. Tragamos más tierra que Walter Brennan en Río Rojo ('he tragado tanta que podría ser incorporado como un estado más de la Unión'). Llegábamos a casa con tanto polvo como John Wayne cuando vuelve de hablar con Cochise en Fort Apache.

Vamos con las reses. El primero de Los Maños tenía trapío y era astifino. Tomó tres varas de más a menos:



El segundo de Raso se llamaba Tablero y era un toro, bizco del izquierdo y caribello. Tres puyazos y casta para dar y tomar durante toda su lidia. No permitía un fallo:



El tercero de El Quiñón era el misterioso sardo. Dos puyazos tardeando lo indecible porque no quería ir, ya que era demasiado listo. De todas formas le debieron de romper algún vaso porque sangró a chorros. Ya hemos dicho que era Cicerón. Nos hubiera gustado ver a cualquier matador de la parte de arriba del escalafón ante este animal:



El cuarto, de Raso, era uno que en principio iba a Vic-Fezensac. Tremendo de presencia, con ochenta centímetros de pitón a pitón, casi playero. 



Tomó cuatro puyazos y sufrió una deplorable lidia capitaneada por Antunes y con el diestro desaparecido:



El quinto, de Los Maños, otro astifino, tenía un pitón derecho extra, como vio al vuelo nuestro vecino de localidad Marc, de la ADAC, con quien tuvimos el placer de ir comentando el festejo. A Montero le va más lo amargo que lo dulce y este novillo dulce fue el que lo hirió como veremos después. Vio un pañuelo azul sin sentido:



El sexto quizás debió ser devuelto por flojo pero Fonseca lo cuidó y le corrió tan bien la mano que las lanzas se tornaron cañas con el respetable. Sólo tomó un puyazo:



Ya ven el balance del ganado. Por lo dicho nos reafirmamos en que en el duelo de titanes no hubo un ganador claro, todos tuvieron sus bazas y el interés no decayó en ningún momento.

Y si hablamos de las dos ganaderías como dos titanes, a los novilleros la verdad es que no hay nada que reprocharles en nuestra opinión.



CRISTIAN PÉREZ. A su primero lo apuró demasiado en el caballo. Es algo remarcable porque estuvo pendiente de contentar al público antes que buscar su egoísmo de que le quedara toro para lucirse. Quizá lo hizo porque derribó en la primera vara:



Puso el caballazo patas arriba. Tiene su mérito porque debía de pasar de los 700 kilos holgadamente:



Bregó bien Adalid, que era lógicamente quien mandaba:



En la muleta se vio que el toro había perdido el gas. Nunca sabremos si en caso de menos castigo en el primer tercio hubiéramos estado ante un novillo excepcional. Creemos que sí.




Ya ven que Pérez se coloca bien, a lo César Rincón, y se le ve con ganas de torear como mandan los cánones. Demostró buen corte tanto al natural como en el pase de pecho, ahí los tienen:




Pero a la hora de matar atraviesa problemas porque no cruza y da un saltito que terminará ocasionándole un disgusto. En la foto no queda muy airoso pero si por casualidad lee esto y le sirve para corregir esa peligrosa actitud, la daremos por bien empleada:



Así cobró un pinchazo, media que escupe y esta entera muy defectuosa por contraria y caída. Y siempre tapando la cara del novillo y sin cruzar:



Su segundo era el cornalón Agobiadito. Lo arrolló con el capote:



El miedo se olía en el ruedo y decidieron pegarle hasta en el paladar:



Ya ven cómo le están lesionando la musculatura bien lejos del morrillo. Cobró más en cuatro puyazos que muchas corridas comerciales en los seis que reciben en un festejo completo:



Malísima la lidia de Antunes mientras el tercero Pérez iba por el callejón mascullando contra el público ('a ver si os calláis de una p... vez, me c... en D...'). Menos mal que Adalid clavó bien:



Sin castigarlo por abajo de inicio para demostrar quién mandaba, el de Hellín se puso a torear en seco al natural (?).



Puso voluntad de nuevo pero el novillo era revoltosillo y hacía honor a su nombre agobiando al diestro.



Para nosotros no terminó de sacar nada en claro. Al final de la faena, el toro estaba con la cabeza por el Himalaya.. El diestro no ve dónde tiene que clavar:



Era esperable la tarascada al entrar a matar. A pesar de ella, dejó una entera pasada y desprendida que le valió una oreja. Telonazo y sin cruzar como decíamos antes.



Atención porque de improviso el toro se arrancó desde los adentros hacia los medios con la espada clavada demostrando una casta sensacional:



Del propio esfuerzo rodó como una pelota al dar el último paso en su carrera hacia la muerte. Se nos ha quedado grabada la imagen de ese postrero arreón en el cerebro:



Ovación en el arrastre a la que nos sumamos con mucho gusto.


FRANCISCO MONTERO. Había curiosidad por ver si era el Montero de Céret o el que tenía hambre. 



De momento, se fue a porta gayola en su primero:



Luego le pegó otra de vuelta en el tercio:



Cuando se levantó, no se le ocurrió otra cosa que dar un pinturero delantal como si tuviera delante una ternerilla de ésas que vienen picadas del campo para disfrute y solaz de nuestras queridas figuras. Como era previsible, el novillo se lo llevó por delante:



Tomó un primer puyazo de bravo recibiendo como premio una carioca repulsiva. Luego tardeó quizás de forma lógica al ver el maltrato atroz que había sufrido por el jinete. Ese maltrato continuó con la deficiente lidia de Antonio Jiménez, falto de facultades.



Era encastado y ya dijimos que no toleraría ni un fallo. Dos veces avisó a Montero y a la tercera le dejó claro que el amo era él:



Por el izquierdo iba boyante. Era un animal de El Raso marca de la casa: si le puedes, se entrega pero si ve un resquicio de duda, se te subirá a las barbas y estás listo:



Montero le hizo un desplante pensando que era una cabra y Tablero se sintió humillado y se fue a por él, además a favor de querencia:



Se equivoca en la suerte contraria, vean cómo el novillo lo aprieta, pero deja una casi entera arriba:



Por dos veces se encaró con el público, cosa que no debería hacer.

Con el quinto se fue a porta gayola con el capote de paseo ante el estupor de muchos aficionados que no lo habían visto nunca. Observen la pujanza con que embistió de salida el de Los Maños:



La jugada le salió perfecta y al levantarse se puso chulesco con la capa:



Siempre hemos mantenido que maneja bien el capote y tiene un repertorio muy variado:



Poco castigo en varas, con un picotazo del que huye coceando y después una vacuna de Pfizer. Pide el cambio con buen criterio. Ya deducirán que este juego penoso en varas lo inhabilita para el pañuelo azul. Error grave del presidente, que sumamos al azul de la concurso.

Fonseca hizo un quite con las chicuelinas más ajustadas que hemos visto en años, observen la foto. Pero el mexica tenía a Quetzalcóatl de su parte en Cenicientos y parecía inmortal:



Como ha hecho otras veces, el chiclanero cogió los tres pares de banderillas e invitó a estos dos peones de las otras cuadrillas, los mejores rehileteros sin duda sobre el albero:



Se lo hemos visto otras veces y siempre aceptaron. Esta vez García rehusó y Adalid de rebote también. Luego preguntamos al primero el porqué y nos dijo con buen criterio que él iba con Fonseca y que a ver qué pasaría si al poner los palos, resultaba herido y su jefe se quedaba sin un peón en el sexto. Así las cosas, Montero puso dos pares sensacionales, las cosas como son:



Se dispuso de inicio al natural porque el tal Listillo no quiso tragar con un pase cambiado en el platillo. Intentó estirarse canónicamente:



El animal era de dulce por el derecho y creemos que también por el izquierdo pero como le hizo un extraño, desistió por ahí:



Si a Montero le sale un toro peligroso, sus formas y sus desplantes causan emoción pero si le sale el toro bueno hay que torear y ahí es donde aparecen los problemas. Como éste de Los Maños era bueno, iba oyendo pitos aislados junto a algún improperio verdaderamente despiadado. Justo cuando empezaban algunos a tanguear, el animal lo levantó del suelo por el muslo izquierdo:



Estaba herido pero volvió a la cara y se reanudaron las protestas, cosa para nosotros censurable. Si en condiciones normales no somos partidarios de gritar nada a un torero cuando está ante el toro, en caso de que vaya herido creemos que el respeto en ese momento debería ser máximo. Luego se protesta pero mientras, no, así lo vemos:


'Herida por asta de toro en tercio medio del muslo izquierdo con dos trayectorias: la primera que afecta al vasto interno de unos 10 centímetros y otra externa en trayectoria ascendente sin afectación muscular de unos 6 cms.'

Ahí Montero se volvió a encarar con el tendido ostentosamente: '¡tranquilos, hombre, si yo estoy aquí es por ustedes, que si no me voy a buscar trabajo a Chiclana!' Tendría que aguantarse ese pronto pero...

Dos pinchazos y esta estocada desprendida y ladeada:



Cuando volvía al callejón cojeando, pidió al presidente la vuelta al ruedo para el novillo y éste le mandó con una mano que se tapase y con la otra enseñó ese azul que no venía a cuento:



ISAAC FONSECA. Le tocó el más difícil, el cornialto sardo o tostado de El Quiñón que veíamos antes. Cuando lo había encelado bien en el capote, el novillo puso la quinta y lo arrolló derribándolo. 



Al caballo no iba ni por pienso pero las dos veces que por fin lo tuvo el picador a tiro le dio a base de bien. Comentábamos antes que la sangre brotaba por hectólitros, llamaba la atención aunque en la foto no se aprecia cómo manaba a borbotones:



Hasta a Iván García se le vio con apuros en la brega diciendo que no con la cabeza. En la muleta demostró su mal genio. El tal Palomo era un alcaudón, pajarillo célebre por sus malas pulgas. Si veía un paso atrás del torero, él daba dos hacia adelante. Había que castigarlo duramente de inicio pero el mexicano no lo hizo. ¿Dónde estaba Cancela para decírselo?



Lógicamente, el alcaudón repartió picotazos y se hizo el amo. Todo lo que se le ocurrió a Cancela fue decirle: '¡Fonseca, hay que matarlo!'



¿No se dio cuenta de que en la plaza había una colección de buenos aficionados venidos de todas partes que hubieran aplaudido a gusto una lidia sobre las piernas? Bah, les da igual ocho que ochenta. Si no sale la ternera, 'hay que matarlo'. Malos consejos para el de Michoacán.  



Pues a la hora de matar, Fonseca tiene una cosa buena y otra mala. La buena es que apunta con el palillo al morro, sin telonazo, muy bien. La mala es que no lía bien la muleta y la pierde siempre, muy mal. Tres veces entró ¡y las tres la perdió! ¿Cómo es posible? ¿No ven sus mentores lo mismo que nosotros? ¿Por qué no ponen remedio?

Dos pinchazos y media contraria, con la muleta perdida siempre. Luego, trece descabellos si los contamos bien porque pudieron ser catorce:



¿Merecía aplausos el novillo en el arrastre? Buen debate para aficionados cabales. Se oyeron algunos pero nosotros no nos sumamos por su escaqueo en el caballo.

El último era precioso de lámina pero con las patitas de cristal:



De salida le enganchó el capote y como fue en la zona donde el ruedo parecía un sembrado, lo tiró al suelo y suerte tuvo de no sufrir un grave percance. Su propio capote le hizo el quite:



Ya van viendo que la Virgen de Guadalupe estuvo pendiente toda la tarde de hacer el quite al manito, por eso decíamos antes que hoy era inmortal. Protestas ante la blandura del toro. En el caballo le levantaron rápido el palo pero le dieron con el turmix mientras no empujaba en el único puyazo que recibió.

Bien García con los palos:



El toro confirmó la bondad que ya enseñaba de salida en los capotes humillando de lujo:



Por la izquierda le dio un susto por confiarse pero de nuevo Nuestra Señora apareció al quite:



Como esta vez el novillo era meloso, no como su primero, le llovían los consejos desde el callejón ¡pero es que eran tres personas hablando a la vez! Tuvieron que oírse desde el tendido que dejasen de marear al chaval:



Corrió la mano con mucho gusto, por eso decíamos que es el más estilista del cartel:



Dio un sainete para cuadrar. ¿Volvería a perder la muleta?



Exacto, lo han adivinado. Al final dejó esta trasera caída perdiéndola, cómo no. La foto vuelve a ser del maestro Moore quien, a pesar de la poca luz que había, consiguió esta excelente instantánea. Observen que el toro pisa la muleta mal liada por el diestro:



Pero el chaval no tapa la cara al toro y le baja la mano que mata, la izquierda, para descubrirle bien la muerte. Nos recordaba a Roca aunque Cancela debe enseñarle a liarla bien para que no le suceda esto cada vez que entra.

¿No les parece que la novillada tuvo su interés? Hubo animales para todos los gustos. Si alguien ha llegado hasta aquí en su lectura, ¿quién creen que ganó el duelo de titanes después del relato? A nosotros el que más nos gustó fue este Tablero de El Raso:



Hemos disfrutado con una feria de Cenicientos más que notable. Buenos cebaditas, una correcta concurso y esta interesante novillada. No pedimos más y damos el viaje por muy bien empleado. Anotar lo baratos que estuvieron los pañuelos azules menos para los cebadas.

Añadamos la fortuna que tuvimos de saludar a buenos aficionados de Valencia, Madrid, Navarra, Badajoz, Sevilla, Granada, Francia, Italia, Inglaterra...

Si además ustedes se han entretenido con lo que por aquí hemos escrito, pues la miel en la sopa.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


El amigo Philippe se esfuerza al máximo en cada corrida. Pulsando aquí verán sus fotos.