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jueves, 5 de noviembre de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE GALLITO (13): EL TORO MEJOR LIDIADO

Sucedió en Sevilla la tarde del 24 de junio de 1917 (no agosto como se indica erróneamente en la por otro lado excelente obra taurina de Carlos Orellana). Gallito se encerró con seis toros de Carmen de Federico. El séptimo lo mató Pacorro. Un jurado compuesto por los maestros Emilio Torres Bombita, Joaquín Navarro Quinito y Joselito García El Algabeño decidiría al final del festejo cuál había sido el toro mejor lidiado y su cabeza se rifaría entre los asistentes.




Era la corrida de la Prensa, cuando ésta se celebraba en diferentes ciudades. Un mes antes había tenido lugar la de Madrid con toros de Pablo Romero para José, Juan, Rafael y Curro Martín Vázquez. Una semana después de la que nos ocupa sería la de Barcelona con toros de Veragua para Gaona y la pareja de fenómenos. Éste es el cartel de Sevilla:




Lo de premiar la mejor lidia nos va a dar pie para dividir la entrada en dos partes. En la primera les contaremos lo que pasó aquel día y en la segunda nos quejaremos a gusto de lo mal que se lidia actualmente. Las imágenes que ponemos de Gallito son todas de ese festejo.




Mucho calor y mucho público en Sevilla, prácticamente lleno, con abundantes aficionados foráneos. Se esperaba al maestro, que había quedado fuera de la feria se ve que por desavenencias con la empresa. Aquí se aprecia cómo estaba el tendido:




Algunos sostienen que quizás fue la tarde más triunfal de Gallito junto a la encerrona de Martínez, aquélla en que escupió en el pitón del toro y lo limpió luego con un pañuelo (anécdota que seguro que Morante conoce y quiso emular, recuerden aquí):




El coloso de Gelves saldó la corrida con oreja, oreja, palmitas, oreja, dos orejas y palmas. En alguna crónica resaltan los momentos en que sonó la música, concretamente durante los trasteos de cuarto y quinto. Pacorro cortó una oreja al séptimo, ahí lo tienen:




Era la primera vez que se anunciaba ganado a nombre de Carmen de Federico, la esposa de Juan Manuel de Urquijo y Ussía, quien había comprado los murubes a la señora Escribano. La adquisición se hizo a sugerencia de Joselito, quien se ofreció a retentar el ganado y ayudarle en la selección. La verdad es que lo de Murube atravesaba muy mal momento. Lean lo que se decía un año después de la venta:




Estos toros acompañarán a Maravilla en una de las dos tardes más amargas de su vida, la última que toreó en Madrid. Contábamos aquí con bastante detalle el monumental enfado del público aquel día por las condiciones de aquellos toros y, de paso, con el diestro. Si tienen curiosidad por saber cuál fue la otra tarde en que José lo pasó fatal, pulsen aquí.

Los de la señora de Federico salieron en Sevilla terciados y con poco armamento, como se puede apreciar en éste que hizo cuarto. Se llamaba Laminito y en El País ponen 'más pequeño que el anterior y sin pitones'




Si alguna de nuestras figuras se encerrase con animales tan discretamente presentados, ¿qué diríamos hoy? Son éstos que ven en el campo:




Se reunió el jurado al acabar y decidió que la mejor lidia fue la del quinto, cuya cabeza se sorteó como decíamos al principio. Se llamaba Estudiante, negro y cornicorto como todos sus hermanos. Gallito lanceó con garbo de inicio. Hizo dos quites y dejó a Pacorro hacer un tercero:




En banderillas, el maestro puso el primer par y luego fueron Almendro y Perdigón quienes completaron el tercio. 




Brindó a Pío Sánchez Mejías y la faena consistió en tres pases de recibo y siete naturales que causaron sensación porque fueron siete y porque fueron consecutivos.

Pinchazo arriba y estocada sin puntilla. El animal tuvo malas condiciones aunque su buena lidia propició que tragase con esos siete naturales seguidos. El jurado destacó esta circunstancia así como la estocada. Llama la atención lo de que el diestro pudiera con las malas ideas de la res cuando actualmente lo que se ovaciona en el ruedo y se jalea después en los medios es pegar pases a un animal salido de un laboratorio de terneras (véanse si no, los últimos tres indultos de este 2020). 

En lo de la estocada, seguro que se impuso el criterio del Algabeño (recuerden aquí). Esperemos que fuese mejor que la que recetó al cuarto tras pinchar en el primer intento. Aquí abajo la tienen: tapa la cara, se escupe y se da ventaja alargando el brazo. Recuerden que en esta entrada contábamos que la espada nunca fue lo suyo:




Si en nuestro siglo XXI hubiera que sortear cualquier tarde la cabeza del toro mejor lidiado, no se celebraría nunca la rifa porque el premio quedaría permanentemente desierto. Hagamos un somero repaso a las trapacerías que vemos hogaño durante la lidia. El drama es que no son algo extraordinario sino el pan nuestro de cada día.


Primer tercio:

Cuando sale el toro, los subalternos intentarán estrellarlo contra los burladeros más pronto que tarde. Curiosamente, muchos de los animales han llevado fundas y dicen que eso hace que se frenen antes de llegar a la madera. Vean en la foto cómo aún asoma el capote por el burladero para provocar el topetazo (los toros de Raso de Portillo no llevan fundas):




Por cierto, ¿cuánto hace que no ven correr un toro a una mano de salida? ¿Lustros o décadas? Bien es verdad que el toro actual, tan justo de casta, permite que el maestro se estire de inicio porque además viene picado del campo.

Tito de San Bernardo decía que el mejor corriendo toros a una mano había sido el abuelo de El Boni. Cuando Diego Puerta empezó a salir con el cuchillo en la boca estirándose sin que le enseñasen el toro, se terminó la labor de los peones a una mano. Curro también decía que al toro de antes había que verlo mientras que el de ahora se lancea sin necesidad de que nadie te enseñe previamente cómo va.



 

Sigamos con la lidia actual porque el maestro lancea con el capote y es frecuente el vicio de rematar con dos, tres y hasta cuatro medias verónicas consecutivas para que crujan a base de bien todas las vértebras del pobre animal.

Luque pegó cuatro a este pobre toro de Montalvo en Valdemorillo, recuerden aquí. Tras semejante castigo, no haría falta que saliera el caballo. Ésta fue la cuarta, que nos dolió tanto como al desgraciado bicho Observen su espinazo completamente retorcido:




Sale el caballo y será un milagro que lo coloquen bien en suerte. El piquero sólo dará el pecho del caballo por equivocación. Cuando llegue la res a jurisdicción, lo normal será clavarle trasero o directamente en el lomo. 




Este puyazo que ven abajo ha caído entre la séptima y la octava vértebra cuando debería estar antes de la tercera. Y la carnicería culmina tapando la salida de manera abyecta:




Aparte de tapar la salida, se le barrenará a conciencia y se le dejará adecuadamente descompuesto y maltrecho para la faena de muleta. La lidia en el caballo es siempre penosa porque el maestro se desentiende totalmente y no se preocupa ni de dosificar el castigo ni de sacar rápidamente el toro del peto. 




Con esta labor tan infame es imposible calibrar la bravura del toro en el caballo ya que la cosa se saldará con un monopuyazo asesino gracias a una carioca de cárcel. Insistimos en que esto, que debería ser una lamentable excepción, es la norma en cada corrida ¡y en los seis toros!


Segundo tercio:

Suele abundar el exceso de capotazos que van resabiando al toro. Durante el brindis, el peón que retiene al toro acostumbra a enseñarle el capote para que se quebrante rematando contra la madera. Se aprovecha de que la atención está puesta en el diestro pero ya saben ustedes que no hay que perder de vista jamás al toro. 

Una vez tuvimos que amonestar a un banderillero tocayo de Gallito porque delante de nuestra localidad estrelló por dos veces al animal durante el brindis. Su alevosía fue tal que no pudimos por menos que encararnos:

- ¡Vale ya de estrellar al toro, hombre!

- (Se gira y nos mira chulesco porque estábamos ahí mismo) ¿Qué pasa?

- ¡Que tenéis muy poca vergüenza! ¡Un poco de respeto al toro...!

- (Se calla)


Tercio de muerte:

Muchas faenas comienzan con un trincherazo demoledor contra un torillo que apenas puede con el rabo, señal, una más, de lidia vergonzosa. No entraremos en los detalles del destoreo posterior aunque, en el fondo, también serían ejemplo de mala lidia.

Es tristemente habitual que el diestro confunda los terrenos al entrar a matar (recuerden lo comentado aquí). La estocada se ha convertido en un despropósito total: se pega el telonazo, se entra con la mano alta, se clava atrás, muchos se quedan en la cara y otros pegan su atrabiliario y grotesco salto que aprovechan para salirse de la suerte.




Añadan a lo dicho la rueda de peones, prohibida por el reglamento pero habitual cada tarde. 

Por último, el puntillero seguro que irá por delante y no por detrás como aconsejaría la lidia correcta del toro en este último trance. En una de Saltillo cuya crónica está en el blog, salió uno bastante díscolo. Cuando dobló, el puntillero pasó a cinco metros de nuestra posición. Le gritamos: '¡cuidado, vete por detrás aunque protesten!' Como pueden suponer, no nos hizo ni caso. Pues al primer cachetazo el toro se levantó pegándole un tremendo gañafón que le dejó la cara más blanca que la del payaso listo.





¿Qué me dicen de todo lo relatado? Es imposible ver en una corrida actual la lidia de un toro donde no aparezcan algunas de las circunstancias indignantes que hemos relatado. Lo peor del caso es que no aparecen algunas sino casi todas las citadas ¡y en un mismo toro!

La solución debería venir por la afición del torero, el conocimiento del aficionado, las multas de los presidentes y los buenos consejos de los taurinos que rodean al maestro. Lamentablemente, la afición de la mayoría de toreros brilla por su ausencia. El conocimiento de los aficionados se sustituye por querer pasárselo bien a cualquier precio. Los presidentes no desean problemas y su facultad de poner multas no la usan a fin de no molestar a nadie. Y los taurinos que rodean a los maestros son unos gangueros. Se dedican a enseñar desde novilleros todas las martingalas y picardías que han ido transmitiéndose de padres a hijos.

Futuro negro en esto de lidiar bien un toro, como ven. Hoy, cien años después, deberíamos cambiar el sentido de la rifa. En lugar de sortear la cabeza del toro mejor lidiado como hacían en 1917, tendríamos que rifar la del peor lidiado para que hubiera algún aliciente. En las corridas actuales entrarían en el sorteo las seis cabezas.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







8 comentarios:

  1. En muchas ocasiones, actualmente, el hacer bien las cosas es un ritual más q una necesidad. Ese es el problema. No se necesita lidiar bien para triunfar porque el toro, la tora, escachifollado y humillado no lo requiere. Ese es el tema, por desgracia.
    Y cuando sale el toro de verdad, el q pide el carnet de torero, pues la falta de costumbre y la falta de recursos se evidencian en los de dos patas.
    Así pues, nuestros ganaderos evitan ese toro y por desgracia el aficionado como no los entiende, desde su puesto, tampoco los quiere. Y así paulatinamente avanzamos hacia un toro acobrata, teledirigido y sin bravura. Porque esta última es insolente y nunca dócil, por más voluntariosa q sea y por más lejos q se arranque el toro al caballo.
    La bravura gana, no se deja. Confundir al voluntarioso con el bravo, quizás sea el mayor problema de los tendidos y el hazme reír de los entendidos.
    PD. Pensaba q hoy amigo rafa dedicaría algún buen elogio a joselito. Habrá q esperar al 150 aniversario? Saludos y enhorabuena por la entrada. No he necesitado la máquina enigma para descifrarlo. Te felicito también por ello.

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    1. Ya firmó que sigamos en contacto bien de salud cuando se cumpla ese 150 aniversario.

      Un amable lector del club taurino londinense leyó su amarga queja y me dijo que cuando blogger se desconfigura, como fue el caso, poniendo el móvil horizontal se soluciona. Compruébelo y ya no le hará falta la máquina enigma.

      Hay verdad en toda su exposición sobre la lidia. Usted se centra en el toro que necesite una buena lidia para corregirlo y/O dominarlo. Pero mi lamento va también dirigido a los toretes comerciales. Sabemos que ellos no necesitan de esa lidia "gallinácea". Pero es que no costaría nada hacerles las cosas bien y ni eso saben o quieren hacer.

      Saludos.

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  2. Buenas días, Don Rafael y la compaña:

    En primer lugar deseo romper una quizás "sorprendente" lanza por un torero que no es de mi gusto, pero que en el primer tercio me complace bastante cómo maneja el capote para poner al toro en el caballo. Igualmente tampoco se distingue por dejar que el del castoreño se cebe con el torete, puesto que el tercio de banderillas al que él lo va a someter a continuación va a equivaler a casi dos puyazos. También es de resaltar cómo conoce y juega con los terrenos en el segundo tercio y el poder y la cabeza fría de que hace gala para poner en suerte, hacerse el quite a sí mismo y parar al toro. Hasta aquí mi lanza rota por el señor Fandila, pues creo que aún no le he visto lidiar con un Toro Bravo (Matilla se encargará de que eso no suceda) y todo el resto de sus lidias "no me agrada", por ser condescendiente con él.
    Sobre la presentación de aquellos toros de la Edad de Oro.. bueno, en aquella época el ganado de lidia veía menos el pienso de engorde que los novillos de cierta ganadería que tuve el placer de visitar en su compaña. Yo firmaría donde fuese porque el toro de hoy tuviese la mitad de pitones (pero íntegros) a cambio de la mitad de casta y movilidad que aquellos. A este respecto le anticipo, porque me lo comenta un ganadero en el que confío, que los derroteros del toro que viene es esta misma morfología (550-600 kgs y dos catanas) pero con un plus de movilidad, lo que no dudo que conseguirán, pues ese sector es el más moderno, avanzado y adaptado a los tiempos de la Tauromaquia. También imagino que esa movilidad que andan en proyecto de hacerla regular y cotidiana será destilada en el alambique para que el animal siga la muleta sin descanso, pero ayuno de esa casta de antaño que pudiera poner en problemas al matador y que las ventas ganaderas decayesen.
    Siento darle estas noticias, Don Rafael, pero todo apunta en un futuro cercano, si los liberticidas no acaban con el invento antes, a faenas de entre 80 y 100 muletazos ¡Vade retro, Juli!

    Un cordial saludo a usted y a sus selectos lectores

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    1. En nuestro modesto blog se han podido leer algunas alabanzas a Fandila en momentos concretos. Si tuviésemos vídeos de Gallito jugando con el toro a cuerpo limpio como juega el granadino, los panegíricos serían inaguantables. Yo no olvidaré nunca el recorte que hizo al 'Zahareño' de Santiago Domecq cuando se le vino mientras estaba haciendo el brindis.

      Mucho habría que hablar de la casta y la, para mí un tanto mitificada, movilidad de las reses de antaño. Ya deduzco que usted tiene relación con ganaderos que le cuentan lo que buscan y lo que puede ser que encuentren. El problema es que para cuando den con la piedra filosofal, las corridas de toros serán ya un recuerdo.

      De todas formas, por mucha alquimia que hagan, a cualquier toro le das 20 muletazos bien dados y, sobre todo, bien rematados y a ver si aguanta ochenta muletazos por mucha alquimia que tenga detrás.

      Saludos.

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  3. Buenos días cuadrilla!
    Rafa, respecto a la nota que citas sobre Murube, mira como en aquella época no se cortaban en calificar el ganado de una manera humillante "monas", al igual que ahora, menos en algunos blogs como este en concreto, y no pasaba nada! Quizás ahora haya más extensión en cuanto a términos como "terneras" Y tuti cuanti. Y los ganaderos a callar y tirar pa' lante, metiendo Casta!
    Otro apunte sobre esa discrepancia hacia un peon, sobre estrellar los toros en el burladero, decirte que como bien sabes, suelo ejercer de asesor, creo que en esa plaza en donde tuviste esas palabras yo no andaba lejos, no? Antes del festejo en según que corridas bajo a las cuadrillas antes del paseíllo y le aviso seriamente (luego hacen lo que quieran) que como estrellen un toro y se parta el pitón puede que no se devuelva el toro al corral..ej: toros de Prieto de la Cal. Y luego si algún aficionado te ayuda desde el tendido, pues algo se nota. Saludos cordiales a todos!

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    1. Efectivamente, esa anécdota sucedió donde usted asesora. Lo que sucede es que las indicaciones del palco o del tendido estos trapaceros se las pasan por el forro.

      Los cronistas antiguos eran durísimos tanto con el ganado como con los toreros. Hoy van con mucho cuidado de no molestar o directamente de pelotear, sobre todo al diestro. Con los ganaderos, qué son la parte débil del chiringuito, a veces se muestran inflexibles, especialmente con las corridas que no se prestan al lucimiento y a escribir luego cursilerías sobre las aburridas faenas con que nos suelen castigar los maestros.

      Por ejemplo, recuerdo los inmisericordes palos que pegaron a Moreno Silva el día de sus toros "vacunados"... Esa fiereza no se ve nunca con los toreros, especialmente si son figuras a 100.000 por corrida o más.

      Saludos.

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  4. Buenas señor Rafa. El problema principal que yo veo es que ya nada tiene importancia si no es la muleta, ya importa un pepino lo que se haga con el capote, banderillas y no digamos en el tercio de varas. Si al final eres capaz de destorear 70 u 80 muletazos y matas a la primera aunque sea de la peor manera posible, está todo hecho.

    Con respeto a la ganadería de Murube está claro que se debieron de rebajar a las figuras de la época porque mimbres sí tenían, de hecho todo lo de Ibarra y más tarde Parladé parte de esa raíz y en algunos casos con mucha casta , al final los toros se parecen a sus ganaderos.

    Saludos

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    1. El problema es que lo que usted relata en el primer párrafo irá a peor, nunca a mejor. Respecto a los mimbres de Murube, recuerde que ya Lagartijo decía que le gustaban porque 'son muy dósiles y se puede haser cosas güenas con ellos'.

      Saludos.

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