sábado, 24 de octubre de 2020

EL PROBLEMA DE LOS TOROS NO ES EUROPA

El problema está en casa. Ha causado cierto revuelo la votación en el Parlamento Europeo de una enmienda en contra de destinar fondos de la PAC a 'cabezas de ganado cuyo fin sea la venta para actividades relacionadas con la tauromaquia'.

Los Verdes son recurrentes con esto y se ven secundados por otros partidos que en este caso se la cogen con papel de fumar y en otros tienen unas tragaderas inmensas. No obstante, recordemos un dato. La misma votación tuvo lugar en 2015 y podemos comparar los resultados. Vean:

2015: a favor, 438; en contra, 199; abstenciones, 55.

2020: a favor, 335; en contra, 297; abstenciones, 60.

No quiere decirse que haya aumentado la afición a la tauromaquia entre los eurodiputados pero deben saber que la enmienda tiene muy difícil prosperar como ya en su día se abortó la de 2015.




Una cosa es votar esta simple enmienda y otra muy diferente poner la resolución correspondiente negro sobre blanco. En Europa son mucho más serios que en nuestro país con respecto a la legislación.

La subvención tiene la parte de la superficie agrícola/ganadera y después el pago acoplado según lo que tengas en esas hectáreas. La de la superficie se mantendría y lo que querrían los antitaurinos es eliminar la segunda en caso de criar allí ganado destinado a actividades taurinas. 

Pero las subvenciones nunca se han concretado en animales destinados a la lidia sino por vacas nodriza, con lo cual habría que hilar mucho más fino para recortarlas. Por cierto, en su día hubo algún ganadero conocido de todos ustedes que intentó en la UCTL que las subvenciones europeas viniesen por aspectos de ecología, biodiversidad y conservación de especie única en lugar de por las citadas vacas.  La cosa no prosperó porque se prefirió coger pronto y en la mano el dinero que venía de las madres y no el menor que vendría de algo que hace veinticinco o treinta años no vendía tanto como ahora. Quizás con aquella apuesta de futuro hoy la perspectiva sería mucho más halagüeña.




Sea como fuere, los ganaderos tienen más confianza en que puede prosperar antes cualquier reclamación suya en Europa que en España dada la citada seriedad de los europeos en comparación con la de aquí. Sobre esto, es clave el artículo 13 del Tratado de la Unión Europea:

Al formular y aplicar las políticas de la Unión en materia de agricultura, pesca, transporte, mercado interior, investigación y desarrollo tecnológico y espacio, la Unión y los Estados miembros tendrán plenamente en cuenta las exigencias en materia de bienestar de los animales como seres sensibles, respetando al mismo tiempo las disposiciones legales o administrativas y las costumbres de los Estados miembros relativas, en particular, a ritos religiosos, tradiciones culturales y patrimonio regional

Por eso los Verdes no votan por que se prohíba la tauromaquia ya que según este artículo se darían de cabeza contra la pared. Intentan que se limite la subvención a una parte de la misma. Por cierto, estos Verdes cualquier día piden el cese del jefe de prensa de la Oficina del Parlamento Europeo en España porque se llama... ¡Damián Castaño!

Pero no se preocupen dado que, como decía Luis Miguel Dominguín, 'cuando las corridas de toros tengan problemas, ya estarán ustedes, los franceses, para defenderlas'




La cuestión europea puede estar controlada, como decimos. Pero el virus, ¿qué? Hombre, no cabe duda de que otro año igual que éste sería la puntilla para los ganaderos (respecto a los profesionales atropellados por el nauseabundo sectarismo del gobierno no dudamos de que ganarán todos sus pleitos en los tribunales).

Un ganadero de bravo con unas 150 vacas ha podido perder estos meses entre cincuenta y sesenta mil euros. Si tiene más reses, aumenten esa cantidad. En caso de gozar de pasto, como aquél. Si tienes que dar pienso, pongan 2 euros diarios por animal. Han tenido que echar mano de los ahorros para salvar este año haciéndose a la idea de que es como si un negocio no te funciona durante una temporada y te toca poner esperando tiempos mejores. De esto los políticos no tienen ni idea pues en su gran mayoría se han dedicado a medrar en sus organizaciones alejados totalmente de la calle.

Hay un ganadero optimista que decía hace unos días que no estaba echando este año la cabeza de camada en los pocos festejos donde había comparecido 'porque la guardo para el año que viene, será para las ferias importantes o para las calles'. Éste ve la botella medio llena... Quizá habría que avisarle de que los toreros no querrán cinqueños con cara ni en pintura. Y en las calles, ya veremos. Cuadri tiene ya apalabrados veintitrés toros para el año que viene pero las medidas sanitarias en festejos populares no son tan fáciles como en recintos cerrados. 




Pero ¿se imaginan otro año igual que éste? En ese caso no hay duda de que más de dos tendrán que echar el cierre. Y al que opte por aguantar, le tocará reducir las cabezas a la mitad para ver si la cosa remonta en los próximos años.

Nos dicen que el virus seguirá golpeando hasta abril de 2021. Eso quiere decir que ni de broma se podrá organizar con normalidad ninguna de las ferias que van desde Valdemorillo hasta san Isidro. Hay que mentalizarse de que, si se hacen corridas, va a haber que adaptarse a las medidas que en Dax permitieron celebrar las suyas en septiembre. Por cierto, nos consta que los franceses de otras plazas no desean pasar otro año en blanco y que quieren tirar para adelante en 2021 aunque sea vendiendo la mitad del aforo para mantener distancia de seguridad.




¿Y en España? Pues ya veremos porque aquí entran en liza empresarios y políticos. Habrá empresarios que seguirán sin querer mover un dedo porque no están por la labor de ganar menos que hasta ahora. Pongan aquí los tiburones de las grandes ferias. Pero quizá otros sí se líen la manta a la cabeza con el riesgo de estrellarse contra los politicastros de turno, como sucedió este verano en Tafalla.

Si la cosa se vuelve a parar durante otro año, no será culpa del virus. Será culpa de los de dentro. Han demostrado una falta de unidad desoladora mientras sonaba la cuenta de protección tras los ganchos recibidos por la epidemia y por el gobierno. El año que viene es posible que la tauromaquia esté ya grogui. ¿Arrimarán el hombro entonces o vamos preparando el entierro? 

Para que no nos acusen de crítica destructiva, apuntamos la solución que puede haber y que pasa siempre por la colaboración de la televisión. Lo comentábamos con un buen amigo del blog, que nos decía esto:

'Aún no se han dado cuenta de que esto ya no es viable sin la tele, igual que el fútbol. Ni a plaza llena van a generar pasta para que trinquen todos, eso sólo se podría garantizar con un circuito razonable de festejos televisados, más otro secundario y quizá terciario donde vayan por poco dinero (o vayan otros toreros) y donde se genere afición y público para nutrir a ganaderos y novilleros. O eso, o la muerte por asfixia'




¿Qué les parece? En los festejos televisados del primer circuito entraría el ganado comercial, los indultos y las figurillas. En los circuitos secundario y terciario, toros más de verdad, respeto por la suerte de varas y toreros dispuestos a anunciarse. Nos podrían salir corridas muy entretenidas como la de Miura en Sanlúcar este año (recuerden aquí). Apliquen esto mismo a las novilladas.

El abono televisivo tendría que ser a todos los circuitos porque seguramente la audiencia con las figuritas y sus indultos sería incomparablemente mayor que la del toro encastado y el torero o novillero honrado. Otra variante sería dejar el circuito comercial de pago y el otro en abierto repartido entre Telemadrid, Castilla-La Mancha y Canal Sur.

Respecto a los comentaristas, con lo comercial ya sirve el triunvirato orejil y triunfalista que sufrimos actualmente. Con lo encastado, nos valen Palomar y De Blas, ambos perfectamente salvables. No nos convencen de ninguna manera los de Canal Sur, que deberían ser condenados al ostracismo empezando por Cañaílla, mal que nos pese por el respeto que nos merece como torero. En esos festejos se terciaría que desde la televisión desarrollasen una labor didáctica y de fomento de la afición al toro. ¿Y si en el torismo, entendido como corrida de toros genuina y no espectáculo con monas, estuviera la salvación (recuerden esto)?

Sea como fuere, algo habrá que inventar porque pintan bastos. Pero insistimos en que la culpa de que los toros puedan irse al garete no será de Europa. Los verdaderos culpables están entre nosotros, de los Pirineos para abajo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 


martes, 20 de octubre de 2020

FERIA DE JAÉN, 2020: DE JUSTO NO QUISO TOREAR DE VERDAD

No le dio la gana a pesar de estar en el Santo Reino. Fue como esos estudiantes que se conforman con el cinco porque aplican la ley del mínimo esfuerzo. Y nos supo muy mal porque De Justo es uno que sabe cómo es el toreo de verdad.

Aunque, bien mirado, ¿para qué esforzarse? El público orejil te aplaude igual, el dadivoso presidente te regala las orejas y los de televisión te jalean sin desmayo. Pero él sabe, igual que nosotros, que no toreó como Dios manda.

Tres ganaderías anunciadas. Lo de Juan Pedro, penoso. Lo de Cuvillo, ideal para ensayar la corrida sin picadores. Lo de La Quinta, manseando más de la cuenta y de juego muy decepcionante.




Los dos toreros anunciados, junto a Gómez del Pilar, forman la tríada capitolina de quienes han resultado más damnificados por la epidemia. Son los que han demostrado un mejor momento y puede que esta triste temporada hubiera sido la de su proyección. Ya nunca lo sabremos.




DANIEL LUQUESu primero era Pocarropa, de Cuvillo, cornidelantero y con las marcas de las fundas en la pala:




En el segundo lance se pegó esta voltereta: 




Venía bien picadito del campo aunque la sorpresa fue que Juan de Dios Quinta no le tapó la salida. Tras el mini puyazo, el toro perdió manos y pies y hubo que cambiar el tercio mientras los capotes iban a las nubes para que no se derrumbara.

Hemos criticado a Luque con mucha acritud por su manía de pegar varias medias consecutivas maltratando sin piedad a los pobres animales. Pues en Jaén rectificó su error y tras la primera media siempre dio una larga, que es lo que hay que hacer para no quebrantar un toro y menos cuando viene justito de casta y de fuerza como éste:




En la muleta fue un torete escarbador y facilón, como dicen ahora los taurinos. Luque se dedicó a pivotar echando la pierna atrás. Incluso se permitió hacer la repulsiva noria o el tiovivo, como lo denominamos en nuestro cuaderno. Observen el primer pase y el siguiente: ambos fuera de cacho y citando con la cadera.





Para nosotros no tuvo ningún interés lo que hizo aunque los elogios de los comentaristas televisivos tanto al toro como al torero eran hiperbólicos.

Estocada corta arriba ejecutada con fe, vergonzosa rueda de peones que nadie protesta y cuatro descabellos.

Mató luego a Regente, de La Quinta, con 503 kgs. Parecía un toro de Hernández Pla y no era coletero como se anunciaba sino rabicano ya que coletero es una mancha en el cuello, lo explicábamos aquí.




El Patilla lo agarró contrario y caído mientras el toro estaba loco por irse del peto. 




Lo puso largo en el segundo para que lo señalasen y volviera a salir suelto. No demostró ninguna bravura:




Susto gordo de Juan Contreras cuando el bicho hizo hilo con él: 




En la muleta embestía a regañadientes por lo que el diestro pidió a la banda que parase la música. Luque estuvo por encima del animal, corriendo bien la mano sin permitir que le tocase la muleta. Pero sus zapatillas nunca apuntan al toro:



 

Se perfiló bien para dejar una estocada caída y no baja como dijeron en televisión. Se habrán fijado en que cuando hay figuras de por medio a los comentaristas les cuesta Dios y ayuda ver los defectos de sus estocadas. En cambio, con los demás están a la que salta. Oreja barata.




Su tercero fue Supremo, de Juan Pedro, un castaño con una carita de las que gustan a Morante, ésas que caben en el bolsillo de la americana. Luque se permitió el lujo de pegar 10 verónicas de rodillas después de un farol también de hinojos (fue un farol y no una larga afarolada como dijeron equivocadamente en televisión, deben repasar el Cossío con urgencia). Ese recibo nos pareció una gran humillación para el ganadero:

 



Dos agujeros le hizo el picador recargando a conciencia cuando el pobre animal había demostrado que tenía las fuerzas más que justas.

En la muleta, el torillo iba y venía sin muchas ganas de plantar cara y Luque, que es un torero derechista, no tuvo problema en pegarle pases. Seguimos con nuestra manía de las zapatillas, no nos hagan caso...




Se mojó los dedos en una entera en su sitio. El tal Supremo murió en los medios antes de poder comprobar la suprema generosidad de Don Lope en el palco regalando dos orejas al diestro.




EMILIO DE JUSTOSu primero fue un Juan Pedro de los que arrastran por el fango el ya maltrecho nombre de esta vacada. Tenía mucho morrillo, poco cuello, largo de kilos y cortito de cara. Era tuerto del izquierdo, que parecía arreglado.

En el caballo, se va al pecho y se repucha al notar que Majada le estaba pegando más de lo que merecía.




De Justo hizo un quite por delantales que no venía a cuento dada la precariedad motora del animalico. Encima le salió muy deslucido. Era descastado, parado, mansurrón, distraído y tonto, o sea, un desastre sin paliativos. 

En la muleta topaba a arreones y se echó tras el noveno pase, ahí lo tienen:




Como decía el viejo Domecq, cuando se busca lo comercial se puede caer en el borreguismo, que termina degenerando en mansedumbre. Ése fue el caso de este bichejo. Dio pena ver cómo se volvía a echar cuando el torero se perfilaba para matarlo, como diciendo 'por favor, señor Emilio, no me clave usted esa espada'. Éste es el lamentable instante:




Pinchazo sin soltar y excelente estocada del maestro aunque sin perfilarse en el testuz.




Su segundo fue Cocinero, de La Quinta. 518 kgs. bien repartidos. Era otro que parecía de Hernández Pla, serio de lámina pero mucho nos tememos que hoy no pasaría el fielato de Las Ventas.




Excelente recibo de De Justo por verónicas. Fueron de paso adelante y no atrás como es tristemente habitual. Hubo un par con temple aunque abriendo un poco la puerta. 





Estos toreros de hogaño ¿no ven los vídeos del Faraón haciendo que el toro se retuerza tras cada lance para que la siguiente verónica sea más templada que la anterior? Morante sí los ha visto y lo imita yéndose al rabo tras cada lance. Los demás no parecen tener interés.

Los comentaristas televisivos destacaron que echaba la pierna adelante en las verónicas ganando terreno al toro. Entonces, si lo saben y lo ven, ¿por qué se callan cuando la mayoría echa la pierna atrás? Fue el caso de Finito de Córdoba el otro día al que alabaron sin cuento por hacer unos lances mil veces peores que los de De Justo aquí. Remató con esta sobresaliente media que firmaría Chenel: 




Se fue al pecho del caballo, cabeceó a gusto y huyó sin recibir castigo. En el segundo, al relance, más de lo mismo y Bernal se echó encima de él una tercera vez para taparle la salida justificadamente. La bravura en el caballo del de La Quinta fue de 0 sobre 10. 

Muy bien José Chacón en su par y también el arlesiano Morenito enseñando en la brega que el toro podía acabar tragando.   

De Justo se fijó y lo confirmó sacando el toro a los medios con mucha torería.  Luego lo llevó a media altura, le dio distancia y se notó tan a gusto que cayó en el destoreo de apartarse de su viaje para componer la figura. Vean de ida...




Y el pase consecutivo, de vuelta. Parece Manzanares:




En esa figura suya no nos gusta ni la colocación de las piernas ni su vicio de sacar la barriga en plan Ureña. Eso es todo lo contrario de la naturalidad. Al sentirse toreado, el toro fue a menos con rapidez porque no tenía un gramo de bravura. Empezó a distraerse y a rehuir la pelea. Por su parte, el maestro siguió sin querer torear bien:



Acabó con cinco naturales a pies juntos que fueron lo mejor de toda la faena. Pinchó perfilándose demasiado lejos y alargando el brazo. 




Se equivocó al poner el toro en la suerte natural, como han visto en la imagen. Después, sin criterio alguno, al ver que el animal se cuadraba él solo en la contraria, enterró la espada desprendida y pasada. La suerte contraria era la que el toro merecía por su comportamiento y en la que ayudó al diestro (recuerden lo explicado aquí). Por cierto, sobra el berrido que pega De Justo al entrar a matar. Dos orejas que regaló nuevamente el señor Morales, a quien no conocemos de nada pero cuya generosidad se ve que es franciscana.

Tras asistir al comportamiento que hemos relatado de este santacoloma, los aplausos que se le dedicaron en el arrastre nos parecieron inconcebibles.

Y el último fue Tristón, de Cuvillo. Negro, con el rabo corto, bien encornado pero con esas puntas de los pitones: 




Derriba al irse al pecho y termina hiriendo al caballo en el cuello. De Justo pide el cambio ensayando la corrida de toros sin primer tercio porque el toro no había recibido castigo alguno. Muy bien José Chacón con los palos. 




Dado que el toro estaba como recién salido del camión, se venía con codicia y con nobleza a partes iguales. Para Cristina era un toro 'muy bravo y con mucha raza' (recordemos que el primer tercio no existió). Pero De Justo volvió a apartarse de su viaje y a darle al pico, ahí lo tienen.




Desde la barrera Chacón le gritaba '¡alante, Emilio, alante!' pero que si quieres arroz Catalina. Ya que el toro tenía cierto gas, podría haber toreado de verdad mas optó por no hacerlo. Se tiró a lo fácil y destoreó a conciencia. No nos gustó un pelo:




No se perfila casi nunca en la cuna sino que se sale un poco. Cobró un pinchazo seguido de una casi entera perpendicular, atravesada y pasada.




La tarde jiennense nos dejó en el recuerdo únicamente esas verónicas que dio el cacereño a su segundo. Pongan también en el haber una buena estocada de cada diestro y añadan los pares de banderillas de los dos Chacón, de Contreras y de Valcarce. Poco más... 

Bueno, sí, lo buena persona que demostró ser el presidente don Lope Morales. Y la poca aplicación de De Justo para demostrar que sabe torear de verdad. Tendrá que dejarse de monas y enfrentarse a toros auténticos porque ésos no te permiten sentirte a gusto y así poder dar gato por liebre al aficionado.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





 


viernes, 16 de octubre de 2020

¿Y SI A EL JULI LO MATA UN TORO?

Ése fue el provocador título que dimos al artículo que nos pidieron los amigos del Club Taurino de Pamplona para el último número de su revista. Lo copiamos a continuación para los que no tengan ocasión de acceder a la publicación. Sólo añadimos algunas imágenes y los enlaces que amplían lo que allí decimos. A ver qué les parece.

Resumen:

El artículo defiende la idea de que la trágica muerte de Gallito borró de un plumazo muchas de las críticas que se le hacían en vida. Esas críticas, no necesariamente de belmontistas acérrimos, desaparecieron como por ensalmo a raíz de la tragedia de Talavera. Hoy en día, un maestro como El Juli también es criticado a conciencia por muchos con argumentos similares a los que se usaban contra Gallito (el abuso de su condición de figura en la confección de carteles, su influencia en ganaderos para conseguir un tipo de toro determinado o su deficiencia técnica en la estocada). 

¿Qué pasaría si una tragedia parecida se llevase por delante a El Juli? ¿Quién recordaría las críticas que ahora menudean contra él como torero? ¿Sería tan alabado como lo es al cabo de los años el de Gelves?


FOTO: agencia EFE


¿Y SI A EL JULI LO MATA UN TORO?


Esperemos que no ocurra pero ¿qué se diría de él cien años después? 

El artículo que usted ha empezado a leer sorprendido por su título 

no versa sobre El Juli sino sobre Gallito, como nos gusta llamar a 

Joselito. Él se anunciaba como Gallito y firmaba también así. De 

hecho, él era Gallito V, tras su tío, su padre y sus dos hermanos.





Se critican muchas cosas de El Juli exactamente de la misma manera que se criticaban de Gallito. Tras lo de Talavera, desaparecieron todas las censuras como por ensalmo y, transcurridos cien años, nadie las recuerda. Con su permiso, vamos a hacer de abogados del diablo y recordaremos algunas de ellas. Como llevamos seis meses de panegíricos sobre su figura y nos quedan otros seis, lo nuestro será una gota de agua en el mar.

Hay dos críticas fundamentales al maestro de Gelves, una como 

figura y otra como torero. Ambas coinciden con las que se achaca a 

El Juli. Como figura, sus abusos en la confección de carteles y en 

escoger los toros. Como torero, su deficiencia a la hora de matar. 

Nos referimos a la ejecución de la estocada, no a que se le hayan 

quedado toros vivos (que se le quedó uno en Valencia el año 1915, 

se llamaba Platero, de Moreno Santamaría; no lo mató en el tiempo 

reglamentario tras pincharlo más de una docena de veces entre él y 

su cuadrilla, aunque los bueyes no se lo llevaron porque dobló en el 

ruedo, todo en medio de un escándalo monumental). Pulsen aquí.




Dejaremos aparte su carácter muchas veces altanero o directamente 

soberbio. Cada uno es como es y ahí no entraremos pero siempre se 

achacó a Pasos Largos esa forma de ser tan altiva. Recuérdese lo de 

‘cuando yo toree, usted se calla’ o el referirse a Belmonte como ‘el 

jorobao ése’ o, en fin, el decirle a todo un Bombita aquello de 'para 

que usted se entere de que el mejor soy yo’ (dicho por un mozalbete 

de dieciocho años a un Ricardo con treinta y cuatro a punto de la 

retirada). La vanidad y no la humildad es el rasgo principal de  su 

personalidad. Pulsen aquí.



Como figura es curioso que su apoderado, Manuel de Pineda, ‘Magrito’, también era secretario del empresario de Sevilla y ejercía simultáneamente como representante de varias ganaderías. Hoy nos quejamos de empresarios que copan todos los estamentos, pues  ya ven que no es una novedad. En provincias, su apoderado exigía para cada uno de los dos Gallos 7.000 pesetas por corrida, por eso les llamaban ‘los señores de las 7.000’. Además, José tenía que acartelarse con Rafael y muchas veces también con Limeño porque  los tres eran toreros de Pineda. 

A Gaona intentaban dejarlo fuera de los carteles siempre que era 

posible. ‘Ése no sabe torear’, repetía El Catedrático cuando le 

preguntaban por el indio bravo. ¿Y con Belmonte? Pues en una feria 

de Bilbao, Pineda no quiso que sus dos pupilos favoritos toreasen ni 

Miura ni Pablo Romero pero al final cedió con la condición de que 

se anunciase Belmonte con ellos. Era la manera de querer dejar en 

evidencia las carencias lidiadoras del trianero. La Junta 

Administrativa estaba harta de los tejemanejes de Pineda quien no 

era otra cosa que la voz de su amo.




FOTO: Joserra Lozano

En Albacete, el apoderado impuso sus toros de Moreno Santamaría porque si no, Gallito no se anunciaba. Al final tragaron los albaceteños y todo quedó en casa ya que la corrida fue con esos toros que representaba Pineda en un mano a mano de sus dos toreros, Gallito y Limeño. A los pocos días quisieron los de Hellín hacer esa misma corrida pero con Belmonte. Pues el lobby gallináceo se opuso a su presencia  y se repitió el citado mano a mano. Pulsen aquí.

¿Quieren más? El veedor de Madrid a partir de 1915 fue Juan Soto, 

'Juanillón’, muy amigo de Gallito y de Pineda. Los toros que 

recomendaba Soto eran los que quería Gallito y los que lógicamente 

tenían que aceptar quienes le acompañasen en la corrida. Se decía 

que las comisiones se las repartían entre el veedor, el apoderado y el 

padre de Maravilla. Respecto al ganado que solía escoger, una copla 

celebra a la sazón  que supere las cien corridas en una temporada 

diciendo: ‘nueve toritos finiquitó / más doscientos siete cabritos’.



FOTO: Reuters, Corbis

Como figura se le critica también que su amistad con Miura hacía que los toros más chicos de la vacada fuesen para él. Pulsen aquí. Y su influencia en tentaderos de ganaderos amigos es  tan conocida que no vamos a insistir. Gallito buscaba el toro moderno que se adaptara a lo que, tras Belmonte, ya no iba a ser una lucha sino un arte. Digamos que El Juli hace lo mismo en sus ganaderías de cámara buscando ese toro posmoderno que gatee, que descuelgue y que tenga una embestida profunda.




Como matador, era una evidencia que no realizaba la suerte de matar ni medio bien. Incluso Corrochano, capitán del partido gallista cuando no escribía al dictado, decía que ‘ese prodigio, ese diestro admirable conocedor de todos los recursos de la lidia, ese grandioso torero… no sabe matar, si supiera…’. Gallito entraba ‘con el brazo suelto’, ‘con la mano en el sombrero’, ‘alargando el brazo’, ‘desde las capas altas de la atmósfera’, dicho sea en expresiones tomadas literalmente de crónicas de la época. ‘Clarito’ decía que ‘Joselito falsea la suerte de matar con el feísimo tranquillo de tirar la espada’.

El maestro decía que ‘los toros le cogen a uno cuando quiere entrar 

a matar bien porque entonces no les puedes ver la cara’. Su amigo 

íntimo Felipe Sassone también reconocía su deficiencia 

estoqueadora, de hecho no hay más que ver las fotos o los vídeos 

que se conservan, pero justificaba ese alivio diciendo que Gallito lo 
hacía debido a su inteligencia privilegiada. El maestro se aliviaba  precisamente para no perder de vista los pitones. Sassone sostenía  que ‘Joselito clavaba con arte de banderillero,  hería adelantando el brazo y llevándolo muy alto para mirar por debajo de él’. Pulsen aquí.




Nos dirán ustedes que muchos han sido los toreros importantes que 

no se han caracterizado por ser grandes estoqueadores y que además 

han abusado de su condición de figuras dentro y fuera del ruedo. Sin 

duda, y El Juli es uno de ellos.


Por eso volvamos a nuestra pregunta inicial: ¿qué se diría de El Juli 

dentro de cien años si lo hubiera matado un toro en la arena? 

Probablemente las lanzas de sus actuales críticos se tornarían cañas. 

Con Gallito ha sucedido eso incluso aumentado por la mala 
conciencia que tuvieron los aficionados tras su muerte. Antes de Talavera, sus abusos de figurón ya eran criticados con creciente acritud, su facilidad cansaba y había salido de Madrid por la puerta de atrás viendo volar almohadillas en una corrida en que los toros rodaron por los suelos. Ese malestar se notaba en algunas publicaciones cuando se preguntaban cosas como ‘¿qué os ha hecho El Papa para mostraros tan hostiles con él?’




Especulan los aficionados sobre cómo hubiera sido la carrera de Gallito si sigue toreando diez años más y muere finalmente de viejo. Pues mucho nos tememos que la imagen sería muy diferente pero para peor. Hoy todo es luminosidad en su recuerdo pero él debe de ser el primer sorprendido al ver que se han olvidado todas sus sombras. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa