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viernes, 22 de noviembre de 2019

JOSELITO 'EL MORENO' Y LA CRÍTICA TAURINA

Ya saben que Joselito Arroyo dice que él es el auténtico porque 'el otro' se anunciaba como Gallito. También nosotros preferimos hablar de Gallito aunque en las etiquetas de la derecha ponemos Joselito para él y Arroyo para el madrileño. De hecho, tituló su interesante autobiografía como 'Joselito el verdadero'.



No pretendemos en esta entrada hacer una tesis doctoral sobre la crítica taurina y el maestro (como ya hay algo publicado). Nos limitaremos a recordar lo que dice de los cuatro críticos más famosos y a su vez, lo que ellos decían de él, todo con el único ánimo de echar un rato hablando de toros.

Con Zabala hijo tuvo un desencuentro 'político' a partir del 29 de mayo de 1992 cuando no brindó un toro al rey Juan Carlos. Era una tarde de lluvia y el rey se presentó en una barrera con su hija mayor. Joselito mató dos bueyes de Los Bayones acompañado por Ojeda y Manzanares. Esto dijo Zabala:



El diestro lo justificó diciendo que aprovechó que la corrida era televisada para mandar el brindis de su primero a El Bote, convaleciente de una lesión en las vértebras por una cogida. En el segundo vio a El Fundi en el tendido con un brazo escayolado y, en recuerdo a sus años de Escuela Taurina, le brindó el otro. 

El maestro comenta el revuelo que se armó:

'Eran dos amigos que lo estaban pasando mal mientras que el Rey no estaba en el palco, donde el protocolo obliga al brindis, sino como un aficionado más. Muchos se lo tomaron a la tremenda diciendo que aquello había sido una ofensa y una provocación a la monarquía'

Al poco empezaron a verse los segundos tercios del madrileño con banderillas republicanas. El ABC comentaba esto en la feria de Málaga de 1995:



Joselito lo aclara:

'Me tocaron tanto los c... con aquella historia que empecé a usar banderillas decoradas con los colores republicanos, más que nada por j... Si me daban leña, que lo hicieran con motivo. Pero al final las cambié por blancas porque era un escándalo los palos que me pegaban en la prensa'

Zabala no perdió la ocasión de ponerlo a caldo por ejemplo en la feria del Pilar de 1993 con motivo de un mano a mano con Ponce. El crítico decía que tendrían que haber hecho un gesto de figuras y lidiar la de Cuadri (mataron dos de Gabriel Rojas y cuatro de Ibán, pulsen aquí). A raíz de aquello Arévalo salió a defender a Joselito:


'Dice Zabala que Joselito está enterrado. Extraña afirmación sólo comprensible si lo tomamos como una querencia familiar de la casa Zabala. Su padre enterró a Curro en los años sesenta, a Manzanares en los setenta, a Muñoz en los ochenta y a Joselito desde que se negó a torearle un festival'.

Y Zabala le respondió airado:

'El aparato taurino propagandístico tiene diferentes caras: siempre amable con las figuras, desmenuzadora con los toreros más modestos, ácida y destructiva con los críticos. Las voces toreristas y televisivas, radiofónicas y siempre justificadoras de los males de la Fiesta son los dóberman, en su faceta de revisteros de tres al cuarto, dirigidos por un fascismo atroz contra la crítica (ABC, El País y El Mundo). Menos mal que poco a poco su doblez es cada vez más visible a la luz del aficionado y del taurino de verdad'.

Molés siempre fue el más sibilino de todos éstos. Una cara por delante y otra por detrás (recuerden aquí aquella conversación que mantuvimos con él en Vic). 



Quiso tener al Joselito retirado como comentarista en Canal Plus y hoy en día habla maravillas de él. No obstante, en su libro el maestro cuenta esto:

'Algunos medios que hasta entonces me habían sido favorables cambiaron de actitud. Fue el caso de Manolo Molés, que trabajaba para PRISA. Noté una acritud excesiva en sus comentarios a mis actuaciones por Canal Plus. Le cogí un día a la salida de un coloquio y le indiqué que aceptaba sus críticas pero que, cuando estuviera bien, no dijera lo contrario. Le dije 'si tienes algo contra mí, prefiero que me ignores'. Y durante un tiempo me silenció incluso en los triunfos grandes'

Alfonso Navalón terminó mostrando una gran inquina contra Martín Arranz, la verdad es que no sabemos el motivo concreto. Al principio no era así, y lo invitaba a su finca con chavales de la escuela de Madrid. Cuenta Joselito esta anécdota de un tentadero en El Berrocal cuando el crítico onubense no quiso que usaran el estoque simulado:

'Quiso hacerse el gracioso ante los aficionados de una peña de Logroño. Se quejó de que usáramos el estoque simulado, cogió el mío y me lo partió por la mitad ahí mismo. Me lo había regalado mi padre. Dicen que la mirada que le eché es de las que fulminan. De buena gana le hubiera dado dos h... pero me contuve. Por montar su numerito no le importó hacer esa p... a unos críos. Entonces me di cuenta de cómo era el personaje'


FOTO: Vicente

Igual que Vidal, Navalón ponía muy bien a Joselito al principio pero luego las cañas se tornaron lanzas. Dice el diestro que lo ponía bien para desmerecer a Espartaco y Ojeda, 'me utilizó contra ellos'.

Luego cuenta la historia del afeitado según su versión:

'Pasado el tiempo, Navalón pidió a Enrique que yo le matara una corrida en una plaza pequeña. Pero como él era tan insultante con los toreros, lo pusimos a prueba sugiriéndole que antes tenía que 'arreglarla'. Y aceptó sin poner un reparo. Aquel paladín de la pureza, el azote de los toreros, de repente hacía lo mismo que denunciaba. Se le acabó la dignidad. Y por supuesto que al final no le lidiamos la corrida'

En una entrevista del año 2000, Navalón confirmaba lo de la barbería:


– Hablando de fraude, ¿afeita usted a sus toros?
– Aunque no me lo pidan los afeito a todos para poder venderlos. En esto estoy a la altura de Juan Pedro Domecq y del resto de los ganaderos. Sólo los hierros que venden miedo no afeitan. Yo lo afeito todo.
– No le parece una falta de coherencia con sus posturas.
– No, porque lo digo. La diferencia es ésa. La verdad es que estoy bastante cansado de esta lucha. No hay solución para esta fiesta dominada por los medios de comunicación que sólo aspiran a una tauromaquia enlatada, dirigida por el “palabrero” Fernando Fernández Román y tipos como Manolo Molés. Cuando echaba mis toros en puntas o me los quedaba en la finca o los lidiaba en plazas de ninguna relevancia con sólo toreros de tercera o cuarta fila. Por eso afeito mis toros.

Hablamos de memoria pero creemos que esto lo comentaba tiempo después de aquel programa de televisión en que Matamoros lo apretó para que terminara reconociendo que había afeitado. Y lo hizo ante el público presente, que eran aficionados del 7 capitaneados por el malogrado Salva.



Sobre el célebre fiasco de Joselito en Sevilla en 2002, 'el bicho', como lo llamaba Alfonso Hortal en Salamanca, decía esto:

'Ante la inmensidad del fracaso de Joselito en Sevilla el público estuvo muy correcto. Desde el primer toro se vio que estaba hasta las trancas, que estaba engarrotado y que estaba sin ideas, sin decisión y sin sitio. Y aún así el público de La Maestranza tuvo la paciencia de aguantarlo hasta el sexto'

Precisamente aquella infausta corrida sevillana fue la que desató el odio del maestro hacia Joaquín Vidal. Al principio de su carrera, Vidal lo vio como una gran esperanza de la tauromaquia. Confirma la alternativa el 26 de mayo de 1986 cuando, por cierto, brinda uno de los toros al rey Juan Carlos. Y no fue la única vez a pesar de lo comentado más arriba con Zabala. Le preguntaron ya retirado si brindaría uno al rey Felipe y contestó: 'si estuviera como rey en el palco real, sin duda; pero si estuviera en barrera como un espectador más, ya me lo pensaría por si tenía yo algún amigo más próximo'.

A lo que íbamos. Vidal tituló su crónica JOSELITO, así, a secas. Sus compañeros de cartel, Ojeda y Curro, salieron protegidos por la policía. Esto se puede leer:


'El toreo fue suyo desde que se abrió de capa y todo lo demás en la corrida quedó convertido en anécdota. Mandaba en el toro, mandaba en la lidia y, pues su personalidad torera era arrolladora, asumía también el mando en plaza. A Curro Romero y Paco Ojeda, las grandes figuras del cartel, los relegó a la función de comparsas. Y tiene sólo 17 años, recién cumplidos'.

Ese mismo año en Valencia, siguen las loas. El titular es ASOMBROSO JOSELITO:


'En varios pasajes de la lidia puso al público en pie, la faena que le hizo al tercero transcurrió en medio de un alboroto, y la del sexto fue de infarto. Torería, repertorio de una tauromaquia ,aprendida al dedillo, garra, un valor impresionante, todo eso aportó Joselito a su debú en la feria de julio, y alcanzó un triunfo memorable'. 


Joselito, tras matar uno de Cuadri 

Al año siguiente, Vidal se hace eco de la gravísima cogida en el cuello con aquel toraco de Peñajara que salió como sobrero en sexto lugar:


'El sobrero, sexto de la tarde, un torazo de cerca de 700 kilos de peso, arrolló a Joselito cuando lo recibía de capa, prendiéndole por la parte alta del pecho y volteándolo por los aires de forma dramática. Hubo cornada, cornada que pudo ser mortal, pues el pitón le alcanzó el cuello, lesionándole tráquea, lóbulo tiroideo, carátida y yugular. Fue la culminación de la mala suerte que está persiguiendo toda la temporada a este jovencísimo torero, el más prometedor que haya surgido en los últimos años'.

En mayo de 1996 tiene lugar su triunfal encerrona en Madrid. Salvo error, Joselito 'el verdadero' se encerró con seis toros en doce ocasiones. Joselito 'El Gallo' lo hizo en veinte más otras dos de novillero. Vidal aquel día titula APOTEOSIS DE JOSELITO:


'Poseído por las musas, pletórico de afición y de maestría, arrojó lejos la espada y de esta guisa cuantos pases dio a derechas o a izquierdas resultaban naturales. Porfió al toro aplomado y, tirando de él, consiguió sacarle muletazos inverosímiles por su ajuste y su templanza. Cobrado el estoconazo le fueron concedidas dos orejas, que ya sumaban seis, y dio la vuelta al ruedo en medio del delirio. Seis estocadas, y el doble de quites y una torería cabal de las que ya no se llevan. Había franqueado ya a hombros Joselito la puerta de Madrid y aún resonaba en la, plaza el apoteósico clamor de esta corrida memorable'.




Joselito recuerda esas crónicas positivas en El País:

'Entre los que iban de duros, Joaquín Vidal me hizo muy buenas crónicas desde que era becerrista. Pero todo cambió especialmente cuando...'

Esperen un momento, luego seguimos con el relato del diestro. En 2001 en San Sebastián de los Reyes se anuncian Esplá, Joselito y Ponce con toros de Joaquín Núñez 'anovillados, impresentables y de cornamentas medio desmochadas'. El madrileño entra ya en la nómina de los pegapases: 


'Ahora bien, no puede haber condonación para Joselito y Enrique Ponce cuyo desaforado pegapasismo alcanzó caracteres francamente intolerables en lo que se refiere a la caridad humana.

Tienen ambos a favor la fama pues los públicos ingenuos y poco informados atribuyen a la maestría cuanto hagan, así sea correr. Lo que, por cierto, hacen con entusiasmo no exento de primor. Pase que dan, lo prolongan con una carrera, de manera que si son cien los pases, cien carreras ejecutan ruedo a través. Pases malos casi todos; pases con el pico dichoso; pases al hilo del pitón, si no es descaradamente fuera cacho o mandando al toro a hacer gárgaras, según se les apreció principalmente en los pases de pecho'.

Y el idilio quedó en agua de borrajas con la crónica de la fallida encerrona de Sevilla en 2002: Y PEGÓ EL PETARDO. Tenía firmado el compromiso desde febrero sin saber cómo se encontraría en septiembre para esa corrida de tanta responsabilidad. Fue un desastre reconocido por el propio diestro:

'Desandar el paseíllo cuando terminé fue como atravesar un desierto. Lo peor es que la gente ni se enfadó, ni hubo pitos, ni me insultó. Por primera vez sentí que había dado pena en una plaza de toros'

Vidal no tiene piedad criticando la forma de torear del maestro:


'Lo mismo ocurrió con la muleta: toreaba fuera de cacho, con el pico, quitándose presto en cuanto remataba el muletazo. Y, además, rara vez llevaba al toro embebido y dominado pues los pases eran distantes, destemplados, aprovechando los viajes.
Eso, cuando lo toros tenían ese temperamento borreguil que se lleva pues si sacaban casta, le desbordaban en todos los frentes.
Y parte del público, ya bastante amostazado de suyo, silbó la espantosa vulgaridad de la faena'. 

Como decía Navalón más arriba, el público aguantó con bastante corrección hasta el sexto de Zalduendo. Cuando tocaron a muerte, Joselito hizo salir al tercio a Arranz:

'Enrique salió del burladero sonriente porque creía que el brindis era por felicitarle su cumpleaños. Pero le cambió el semblante cuando le dije que hasta allí habíamos llegado, que aquél era el último toro que mataba en mi vida y que no tenía palabras para agradecerle todo lo que había hecho por mí desde que era un niño'

Vidal en la crónica liquida ese momento con esta frase despectiva:

'El de Zalduendo, una especie de novillejo sin presencia ni aliento, se lo brindó a un paisano al que invitó a salir al ruedo'. 

Si no sabía quién era el destinatario, que no diga nada. Pero da la impresión de que sí lo sabía y prefirió despreciarlo.

El problema es que luego añadió unas palabras que no venían a cuento y que recordaban la historia de Joselito de pequeño cuando el sinvergüenza de Bienvenido Arroyo trapicheaba con droga delante de su hijo (pueden leer aquí algo de lo que comenta en el libro). El propio diestro no se esconde cuando dice 'de no haber sido torero, hubiera acabado en la cárcel o muerto de sobredosis'.



Vidal conocía perfectamente toda la historia del Joselito de los barrios bajos y quiso zaherirlo escribiendo esto:

'Joselito hizo el brindis de costado, sin mirarle a la cara, con imperceptible movimiento de labios y soltando las palabras por una comisura. Parecía que le estaba vendiendo una papelina. La faena que siguió duró lo que una desabrida tanda de derechazos y entró a matar. Y vinieron las protestas, que el público había estado conteniendo ante semejante petardo'.

Es injustificable esa comparación y, si pretendía hacer una gracia, no tiene ninguna. Joselito se subió por las paredes al enterarse:

'Me revolvió las tripas lo que escribió el famoso Joaquín Vidal en El País, cachondeándose de aquel brindis íntimo y tan sentido que hice a mi padre. Estábamos en aquel momento tan importante en nuestras vidas y a aquel tipo le parecimos un camello vendiendo una papelina a un yonqui... Tuve suerte de no volver a encontrármelo de cara nunca más en la vida'.

¿Qué había pasado entre los dos para acabar de uñas? Vidal ya no está y no puede aclararlo. Joselito en su libro recuerda una visita que le hizo el crítico en su finca de Badajoz: 

'Vino a hacerme un reportaje a la finca. Cuando terminamos la entrevista, se puso a explicarme su extraño concepto del toreo, prácticamente enseñándome a torear. Incluso se puso de pie para hacerlo de salón...que si la pata p'alante, que si la muleta así... Hasta que le dije que si hacía esas cosas tan raras delante del toro, me podía caer de culo. Debió de enfadarse el hombre' 

Dice que sus críticas se hicieron más negativas desde aquel día. Debió de ser algo parecido a lo que hace aquí él ayudándose de la pizarra:



O lo que contaba micrófono en mano en las explicaciones que pueden escuchar pulsando aquí sobre el pico y cargar la suerte:



Se fijarán en que, cuando habla de que cargar la suerte es echar el peso del cuerpo sobre la pierna de salida, se refiere a uno que 'habla mucho de estas cosas... y tal y cual... y echaba la pata p'alante pero...' y hace un gesto riendo de retirarse del viaje del toro (en el 4'18''). No dice a quién se refiere pero como allí había muchos aficionados de El Toro de Madrid, igual alguno se enteraría off the record del destinatario de su crítica.

Su teoría es que había críticos que hacían el juego a las empresas:

'Algunos empresarios tenían a su vera críticos a los que enviaban mensajes subliminales para que me atacaran constantemente'



¿Será una paranoia suya o habrá un fondo de verdad? Aquí lo dejamos, insistiendo en que nuestra intención no era ni hacer una investigación acerca de su trayectoria a través de las crónicas de prensa ni sacar la verdad sobre todos estos dimes y diretes. Era simplemente echar un rato hablando de estas curiosidades con ustedes.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


8 comentarios:

  1. Ya inscrito [en la Escuela Taurina de Madrid], ese mismo día me dispuse a entrenar con los demás; mi padre había ido al Rastro y me compró todo el equipo: un capote y una muleta, que por cierto me venían grandísimos, mi espada de ayuda, el palillo para la muleta y el pañuelo de hierbas para hacer el típico lío de los maletillas. Creo que él disfrutó más que yo con el asunto.

    [...] Y cuando ya me iba a poner a torear -a mi manera, porque yo no tenía ni puta idea- llegó uno de los profesores y me dijo que dejara los trastos quietos y que me pusiera a andar. Estuve dando vueltas y más vueltas a la plaza hasta que acabaron las clases. ¡Dos horas! Luego me enseñaron a doblar el capote y la muleta, los até en el pañuelo y me mandaron para casa. Al día siguiente se repitió la operación: monté la muleta yo solo y cuando me disponía a torear de salón me volvieron a decir lo mismo: ponte a andar. Y otra vez vueltas y más vueltas hasta el final de la tarde. Tres días me tuvieron así. Pasado el tiempo, cuando ya era uno de los alumnos aventajados, me atreví a preguntar a don José de la Cal por qué hizo aquello conmigo.

    - Porque no sabías andar, porque no andabas en torero -me contestó.
    Era verdad, porque, como chulito del barrio, caminaba de puntillas y moviendo los hombros. De vacileta. Hasta que no me vio caminar erguido y posando bien los pies sobre la arena aquel hombre no me dejó coger un capote. Aprender a andar, ésa fue la primera lección que me dieron en la Escuela Taurina de Madrid. Eran, claro, mis primeros pasos en el toreo.

    Autobiografía de José Miguel Arroyo, ´Joselito, el verdadero.

    Cuando hace años leí el libro, este pasage me agradó y hoy es el que mas recuerdo de aquella lectura,
    Saludos desde Almería, A. Magán.

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  2. Sí, señor. Eso está en la página 45 de la edición de bolsillo. Independientemente de que se pueda estar de acuerdo o no con algunas de las cosas que dice, ya digo que el libro me parece interesantísimo, por eso lo recomiendo en esta entrada.

    ¿Sabe cuál es el trozo que más se me quedó? Como en nuestro blog tenemos la manía de los alivios, hay un momento en que, tras un triunfo, los de la cuadrilla le felicitan. Le dicen que muy bien, que así tiene que torear, sin arriesgar, que se triunfa igual. Copio de la página 169:

    "Los de la cuadrilla me tenían frito insistiéndome en que tenía que buscar una forma de torear menos arriesgada. Me daban la brasa todos los días diciendo "mira cómo lo hace Espartaco y está rico". Hasta me hacían dudar de mí mismo. En un pueblo de la Mancha corté tres orejas toreando "p'aquí y p'allá". En la furgoneta todos me jaleaban diciendo "¡muy bien, José! Así es como hay que hacer, ¿te das cuenta? Has cortado las orejas exponiendo la mitad, ¡fenómeno!"

    ¿Cuántas veces habrán dicho lo mismo a nuestras queridas figuras? Bueno, la verdad es que no hace falta que se lo digan porque están inmersos en el "p'aquí y p'allá" con la bendición del público orejero y, lo que es peor, de los críticos sobrecogedores.

    Saludos.

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  3. Joselito siempre me ha parecido un tipo honrado. Tanto como torero como ganadero.

    Sus ganaderías(que a efectos prácticos son 1)son de las pocas de encaste Juampedro con algo de casta. Todo ello buscado por Joselito, que pese a tener la picaresca y la trampa en casa(su padre), supo hacerse un hombre de los pies a la cabeza.

    Un saludo desde Bilbao

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  4. Estoy de acuerdo con usted pero con un matiz doble: honrado como torero si lo comparas con los actuales, posiblemente sí. Respecto a que su ganado tenga casta, pues también pero sólo si lo comparamos con el resto de juampedros. Si nos salimos de ahí, qué quiere que le diga, no es para tirar cohetes.

    Saludos.

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  5. Hola Rafa:
    Acá algo más sobre A. Navalón y el otro Joselito:

    Fábula de cómo resucitó la "mosca cojonera"

    De Madrid me llegan noticias tristes como para encoger el ánimo de cualquiera. Resulta que el torero secuestrado por la señora gorda ha pasado un invierno tormentoso. De pronto le entró la rabieta de romper con su encadenamiento al entorno de personas que lo tienen anulado física, moral y económicamente. Quiso ser un joven normal, vivir como sus compañeros, los toreros ricos y famosos. Ser independiente y libre. Empezó por dejar plantada a la novia chiquitita que le habían impuesto y acto seguido visitó el despacho de varios abogados para encontrar la fórmula de deshacer la sociedad donde él era un simple accionista cuando en realidad él es la única fuente de los millones que aporta cada temporada en ingentes cantidades. Fue de un abogado a otro para buscarles las vueltas a los estatutos de la sociedad y poder ser dueño de los bienes que legítimamente le corresponden.
    Los tres ilustres juristas que visitó le dieron la misma respuesta: el documento está tan bien atado que lleva todas las de perder. Que sólo tiene derecho a la tercera parte de sus bienes y que la única forma de ser libre es renunciar a todo y empezar de cero. Pero tiene también que renunciar a los dos hijos que tuvo con la mujer de su socio porque legalmente no son suyos. Algunos amigos le sugirieron que reclamando las modernas pruebas de la ciencia podría demostrar la paternidad de esos hijos pero jurídicamente seguirían bajo la tutela de su madre y dicha mujer en caso de ruptura tendría derecho a la mitad de sus bienes.
    Con lo cual se quedaría sin sus hijos y sólo sería dueño de la sexta parte de su patrimonio. Hace aproximadamente un mes, el torero tuvo una dolorosa esperanza al presentársele a su apoderado y exclusivista, una peligrosa enfermedad que puso en peligro su vida. Resulta que después de finalizada la campaña de América, se le apreciaron los síntomas de una extraña enfermedad, desconocida en España y los más eminentes doctores se declararon incapaces de curarla porque ignoraban la enfermedad y su tratamiento. Sabían sólo que era una infección vírica de mortal desenlace y que sólo los médicos de América podrían atajarla. El famoso apoderado y exclusivista conocido vulgarmente como 'la mosca cojonera' tomó el primer avión y fue ingresado en una clínica especializada en epidemias tropicales. Tras un minucioso examen se descubrieron las causas, se atajó el mal y regresó otra vez a dirigir las propiedades y actuaciones del torero de la triste sonrisa con los mismos poderes plenipotenciarios que le otorga el documento notarial.
    El mundillo taurino ha respirado feliz ante la saludable recuperación del famoso hombrecillo de negocios taurinos. No sería justo que este ciudadano surgido de la nada, sin oficio ni beneficio (a no ser su condición de dirigente sindical de los novilleros), se viera privado de su inmensa fortuna, del canchal de millones que tiene a buen recaudo en los bancos del extranjero y tuviera un triste final después de los desvelos que ha puesto en explotar la carrera de su torero. Que gracias a él ha ganado más millones que nadie y que a pesar de sus continuados fracasos y el desastre artístico de las últimas temporadas sigue gozando de la máxima cotización gracias a la habilidad de este singular administrador y exclusivista que controla y vigila todos sus actos desde que se levanta hasta que se acuesta......”

    https://eldesjarretedeacho.blogspot.com/2012/08/fabula-de-como-resucito-la-mosca.html?m=1

    Saludos

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  6. Rafa, has usado la foto...Pero no has nombrado el contexto de ella JOSELITO y BRUJO de Cuadri.

    Cuéntame aquello por favor.

    Jesús Herranz.

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  7. La Feria de Mont de Marsan aquel año de 1995 fue un desastre y precisamente se salvó únicamente la corrida de Cuadri, con tres toros ovacionados en el arrastre y ese 'Brujo' con vuelta al ruedo. En Francia dijeron que Joselito se peleó y al final pudo con él. Cortó una oreja y se pidió la segunda. Javier Sánchez, otra y Juan Mora se fue de vacío.

    Para Jou, Joselito no salió victorioso del todo sino que la cosa terminó en empate: "Arranz no lo quería porque era mu grande...de salida puso a correr a Joselito ya con el capote (como a Chacón su segundo de Cuadri en san Isidro apareciendo oportunamente López Chaves a hacerle el quite). Desde el callejón, Chopera le gritaba que le bajara la mano... Al final le pudo pero ahí quedaron los dos, empatados, de poder a poder. 'Brujo' era de lo más puro de Santa Coloma".

    Saludos.

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  8. Buenas tardes Rafa. Muy entretenido el escrito de Joselito. Yo, por decirlo de una manera, descubri a Joselito a través del Txofre.com donde solia escribir Navalon. Le solia poner a caldo a "Pepito Arroyo" y a su apoderado, pero viendo el principio del desaamor, veo mas que comprensible que no se tuvieran "cariño". Lo poco que he visto en videos de Joselito, no me ha disgustado. Navalon le acusaba de afeitador y destoreador. Me a abierto la curiosdida por ver sobre este torero.
    Un saludo.
    Kaparra

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